Glee no me pertenece


-¡Rachel! –Corría una rubia de cabello corto desesperada en busca de su novia en los pasillos de la secundaria McKinley- ¡Kurt! -llamó al chico que sacaba libros de su casillero.

-¿Qué pasa Quinn? Calma un poco por favor, estás demasiado acelerada –dijo al ver que la animadora se detenía frente a él jadeando.

-¡Dios, Kurt! Te juro que te pondrás igual de alterado o peor que yo cuando te de lo que traído para ti –respondió mostrando en sus manos dos sobres blancos.

-¡DIOS MIO! No me digas… ¿esos sobres son de…

-¿NYADA? Sí, ayúdame a buscar a Rach y así podrán abrirlo juntos, ¿quieres?

-Claro, vamos… creo que tiene clase de Geografía Europea pero en diez minutos termina la clase.

-Bueno, hay que ir y la esperamos fuera del aula –propuso para después comenzar a caminar junto al castaño en busca de su novia.


-Necesito que por favor para la siguiente clase vengan preparados para el examen jóvenes, ya saben que yo no perdono.

-¡Pero nos vamos a graduar! –gritó un alumno en señal de protesta.

-Dije que no perdono señor Harris, mejor póngase a estudiar. Eso es todo chicos, los veo la próxima sesión-. Rachel caminó hacia la salida con una sonrisa porque la última clase antes del Club Glee por fin había terminado, no acabó de salir tranquilamente cuando sintió una mano jalándola sin darle tiempo a reaccionar y se la llevó a un aula vacía cerca de ahí.

-Hola Rach –le dio un tierno beso- ¿Cómo estás? No te veo desde la segunda clase –habló la rubia con nerviosismo.

-Luces un poco rara, ¿te pasa algo?

-No-no… ¿Cómo va a pasar algo? –Kurt carraspeó y se colocó al lado de Quinn.

-Ya dile Quinn.

-¿Qué me tienes que decir?

-Eh… yo…

-¡Han llegado nuestras cartas de NYADA! –gritó Kurt completamente emocionado.

-¡OH POR DIOS! DAME LA CARTA QUINN! –dijo Rachel arrebatando inmediatamente los sobres que tenía la animadora en la mano.

-¿La abrimos al mismo tiempo? –preguntó Kurt con cara de pánico.

-No, mejor tú primero, ¿de acuerdo?

-Vale, yo primero – el cantante comenzó a abrir el sobre con nerviosismo para después desdoblar la carta y leerla.

-¡Estoy dentro! –exclamó el cantante sonriendo. Quinn se acercó a él y lo abrazó con ternura. Rachel, al igual que Kurt, hizo lo propio con su sobre. Quinn se alarmó cuando escuchó sollozar a su novia y se acercó lentamente a ella.

-Rach… amor, ¿qué pasó? –preguntó la rubia secando una lágrima que resbalaba por la mejilla de la cantante.

-También estoy dentro –susurró y abrazó a su novia y a su amigo echándose a llorar de felicidad.

-Sabía que lo lograrían, me siento muy orgullosa de ustedes –comentó Quinn al separarse del abrazo.

-Gracias .respondieron Kurt y Rachel al unísono.

-Hablando de felicitaciones y cartas –dijo Kurt- ¿para qué Universidad enviaste solicitud? ¿Ya llegó tu carta? ¿Te aceptaron? –preguntó pareciendo desesperado y Quinn agachó la cabeza sintiendo la mirada penetrante de su novia.

-Yo… -suspiró la rubia pesadamente- no… no envié solicitud a ninguna Universidad –contestó avergonzada aún con la mirada en el suelo.

-Lo siento, creo que mejor me voy –Kurt salió del aula silenciosamente dejando a las chicas solas.

-Quinn, ¿por qué no enviaste solicitud a ninguna Universidad?

-Rach…

-¿Por qué no, Quinn? –repitió la morena mucho más seria que antes.

-Es que yo me quiero ir a Nueva York contigo, no quiero estar a miles de kilómetros de distancia lejos de ti, no puedo. Te prometo que conseguiré trabajo allá, no pienses que quiero que tus padres me mantengan, ni Kurt, ni tú. Inmediato lleguemos allá, comenzaré a trabajar y me ocuparé de algunos gastos del departamento.

-Quinn, en Nueva York hay muchísimas Universidades donde podrías estudiar lo que tu quisieras, ¿no tienes un sueño?

-Por supuesto que lo tengo, mi sueño es vivir contigo todo lo que me resta de vida, no quiero ni necesito nada que no seas tú.

