Antes que nada debo aclarar que los personajes de la historia no me pertenecen a mi si no a J.K. Rowling solo hay dos personajes inventados por mi que son Catherine y Arctorus (hijo). Tampoco me pertenecen las partes en negrita que son fragmentos de la historia de Harry Potter y la piedra Filosofal

Cap-5 Las Cartas De Nadie

-hay algo que me tiene mosqueado hermano—dijo Sirius a James—creo que tenemos una conversación pendiente con nuestras respectivas mujeres sobre que nuestros hijos sean o no sean merodeadores.

James asintió

-tienes razón tendremos que hablar muy seriamente con ellas, no podemos permitir que nuestro noble legado caiga en el olvido—dijo James alzando un puño al aire.

-tienes razón hermano, debemos preservar nuestro legado, las mujeres no lo entienden—dijo Sirius también alzando la mano de forma dramática y soltando la palabra "mujeres" un poco despectivamente (N.A. ese despectivamente era de humor no que fuera machista)

-esto es cosas de hombres—continuó James

Los que veían la imagen de los dos hombres se rieron, aunque todavía faltaban por unirse al grupo de dramáticos.

Los Prewett se arrodillaron como James y Sirius y alzaron las manos al aire a la vez como los dos merodeadores.

-no podemos permitir que estas mujeres sin sentido del humor corrompan con su seriedad a nuestro pequeños—dijo Fabian

-echan a perder nuestra sabiduría de bromistas ¿Qué hará Macgonagall sin tener que regañar a los revoltosos?—continuó Guideon.

-debemos salvar a nuestros sobrinos del mundo aburrido que su madre les quiere imponer—continuaron los gemelos al mismo tiempo

-nuestro legado deber perdurar…-dijeron los cuatro a la vez, sin darse cuenta de que el resto de los hombres que entes les reían la gracia se habían callado y se alejaban los máximo posible de ellos aterrorizados, todos mirando con horror algo que había a las espaldas de los gamberros de Hogwarts, incluso Dumbledore, Regulus, Snape y Alastor parecían aterrorizados.

Por otro lado, Bill, Charley, Teddy y Dora parecían mirar a los cuatro teatreros con una sonrisa maligna siempre escondidos detrás de sus padres.

Cuando los cuatro se dieron de que ya nadie se reía por sus payasadas y se fijaron en las caras horrorizadas de todos.

Sirius tragó saliva trabajosamente. James se estremeció, Fabian y Guideon se cogieron de las manos

-están detrás de nosotros ¿verdad?—dijo James que parecía el único capaz de hablar.

Todos asintieron.

Sirius se estremeció, volvió a trabar saliva y empezó a sudar a mares, James estaba en las misma condiciones.

-Canuto a sido un placer conocerte, eres el hermano que nunca tuve

-Cornamenta has sido el mejor amigo que alguien pueda tener espero que nos veamos en la próxima vida

-Fabian, eres el mejor hermano del mundo—dijo Guideon

-Guideon, eres el mejor hermano que nadie pueda tener—dijo Fabian

-nos veremos en el mas allá—dijeron al mismo tiempo los gemelos.

Y luego los cuatro bromistas se miraron

-fue un placer conoceros—se dijeron todos al mismo tiempo antes de girarse los cuatro para encontrar la muerte…o lo mas parecido a la muerte

Catherine White miraba a Sirius con los ojos lanzando llamas y con un cuchillo de cocina increíblemente largo y puntiagudo, Sirius había visto hace tiempo la película de psicosis, y no entendía porque le daba tanto miedo a los muggles hasta que vio aquel cuchillo en los manos de la madre de su hijo.

Lily miraba con los ojos llameantes a su marido, su pelo se movía como si estuviera pasando una corriente de aire, solo que no había ni una gota de aire, el pelo se movía por el poder de Lily, lo que significaba que estas muuuuuuyyyyyyy enfadada, en su mano derecha había una sartén con la que golpeaba la mano libre.

Molly tenía en su mano lo que parecía un rodillo de cocina que golpeaba contra la mano que tenía libre pareciendo de lo mas amenazadora, su rizado pelo rojo estaba erizado como la cola de un gato

Las tres mujeres tenían una especie de aura demoniaca que las rodeaba.

Los chicos tragaron en seco.

-Corred—gritó Teddy con una enorme sonrisa en el rostro.

Ellos corrieron como alma que lleva el diablo…por su puesto ellas fueron mas rápidas…solo añadiré que un "cruciatus" habría sido mas misericordioso…

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-chicas no notáis que el ambiente está muy calmado hoy?—preguntó Lily con inocencia al resto de las mujeres, todas estaban tranquilamente sentadas en el salón tomando el té.

-tienes razón Lily todo está muy tranquilo—confirmó Alice con una sonrisa maligna—a que se deberá?

-no se—dijo la pelirroja llevándose el té a los labios—me apetecen una galletas de chocolate ¿queréis?

Todas asintieron

Lily hizo sonar una pequeña campanita que tenía en la mesa al lado de donde sestaba sentada.

Ante el sonido de la campanita apareció Sirius con una cara llena de enfado pero cuando vio la mala mirad a de Cat forzó una sonrisa enorme.

-deseaban algo las señoras?—preguntó intentando sonar dulce

-lo cierto es que si, queremos esas galletas tan buenas de la familia Prewett, estoy segura de que lo gemelos que tenemos por cocineros no les molesta

-por su puesto que no señora Potter, no tienen ningún problema—rumio a regañadientes Sirius yéndose a la cocina

Las mujeres estallaron en una sonora carcajada, la mas divertida sin duda era Mcgonagall.

-con lo que me costó tenerlos mas o menos domesticados en el colegio y con vosotras don perritos sumisos—dijo la profesora

-en mi caso es por que soy la hermana menor, y bueno…me parezco mucho a mi difunta madre creo que por eso me obedecen…

-en nuestro caso es porque el poder del sexo es muy fuerte—dijo Cat muy seria, las mujeres se desternillaron de risa.

-Cat, tiene razón la mejor manera de domar a aun hombre es con el sexo—afirmó Lily el resto de las mujeres asintieron

En la otra punta del salón estaban el resto de los hombres que no estaban "castigados " por las mujeres, que cuidaba a los niños y temblaban al encontrarse con la mirada de las mujeres.

-no sabía que Catherine tuviera tanto genio—comentó Hagrid—siempre era muy tranquila comparado con Lily

-te tenía completamente engañado—dijo Remus—como a todos, yo también lo creí pero su mascara de niña buena se vino abajo para mi cuando pilló a Sirius coqueteando con una chica de broma cuando empezaron a salir.

-recuerdo ese día—dijo Regulus estremeciéndose ligeramente—ese día creí que finalmente lo mataría, pero eso no fue nada comparado cuando dio a luz

Arthur, Frank y Ted se estremecieron, ante la mirada de los otros hombres

-las mujeres cuando dan a luz se ponen muy agresivas—dijo como explicación Frank—siempre había oído que se podían poner así pero creí que a Alice eso no le pasaría pero…-se estremeció profundamente—creí que me mataría—dijo aterrorizado

-eso es quedarse corto, si no hubiera sido porque se dejó la varita en casa yo probablemente no estaría aquí—dijo Ted

Arthur se estremeció.

-cuando nació Bill yo eso no lo sabía creedme estuvimos mi esposa y yo tres días en San Mugo ella por el parta y yo por un hechizo punzante. Cuando se acercó la fecha del nacimiento de Charley escondí la varita tres días antes—continuó Arthur

En ese momento los hombres vieron a Sirius entrar en la habitación con una bandeja de galletas que fue sirviendo a cada una de las mujeres que lo miraban perversamente.

-Sirius querido cuñado. ¿Qué está haciendo mi marido?—preguntó Lily inocentemente.

-limpiando los platos a la manera muggle

-y mis hermanos?—preguntó Molly

-recogiendo todo lo que han usado para hacer las galletas

Las mujeres se miraron las unas a las otras.

-bien, diles que vengan, debemos empezar con el siguiente capitulo—dijo Cat despues de unas cuantas miradas mas con Molly y Lily.

-pero no creáis ni por un momento que estáis perdonados—continuó Lily

-un solo comentario molesto en la lectura y desearíais no haber hablado en vuestra vida—dijo Molly

-diles a los chicos eso y que vengan ya—intervino Mcgonagall mirando divertida a Sirius, el destino tenía una forma bastante curiosa de volver las tornas, los grandes Sirius Black y James Potter sometidos por dos chicas que casi no las llegaban al hombro, puede que lo que dijera Cat fuera verdad el sexo amansaba a los hombres.

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Al cabo de unos segundos todos se habían vuelto a sentar en los mismo sitios que se habían sentado en las veces anteriores.

Dumbledore volvió a coger el libro, y abrió por la página donde se habían quedado.

Antes de que empezara a leer, Charley, Dora y Teddy repartieron las hojas de bromas para los Dursleys, algunos incluso antes de empezar ya habían anotado algo.

