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NOCTURNO Capítulo 5

En un campo de Flores

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Ambos sostuvieron la mirada por unos segundos, sólo uno cedió, mirando hacia la pared, estaba triste, pero no quería que el otro se diera cuenta.

-Hablé con ella... sobre nosotros. –dijo Keisuke, todavía tratando de mirar a los ojos a Yamato, pero éste se negaba.

-Mmm... –fue el único sonido que emitió.

-Le dije lo que ha pasado. –el silencio volvió a inundar la habitación -Le dije que al que amo es a ti.

Pero ningún sonido provino del rubio frente a él, sólo lo escuchó soltar un gemido, como si no le importase ó como si estuviese muriendo por dentro.

-Ella no lo quiso aceptar, pero al final accedió.

Aún nada, se acercó al otro y lo volteó, estaba llorando, como si no le creyera, como si no lo quisiese aceptar.

-Te amo, Yamato, quiero pasar el resto de mi vida contigo.

-No. –el rubio volvió a darle la espalda -Es mejor que estés con ella, ella puede darte hijos, podrás besarla frente a todas las personas sin que se te señale, podrás ser feliz.

-Escúchame...

-¡No! Quiero que vayas con ella, que le digas que lo has pensado que...

-¿Crees que no he pensado eso? Pero es que yo te amo a ti, ¡entiéndelo! No será lo mismo si estoy con ella ó contigo, nunca ha sido lo mismo con los y las que he estado.

-No me digas eso y vete...

-No, no hasta que entiendas que te amo de verdad, que siempre te he amado y te amaré.

-No es correcto, no está bien que lo hagas.

-Para mí lo es, pero no estoy seguro de que tú quieras que esté a tu lado, amándote, sabiendo que eres mío totalmente.

-Ella es tu felicidad.

-No... –lo volteó y cuando quedaron frente a frente Keisuke acercó su rostro al de su amigo-... tú eres mi felicidad.

-Keisuke... –Yamato se perdió en ese profundo bosque que amenazaba con dejarlo ahí para siempre.

-¿No quieres estar conmigo?

-Sí, pero...

-Tus padres y los míos lo han aceptado, tu hijo también, ¿qué más quieres?

-No lo sé...

-Te daré todo lo que tú quieras, compañía, amor, cariño, todo lo que no pude darte antes.

-Me diste todo eso... por eso me enamoré de ti... –bajó tímidamente la cabeza, haciendo sonreír a Keisuke.

-Yo me enamoré de ti porque los aceptaste, por que aceptaste estar conmigo en las buenas y en las malas, ahora es el momento para pagarte.

-Gracias...

COMO UNA FLOR QUE ABRE LENTAMENTE

TU AMOR SE ADENTRARÁ EN MI CORAZ"N

EL ROCÍO MATINAL LA BAÑARÁ ETERNAMENTE

SIN PEDIR ALGUNA EXPLICACI"N

Un suave viento helado pasó por sus cuerpos, pero ninguno de los presentes se inmutó, ni siquiera sabían si estaban soñando ó estaban despiertos.

-¿Qué has dicho?-preguntó la Sra. Taichi mirando aún más confundida a su ex-esposo.

-Que...

-Escuché eso... –Hiroaki tomó el uso de la palabra-... pero no es gracioso que juegues así con nosotros.

-Ya les dije que no estoy seguro de que sea cierto, pero...

-¿Dónde? -Natsuko miró muy consternada al moreno.

-En la casa vecina a la de Mimi.

-¿En los Estados Unidos? -preguntaron ambos.

-Sí.

-¿Estás seguro?

-No.

-¿Entonces por qué nos dices esto?

-La madre de Yamato, la que se lo entregó, ella, ella vivía allá, vino con su esposo, pero escapó con el niño, ella estaba enferma.

-Sí, pero...

-Ella era una hermosa muchacha de ojos verdes y cabellos rubios, Yamato es idéntico a su padre, vive con él, lo encontró.

-No puede ser... –Natsuko quedó sin habla, mirando con lágrimas en los ojos a su ex-esposo -... él está bien.

-Al parecer sí, si exceptuamos que nos dimos cuenta de quiénes éramos muy tardíamente.

-¿De qué hablas? -Hiroaki miró al moreno con mucha curiosidad.

-Él se había pintado el cabello de negro y se puso pupilentes violetas.

-Ah... qué muchacho. –el Sr. Ishida sonrió melancólicamente.

-No sé si me crean, pero... –Tai dejo escapar un suspiro de dolor -... pero lo volví a ver, y lo volví a perder.

-¿Por qué nos dijiste esto? -Natsuko le miró con dulzura.

-Porque quiero que él sea feliz, después de todo lo que le he hecho. –bajó la cabeza y comenzó a caminar, perdiéndose entre la gente -Porque después de todo, aún lo amo.

