Antes que nada debo aclarar que los personajes de la historia no me pertenecen a mi si no a J. solo hay dos personajes inventados por mi que son Catherine y Arctorus (hijo). Tampoco me pertenecen las partes en negrita que son fragmentos de la historia de Harry Potter y la piedra Filosofal

Cap-3 El Niño que sobrevivió

-Harry Potter?—preguntó Lily apretando a su hijo contra ella en una actitud protectora, miró a Hermione-¿Qué tiene que ver mi hijo con el futuro para derrotar a Voldemort?

Varios se estremecieron ante el nombre de Tom Riddle

-Harry es toda la historia, todos los libros hablan de él y me gustaría advertiros de que va a ser muy duro sobre todo para vosotros, Harry…no lo pasó bien y…

Hermione parecía luchar por buscar las palabras correctas, al final pareció rendirse.

-Harry a sacrificado mucho y perdido mucha gente a su alrededor y como su amiga y casi su hermana tengo que decir que Harry no tubo infancia, prácticamente siempre fue un adulto demasiado responsable

-¿Por qué?—preguntó James—nos dedicamos a malcriar a Harry como puedes decir que no tubo infancia?

-no puedo decíroslo, tenéis que leerlo, pero quiero decir que los pensamientos del libro son los propios pensamientos de Harry, así que…bueno, profesor Dumbledore puede empezar a Leer?

Albus abrió el libro por la primera página.

-El niño que sobrevivió—dijo Albus con voz sosegada leyendo el título del capitulo.

"El señor y la señora Dursley, que vivían en el número 4 de Privet Drive, estaban orgullosos de decir que eran muy normales, afortunadamente.

-normales? pero que entienden ellos por normalidad?—preguntó de forma un tanto irónica Sirius poniendo los ojos en blanco.

-tienes razón canuto, no se como según ello puede ser normal que una mujer con cara de caballo y cuello de girafa, pueda convivir con una hipopótamo-elefante—dijo James muy serio

-¿parece que no te caen bien tus cuñados—dijo Hagrid un tanto sorprendido.

-es imposible tenerles cariño son las personas mas crueles del mundo—dijo Alice que conocía de primera mano a Petunia y podía hacerse una idea bastante clara de cómo podía ser su marido.

Eran las últimas personas que se esperaría encontrar relacionadas con algo extraño o misterioso.

-extraño y misterioso?—preguntó Arthur a Lily

-la magia—dijo Hermione antes de que Lily pudiera decir nada—los Dursley odian cualquier cosa o a cualquier persona que tenga que ver con la magia.

Antes de que pudieran preguntarle como era que ella lo sabía Albus continuó con la lectura.

porque no estaban para tales tonterías. El señor Dursley era el director de una empresa llamada Grunnings, que fabricaba taladros.

-latardos?—preguntaron a la vez Regulus y Sirius que se miraron sorprendidos para después fulminarse con la mirada.

-se dice Taladros, son unos aparatos inventados los muggles que sirve para hacer agujeros en las paredes y por ejemplo colgar cosas—dijo Lily divertida.

-vale "perfecta prefecta"—dijo Sirius haciéndole un puchero a Lily que lo fulminó con la mirada y Sirius se acobardó.

Era un hombre corpulento y rollizo, casi sin cuello, aunque con un bigote inmenso.

-pero Lily por que no me habías dicho que tenías un cuñado tan guapo?—preguntó con sorna Cat haciendo reír a todos.

Sirius la miró con los ojos como platos

-no hablarás en serio

eso hizo que todos se rieran a carcajadas limpias y Cat pusiera los ojos en blanco.

-era sarcasmo Black

-ah…que alivio—dijo Sirius llevándose la mano al corazón de forma dramática.

La señora Dursley era delgada, rubia y tenía un cuello casi el doble de largo de lo habitual, lo que le resultaba muy útil, ya que pasaba la mayor parte del tiempo estirándolo por encima de la valla de los jardines para espiar a sus vecinos.

-pero que metomentodo —protestó Molly, después le lanzó una mirada de disculpa a Lily—lo siento es tu hermana

-no te preocupes Molly se como es mi hermana y es peor de lo que tu has dicho.

Los Dursley tenían un hijo pequeño llamado Dudley, y para ellos no había un niño mejor que él.

Hermione bufó.

-cualquier niño es mejo que Dudley—dijo Hermione muy convencida—verdad Ronnie?—le preguntó Hermione al niño que la miraba interrogante.

Los Dursley tenían todo lo que querían, pero también tenían un secreto, y su mayor temor era que lo descubriesen: no habrían soportado que se supiera lo de los Potter.

-va!—exclamó Sirius—ellos se lo pierden los Potter son los mejores.

-señor Black va a estar interrumpiendo la lectura con cada fragmento que se lee?—preguntó la profesora Mcgonagall mirando desaprobatoriamente al hombre que solo se encogió de hombros.

La señora Potter era hermana de la señora Dursley, pero no se veían desde hacía años; tanto era así que la señora Dursley fingía que no tenía hermana,

Hermione vio como Lily parecía entristecerse, por su puesto no fue la única que se dio cuenta, James también lo notó pero no parecía saber que decirle a su esposa para que no estuviera triste.

-sabe que Señora Potter?—dijo Hermione con una sonrisa triste—realmente lo que piensa su hermana de usted realmente no importa, no es tu familia, .tu familia no son Harry James, Sirius y Remus? La familia son las personas que realmente te quieren y no quienes son por sangre, a veces vale mas una familia postiza pero que te quiere que una real que no siente nada por ti, para mi Harry es mi hermano y no tenemos ningún parentesco

Lily la miró durante unos instantes y luego asintió.

-tienes razón, gracias

Lily volvió a prestar atención a la lectura, por encimad e la cabeza de su esposa James le dirigió una mirada agradecida a Hermione que le recordó la mirada que Harry le dedicaba en Hogwarts cuando Hermione le hacía los deberes.

porque su hermana y su marido, un completo inútil,

-eh!—protestó James—yo no soy un inutuil

Lily miró de forma un poco escéptica a su marido.

-James , corazón tengo que recordarte la ultima vez que te pedí que limpiaras la casa

James se puso completamente colorado.

-pero eso no cuenta Lily, me hiciste limpiar al estilo muggle—protestó James mirando con morritos a su esposa

Lily se estremeció imitada por Hermione

-todavía recuerdo cuando le dije a mi marido que limpiara la casa como castigo por haber desaparecido durante cinco días en una misión sin avisarme—dijo Hermione con un estremecimiento—mi casa no volvió a ser la misma

todos se rieron, Molly incluso le dirigió una mirada compasiva.

eran lo más opuesto a los Dursley que se pudiera imaginar.

-gracias a dios por eso—dijeron Alice y Cat a la vez—te imaginas lo es habría sido tener un Petunia con la que compartir habitación?—preguntó Alice asustada.

Cat se estremeció.

-solo de pensar en compartir la misma clase me estremezco.

Los Dursley se estremecían al pensar qué dirían los vecinos si los Potter apareciesen por la acera.

A James y Sirius se les iluminaron los ojos.

-James, ni se te ocurra—regañó Lily al ver la mirada emocionada de su esposo.

Sabían que los Potter también tenían un hijo pequeño, pero nunca lo habían visto. El niño era otra buena razón para mantener alejados a los Potter: no querían que Dudley se juntara con un niño como aquél.

-un niño como aquel?—preguntó ofendida Alice

Lily frunció el ceño molesta y James se alejó un poco de forma involuntaria su esposa podía ser del todo impredecible cuando fruncía el ceño de esa forma.

Hermione bufó.

-Harry no tiene nada de malo, es mucho mejor que tu hijo Petunia—dijo Hermione alterada

-¿conoces a mi hermana?—preguntó Lily.

-por desgracia me la he tenido que encontrar en un par de ocasiones—dijo Hermione

-pues como nosotras, y es de la mas desagradable—dijo Cat refiriéndose a las pocas veces que Catherine se había encontrado con la hermana de Lily en la estación de Kring Kross.

Nuestra historia comienza cuando el señor y la señora Dursley se despertaron un martes, con un cielo cubierto de nubes grises que amenazaban tormenta. Pero nada había en aquel nublado cielo que sugiriera los acontecimientos extraños y misteriosos que poco después tendrían lugar en toda la región.

