Glee no me pertenece, es propiedad de Ryan Murphy


-¡¿QUÉ?! -gritó la voz del otro lado del teléfono.

-Lo que pasa es que salió en su moto porque quería regresar con los Paoletti, competimos y una flecha fue a dar a su pierna -explicó la pelirroja tratando de mantener la calma.

-¿Quiénes rayos son los Paoletti?

-No hay tiempo para eso, lo mejor sería que vinieras a verla, ¿no te parece?

-¿Por qué no llamas a su madre?

-Disculpa si fui inoportuna pero Quinn me pidió que no le avisara a su madre, so sabía a quién llamar pero te encontré a ti en los contactos de...

-Sí, ya entendí. En seguida voy para allá, sólo dime en que hospital están.

-En el primero fuera de Lima.

-Ok, voy -terminó de hablar y colgó. Valerie llevaba más de media hora esperando a la chica pero no llegaba, diez minutos después aparecían por el pasillo dos morenas agitadas por la carrera.

-¿Quién es Rachel?

-Yo -respondió la cantante tranquilamente- supongo que eres Valerie, entonces, ¿cómo está Quinn?

-Pues, aún no despierta, le han puesto unos calmantes. El doctor dijo que no fue tan profunda, sin embargo tendrá que estar por algunas semanas en silla de ruedas.

-¿No puede usar muletas? -preguntó Rachel con curiosidad, ya que, en la escuela no podría estar todo el día junto a ella.

-Debe mantener su muslo en reposo y con las muletas lo estaría forzando y se lastimaría más.

-Vaya... Voy por un café ¿quieren algo? -preguntó la cantante mirando a Santana y a Valerie.

-No gracias -respondió la pelirroja sonriendo por el gesto.

-No Rach, ve tú -la morena se alejó en busca de la cafetería y el doctor que atendía a Quinn salió.

-Disculpe, ¿cuándo la podrán dar de alta?

-En cuanto despierte, siempre y cuando tome las debidas precauciones.

-¡Perfecto! Gracias -respondió Santana viendo como el doctor se dirigía a recepción. Pasados cinco minutos el médico regresó.

-Mire, creo que va despertando.

-Es cierto, iré a darle indicaciones a la chica y en seguida podrán pasar ustedes -el doctor entró inmediatamente con Quinn.

-¿Cómo se encuentra señorita Fabray?

-Bien, sólo que me duele un poco mi pierna.

-Claro que le duele, el flechazo que recibió no era para menos, pero si sigues al pie de la letra mis indicaciones, te aseguro que en unos días estarás como nueva.

-Muchas gracias doctor... -se detuvo un momento al darse cuenta de que no sabía quién era el doctor.

-Estrada -respondió sonriente- ahora tendremos que llamar a un familiar tuyo para que...

-No tengo familia, soy de Polonia -interrumpió Quinn rápidamente.

-Vaya... ¿quiénes son las chicas que están afuera? -la rubia volteó inmediatamente a la ventana, vio a Valerie junto a Santana, lo cual le dio una gran idea y sonrió.

-La pelirroja es mi novia y la morena es mi mejor amiga.

-Bueno -sonrió el doctor mirando hacia afuera- con tu novia basta, ella podrá ir a dejarte a la escuela y recogerte, en seguida la llamo -Quinn asintió con una sonrisa y el doctor se retiró para llegar hasta donde estaban las chicas- señorita -se dirigió directamente a Valerie- su novia debe hablar con usted algunos asuntos, permiso -dicho eso se alejó dejando a las dos chicas confundidas.

-¿Te importa si voy yo primero?

-No, claro que no –respondió Valerie con una sonrisa, Santana estaba furiosa y fue a la habitación.

-¡¿Qué demonios Fabray?! –gritó histérica la latina.

-¿Qué quieres Santana?

-¿Andas con ella?

-¡No te importa! ¿O sí?

-Vas a lastimar a Rachel cuando lo sepa, Quinn.

-¡Tú estás con ella Santana y no te importa engañar a Britt casi en sus narices!

-Eso no es cierto, no hables si no sabes lo que dices.

-¡Claro que sí! Rachel me lo dijo cuando estuvimos en el baño. Le pregunté que si tenía algo contigo y me dijo que sí.

-Pero no es esa clase de algo que te estás imaginando, no te puedo decir lo que realmente pasa porque Rachel quiere aclararlo contigo en persona, porque te quiere. No le diré nada a Rachel ahorita, pero me la voy a llevar… –la latina fue interrumpida por la rubia.

-Espera, ¿Rachel está aquí?

-Por supuesto, ella me pidió que la acompañara porque no podía manejar debido a los nervios. Como decía, me la voy a llevar ahorita pero tú le tendrás que decir mañana que andas con esta chica Melanie

-Valerie

-No me interesa, le dices tú, adiós Fabray, mejórate –dicho eso la latina salió dando un fuerte portazo caminando hacia Rachel y la pelirroja- nos vamos Rach –tomó la mano de su hermana y no se despidió de la otra chica. Ya que se habían ido la chica entró a la habitación de Quinn.

-¿Cómo estás Quinn? –preguntó preocupada.

-Un poco mejor Val, gracias por preocuparte –contestó la rubia esbozando una sonrisa.

-Así que… Tu novia ¿eh?

-Lo-lo siento Val, no quería que te sintieras incómoda.

-No te preocupes, pero ya que lo dices así, tengo que decirte algo… Estoy enamorada de ti desde que dejaste los Paoletti cuando aún estabas en Polonia y bueno… ¿Quieres salir conmigo el Sábado?

