Glee no me pertenece, es propiedad de Ryan Murphy, Fox y otros.


Rachel llegó a su casa con una gran sonrisa y encontró a sus padres viendo la televisión.

-¿Cómo te fue hija? -preguntó Leroy interesado

-Bien papá, creo que somos perfectas la una para la otra -respondió completamente embobada.

-Jajaja Rachel Berry, es la primera vez que veo esa cara en ti, como de completa enamorada -rió Hiram- estamos perdiéndote.

-¡Déjame papi! Iré a poner mis maletas, esperen... ¿Qué ropa llevo? ¿Porque no me dicen a donde vamos exactamente? Tal vez así pueda elegir yo misma que ropa llevar.

-No te diremos, tu solo lleva ropa deportiva.

-¿Ropa deportiva? ¿Vamos a un gimnasio o de vacaciones? -preguntó enfadada la morena.

-Barbra, ve por favor a tu habitación y pon tu maleta -pidió Leroy seriamente y Rachel subió algo espantada porque su padre nunca le decía así, pero a la vez enfadada porque no le habían dicho a donde irían. Cuando terminó de preparar su maleta escuchó su celular anunciando un mensaje.

Buenas noches hermosa. descansa, gracias por lo de hoy -M

Buenas noches, sueña conmigo linda ;) gracias a ti. Te voy a extrañar mucho cuando me vaya :c -R

Yo también ): Cuídate, que te vaya bien -M

Rachel se metió a su cama y al instante se quedó dormida. Eran las 6:30 del otro día y los Berry esperaban impacientemente a su hija fuera de la casa.

-¡Rachel! apúrate por favor, llegaremos tarde al aeropuerto.

-¡Ya voy papá! -gritaba la morena mientras bajaba dificultosamente las escaleras, dejando sorprendidos a sus padres.

-¿Y la razón para llevar tantas maletas cuál es? -preguntaba Hiram.

-Papi, simplemente llevo lo necesario, en la maleta pequeña llevo mi cepillo de dientes, crema dental, bronceador, crema para el cuerpo, desodorante, perfume, mi kit de maquillaje... -Rachel fue interrumpida por Leroy.

-Pero no vas a necesitar nada de eso, bueno, el cepillo de dientes y el desodorante si, ¿Qué no recuerdas? Vamos a una aventura en Finlandia, vamos a escalar y esas cosas Rachel, pero definitivamente ya no hay tiempo para deshacerte de lo que no vas a necesitar. Sube al auto.

Rachel obedeció y pidió conectar su iPod al estéreo, cosa que Hiram negó rotundamente al principio, pero gracias al gran don de convencimiento que tenía Leroy terminaron conectándolo escuchando listas de reproducción mayoritariamente de obras de Broadway. Llegaron al aeropuerto Cleveland-Hopkins International justo a las 9:20 y esperaron 10 minutos para abordar al avión que los llevaría al Philadelphia International Airport. El viaje sólo duró una hora y media, pero tenían que esperar cinco largas horas para tomar otro vuelo, fueron al Hotel Hilton y luego fueron a recorrer el Fairmount Park. Cuando la hora se acercaba decidieron ir a comer al hotel e ir al aeropuerto. Su vuelo hacia Frankfurt fue tedioso, ya que duró casi ocho horas. Y habían llegado a las 6:15 del Lunes en Alemania, fueron directamente al hotel y durmieron hasta las 13:30. Luego fueron a comer y cuando Rachel estaba a punto de sentarse sintió vibrar su celular anunciando un mensaje.

Hola hermosa, no sé la hora que sea donde quiera que estés, pero espero que no sea de noche, aquí son 7:40. Cuídate, te extraño, y eso que no han pasado ni dos días.-M

Hola linda, son las 13:42 justo ahora. Yo también te extraño :c ya quiero volver para poder verte y hacer algo que tenía en mente desde ayer, pero debido a que era la primera cita no lo creí oportuno.-R

¿Ah si?, y ¿Qué era? Porque yo quería pedirte algo que no creí oportuno porque te ibas lejos por casi dos meses /: -M

Ni creas que te voy a decir señorita Rose, lo sabrás cuando llegue de mi viaje y tengamos una segunda cita :3 -R

¡Bah! ni quería saber Rachel Barbra, bueno, te dejo porque mi mamá quiere que la acompañe a la casa de mi tío y como es puro bosque me quedo sin señal, D: Estaré incomunicada hasta nuevo aviso. -M

¡Ouch! Eso duele, lastimas mi pequeño corazón u,u Ok, que te vaya bien, me saludas a tu mamá. Hahaha incomunicada, ¡Que bueno por molestona! :P -R

-Rachel, ahora que estás de vuelta, ¿Podrías escucharnos? -habló Leroy seriamente mientras Hiram reía por lo bajo y la morena se sonrojaba.

