Espero no haberlas hecho esperar mucho, pero como dice el dicho: "Más vale tarde que nunca".

   : -:                      : -:                         : -:                         : -:                         : -:                         : -:                         : -:

                                                                                                      NOCTURNO

                                                                                                           

                                                                                                        Capítulo 3

                                                                                           ¿Verdades a medias?

                                                                                                          : -:

Matt caminaba con su abuelo por la playa mientras platicaban un poco.

         -¿Así que usted es mi abuelo?-Matt sonrió al mismo tiempo que el padre de Yamaguchi.

         -Así es... yo soy tu abuelo, y me daría mucho gusto que me hablaras de t y que también me dijeras abuelo.

         -Discúlpeme... –hizo una reverencia, pero pronto sonrió ingenuamente cuando vio la expresión del padre de su padre-oh, discúlpame abuelo.

         -Nunca pensé que tú me dirías así... me alegra tanto.

         -No sé porque... yo soy alguien que no da mucha importancia.

         -Para mí tú eres alguien muy importante... eres mi nieto.

         -Muchísimas gracias. –se quedó pensativo por unos instantes recordando a su antigua familia.

         -¿Te sucede algo, hijo mío?-su abuelito le puso una mano cariñosamente en su hombro mientras le sonreía.

         -No, nada, discúlpame, abuelo...

Mientras tanto con Yamaguchi y Keisuke... (¡Esto se va a poner bueno! OO Espero... u.u) (OO Em, pues no lo sé... uu).

         -¿Qué sucede Yamato?-preguntó Kei al momento en que lo veía un poco nervioso-Dime de qué hablan.

         -Bueno, Keisuke, lo que pasa es que...

         -No te hagas el idiota, que tú también sabes de lo que hablamos, -dijo el padre de Kei-¿o me vas a salir con que no? ¬¬

         -¿Eh? ÔO –Keisuke no comprendía qué era lo que sucedía en esos momentos-No, no sé de lo que me hablas.

         -¿Cómo puede ser que después de haber esperando tanto tiempo para esto te hagas el desentendido? ¬¬

         -Déjame en paz, padre... –el psicólogo salió de ahí con un gran enfado-no sé ni siquiera de lo que me hablan.

         -Yamato... ¿por qué no vas tras él?-le preguntó su madre, mientras él bajaba la cabeza un poco triste.

         -No, madre... necesito salir de aquí... –dio un muy hondo suspiro y se dirigió a la recepción para saber si ya le habían conseguido su boleto.

            HAY TANTAS COSAS QUE QUIERO DECIRTE

            PERO NO ME ATREVO, NO ES QUE TENGA MIEDO

            POR ESO TE PIDO QUE DE MI LADO NO VAYAS A IRTE,

            NO ME DEJES SOLO, POR FAVOR, YO TE LO RUEGO

         -Discúlpeme, Señor. –dijo el recepcionista-Pero su padre me pidió que por favor no lo hiciera.

         -¡¿Qué?!-a Yamaguchi casi le da un infarto-Pero, ¿por qué?

         -Fueron sus órdenes, discúlpeme. Me dijo que por favor se lo consiguiera hasta el día de mañana.

         -Creo que no me queda otra opción que quedarme un día.

         -Lo siento mucho, le ruego que me disculpe...

         -No, no se preocupe. –y se fue a ver qué hacía, en vez de estar ahí.

Keisuke no comprendía aún lo que sucedía a su alrededor, todos se portaban de una manera diferente y hasta pensaban que el y su mejor amigo tenían una relación.

         -¿Mi amante? ¿Mi pareja? ¡Bah!, creo que he desechado esa idea de mi mente, de mi corazón...

Caminó por la playa mientras se descalzaba y sentía el agua tibia del mar acariciar sus pies.

         -... ¿Amigos? Ya me cansé de pensar eso. Yamato.

De pronto sintió un nudo en su garganta. El volver a ver esos ojos lo habían confundido, lo habían incitado a tomarlo entre sus brazos y a besarlo, lo había visto tan desvalido, como si quisiese que lo protegiera de todo, del mundo, del dolor.

         -¿Por qué? ¿Por qué estás tan lejos y tan cerca de mí?

         -Keisuke... –esa voz era inconfundible y utilizó todo su autocontrol para no voltear a verle.