-Antes de que vinieras acá y me encontraras, ¿no tenías pensado estudiar algo que te hiciera sentir feliz? –la animadora sonrió inconscientemente.

-Quería estudiar literatura, me encanta leer y escribir, me hubiera gustado ser escritora o maestra de literatura algún día.

-Vuelvo a lo mismo, Quinn, ¿por qué no enviaste solicitud?

-Escucha Rach, en Nueva York no hay ninguna Universidad donde pueda estudiar Literatura, la Universidad más cercana era en Kentucky y honestamente, yo prefiero estar contigo que estudiar literatura.

-¿Entonces es por mí? Aún estás a tiempo de enviar una solicitud, te prometo que pondré todo de mi parte para que nuestra relación funcione.

-¿No quieres que vaya contigo a Nueva York? –preguntó la rubia afligida.

-No es eso Quinn, yo quiero que cumplas tus sueños.

-¡Ya te dije que mi sueño eres tú y siempre lo serás! –gritó la animadora intentando no llorar.

-Escucha Quinn, te amo –habló Rachel tomándola de los hombros y mirándola con los ojos brillantes- pero si quiero que cumplas tus sueños, tengo que dejarte ir –cerró los ojos con fuerza soltando algunas lágrimas.

-¿Qué? ¿De qué estás hablando? –preguntó la chica con dolor en su voz, alejándose bruscamente de Rachel.

-Eres libre Quinn –susurró con la voz rota para después abandonar el aula hecha un mar de lágrimas en busca de su mejor amigo.

Cuando Rachel llegó al salón de coro; Santana, Kurt, Mercedes, Sam y Brittany se acercaron rápidamente a ella preguntándole qué tenía.

-San, ve con Quinn por favor –pidió a la latina entre sollozos.

-Pero soy tu hermana, no la de ella.

-Por favor San, los tengo a todos ustedes, ella te necesita más que yo en estos momentos.

-Está bien, ¿dónde está?

-En el aula de Historia –susurró y la animadora salió inmediatamente en su búsqueda.

-¿Qué pasó Rach? –preguntó Kurt frotando su mano en la espalda de Rachel.

-Terminé con ella…

-¡¿Qué?! Pero, ¿por qué?

-Quiere ir a Nueva York con nosotros pero dejaría sus sueños por seguirme y no puedo permitir eso.

-Rach, no me malinterpretes pero creo que exageraste, no había que llegar a esto.

-Lo sé, pero era la única forma en que ella entendería.


-¡Quinn! –gritó Santana mientras iba caminando por el pasillo. -¿Quinn? –preguntó asomando su cabeza en el aula de Historia y cuando vio a su amiga llorando hecha un ovillo se le rompió el corazón. Se acercó lentamente a ella tratando de no perturbarla.

-Quien quiera que seas, déjame por favor –susurró la rubia sin voltear a verla.

-Me necesitas Q, no te voy a dejar…

-¿Cómo Rachel, no? –elevó la voz con tono irónico, se levantó y salió rápidamente del aula para dirigirse a la salida, tomo su moto y se fue de la escuela. Minutos después una preocupada Santana volvió al salón de coro.

-¿Y Quinn?

-Se fue.

-¿Cómo que se fue? ¿A dónde?

-No lo sé, supongo que a su casa.

-¿Supones? –preguntó alarmada.

-Salió corriendo del aula cuando yo llegué, fue al estacionamiento y se fue en su moto.

-¿En su moto dices? ¡¿Por qué demonios la dejaste ir en ese estado y en la moto?! Sabes que odio que la utilice, corre peligro Santana ¡peligro!

-¡Te tranquilizas porque yo no tengo la culpa!

-¡Claro que la tienes!

-¡No la tengo y tampoco tengo porque estar escuchando tus gritos, me largo! –replicó Santana y se fue.

-Tranquila Rach, seguro fue a su casa. –dijo Kurt con la esperanza de que fuera cierto y Rachel se calmara.

Rachel llegó desganada a su casa, creyó que sus padres aún no habían llegado del trabajo ya que generalmente llegaban después de las 6.

-¿Rach? –preguntó Leroy entrando en el recibidor.

-Hola papi –saludó sin regalarle una sonrisa a su padre.

-¿Qué te pasa pequeña?

-Nada, ¿por?

-Te conozco Rachel, ¿llegó tu carta de NYADA? Si no entraste puedes intentarlo el año que viene –en ese momento la chica comenzó a llorar y Leroy fue a reconfortarla -¿qué pasa cariño?