-las Cartas de Nadie—leyó Dumbledore

-las cartas de nadie?—preguntó curiosos Frank

-probablemente sean las cartas de Hogwarts—dijo Dumbledore—Harry tiene 11 años asique tiene que estar por llagarle pero como Harry no sabe nada de la magia la carta no tiene remitente, por lo que creará que no son de nadie la carta.

-siempre tuve la curiosidad de saber como hacían para mandarle la carta a un hijo de muggle, ellos podrían creer que es una broma—dijo Frank curioso

-viene un profesor de Hogwarts en persona—dijo Lily como explicación—o un miembro del ministerio, en mi caso fue un miembro del ministerio

-podemos seguir leyendo señor Longbottom—preguntó la profesora el hombre se sonrojó

La fuga de la boa constrictor le acarreó a Harry el castigo más largo de su vida. Cuando le dieron permiso para salir de su alacena ya habían comenzado las vacaciones de verano.

Hermione empezó a producir pergaminos al por mayor, mientras los mas cercanos a los Potter habían empezado a rasgar los pergaminos con la pluma, algunos de forma un tanto agresiva como Lily y Cat. Por otro lado James, Remus y Sirius lo hacían con mas delicadeza, como si estuvieran haciendo una obra de arte, aquello hizo que Hermione se estremeciera.

Harry se alegraba de que el colegio hubiera terminado, pero no había forma de escapar de la banda de Dudley, que visitaba la casa cada día. Piers, Dennis, Malcolm y Gordon eran todos grandes y estúpidos, pero como Dudley era el más grande y el más estúpido de todos, era el jefe.

-por que será que no me sorprende que el mas idiota sea el líder—intervino Snape mirando entre su grasiento pelo a James. El Potter como única respuesta le sacó el dedo corazón sin despegar la vista del pergamino que no dejó de escribir

-Potter baja ese dedo que como los niños se pongan a imitarlo morirás—dijo Molly mirándolo con mala cara

Teddy y Dora fueron los únicos que se dieron cuenta que Harry estaba mirando a su padre junto con Ron y ambos habían intentado imitar el gesto de James pero no parecían tener la coordinación suficiente por lo que James se salvó de morir joven

Los demás se sentían muy felices de practicar el deporte favorito de Dudley: cazar a Harry.

-profesor Dumbledore, hay alguna laguna legal que me permita vengarme de esos chicos?—preguntó Lily lo mas inocentemente posible.

-lamentablemente no debería hacer algo así señora Potter—contestó el profesor con una ligera sonrisa de diversión—entiendo su enfado pero es ilegal y no hay ninguna laguna posible.

-jo!—protestó Lily haciendo morritos. James sonrió con una sonrisa orgullosa.

Harry pasaba tanto tiempo como le resultara posible fuera de la casa, pensando en el fin de las vacaciones, cuando podría existir un pequeño rayo de esperanza: en septiembre estudiaría secundaria y, por primera vez en su vida, no iría a la misma clase que su primo.

-por su puesto, irás a Hogwarts—dijo James sonriendo orgullosos a su pequeño que correteaba por la zona de juegos con sus nuevos amigos.

Sirius, Remus, James y los gemelos Prewett se pusieron firmes y empezaron a cantar el himno del colegio de forma solemne como si de un himno militar se tratase.

-os habéis parado a pensar que Harry no sabe nada de la magia y que por lo tanto no tiene ni idea de la existencia de Hogwarts—dijo Cat

Los cinco hombres se congelaron en sus sitio.

-de todas las injusticias que ha cometido Voldemort, el hecho de que un Potter no sepa de la existencia de Hogwarts es la peor—dijo James molesto—mi pobre niño, menos mal que pronto le llegará la carta.

-si, Harry será de los de mi equipo—intervino Sirius, todos le miraron sin comprender—Harry considerará mas su hogar Hogwarts que la casa de sus tíos.

Lily y James se entristecieron por eso, su hijo se merecía tener la mejor vida de todas y sin embargo lo había pasado tan mal con los Dursley…

Cat le dio una colleja a su novio por haber dicho aquello, Sirius la miró molesta pero reconoció que no debió haber dicho aquello.

Dudley tenía una plaza en el antiguo colegio de tío Vernon, Smelting. Piers Polkiss también iría allí. Harry en cambio, iría a la escuela secundaria Stonewall, de la zona.

-por su puesto que no, Harry irá al mejor colegio de magia del mundo—dijo Fabian—como nuestros sobrinos

-si, y estoy seguro de que serán amigos—continuó Guideon—y serán el grupo mas rebelde y problemático de Hogwarts

-cierto—dijo Sirius—y junto con mi hijo serán la pesadilla de Mcgonagall

De repente Sirius se encontró colgando por el tobillo

Minerva daba ligeros toques con la varita para que el animago se moviera de un lado al otro de la estancia al cual chillaba y gritaba para que lo bajaran, James, como buen amigo, lo intentó pero acabó también colgado del tobillo por la profesora.

-mas os vale educar a vuestro hijo para que no me den guerra o me aseguraré personalmente de castigaros a vosotros cada vez que ellos se porten mal

-cuenta con nosotras profesora—dijo Cat señalándose a si misma y a Lily que asentía conforme con lo que decía su amiga.

La profesora hizo que James y Sirius dieran un par de vueltas por la habitación antes de dejarlos caer de cualquier manera en el suelo, todos los pequeños se les quedaron mirando sin entender. Harry gateó hasta donde estaba su padre y lo miró girando la cabeza en señal de incomprensión.

-papi, no olar in coba—dijo el niño negando como si acabara de decir algo muy obvio.

Lily se rió

-que ha dicho?—preguntó Teddy y Ted a la vez ambos curiosos. Los dos se miraron sorprendidos y se sonrieron, en ese momento Molly notó algo en el niño, pero no fue la única Andrómeda miró al chiquillo fijamente durante un rato.

-a dicho que no se puede volar sin escoba—tradujo Lily riéndose de su marido que se levantaba mirando con el ceño fruncido a su hijo.

-Harry tu tienes que estar de mi parte para torturar a tu madre

-Harry siempre se pondrá de mi parte—discutió Lily

-no es verdad ¿a que no Harry? ¿a quien prefieres a mami o a papi?—preguntó James molesto

El niño se rió con una risa malvada calcada a la del padre

-a mami—respondió Harry con voz clara mirando a su padre como si se burlara de él.

Lily y todos los demás estallaron en carcajadas, Lily cogió su hijo en brazos y le dio un beso, James fingió mirarlos mal pero su mirada se enterneció al ver a su esposa y su pequeño niño que tenía una cara de pillo…

-valla cornamenta—dijo Sirius con sorna—parece que te han sustituido, y encima te lo restriega poniendo la misma cara que aprendió de ti.

James miró mal a su amigo

-bueno por lo menos mi hijo tiene mis gestos el tuyo heredó los gesto de tu "querido" hermano

Sirius gruñó y miró a su hijo que le devolvió la mirada igual de concentrado, hasta que el pequeño se cansó y preguntó

-¿Por qué me miras?—dijo el niño

-Arturo…-llamó Sirius

-Arcturus—corrigió Cat mirando mal a Sirius—tiene que acostumbrarse a decir su nombre correctamente.

-con que se aprenda Orión va sobrado—protestó el animago, antes de que Cat pudiera intervenir Sirius volvió a dirigirse a su hijo.

-Arturo, ¿te gusta la vainilla?—preguntó el niño negó, frunció el ceño y arrugó ligeramente los labios, en un gesto casi idéntico al de su hermano cuando era joven.

Regulus que sabía lo que Sirius intentaba se rió.

-creo que tu amigo tiene razón hermanito, tu hijo se parece mas a ti que a mi-dijo Regulus con diversión.

-eso es porque desgraciadamente pasó mucho tiempo contigo, pero a partir de ahora pasará mas tiempo conmigo

-por que iba a pasar Arcturus mas tiempo contigo?—preguntó Reg

-porque es mi hijo

-eso no significa nada, durante tres años fue hijo tuyo y no distes signos de quererlo

-no sabía que existía.

-y no lo sabías porque no quisiste saberlos porque Cat si se tomó la molestia de intentar contártelo.

-¡Basta Reg!—gritó Cat por encima de los gritos de la discusión entre los hermanos Black—eso ya pasó, ahora Arctutus pasará mas tiempo con su padre Reg, tiene ese derecho, pero siempre serás su tío favorito ¿verdad Arcturus?—le preguntó Cat a su hijo

El niño asintió con lo que decía su madre y Reg miró con cariño al niño.

Sirius estaba algo celoso, no iba a negarlo, Reg había tenido tres años con SU hijo y con SU mujer, en cuanto salieran de aquella sala se iba a encargar personalmente de recuperar el tiempo perdido y eso también incluía una relación formal con Cat.

Dudley encontraba eso muy divertido.

Allí, en Stonewall, meten las cabezas de la gente en el inodoro el primer díadijo a Harry—. ¿Quieres venir arriba y ensayar?