-Lo siento papá... ¿Qué me decían?

-Que tu comida ya está fría, ¿Quieres que pidamos otra cosa?

-Eh... No papi, así esta bien gracias, deberían ir haciendo las maletas o no llegaremos a tiempo, además no tengo tanta hambre -decía a punto de levantarse pero Leroy la frenó.

-Barbra, no nos iremos a preparar nada, siéntate por favor y come lo que hay en tu plato. Me parece que esa cita con la chica bulímica te esta convirtiendo en algo parecido ¿No crees? ¿Cómo es que se llama? -pensó por un momento- ¡Oh ya! Anorexia...

-¡Papá por favor! No sabes lo que ella pasó ni porque se volvió así, ayer hice que comiera bien, a pesar de que estaba comiendo carne. Por favor, ya sabes que si como antes de abordar un avión me pongo mal... -suplicó y su padre suspiró profundamente.

-Está bien Rachel, perdón por hablar así de tu amiga pero, me preocupa que no comas bien. Vayamos por las maletas -Los tres subieron en completo silencio por las maletas para volver al aeropuerto a las 14:15. El viaje duró dos horas y media, por lo que a las 17:50 ya estaban en el Aeropuerto de Helsinki-Vantaa, rentaron un auto y se fueron directo a Turku, hicieron dos horas diez minutos ya que no conocían bien la carretera. Se hospedaron en el Holiday Inn Turku. Fueron a cenar e hicieron que Rachel comiera perfectamente y tomara un té para relajarse y poder dormir bien.


Al día siguiente despertaron a las 7:00 para poder bañarse, ponerse todos su ropa deportiva, bajar a desayunar y manejar hacia Flowpark. Les llevó 20 minutos llegar ahí. Rachel veía el parque impresionada y abrazaba a sus padres con emoción.

-Papi, papá, esto es genial. Por un momento creí que me arrepentiría de haber venido aquí. ¡Gracias! Los amo -gritaba feliz Rachel.

-Sabíamos que te gustaría, después de todo, eres una deportista nata, aquí podrás poner a prueba tus habilidades -La morena escuchaba como no muy lejos de ellos una rubia de larga cabellera que discutía con quien parecía ser su madre.

-Pero yo no quería venir aquí, ¿Porqué aceptaste? -cuestionaba la rubia con un tono de reproche.

-Quinnie, ya te lo dije, Matt quería pasar más tiempo contigo para... -no pudo terminar la frase porque fue interrumpida nuevamente por los gritos de la rubia.

-¡Y la única idea que se le ocurrió fue traernos aquí precisamente! ¿Acaso no sabe que le temo a las alturas?

-¡Oh por Dios! Lo siento mucho hija, olvidé decirle eso...

-Gracias mamá, al parecer te preocupas mucho por mí -dijo la rubia con dolor en su voz y Rachel pensó que tal vez podría ayudarla.

-Papás, ¿Creen que la chica de allá -señalaba un lugar donde se encontraba la rubia sentada cabizbaja- acepte mi ayuda para intentar superar su miedo a las alturas?

-Quién sabe Rach, pero si quieres ayudarla puedes ir a hacerlo. Nada pierdes con intentarlo -recomendaba Hiram y Leroy asentía.

-Bueno, ahora vengo -decía dejando un sonoro beso en la mejilla de cada uno. Caminaba dudosamente hacia la rubia de la cual aún no sabía el nombre.

-Hola, no es mi intención interrumpirte, pero hace un momento no pude evitar escuchar como discutías con tu madre. Quisiera saber si te gustaría subir conmigo a aquel árbol, te prometo que estaré cuidándote... Me parece una pérdida de tiempo que estés aquí sin divertirte -decía a la chica que mantenía su mirada en el suelo- tal vez si te ayudo...

-Quinn Fabray -decía la rubia regalándole una sonrisa que logró hipnotizar a la morena, aunado a sus ojos; a los que no pudo descifrar si su color era avellana o miel- me encantaría que me ayudaras, mucho gusto...

-Ra... Rachel Berry -dijo tartamudeando, lo que produjo un risa en Quinn- el gusto es mio -dijo mientras veía que la rubia se levantaba.

-¿Vamos? -sonreía la rubia tendiéndole la mano, sonriendo y mirándola a los ojos.

-Si, vamos -decía sonriendo de vuelta mientras tomaba la mano de la rubia.


Bueno ya, Fin haha, mañana habrá más interacción, solo quería que en este capítulo por fin se conocieran. Gracias por comentar y Favs y Follows.