-acontecimientos extraños?—preguntó Remus—que clase de acontecimientos

-si dejan de interrumpir usted y sus dos amigos cada frase que se dice a lo mejor lo averiguamos señor Lupin—dijo la profesora Mcgonagall

-valla profesora nunca creí que le echarías la bronca a Remus—dijo Ted Tonks sorprendido, pues la fama de Remus era de ser el mas tranquilo, por lo que le había dicho el primo de su esposa.

-la tranquilidad del señor Lupin es una fachada, él es el que organizaba todas las bromas hace mucho que le pille—dijo la profesora en con tono reprobatorio pero una pequeña sonrisa luchaba por escapar de sus labios

Remus sonrió con inocencia a la profesora mientras sus amigos se reían.

El señor Dursley canturreaba mientras se ponía su corbata más sosa para ir al trabajo,

-pero que estilazo tiene ese hombre—dijo con sorna Sirius poniendo los ojos en blanco

-si, haz caso a Sirius que en moda tiene mas experiencia que una chica—dijo Cat mirando divertida a Sirius.

-no es cierto solo tengo el estilo necesario—dijo pasándose las manos por el pelo

Cat se cruzó de brazos.

-cada vez que quedábamos tardabas mas que yo en llegar

-pero…

-Black quiere callarse y prestar atención a la lectura? –protestó Mcgonagall

No vio la gran lechuza parda que pasaba volando por la ventana.

-una lechuza en pleno día? en un barrio muggle?—preguntó Frank sorprendido

-eso es algo inusual. ¿Lily tiene tu hermana vecinos magos?

-en Surrei imposible—dijo Lily muy segura—no está muy lejos de la casa de mis padres así que casi me conozco a todos los vecinos de mi hermana.

A las ocho y media, el señor Dursley cogió su maletín, besó a la señora Dursley en la mejilla y trató de despedirse de Dudley con un beso, aunque no pudo, ya que el niño tenía un berrinche y estaba arrojando los cereales contra las paredes

-pero que consentido—dijo Molly indignada—si alguno de mis hijo hiciera eso se ganaría un señor castigo

-eso es afortunadamente cierto—dijo Fabian con Fred en brazos intentando escaparse de sus brazos.

-eso es afortunadamente nuestra salvación—dijo por otro lado Guideon peleándose con George

-de no ser cierto ya habríamos muerto por nuestros sobrinos—continuaron a la vez mirando a los pequeños gemelos que sonreían con sonrisas idénticas y maliciosas.

-gracias a dios Cat también sabe criar a un hijo—dijo Reg con sarcasmo mirando significativamente a Cat, la cual se echó a reír.

Ante la mirada de incredulidad de todos Cat se lo explicó.

-digamos que Arctorus salió a Sirius y tiene un espíritu merodeador

Sirius ante eso se hinchó de orgullo consiguiendo que Cat le soltase una colleja.

-no es algo de lo que estar orgulloso Black.

-por su puesto que si Cachorro es digno hijo mío

-Cachorro?—preguntó con una ceja arqueada

-es la cría del perro no?

-es cierto tengo que pensar en un apodo para mi hijo—dijo James

Lily y Cat pusieron los ojos en blanco.

«Tunante», dijo entre dientes el señor Dursley mientras salía de la casa. Se metió en su coche y se alejó del número 4. Al llegar a la esquina percibió el primer indicio de que sucedía algo raro: un gato estaba mirando un plano de la ciudad.

-un gato mirando un plano de la ciudad?—preguntaron Sirius, James y Ted a la vez

-es un animago está claro—dijo rápidamente Ojoloco

-vamos Alastor, no todos los animales son animagos—dijo Frank intentando tranquilizar a su maestro

Alastor dirigió su ojo mágico a Frank de forma amenazadora, el hombre se encogió de forme involuntaria.

-y yo te aprobé las pruebas de Auroror?¡alerta permanente Lombottom!—dijo el hombre alzando la voz

Durante un segundo, el señor Dursley no se dio cuenta de lo que había visto, pero luego volvió la cabeza para mirar otra vez. Sí había un gato atigrado en la esquina de Privet Drive, pero no vio ningún plano. ¿En qué había estado pensando? Debía de haber sido una ilusión óptica

Nadie dijo nada, por un lado la teoría de Alastor no era del todo tan descabellada, pero no les parecía probable que hubiera por Surrei un animago y el único animago con forma de gato que conocían era la profesora Mcgonagall y no parecía probable que estuviera allí, muchos de ellos también pensaban que era una ilusión óptica del hombre.

El señor Dursley parpadeó y contempló al gato. Éste le devolvió la mirada. Mientras el señor Dursley daba la vuelta a la esquina y subía por la calle, observó al gato por el espejo retrovisor: en aquel momento el felino estaba leyendo el rótulo que decía «Privet Drive» (no podía ser, los gatos no saben leer los rótulos ni los planos).

Pero en las afueras ocurrió algo que apartó los taladros de su mente. Mientras esperaba en el habitual embotellamiento matutino, no pudo dejar de advertir una gran cantidad de gente vestida de forma extraña. Individuos con capa.

-magos en medio del mundo muggle sin camuflarse?—dijo alarmado James—a tenido que pasar algo muy gordo para que sean así de descuidados

-tienes razón Cornamenta—dijo Sirius, no sabía por que, pero tenía una muy mala sensación, de forma involuntaria abrazó con una brazo a Cat y a su hijo, pero no era el único, podía como Frank, James, Arthur y Ted hacían lo mismo.

Sin saber por que miró a Hermione y la notó nerviosa y no miraba a nadie, se dedicaba a prodigar mimos a Ron.

El señor Dursley no soportaba a la gente que llevaba ropa ridícula.

-ropa ridícula?—preguntó indignado Hagrid, muchos de los que eran de familia de magos tenían la misma indignación pintada en la cara.

Ah, los conjuntos que llevaban los jóvenes! Supuso que debía de ser una moda nueva. Tamborileó con los dedos sobre el volante y su mirada se posó en unos extraños que estaban cerca de él. Cuchicheaban entre sí, muy excitados. El señor Dursley se enfureció al darse cuenta de que dos de los desconocidos no eran jóvenes. Vamos, uno era incluso mayor que él, ¡y vestía una capa verde esmeralda!

¡Qué valor! Pero entonces se le ocurrió que debía de ser alguna tontería publicitaria; era evidente que aquella gente hacía una colecta para algo. Sí, tenía que ser eso.

-ese hombre es un poco corto de entendederas—dijo entre susurros Frank.

Varios asintieron dándole la razón.

El tráfico avanzó y, unos minutos más tarde, el señor Dursley llegó al aparcamiento de Grunnings, pensando nuevamente en los taladros. El señor Dursley siempre se sentaba de espaldas a la ventana, en su oficina del noveno piso. Si no lo hubiera hecho así, aquella mañana le habría costado concentrarse en los taladros. No vio las lechuzas que volaban en pleno día, aunque en la calle sí que las veían y las señalaban con la boca abierta, mientras las aves desfilaban una tras otra. La mayoría de aquellas personas no había visto una lechuza ni siquiera de noche.

Lily, Hermione y Ted asintieron dándole la razón.

Sin embargo, el señor Dursley tuvo una mañana perfectamente normal, sin lechuzas. Gritó a cinco personas. Hizo llamadas telefónicas importantes y volvió a gritar.

-pero que hombre mas desagradable—dijo Alice molesta—lo siento Lily

-a mi no me pidas perdón, es un maleducado

-a mi me grita mi jefe en el trabajo y es lo ultimo que hace—dijo Andrómeda molesta poniendo una cara que daba miedo

-claro que es lo ultimo que hace, lo descuartizarías—dijo Sirius—ere peligrosa primita

-dímelo a mi—dijeron a la vez Nymphadora y Ted ganándose una mala mirada de la mujer y las risas del resto de los ocupantes de la sala.

Estuvo de muy buen humor hasta la hora de la comida, cuando decidió estirar las piernas y dirigirse a la panadería que estaba en la acera de enfrente. Había olvidado a la gente con capa hasta que pasó cerca de un grupo que estaba al lado de la panadería. Al pasar los miró enfadado. No sabía por qué, pero le ponían nervioso. Aquel grupo también susurraba con agitación.