No, gracias —respondió Harry—. Los pobres inodoros nunca han tenido que soportar nada tan horrible como tu cabeza y pueden marearse. —Luego salió corriendo antes de que Dudley pudiera entender lo que le había dicho.

Todos en la sala estallaron en carcajadas.

-definitivamente es uno de los nuestro—dijeron los tres merodeadores al mismo tiempo. James cogió a su hijo en brazos.

- hijo, serás un gran merodeador

-merodedor?—preguntó el niño mirando a su padre con desconcierto

-si gastarás bromas, le harás la vida imposible a Mcgonagall

-Potter…-gruñó la profesora por lo bajini pero James no le escuchó

-puedo gasta bomas?—preguntó el niño con una sonrisa diabólica

-no Harry—protestó Lily pero antes de que nadie se diera cuenta la pequeña manita de Harry se estampó contra el rostro de su padre manchándolo, Harry tenía las manos completamente manchadas de chocolate dejando a James con la cara manchada

James se rió orgulloso, pero Lily frunció el ceño.

-como a podido mancharse las manos de chocolate?—se preguntó.

Su mirada fue a los demás niños, Ron y Neville tenían cara de no haber roto un plato en su vida, pero cuando Lily se acercó a ellos para mirarles las manos se encontró con que los dos niños estaban también manchados se chocolate, las madres respectivas se levantaron para limpiarlos y fue cuando descubrieron un pequeño alijo entre los juguetes donde los niños habían escondido unos chocolates que habían robado de ¡dios sabe donde!

Sirius, James y los gemelos Prewett estallaron en carcajadas diciendo que eran unos buenos sucesores

-y eso que todavía no habéis llegado a la parte donde están los gemelos Weasley—comentó Teddy mirando con diversión a los pequeños gemelos

Mientras miraba a Dudley con sus nuevos pantalones, tío Vernon dijo con voz ronca que aquél era el momento de mayor orgullo de su vida.

Tía Petunia estalló en lágrimas y dijo que no podía creer que aquél fuera su pequeño Dudley, tan apuesto y crecido. Harry no se atrevía a hablar. Creyó que se le iban a romper las costillas del esfuerzo que hacía por no reírse.

-yo no me habría aguantado la risa—comentó Sirius

Cat a su lado puso los ojos en blanco.

-eso ni si quiera nos lo cuestionábamos—dijo la mujer

Sirius sin poder contenerse la besó en la mejilla abrazándola ligeramente.

A la mañana siguiente, cuando Harry fue a tomar el desayuno, un olor horrible inundaba toda la cocina. Parecía proceder de un gran cubo de metal que estaba en el fregadero. Se acercó a mirar. El cubo estaba lleno de lo que parecían trapos sucios flotando en agua gris.

¿Qué es eso? —preguntó a tía Petunia. La mujer frunció los labios, como hacía siempre que Harry se atrevía a preguntar algo.

Tu nuevo uniforme del colegio —dijo.

-su nuevo uniforme tiene que estar mojado y oler mal?—preguntó Arthur extrañado—eso es típico de los uniformes muggles?

-por su puesto que no—protestó Lily pareciendo furiosa—si mi "querida" hermana no le compraba ropa a Harry creo que puedo imaginarme que es ese intento de uniforme.

Harry volvió a mirar en el recipiente.

Oh —comentó—. No sabía que tenía que estar mojado.

Los del pasado se rieron. Arthur por otro lado sonrió con petulancia.

-Harry está de acuerdo conmigo

No seas estúpido —dijo con ira tía Petunia—. Estoy tiñendo de gris algunas cosas viejas de Dudley. Cuando termine, quedará igual que los de los demás.

-si seguro—dijo mosqueado Remus. Él sabía por propia experiencia que los niños que llevaban ropa desgastada o vieja eran tratados de diferente manera al resto, James y Sirius habían sido siempre unos niños pijos con un montón de ropa que siempre habían estado dispuestos a compartir con él, pero al principio él había notado claramente la diferencia, y como se burlaban de él por la ropa, a su lado su hijo le miró como si no entendiera su mosqueo.

Miró a su hijo fijamente y se dio cuenta de que Teddy vestía con buenas ropas, de calidad aunque usadas y rotas en algunas partes, algo completamente típico en un niño de esa edad, y no por primera vez se preguntó quien sería la madre, por que él no creía que fuera a ganar mucho dinero en el futuro por lo que tendría que ser su esposa la que proporcionaba semejante ropa a su hijo y aquello lo entristeció.

Teddy al darse cuenta de la mirada triste de su padre, aunque no la entendió se acercó a él y lo abrazó

-te quiero papa—dijo el niño luchando por contener las lágrimas, todavía no había terminado de asimilar que su padre estuviera allí.

Todos oyeron el ruido en el buzón y las cartas que caían sobre el felpudo.

Trae la correspondencia, Dudley —dijo tío Vernon, detrás de su periódico

Se hizo un silencio sepulcral.

Ted muy serio se puso en pie y muy calmadamente dijo.

-bien, a sido un placer conoceros a todos, sois unas personas increíbles, es un pena habernos conocido tan tarde, ahora que llega el fin del mundo, pues el "hipopótamo-elefante" le ha dicho a la morsa que tiene por hijo que se mueva

Al principio todos le miraron sin entender, hasta que Sirius, James y Remus estallaron en sonoras carcajadas, los gemelos le siguieron Ted luchaba por parecer lo mas serio posible pero cuando vio que incuso su mujer se reía él también estalló en carcajadas

Desde su zona de juego Neville, Ron y Harry miraron a los adultos sin entenderlos

-papas ocos?—le preguntó Harry a Ron

El niño pelirroja miró a los adultos de nuevo y se encogió de hombros.

-queo que ci—dijo Ron

-que hacemo—preguntó Neville

-ignorad—contestó Harry siguiendo jugando, Ron y Neville pronto le imitaron.

Cerca de ellos estaban los gemelos Weasley y Arctutus.

-estoy de acuerdo con los pequeños—dijo Arcturus

-y nosotros—dijeron los gemelos al mismo tiempo—deberíamos llevarles a San Nugo?

-no—contestó Arcturus encogiéndose de hombros—que ce las apañen solos por no habenos dado las chuchez.

Que vaya Harry

Trae las cartas, Harry.

-uf tranquilos a sido una falsa alarma—dijeron los gemelos Prewett fingiendo quitarse el sudor de la frente

Que lo haga Dudley.

Pégale con tu bastón, Dudley.

Harry esquivó el golpe

-menos mal que tenía buenos reflejos—comentó Hermione.

-sería un buen jugador de Quidditch—comentó James

-mejor que bueno, es espectacular—dijo Teddy sonriendo ampliamente.—tío Harry en una escoba es alucinante

-mi hijo vuela?—preguntó Lily intentando sonsacarle algo de información al niño del futuro.

-si, y su esposa fue jugadora…

-Teddy cariño no puedes decir nada de eso—regañó Hermione al niño que se sonrojó y pidió perdón.

James miró a Hermine con carita de perro mojado, pero ella ni se perturbó.

-esas miradas no significan nada para mi señor Potter, le recuerdo que su hijo pone las mismas caras y ya estoy acostumbrada

James hizo una mueca

fue a buscar la correspondencia. Había tres cartas en el felpudo: una postal de Marge, la hermana de tío Vernon, que estaba de vacaciones en la isla de Wight; un sobre color marrón, que parecía una factura, y una carta para Harry.

-le llegó la carta de Hogwarts—dijo James emocionado y prestando toda su atención a la lectura en ese momento, aunque no era el único, Lily estaba tan ansiosa como él, quería saber como iba a reaccionar Harry probablemente no se lo creyera. Se cogieron de la mano esperando el momento.

Harry la recogió y la miró fijamente, con el corazón vibrando como una gigantesca banda elástica. Nadie, nunca, en toda su vida, le había escrito a él. ¿Quién podía ser? No tenía amigos ni otros parientes.

-pero…y nosotros donde estamos?—preguntó Sirius señalándose a si mismo y a Remus

-no apareceréis hasta el tercer libro.

-porque?—preguntó Remus.

-ya lo descubriréis pero al paso al que leemos el libro estaremos aquí de por vida—se quejó

Sin embargo, allí estaba, una carta dirigida a él de una manera tan clara que no había equivocación posible.

Señor H. Potter

Alacena Debajo de la Escalera

Privet Drive, 4

Little Whinging

Surrey

Con las manos temblorosas, Harry le dio la vuelta al sobre y vio un sello de lacre púrpura con un escudo de armas: un león, un águila, un tejón y una serpiente, que rodeaban una gran letra H.

Los gemelos Prewett, muy solemnes, junto con James, Ted y Sirius se levantaron y con una mano en el corazón empezaron a cantar el himno de Hogwarts como si de un himno patriótico se tratase, tal y como habían hecho antes, pronto, Charley, Bill, Dora y Teddy los imitaron, aunque ellos mas bien tararearon la canción.

