Un agradecimiento especial para: Celes-chan, Eli-chan, Mito Sam, Hata Shinomori y Yamato Ishida. Gracias por su apoyo y su comprensión. Éste capítulo está dedicado a ustedes, espero que les guste n.n.
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NOCTURNO Capítulo 6A quien yo amo...
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Dejó escapar un suspiro y miró a quien tenía enfrente, le había estado esperando, pero no pensó que llegaría de ese modo, no como estaba.
-Ven acá... –Keisuke abrazó a su hermanito mientras éste hundía su rostro en el hombro de su hermano mayor-... dime qué pasó.
-Es cierto lo que dijiste... –se detuvo por unos instantes, las heridas de sus labios se abrían, dándoles de pronto un sabor metálico-... él no me quiere, ni siquiera un poquito.
-Bueno, no estás seguro, talvez reaccionó así porque lo lastimaste. –lo cargó y se lo llevó a su habitación, depositándolo suavemente en la cama.
-No, Kei-chan, él no me quiere, ni siquiera le importo.
-Deja de llorar, -se metió al baño y después de unos segundos regresó-con eso no solucionarás nada.
-Es que me siento muy triste, desolado, acabado. –sintió como el más grande lo iba desvistiendo, a lo cual dejó escapar un suspiro de dolor cuando le tocó las partes del cuerpo más lastimadas-¡Detente!, ¡me duele!
-Tengo qué bañarte y curarte, no puedo dejarte así. –protestó el mayor mientras terminaba con su labor y volvía a cargar al más pequeño en brazos, para poder llevarlo a que tomara una ducha.
-No quiero estar curado, quiero estar con él. –sintió que el agua tibia acariciaba su cuerpo, como cuando Raion lo besaba-Quiero estar a su lado, verlo sonreír, quererlo y amarlo hasta el fin.
-Oh, estás grave... –le tocó la frente y estaba muy caliente-sí, justo como lo suponía, cuando tienes fiebre dices puras tonterías y lo peor es que hasta riman.
-No es cierto. –sintió un chorro de agua caer en su cabeza y se quejó nuevamente.
-No sé si retractarme de haberte convencido de que le dijeras ó irle a golpear para que aprenda la lección de no pegarle a mi hermanito.
-Yo tuve la culpa, no él, tiene toda la razón de estar enfadado, -bajó la cabeza-no dije la verdad, esas son las consecuencias.
-Pero, Kyo...
-No digas nada, Kei-chan, mañana estaré mejor, iré a la escuela y nuevamente olvidaré lo que siento por él, estudiando, meditando, no sé cómo, pero lo volveré a lograr.
-Sabes que eso es imposible, si lo hubieses olvidado cuando hacías todo eso, ¿por qué te duele aún ahora?
-No es que me duela, sólo que... –se detuvo-sé que él nunca me corresponderá como yo lo deseo. No tengo tanta suerte como tú.
-Pasé por cosas peores, -le sonrió cariñosamente-pero no me puse a llorar como un bebé. -.�
-¡Yo no estoy llorando como un bebé! �
-Me alegra que te sientas mejor... –lo tomó entre sus brazos nuevamente y lo envolvió con una toalla al momento en que le acariciaba tiernamente las mejillas, mientras el más pequeño se refugiaba en los brazos de su hermano y era llevado con cuidado a su cama.
-¿Interrumpí algo?-una voz un poco apenada se escuchó al fondo de la habitación.
-No, sólo estaba ayudando a Kyo. –por el problema de su hermano se le había olvidado siquiera ir a visitar a Yamato, había pasado la mayor parte del tiempo intentando consolarlo que olvidó el mundo y también su entorno.
-¿Qué te pasó?-el rubio se acercó al hermano menor de su koi (Y... n.n), no se veía tan mal como hacía unos minutos, pero de todas maneras estaba muy pálido y con el rostro hinchado.
-Me peleé con alguien, nada del otro mundo. -¿Cómo decirle que su primo lo había golpeado?
-Fue Raion, ¿verdad?-se cruzó de brazos muy enojado.
-¿Eh?-Kyo y Keisuke se quedaron un poco sorprendidos.