Cuando regresaba con un donut gigante en una bolsa de papel, alcanzó a oír unas pocas palabras de su conversación.

Los Potter, eso es, eso es lo que he oído...

Sí, su hijo, Harry...

-¡¿Harry!—preguntó Lily apretando fuertemente a su hijo entre sus brazos, el niño protestó inquieto.

-Lily cariño seguro que no le pasó nada—dijo James no muy seguro y miró a Hermione buscando una confirmación de que sus mayores temores no iban a cumplirse.

Hermione sonrió tranquilizadoramente a la pareja.

-Harry estaba bien

El señor Dursley se quedó petrificado. El temor lo invadió. Se volvió hacia los que murmuraban, como si quisiera decirles algo, pero se contuvo.

Se apresuró a cruzar la calle y echó a correr hasta su oficina. Dijo a gritos a su secretaria que no quería que le molestaran, cogió el teléfono y, cuando casi había terminado de marcar los números de su casa, cambió de idea. Dejó el aparato y se atusó los bigotes mientras pensaba...

-es eso posible en es hombre?—preguntó Sirius incrédulamente intentando calmar la repentina tensión que se había hecho en la habitación.

James miró de forma agradecida a su amigo.

No, se estaba comportando como un estúpido.

-bueno vamos mejorando—dijo Guideon

-el primer paso es admitirlo—continuó Fabian

Potter no era un apellido tan especial. Estaba seguro de que había muchísimas personas que se llamaban Potter y que tenían un hijo llamado Harry. Y pensándolo mejor, ni siquiera estaba seguro de que su sobrino se llamara Harry. Nunca había visto al niño. Podría llamarse Harvey. O Harold.

-yo jamás le pondría un nombre tan horrible a mi hijo—dijo Lily ofendida y molesta, la misma expresión estaba en le rostro de James.

No tenía sentido preocupar a la señora Dursley, siempre se trastornaba mucho ante cualquier mención de su hermana. Y no podía reprochárselo. ¡Si él hubiera tenido una hermana así...! Pero de todos modos, aquella gente de la capa... Aquella tarde le costó concentrarse en los taladros, y cuando dejó el edificio, a las cinco en punto, estaba todavía tan preocupado que, sin darse cuenta, chocó con un hombre que estaba en la puerta.

Perdón — gruñó, mientras el diminuto viejo se tambaleaba y casi caía al suelo.

-valla, pero si tiene modales—dijo Cat sorprendida—pensé que los debió perder cuando a su madre se le calló de cabeza cuando era pequeño

Sirius se rió y besó en la mejilla a la joven

-no sabía que tenías sentido del humor

Ella como respuesta lo fulminó con la mirada.

Segundos después, el señor Dursley se dio cuenta de que el hombre llevaba una capa violeta. No parecía disgustado por el empujón. Al contrario, su rostro se iluminó con una amplia sonrisa, mientras decía con una voz tan chillona que llamaba la atención de los que pasaban:

¡No se disculpe, mi querido señor, porque hoy nada puede molestarme! ¡Hay que alegrarse, porque Quien-usted-sabe finalmente se ha ido! ¡Hasta los muggles como usted deberían celebrar este feliz día!

-se ha hido?—preguntó anonadado Remus

hubo un momento de completo silencio antes de que todos sonrieran de oreja a oreja y empezaran a vitorear llenos de alegría. Sirius y Cat se abrazaron apasionadamente James alzaba en brazos a Lily y Harry que parecía divertido.

Solo Albus se dio cuenta de que Hermione Granger no estaba contenta.

Remus, Ted, Frank, Fabian, Guideon y Hagrid empezaron a bailar una especia de conga mientras que Alice daba un montón de besos al pequeño Neville que parecía perplejo. Molly por otro lado daba saltos de alegría y besaba a cada uno de sus hijos que también se habían unido a la Conga improvisada de los padres

-no es muy raro que sean siete libros y Voldemort muera ahora?—preguntó Nymphadora mirando a todos los adultos con ojos desconcertados.

El ojo de Alastor se dirigió a la pequeña.

-buena observación señorita Tonks

-pero en el libro dijo que se había ido—dijo Andrómeda

-ido, no muerto—dijeron Alastor y Nymphadora a la vez

Alastor miró con aprobación a la pequeña.

-eres muy inteligente señorita Tonks. Ya podíais hacer lo mismo los demás—los antiguos alumnos de Alastor agacharon la cabeza avergonzados.

Remus miró a la pequeña con una sonrisa, le parecía curiosa la intuición de la niña.

Y el anciano abrazó al señor Dursley y se alejó. El señor Dursley se quedó completamente helado. Lo había abrazado un desconocido. Y por si fuera poco le había llamado muggle, no importaba lo que eso fuera. Estaba desconcertado. Se apresuró a subir a su coche y a dirigirse hacia su casa, deseando que todo fueran imaginaciones suyas (algo que nunca había deseado antes, porque no aprobaba la imaginación). Cuando entró en el camino del número 4, lo primero que vio (y eso no mejoró su humor) fue el gato atigrado que se había encontrado por la mañana. En aquel momento estaba sentado en la pared de su jardín. Estaba seguro de que era el mismo, pues tenía unas líneas idénticas alrededor de los ojos.

-otra vez ese gato—dijo James mirando a Sirius, tal vez la teoría de Alastor no era tan descabellada.

-pues yo creo que si que es un animago—dijo Dora

-creo que estoy de acuerdo con tu sobrina Sirius un gato no estaría todo el día quieto en el mismo sitio.—dijo Remus acompañando la teoría de la niña y del auror.

-pero Remus…-protestaron a la vez James y Sirius—no nos abandones…

-Remus opina lo mismo que yo—dijo Dora arrastrando a Remus para que se sentar a su lado.

Sirius miró divertido Remus y James puso los ojos en blanco solo Remus podía llevarse tan bien con un niño pequeño.

¡Fuera! —dijo el señor Dursley en voz alta.

-no te hará caso es un animago—dijo Dora—verdad Remus?

el joven asintió dándole la razón a la niña con una sonrisa tierna.

El gato no se movió. Sólo le dirigió una mirada severa.

-vale, tienes razón es un animago y además me apuesto lo que quieras a que es Mcgonagall—dijo James

-tu también James?—preguntó Sirius mirando con mala cara a su mejor amigo—me has traicionado.

-lo siento hermano pero solo exista un gato en el mundo que te pueda dirigir una mirada severa y esa es Mcgonagall

-podéis callaros todos y dejadnos leer—protestó la profesora mirando con mala cara a James y Sirius ambos se encogieron y se acercaron a Lily y Cat (respectivamente) en busca de protección, las dos mujeres pusieron los ojos en blanco.

El señor Dursley se preguntó si aquélla era una conducta normal en un gato.

-no, pero si en Mcgonagall—dijo Remus

Trató de calmarse y entró en la casa. Todavía seguía decidido a no decirle nada a su esposa.

-cobarde—dijo Frank

-a mi ese comportamiento me parece de lo mas sensato—dijo Ted por otro lado, cuando todos se le quedaron mirando el se explicó—no se como será su esposa, pero yo habló de mi experiencia cuando digo que no es buena idea molestar a una esposa

Todos los hombres casados de la sala asintieron dándole la razón, incluso el propio Frank quien además asintió efusivamente. Por su puesto todos los que asintieron se ganaron una buena colleja de parte de sus esposas.

La señora Dursley había tenido un día bueno y normal. Mientras comían, le informó de los problemas de la señora Puerta Contigua con su hija,

-cotilla—dijo Alice indignada

Cat y Lily se dirigieron una mirada significativa.

-por que os miráis así?—preguntó Alice mirando mal a sus amigas.

-por nada…-dijeron a la vez poniendo cara inocente.

El señor Dursley trató de comportarse con normalidad. Una vez que acostaron a Dudley, fue al salón a tiempo para ver el informativo de la noche.

Y por último, observadores de pájaros de todas partes han informado de que hoy las lechuzas de la nación han tenido una conducta poco habitual. Pese a que las lechuzas habitualmente cazan durante la noche y es muy difícil verlas a la luz del día, se han producido cientos de avisos sobre el vuelo de estas aves en todas direcciones, desde la salida del sol. Los expertos son incapaces de explicar la causa por la que las lechuzas han cambiado sus horarios de sueño. —El locutor se permitió una mueca irónica—. Muy misterioso. Y ahora, de nuevo con Jim McGuffin y el pronóstico del tiempo. ¿Habrá más lluvias de lechuzas esta noche, Jim?

