Disclaimer: Ningún personajes que aparecen a continuación, son únicamente creación de Sir Artur Conan Doyle, y me baso en la adaptación de la BBC hecha por Mark Gatiss y Steve Moffat. Yo solo adoro jugar con estos personajes.


En un parque como cualquier otro de Londres, a media noche, en la soledad del silencio. Con la lluvia cayendo a cantaros sin dar señal de parar. Estaba un hombre sentado en una banca, debajo de una farola de luz.

Aquel hombre era el Detective Inspector Gregory Lestrade, el cual podía sentir toda su ropa empapada por el agua, y aun así no hacia el menor esfuerzo por moverse. No había motivos para hacerlo. Lagrimas traicioneras empezaron a surcar su rostro, todo era verdaderamente patético. Se sentía como un estúpido por haberse enamorado tan fácilmente. Se sentía iracundo por permitir aquello. Se sentía traicionado. Se sentía triste y abandonado...

Todo volvía a ser lo mismo, se preguntaba si verdaderamente merecía eso. Si había tenido que pasar por todas aquellas locuras. Si era jodidamente necesario que lo hubiese secuestrado.

Pero amaba a ese hombre, y era consiente que no vivia sin él. Tuvo fe cuando esa señorita le dijo que el tambien lo amaba, que aquel sentimiento era correspondido. Corrio a buscarlo, pero ya no estaba...


Mycroft lo veía desde adentro del coche sintiendo su corazón estrujarse por completo. Había visto ya aquella escena con anterioridad hacia un par de meses cuando el DI Lestrade se había enterado de la peor manera del la infidelidad de su esposa. Se veía tan destrozado... Y era su culpa.

Si siquiera se hubiese molestado en avisar. Hacia ya 3 meses le habían asignado irse a una reunión que se prolongo mas de lo que el hubiese deseado. No había tenido mucho tiempo, su plan era poner en practicas las ideas que la Señora Hudson amablemente le había sugerido.

Su celular había sonando. Era la llamada de aquel numero que no podía mencionar, que se suponía que no conocía, sin embargo tampoco podía rechazar el llamado. En menos de una hora ya se encontraba en un avión privado yendo a un lugar en medio de la nada. Hubiese querido llamar, enviar una carta ¡Señales de humo!

Estaba sumido en sus pensamiento y reproches personales a tal grado que el sonido de su celular lo hizo brincar levemente.

"Se que esta mirándolo desde la ventana del coche. ¿Podría hacerme el favor de salir de este e ir a hablar con el pobre hombre antes de que muera de una hipotermia? No sea un estúpido por mas tiempo.

A"

Miro la pantalla un poco consternado por la manera en como su asistente le había llamado estúpido, pero ella tenia razón, solo que no encontraba la fuerza.


Sherlock odiaba tener que ayudar a su hermano mayor en su vida amorosa. Resultaba verdaderamente estúpido, pero John insistía en que necesitaba también un empujoncito, justamente como el lo había necesitado y la mirada recriminatoria de John quien también había enumerado las incontables veces que lo había sacado de la cárcel o de conflictos aun mas delicados. Lo habían terminado de persuadir (No es como si pudiera negarle algo)

Ademas, Gavin, -¿o era Graham?- No importaba. Ya no le proveía casos, es mas hasta había dejado de pasearse por su apartamento. se le veía deprimido y amargado y (aunque nunca lo aceptaría frente a él) apreciaba a aquel hombre. Era un buen amigo.

Tecleó un rápido mensaje y lo envió ante la mirada satisfactoria de John quien se acercaba a darle un beso.

- Has hecho lo correcto - le susurró John al oído.

- Espero que mi hermano no sea un idiota, no actuare de cupido otra vez mas.- Sentenció Sherlock antes de sucumbir ante el encanto de los labios de su acompañante.


Ya habían pasado 5 minutos y seguía en búsqueda del valor necesario para abrir la puerta de aquel coche negro e ir a disculparse. A rogar perdón. A decir la verdad. A expresarle todo lo que sentía por el. A decirle que lo amaba. Pero tenía miedo a ser rechazado, por que si Lestrade se lo pedía, el se iría. Para siempre.

Su celular volvió a sonar.

