Tercer Paso: Mantén el misterio.

Disclaimer: Ningún personajes que aparecen a continuación, son únicamente creación de Sir Arthur Conan Doyle, y me baso en la adaptación de la BBC hecha por Mark Gatiss y Steve Moffat. Yo solo adoro (es uy divertido xD) jugar con estos personajes.


"Misterio. Palabra clave para mantener interés en esa persona especial. ¿Quieres que nunca se canse de ti? ¡Bien! No le cuentes toda tu vida, deja un poco a la imaginación, anímalo a saber más de ti. Piérdete un rato. Secuestra su interés… ¡Mantén el misterio!


Después de haber acompañado a Mycroft Holmes al hospital, comprobar que había regresado el oxigeno a sus pulmones y llegara un poco integro a casa. Se fue a un bar a reflexionar lo caótica que había sido esa cena con unas cuantas cervezas.

Debía reconocer que había sido una de las mejores, como cuando empezó a notar que Mycroft se estaba ahogando. O cuando se había desmayado. Se veía tan adorable. ¿Qué diablos estaba pensando? ¿Por qué pensaba que era tierno? Porque los hombres no deben pensar en otros hombres como "adorables". Eso solo se hacía cuando te gustaba verdaderamente alguien. Y a él no le gustaba Mycroft, no le gustaba su personalidad, ni su modo de dirigir a la gente, ni sus hermosos ojos… ¡Por favor! ¿Qué sucedía con él? ¡Él no era gay! Solo consideraba a Mycroft Holmes la mejor persona en todo el universo. Podría pasar una eternidad mirando sus increíbles ojos. ¡Diablos, estaba jodido! Iba a necesitar más de las cervezas que ya se había tomado, muchas más.


Mientras Greg ahogaba sus preocupantes dudas en una cantidad de alcohol suficiente para matarlo de indigestión, Mycroft se encontraba recostado en su cama, con un leve mareo por la medicación que le habían administrado. Este solo se reprendía sí mismo por no haberle mostrado a Lestrade los mejor de sí mismo. Solo le había mostrado a un loco obsesivo que usaba fajas para no verse gordo y que tenía reacciones violentas con perfume. No creía para nada que se pudiese ver presentable con aquellas manchas rojas que decoraban toda su cara, ni con el ligero color morado, con el que llego al hospital. Aunque por igual rebozaba de felicidad. En medio de todo aquel desastre el Inspector había tomado su mano ¡Sus manos! Eso sí que era un avance. Aquel plan era más eficaz de lo que en algún momento llego a imaginar.

- ¿Realmente Mycroft, una faja y un perfume? -. Aquella voz que conocía a la perfección lo saco de sus divagaciones. – Madre está preocupada por ti. Al parecer alguien le aviso lo que te había sucedido, y me ha mandado a ver que no hayas muerto. ¿Irónico, no crees?

- Burlarte de mi no es sensato, querido hermano.- Siseó enojado, lo que menos quería era escuchar a Sherlock – Ya has comprobado que me encuentro en una pieza, integro. La puerta no está lejos. Ya puedes salir.- Agrego al ver que no tenía intenciones de marcharse.

- Claro hermano, me iré. Te dejare solo con tus planes.- Sherlock sonrió macabramente. ¡Maldito John! De seguro le había contado a su hermano, quien lo había acompañado al hospital.- Nos veremos pronto, muy pronto.


Gregory Lestrade salía de Scotland Yard arrastrando los pies, en una muestra notable de cansancio. Era media noche, había tenido que hacer más de 7 horas de papeleo seguido, "para un buen funcionamiento" le habían dicho. El no creía para nada eso. Pensaba que era sinceramente muy estúpido. Pero si quería tener dinero para subsistir debía cumplir con aquel frustrante papeleo.

Fue hasta su auto, deseando estar en su casa, tomando una cerveza helada, de aquellas que guardaba en el congelador. Ver el partido de soccer que se había perdido y dormir unas buenas horas. Busco las llaves en sus bolsillos. Y escucho pasos. Miro a su alrededor, pero no había nadie. Trato de apresurarse, algo le decía que no todo estaba bien. Encontró las llaves de aquel viejo auto, la introdujo en la cerradura y antes de poder entrar al coche alguien lo agarro por detrás, le puso un pañuelo en la cara, cubriendo su cara y nariz. En ese momento todo se volvió negro.

Despertó en lo que parecía ser un estacionamiento abandonado y mal iluminado, se sentía mareado, de seguro por aquella droga, que había utilizado. No tenía ni la menor idea de por qué motivo lo habían secuestrado. Porque estaba más que claro que aquello era un secuestro, sería estúpido que fuera otra cosa. No es como si estuviesen tratando de ligar con él.