LA LUZ DE LA LUNA BAÑARÁ MI AMOR

MIENTRAS ME PIERDO EN LA OSCURIDAD,

ESA FLOR QUE SE HA ABIERTO SUFRE DE DOLOR

PORQUE SU AMOR SE PERDI" EN LA INMENSIDAD.

Caminaba por ese lugar, se sentía mal, no sólo porque había perdido, sino porque se había quedado sola.

-¿Qué tienes Ai-chan? -preguntó Raion mientras la miraba como si estuviese perdida.

-Me duele el pecho... –lágrimas bañaban sus mejillas, mientras tenía aún en sus manos ese teléfono.

-¿Por qué? -la abrazó mientras la acurrucaba en su pecho.

-Porque mi corazón ha dejado de latir...

-Ai... –le abrazó para reconfortarla mientras la escuchaba llorar aún más.

(Sé que se lo merecía, pero me da pena la pobrecita u.u) (Sí, yo también he sufrido por amor, bueno creo que casi todos hemos sufrido por amor y es horrible u.u).

Miraba hacia el cielo, junto a él estaba una linda chica pelirroja, mirándolo interrogante, esperando una respuesta, una que talvez no llegaría.

-Yo, aún... aún lo amo... –dejó escapar un suspiro y ella sonrió dulcemente.

-¿Por qué me has contado esto?

-Porque necesitaba decírselo a alguien, aunque talvez para estos momentos, -hizo una pausa mientras miraba resplandecer una estrella -toda su familia lo sepa.

-Hiciste lo correcto. –se acomodó más cerca de él y le abrazó para reconfortarlo.

-Eso espero, Sora... realmente espero que sea lo correcto.

-Tus intenciones fueron buenas, ahora esperemos que Yamato las comprenda.

-No lo sé... si se fue es porque él ya no quiere verme.

-Pero...

-No, él ya no siente nada por mí.

-Pero... Tai...

-No puede ser que lo haya perdido por hacer algo para que se quedara conmigo.

-Él tuvo miedo, tú también lo has sentido, compréndelo Taichi, él vivía en paz, con su familia, tenía amigos, una vida hermosa, hasta que nosotros dos aparecimos, él... él tuvo miedo de volver a perder todo lo que tenía.

-Todo fue por mi culpa.

-Fue por la culpa de los dos, talvez nos perdone, talvez no, pero nosotros trataremos de que lo haga, sólo que primero tienes qué perdonarte a ti mismo.

-No es fácil, Sora.

-Lo sé, yo también a veces dudo que yo misma me haya perdonado, pero al menos trato de hacerlo, no me pierdo en mis pensamientos.

-Sora...

-Taichi, las heridas que te haces nunca sanan por completo, cuando topas con algo que te recuerde tu error ó tu dolor, entonces se vuelven a abrir, el pasado es un arma de dos filos, te hace ver cuán equivocado estabas, yo lo sé, el dolor se queda ahí, no se sosiega con nada y... menos cuando... –comenzó a llorar -... cuando lastimaste a alguien por tus tonterías.

-No llores... –le secó las lágrimas y le besó la frente -... yo estoy contigo, esto es algo que ambos hicimos, tenemos qué remediarlo antes de que algo malo suceda.

-Pero... ¿cómo?

-No lo sé... –sonrió melancólicamente y volvió a mirar el cielo -... pero espero que encontremos el remedio a tiempo.

-¡¡¡Bua!!!... –se escuchaba el lloriqueo de alguien cuando Matt entró a la recepción.

-¿Qué sucede?-preguntó cuando vio a Mimi sentada en un sillón llorando a mares como solía hacer "casi" (Más bien siempre. ¬¬) siempre.

-¡¡¡¡Es que...!!!!... ¡¡¡¡¡bua!!!!! –el rubio se tapó los oídos al igual que todos los presentes ahí.

-Bien, cálmate y dime qué pasó...

-Bien... –trató de calmarse -... estaba yo caminando plácidamente por la playa cuando de pronto vi a un chico muy guapo (Shitai... û.úU), él me sonrió y yo también lo hice, entonces me le acerqué y cuando pisé en algún lugar vi un cangrejo y me asusté mucho... ¡¡¡¡entonces me caí y me raspé!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Bua!!!!!!!!!!

-¿Por eso lloras? -Matt se le quedó viendo al ligero rasponcito que se hizo en una de sus rodillas.

-Es que... el muchacho se rió de mí y me hizo enfadar, así que lo aventé al agua y me vine para acá... –comenzó a hacer pucheros y otra vez a querer llorar, sólo que el rubio la detuvo.

-Bien, fue un chico muy malo al reírse de ti, te compraré un "curita" (Ya saben, esas bandas curativas que a veces vienen en colores y son para los niños n.nU) (Je, je... Mare-sama traía una ayer, mejor no digas eso porque nos mata. o.o) (Cierto. O.O), ya verás que todo se arregla.

-Gracias Matt, por eso te quiero... –se le abrazó y sonrió como una niña muy boba, pero, esa siempre sería Mimi...

