Glee no me pertenece, a Murphy y Fox, sí.


-Verás, yo... -decía Kitty con nerviosismo quedándose callada de nuevo, bajo la atenta mirada que Marley le daba.

-Kitty, realmente me estoy asustando... No sé si vienes a amenazarme o algo parecido, o si lo que le dijiste a mi madre abajo es real...

-Marley, por favor, es real lo que le dije y ya no quiero molestarte, no más... Escucha, me he dado cuenta de que mi comportamiento se debe a que me gustas demasiado, y desde hace mucho tiempo pero a ti no parece importarte en lo más mínimo mi presencia o cualquiera de las cosas que hago para estar cerca de ti aunque sea un minuto, por eso cuando cantamos canciones con New Directions finjo que me dejo llevar por la canción y te abrazo o tomo tu mano. Cuando te incité a vomitar fue solo para que nadie se acercara a ti...

-Eso fue muy egoísta de tu parte -dijo Marley con un ligero tono de reproche.

-Ya sé, déjame continuar por favor... Sabía que solamente yo te iba a querer con todo y ese error de ser bulímica, en ti no hay nada que me moleste... Bueno sí hay algo, no me haces caso, eso me orilló a hacer todo lo que te hice y de verdad lo siento mucho -terminaba de decir Kitty bajando la mirada.

-Espera un momento, ¿Esto es como una declaración de amor? -preguntaba Marley sin poder creerlo.

-¡No!, bueno sí... Ha pasado tanto tiempo desde que me gustas que me he enamorado de ti. Marley, tienes una voz espectacular, tu sonrisa ilumina cada habitación en la que entras y tu ojos... ¡Dios, tus ojos! -en ese momento la rubia ya estaba muy cerca de la cantante- No puedo verte sin perderme en tus ojos, me es imposible -decía mirando a la castaña, acercándose peligrosamente a ella acariciando su mejilla. Marley tenía un gesto inescrutable, pero algo no le permitía alejarse- Si no quieres besarme aléjate de mi, por favor -suplicaba la porrista a punto de cerrar la brecha que había entre ellas, Marley no hizo nada por alejarse, Kitty posó sus manos en la cintura de la chica más alta y ocurrió lo que había deseado desde mucho tiempo, los labios de la porrista se apoyaron en los de la otra chica con dulzura y suavidad, la rubia lo describía como un momento mágico, se podría decir que fue el minuto más feliz de su vida hasta que Marley sin avisar se alejó de ella rápidamente- ¿Qué ocurre? -preguntó confundida la porrista.

-Mira Kitty, eres muy hermosa, pude ver que todo lo que me dijiste es verdad, y te perdono... Pero no puedo ehh estar contigo o si quiera intentar algo contigo -la porrista sentía como sus ojos se empezaban a llenar de lágrimas y la chica alta suspiraba- es que... Estoy saliendo con Rachel -terminó de explicar Marley viendo como la persona que se comportaba como una completa perra en la escuela, se derrumbaba frente a ella.

-¿En... serio? -Marley solo asintió preocupada porque la rubia se veía realmente mal, quería hablar pero fue interrumpida por un grito.

-¡Chicas está lista la cena!

-¿Vamos? -preguntaba la chica alta.

-Ve bajando tú, yo me iré a lavar la cara, ¿Puedo?

-Claro Kitty -Marley bajaba las escaleras pensando en lo que dijo, en realidad no estaba saliendo con Rachel, sólo habían tenido una cita.

-¿Dónde está Kitty? -preguntaba la mamá a su ausente hija.

-Fue a lavarse las manos, en seguida baja -respondió sonriendo de medio lado.

-¿Pasa algo hija?, ¿Te hizo daño?

-No mamá, pero creo que yo a ella sí.

-¿Cómo dices? -Marley iba a responder pero Kitty se adentró al comedor impidiéndole contestar.

-Huele muy rico señora Rose.

-Gracias, espero que te guste, tomen asiento -La cena transcurrió de manera muy normal con Kitty fingiendo estar bien frente a las Rose, la cena terminó a las 22:00 y la porrista tenía que volver a su casa.

-Gracias por todo señora Rose, y Marley. Me tengo que ir, mis padres deben estar esperándome -se despedía la rubia con una sonrisa.

-Te acompaño a la puerta -decía Marley corriendo tras ella.

-Kitty... -quería decir algo pero la porrista la cortó.

-No te preocupes Marley -decía con una sonrisa- voy a estar bien.

-K, podríamos ser amigas, ¿No lo ves como una posibilidad? -preguntaba la castaña esperanzada.

-No, creo que por el momento no, tal vez luego... pero ahora mismo -empezaba a sollozar- creo que debería alejarme un poco.

-¿Puedo abrazarte? Por favor.

-Claro Marley -La castaña se acercó a ella y la abrazó con fuerza, algo en lo que le dijo le hizo sentir que no debería dejar que se alejara. Tenía un extraño presentimiento. Se separaron del abrazo y la cantante más alta tomó la barbilla de la otra chica y le dio un beso en la comisura de sus labios. Luego juntó sus frentes.

-No te alejes Kitty -pedía la chica con tristeza.

-No te preocupes Marley, todo va a estar bien -dicho esto, la rubia se dio la vuelta, subió a su coche y salió en dirección a su casa.

La castaña entró a su casa y fue a platicarle a su madre todo lo sucedido.

-Pero hija, realmente no estás saliendo con Rachel, tuvieron una cita y luego se fue al otro lado del mundo... Esta chica fue muy asertiva al disculparse contigo frente a mi, y también por disculparse conmigo, es bonita y simpática.

-Mamá pero Rachel...