Trato de moverse, pero se dio cuenta que estaba perfectamente atado a una silla de manera, después de varios intentos –todos fallidos- de liberar sus manos o piernas, dejo de forcejear y trato de llamar a alguien.

- ¿Hay alguien ahí que me pueda ayudar? – Grito sin mucho éxito, pues no recibió respuesta alguna. - ¿Qué quieren de mi?

- Solo te quiero a ti – Dijo una voz por detrás de él, trato de mirar al dueño de aquella voz, pero no pudo. – Tu interés.

- ¿Mi interés? Si te refieres a mi trabajo, solo soy un sencillo Detective Inspector de Scotland Yard, pero no me vendo.

- No te quiero comprar, solo te pienso ganar.- Aquella voz sonaba cada vez más cerca de él. Unas manos se acercaron a su rostro y con una venda cubrieron su rostro. – Pienso ganar, todo tu ser.

- Mucha suerte con eso.- Respondió mordaz tratando de no sentirse intimidado ante aquellas manos que recorrían suavemente su cara. Acariciando de una manera muy lenta. Empezó a divagar acerca, de como se sentirían aquellas manos en su cuerpo. Aquel cuerpo que emanaba calor tan cerca de el. ¿Que diablos pensaba? ¡Eso era un jodido secuestro! ¡No una cita!

- Se que la necesitare, pero lo lograre.- Aquello le fue susurrado en su oído mientras podía sentir como se acercaban hasta sus labios depositando suavemente un beso en ellos. El cual trato de resistir, pero el sabor de esos labios lo embriagaron a tal grado que termino correspondiendo fervientemente a aquel beso.

Un pinchazo en su brazo, liquido entrando en sus venas. Todo negro otra vez.


- ¡¿Lo mando a secuestrar?! ¡¿Está loco?! – Aquella era Anthea en el despacho de su jefe. Mientras Mycroft miraba sus zapatos sin poder despegar los ojos de ellos. No quería que Anthea viera que la mirada de profunda vergüenza en su cara.- Jefe… ¿Por qué lo hizo?

- Es que el tercer paso decía que había que ser misterioso, que secuestrara su interés. Y no se me ocurrió algo mejor. – Susurro por lo bajo mientras levantaba la mirada, para encontrarse con la cara escéptica de su asistente. La cual parecía debatirse entre ponerse a reír o tener miedo de su jefe.

- Nunca debí darle esa revista… - Refunfuño Anthea.- Enserio pensó que lo mejor para que aquel pobre detective de Scotland Yard se enamorara de usted era… ¡¿Secuestrándolo a media noche?!

- Pero funciono… - Dijo sin dejar de tocar sus labios. Lo había besado.

- ¡CASI LO MATA DEL SUSTO! ¿A eso lo llama funcionar?- Su teléfono sonó. Debía verificar algunos asuntos pendientes para su jefe. Se dispuso a salir, no sin antes advertir a su jefe.- Solo trate de no matar al pobre hombre en los 7 pasos que le quedan. – Así salió a paso firme del lugar, si mirara atrás, dejando a un regañado Mycroft.


Cuando volvió a despertar, se encontró rodeado de varios agentes tratando de desatar lo. Al parecer los nudos con los que lo habían amarrado estaban perfectamente hechos por lo tanto bien apretados, necesitaron de unas tijeras algo grandes liberarlo.

- Y… ¿Cómo estas Greg?, sabes algo del secuestrador.- Le pregunto John, quien después de oír lo sucedido, había corrido al lugar. Arrastrando consigo a Sherlock,

- No, nada.- aparte de que sus labios son maravillosamente suaves, quiso agregar más sin embargo prefirió dejarlo en su mente.- Solo escuche su voz, y no pude distinguirla mucho por que estaba mareado.

- Apestas a perfume caro.- Sherlock sabía que su hermano era culpable de eso. Y no pensaba decir la verdad, dejaría que el "detective" pensara por el solo. Aunque tardara un poco más. Sabía que no era tan estúpido. – Eso podría darte una pista…. -Bien, ya viste que esta bien ¡Vayámonos John!

John apenas si atino a despedirse de Lestrade, por se arrastrado por Sherlock, lo reprendería por eso.

Mientras tanto Greg pensaba en lo que había dicho Sherlock, ¿Perfume caro?


Hello!

Me disculpo nuevamente -se me esta haciendo costumbre-, por no haber actualizado antes, sufrí una serie de eventos desafortunados que van desde volverme a enfermar, hasta llegar a los temibles exámenes finales.

Espero que hayan disfrutado este capitulo:D Sin mas, agradezco infinitamente sus comentarios. Y se que debo contestarlos, pero... apenas si me da tiempo. Pero prometo contestar esta vez. En serio se los agradezco infinitamente, me motivan a seguir escribiendo.

Saludos.

Lady Amoran