Minutos después iba Mimi sonriendo y cantando como una niña por todo Hawai... mientras el rubio la seguía, sonriendo, pero por dentro estaba muriendo. Todo era como un sueño y como una pesadilla, lo extrañaba, más que a nadie en el mundo, quería sentir su presencia a su lado, saber que estaba ahí y que no era ningún sueño, suspiró resignado, después de todo, nunca más lo volvería a ver... Fue ahí cuando a lo lejos vio a un muchacho de cabellos castaños, muy parecido a él, casi se va de espaldas, sino es porque el muchacho se dio la vuelta, mostrándole que sólo estaba paranoico ó talvez muy deseoso de volver a ver a "SU" Taichi.

-Te extraño tanto, maldita sea... –lo dijo en voz baja para que Mimi no lo escuchara, pero sus esfuerzos fueron en vano, porque ella sólo bajó la cabeza muy triste, aún más porque sus dos amigos estaban sufriendo.

EN UN CAMPO DE FLORES TE SO

ME DETUVE, HACIA TI CAMINÉ,

SI FUE UNA REALIDAD NO LO SABR

TE PERDISTE, YA NO TE ENCONTRAR

Trataba de no sonrojarse mientras Raion iba a su lado, pero era inevitable, porque el pelirrojo no desaprovechaba oportunidad alguna para rozarle el brazo ó para insinuarle cosas un poco depravadas. Estaba usando todo su autocontrol para no salir corriendo de ahí, no porque no le gustara lo que le decía, sino porque no tenía nada de práctica en las cosas del amor, ni siquiera sabía dar un beso, ¿cómo se suponía que iba a estar al lado de su amado Raion? El otro no era un santo, y eso le hacía sentir un poco decepcionado, pero sabía que si algún día sucedía algo entre ellos, entonces él estaría complacido de entregarse en cuerpo y alma a su ser amado.

-¿En qué piensas? -unos ojos azules chocaron contra unos verdes, mientras se sonrojaba por la cercanía que tenía el uno con el otro.

-Em, nada en especial... –le sonrió, gesto que fue respondido por el otro.

-Bien, porque tenemos muchas cosas qué hacer hoy, ¿sabes?

-Sí, me lo imagino... –volteó hacia otro lugar cuando vio a alguien que lo hizo tomar del guante a Raion en un movimiento brusco que sobresaltó al pelirrojo.

-¿Qué sucede?

-De pronto no me he sentido muy bien... perdóneme Raion, pero ahora quiero ir a casa, ¿me disculpa?... –se zafó rápidamente e hizo un ademán de despedida con la mano derecha.

-Te llevo... –pero no pudo terminar la frase porque Kyosuke había desaparecido del lugar -¿Qué le sucede? -y se quedó mirando a la nada, muy, pero muy confundido...

Kyo corría lo más rápido que podía, sabía que talvez Raion lo seguiría, pero no estaba del todo seguro, cuando volteó a mirar atrás se dio cuenta de que no le iban siguiendo. Dio vuelta en una calle y se volvió a encontrar con esa persona.

-Buenos días, que temprano estás en estos lugares, apenas van a dar las nueve –le dijo una joven que le impidió el paso.

-Miki, ¿cómo has estado?-preguntó algo nervioso, mientras volteaba hacia todas las direcciones posibles para cerciorarse de que ciertos ojos azules no le mirasen cerca de esa mujer.

-Bien, ¿y tú? -se le acercó y le besó la mejilla, haciéndole enrojecer.

-También bien... –se apartó un poco brusco.

-¿Por qué estás tan nervioso?

-Yo... yo no estoy nervioso, tan sólo estoy un poco sorprendido de que tú estés aquí.

-Mi familia piensa que ya es tiempo.

-¿Ya es tiempo? -su rostro pasó del color rojo al blanco absoluto -¡Debes estar bromeando!

-Yo pienso que es una estupidez, pero de igual manera no le importa a mi padre, y tampoco al tuyo.

-Pe... pero...

-Kaoru va a entristecer cuando se lo diga... –bajó la cabeza y dejó escapar un largo suspiro.

-Me lo imagino... –apretó los puños con fuerza, conteniendo las lágrimas que pugnaban con salir de sus ojos verdes.

-¿Qué te sucede? -le abrazó con ternura mientras sentía cómo el otro le correspondía, escondiendo su cabeza en uno de sus hombros, para comenzar unos pequeños sollozos que pronto se convirtieron en llanto.

-¿Cómo se lo voy a explicar?, ¿cómo pude olvidar decirle la verdad?

-¿De quién hablas?

-Voy a perder lo que siempre soñé, perderé toda mi vida y mis sueños.

-Kyo, ¿qué pasa?

-Me va a odiar cuando lo sepa... Miki, ¿cómo se lo voy a decir?

-No me digas que después de todo este tiempo de "pesca" te conseguiste a Raion y no le has dicho lo que sucede... –sintió cómo el otro negaba con la cabeza, cosa que le perturbó-, ¿pero cómo pudiste?