-Bueno, es que, hace unos minutos llegó a la casa buscando a Yamato, entonces le dijo que había golpeado a alguien, que no quiso hacerlo, pero que estaba muy enojado.
-Ya veo... –el más pequeño se sentía un poco incómodo.
-Se le pasará, pero no cree que lo perdones, eso creo... –el rubio se quedó pensativo por unos instantes, de casualidad había escuchado la plática, fue por eso que no le puso mucha atención.
-Mmm... –Kyo se sintió turbado y también un poco apenado por la situación en la que se encontraba, ahí, desnudo, em, bueno, casi, con el novio de su hermano. Yamato se dio cuenta y mejor decidió esperar a Keisuke en la sala.
-No te preocupes... –dijo Keisuke mientras miraba al rubio alejarse-Y tú, no deberías de apenarte con Yamato. –miró de soslayo a su hermano menor.
-Lo siento mucho, Kei-chan, pero es que... –dejó escapar un suspiro-... él me trajo recuerdos de Raion, y yo no quería saber nada de él por ningún motivo.
-Lo entiendo. –le sonrió cariñosamente y comenzó a vestirlo-Pero eso no me detendrá para ir a advertirle que no se meta contigo...
-Pero... –bajó la cabeza, entre apenado y acongojado.
-Nada de peros... él no debió de haberte golpeado, pudo haberte dicho lo que sentía... –pero sus palabras fueron cortadas por la voz del más pequeño.
-No, porque... las heridas que me hizo sanarán, -miró sus golpes con detenimiento y después sonrió tristemente-pero, las palabras se quedan grabadas en la memoria, y no se desvanecen, hasta después de mucho tiempo... como el amor.
LAS HERIDAS DEL PASADO, EL DOLOR DE HOY
TODO SE HA OLVIDADO, TAMBIEN EL RENCOR
DILE HOLA AL AMOR, ADIOS A LA DESESPERACION
AMA, VIVE, LLORA, LATE, QUERIDO CORAZÓN
-Kyo... –se reprendió a él mismo, estaba haciendo sentir mal a su hermano con sus palabras y no se había dado cuenta-... bien, no haré nada, pero... –se detuvo, no sabía si estaba bien decirlo-... pero tú tienes qué decirle lo que sucede en verdad.
-¡No va a querer escucharme!
-Necesita una explicación, yo creo que sí.
-No creo que lo pueda soportar.
-Ni él tampoco, así que tienes qué enfrentarlo algún día...
-Pero...
-Ya no llores... –le secó una lágrima solitaria que vagaba por una de sus mejillas-... todo va a estar bien, sólo ten fe en ti y en él.
-Sí... –se acurrucó en el pecho de su hermano y sonrió débilmente-gracias... –y con esa sonrisa le venció el sueño.
-Descansa, pequeño. –le dio un leve beso en una mejilla, le arropó y salió del lugar.
-¿Va a estar bien?-preguntó el rubio un poco avergonzado por su imprudencia.
-Sí, no te preocupes, sólo está un poco aturdido.
-No debí haber dicho eso... –Yamato apretó los puños un poco enojado consigo mismo.
-Bueno, todos cometemos errores, no te preocupes.
-Pero... ¿y si Kyo está enojado conmigo?
-No lo creo, y si lo está, te perdonará.
-Espero que sí, no fue mi intención.
-Te digo que no debes preocuparte. –le sonrió cariñosamente.
-Bueno. –se encogió de hombros.
-Perdóname... –se le acercó y se sentó a un lado del rubio en uno de los sillones de la sala, haciendo que Yamato se sobresaltara.
-¿Y por qué?
-Porque no fui a visitarte a tu casa. –le abrazó y le sonrió de una manera muy sensual a Yamaguchi, el cual por poco se descoloca.
-Oh... eso... –sonrió nervioso, cierto que se habían besado antes, cierto que habían dormido juntos, se habían abrazado y talvez revolcado cuerpo a cuerpo en una cama, pero no habían llegado a más, talvez por el miedo, la espera, no sabía ni porqué razón no había avanzado más en su relación con Keisuke.
-¿Qué te sucede?-le acarició tiernamente una de sus mejillas y el rubio sonrió nerviosamente.