¡Date prisa, chico! — Exclamó tío Vernon desde la cocina—. ¿Qué estás haciendo, comprobando si hay cartas-bomba? —Se rió de su propio chiste.

Los merodeadores y los Prewett se miraron entre ellos.

-eso era un chiste?—preguntó ofendido Sirius

Fabian se apoyaba pesadamente en el hombro de su gemelo y se agarraba el pecho como si sufriera un terrible dolor a su lado su hermano los sujetaba con fuerza y con cara de sufrimiento.

-DOLOR, ¡QUE DOLOR!—gritaban los dos como si estuvieran sufriendo una gran tormento

-pero se puede saber que estáis haciendo?—preguntó molesta Molly

-nuestro orgullo de bromistas a sido herido por eso que el libro llama "chiste"—dijeron al mismo tiempo.

Los merodeadores se miraron e imitaron a los Prewett, por lo menos Sirius y James, Remus fue inteligente y se volvió a sentar en su sitio, pero Sirius y James sufrieron en sus carnes un buena colleja de sus esposas.

Harry volvió a la cocina, todavía contemplando su carta.

-creo que tiene la inteligencia de James—dijo Remus poniendo mala cara—debió haber escondido la carta y haberla leído a solas

Todos le dieron la razón, incluso James hasta que se dio cuenta de algo.

-como es eso de que tiene mi inteligencia—dijo el moreno fulminando con la mirada a su amigo licántropo.

Entregó a tío Vernon la postal y la factura, se sentó y lentamente comenzó a abrir el sobre amarillo. Tío Vernon rompió el sobre de la factura, resopló disgustado y echó una mirada a la postal.

Marge está enferma —informó a tía Petunia—. Al parecer comió algo en mal estado.

-ojalá se muera de intoxicación—gruñó Teddy

-valla Lunático, tu hijo es un poco sangriento—dijo Sirius mirando al pequeño entre la aprobación y el miedo sano.

-eso debió heredarlo de su madre—dijo James sabiamente. (No hace falta decir que se ganó una colleja de su esposa).

¡Papá! —dijo de pronto Dudley—. ¡Papá, Harry ha recibido algo!

-morsa estúpida—gruñó James

Harry estaba a punto de desdoblar su carta, que estaba escrita en el mismo pergamino que el sobre, cuando tío Vernon se la arrancó de la mano.

¡Es mía! —dijo Harry; tratando de recuperarla.

¿Quién te va a escribir a ti? —dijo con tono despectivo tío Vernon, abriendo la carta con una mano y echándole una mirada.Su rostro pasó del rojo al verde con la misma velocidad que las luces del semáforo.

¡Pe... Pe... Petunia! —bufó.

-sabía que era tonto, pero no tenía ni idea de que de lo tonto que era no pudiera estructurar un nombre completo—dijo Dora con cara de lástima fingida

Sirius se rió (como muchos de la sala) y chocó los cinco con la niña que sonrió encantada, aunque su sonrisa se desvaneció ligeramente cuando miró a su madre, que a regañadientes hacía esfuerzos por no reírse

Dudley trató de coger la carta para leerla, pero tío Vernon la mantenía muy alta,fuera de su alcance. Tía Petunia la cogió con curiosidad y leyó la primera línea. Durante un momento pareció que iba a desmayarse. Se apretó la garganta y dejó escapar un gemido.

¡Vernon! ¡Oh, Dios mío... Vernon!

-que dramáticos, ni que fuera el fin del mundo—dijo Lily molesta

-para ellos lo es—dijo Remus pensativo—piénsalo Lily Harry ahora pude convertirlos en cucarachas y aplastarlos

Lily sonrió ampliamente.

-gracias Remus—dijo Lily y escribió algo en el pergamino

James miró lo que su esposa escribía y suspiró

-cariño, creo que tengo que explicarte la diferencia entre broma y asesinato.

Se miraron como si hubieran olvidado que Harry y Dudley todavía estaban allí. Dudley no estaba acostumbrado a que no le hicieran caso. Golpeó a su padre en la cabeza con el bastón de Smelting.

Quiero leer esa carta —dijo a gritos.

-pero que maleducado—gruñó Alice frunciendo la nariz con descontento.

Yo soy quien quiere leerla —dijo Harry con rabia—. Es mía.

-carácter Evans al ataque—dijo Sirius mirando a Lily que despegó la mirada del pergamino lo suficiente para fulminar con la mirad a Sirius.

-soy Potter Sirius deberías recordarlo

James sonrió ante los dicho por su esposa, por otro lado Hermione vio como Snape fruncía e ceño con descontento.

Fuera de aquí, los dos —graznó tío Vernon, metiendo la carta en el sobre. Harry no se movió.

¡QUIERO MI CARTA! —gritó.

¡Déjame verla! —exigió Dudley

¡FUERA! —gritó tío Vernon y, cogiendo a Harry y a Dudley por el cogote, losarrojó al recibidor y cerró la puerta de la cocina. Harry y Dudley iniciaron una lucha, furiosa pero callada, para ver quién espiaba por el ojo de la cerradura.

-Harry!¡Harry!¡Harry!¡Harry!—animaban todos en la sala haciendo el payaso.

Las mujeres pusieron los ojos en blanco

-yo no se cuales son los niños y cuales los adultos—dijo Molly, pues tanto su esposo como sus hijos estaban saltando y dando gritos de animo a un libro.

Ganó Dudley,

-uggg—todos se desinflaron y cayeron pesadamente en lo sofás

-niños…-suspiró Cat mirando a su novio.

así que Harry, con las gafas colgando de una oreja, se tiró al suelo para escuchar por la rendija que había entre la puerta y el suelo.

-tiene la curiosidad de Lily—dijo Alice con una sonrisa maliciosa mirando a su amiga.

-eso no puede ser bueno para el resto del mundo—continuó Cat mirando también de forma malvada a su amiga pelirroja, esta molesta infló las mejillas a modo de protesta y se cruzó de brazos, James la besó en la mejilla enternecido le encantaba que su esposa compusiera morritos.

Vernon —decía tía Petunia, con voz temblorosa—, mira el sobre. ¿Cómo es posible que sepan dónde duerme él? No estarán vigilando la casa, ¿verdad?

-como si no tuviéramos nada mejor que hacer—resopló Mcgonagall

Vigilando, espiando... Hasta pueden estar siguiéndonos —murmuró tío Vernon, agitado.

-ese hombre está paranoico—dijo Andrómeda

Pero ¿qué podemos hacer, Vernon? ¿Les contestamos? Les decimos que no queremos...

-si bueno…no creo que a Dumbledore le interese mucho tu opinión jirafa maltrecha—dijo Sirius

Ni si quiera Lily le llevó la contraria a pesar de que el comentario no era bueno que lo escucharan los niños

Harry pudo ver los zapatos negros brillantes de tío Vernon yendo y viniendo por la cocina.

No —dijo finalmente—. No, no les haremos caso. Si no reciben una respuesta... Sí, eso es lo mejor... No haremos nada...

Pero...

¡No pienso tener a uno de ellos en la casa, Petunia! ¿No lo juramos cuando recibimos y destruimos aquella peligrosa tontería?

-esa peligrosa tontería?—preguntó ofendida Molly.

-muggles estrechos de mira—gruñó Teddy

-Ted no digas esas cosas—regañó Hermione

El niño puso carita de niño bueno.

-no pongas esa cara que te tengo fichado chiquillo—dijo Hermione mirando al niño e intentando contenerse la risa

El niño hizo una mueca de fastidio, Remus que los observaba se rió enternecido, su hijo le dirigió una mirada sorprendida como si no estuviera acostumbrado a oír su risa y al cabo de unos segundos el niño correspondió a sonrisa de su padre.

Aquella noche, cuando regresó del trabajo, tío Vernon hizo algo que no había hecho nunca: visitó a Harry en su alacena.

¿Dónde está mi carta? —dijo Harry, en el momento en que tío Vernon pasabacon dificultad por la puerta—. ¿Quién me escribió?

Nadie. Estaba dirigida a ti por error —dijo tío Vernon con tono cortante—. La quemé.

-como si eso fuera a hacer que desapareciera el problema—bufaron Ted y Teddy al mismo tiempo.

Ambos se miraron divertidos.

-Remus tu hijo me cae bien—dijo Ted

Remus sonrió orgulloso y Teddy lo hizo de forma un poco petulante.

No era un error —dijo Harry enfadado—. Estaba mi alacena en el sobre.

¡SILENCIO! —gritó el tío Vernon, y unas arañas cayeron del techo. Respiró profundamente y luego sonrió, esforzándose tanto por hacerlo que parecía sentir dolor.

Ah, sí, Harry, en lo que se refiere a la alacena... Tu tía y yo estuvimos pensando... Realmente ya eres muy mayor para esto... Pensamos que estaría bien que te mudes al segundo dormitorio de Dudley.

