Disclaimer: Ningún personajes que aparecen a continuación, son únicamente creación de Sir Artur Conan Doyle, y me baso en la adaptación de la BBC hecha por Mark Gatiss y Steve Moffat. Yo solo adoro jugar con estos personajes.
Séptimo paso: Se sincero.
"Para que alguien pueda apreciarte verdaderamente al grado de enamorarse de ti, debe poder confiar en ti. Debe saber que eres sincero, que no le ocultaras nada. También recuerda que omitir cosas pueden llegar a considerarse como mentira. "
Aquello era mágico , había esperado tanto tiempo para conseguir aquello. Poder sentir aquellos labios. Esos labios que eran tremendamente suaves, dulces, y familiares...
- ¡Fuste tu! - exclamo Greg como si hubiese tenido una epifanía, y era justo eso lo que había tenido. Puso sus brazos entre su cuerpo y el de se acompañante en modo de defensa.- ¡Tu me secuestraste!
- Si, pero... - Empezó a decir Mycroft, mientras veía la cara de consternación de su acompañante.
- ¡Me drogaste! - Grito Greg levantándose de un brinco del mueble.
- Si, pero... - Trato de explicar, sin poder lograrlo.
-¡Pude haber muerto!
- No en realidad.
- ¿Por que lo hiciste?
- Pues yo... - Volvió a tratar de explicar el asunto, con menos éxito que la vez anterior
- Sabes que... Yo se por que lo hiciste.- Mycroft lo miro confundido. ¿Ya sabia que estaba perdidamente enamorado de el y que el secuestro solo había sido parte de su plan para enamorarlo? - ¿Te encanta? ¿Verdad? Jugar con las personas. ¿Secuestrarlas? ¡¿Te gusta jugar con los sentimientos de los demás?! Claro, tu eres un importante hombre de gobierno, como no me di cuenta antes. ¿Para ti es divertido? Largo.
- ¿Eh?
- ¡Largo de mi casa!
No sabia que hacer. Estaba afuera de la casa del DI Lestrade, después de haber sido besado y posteriormente golpeado con la puerta al ser echado
Había tratado de explicarle la situación. Él no se estaba divirtiendo jugando con sus sentimientos como el creía. Solo había tratado de hacer que se enamorara de él como el lo estaba.
Miro a su alrededor, inspeccionando el lugar en donde estaba. Evaluando las posibilidades que tenia. Después de varios minutos esperando que Greg saliera, aunque sea a golpearlo, tomo su celular y marco a uno de sus muchos chóferes para que lo fuera a recoger. Iría directo a casa a pensar en que haría... Aunque tal vez pasara por su pastelería favorita, si eso haría. Un pastel no le caería mal y un helado tampoco.
Greg miraba desde la ventana. Se sentía verdaderamente furioso, no entendía el por que lo había drogado y besado. Le dolía el hecho que había jugado con el. Aunque una pequeña parte de el sabia que eso sucedería, aunque nunca lo quiso creer. Por que él era como el típico hombre de poder que hacia y deshacía las cosas que el quisiera y cuando quisiera.
¡No tenia el derecho! El era un ser humano, no era ninguno de sus juguetes para que le hiciera lo que le hizo. Ahora entendía por que lo había invitado a cenar, por que se había ofrecido a jugar fútbol con el. Y tenia las sospechas que los micrófonos en su oficina habían sido igualmente culpa suya. ¡Casi perdió su empleo! Lo había drogado, secuestrado, casi perdió su trabajo... No importaba cuan enamorado estuvo del hombre, ya no mas... ¡Lo olvidaría!
Volvió a mirar por la ventana, viendo cuando el coche llego por Mycroft, vio como aquella silueta abordaba el coche.
No podría olvidarle, lo sabia. Necesitaba un trago, o varios tragos en realidad. Tomo el teléfono y marco el numero de John, necesitaba hablar con el.
Anthea entro a la casa de su jefe preocupada. Le habían informado que no había asistido a las reuniones con el Primer Ministro y eso era verdaderamente alarmante. Por su puesto el Primer Ministro no se había molestado, es mas se había mostrado sumamente preocupado por la ausencia del hombre, a tal grado que llamo a su asistente para ver si no le había sucedido algo grave.
Se dirigió inmediatamente hacia el despacho, siempre estaba ahí. Era rara la vez en que estaba en otra parte de la casa. Abrió rápido la puerta temiendo encontrarse a su jefe en el piso del despacho con una gran herida y desfalleciendo o en el piso por haber sufrido algún ataque al corazón a causa del estrés. Lista para cualquier cosa, para en cualquier momento llamar al servio secreto, a emergencias, a Superman, a quien sea.
Aunque nada la había preparado para lo que vio.
Su jefe estaba sentado en su sillón, comiendo tranquilamente un helado, y al rededor podía notar por lo menos media docena de envases mas, junto con charolas donde se suponía iban pasteles y chocolates. Su mirada estaba perdida, mientras su rostro denotaba tristeza profunda, no se movía para otra cosa que no fuera comer mas de el helado.
- ¡¿Que diablos le sucede?! - Pregunto escandalizada Anthea, eso era lo mas extraño que había visto en toda su vida. Y eso era decir mucho. - ¡Por que falto a su reunión con el primer ministro!
