Disclaimer: Ningún personajes que aparecen a continuación, son únicamente creación de Sir Artur Conan Doyle, y me baso en la adaptación de la BBC hecha por Mark Gatiss y Steve Moffat. Yo solo adoro jugar con estos personajes.


En una relación siempre va a haber problemas, estos son fundamentales aunque no lo parezcan, por eso debe quedar claro que si buscan enamorar alguien también deben ver no dañarlos, y si hay problemas, hacer lo imposible para solucionar este. Así que para pedir perdón:

"Primero debes ver los errores que cometiste. Si no te das cuenta de ellos, revisa de nuevo el problema hasta que lo encuentres. Si amas a esa persona da todo lo mejor de ti. Así conseguirás la manera de redimirte."


¿Por qué? y ¿Como? Era lo que se preguntaba Mycroft sentado en casa de la Sra. Hudson junto con su hermano, esperando el té para comenzar la platica sobre "Como recuperar a la persona que amas".

El por qué era fácil de contestar. Había sido un tonto al creer que secuestrando a Gregory podría obtener su corazón, ahora que lo pensaba profundamente, era verdaderamente estúpido, mas sin embargo no podía evitarse sentirse así con relación a los sentimientos. Eso nunca habia sido lo suyo, ni su hermano como podía notar.

¿Cómo? Sencillo igualmente. Después de disculparse con el Primer Ministro como Anthea le habia ordenado. Había creído ingenuamente que el Dr. Watson podía ayudarlo con la situación, mas sin embargo descubrió que se encontraba incapacitado por el alcohol, y no quería ayudarlo por mala persona, según pudo entender entre la variedad de cosas que le grito. La Señora Hudson lo había oído y subió (quejándose de su cadera) a calmar las aguas ofreciendo su ayuda. Y como no tenia otra opción por el momento decidió aceptar la oferta.

La señora Hudson entro a la habitación, cargando en una charola la tetera y las galletas. Sherlock inmediatamente se levanto a retirarle la charola de la mano.

- Pensé que estarías arriba con John cuidándolo, jovencito.- Exclamó al ver a Sherlock.- Solo traje dos tazas.

- No me quería en cualquier parte del departamento.- Dijo de manera molesta el aludido.- Y no se preocupe, no tomare té solamente galletas, no quiero que mi hermano se las coma todas, puede engordar más.

- ¡Yo no estoy gordo! - Exclamo rápidamente Mycroft. Odiaba que su hermano se metiera con su condición física. Ademas él no se acabaría tantas galletas, estaba a dieta después del pequeño incidente con los helados y pasteles.

- Claro que lo estas, tal vez por eso te dejaron.

- Bueno por lo menos tengo una casa en la que puedo estar. - Sonrió con satisfecho al ver la mueca en la cara de su hermano.

- ¡Ya jovencitos! Cálmense, y siéntense. - Ordenó la Sra. Hudson al ver que comenzarían a pelear.

El par no tuvo mas alternativa que hacer caso a lo ordenado.


Anthea, estaba verdaderamente frustrada. Se recriminaba una y otra vez que había sido su culpa, que debía tomar también responsabilidades de los actos de su jefe. Aunque estos hayan sido verdaderamente ridículos. Ahora tenia que ir a hablar con el DI Lestrade para decirle que perdonara a su jefe, por que este verdaderamente lo amaba.

Le indico a uno de los chóferes la dirección de la casa. El camino duro un par de minutos, en los cuales se preguntaba verdaderamente que era lo que diría, no estaba acostumbrada a hacer ese tipo de cosas y eso que habia pasado por tantas cosas.

Cuando vio ante sus ojos la casa, no hizo mas que suspirar, bajo del auto y toco la puerta. Al abrirse la puerta se encontró con una mujer que no conocía. Esta tenia el ceño fruncido permanentemente, no parecía ser alguien muy agradable.