Se hizo un silencio sepulcral justo antes de que Lily Potter se levantara de su sitio hecha una furia y le diera una patada a una silla que se rompió en varias partes. Antes de que se echara a llorar de la rabia, James la abrazó por detrás con fuerza y ella se giró para esconder el rostro en el pecho de su marido, ninguno de los dos dijo nada pero las palabras sobraban, estaba mas que claro lo que pensaban

-esos desgraciados tenían otro dormitorio y hacen dormir al pobre niño en una alacena—protestó Cat sin poder creérselo—eso me lo puedo esperar de mi madre, pero no creí que Petunia…

Sirius le pasó un brazo por lo hombros y esta se recostó en el hombre del moreno.

-nos os preocupéis esto se lo devolveremos con creces a esa panda de…-dijo Sirius sin poder encontrar un adjetivo lo suficientemente malo para esa cosa que algunos llaman "familia".

-no me puedo creer que teniendo otra habitación de sobra le hicieran dormir en la alacena—dijo Andrómeda como si no pudiera creérselo.

-pero que clase de mujer le hace eso a un niño, a su sobrino que tiene la misma edad que su hijo, es que no…-decía Molly casi gimiendo de la incredulidad y el enfado, ellos tenían muchos hijos, puede que su casa no fuera muy grande pero todos tenían su propia habitación, incluso sus hermanos tenían un hueco en el ático para cuando iban a visitarlos que era casi todos los días para ayudarla con los niños.

-sabía que Petunia me odiaba pero creí…-decía entre susurros Lily todavía con el rostro oculto en el pecho de su marido.

-tu hermana no te odia, te tiene envidia, y también envidia a Harry, por que él es como tu, único y brillante y una persona a la que nadie puede evitar querer—dijo James mirando a su esposa con adoración—lo vi cuando fui a tu casa para que me presentaras a tu padres, envidiaba todo en ti, lo luminosa que eres, lo amable, envidiaba que tus padres siempre te defendieran de ella, y sobre todo envidiaba que tus padres me prefirieran a mi como novio que a esa morsa que tienes por cuñado, vi como le molestó que tu padre no parara de hacerme preguntas sobre mi mundo y no le preguntara nada a Vernon

Lily sonrió recordando el momento, podía verse a si misma en la mesa de la cocina de su casa hablando tranquilamente con su madre y mirando de reojo a James para ver si necesitaba ayuda con su padre, pero parecía que su novio se desenvolvía bastante bien con el señor Evans, el cual no dejaba de preguntarle cosas sobre Hogwarts, o como era la educación de un niño mago, en que cosas se diferenciaba, por otro lado James le preguntaba a su padre como funcionaban los aparatos muggles de la casa o porque los niños muggles iba al colegio (James había sido criado en casa hasta llegar a Hogwarts) . En un momento en que las miradas de James y Lily se habían encontrado y el chico le había dirigido una mirada de amor incondicional, cuando Lily apartó la mirada ligeramente avergonzada (todavía le costaba creer que James estuviera con ella), se dio cuento que su hermana la miraba…y la miraba con celos y envidia por lo que James y ella tenían.

Volviendo al presente escuchó la historia que Dumbledore había vuelto a retomar.

¿Por qué? —dijo Harry

¡No hagas preguntas! —exclamó—. Lleva tus cosas arriba ahora mismo.

La casa de los Dursley tenía cuatro dormitorios: uno para tío Vernon y tía Petunia, otro para las visitas (habitualmente Marge, la hermana de Vernon), en el tercero dormía Dudley y en el último guardaba todos los juguetes y cosas que no cabían en aquél.

-¡esto es el colmo! Tenían dos habitaciones libres y él duerme en la alacena—gritó Cat furiosa a su lado Alice le pagó una patada a la mesita de noche que estaba delante suya.

-bien, nunca creí que dijera esto pero…Fabian, Guideon—dijo Molly mirando a sus hermanos, estos la miraron casi con miedo, estaban acostumbrados a su hermana los fulminara con la mirada pero en esa ocasión los miraba como si fueran la clave para todos los problemas—bien hermanitos quiero que cuando salgáis de aquí me hagáis un favor enorme, quiero que pongáis toda vuestra creatividad en hacer la mayor broma de vuestro vida sobre esos muggles, quiero que les quede bien claro lo que les pasará si tratan mal a Harry en cualquier momento. Quiero que le tengan verdadero miedo a la magia

Fabian y Guideons miraron a su hermana como si esta fuera algo indescriptible

(N/A. vamos la cara que ponemos la mayoría en matemáticas)

-hermano has oído eso?—le preguntó Guideon a su gemelo.

-si, pero todavía estoy analizando las palabras para asegurarme de que les he oído bien—contestó Fabian

-dejad de hacer el payaso y prometedme que lo haréis

Ambos asintieron todavía asimilando la información y mirando a su responsable hermana pequeña sin dar crédito a sus oídos

Desde abajo llegaba el sonido de los gritos de Dudley a su madre.

No quiero que esté allí... Necesito esa habitación... Échalo...

-mocoso malcriado—gruñó furiosa Andrómeda mirando mal al libro, al lado de esta hubo tres reacciones de alejarse, Ted se movió incómodamente y casi ni respiró, Dora se alejó mas perceptiblemente digamos que casi se cambió de asiento, pero probablemente al mas notable fue Teddy que se levantó precipitadamente y se agachó detrás de la silla de Hermione poniéndola como si fuera un escudo.

-Teddy no seas dramático—dijo Hermione con una sonrisa tierna.

-no soy dramático, da miedo—dijo el niño señalando a Andrómeda

Todos se rieron tiernamente mirando al pequeño que se reía con diversión, sin embargo, Remus no se reía, al principio si lo había echo por que la cara de miedo del niño había sido muy cómica, pero luego se detuvo a pensar por unos segundos, por que había corrido a protegerse detrás de Hermione, por que no detrás de él, era su padre a fin de cuentas, Remus miró fijamente a su hijo, era mucho mas sonriente de lo que había sido el nunca, pero en lo físico era igual a el, excepto tal vez los ojos, eran de un tono mas oscuro que el suyo, no parecían sus ojos cuando lo miró, tal vez fueran herencia de los de su madre, por lo demás el niño era un pequeña copia suya, se parecía tanto a él como Harry se parecía a James.

Tío Vernon y tía Petunia se miraban misteriosamente. Cuando llegó el correo, tío Vernon, que parecía hacer esfuerzos por ser amable con Harry, hizo que fuera Dudley. Lo oyeron golpear cosas con su bastón en su camino hasta la puerta. Entonces gritó.

¡Hay otra más! Señor H. Potter, El Dormitorio Más Pequeño, Privet Drive, 4...

Con un grito ahogado, tío Vernon se levantó de su asiente y corrió hacia el vestíbulo, con Harry siguiéndolo. Allí tuvo que forcejear con su hijo para quitarle la carta, lo que le resultaba difícil porque Harry le tiraba del cuello.

-Harry!, Harry!, Harry!,Harry!—animaban a gritos todos.

Arthur había sacado la varita y lanzaba chispas con ella, James, Sirius y Remus habían conjurado una pancarta donde se veía a un James adulto con los ojos verdes que saltaba encima de un hipopótamo aplastándolo, debajo de ese animal ponía Vernon Dursley.

Fabian y Guideon Prewett hicieron aparecer un "Harry ganador es un campeón" en el aire con fuegos artificiales.

Ted, Frank y Hagrid tiraban confeti y fuegos artificiales.

Charley, Teddy, Dora y Bill saltaban sobre los sillones gritando palabras de animo como si estuvieran en los mismísimos mundiales

Pero en ese caso incluso las mujeres se animaron a hacer el ganso Cat, Alice y Lily hicieron aparecer pompones y empezaron a animar como si fueran animadoras americanas. Molly y Andrómeda se dedicaron a gritar para animar.

Desde la zona de juego, ocho niños miraban sorprendidos a los adultos, el mayor de ellos pareció esconderse avergonzado (Percy). Los gemelos miraron a sus padres y se sonrieron maquiavélicamente y luego miraron a su nuevo amigo de juegos Arctutur (ellos también lo llamaban Arturo), con el que habían hecho muy buenas migas, los tres se entendieron a la perfección y fueron lo mas escondidos posible a donde estaban los adultos, aunque no hubieran tenido cuidado los adultos no se habrían dado cuenta, por otro lado, los mas pequeños, Harry, Ron y Neville se miraban entre ellos como si alguno supera que les pasaba a sus padres, al final llegaron a la conclusión de que no podían hacer nada por ellos.

Por ultimo, Ginny se había levantado dela siesta al oír los gritos de los adultos y los miraba desde la cuna casi como pensando si esas personas eran tontas, pero entonces su vista fue tapada por unos ojos verdes esmeralda que la miraban con curiosidad.