Bueno, Ted —dijo el meteorólogo—, eso no lo sé, pero no sólo las lechuzas han tenido hoy una actitud extraña. Telespectadores de lugares tan apartados como Kent, Yorkshire y Dundee han telefoneado para decirme que en lugar de la lluvia que prometí ayer ¡tuvieron un chaparrón de estrellas fugaces!

-genial—dijo Sirius con una enorme sonrisa.

-estupendo—corroboró James

-valla pasada—dijeron los gemelos Prewett

-fascinante—dijo Remus con una sonrisa tan grande como la de sus amigos

-me gustaría poder verlo—dijo Ted haciendo una mueca.

-me gustaría saber como hacer eso—dijeron Arthur y Frank a la vez, las mujeres se miraron unas a otras preguntándose cual de todos los hombres era mas infantil

-papa, si te dicen como se hace lo harás por mi cumple—preguntó entusiasmado Bill a su padre

-y por mi cumple?—preguntó Charley tan contento como su hermano

Dora se acercó a su padre

-papi, para mi cumple quiero estrellas fugaces por faaaaa-dijo la niña mirando a su padre con inocencia

-ni de broma!—gritaron a la vez Andrómeda y Molly mirando de mala manera a sus maridos e hijos, los tres niños no protestaron ni la mitad de lo que lo hicieron sus padres.

Tal vez la gente ha comenzado a celebrar antes de tiempo la Noche de las Hogueras. ¡Es la semana que viene, señores! Pero puedo prometerles una noche lluviosa.

El señor Dursley se quedó congelado en su sillón. ¿Estrellas fugaces por toda Gran Bretaña? ¿Lechuzas volando a la luz del día? Y aquel rumor, aquel cuchicheo sobre los Potter...

James se revolvió incómodo, no le hacía gracia que su nombre apareciera así en la historia, no sabía porque pero…tenía una mala sensación al respecto.

La señora Dursley entró en el comedor con dos tazas de té. Aquello no iba bien. Tenía que decirle algo a su esposa. Se aclaró la garganta con nerviosismo.

Eh... Petunia, querida, ¿has sabido últimamente algo sobre tu hermana?

Como había esperado, la señora Dursley pareció molesta y enfadada

-es lógico que esté molesta con Lily—dijo Cat, Lily la miró herida pero la chica continuó—a fin de cuentas es guapa inteligente divertida y buena persona, es lógico que Petunia la odie de la envidia que tiene esa amargada

Lily se rió y le dirigió una mirada agradecida a su amiga mientras los demás daban la razón a Cat

No —respondió en tono cortante—. ¿Por qué?

Hay cosas muy extrañas en las noticias —masculló el señor Dursley—.

Lechuzas... estrellas fugaces... y hoy había en la ciudad una cantidad de gente con

aspecto raro...

¿Y qué? —interrumpió bruscamente la señora Dursley

Bueno, pensé... quizá... que podría tener algo que ver con... ya sabes... su grupo.

-su grupo?—bufó ofendida Molly—en serio, no puede haber muggles peores que esos

La señora Dursley bebió su té con los labios fruncidos. El señor Dursley se preguntó si se atrevería a decirle que había oído el apellido «Potter». No, no seatrevería. En lugar de eso, dijo, tratando de parecer despreocupado:

El hijo de ellos... debe de tener la edad de Dudley, ¿no?

Eso creo —respondió la señora Dursley con rigidez.

¿Y cómo se llamaba? Howard, ¿no?

-jamás le pondría semejante nombre a mi hijo—dijo James molesto por el comportamiento de sus cuñados—nosotros tenemos mucho mejor gusto para poner nombres

Sus amigos asintieron efusivamente

Harry. Un nombre vulgar y horrible, si quieres mi opinión

-vulgar!—protestó indignada Lily—mira quien fue a hablar , la que le pone a su hijo Dudley Dursley es patético

James as u lado se encogió intimidado, su esposa desde que se había quedado embarazada estaba mucho mas temperamental, aunque tenía que estar de acuerdo con ella en esa afirmación.

Oh, sí—dijo el señor Dursley, con una espantosa sensación de abatimiento—. Sí, estoy de acuerdo.

No dijo nada más sobre el tema, y subieron a acostarse. Mientras la señora Dursley estaba en el cuarto de baño, el señor Dursley se acercó lentamente hasta la ventana del dormitorio y escudriñó el jardín delantero. El gato todavía estaba allí. Miraba con atención hacia Privet Drive, como si estuviera esperando algo.

Sirius y James volvieron a mirarse, puede que Remus, Dora y Alastor estuvieran en la cierto, pero como dignos Gryffindor con su cabezonería no iban a dar el brazo a torcer.

¿Se estaba imaginando cosas? ¿O podría todo aquello tener algo que ver con los Potter? Si fuera así... si se descubría que ellos eran parientes de unos... bueno, creía que no podría soportarlo.

-y yo no soporto tenerte como cuñado y me aguanto—dijo James

-cierto pobre de ti hermano, menos mal que me tienes a mi—dijo Sirius pasándole el brazo a James por los hombros.

-tienes razón Canuto

-eso es un consuelo?—preguntó Lily maliciosamente—yo creí que era mi maldición y que el consuelo era tener a Remus como cuñado

Sirius la miró completamente ofendido.

-pero pelirroja que harías tu sin mi, si no fuera por mi no te lo pasarías ni la mitad de bien de cómo te lo pasas.

-eh que yo soy muy divertido—protestó James pareciendo un poco celoso

-claro que si cariño—dijo Lily rápidamente besándolo en la comisura de los labios—además no me río con Sirius, me río de él.

Todos se rieron mientras que Sirius parecía ofendido ,Cat le dio un beso en la comisura del labio para que se tranquilizase

pero el señor Dursley permaneció despierto, con todo aquello dando vueltas por su mente. Su último y consolador pensamiento antes de quedarse dormido fue que, aunque los Potter estuvieran implicados en los sucesos, no había razón para que se acercaran a él y a la señora Dursley. Los Potter sabían muy bien lo que él y Petunia pensaban de ellos y de los de su clase... No veía cómo a él y a Petunia podrían mezclarlos en algo que tuviera que ver.No, no podría afectarlos a ellos... ¡Qué equivocado estaba!

-que quiere decir con eso?—preguntó alarmado James apretando a Lily contra si.

-tranquilo Cornamenta, estoy seguro de que se refiere a que os vais a pasar por ahí a hacerles una visita de ls mas divertida para ti ¿puedo acompañarte? Sería divertido—dijo Sirius

-puede que tengas razón—dijo James algo mas tranquilo.

-te apuntas Lunático?

-claro cuenta conmigo—dijo el joven con una sonrisa enorme. Dora suspiró (N.A. cuando me refiera a Nympharoda voy a llamarla Dora porque al decir Tonks puedo referirme también as sus padres asique al decir Dora queda mas claro). Solo su madre se dio cuenta y sonrió casi imperceptiblemente.

El señor Dursley cayó en un sueño intranquilo, pero el gato que estaba sentado en la pared del jardín no mostraba señales de adormecerse. Estaba tan inmóvil como una estatua, con los ojos fijos, sin pestañear, en la esquina de Privet Drive. Apenas tembló cuando se cerró la puertezuela de un coche en la calle de al lado, ni cuando dos lechuzas volaron sobre su cabeza. La verdad es que el gato no se movió hasta la medianoche. Un hombre apareció en la esquina que el gato había estado observando, y lo hizo tan súbita y silenciosamente que se podría pensar que había surgido de la tierra. La cola del gato se agitó y sus ojos se entornaron. En Privet Drive nunca se había visto un hombre así. Era alto, delgado y muy anciano, a juzgar por su pelo y barba plateados, tan largos que podría sujetarlos con el cinturón. Llevaba una túnica larga, una capa color púrpura que barría el suelo y botas con tacón alto y hebillas. Sus ojos azules eran claros, brillantes y centelleaban detrás de unas gafas de cristales de media luna

-Dumbledore?—preguntaron todos a la vez mientras miraban a Dumbldore quien se encogió de hombros como diciendo claramente que no sabía lo que estaba haciendo allí.