-Nada, ¿por qué crees que me sucede... –Keisuke comenzó a acercársele aún más, propiciando que Yamato se hiciera más para atrás, al grado de quedar semi recostado sobre el sillón-... algo?... –tragó saliva cuando el ojiverde se recostó sobre él, tratando de sobar la mayor parte de su cuerpo sobre el de su "amigo" (¡Asquerosos! �) (U) (¡Es que no me invitan a ver! ;;) (Eso es más de lo que yo quería saber. ò.óU)-Oye, Keisuke, -Yamato ya estaba "nervioso"-no creo que esté bien que estemos haciendo éste tipo de "cosas" en la sala de tu casa. –lo dijo para que el mayor se le quitara de encima, lo consiguió, pero...
-Tienes razón... –unos ojos verdes brillaron con malicia-... vamos a mi habitación.
-¡¿Qué?! Ô.o –no alcanzó a reaccionar cuando ya iba escaleras arriba hacia el cuarto del ojiverde-¡Espera!-pero cuando acordó estaba acorralado entre una puerta y Keisuke.
-¿Qué sucede?-la sonrisa de Keisuke era diferente, Yamato sólo se sonrojó, desviando su mirada a ningún lugar en especial.
-No está bien que... –los labios del ojiverde comenzaron a besar el cuello del rubio, sorprendiéndolo de súbito-... oh, Keisuke... no, no debemos... en tu casa... –su respiración se descontroló, sus ojos estaban totalmente abiertos por la impresión y su sexo estaba comenzando a responder-... ¡Keisuke! –se alteró cuando el mayor apretó sus caderas contra las suyas.
-Relájate, sólo disfruta, déjame el resto a mí... –le murmuró sensualmente al oído, mientras el rubio comenzaba a relajar su cuerpo.
-Oh... no... no debemos... –el ojiverde le besó con ternura y pasión, siendo correspondido con la misma intensidad-... mmm... –fue un quejido mudo, pero le daba igual al castaño, no desperdiciaría la oportunidad que tenía enfrente.
Pero en esos momentos un sonido los interrumpió.
-¿Es el tuyo ó es el mío?-preguntó Yamato mientras buscaba en su saco el celular que siempre cargaba encima.
-Creo que es el tuyo. –Keisuke lo iba a tomar, pero el rubio no lo permitió-No lo contestes... –iba a reprochar algo, sólo que Yamaguchi se lo quitó de encima y tomó el pequeño teléfono entre sus manos, acercándolo a su oído.
-¿Bueno?-preguntó a una distancia prudente-¿Sí?-calló por unos segundos-Oh, ya veo, pero... –su voz subió un poco de tono-... ¡es que ahora no puedo!, ¡no puedo!–se descontroló-¡Estás loco!, no, no lo haré, no me harás ir... –su voz bajó mucho, y casi como un susurro-... con Keisuke... –sus mejillas se tornaron rojas-¡No, no interrumpiste nada!-sus puños se crisparon-¡Está bien, lo haré! ¡¿Estás contento?!-y después colgó.
-¿Qué sucede?-se le acercó Keisuke, no tenía ni la menor idea de lo que pasaba.
-Em, mi padre llamó, dijo que necesita arreglar unos asuntos conmigo, y quiere que vaya a... –su expresión cambió a una de terror-... quiere que yo vaya hasta Japón.
-¿Hasta Japón?-preguntó algo incrédulo éste Kei-¿Estás seguro?
-Eso fue lo que me dijo –dejó escapar un suspiro de exasperación-, pero no tengo deseos, sólo le dije que sí para quitármelo de encima.
-Talvez sea algo importante.
-Sí, eso espero... –miró algo enfadado a Keisuke.
-¿Por qué me miras así?-preguntó el ojiverde cuando Yamaguchi le sonrió-¿Y... ahora por qué sonríes?
-Ven conmigo.
-¿Yo?-tragó saliva.
-Yamato no va a querer acompañarme, las clases acaban de reanudar, además de que no querrá ir a Japón por ningún motivo.
-Lo estoy pensando... –fingió meditar por unos segundos-... em, pues... te acompaño con una condición. –le sonrió maléficamente.
-¿Cuál?-preguntó el rubio un poco desconcertado.
-Que prosigamos en lo que nos quedamos cuando tu padre nos interrumpió. –sonrió algo seductor, pero sólo recibió un leve golpe en su frente.