Por encima de todo el bullicio Hermione que a pesar del entusiasmo de todos se había mantenido al margen, miró a los pequeños creyendo que estos estarían ajenos a todo el bullicio, no vio a los gemelos ni a Arcturus lo cual hizo que sintiera un ligero escalofrió al final de la columna vertebral, pero no fue eso lo que la llamó la atención, ni que Neville y Ron parecieran muy interesados en buscar algo en el bolso de la madre de Ron (Hermione pensó que buscaban comida), lo que hizo que sonriera con ternura era a Harry que había escalado la cuna y miraba a Ginny con curiosidad, la bebe sonreía ampliamente a niño.

Hermione se rió y corrió a bajarlo antes de que se callera. James que parecía tener un sexto sentido en cuanto su hijo hacía algo que pudiera ponerle en peligro se dio cuenta de a donde se había vuelto a subir, antes de que pudiera llegar a bajarlo Hermione lo había hecho por él, pero antes de eso había notado la curiosidad de su hijo por la pequeña niña y de repente se le encendió una luz, sin poder evitarlo se rió, la maldición Potter podría volver a cumplirse.

Mcgonagall tubo que pedir silencio para poder continuar, Dumbledore volvió a leer

Después de un minuto de confusa lucha, en la que todos recibieron golpes del bastón, tío Vernon se enderezó con la carta de Harry arrugada en su mano, jadeando para recuperar la respiración.

Se oyó una protesta generalizada por que Harry hubiera perdido.

-con la poca comida que le daba difícilmente podía tener mucha fuerza—dijo Molly a modo de excusa.

Vete a tu alacena, quiero decir a tu dormitorio —dijo a Harry sin dejar de jadear—. Y Dudley… Vete... Vete de aquí. Harry paseó en círculos por su nueva habitación. Alguien sabía que se había ido de su alacena y también parecía saber que no había recibido su primera carta. ¿Eso significaría que lo intentarían de nuevo?

-por su puesto que si sobrino/ahijado/hijo/Harry—dijeron a la vez James, Remus Sirius y los gemelos Prewett

-sobretodo no creo que Dumbledore deje que unos muggles idiotas como ellos le detengan de tener a un alumno de gran talento—continuaron los gemelos.

-como saben que ese niño tendría algun talento—dijo Severus en un tono despreciativo mirando con odio al niño

Lily se puso entre la mirada de su ex-amigo y su hijo

-esa mirada solo te permito que se le mandes a Sirius, Remus y James, a mi hijo como lo vuelvas a mirara así te mataré yo misma te quedó claro Snape—dijo Lily mirando amenazadoramente al Slytherin

Severus y ella se retaron con la mirada durante unos instantes, antes de Snape apartara la mirada, intentando que no se reflejara en sus ojos la decepción, su mejor amiga y el amor de su vida acababa de llamarle por su apellido, por lo general Lily siempre lo llamaba Sev o Sevi para tomarle el pelo, pero en ese momento lo había llamado por su apellido casi con el mismo tono que utilizaba James Potter para dirigirse a él aunque sin ese tono de desprecio.

Regulus desde su sitio le lanzó una mirada de apoyo, el joven Slytherin conocía su secreto de la misma forma que lo conocía Dumbledore y parecía conocerlo la chica del futuro.

-desde luego el chico tendrá talento—dijo Ojoloco hablando por primera vez en el capitulo—en los capítulos anteriores se a demostrado claramente que el niño hace magia accidental con mucha potencia—dijo el Auror con tono apreciativo

No hace falta añadir como James y Lily se inflaron como pollos de orgullo y sonrieron a su pequeño.

Pues la próxima vez se aseguraría de que no fallaran. Tenía un plan.

Hermione gimió en voz alta de forma involuntaria.

Todos se la quedaron mirando sin entender y esta se sonrojó no creyó haberse quejado en voz alta.

-sucede algo señorita Granger?—preguntó Dumbledore mirando a la joven como todos esperando una explicación.

-Harry tiene muy mala suerte con los planes que hace, es bueno improvisando sobre la marcha, pero cuando planea algo, todo lo que puede salir mal, sale mal.

James fulminó a su esposa con la mirada.

-eso es herencia tuya, ninguno de mis fantásticos planes salió mal nunca, lo de improvisar es cosa tuya.

Lliy sonrió ligeramente avergonzada.

a las seis de la mañana siguiente Se deslizó por la escalera sin encender ninguna luz. Esperaría al cartero en la esquina de Privet Drive y recogería las cartas para el número 4 antes de que su tío pudiera encontrarlas. El corazón le latía aceleradamente mientras atravesaba el recibidor oscuro hacia la puerta.

¡AAAUUUGGG!

-¿Qué pasó?—preguntó alarmada Cat ligeramente asustada, Sirius aprovechó para pasarle el brazo por los hombros, pero se ganó una descarga eléctrica de parte de su hermano pequeño que estaba sentado al otro lado de ella, Cat tuvo que contener la risa al ver como los dos hermano se fulminaban con la mirada.

Harry saltó en el aire. Había tropezado con algo grande y fofo que estaba en el felpudo... ¡Algo vivo!

Sirius, James, Remus, Hagrid y los Prewett estallaron en sonoras carcajadas mientras que Arthur, Frank y Ted lo hacían mas discretamente, los pequeños se reían sin parar, sobre todo Teddy que había empezado a llorar de la risa.

-pisó a la morsa, pisó a la morsa—decía el niño mientras se desternillaba de risa, al lado de este para su diversión, Dora transformó su nariz en una de una morsa y el niño se calló al suelo de la risa, Bill y Charley le acompañaron.

Remus volvió a mirar a su hijo fijamente, había cosas que le estaban descolocando de él.

-que raro ¿no?—dijo James mirando también al hijo de Remus, Sirius se colocó al otro lado de su amigo—es como volver a ver a un Remus de 11, por que es idéntico a ti

-si pero al mismo tiempo es diferente, sus ojos siempre están sonriendo—continuó Sirius—no como tu a esa edad.

En ese momento Teddy les miró y sonrió ampliamente a su padre.

Las luces se encendieron y, horrorizado, Harry se dio cuenta de que aquella cosa fofa y grande era la cara de su tío.

Se oyeron unas risitas en la estancia

Harry se marchó arrastrando los pies y, cuando regresó de la cocina, el correo había llegado directamente al regazo de tío Vernon. Harry pudo ver tres cartas escritas en tinta verde.

Quiero... —comenzó, pero tío Vernon estaba rompiendo las cartas en pedacitos ante sus ojos.

-pobre Harry—dijo Alice mirando al libro compasivamente, antes de que Sirius o los Prewett pudieran hacer algún cometario de burla, Frank los fulminó con la mirada.

Aquel día, tío Vernon no fue a trabajar. Se quedó en casa y tapió el buzón.

-como si eso fuera a detener las cartas—bufó Hagrid

-ten en cuenta que esos muggles no son muy listos—dijo Arthur como si fuera algo obvio, (que lo era de hecho)

¿Te das cuenta? — le explicó a tía Petunia, con la boca llena de clavos. Si no pueden entregarlas, tendrán que dejar de hacerlo.

-como si fuéramos a dejar que un hijo de Lily no pise Hogwarts—protestó Mcgonagall—estoy segura de que si se parece a su madre en personalidad será un gran alumno

Lily se sonrojó ante el elogio de su antigua profesora de Transformaciones.

-y yo que?—protestó James como un niño pequeño

-si Harry se parece a ti lo mandaremos a Dumstrang, pero tranquilo que no se quedará con esos odiosos muggles.

James miró a su antigua profesora con la cabeza ligeramente inclinada hacia un lado.

-creo que acaba de insultarme verdad?—preguntó ligeramente confundido

-muy bien señor Potter, al final va a ser mas listo de lo que parece—dijo con sarcasmo le profesora.

Todo estallaron a carcajadas, Lily besó la comisura de los labios de su esposo cuando este hizo una mueca de niño pequeño, pero luego James se rió y le guiñó un ojo juguetonamente a su profesora favorita que le sonrió con cariño, pues en el fondo el chico era bueno, algo trasto pero con una gran corazón.

No estoy segura de que esto resulte, Vernon.

-valla!—exclamó Lily fingiendo estar sorprendida—mi hermana tiene una pizca de sentido común.

Cat Alice sonrieron como madres orgullosas.

-mira Cat nuestra pequeña sabe utilizar el sarcasmo, estamos tan orgullosas—dijo Alice limpiando una lágrima imaginaria.

-crecen tan deprisa—dijo Catherine abrazando a su amiga pelirroja que en ese momento las fulminaba con la mirada.

-Lily entiendo tu enfado pero no mates a mi mujer, la mala influencia es Cathy—intervino Frank abrazando protectoramente a Alice y fingiendo tener miedo de Lily (aunque probablemente no lo fingiera pensó Hermione)

Fue en ese momento cuando Frank se aterrorizó verdaderamente de la mirada de la pelirroja.

Oh, la mente de esa gente funciona de manera extraña, Petunia, ellos no son como tú y yo —dijo tío Vernon

El sábado, las cosas comenzaron a descontrolarse

-creo que esto será divertido—comentó Hagrid

-yo también lo creo—secundó Arthur con una sonrisa muy parecida a la de los gemelos Prewett en ese momento.