         -¿Qué quieres?

         -Te vi muy solo aquí, así que decidí venir a ver qué tenías.

         -Estoy bien, ahora lárgate.

         -¿Alguna vez haz pensado en ir con un psicólogo?

         -¡No bromees! ¿Quieres?

         -Ja, ja... es que... te ves tan...

         -¡Ya te dije que no quiero tu ayuda!-le volteó a ver con odio, a lo cual lo que recibió fueron unas lágrimas que se deslizaban por esas mejillas que le parecían hermosas, esas lágrimas que se deslizaban tranquilamente por esos labios, tan jugosos, tan apetecibles, tan...

         -Perdóname... –bajó la cabeza rompiendo ese momento mágico-... no quería hacerte enfadar, pero... es que...

         -Déjalo así, después de todo, creo que sí necesito ir con uno.

         -Eso es verdad. –le sonrió aún con esas lágrimas resbalando por su piel tan blanca.

         -¿No se suponía que te ibas a ir?-le dio la espalda mientras trataba de olvidarlo, sólo por unos momentos.

         -Mi padre no dejó que reservara un boleto de avión para el día de hoy. –dejó escapar un suspiro-Quiere que me quede aquí por unos días.

         -Ya veo... –estaba atardeciendo y el sol pronto se ocultaría para dar paso a la luna.

         -¿Por qué te portas así conmigo?-rompió de lleno el silencio.

         -Tú fuiste el que empezaste.

         -Ya te pedí perdón, por favor, no me trates así, sé que soy un idiota, pero... pero también humano...

         -Lo sé, pero... –volteó de pronto sorprendiéndolo-¿acaso sabes lo que yo siento?

         -¿De qué demonios hablas?-se sorprendió del acto del otro.

         -Tú no sabes lo que siento cuando te veo... no lo sabes...

         -¿Me odias tanto?-se dio la media vuelta, cabizbajo-¿Por qué?

         -¿Por qué?-dudó unos instantes en decirle lo que sentía, pero de pronto con paso decidido tomó a su mejor amigo por los hombros y le giró para encararlo. Miró por espacio de unos segundos sus ojos, los cuales se abrieron de par en par por la impresión-Porque... porque te tengo tan cerca y... estás tan lejos...

         -¿De qué me hablas?

         -¿Por qué nunca te diste cuenta? ¿Por qué?

         -¿De qué?

         -De lo que en realidad pasaba por mi mente cuando te veía.

         -Keisuke, me estás asustando... yo sólo vine para que por favor le pidieras a mi padre que me dejara ir.

         -¿No te gusta estar conmigo?

         -Sabes muy bien que sí, pero...

         -¿Pero?...

         -Pero me estás asustando, de verdad.

         -Antes de que te quieras ir... dime porqué dicen que nosotros tenemos una relación.

         -Eso... –su corazón comenzó a latir más rápido por la impresión-... bueno... mi padre malinterpretó unas cosas que dije... aunque no sé siquiera porqué lo hizo.

         -¿Por qué estás tan nervioso?-le miró directamente a los ojos celestes, en el momento en que vio como le mentía.

         -No lo estoy.

         -Sabes muy bien que no puedes engañarme.

         -Déjame... –intentó zafarse cuando de pronto sintió algo cálido en sus labios-Keisuke...

De pronto cerró los ojos, entregándose por completo al momento. No podía creerlo. ¡Keisuke lo estaba besando! Porque... lo estaba besando, ¿verdad? Su cuerpo se relajó y dejó que su mejor amigo introdujera su lengua en su boca, dando al beso algo de pasión contenida.

Con temor colocó sus brazos alrededor del cuello de Keisuke, el cual lo soltó y lo tomó de la cintura para atraerlo más hacia sí. De pronto el aire les faltó, pero no querían abandonar ese momento tan mágico y tan especial.

         ME QUEMA, ME QUEMAS CON PASI"N,

            HAY FUEGO ARDIENDO EN MI INTERIOR

            SIENTO LA SANGRE FLUYENDO POR MI CUERPO,

            NO SÉ SI ES EMOCION ESTO QUE SIENTO.

         -¡¿Qué se creen que están haciendo?!-de pronto se escuchó una voz a un lado de ellos-¿Quieren dar un espectáculo cuando alguien venga por aquí y los descubra de esa manera?