"Sal del maldito auto y dile que lo amas

SH"

No quería ni saber como era que su hermano conocía el estatus de la situación, pero tampoco esperaría a recibir un mensaje de la Señora Hudson, tomo su paraguas y salio del auto.


Dejó de sentir las gotas de agua caer en su cabeza, levantó esta para darse cuenta que un paraguas y una figura alta estaban detrás de él. Si hacer ademan de retirar las lagrimas se puso de pie, quedando a la altura de los ojos de aquel hombre de cabello pelirrojo. Aquel hombre que no quería ver por todo lo sucedido.

- ¿Qué deseas de mi? - Fue la única pregunta que pudo formular, con toda calma que podía reunir para no gritarle.

- Que me perdones.- Murmuro sin poder mirarlo a los ojos.

- Eso... - Greg soltó una risa sarcástica y fría- Es un poco imposible que suceda, no ahora por lo menos.

- Lo entiendo... - Mycroft lo miro de arriba para abajo, suspiró preparándose para irse. Para olvidar el asunto en su casa

- ¡No! ¡No lo haces!- Toda calma se había esfumado. - ¿Por que hiciste todo esto? ¡¿Dime?!

- Yo...- No tenia la menor idea de que decir o hacer.

- Eso supuse, no vuelvas a aparecer por favor. - Dijo antes de dar la vuelta y caminar dándole la espalda.

Mycroft entro en pánico, al ver que Gregory se iba. Tomo una de las piedras que estaban en el suelo y se la aventó deseando que el regresara aunque fuera a golpearlo. Pero para suerte de ambos, la piedra había sido lanzada con demasiado entusiasmo, esta con aquella velocidad y la dirección perfecta fue a dar justo en la cabeza de Lestrade, el cual simplemente se desvaneció quedando tumbado en el suelo.

Horrorizado se acercó rápidamente hasta el cuerpo ahora inerte del Detective Inspector, dejando su fiel paraguas abandonado, dejando que las gotas de la lluvia lo empaparan.


- Te Amo.- Fue lo que escuchó antes de abrir los ojos y ver arrodillado ante el a un Mycroft Holmes verdaderamente sincero diciendo que lo amaba. Era sincero, lo podía sentir. También lo veía el hombre estaba empapado, y juraría que también había lagrimas ahí.

Lo beso como si su vida dependiera de ello. Como si sus labios fueran agua en desierto.Y se sintió tan bien. Era mágico, en pocas palabras perfecto. Sus labios se acoplaban a la perfeccion. En ese momento, al sentir los brazos de Mycroft enredarse en su cuello y la danza que sus lenguas realizaban le daban sentido a todo lo sucedido en el tiempo.

- Perdoname, por favor.- Susurraba Mycroft sin atreverse a romper el beso.

- Shh.- Lo cayó, abrazándolo mientras lo levantaba. - Deberíamos ir a casa

Mycroft le sonrió, mientras asentía, para luego besarle nuevamente.


Tiempo después...

Greg entró a la oficina de Mycroft buscando los papeles que el político le había pedido y fue cuando la encontró. Se le hizo verdaderamente extraño ver una revista en su escritorio. El nunca leía de ellas, prefería el periódico. La tomo entre sus manos. Aquello no tenia verdadero sentido era una de esas ridículas revistas juveniles que eran tan populares hoy en día.

La abrió por pura curiosidad donde estaba marcado por un separador y leyó el articulo plasmado en aquellas hojas. Solo para abrir los ojos sorprendido dando pie a una carcajada mientras empezaba a leer. "Primer paso: Sonríe con frecuencia..."

FIN.


Creo que lloraré...

Tanto tiempo, tantos meses en esta historia, que es la primera que escribo. Es un sentimiento verdaderamente único.

Les agradezco tanto, haber seguido la historia, aun cuando yo me tardaba mas de mil años en actualizar xD Sus reviews me hicieron la vida mas alegre, me siento feliz que me hayan señalado mis pequeños (Grandes) errores. Y que hayan disfrutado tanto de esto como yo, sin ustedes no hubiera sido nada.

En serio, se los agradezco. Hoy doy por terminada esta gran aventura.

Nos seguiremos leyendo, aun hay mucho Mystrade en mi cabeza.

ENORMES SALUDOS,

Lady Amoran.

P.D si ven algo, algun error ya saben me avisan, son las 3:53 de la mañana, y sin lentes no veo jejeje xD