-Quinn

-¿Qué ocurre con Quinn? ¿Te hizo algo malo? –la cantante le contó todo lo que había ocurrido durante el día, desde la carta de NYADA hasta que Quinn se había ido a quién sabe dónde en su moto. Una hora después llegó Hiram y Leroy le pidió que dejara descansar a Rachel, que había ido a su habitación a dormir hasta las 7:00. Media hora después de haberse levantado, sonó su celular.

-Diga

-Rachel, hola, soy Judy.

-Oh, hola… Yo quería… -la chica fue interrumpida por una preocupada Judy.

-¿Quinn está contigo? Dime que sí por favor. –pidió desesperada la madre de la animadora.

-Lo siento Judy, no está aquí, iré a buscarla inmediatamente pero antes debo decirte que tuvimos una discusión terminamos. Prometo que lo explicaré todo con más calma pero ahora debo ir por ella. Justo después de colgar, bajó las escaleras rápidamente sin despedirse o avisarle a sus padres y subió a su auto. No sabía en qué lugar buscarla, así que llamó a Santana.

-¿Qué quieres? –escuchó una voz cansada del otro lado de la línea.

-San, quiero disculparme por haberte gritado hace unas horas.

-Claro, no te preocupes, ¿ocurre algo? –preguntó la latina al escuchar la voz angustiada de Rachel.

-No quiero molestarte pero me acaba de llamar la madre de Quinn porque aún no llega a su casa y no tengo idea de dónde pueda estar ¿puedes acompañarme a buscarla por favor?

-Por supuesto Rach, pero tranquilízate un poco –pidió preocupada antes de terminar la llamada. La castaña encendió su auto y se puso en marcha a la casa de su hermana, al cabo de 20 minutos llegó y sólo tocó el claxon. Santana salió casi inmediatamente.

-Hola Rach, vamos –dijo en cuanto se subió al auto. Al primer lugar al que fueron a buscar fue el parque que estaba cerca del Lima Bean, después fueron a Breadstix y como no sabían en que otro lugar buscar, fueron donde la banda de motociclistas, a la que Quinn perteneció por un tiempo, se reunía. Al llegar ahí, la latina divisó de lejos a Valerie y se acercó a ella.

-Disculpa, ¿no has visto a Quinn hoy?

-No, y la última vez que la vi, estaba con ustedes

-Yo la vi hace como dos horas en el bar que está cerca de aquí, se llama Lemuria –habló alguien que se acercaba lentamente desde las sombras pero Rachel reconoció su voz al instante.

-¿Alexandra? –preguntó Rachel achicando los ojos. -¿Qué haces aquí?

-Es mi novia –contestó Valerie sonriendo con orgullo.

-Vaya, no me lo esperaba, pero felicidades. ¿Me podrían decir cómo llego a ese bar?

-Son cinco cuadras a la derecha y luego dos a la izquierda

-Muchas gracias Alex

-De nada, cuando quieras. Rachel y Santana corrieron al auto para ponerse en marcha porque tenían las mismas posibilidades de encontrarla que de no encontrarla. Al llegar intentaron localizarla pero la poca luz que había y el molesto hedor del bar las distraía de su tarea principal. Después de unos minutos lograron verla, se encontraba casi dormida sobre la barra que estaba al final del bar y las hermanas se acercaron rápido pero sigilosamente a ella.

-Quinn –habló Rachel tocando su hombro.

-¡Rach! Volviste por mí –habló la rubia con dificultad e hizo una pausa- ¿verdad? –volteó a verla con los ojos rojos y algo desorbitados.

-Vamos a casa por favor, hemos estado muy preocupados por ti.

-¿Preocupados? ¿Quiénes?

-San, Britt, tu mamá y yo. No sabíamos dónde encontrarte.

-Pero… no me dejarás, ¿cierto?

-Hermosa, quiero que cumplas tus sueños, ya te lo dije. Pero yo soy un impedimento para ello, así que me quitaré de tu camino.

-Entonces no tienes por qué estar aquí. No me iré contigo Rachel. –respondió duramente y se levantó del banco echándose a correr hacia la salida. Debido a todo el alcohol que había consumido, al llegar al estacionamiento sintió como el aire golpeó su rostro fuertemente haciendo que casi cayera por el mareo. Santana y Rachel llegaron corriendo a su lado para sostenerla y la subieron al auto de la diva.

-San, ¿puedes llevarte la moto o llamo a una grúa?