Se separaron por el susto, mirando fijamente al padre de Yamaguchi.

         -Ah... no... –Yamato tenía las mejillas totalmente pintadas de rojo, mientras Keisuke se veía más blanco que de costumbre por el tremendo susto que se llevó.

         -Bien, ahora... ¿pueden ir a darse besos a otro lugar? ¿Qué ejemplo le estás dando a tu hijo?-señaló a Matt, el cual parecía sorprendido.

         -Perdóname... –se desesperó, nunca pensó que su padre lo encontraría con Keisuke y de esa manera-... yo... bueno...

         -Será mejor que nos vayamos... –Keisuke tomó de la mano a Yamato y se lo llevó como zombi, mientras caminaba algo torpe.

         -Ah... qué muchachos... –el abuelo de Matt levantó los hombros-... ¿y qué me decías?

         -Oh, sí, perdóname abuelo... –y volteó a ver a su padre y a Keisuke que se alejaban, y con una sonrisa llena de felicidad pensó-"Me da mucha alegría verlos juntos, pero... ¿lo seguirán estando después? Espero que los dos sean felices."

Yamato caminaba sólo por la fuerza de Keisuke, el cual no le permitía detenerse.

         -¿Adónde me llevas?-preguntó algo turbado.

         -Necesitamos hablar.

         -Lo estamos haciendo... –sentía un poco de dolor en su mano mientras su amigo lo llevaba a rastras.

         -No quiero discutir como hace rato contigo, ¿sí?

         -Lo siento, pero... ¿de qué quieres hablar?

         -De lo que pasó hace unos momentos. –parecía algo exasperado por la actitud de Yamato, el cual parecía absorto en sus pensamientos.

         -¿Qué pasó?

         -¿Puedes esperar a hablar cuando lleguemos a mi habitación?

         -¿Por qué vamos para allá?

         -Porque es un asunto que no podemos darnos el lujo de enterar al mundo entero.

         -Ah...

         -Yamato... ¿lo haces para hacerme enojar?

         -¿Qué?

         -Te estás comportando como un idiota... ¿lo haces para hacerme enojar?

         -No quiero que te enojes conmigo... pero... pero... –cerró los ojos cuando sintió como Keisuke se detenía por unos instantes y después lo introducía en su habitación.

         -Bien... ahora sí... –cerró la puerta con llave y la guardó en sus pantalones-... dime la verdad... ¿por qué tu padre pensó que teníamos una relación?

         -Ya te dije que malinterpretó unas cosas que le dije.

         -¿Cuáles?

         -De que tú siempre estás ahí en mi casa.

         -¿Sólo eso?

         -Sí...

         -No sé entonces para qué tanto alboroto. ¿O hay algo más que debas decirme?-pero vio como el otro cerraba los ojos y parecía no estar ahí-¿Me estás escuchando?

         -Keisuke...

         -¿Sí?-vio como el otro sonreía de una manera un poco más atrevida que de costumbre.

         -Dame otro beso.

         -Yamato... ¿en serio te sientes bien?-le miró con algo de desconfianza y después sintió cómo el otro se acurrucaba en su pecho.

         -Keisuke... ¿me das otro beso?

         -Em... lo estás haciendo para hacerme enojar, ¿verdad?

         -¿Por qué me besaste?

         -Em, bueno... –ahora fue el momento de Keisuke para ponerse nervioso-...

         -No tienes porqué darme explicaciones... –se sentó en la cama y tomó con su mano derecha su frente, parecía tener una jaqueca-... después de todo... no somos más que amigos... no puedo entrometerme en tu vida.

         -Yamato... –le miró con algo de sorpresa.

         -¿Sabes Keisuke?-cerró los ojos y después le miró directamente a los ojos-Hay algo que he querido decirte desde que me acuerdo.

         -¿De qué se trata?-aún seguían mirándose a los ojos, sin apartar la vista el uno del otro.

         -De lo que siento por ti... pero... no quiero que te alejes de mí por esa estupidez...

         -No podría hacerlo, ¿o sí?

         -No lo sé, eso depende de ti...

         -¿Y? ¿De ti no?

         -Sabes que a mí me dolería que te fueras de mi lado.

         -¿Por qué?