-Piénsalo, no hagas nada ahorita y cuando llegue Rachel puedes decirle lo que pasó y si te sientes atraída por la rubia o puedes no decírselo e intentar seguir con sus citas ¿Ok?

-Claro mamá.


Pasó un mes y en Turku Rachel seguía viéndose con Quinn, obviamente la relación no tenía nombre porque las dos estaban conscientes de que no podían ser novias, pero no lo hablaban. Ese día habían decidido volver al Flowpark a divertirse un poco, la rubia ya había perdido el miedo a las alturas, a las 19:00 estaban exhaustas y decidieron ir al parque donde fuero la primera vez, tardaron una hora en llegar y como era tarde ya casi no había gente en el parque, solo ellas dos y la Luna a punto de alumbrarlas. Desde que salieron del hotel Rachel se dio cuenta de que Quinn estaba muy pensativa y la observaba por detenimiento mientras ésta contemplaba los patos.

-¿Que ocurre Quinn? Estás muy extraña desde que fuimos al Flowpark -preguntaba Rachel con preocupación.

-No es nada Rach...

-Quinn, no pasamos mucho tiempo juntas pero sé que algo te pasa, dímelo por favor.

-¿Cuándo te vas? -soltaba Quinn ausente.

-¿A dónde? ¿Al hotel?, Quinn, regresaremos juntas.

-No me refiero a eso Rachel, ¿Cuándo volverás a Lima?

-¿Porqué me preguntas eso?

-Rachel por favor, dímelo.

-En dos semanas Quinn, ¿Te irás ya?

-No, después de que te vayas, me quedaré una semana más y luego iré a visitar a mis abuelos en Holanda.

-¿Cuál es el punto Quinn?, aún tenemos dos semanas para disfrutar y...

-No, ese es el problema Rachel, no podemos seguir viéndonos.

-¿Qué? ¿Porqué? -preguntaba la morena alarmada.

-Porque después de que te vayas no nos volveremos a ver, ¡¿No lo entiendes Rachel?! -gritaba la rubia desesperada. Rachel entendió lo que quería decir, lo que su yo sensato trató de decirle todas las vacaciones. No se volverían a ver... demasiado tarde, se enamoró de la rubia. Es tan detallista, tan amable cuando está de buen humor, que obviamente este no es uno de esos momentos... Rachel, ¿Estás consciente de que la rubia está terminando con su extraña relación? Te dije que no te enamoraras, pero claro... Nunca nadie me hace caso ¡Nadie! Ahí te ves, me largo.

-Quinn, yo no quiero dejar de verte -decía triste la morena.

-¿Tu crees que yo si Rach? -preguntaba la polaca acariciando su mejilla.

-Pero, aún podemos...

-No, lo siento, pero no... No compliques más esto, si pasamos tiempo juntas no vamos a poder alejarnos, no tan fácilmente -respondía Quinn acercándose a la morena, tomándola de la mano para llegar al hotel. Al estar frente a la puerta de la habitación de Rachel se acercó lentamente a ella tomándola de la cintura posando suavemente sus labios sobre los de la morena, era un beso completamente cargado de emociones, habían pasado un verano increíble pero como todo lo bueno, tenía que terminar. Se separaron y se miraron, ya no podían contener las lágrimas.

-Rach... No llores princesa, si nos encontramos aquí fue por algo y si el destino quiere, puede volver a unirnos ¿Ok?, nunca te había visto llorar, pero se siente horrible verte así -decía limpiándole las lágrimas con su dedo pulgar.

Si, gracias Quinn, todo este verano fue maravilloso. No sé que habría hecho si no te hubiera encontrado... ¿Crees en el destino? -preguntó calmando un poco su llanto.

-Algo así, si no te hubiera conocido aquí, gracias al destino, no hubiera podido superar mi miedo a las alturas. Por ti me dí cuenta de que no pasa nada malo, realmente era un miedo algo tonto -reía la rubia- realmente no quiero irme, pero lo tengo que hacer Rach... Me dio gusto conocerte -terminó de decir la rubia para ir corriendo hacia el ascensor con la cara empapada de lágrimas. Rachel, por su parte entró a la habitación y fue a contarle todo a sus padres.

-Rachel, no estés así, odio decirlo pero te advertí desde el principio que no estuvieras mucho tiempo con ella.

-Papá, era inevitable, su personalidad es como un imán que puede atraer a cualquier persona... esta vez me tocó caer a mi, ya se me pasará -después de decir eso, fue a dormir y despertó hasta las doce del otro día. Las dos semanas que estuvieron ahí Rachel solo desayunaba, comía y cenaba.

Según mis cálculos, en dos días estaré en Lima, en cuanto llegue, le pediré a tu mamá permiso para que salgas conmigo todo el día -R

¿De verdad? Pero ¿Cuándo nos vamos a ver? ¿El domigo que llegues o el Lunes? -M

Claro que sí, pues depende de la hora en la que llegue, pero yo espero que el domingo :D -R


Gracias por leer y comentar, eso que dijiste gbrujndl como lo dijiste me dio risa, pero sé que en la vida real no sería muy divertido /: Guest, gracias por comentar, yo soy una damallera como Rachel solo que menos talentosa xD deli, JellyfishCorner también, gracias. Fin.

En fin, no te preocupes tanto, Quinn y Rachel no se volverán a ver :3 ... al menos no por ahora.

P.D. Por si andan pendientes también le temo a las alturas, ¡Ay! :c

Rachel le pedirá a Marley que sea su novia :3 ¿Que creen que hará? ¿Hará algo especial o cualquier cosa y solo para quitarse a Quinn de la cabeza?