- ¿Disculpe, busco al Detective Inspector, se encuentra en casa? -Preguntó cordialmente, preguntándose mentalmente quien era ella, le era familiar.

- ¡Debes ser tu! - Dictaminó la mujer en la puerta con un claro tono enojado mientras la veía de pies a cabeza.

- ¿Eh? Disculpe, creo que me confunde.- Anthea la reconoció era Sally Donovan del Scotland Yard, quien claramente la estaba confundiendo. - Deja que me explique.

- ¡Ja! Claro... Y ahora me dirás que no rompiste el corazón de Greg. Maldita, tan descarada eres para venir aquí.

- ¡Yo ni siquiera soy a quien crees!- ¿Cómo se atrevía a hablarle así? - Yo solo vengo a ver al DI, para hablar.

- Pues, estas mal si crees que te dejare hablar con el, ¡Lo fui a sacar de un bar a rastras por tu culpa! -Le gritó, viendo furia en sus ojos, al tiempo en el que azotaba la puerta violentamente.

Anthea se quedo mirando la puerta que habían cerrado en su cara. Decir que estaba un poco molesta con aquella mujer era poco. Tomo su celular y empezó a teclear rápidamente mientras daba media vuelta para dirigirse hacia el coche. Hablaría con el Detective Inspector, de aquello no quedaba menor duda. Pero tenia unos asuntos que resolver primero en Scotland Yard, nadie podía osar a insultarla sin motivo.


La señora Hudson estaba verdaderamente inspirada aquel día. Aquel par de jóvenes parecían haber arruinado sus relaciones amorosas. Pero ella estaba dispuesta a ayudarlos, no todos los días se veía a un Mycroft y Sherlock Holmes verdaderamente enamorados. Pero aquel par aunque podían ser las personas mas brillantes del mundo con relación a infinidad de temas, cuando se trataba de sentimientos, ambos estaban peor que perdidos.

Después de hacer que dejaran de pelear entre ellos, ambos procedieron a contarles sus penas. Se sentía como aquellas consejeras amorosas de la tele. De esos ridículos programas que veía para reírse un rato. Pero se habia prometido a si misma no reírse de ellos, podían ser muy sensibles.

- ¿Entonces Mycroft lo drogaste, lo secuestraste, lo besaste, pusiste micrófonos en su oficina y casi lo despiden?-Cuestionó tratando de ver una manera de ayudar al pobre -verdaderamente pobre- joven.

- Si eso fue lo que paso.

- Eso fue verdaderamente estúpido.- Apuntó Sherlock burlescamente.

- ¿Lo dice el que le reclamo a John el que contestara su celular, hacer berrinche por no poder hacer experimentos, desaparecer por una semana sin dejar una nota y aun enojarse por que John le grito?- Apunto, viendo como Sherlock se quedaba callado. Aveces ese jovencito era muy insolente.

- ¡Tenía un caso! No podía retrasarme.- Refunfuñó exasperado el menor de los Holmes.

- Sin excusas jovencito, eso no se hace.- La Sra. Hudson suspiró.- Bien, ahora me van a escuchar claramente y harán lo que les diga.


Mycroft se sentía iluminado por los consejos de la Señora Hudson. Era una santa. Lo habia completamente ilustrado como debía pedirle perdón a Gregory. Tenia que ser algo sencillo y sincero. Nada radical o que tuviese que ver con secuestros. Se sentía con una actitud positiva. Conseguiría estar junto a la persona que ama, aunque fuese lo ultimo que hiciera, eso era definitivo.


Ejem... Ya mejor ni digo nada, termino prometiendo cosas que nada mas no xD Es un capitulo algo corto, pero espero que les haya gustado. Agradesco infinitamente todos sus comentarios, me inspiran verdaderamente mucho. Me hacen tan feliz con ellos. Cualquier cosa, algun error, disculpenme, es tarde y fue un mal dia en la escuela, asi que mañana revisare el capitulo;)

Saludos, Lady Amoran.