Veinticuatro cartas para Harry entraron en la casa, escondidas entre dos docenas de huevos, que un muy desconcertado lechero entregó a tía Petunia, a través de la ventana del salón. Mientras tío Vernon llamaba a la oficina de correos y a la lechería, tratando de encontrar a alguien para quejarse, tía Petunia trituraba las cartas en la picadora.

¿Se puede saber quién tiene tanto interés en comunicarse contigo? —preguntaba Dudley a Harry, con asombro.

-todo el mundo mágico pero creo que solo en Hogwarts sabían donde vivías exactamente—comentó como si nada Hermione.

James y Lily se miraron, era muy probable que a su hijo no le gustase esa fama cuando se enterase de que consistía en la muerte de sus padres.

La mañana del domingo, tío Vernon estaba sentado ante la mesa del desayuno, con aspecto de cansado y casi enfermo, pero feliz.

No hay correo los domingos —les recordó alegremente, mientras ponía mermelada en su periódico—. Hoy no llegarán las malditas cartas...

De verdad se creía que no iba a ir mas cartas?—preguntó sorprendido y divertido Ted.

-ese hombre no tiene muchas luces, desgraciadamente si que piensa eso—dijo Teddy negando con la cabeza como si estuviera exasperado con las acciones del muggle

Andrómeda al lado de su marido se quedó completamente congelada mirando al niño.

-Andrómeda ¿estas bien?—preguntó Molly que la había visto

Esta dejó de mirar a Teddy y se volvió hacia Molly.

-si no te preocupes—dijo intentando parecer tranquila, cuando volvió la mirada pudo captar la mirada que Hermione le dirigía a Teddy, que decía claramente "no hagas eso" el niño miró al suelo a modo de disculpa.

No sabía por que, pero tenía la sensación de que ese niño, por mucho que se pareciera a Remus Lupin, tenía un gran parecido a Dora, de hecho ese gesto de falsa decepción era el mismo que Dora hacía.

Mientras continuaba la lectura Andrómeda no le quitó los ojos de encima a Teddy.

Algo llegó zumbando por la chimenea de la cocina mientras él hablaba y le golpeó con fuerza en la nuca. Al momento siguiente, treinta o cuarenta cartas cayeron de la chimenea como balas. Los Dursley se agacharon, pero Harry saltó en el aire, tratando de atrapar una.

-es que no puede cogerlas del suelo?—preguntó Molly

-lo Potter no pueden coger algo del suelo—dijo Lily mirando molesta a James que sonreía orgulloso.

-eso significa que será un gran jugador de Quidditch—dijeron Sirius y James a la vez.

-eso no lo sabes—contrarrestó Lily—puede que no le guste volar como a mi

-Lily querida, nuestro hijo se puede parecer mas a ti en comportamiento, pero te apuesto lo que quieras a que será como yo en cuanto al Quidditch.

Lily no se atrevió a apostar por que las probabilidades en su contra eran muy altas.

¡Fuera! ¡FUERA!

Tío Vernon cogió a Harry por la cintura y lo arrojó al recibidor.

-vuelve a ponerle la mano encima a mi hijo y te mando al San Mugo maldito muggle—rugió James.

-Señor Potter, entiendo su enfado y créame yo misma estoy dispuesta a mandarle un mensaje bastante cruel a ese hombre pero eso no significa que como vuelva a dar otro rugido que pueda despertar de la siesta a mi hija seré yo quien lo mande a San Mugo—dijo Molly mirando amenazadoramente a James que se encogió en su sitio y miró a la pequeña bebe, que para su suerte no se había despertado.

Cuando tía Petunia y Dudley salieron corriendo, cubriéndose la cara con las manos, tío Vernon cerró la puerta con fuerza. Podían oír el ruido de las cartas, que seguían cayendo en la habitación, golpeando contra las paredes y el suelo.

Ya está —dijo tío Vernon, tratando de hablar con calma, pero arrancándose, al mismo tiempo, parte del bigote—. Quiero que estéis aquí dentro de cinco minutos, listos para irnos. Nos vamos. Coged alguna ropa. ¡Sin discutir!

-se nota que ese muggle no conoce a Dumbledore—dijo Hagrid mirando orgullosos al director—jamás permitiría que a un alumno no le llegue la carta.

Varios asintieron con lo dicho por el semigigante

Condujeron. Y siguieron avanzando. Ni siquiera tía Petunia se atrevía a preguntarle adónde iban. De vez en cuando, tío Vernon daba la vuelta y conducía un rato en sentido contrario.

Quitárnoslos de encima... perderlos de vista... —murmuraba cada vez que lo hacía.

-me gustaría ver como lo intenta—dijo Ted poniendo en sus labios una sonrisa picara muy similar a la de los merodeadores y los Prewett.

No se detuvieron en todo el día para comer o beber. Al llegar la noche Dudley aullaba. Nunca había pasado un día tan malo en su vida. Tenía hambre, se había perdido cinco programas de televisión que quería ver y nunca había pasado tanto tiempo sin hacer estallar un monstruo en su juego de ordenador.

-odenador?—preguntó curioso Arthur, los que había en la estancia que eran hijos de magos se miraban completamente desconcertados.

-es un aparado muggle—contestó Lily—se utiliza para navegar por internet y otras cosas, no entiendo mucho de tecnología.

-internat?—preguntó Sirius

-no importa sigamos leyendo—dijo Lily exasperada.

Tío Vernon se detuvo finalmente ante un hotel de aspecto lúgubre, en las afueras de una gran ciudad.

Al día siguiente, comieron para el desayuno copos de trigo, tostadas y tomates de lata. Estaban a punto de terminar, cuando la dueña del hotel se acercó a la mesa.

Perdonen, ¿alguno de ustedes es el señor H. Potter? Tengo como cien de éstas en el mostrador de entrada. Extendió una carta para que pudieran leer la dirección en tinta verde:

Señor H. Potter

Habitación 17

Hotel Railview

Cokeworth

Harry fue a coger la carta, pero tío Vernon le pegó en la mano. La mujer los miró asombrada.

-normal, yo también los miraría asombrada de lo mal que tratan al chiquillo—comentó Andrómeda

Yo las recogeré —dijo tío Vernon, poniéndose de pie rápidamente y siguiéndola.

¿No sería mejor volver a casa, querido? —sugirió tía Petunia tímidamente, unas horas más tarde, pero tío Vernon no pareció oírla. Qué era lo que buscaba exactamente, nadie lo sabía. Los llevó al centro del bosque, salió, miró alrededor, negó con la cabeza, volvió al coche y otra vez lo puso en marcha. Lo mismo sucedió en medio de un campo arado, en mitad de un puente colgante y en la parte más alta de un aparcamiento de coches.

Papá se ha vuelto loco, ¿verdad? —preguntó Dudley a tía Petunia aquella tarde.

-anda pero al niño sabe pensar—dijeron al mismo tiempo y con el mismo tono Dora y Teddy.

Los dos niños se miraron empezaron a reírse como locos seguidos por un par de adultos, mientras que los ojos de Andrómeda no se despegaban de ninguno de los dos.

Es lunes —dijo a su madre—. Mi programa favorito es esta noche. Quiero ir a algún lugar donde haya un televisor.

Lunes. Eso hizo que Harry se acordara de algo. Si era lunes (y habitualmente se podía confiar en que Dudley supiera el día de la semana, por los programas de la televisión), entonces, al día siguiente, martes, era el cumpleaños número once de Harry.

Lily, sonrió ligeramente recordando el cumpleaños numero uno de su pequeño, no había sido gran cosa por que habían estado encerrados y protegidos en la casa, pero para ella había sido especial, su pequeño cumplía su primer año de vida, había pasado todo tan rápido…y en el libro ya tenía 11 añitos. Una lágrima rebelde se escapó por su mejilla.

James a su lado la abrazó y miraron a su hijo mientras la historia continuaba.

Claro que sus cumpleaños nunca habían sido exactamente divertidos: el año anterior, por ejemplo, los Dursley le regalaron una percha y un par de calcetines viejos de tío Vernon.

-malditos desgraciados—gritó Lily

James se contuvo de decir nada pero tomo los pergaminos que quedaban y empezó es escribir con tanta furia que acababa rompiendo el papel.

En toda la estancia se oían protestas, para sorpresa de algunos Regulus Black cogió un pergamino y empezó a escribir con determinación, cuando Sirius miró por encima del hombre de su novia a lo que su hermano estaba escribiendo no pudo evitar sorprenderse por lo que leía,

-no puedo creer que valla a decirte esto pero…Regulus, esa broma es digna de un merodeador.

Regulus se miraron durante un momento antes de que Reg sonriera con suficiencia.

-creías que eras el único con talento para las bromas?

-corregidme si me equivoco, ¿pero los dos hermanos Black acaban de lanzarse piropos?—preguntó Cat mirando completamente sorprendida a todos en la sala

Los Hermanos Black volvieron a fulminarse con la mirada pero todos lo de la estancia estaban de acuerdo con Cat.