-Lo había olvidado, perdóname Miki.

-Ay Kyo, yo no debo de perdonarte, Raion es el que debe de hacerlo.

-Si es que lo hace... –levantó levemente su cabeza y fijó su mirada esmeralda en una almendrada, mientras sentía cómo sus sueños e ilusiones se iban volando con el viento -... si es que me perdona algún día...

Y AHORA ME PREGUNTO QUÉ ES EL DESTINO

NAVEGANDO EN UN MAR DE FLORES ROJAS

ARRASTRÁNDOME HACIA ÉL COMO UN MENDIGO,

ROGANDO EL AMOR Y MUCHAS OTRAS COSAS

A dos días del comienzo de las clases, todos volvieron a su monótona vida.

-Espero que les vaya muy bien... –dijo el padre de Keisuke a Mimi y a Matt mientras los dos cabeceaban un sí en señal de respuesta -... estudien mucho, hagan las tareas.

-¡Sí, señor! -contestaron ambos levemente ruborizados, ya que no estaban acostumbrados a que alguien mayor les dijera eso, aparte de sus padres.

-Ah y, Matt, Mimi, cuídense mucho, háganle caso a sus padres. –la mamá de Keisuke les dio a ambos un beso en la mejilla, mientras los dos se ruborizaban más.

-Bueno, Kouji, salúdame mucho a Kenji, dile que a ver cuándo van a visitarnos a nosotros. –el padre de Yamaguchi se despidió cordialmente de su mejor amigo al momento en que ambos sonreían.

-Cuídate mucho, Shizuka... –La madre de Yamaguchi le sonrió a la madre de Keisuke mientras ambas se abrazaban estrechamente.

-Tú también Ayeka... –se sonrieron y después se separaron.

-Le mandaré tus "saludos" a Kyosuke... –dijo Kei mientras caminaba a un lado de Yamato, mientras veían cómo subían todas sus maletas al jet privado (Que por cierto, la cantidad de valijas de Mimi ascendió a un cien por ciento n.nU).

-Volveremos a casa... –Yamaguchi sonrió un poco cansado, después de todo, era difícil estar en otro lugar que no fuera su casa.

-Sí, estaremos más cómodos allá... –le sonrió pícaramente, haciendo que el rubio se sonrojara inmediatamente.

-¿De qué crees que platiquen tu padre y Keisuke? -sonrió un poco divertida Mimi.

-Je, je... me doy una idea, al igual que tú. –Matt también sonrió, mientras miraba las nubes moverse en el cielo...

La tensión y la calma misma reinaban juntas en ese lugar, una equivocación y todo se echaría a perder, un movimiento en falso y lo perdería todo... y así, como un gran miedoso, se atrevió a dar un paso, moviendo con un poco de torpeza su truco final.

-Jaque Mate... –una gotita de sudor resbaló de su frente cuando lo escuchó, y se sintió frustrado.

-¡No puede ser! -apretó los puños en señal de enfado, pero... ¿qué más podía hacer?

-No te enfades Davis, a la próxima y talvez tengas más suerte... –Takeru le sonrió, pero obtuvo sólo un bufido en respuesta del otro.

-Mmm... –levantó los hombros en señal de que no le importaba.

-También quiero darte las gracias por permitirme ganar... –le sonrió, Davis sólo sonrió algo nervioso.

-Yo no te dejé ganar.

-Por supuesto que sí, he visto cómo juegas con Ken y el pobre sale con una gran deuda del salón.

-Em, no es por mí... en serio.

-Sabes jugar muy bien el ajedrez, eres muy bueno en las tácticas para derrotar a tu enemigo.

-El estúpido de Ichijouji me enseñó a jugar, yo sólo tomé experiencias propias para hacer las tácticas y tomé el tablero como un campo de batalla.

-¡Vaya! -Takeru le sonrió abiertamente -¡Almenos no eres un cabeza hueca!

-¡¿Cómo me dijiste?! ¬¬

-Cabeza hueca. –Le sacó la lengua y después comenzó a carcajearse.

-¡Ya verás! -ésta vez sí apretó los puños en señal de enfado... la vez anterior tan sólo había sido actuado.

-¡Ya llegué! -se escuchó la voz de la mamá de Takeru, haciendo que Davis se levantara inmediatamente a mirar el reloj.

-¡Pero si es tardísimo!, ¡hace más de una hora que ya debería haber llegado a mi casa! -Natsuko asomó la cabeza cuando escuchó eso y sonrió con agrado cuando vio al moreno tomar sus cosas y despedirse de T.K.

-¿No te quedas a cenar? -preguntó un poco temeroso el rubio, pero no obtuvo respuesta, ya que Davis se despidió de la Sra. Takaishi y salió volando de ahí.

-¿Estabas jugando ajedrez con Davis?

-Sí, pero por hacerlo se le hizo tarde... –arregló el tablero y lo guardó.