-No te preocupes Rach, yo me la llevo, pero dame las llaves. –La líder del coro abrió la puerta del copiloto para buscar las llaves en la chamarra de Quinn, que se mantenía tranquila, y se las dio a la latina.

-Gracias S –las chicas subieron a sus respectivos transportes para después emprender su camino a la casa de Quinn. La rubia iba en completo silencio mirando hacia afuera los primeros diez minutos hasta que se atrevió a hablar.

-Rach…

-Dime

-Si envió solicitud a una Universidad de Nueva York para estudiar dirección, ¿regresarías conmigo?

-Quinn, tú quieres estudiar otra cosa, no dirección.

-También me gustaría estudiar eso… sólo responde por favor.

-Te amo Quinn, y nada me haría más feliz que tenerte a mi lado en Nueva York

-¿Vienes mañana a mi casa para buscar Universidades? –preguntó ilusionada la rubia mientras desabrochaba su cinturón al que ver que habían llegado a su casa.

-Por supuesto am… Quinn, nos vemos mañana –la morena se acercó lentamente a ella para depositar un beso en su mejilla, pero la animadora tomó su cara y sin dejar que se soltara de su agarre la besó con cariño en los labios, derramando un par de lágrimas. Después de unos segundos, los cuales a Rachel se le hicieron eternos, se separaron y la morena acarició la mejilla de Quinn.

-Te amo –susurró mirándola intensamente.

-Yo también te amo, ¿nos vemos mañana entonces? –Rachel asintió sonriente –a las tres en mi casa –dicho eso bajó del auto aun sintiéndose mareada y llegó con dificultad hasta la puerta. Antes de abrir, volteó a ver a Rachel y se despidió con la mano. Creyó que estaba en problemas, pero lo que no se esperó nunca, fue encontrar a su madre sentada en el sofá sollozando silenciosamente.

-Mamá… Lo siento mucho –se disculpó Quinn acercándose lentamente a ella. Judy levantó la vista y se abalanzó a su hija abrazándola tan fuerte que casi cae al suelo.

-No sabes lo preocupada que estaba por ti Quinnie –dijo entre sollozos la rubia mayor.

-Lo siento mamá, te prometo que no lo volveré a hacer.

-Será mejor que te vayas a dormir, mañana hablaremos con más calma –sentenció Judy y subió a su habitación dejando a Quinn en la sala.

Mientras tanto en la casa de los Berry, Hiram y Leroy no dejaban de mirar la puerta preocupados.

-¿Dónde habrá ido? Ni siquiera escuché cuando salió

-Yo tampoco… un auto –advirtió Leroy asomándose por la ventana- es Rachel. Cuando su hija entró a la casa, la se hicieron esperar las preguntas.

-¿Se puede saber dónde estabas jovencita? –preguntó Hiram mirando con seriedad a Rachel.

-Lo siento papá…

-No te estoy exigiendo disculpas, te pregunté algo, ¿dónde estabas?

-Fui a buscar a Quinn

-¿Por qué? –Rachel les contó a grandes rasgos lo que había sucedido, cuando terminó, abrazó a sus padres y se excusó para subir a su habitación, habían sido demasiadas emociones para un día.

A la mañana siguiente Rachel despertó a las 8 más calmada y emocionada por buscar Universidades en Nueva York junto a Quinn. Bajó a desayunar con sus padres quienes le preguntaron la razón de su felicidad y ella les recordó lo que iba a hacer. Aproximadamente a las 10:30 recibió un mensaje que la dejó muy preocupada.

"Te veo en el parque que está cerca del Lima Bean a las 11 por favor. Es importante"

Después de leerlo se empezó a cuestionar por qué le había pedido eso si habían quedado de verse en su casa para las Universidades. Muy intrigada abandonó su casa quince minutos antes de las once. Durante el camino, únicamente pensó que tal vez Quinn se había dado cuenta de que no valía la pena ir a Nueva York solamente por ella. Al cabo de unos minutos llegó al punto de reunión y divisó una figura de cabello rubio sentada en un banco con los brazos recargados en sus piernas y su cabeza sobre ellos, en su mano sostenía un sobre blanco. Rachel sintió que el aire le faltaba, su piel se puso pálida y se imaginó lo peor.

-Quinn… -su voz salió a penas como un susurro. La polaca levantó su cabeza y a Rachel se le partió el corazón al ver su rostro bañado en lágrimas.


Prometo que en el próximo capítulo todo mejorará. ¿Reviews? ¿No? Vale :D

Lamento no haber subido por mucho tiempo, no tengo excusas pero de verdad lo siento.