-Valerie, yo…

-Está bien Quinn, si no quieres puedes decírmelo, no hay ningún problema.

-No Val, no es eso, es que quiero pedirte un favor.

-Ah… Dime –la animó posando su mano sobre la de Quinn.

-¿Te molestaría pasar por mí en estos días para ir a la escuela y luego llevarme a casa?

-Claro que no Quinn, sería un honor.

-Muchas gracias, pero no vayas a olvidar que tenemos una cita el sábado.

-¿De verdad? –preguntó la pelirroja emocionada. Quinn asintió y la tomó del cuello acercándola lentamente hacia ella, sintiendo como su respiración se aceleraba y la miró a los ojos por última vez antes de que sus labios colapsaran en un tierno beso sabor a vainilla con almendras, combinando los sabores de sus pintalabios. Se fueron separando lentamente y abriendo los ojos de nuevo se regalaron una sonrisa- Iré a ver al doctor para que nos dé el alta y pueda llevarte a tu casa, ahora vengo –dejó un suave beso en los labios de Quinn y salió en busca del doctor.

-Señorita, puede retirarse, la próxima semana tiene que venir a una revisión, veremos cómo va su pierna para quitarle la silla de ruedas lo más pronto posible –las chicas pidieron un taxi para llegar a casa de Quinn, todo el camino fue en silencio pero de vez en cuando se miraban y sonreían, pero en seguida desviaban la mirada.

-Entonces, ¿a qué hora paso por ti?

-A las siente por favor, no me gusta llegar demasiado tarde a clases.

-Me parece perfecto, mientras más temprano, más tiempo pasaré contigo –comentó haciendo sonreír a Quinn.

-Mañana nos vemos Val, muchas gracias por todo.

-Hasta mañana Quinn, descansa –la pelirroja se acercó a Quinn y le dejó un beso en la comisura de sus labios.

-Me mandas mensaje cuando llegues a casa ¿sí?

-Claro adiós –dicho eso bajó las escaleras de la casa y salió sigilosamente. La rubia estaba demasiado cansada, simplemente se quedó acostada y se tapó con una frazada, estaba a punto de dormirse cuando sintió su celular vibrar.

No sé porque Santana me sacó así del hospital, tenía la ilusión de verte, tengo que hablarte de algo mañana, debes saber lo que tengo realmente con San –R

Sí, yo también tengo que decirte algo importante, a mí también me hacía ilusión verte, pero no sabía que estabas en el hospital, hasta que me dijo Santana, te veo mañana. Descansa. –Q

Gracias Quinn, igualmente –R

Dejó su celular en el mueble que estaba al lado de la cama dispuesta a dormir pero su celular vibró de nuevo.

He llegado a casa hermosa –V

Me alegro que hayas llegado con bien, no me olvides mañana ;) –Q

No podría olvidarte nunca, hasta mañana –V

Unos minutos después de haber recibido ese último mensaje, Quinn pudo dormir por fin plácidamente.

Al día siguiente Rachel entró al McKinley con un solo objetivo: aclarar todo con Quinn y empezar a salir de nuevo con ella, pero al ir caminando a lo largo del pasillo se encontró con la escena menos agradable que pudo haber visto en toda la mañana. La rubia estaba en su casillero con una silla de ruedas, pero eso no fue lo que le molesto a la diva, sino el hecho de que Quinn estuviera recibiendo un beso de su… de alguien que no era ella. Rachel se dejó llevar por la furia y empezó gritar.

-¡Escuchen atentamente, la hermana de Santana López ha llegado inútiles, si no se quitan ahora mismo de mi camino, me encargaré de que su vida en esta escuela sea completamente miserable! –a continuación se despejó el pasillo dejando únicamente a Quinn que la miraba de una forma interrogante, hasta ese momento Rachel se dio cuenta de lo que había dicho y se lamentó.

-Rachel… ¿Qué es lo que acabas de gritar?

-Eh… Yo, nada Quinn –respondió nerviosamente evitando mirarla directamente.

-¿Cómo que nada? ¡Escuché claramente lo que gritaste a esos pobres estudiantes! ¡No te atrevas a negarlo! –dijo la rubia subiendo el tono de su voz notablemente. Rachel estaba a punto de responder pero alguien se le adelantó.

-¿Qué está pasando aquí? –preguntó la latina.

-¡Oh! Nada, todo está perfecto –respondió Quinn irónicamente– es solo que Rachel le gritó a media escuela que son hermanas, cosa que, por cierto, no es verdad –la latina se acercó a Rachel y tomó su mano.

-Quinn, es cierto lo que dijo Rach, lo descubrimos la semana pasada.

-¡Demonios! –se lamentó Quinn en voz baja.

-¡Sí, demonios! Te dije ayer que Rachel te quería imbécil, y ¿qué haces tú? Te vas con la primera persona que encuentras y la haces tu novia, ¡que lógico! –Santana se detuvo al ver lo que había dicho y volteó a ver a su media hermana que miró a Quinn tristemente.

-¿Es cierto Quinn?, la chica que estaba contigo, ¿es tu novia?

-Rachel, puedo explicártelo…

-Ahorratelo, quiero estar sola unos momentos –la castaña salió en dirección a las gradas pero nadie se atrevió a seguirla.


Bueno, hasta aquí el capítulo de hoy, disculpen que sea tan corto :c

Gracias por leer y comentar y pues como pudieron ver, sí llamó a Rachel, en un principio iba a llamar a Santana, pero eso era en otra historia que tengo escrita pero no me había gustado el principio de esa historia, así que decidí meter esa parte en esta historia.