         -Porque... –de pronto sintió un nudo en su garganta, no sabía si acabaría por decirlo o talvez escaparía-... porque... yo... te amo.....

Un silencio incómodo los envolvió. Ninguno dijo nada. Solamente se veían a los ojos, tratando de comprender la actitud del otro.

         -¿Es verdad?-Keisuke no podía creerlo, de verdad que no podría creerlo.

Pero no recibió respuesta, solamente vio como el otro bajaba la mirada y trataba de contener el llanto que estaba próximo a venir.

         -Yamato... –se acercó a su mejor amigo, pero cuando lo quiso hacer sintió el rechazo del otro.

         -No me odies... –un hilito de voz se escuchó de pronto.

         -¿Odiarte?-se sentó a un lado del otro y después le sonrió cariñosamente-¿Por qué habría de hacerlo?

         -Porque tú eres un hombre... y yo también. ¿Qué pensarían los demás?

         -¿Y qué piensas tú?-le levantó la cabeza por la barbilla.

         -Que tú me odias.

         -¿Y te lo he dicho?

         -No.

         -¿Entonces?-esa mirada era cautivante. Sus ojos azules brillaban aún más por las lágrimas que salían de ellos. Con cuidado secó sus lágrimas y después le besó con ternura y desesperación. Yamato se quedó con los ojos abiertos sin poder responder a ese beso, solamente lo sentía.

         MÁTAME, HAZ LO QUE QUIERAS DE MÍ,

            BÉSAME, HAZME TUYO, HAZME SENTIR

            CALOR, TERNURA, DESESPERACI"N,

            EXPLÍCA LO QUE SIENTO EN MI CORAZ"N

         -¿Yamato?-éste se quedó absorto, aún sintiendo la sangre fluyendo por sus labios-¿Estás bien?

         "DIAME, ÁMAME, SIÉNTEME,

            YA NADA ME IMPORTA, ABRÁZAME,

            HAZ PROMESAS QUE NO IMPORTEN,

            S"LO DETÉN EL TIEMPO POR ÉSTA NOCHE.

         -Te amo... te amo Keisuke... –el llanto comenzó a asomar por sus ojos mientras trataba de enterrarse en el pecho de su amigo, tratando de adentrarse en su alma, en su corazón-... nunca vayas a dejarme, no lo soportaría.

         -Yamato...

         -No, no digas nada... puedes hacer conmigo lo que quieras... tómame.

         -¿Qué?-se asombró de la actitud de su amigo, ¿había escuchado bien las últimas palabras?

         -Eres el dueño de mi corazón, por favor... te pido que seas el dueño de mi todo... de mi cuerpo...

         -¿Ah?... ¿estás diciendo que quieres que yo?... –no sabía como expresarse, solamente abrazó el cuerpo que se le entregaba y lo acarició con dulzura.

         -No me importa que tú no sientas nada por mí... por favor... sólo... sólo te pido eso...

         -No lo haré... –apartó el cuerpo de Yamato, dejando al otro estupefacto.

         -¿Te doy tanto asco?

         -No es eso... pero... pero no quiero lastimarte, quiero que estés seguro de lo que quieres.

         -¡Quiero que me tomes! ¡Eso es lo único que quiero! Aunque tú no sientas nada, aunque tú no me ames...

         -Ya te dije que no lo haré... porque no quiero dañarte.

Vio como Yamato se levantó y comenzó a caminar hacia la puerta, pero se detuvo frente a ella.

         -Dame las llaves. –su voz parecía totalmente dolida.

         -No lo haré...

         -¡Dámelas!-ésta vez gritó con mucho enfado.

         -No.

         -¿Por qué no me quieres dejar ir?

         -Porque tenemos qué hablar.

         -¡Ya te dije todo! ¿Qué más quieres que te diga?

         -No lo sé... pero... pero siento que no hemos dicho todo. Siento que algo escondemos.

         -¡No te estoy escondiendo nada!

         -¿Entonces por qué quieres irte?

         -¿Qué no es obvio?

         -No.

         -Te estoy molestando, me estás gritando.

         -El que se puso como histérico fuiste tú, no yo.

         -Entonces antes de que me ponga peor dame las llaves.

         -No lo haré.