El nombre de aquel hombre era Albus Dumbledore.

-no que va, es pepito grillo-dijeron los gemelos Prewett como si fuera obvio poniendo los ojos en blanco, Molly les dirigió una mirada amenazadora.

Albus Dumbledore no parecía darse cuenta de que había llegado a una calle en donde todo lo suyo, desde su nombre hasta sus botas, era mal recibido.

-pero si Dumby tiene un estilazo increíble—dijeron James y Sirius

-es cierto solo él puede llevar esa ropa y que le quede bien—continuaron a la vez los gemelos.

Dumbledore se rió mientras los gemelos Prewett eran regañados por Molly, Lily y Cat mientras regañaban a James y Sirius respectivamente.

Estaba muy ocupado revolviendo en su capa, buscando algo, pero pareció darse cuenta de que lo observaban porque, de pronto, miró al gato, que todavía lo contemplaba con fijeza desde la otra punta de la calle. Por alguna razón, ver al gato pareció divertirlo. Rió entre dientes y murmuró:

Debería haberlo sabido.

-ja!—exclamó Dora poniéndose en pie encima del sofá—es un animego y el profesor Dumbledore lo conoce así que Alastor, Remus y yo tenemos razón—dijo divertida con cierta chulería.

Andrómeda fulminó con la mirada a Sirius

-esa chulería la sacó a ti Sirius, tus ultimas palabras?...

Ted miró compasivamente a Sirius mientras este tragaba en seco.

Encontró en su bolsillo interior lo que estaba buscando. Parecía un encendedor de plata. Lo abrió, lo sostuvo alto en el aire y lo encendió. La luz más cercana de la calle se apagó con un leve estallido. Lo encendió otra vez y la siguiente lámpara quedó a oscuras.

-¿Qué es eso?—preguntó curioso Frank

-un invento propio—dijo Dumbledore con una pequeña sonrisa y continuó leyendo.

Doce veces hizo funcionar el Apagador, hasta que las únicas luces que quedaron en toda la calle fueron dos alfileres lejanos: los ojos del gato que lo observaba. Si alguien hubiera mirado por la ventana en aquel momento, aunque fuera la señora Dursley con sus ojos como cuentas, pequeños y brillantes, no habría podido ver lo que sucedía en la calle. Dumbledore volvió a guardar el Apagador dentro de su capa y fue hacia el número 4 de la calle, donde se sentó en la pared, cerca del gato. No lo miró, pero después de un momento le dirigió la palabra.

Me alegro de verla aquí, profesora McGonagall.

-vale habéis ganado—dijeron Sirius y James a la vez, al ver como Resmus Dora y Alastor le iban a decir algo

Ted y Frank también tuvieron una pequeña sesión de mala mirada por parte de Alastor

-la cuestión es—interrumpió Lily—por que Albus y Minerva han ido a Privet Drive?

Nadie dijo nada, algunos miraron a Hermione en busca de un respuesta pero la mujer solo les miró sin decir nada

James volvía a sentir la misma sensación, tenía un mal presentimiento.

Se volvió para sonreír al gato, pero éste ya no estaba. En su lugar, le dirigía la sonrisa a una mujer de aspecto severo que llevaba gafas de montura cuadrada, que recordaban las líneas que había alrededor de los ojos del gato. La mujer también llevaba una capa, de color esmeralda. Su cabello negro estaba recogido en un moño.

Parecía claramente disgustada.

-ese no es su estado natural?—preguntaron los gemelo a la vez para relajar la tensión, por su puesto la mirada envenenada de Molly y Mcgonagall hicieron que se arrepintieran de hacerlo.

¿Cómo ha sabido que era yo? —preguntó.

Mi querida profesora, nunca he visto a un gato tan tieso.

Todos se tuvieron que morder la lengua para no decir nada, incluso Arthur que había sido uno de los mas callados de la lectura parecía estar mordiéndose la lengua con fuerza para no contrariar a la profesora y a su esposa.

Usted también estaría tieso si llevara todo el día sentado sobre una pared de ladrillo —respondió la profesora McGonagall.

¿Todo el día? ¿Cuando podría haber estado de fiesta? Debo de haber pasado por una docena de celebraciones y fiestas en mi camino hasta aquí.

-Mcgonagall en una fiesta?—preguntó divertido James—es eso posible. Solo de imaginarme a Mcgonagall bailando—se interrumpió para romper en risas seguido por los gemelos Sirius, Arthur y Ted (Frank era mas tranquilo y estaba luchand por mantener su compostura)

-las estás pidiendo a gritos Señor Potter—dijo la profesora amenazadoramente.

James buscó protección en su esposa pero lo único que encontró fue una promesa de una muerte lenta muyyyyy dolorosa

La profesora McGonagall resopló enfadada.

Oh, sí, todos estaban de fiesta, de acuerdo —dijo con impaciencia—. Yo creía que serían un poquito más prudentes, pero no... ¡Hasta losmugglesse han dado cuenta de que algo sucede! Salió en las noticias. —Terció la cabeza en dirección a la ventana del oscuro salón de los Dursley—. Lo he oído. Bandadas de lechuzas, estrellas fugaces... Bueno, no son totalmente estúpidos. Tenían que darse cuenta de algo. Estrellas fugaces cayendo en Kent... Seguro que fue Dedalus Diggle. Nunca tuvo mucho sentido común.

-genial ya sabemos a quien pedirle lo de los fuegos artificiales—dijeron los gemelos el resto de los hombre (a excepción de Regulus, Albus y Severus) sonrieron ampliamente.

-ni se os ocurra!—dijeron a la vez todas las mujeres

-joooo—se quejaron Bill, Charley y Dora.

No puede reprochárselo —dijo Dumbledore con tono afable—. Hemos tenido tan poco que celebrar durante once años...

Ya lo sé —respondió irritada la profesora McGonagall—. Pero ésa no es una razón para perder la cabeza. La gente se ha vuelto completamente descuidada, sale a las calles a plena luz del día, ni siquiera se pone la ropa de losmuggles, intercambia rumores... Lanzó una mirada cortante y de soslayo hacia Dumbledore, como si esperara que éste le contestara algo. Pero como no lo hizo, continuó hablando.

Sería extraordinario que el mismo día en que Quien-usted-sabe parece haber desaparecido al fin, losmuggleslo descubran todo sobre nosotros. Porque realmente se ha ido, ¿no, Dumbledore?

-no pareces muy convencida—dijo Hagrid interviniendo por primera vez

-tendré mis motivos para desconfiar—dijo la profesora.

Es lo que parece —dijo Dumbledore—. Tenemos mucho que agradecer. ¿Le gustaría tomar un caramelo de limón?

-un que?—preguntó Sirius

¿Un qué?

-Sirius deberías empezar a asustarte, empiezas a hablar como la profesora Mcgonagall—dijo Remus mirando divertido a su amigo

-noooooooo—gritó Sirius dramáticamente. Ganándose una mala mirada de la profesora.

Un caramelo de limón. Es una clase de dulces de losmugglesque me gusta mucho.

No, muchas gracias —respondió con frialdad la profesora McGonagall, como si considerara que aquél no era un momento apropiado para caramelos—. Como le decía, aunque Quien-usted-sabe se haya ido...

Mi querida profesora, estoy seguro de que una persona sensata como usted puede llamarlo por su nombre, ¿verdad? Toda esa tontería de Quien-usted-sabe... Duranteonce años intenté persuadir a la gente para que lo llamara por su verdadero nombre,Voldemort.

La profesora McGonagall se echó hacia atrás con temor, pero Dumbledore, ocupado en desenvolver dos caramelos de limón, pareció no darse cuenta—. Todo se volverá muy confuso si seguimos diciendo «Quien-usted-sabe».

Nunca he encontrado ningún motivo para temer pronunciar el nombre de Voldemort.

-es que realmente no hay ningún motivo—dijo James—es solo un nombre, no decirlo es como…si le respetase y a mi esa serpiente me repugna

-es precisamente eso lo que ha conseguido que mucho mueran—dijo Cat estremeciéndose levemente—antes yo era como tu James podía decir su nombre, ahora, simplemente me estremezco simplemente de oírlo.

Sirius la abrazó con fuerza, con el hijo de ambos en medio lo que hizo que el niño protestara pidiendo un poco de espacio.