- Lo arruine... - Susurro Mycroft mientras al mismo tiempo volteaba a ver a Anthea a los ojos.- ¡Lo arruine!
- ¿Que arruino? - Cuestiono Anthea muy desconcertada por la actitud de su jefe. ¿Desato una guerra?
- ¡Lo arruine! ¡¿No lo entiendes?! - Grito desesperado.- Nunca debí besarle cuando lo secuestre, ese fue el problema. Ahora me odia, me odia. Ya no hay nada que hacer... - Volvió a dar la vuelta y a seguir comiendo helado.
Y Anthea lo entendió. Comprendió que era lo que había sucedido. Ella sabia que había sido muy mala idea haberle dado esa revista a su jefe. Nunca pensó que llegaría tan lejos. Pero ya había sido suficiente. Rodeo el escritorio y le arrebato el helado de las manos.
- Ahora, va a levantarse de ese asiento, va a darse una ducha, se arreglara, se ira a disculpar con el primer ministro, y después ira a disculpar y a conquistar aquel DI - dijo firme y sin titubeos.
- Pero el no quiso escuchar ¿Pero como me disculpo y lo conquisto? Pero...
- Nada de peros. - Gruño ya molesta. - No se como lo hará vaya a preguntarle a alguien mas. En este momento, realizara lo que le dije, ¿Me entendió?
Mycroft solo atino a asentir, se levanto del sillón y se salio del despacho. Anthea solo lo vio salir, suspiro, tendría que ayudarlo, pero el no debía enterarse, le haría una pequeña visita al Detective Inspector.
John había recibido la llamada de Greg, en realidad la llamada fue verdaderamente extraña. Pero Greg era su amigo y debía ir a ayudarlo, ademas hacia mucho tiempo que no hablaba con el, ni salia a bares. Ademas, Sherlock en las ultimas semanas se estuvo comportando muy irritable. Aveces no lo entendía, pero no es como si verdaderamente alguna vez pudiera lograr hacerlo. Sherlock era único y lo amaba así.
Entro al bar. Un bar bastante tranquilo, pues no se veía mucha gente. En la barra vio a Lestrade con la cabeza escondida entre sus brazos y junto a el un vaso de cerveza. Se acerco a él, toco su hombro esperando una bienvenida. Y lo único que consiguió fue una incógnita, una muy rara.
- ¿Que pasa si quien te drogo y secuestro te gusta? - Aquello fue dicho mientras alzaba la cabeza.
- ¿Sabes quien te secuestro? - Fue lo primero que atino a decirle.- ¡Greg, debes hablar con la policía!
- ¡No! - Contesto rotundamente.- Solo responde a mi pregunta.
- Bueno... dependiendo.
- ¿Dependiendo?
- Si bueno, probablemente el no lo hizo con mala intención.
- ¿Así que ahora la gente no secuestra con mala intención? - Pregunto con un tono burlón mientras daba otro trago a su cerveza, pensando que tal vez necesitaría algo mas fuerte.- Eso le da un nuevo punto de vista a mi trabajo.
- Puede ser que no sea como creer, pero el problema no es ese por lo que veo. - Dijo John mientras se sentaba en el banco a su lado y le pedía al cantinero una cerveza. - Te gusta verdaderamente, lo puedo ver, en los casos te he visto bastante despistado, y se que no es por una deuda o por que hayan cancelado tu programa favorito. Tal vez debas darle una oportunidad de explicar el por que te secuestro.
- ¿Habría otro motivo para secuestrarme que no sea jugar conmigo ? - Cuestiono, estaba muy claro que jugaba con sus sentimientos.
- Tal vez - Murmuro John
- Entonces dices que tengo que preguntar detalladamente por que me drogo secuestro y puso micrófonos en mi oficina. - Tal vez no fuera tan malo tratar de ver lo que el tenia que decir pensaba Greg.
- ¿Puso micrófonos en tu oficina? -Pregunto extrañado John, eso no lo sabia y volvía el asunto aun mas bizarro.- Y si, eso es lo que sugiero que hagas.
- Supongo que eso haré... ¿Y que tal Sherlock?
- Bah... No hablemos de ese bastardo quieres.
- ¿Problemas en el paraíso? - Cuestiono Greg, al escuchar lo dicho por su acompañante.
- El maldito se la pasa todo el día encerrado en su palacio mental, ya estoy harto de que no me haga caso...
Greg llamo al cantinero mientras oía a John despotricar en contra de Sherlock, necesitaban unas cuantas rondas mas. Por que debía beber hasta que olvidaran sus nombres o mas bien, el nombre de ellos.
No tengo perdón por abandonar la historia así! Pero es que... había estado perdida escribiendo Silence para el reto de "La maldición del de abajo" del foro I am SHER locked. En definitiva descubrí que el drama no es lo mio. u.u
Les agradezco todos sus comentarios. Y otra vez me disculpo! Espero que el capitulo les haya gustado. Y les aviso que en esta semana -si en esta- espero acabar el fic :D Así que en esta semana actualizare seguido, antes de caer en las garras de los exámenes finales.
Saludos, Lady Amoran
P.D: Perdonen cualquier aberración ortográfica que encuentren o si el capitulo esta un poco extraño, ya es bastante tarde y ando un poco ida.