         -¡Maldita sea! ¡Quiero esas llaves! ¡Parece que no quieres hacer nada de lo que yo quiero!

         -No.

         -¿Por qué?

         -Porque estás tomando el camino equivocado.

         -No es cierto... por favor... por vida tuya... déjame ir... –comenzó a llorar aún más fuerte mientras se dejaba caer arrodillado en la puerta, sollozando y abrazándose a sí mismo.

         -No, hasta que hayamos dicho todo.

         -¿Qué es lo que quieres que te diga?-seguía tirado en el piso cuando Keisuke lo levantó y lo cargó en sus brazos, depositándolo suavemente en la cama.

         -¿Desde cuándo tienes ese sentimiento hacia mí?

         -Desde... desde que era un niño.

         -¿Por qué nunca me lo dijiste?-le acarició suavemente los rubios cabellos, propiciando que Yamato cerrara los ojos y siguiera llorando.

         -Porque mi padre lo descubrió y me prohibió decírtelo.

         -¿Sólo por eso?

         -También... tenía miedo de que te alejaras para siempre de mí.

         -Yamato... si dices que me amas... entonces... ¿por qué te casaste con Hassy?

         -¡Déjame en paz! No te lo diré nunca... no lo haré...

         -Perdona... –le dio la espalda y después se dirigió a la puerta, para abrirla enseguida-... ya no te preguntaré más... –y después salió, dejando a su mejor amigo con un fuerte dolor en el pecho... y en su corazón...

         DECIR QUE TE AMO,

            PALABRAS INCONCLUSAS EN MI MENTE,

            DECIR QUE TE AMO,

            ALGO QUE ME ATORMENTA LENTAMENTE.

CONTINUARÁ...

Ah... qué triste... pero en fin, las cosas siempre suceden de una manera inesperada.

Espero que no quieran matarme después de leer esto, pero prometo que en los próximos capítulos arreglo todo, en serio.

¡Un saludote a Celes-chan! (Oh, ¡te extraño mucho! ;;)

Y muchas gracias a todas aquellas personas que me dieron su opinión, aunque algunas quisieran matarme... --UUU

Y un agradecimiento especial a Eli-chan. Te agradezco que siempre estés ahí cuando subo un nuevo capítulo, no sabes cuántos ánimos me das para continuar mis fic's.

Respuestas a sus mensajes:

            Eli-chan: No sé como pagarte que tú siempre estés ahí cuando escribo nuevos capítulos, eres una de mis más antiguas lectoras, y por eso te aprecio mucho. Gracias por decir que esperarás todo el tiempo que sea necesario (Cosa que espero no tarde mucho), y también por estar conmigo en las buenas y en las malas. Je, je... no creas que te he dejado de vigilar, . Nos vemos, y muchísimas gracias.

         Yuuna Ushiha: Te agradezco que hayas dicho que fue hermoso, aunque ya me andaba porque unas personas me querían colgar en el árbol más próximo, ya que terminé un poco triste la segunda parte de Rapsodia: Sonata. Bueno, y de lo que... "¿Qué otra cosa pasará?" en realidad no lo sé, ¿por qué no sigues leyendo hasta ver? Nos vemos luego, y gracias.

         Celes-chan: Ni creas que algún día te voy a decir Kea, sabes muy bien que ya te conozco como Celes y como tal, te vas a quedar. Muchas gracias por ser mi editora y por estar conmigo siempre. Sabes que yo también te extrañé mucho, y no había día en el que no dejara de pensar en ti, ya que sabes que eres mi mejor amiga por internet. Y, además, sabes muy bien que yo no podré dejar de escribir, no mientras tenga mi ingenio, el cuál algunas veces me mete en problemas, je, je... Nos vemos entonces, cuídate.

         Ruffy D'Monkey: ÔO ¿De dónde sacaste ese nombre? Está sugoi... nn je, je... Bien, eso no era lo que importaba. Te agradezco por leer mi fic, y por dejarme una revisión. Me da mucho gusto que me digan qué es lo que piensan de lo que escribo, y mejor si es un buen comentario. Yo también ya me enamoré de la pareja del padre de Yamato y Keisuke, los dos son adorable, y perdona por dejar así las cosas, prometo que pronto las arreglo, en serio, pero no te mates. ;; je, je... Hasta luego.

¡Nos vemos!