Sé que usted no tiene ese problema —observó la profesora McGonagall, entre la exasperación y la admiración—. Pero usted es diferente. Todos saben que usted es el único al que Quien-usted... Oh, bueno, Voldemort, tenía miedo.

Me está halagando —dijo con calma Dumbledore—. Voldemort tenía poderes que yo nunca tuve.

-pero usted no es ningún sádico, homicida—dijo James

Sólo porque usted es demasiado... bueno... noble... para utilizarlos.

-me gusta mas lo que dijo James—dijo Hagrid muchos en la sala asintieron

Menos mal que está oscuro. No me he ruborizado tanto desde que la señora Pomfrey me dijo que le gustaban mis nuevas orejeras.

-nosotros estábamos allí cuando se lo dijo—dijeron los Prewett al mismo tiempo con unas sonrisas nostálgicas—fue muy divertido de ver, pero creednos tuvimos pesadillas durante varios días—continuó Fabian

-pero que dices hermano, fueron años de pesadillas "mal pensadas"—corrigió Guideon a su hermano

-callaos los dos—regañó Molly a sus hermanos mayores

-vamos Molly, desde que tuviste los hijos estás mucho mas temperamental—dijeron a la vez haciendo un puchero

De repente ambos hermanos quedaron colgando del techo completamente embadurnados de un viscoso moco verde.

-haber si así aprendéis

-guau Molly puede enseñarme eso?—preguntó Sirius con los ojos brillantes

-cállate y presta atención—contestó la mujer amenazándole con la varita

La profesora McGonagall le lanzó una mirada dura, antes de hablar.

Las lechuzas no son nada comparadas con los rumores que corren por ahí. ¿Sabe lo que todos dicen sobre la forma en que desapareció? ¿Sobre lo que finalmente lo detuvo?

Muchos contuvieron la respiración esperando saber que quien había sido capaz de derrotar al mago mas peligroso de todos los tiempos

Parecía que la profesora McGonagall había llegado al punto que más deseosa estaba por discutir, la verdadera razón por la que había esperado todo el día en unafría pared. Era evidente que, fuera lo que fuera «aquello que todos decían», no lo iba a creer hasta que Dumbledore le dijera que era verdad. Dumbledore, sin embargo, estaba eligiendo otro caramelo y no le respondió.

Lo que están diciendo —insistió— es que la pasada noche Voldemort apareció en el valle de Godric.

-en el valle de Godric—dijo Sirius con vos trémula

James abrazó a su esposa y esta se aferró a Harry y a James rezando interiormente por que lo que estaba pensando no fuera cierto.

-pero, no puede ser—dijo Cat pálida como la cal, Sirius pasó una brazo por lo hombros de la joven, tanto para tranquilizarla a ella como a si mismo

Iba a buscar a los Potter. El rumor es que Lily y James Potter están... están... bueno, que están muertos.

-NO!—gritó Sirius, su hermoso rostro se convirtió en un signo de tristeza y dolor y silenciosas lágrimas empezaron a caer por su rostro, Remus miró durante un momento en Shock para después empezar a llorar tapándose la boca con una mano.

Alice negaba con la cabeza mirando a Lily y lágrimas empezaron a caer por su rostro, Cat simplemente miró al vacio con las lágrimas surcando su rostro en estado de shock.

Lily y James solo pudieron mirarse a los ojos con una tristeza infinita y con la sensación de que el tiempo se les escapaba.

Alrededor de ellos todos aquello que los conocían dieron de una u otra manera signos de tristeza y aunque nadie se dio cuenta Snape parecía uno de los mas afectados.

-pero esto podemos cambiarlo verdad?—preguntó Sirius ansiosamente a Hermione

La joven miró a Sirius con una sonrisa triste.

-si, podemos cambiarlo, de hecho el evitar que los padres de Harry mueran es una de las cosas por las que accedí a venir, eso hará que Harry pueda tener una familia, ahora es feliz no me malinterpretes, pero siempre le habéis hecho falta

Los Potter solo podían mirarse entre ellos y al su hijo que en ese momento yacía dormido en los brazos de su madre.

Dumbledore inclinó la cabeza. La profesora McGonagall se quedó boquiabierta.

Lily y James... no puedo creerlo... No quiero creerlo... Oh, Albus...

Dumbledore se acercó y le dio una palmada en la espalda.

-valla profesora parece que en el fondo le importamos—dijo James con un poco de sorna.

-por su puesto que si zoquete—dijo Mcgonagall con una sonrisa divertida—si no a quien iba yo a gritar

-asi que todos estos años nos has estado utilizando para poder gritar a gusto—dijo Sirius fingiendo estar herido intentando suavizar la tensión que se había creado con la noticia de la muerte de James y Lily.

-por su puesto por que iba a ser si no?—preguntó la profesora con ironía

Algunos se rieron por el intercambio, otros todavía estaban temblorosos entre ellos Remus que a diferencia de Sirius que siempre intentaba sacar un lado bueno de las cosas, para Remus la simple posibilidad de que James y Lily pudieran morir se le hacía aterrados, ellos eran de las pocas personas que lo habían querido con su enfermedad, estaba tan angustiado que no se dio cuenta de que estaba hiperventilando hasta que sintió una manita pequeña que cogía su mano. Dora le miraba con brillantes ojitos preocupados.

-vamos a impedírselo todos juntos—dijo la niña en susurros

-Dora tiene razón Voldemort no podrá con todos—dijo Charley Weasley que se había sentado al lado de la pequeña Tonks y lo miraba con una sonrisa tan grande como la de la niña. Inexplicablemente Remus se tranquilizó ante lo dicho por los niños.

Lo sé... lo sé... —dijo con tristeza. La voz de la profesora McGonagall temblaba cuando continuó.

Eso no es todo. Dicen que quiso matar al hijo de los Potter, a Harry.

-¡NO!—gritaron a la vez los Potter, en esa ocasión el dolor y el sufrimiento estaba grabado en las facciones del matrimonio. Apenas habían reaccionado con su muerte, pero la perspectiva de perder a su único hijo se les hacía de los mas dolorosa

-por favor calmaos Harry está bien, si seguimos leyendo lo veréis—dijo Hermione rápidamente intentando tranquilizarlo

-como puedes pedirme que esté tranquilo mi hijo estaba cerca de Voldemort, no sabes que clase de monstruo es…-dijo James furioso.

-señor Potter, se perfectamente que clase de monstruo es Voldemort, se que clase de cosas que a hecho y lo se por que me e tenido que enfrentar a él y sus mortífagos mas veces de las que puedo contar, e luchado en esta guerra contra él mas que usted y e sido un blanco de los motifagos por ser hija de muggles así que no me digas que no se que clase de monstruo es Lord Voldemort

James se quedó callado.

-lo siento, pero…es mi hijo y…-dijo James intentando disculparse

-lo se, tengo dos hijos señor Potter se de lo angustiante que puede ser que tu hijo esté cerca de cualquier peligro

Dumbledore continuó con la lectura

Pero no pudo. No pudo matar a ese niño. Nadie sabe por qué, ni cómo, pero dicen que como no pudo matarlo, el poder de Voldemort se rompió... y que ésa es la razón por la que se ha ido.

-En serio?—preguntó Arthur asombrado—simplemente no pudo matarlo? Es imposible

Todos miraron a Hermione en busca de una explicación

-Voldemort quiso matar a Harry pero la maldición imperdonable rebotó contra él y se la devolvió a Voldemort.

-espera retrocede—dijo Alastor levantando una mano—nos estas queriendo decir ese niño—dijo señalando al pequeño Potter—sobrevivió a una maldición imperdonable? Eso es imposible

-en el caso de Harry fue posible, hay una explicación para eso que se dirá mas adelante.

Dumbledore asintió con la cabeza, apesadumbrado.

¿Es... es verdad? —tartamudeó la profesora McGonagall—. Después de todo lo que hizo... de toda la gente que mató... ¿no pudo matar a un niño? Es asombroso... entre todas las cosas que podrían detenerlo... Pero ¿cómo sobrevivió Harry en nombre del cielo?

Sólo podemos hacer conjeturas —dijo Dumbledore—. Tal vez nunca lo sepamos.