-Bueno, él es así de despistado, pero no se fue sólo por eso... a ver... –se sentó a un lado de su hijo, el cual se desconcertó mucho -... desde hace un poquito más de una semana te he visto cambiado, te ves más feliz, y, además, estás más cerca de tu amigo.

-Ah... bueno, eso... –sonrió algo nervioso.

-No me puedes engañar, ¿qué sucede entre ustedes dos?

-Bueno... –bajó la cabeza un poco avergonzado y también triste -... en realidad no lo sé, él no está seguro de nada.

-¿Tú lo quieres? -Takeru sólo sonrió -Entonces, debes de aprender a esperar a que despeje su mente, y cuando estén los dos seguros, hablaremos con tu padre, ¿sí?

-¡Gracias mamá! -sonrió abiertamente.

-De nada, no quiero arriesgarme a... –dejó escapar un suspiro de dolor -... a perder otro hijo...

-¿Cómo crees que esté mi hermano?

-Taichi dijo que bien, aunque no nos hemos decidido a llamarle, tu padre se siente culpable y yo también.

-Matt no es rencoroso, no te pongas así, él nos perdonará a todos.

-¿Y a ti por qué habría de perdonarte?

-Porque no lo apoyé cuando lo necesitó.

-Lo hiciste, tu padre y yo no...

-Pero ahora sabemos que él es feliz y que encontró a su verdadera familia, aunque, estoy un poco celoso, porque talvez ya no nos quiera.

-Yamato no es malo, sé que en el fondo de su corazón, todavía se acuerda de nosotros.

Caminaba con paso inseguro mientras iba hacia su aula, todos lo miraban extrañados, más cuando supieron de quién se trataba.

-Yamaguchi, hola, ¿decidiste cambiar tu look de rebelde a niño bueno? -escuchó a uno de sus compañeros y cuando le iba a contestar.

-¡Deja a mi sobrino en paz ó si no te muelo a palos!... –Raion se puso frente al otro, mientras el pobre tipo se alejaba murmurando maldiciones para los dos.

-Buenos días, tío Raion... –hizo una reverencia para saludarlo, pero lo que obtuvo fue un estrecho abrazo.

-Hola pequeño, ¿cómo has estado?

-¡Bien! -le sonrió abiertamente, pero algo faltaba a su lado, algo como... -¿Y éste Kyosuke?

-Mmm... –dejó escapar un suspiro, -era de lo que quería que habláramos, no lo he visto desde hace una semana, me ha estado evitando, ¿lo comprendes?

-No, no sé porqué lo hace.

-¿Tú tampoco lo has visto?

-No, ni siquiera ha ido a visitarme, Keisuke al llegar a su casa tampoco ha vuelto a visitar a mi padre.

-Oh, por cierto, ¿qué pasó con Keisuke y Yamato?

-Je, je... –sus mejillas se tornaron rojas -¿de qué hablas?

-¡No hablo de nada depravado! ¬¬

-Yo tampoco... ¬¬

-Bueno, ¿y... entonces?

-Hicieron las pases, mi abuelo y el padre de Keisuke lo aceptaron.

-Qué bien, ¿crees que acepten lo de Kyo y lo mío?

-Yo creo que sí... –le sonrió.

-Aunque... –el pelirrojo se detuvo por unos instantes-... algo está cambiando...

-No creo que algo malo esté sucediendo, talvez tiene un problema y no quiere preocuparte.

-¿Crees que hoy venga a la escuela?, ya se tardó, y él nunca llega tarde.

-Siempre hay una primera vez para todo.

-Sí, eso me temo... –volteó hacia otro lugar, con una mirada llena de confusión.

ESCUCHO A LA FLORES HERMOSAS

DECIRME QUE ALGO ESTÁ CAMBIANDO

¿PERO QUÉ PUEDEN SER ESAS COSAS,

ESAS COSAS QUE NOS ESTÁN ALEJANDO?

No paraba de sollozar mientras su hermano lo abrazaba, no había salido de esa habitación en una semana, había evitado a todo el mundo, hasta a su ser amado.

-Deja de llorar, así no vas a solucionar nada... –Keisuke trataba de consolarle, pero era inútil, el otro no se dejaba convencer con nada.

-Pe... pero... –hablaba entre sollozos mientras más se enterraba en el pecho de su hermano -... si le digo lo que sucede pensará que estaba jugando con él.

-Debiste haberle dicho todo desde un principio.

-Lo olvidé.

-¿Cómo pudiste olvidar algo tan importante?

-No lo sé... sólo se me olvidó, talvez quería olvidar eso por unos segundos.

-Pues te dormiste mucho tiempo...

-Es que no me va a perdonar...

-¿Y qué te dijo Miki?

-Que ya...

-¿Y no lo puede posponer?

-No... sus padres no están de acuerdo.

-Mi padre se aseguró que tú no hicieras lo mismo que yo.

-¡Pero no es justo!

-Si él lo supiera, entonces no te va a dejar ser feliz.