Sin embargo, no se cumplían once años todos los días.

-eso es cierto, además en un niño mago es un momento muy importante—dijo Arthur

-y en un niño hijo de muggles también cuando recibe la carta de Hogwarts—afirmó Ted.

Tío Vernon regresó sonriente. Llevaba un paquete largo y delgado y no contestó a tía Petunia cuando le preguntó qué había comprado.

¡He encontrado el lugar perfecto! —dijo—. ¡Vamos! ¡Todos fuera!

Hacia mucho frío cuando bajaron del coche. Tío Vernon señalaba lo que parecía una gran roca en el mar. Y, encima de ella, se veía la más miserable choza que uno se pudiera imaginar. Una cosa era segura, allí no había televisión.

¡Han anunciado tormenta para esta noche! —anunció alegremente tío Vernon, aplaudiendo—. ¡Y este caballero aceptó gentilmente alquilarnos su bote!

Un viejo desdentado se acercó a ellos, señalando un viejo bote que se balanceaba en el agua grisácea.

Ya he conseguido algo de comida —dijo tío Vernon—. ¡Así que todos a bordo!

En el bote hacía un frío terrible.

Después de lo que pareció una eternidad, llegaron al peñasco, donde tío Vernon los condujo hasta la desvencijada casa.El interior era horrible: había un fuerte olor a algas, el viento se colaba por lasrendijas de las paredes de madera y la chimenea estaba vacía y húmeda. Sólo había dos habitaciones.

-que sitio mas encantador—dijo Alice destilando sarcasmo.

-hasta la habitación de mis hermanos parece mas acogedora que eso—dijo Molly con el ceño fruncido

-eh!—protestaron Fabian y Guideón.

La comida de tío Vernon resultó ser cuatro plátanos y un paquete de patatas fritas para cada uno. Trató de encender el fuego con las bolsas vacías, pero sólo salió humo.

Ahora podríamos utilizar una de esas cartas, ¿no? —dijo alegremente.

Estaba de muy buen humor. Era evidente que creía que nadie se iba a atrever a buscarlos allí, con una tormenta a punto de estallar. En privado, Harry estaba de acuerdo, aunque el pensamiento no lo alegraba.

-no te preocupes ahijado, ya verás como de ti no se olvidan.

-Sirius, estás hablando con un libro—dijeron a la vez Regulus y James

Ambos se que miraron con muy mala cara.

-no me puedo creer que esté de acuerdo con un Gryffindor/Slytherin—volvieron a decir al mismo tiempo James y Regulus

-valla James, parece que tienes muchas cosas en común con Regulus Black—dijo Sirius.

Cat le pegó una colleja.

-te cuesta mucho decir " mi hermano"?

-mi hermano es James—contestó el hombre molesto

Cat le miró un poco decepcionada, quería que se llevaran bien.

-de todas formas Cat, no quiero que me llame algo que no es, yo soy hijo único—dijo Regulus

Cat les puso mala cara a los dos y solo con esa mirada ambos se imaginaron que esa misma noche volverían a dormir muyyyyyyyy lejos de ella y de Arcturus

Tía Petunia encontró unas pocas mantas en la otra habitación y preparó una cama para Dudley en el sofá. Ella y tío Vernon se acostaron en una cama cerca de la puerta, y Harry tuvo que contentarse con un trozo de suelo y taparse con la manta más delgada.

-mi pobre niño—gimió Lily solo de pensar el las penosas condiciones en las que estaba cuidado su hijo—nunca creí que diría esto pero…James, Sirius, Remus…quiero que les hagáis sufrir todo lo que le están haciendo a mi hijo y mil veces peor y me da lo mismo lo que tengáis que hacer para devolverles cada una, de hecho quiero que os aliéis con los Prewett a ver que consiguen crear esas mentes maléficas.

-no te preocupes cuñada se van a arrepentir de haberle hecho eso a mi ahijado—dijo Sirius cruzando miradas con sus amigos y comunicándose silenciosamente entre ellos.

-puedo ayudar?—preguntó Cat mirando con carita de perro abandonado a Sirius.

-claro que si amor—dijo él mirándola con una sonrisa tierna, había echado de menos sus pucheros.

Durante un momento simplemente se perdieron el uno en los ojos del otro acercándose inevitablemente el uno al otro hasta que Reg le dio un golpe a Sirius.

El animago fulminó a su hermano menor con la mirada, hacía tres años que no besabas sus labios de los que se había vuelto adicto en el colegio y su hermano le chafaba el momento

Harry no podía dormir. Se estremecía y daba vueltas, tratando de ponerse cómodo, con el estómago rugiendo de hambre.

-tendría que comer mas el pobre niño, seguro que está en los huesos—protestó Molly—espero que Ron y Harry se hagan amigos en Hogwarts, así podré encargarme personalmente de que coma por lo menos cuatro raciones en cada comida para que engorde algo antes de volver con esa bicho que tiene por tía.

-gracias Molly—dijo Lily a la mujer

-yo también me haré cargo de que coma si se hace amigo de Nevill—dijo Alice, Cat a su lado también hizo la promesa.

El reloj luminoso de Dudley informó a Harry de que tendría once años en diez minutos

los merodeadores, los Prewett, Ted, Arthur, Hagrid, Frank, Dora, Teddy, Bill y Charley (N/A. esta lista cada vez se hace mas larga asique de vez en cuando la resumiré diciendo "los liantes" que si no, tardo mas en escribir los nombre que en hacer el capitulo, volviendo a la historia…)

los Liantes se pusieron en pie y empezaron a cantar el cumpleaños feliz casi grito pelado.( N/A. pero sin el casi)

Tres minutos para la hora. ¿Por qué el mar chocaría con tanta fuerza contra las rocas? Y (faltaban dos minutos) ¿qué era aquel ruido tan raro? ¿Las rocas se estaban desplomando en el mar?Un minuto y tendría once años. Treinta segundos... veinte... diez... nueve... tal vezdespertara a Dudley, sólo para molestarlo

-bien dicho Harry—animó James a su hijo

-está claro que por mucho carácter Evans que tenga de vez en cuando florece el alma merodeadora—dijo Sirius orgullosamente

-espero que si hermano—dijo James con una mano en el corazón

Creo que después de lo que hemos leído es innecesario añadir la colleja que ambos recibieron por parte de Lily y Cat.

... tres... dos... uno...

BUM.

-que ha sido eso?—preguntó asustada Lily

-tranquila cariño estoy seguro de que no fue nada—dijo James rápidamente para tranquilizar a su esposa, pero al mismo tiempo mirando a Hermione para que se lo confirmara.

-Harry está bien—dijo con una sonrisa enternecida, se sentía tan feliz cada vez que los Potter mostraban cariño a su hijo…pero al mismo tiempo se sentía furiosa, si Voldemort no los hubiera matado Harry habría disfrutado de una vida confortable y llena de amor por parte de sus padres.

-bien…creo que todos necesitamos un descanso—dijo Dumbledore, rápidamente todos se segregaron.

Los merodeadores, se reunieron mientras veían como sus hijos jugaban con los otros niños y discutían por quien tenía un hijo mas guai, pronto se les unieron los Prewett afirmando que sus sobrinos eran los mejores

-y luego dicen que somos las mujeres las que actuamos como mamas gallinas detrás de nuestro hijos y alardeando de ellos, míralos discutiendo por cual de los niños es el mejor—dijo Lily mirando divertida a su marido mientras hablaba tranquilamente con Catherine, Molly, Andrómeda y Alice.

-en eso tienes razón—dijo Molly mirando con una gran sonrisa a sus hermanos.

-os habéis dado cuenta de cómo Teddy corría a esconderse detrás de Hermione cuando me enfadé—comentó Andrómeda como si nada.

-si, nos dimos cuenta—dijo Cat mirando al pequeño que justo en ese momento estaba hablando con Hermione ambos parecían muy concentrados en la conversación y parecía que Hermione le estaba regañando o casi mas bien recordando algo a Teddy.

-a mi sinceramente me sorprendió, por que irse a esconder detrás de esa joven y no de su propio padre?—preguntó Alice poniendo en palabras lo que todas estaban pensando.

-no se por que será, pero de lo que os puedo decir algo fiable es que Remus también se pregunta los mismo que nosotras—dijo Lily señalando al licántropo que en ese momento se encaminaba hacía donde estaban la peculiar pareja, cuando estuvo cerca de ambos estos dejaron de hablar y lo miraron culpablemente.

-creo que estaban hablando de Lupin—comentó Andrómeda

Todas las mujeres asintieron.

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Holaaaaaaaaa siento muchísimo el retraso, pero entre que tenía exámenes y que tuve una gran crisis de inspiración no e podido escribir, solo con deciros que cuando estaba a punto de terminar el capitulo tuve que borrarlo entero por que no me terminaba de convencer, este tampoco me a quedado para enmarcar pero creo que me salió mejor que el anterior

Por favor no me matéis y espero que os guste