La profesora McGonagall sacó un pañuelo con puntilla y se lo pasó por los ojos, por detrás de las gafas. Dumbledore resopló mientras sacaba un reloj de oro del bolsillo y lo examinaba. Era un reloj muy raro. Tenía doce manecillas y ningún número; pequeños planetas se movían por el perímetro del círculo. Pero para Dumbledore debía de tener sentido, porque lo guardó y dijo:

Hagrid se retrasa. Imagino que fue él quien le dijo que yo estaría aquí, ¿no?

Sí —dijo la profesora McGonagall—. Y yo me imagino que usted no me va a decir por qué, entre tantos lugares, tenía que venir precisamente aquí.

He venido a entregar a Harry a su tía y su tío. Son la única familia que le queda ahora.

-¿¡que!—gritaron todos los que estaban en la estancia.

-no puedes estar hablando en serio—dijo Lily abrazando a su hijo—Albus no tienes ni idea de lo mal que se portará Petunia con Harry

-debo tener mis motivos Lily no creo que lo dejé allí porque si

-pero yo soy su padrino, yo puedo hacerme cargo de él—protestó Sirius—por que no lo deja conmigo?

Cat palideció a su lado.

-no te habrá pasado nada ¿no?—preguntó Cat

Sirius la abrazó para confortarla.

-estoy seguro que no cariño debe haber algún otro motivo—dijo Sirius mirando a Hermione, la cual asintió

-hay un buen motivo pero se dice en el tercer libro hasta entonces no lo sabréis desgraciadamente.

¿Quiere decir...? ¡No puede referirse a la gente que vive aquí! —gritó la profesora, poniéndose de pie de un salto y señalando al número 4—. Dumbledore... no puede. Los he estado observando todo el día. No podría encontrar a gente más distinta de nosotros. Y ese hijo que tienen... Lo vi dando patadas a su madre mientras subíanpor la escalera, pidiendo caramelos a gritos. ¡Harry Potter no puede vivir ahí!

-estoy de acuerdo conmigo misma—dijo Minerva

-yo también la apoyo—dijeron la mayoría de la gente en la sala

Es el mejor lugar para él —dijo Dumbledore con firmeza—. Sus tíos podrán explicárselo todo cuando sea mayor. Les escribí una carta.

-una carta? en serio?—preguntó molesto James—lo lamento profesor pero…

-lo se James pero debo tener mis motivo para actuar así—djo Dumbldore

James suspiró cansado

-supongo que tienes razón.

¿Una carta? —repitió la profesora McGonagall—.Dumbledore, ¿de verdad cree que puede explicarlo todo en una carta? ¡Esa gente jamás comprenderá a Harry! ¡Será famoso... una leyenda... no me sorprendería que el día de hoy fuera conocido en el futuro como el día de Harry Potter! Escribirán libros sobre Harry... todos los niños del mundo conocerán su nombre.

-guau James tu hijo será famoso—dijo Frank—no es lo que tu siempre quisiste?

-no quería para él esa clase de fama—dijo James haciendo una mueca

-si, no debe ser muy agradable ser famoso por la muerte de tus padres—dijo Arthur comprendiendo perfectamente a James

Exactamente —dijo Dumbledore, con mirada muy seria por encima de sus gafas—. Sería suficiente para marear a cualquier niño. ¡Famoso antes de saber hablar y andar! ¡Famoso por algo que ni siquiera recuerda! ¿No se da cuenta de que será mucho mejor que crezca lejos de todo, hasta que esté preparado para asimilarlo?

La profesora McGonagall abrió la boca, cambió de idea, tragó y luego dijo:

Sí... sí, tiene razón, por supuesto. Pero ¿cómo va a llegar el niño hasta aquí, Dumbledore? —De pronto observó la capa del profesor, como si pensara que podía tener escondido a Harry.

Hagrid lo traerá.

¿Le parece... sensato... confiar a Hagrid algo tan importante como eso?

-a Hagrid le confiaría mi vida—dijeron los merodeadores

- Hagrid es de confianza—protestaron los Prewett

-la profesora Mcgonagall no se refería a eso, si no a que es un poco despistado—dijo Hermione

Hagrid se sonrojó ligeramente por lo de despistado pero estaba radiante de que la gente confiara en él

A Hagrid, le confiaría mi vida—dijo Dumbledore.

No estoy diciendo que su corazón no esté donde debe estar —dijo a regañadientes la profesora McGonagall—. Pero no me dirá que no es descuidado.Tiene la costumbre de... ¿Qué ha sido eso?

Un ruido sordo rompió el silencio que los rodeaba. Se fue haciendo más fuerte mientras ellos miraban a ambos lados de la calle, buscando alguna luz. Aumentó hasta ser un rugido mientras los dos miraban hacia el cielo, y entonces una pesada moto cayó del aire y aterrizó en el camino, frente a ellos.

-mi moto—dijo radiante de contento Sirius—ahí esta mi super moto. Ya verás Arctorus te voy a llevar volando….

-como subas a mi hijo en ese cacharro te juro que te dejo incapacitado para tener mas hijos

Sirius tragó en seco, Regulus al lado de Cat le miró por encima de la cabeza de la joven de forma divertida.

La moto era inmensa, pero si se la comparaba con el hombre que la conducía parecía un juguete. Era dos veces más alto que un hombre normal y al menos cinco veces más ancho. Se podía decir que era demasiado grande para que lo aceptaran y además, tan desaliñado... Cabello negro, largo y revuelto, y una barba que le cubría casi toda la cara. Sus manos tenían el mismo tamaño que las tapas del cubo de la basura y sus pies, calzados con botas de cuero, parecían crías de delfín

Algunos contuvieron la risa, aunque le mayoría, como los Prewett, los merodeadores y Ted soltaron alguna risita

En sus enormes brazos musculosos sostenía un bulto envuelto en mantas.

Hagrid —dijo aliviado Dumbledore—. Por fin. ¿Y dónde conseguiste esa moto?

Me la han prestado; profesor Dumbledore —contestó el gigante, bajando con cuidado del vehículo mientras hablaba—. El joven Sirius Black me la dejó. Lo he traído, señor.

-veis es mi súper genial moto—dijo Sirius

-tu súper genial moto que mantendrás alejada de mi hijo—dijo Cat

-pero…

-no hay peros que valgan Black

-jo…

James le dio unas palmaditas en la espalda.

-creo que ya te haces una idea de lo que es estar casado.

¿No ha habido problemas por allí?

No, señor. La casa estaba casi destruida, pero lo saqué antes de que losmuggles comenzaran a aparecer. Se quedó dormido mientras volábamos sobre Bristol.

Dumbledore y la profesora Mcgonagall se inclinaron sobre las mantas, entre ellas se veía un niño pequeño prfundamente dormido. Bajo una mata de pelo azabache, sobre le frente pudieron ver una cicatriz con una forma curiosa, como un relámpago.

-una cicatriz?—preguntó Albus de repente, era la primera vez que intervenía en la combersacion.

-ahí fue donde la maldición rebotó—explicó Hermione.

¿Fue allí...? —susurró la profesora McGonagall.

Sí —respondió Dumbledore—. Tendrá esa cicatriz para siempre.

¿No puede hacer nada, Dumbledore?

Aunque pudiera, no lo haría. Las cicatrices pueden ser útiles. Yo tengo una en la rodilla izquierda que es un diagrama perfecto del metro de Londres.

-demasiada información—dijeron los Prewetta la vez

Sirius y Jame s no dijeron nada pero pudieron las misma cara de "no quería saberlo"

Bueno, déjalo aquí, Hagrid, es mejor que terminemos con esto. Dumbledore se volvió hacia la casa de los Dursley

¿Puedo... puedo despedirme de él, señor? —preguntó Hagrid. Inclinó la gran cabeza desgreñada sobre Harry y le dio un beso, raspándolo con la barba.

-oh Hagrid—dijeron todas las mujeres enternecidas mientras los maridos de estas fulminaban al semi gigante con la mirada

Entonces, súbitamente, Hagrid dejó escapar un aullido, como si fuera un perro herido.

¡Shhh! —dijo la profesora McGonagall—. ¡Vas a despertar a losmuggles!

Lo... siento —lloriqueó Hagrid, y se limpió la cara con un gran pañuelo—. Pero no puedo soportarlo... Lily y James muertos... y el pobrecito Harry tendrá que vivir con muggles...