-Pero... es que...

-Tienes qué decírselo.

-No quiero.

-¿Y quieres que Raion se entere cuando sea el momento?

-No.

-¿Quieres que se entere por alguien más?

-No.

-Sabes que debes decírselo tú.

-Sí.

-Entonces hazlo.

-No puedo.

-Sí puedes, sólo ve con él.

-Pero...

-Todos tenemos qué afrontar nuestros actos.

-Sí, pero...

-Ve, si él te quiere, entonces te comprenderá...

-Creo que tienes razón... –le sonrió, y un poco indeciso se metió en la ducha, para aclarar su mente.

Se sentía un manojo de nervios, había alegado que no se sentía bien y no fue a la escuela. En realidad su salud no era muy buena, apenas había probado bocado en esos días, tenía unas grandes ojeras y lo peor de todo era que se veía más blanco que de costumbre, de verdad que su aspecto no era el mismo, no estaba sonriendo, lágrimas de dolor recorrían sus mejillas, su mente estaba nublada, totalmente perdido se sentía.

Caminó un poco más y se detuvo frente a un lugar específico por donde Raion pasaría, eso lo sabía, sólo esperaba que lo hiciera solo, no quería ver a Yamato, no hasta saber que su vida estaba perdida.

UNA FLOR DE DOLOR SE HA ABIERTO EN ÉSTE CAMPO

LACERANDO LO POCO QUE QUEDA DE MI VIDA

LÁGRIMAS CAÍDAS, SUEÑOS DESTROZADOS,

PREGUNTÁNDOME SI ES CORRECTO LO QUE HOY DECIDA.

Esperaba entre más lágrimas y sollozos, lamentos que desde el fondo de su corazón salían a flote, se sentía tan mal consigo mismo, pero también con Raion. Sabía que había hecho mal, y estaba dispuesto a afrontar sus actos, pero ahora las piernas le temblaban como gelatinas, tenía miedo, miedo de perder al amor de su vida, a lo que tanto había esperado. Pero... pero él no fue el principal causante, su padre fue el que lo decidió, si por él hubiese sido, nada de lo que sucedería se efectuaría, pero él no fue el arquitecto de su propio destino, siempre fue orientado por su padre para hacer las cosas, buenas o malas, no importaban, porque para él no fueron nada, ni penas ni llanto, ni dolor ni alegría, no decidió a tiempo, por su inmadurez todo lo perdería.

Pronto sus ojos humedecidos, como un bosque en tormenta se encontraron con un hermoso cielo despejado, no pudo sostener la mirada, se sintió turbado y comenzó a sentirse mareado, casi cae al suelo, a no ser por unos fuertes brazos que le dieron por unos momentos consuelo.

-Kyo, no te ves bien... –le abrazó con ternura, a lo cual el otro se enterró en su pecho, buscando protección, consuelo, ayuda.

-Raion, tenemos qué hablar... –se alejó lentamente de los brazos que lo detenían y le dio la espalda al pelirrojo, -pero no aquí, por favor.

-¿De qué se trata?-Raion preguntó, pero no obtuvo respuesta, ya que Kyo se encontraba caminando a unos metros de él.

La actitud del más pequeño de los Matsumoto lo tomó desprevenido, él no era así, algo grave estaba sucediendo. Pronto llegaron a un parque y ambos se sentaron en una banca. El viento acarició con delicadeza sus lindos rostros, para darle fuerza a uno, para darle fortaleza al otro.

Y AHORA ME PREGUNTO ¿QUÉ SUCEDERÁ?

ME ENCUENTRO ENTRE EL BIEN Y EL MAL

CAMPOS DESIERTOS, FLORES MARCHITAS,

EL DOLOR SE SIENTE LEJOS, MI CORAZ"N YA NO PALPITA.

Un silencio insoportable se apoderó del lugar, la conciencia de ambos no los dejaba descansar, la desesperación pronto hizo estallar a Raion.

-¿Y? -preguntó algo descolocado.

-Raion... ¿usted me quiere? -el pelirrojo se sintió a un más turbado, nunca nadie le había preguntado eso en tan poco tiempo, ó si lo hicieron nunca le importó, pero ahora la persona que se lo preguntaba le importaba de verdad, no quería lastimarlo, pero... ¿tendría qué mentirle para no hacerle sentir mal?, pero... ¿y qué las mentiras no llevan a otra y después se teje una telaraña que se enreda más y más? Después de lo enredado del asunto se lastima peor a una persona... ¿sería capaz de decirle lo que sentía en realidad?

-Te aprecio... –dijo bajito, más para sí mismo que para su acompañante, pero el tono de la voz fue suficiente para que Kyo le escuchara.

-Tengo qué decirle algo... –bajo su cabeza y comenzó -... siempre he sido calmado, alejado de los demás, no porque yo lo quisiera, mi padre así lo decidió, fue entonces cuando en una fiesta le conocí a usted, estaba sonriendo al lado de una bella muchacha rubia, su hermana, esa sonrisa me contagió desde ese entonces, el resplandecer de sus ojos me cautivó y sentí algo en mi corazón que lo hizo palpitar con fuerza, pero sentí temor de pronto, eso no podría pasar jamás. Usted nunca se dio cuenta de mi presencia, no importaba cuánto luchase por acercármele, siempre estaba rodeado de gente que le quería escuchar, que le quería para sí, y usted, siendo un egoísta se satisfacía, pero siempre le quedaba sed, y me entristecía cuando usted rompía con alguien, porque su corazón se iba enfriando, al igual que usted, pero muy en el fondo me daba alegría, pues no lo quería cerca de nadie que pudiese dañarle. Pero mientras más quisiese acercarme a usted, más me alejaba, hasta que conocí a Yamato, el cual se dio cuenta de lo que yo sentía por usted, y aunque al principio quisiese negarlo, él me ayudó a afrontarlo.

-¿Y esto adónde va? -preguntó algo irritado, no le gustaba la cursilería, él siempre iba al punto y ya.

-Debe saber que en realidad lo amo, que yo también daría mi vida por usted, como muchas mujeres que se le acercaron, como personas que dijo que lo rechazaron, y que en verdad usted abandonó.

-¿Y? -soltó un bufido, eso le estaba cansando.

-Tengo qué confesarle algo, que sé que nunca me perdonará... –su vista volvió a nublarse, y ésta vez, sus ojos verdes perdieron totalmente su brillo, su piel se erizó, su voz casi se apagó -... yo... yo...

-¡Dímelo de una buena vez! -se cruzó de brazos más exasperado que antes.

-Yo... estoy comprometido con alguien más. –su corazón se detuvo por un instante, pero para su desgracia comenzó a latir.

-¿Cómo? -por instinto miró atentamente a Kyo, observando sus gestos, cerciorándose de que todo fuese verdad, pero a decir, por la pena que el más pequeño cargaba, se podía definir a ciencia cierta que no mentía -¡¿Desde cuándo?! ¡¿Desde hace una semana?!

-No... desde que yo nací... –no dijo nada más, sintió que un enorme peso se le quitó de encima, pero...

-¡Entonces todo lo que me dijiste era mentira! -volvió a sentirse traicionado, su mente le decía que matara al ojiverde, su corazón le pedía que de ahí se largara -¡Jugaste tú también conmigo!

-No... no fue eso, yo tenía miedo de decirle, no pensé que algo entre nosotros se lograra.

-¡Eres un maldito traidor, igual que todos! -de pronto su mente y su corazón dejaron de razonar, a quien tenía enfrente era un hombre, no una mujer, podía vengarse, ésta vez sí que podría... y por eso, descargó su furia contenida en el pequeño cuerpo de su amigo... Después se fue, con los puños apretados en una ira tremenda, y de una mano, muchas gotas de sangre que caían al suelo, sólo que, ese líquido escarlata no era suyo, sino del pobre muchacho que se quedó llorando, tendido en el suelo, desconsolado, sin un cariño, y ahora... con su corazón destrozado.

Las lágrimas aún corrían por sus mejillas, pronto su cara se hincharía, pero no le importaba, sólo quería correr de ahí, dejar de sentir el dolor, no sólo de su cuerpo, sino también de su alma y su corazón. Keisuke tenía razón, y eso fue lo que más dolía, porque sentía la pena, y no podía dejar de llorar, se sentía tan mal, en una completa oscuridad. Y era gracioso que antes, a pesar de estar envuelto en esa horrible cortina oscura, siempre sonriera, siempre feliz estuviera, pero no era él, lo había confesado, no era él mismo, era el reflejo de su ser amado, y ahora, con amargura lo veía partir, sabiéndose no correspondido, no amado como él lo había hecho, ni siquiera consideración le dio, había perdido todo por lo que luchó, por su estupidez, por haberse enamorado de la persona equivocada, sintiendo como un pedazo de su alma se marchó, junto con su Raion.

Pero lo que Kyosuke no sabía era que... lejos de ahí, el cielo se había nublado, como los ojos del pelirrojo, desatando poco a poco gotas de lluvia, que se perdían entre la gente, como las lágrimas de dolor, que se perdían entre la tormenta... Y es que dolía, porque sabía que no sólo le apreciaba, también le quería.....

EN UN CAMPO DE FLORES TE SOÑÉ,

NO PUDE SEGUIRTE, AHÍ ME QUEDÉ,

TE PERDERÉ PARA SIEMPRE, LO SÉ,

TE FUISTE LEJOS, YA NO TE ENCONTRÉ.

CONTINUARÁ...

Siento mucho haber tardado tanto en subir éste capi, pero he estado un poco ocupada, aunque no está justificado que tenía ya un tiempo con el fic terminado y no lo había subido n.nU. Perdónenme por favor, y espero que les guste u.u.