-gracias por preocuparte por Harry, Hagrid—dijo Lily—tengo la sensación que voy a darte las gracias muy amenudo

-yo también lo creo—dijo James

Sí, sí, es todo muy triste, pero domínate, Hagrid, o van a descubrirnos —susurró la profesora McGonagall, dando una palmada en un brazo de Hagrid, mientras Dumbledore pasaba sobre la verja del jardín e iba hasta la puerta que había enfrente.

Dejó suavemente a Harry en el umbral,

Lo va a dejar en el humbral de la puerta?—preguntó escandalizada Alice

-es un bebe puede coger frió en seguida—protestó Lily.

-es cierto los niños se resfrían con nada—continuó Molly dando la razón a las otras mujeres Andrómeda por otra parte no dijo nada pero asintió efusivamente.

sacó la carta de su capa, la escondió entre las mantas del niño y luego volvió con los otros dos. Durante un largo minuto los tres contemplaron el pequeño bulto. Los hombros de Hagrid se estremecieron. La profesora McGonagall parpadeó furiosamente. La luz titilante que los ojos de Dumbledore irradiaban habitualmente parecía haberlos abandonado.

Bueno —dijo finalmente Dumbledore—, ya está. No tenemos nada que hacer aquí. Será mejor que nos vayamos y nos unamos a las celebraciones.

-que celebraciones, no hay nada que celebrar, Cornamenta y la pelirroja están muertos—dijo Sirius mosqueado

Cat le acarició el hombro para que se tranquilizase, ambos sabían que no había nada que celebrar pero el resto del mundo estaba feliz por que Voldemort había desaparecido.

Ajá —respondió Hagrid con voz ronca—. Voy a devolver la moto a Sirius. Buenas noches, profesora McGonagall, profesor Dumbledore.

Hagrid se secó las lágrimas con la manga de la chaqueta, se subió a la moto y le dio una patada a la palanca para poner el motor en marcha. Con un estrépito se elevó en el aire y desapareció en la noche.

Nos veremos pronto, espero, profesora McGonagall —dijo Dumbledore, saludándola con una inclinación de cabeza. La profesora McGonagall se sonó la nariz por toda respuesta.

Dumbledore se volvió y se marchó calle abajo. Se detuvo en la esquina y levantó el Apagador de plata. Lo hizo funcionar una vez y todas las luces de la calle se encendieron, de manera que Privet Drive se iluminó con un resplandor anaranjado, y pudo ver a un gato atigrado que se escabullía por una esquina, en el otro extremo de la calle. También pudo ver el bulto de mantas de las escaleras de la casa número 4.

Buena suerte, Harry —murmuró.

-la necesitó—dijo Hermione, todos se volvieron a mirarla, y Lily un gemido de protesta.

-lo van a tratar mal verdad?

-no puedo decirte nada pero en el próximo capitulo los sabréis

Dio media vuelta y, con un movimiento de su capa, desapareció.

Harry Potter se dio la vuelta entre las mantas, sin despertarse. Una mano pequeña se cerró sobre la carta y siguió durmiendo, sin saber que era famoso, sin saber que en unas pocas horas le haría despertar el grito de la señora Dursley, cuando abriera la puerta principal para sacar las botellas de leche.

-Petunia—gruñó Lily

Ni que iba a pasar las próximas semanas pinchado y pellizcado por su primo Dudley…

James gruñó.

-voy a coger a esa bola de grasa que es mi sobrino y lo voy a cocer al horno por haberle hecho eso a mi hijo

-yo te ayudo que no se atreva a tocar a mi ahijado—dijo Sirius.

No podía saber tampoco que, en aquel mismo momento, las personas que se reunían en secreto por todo el país estaban levantando sus copas y diciendo, con voces quedas: «¡Por Harry Potter... el niño que vivió!».

Dumbledore cerró el libro y miró a los espectadores, todos los allí reunidos se quedaron en silencio, nadie sabía que decir.

Hermione se levantó y se colocó delante de todos.

-estos libros no van a ser fáciles para ninguno de los que estáis aquí, algunos de vosotros, como los Potter están muertos antes incluso de que empezaran los libros, otros leeréis vuestra muerte en ellos, se que es difícil, y si no queréis saber nada mas de estos libros ni del futuro lo entenderé y me marcharé—dijo Hermione mirando a cada uno de los ahí presentes—algunos salís muy poco en lo libros pero vuestra participación fue importante, otros son de vital importancia en el futuro de Harry—miró directamente a los Potter—probablemente vosotros seréis los que mas sufran con la lectura porque todos libros hablan de Harry y su lucha contra Voldemort.

Todos se miraron entre ellos.

Los Potter se perdieron durante unos instantes en los ojos del otro para después volvese hacía Hermione.

-nosotros queremos saberlo—dijo Lily

-puede que sea duro pero si con esta información podemos cambiar el futuro para ayudar a nuestro hijo cuenta con nosotros—dijo James

-conmigo también puedes contar—dijo Sirius, Cat a su lado accedió con la cabeza.

Uno a todos los que estaba en la sala fueron asintiendo.

-debo aclarar que no podéis juzgas a nadie por lo que leáis pues en estos libros quienes siempre parecen los malos acaban no siéndolo—dijo Hermione de forma críptica

Todos volvieron a asentir.

-como ultimo punto que tengo que añadir, que ni Harry ni yo conocimos ni a Arctorus ni a Catherine por lo que no aparecerán en este historia

-les pasó algo?—preguntó Sirius ansioso.

-tu solamente nos hablaste una vez de Catherine por que encontramos una foto de ella en tu casa. Nos dijiste que había sido tu novia en el instituto y que había tenido un hijo con el que había vivido en E.E.U.U. hasta su muerte cuando el Arctorus tenía 13 años -No—protestaron Reulus y Sirius a la vez.

-como murió?—preguntó Regulus, Sirius mientras abrazaba fuertemente a Cat que intentaba tranquilizarlo

-fue asesinada

-y Arctorus?—preguntó Sirius.

-se crió con una familia mágica que lo adoptó, y cuando acabó el colegio se convirtió en jugador de Quidditch profesional creo recordar que hacía tres años sa casó con la hija menor de la familia que le adoptó y tiene un hijo—dijo Hermione haciendo memoria, había sido todo un escándalo y Ginny que también había sido jugadora de Quidditch profesional y amiga de Arctorus se lo había contado

Volvió a hacerse el silencio, nadie sabía que decir, le guerra había hecho mucho daño a la gente.

-creo que por hoy con esta capitulo es suficiente, deberíamos descansar seguiremos leyendo mañana—dijo Hermione

Todos se levantaron y fueron repartiéndose distintas habitaciones, Hermione recogió todos los libros y de acercó a Snape que se había mantenido apartado de todos durante la lectura. Hermione sacó un pañuelo del bolsillo.

-posiblemente no lo necesite pero si quiere hablar conmigo, puede hacerlo, profesor Snape.

-profesor?—preguntó Severus ignorando el pañuelo.

-fue mi profesor de Pociones durante la mayor parte de mi vida escolar—contestó—voy a hacer la cena para todos, querría algo en especial ¿tienes un plato favorito?

Snape se quedó mirándola durante unos instantes.

-cualquier cosa estará bien—respondió amablemente y se marchó a una habitación que quedase libre.

Hermione hechizó los libros para que nadie pudiera leerlos antes de tiempo y fua a la cocina que había creado la sala de los Menesteres, Cat le había pedido a los elfos que llenaran la nevera con comida y desde luego los elfos la habían llenado literalmente, además no había una nevera y una despensa, había tres neveras y cuatro despensas.

-creo que los elfos se pasaron un poco—dijo Andrómeda entrando en la cocina.

Hermione negó.

-una sola despensa no llega para llenar a los Weasley creeme

-como lo sabes?—preguntó la mujer.

-ya aparecerá en el libro

Ambas mujeres que quedaron en silencio mientras Hermione se movía de un lado al otro de la cocina sacando cazuelas y sartenes así como diversos ingredientes.

-puedo hacerte un pregunta?

-claro

-mi hija, ya es mayor en esos libros, y teniendo en cuenta como se esta comportando con Remus me gustaría saber si…

Hermione la miró durante un rato.

-Harry dijo una vez que eras una mujer muy intuitiva en cosas del amor y veo que no se equivoca, tu hija no aparecerá hasta el quinto libro pero puedo garantizarte que vivirá una preciosa historia de amor…