Sé que el título del capítulo está raro (Y también el de la historia ¬¬), pero es en sentido metafórico, espero que lo comprendan n.nU. ¡Cuídense, y gracias por esperar todo este tiempo sin aburrirse de leer las babosadas que escribo û.ú.

Un saludo especial a mi querida editora (Que no he visto en un buen tiempo o.o), y un agradecimiento especial para Eli-chan. ¡Las quiero mucho a las dos! n.n.

Respuestas a sus mensajes:

Eli-chan: ¡Eli-chan! Qué linda eres, realmente no sé porqué dices que me aprecias, pero yo a ti sí, porque tu apoyo incondicional siempre me hace sentir mejor. Gracias por leer éste capítulo, y espero que te guste n.n. Te prometo que habrá un final feliz, porque ya hice sufrir mucho a Yamato y a Taichi (Soy cruel, lo sé û.ú), así que deja esa caja de pañuelos a un lado (Sí, estoy loca, ¿algún problema? ¬¬) y sonríe n.n. Tú también eres mi amiga y por lo tanto, te aprecio mucho, así que por favor, nunca me dejes abandonada, creo que lloraría si no te vuelvo a ver (Sí, y también muy dramática û.ú). Nos vemos, ¡y gracias por tu amistad! ñ.ñ.

Omega y Marina Corp: Me alegra que te haya gustado el capítulo anterior, y espero que también éste. Siento mucho que mis fics estén enredados, tristes, deprimentes y... cosas así, pero es mi estilo de ver las cosas y escribirlas, sé que entiendes a lo que me refiero, así que prometo ya no hacer sufrir tanto a los personajes. ¡Y... a mí me hizo reír la escena de cuando TK le cuenta a Tai lo que sucedió con Daisuke, sobre todo cuando le dice: "Y... estamos hablando de...", está medio baka el pobre. ¡Cuídate, nos vemos! n.n.

Mitosam Zoldick: Hola, y gracias por dejarme un mensaje, aunque me dio pena que el otro review que habías escrito se hubiese perdido, ya que a mí me ha sucedido y me da una rabia, que... em, bueno... termino casi golpeando a la primera persona que se encuentra frente a mí o.o. ¡Claro que me gustaría que me dieras tu opinión, ya que es muy valiosa para mí! ñ.ñ Y gracias por decir que te gusta cómo escribo, sobre todo los sentimientos, aunque no sé porqué lo dices, ya que yo tampoco soy buena haciéndolo, creo que da más pena cómo escribo que lo que sienten los personajes, pero le sigo echando ánimos, no me daré por vencida tan fácilmente, como espero, tú tampoco lo hagas. Y no debo de darte envidia, cada quién pone su granito de arena para escribir algo, tus historias deben tener una chispa especial y de originalidad que las hace únicas, como a ti, así que no te me desanimes, todo te saldrá como lo deseas. Pasando a otro tema, fíjate que nos parecemos en algunas cosas, porque yo también hago enfadar a mi madre y a mi hermana con las palabras que aprendo, aunque creo que ya se están acostumbrando, sobre todo Mary-sama, que ya no me regañar diciendo: "¡Deja de decir esas palabras en japonés Marcela!", y mi hermana ya hasta sabe el significado de algunas, aunque de repente se le olvida una que otra, pero es de esperarse, apenas tiene 5 años n.nU. Bueno, espero que nos veamos de nuevo, y que no me odies por todos los embrollos que estoy poniendo en ésta historia, porque sí que he hecho sufrir mucho a todos aquí (¡De Sora ni me arrepiento! ù.ú) (¡Quémenla viva! ò.ó) (o.oU), es por eso que intentaré no hacerles la vida miserable a todos n.--. Cuídate, y gracias por tu opinión n.n.

Lupi-chan: Gracias por tu comentario, de verdad que no me había puesto a razonar algo así, sobre lo de cómo se compusieron las partes, si tú no me dices ni me doy cuenta -.-U. Está bien, prometo que ya no les haré la vida tan miserable a Keisuke y a Yamato, pero es que... algunas veces Yamaguchi se da sus aires de grandeza, ¿qué quieres que yo haga?, y termina por desquiciar al pobre de Kei-chan o.o. Y, espero que no te enojes conmigo por lo que ha sucedido entre Kyo y Raion, porque es lo que tenía qué suceder, pero prometo que lo arreglo, mientras tanto atente a las consecuencias que siempre trae lo que escribo, toma una caja de pañuelos desechables e intenta matar a la escritora (OO, está bien, tampoco llegues a tanto. ), aunque si lo haces, entonces no sabrás en qué termina ésta historia n.nU. Y... tienes qué contarme qué es lo que ha pasado en tu vida para que te sientas identificada con uno malvado como Raion ¬¬, sólo espero que no sea una historia tan triste como la mía (Está bien, no lo es tanto ¬¬U). Cuídate, espero nos veamos pronto n.n. ¡Y gracias por tomarte la molestia de escribirme! .