-Ni lo sueñes.
-¿Por qué?-se cruzó de brazos de forma infantil, recibiendo una cálida risa.
-Porque se me hace tarde, yo sólo vine a ver cómo estabas.
-Si no hubiera sido por esa interrupción –Keisuke bajó la cabeza un poco dolido- ahorita mismo te tendría entre mis piernas gimiendo de excitación.
-¡Adiós Keisuke!-cerró la puerta de la habitación del ojiverde tras de sí, mientras sus mejillas se encendían-Talvez tengas razón. –y sonriendo salió de ese lugar.
AUN TENGO MIEDO A AMAR
NO QUIERO VOLVER A LASTIMAR
A UNA PERSONA AMADA
POR MI INSEGURIDAD
Caminaba entre reflectores cuando se encontró a su compañera de trabajo, lo cual le sorprendió, debido a lo temprano que era.
-¡Hiroaki-san! –sonrió la mujer mientras le saludaba con un gesto de su mano derecha.
-Izuna-san, ¿por qué está tan feliz?
-Pronto haremos el rodaje de la telenovela, sólo necesitamos, bueno, usted ya sabe...
-Sí, así es, he estado arreglando unas cosas, pronto tendremos la nueva locación.
-Eso espero... –dejó escapar un suspiro de resignación-... porque si no... entonces voy a querer colgar de un árbol a Takamori-san, es que ya no soporto más.
-Verá que todo se soluciona, no se ponga triste. –le sonrió, siendo correspondido con el mismo gesto.
-Gracias. –le sonrió y después se despidió con un gesto de la cabeza cuando fue llamada por su jefe.
-Espero que sí nos presten esa mansión, porque si no... entonces, a todos nos va a ir muy mal. –se quedó pensativo por unos instantes-¿Cómo se llamaba la familia que vivía allí?-silencio-¿Yamaguchi?...
Guardó por unos instantes silencio, ya se había cansado de recriminarle sus errores, pero a pesar de ello, se sentía igual de triste que el que tenía enfrente.
-¿Y... qué piensas hacer?-preguntó un poco temeroso.
-Ahora no pienso en nada... –sus ojos azules volvieron a bañarse en lágrimas.
-Tienes qué hablar con él.
-¿Hablar con ese maldito traidor?-su voz se quebró al instante-¡No lo haré, él jugó con mis sentimientos!
-Él tiene qué contarte las cosas como son, sólo él puede decirte la verdad. –Matt dejó escapar un suspiro de resignación-Pero si quieres hundirte en tus lágrimas puedes hacerlo, la última decisión es tuya.
-Yo... –su mirada se perdió en la nada-... no sé qué quiero, ó qué debo hacer.
-Pues ya te dije que tú eres el único que puede decidir. –le sonrió cariñosamente-Él tiene qué decirte todo, deben aclarar malos entendidos.
-¡Esos no fueron malos entendidos!-su voz subió de tono-¡Él me dijo que estaba comprometido! ¡Y lo peor de todo es que ya tiene mucho tiempo!
-Bueno, ninguno de los dos lo sabíamos, él tuvo sus razones para guardar el secreto, aunque sí que estoy un poco molesto porque te lo ocultó a ti, a quien debió decir la verdad desde un principio.
-¿Entiendes cómo me siento?-le miró algo interrogante, el otro sólo negó con la cabeza-Entonces no puedes comprenderme.
-Talvez no, pero puedo ayudarte, a los dos, no quiero que cometas mis mismos errores. –bajó la cabeza algo afligido, pero tarde se dio cuenta de su error.
-¿Tus mismos errores?, ¿de qué hablas?-su expresión cambió de una triste a una sorprendida-, no pensé que tú...
-Eso ya quedó en el pasado, no quiero hacer remembranzas de lo que ha ocurrido.
-Te comprendo. –le sonrió cariñosamente-Espero que yo razone lo que sucede ahora mismo.
-Lo estás haciendo, ahora ve a disculparte.
-¡Yo no voy a ir a disculparme por algo que yo no hice!
-¡Tú lo golpeaste! �
-¡Pero tuve mis razones! �
-¡Buenas ó malas, no debiste haber actuado de esa manera! �
-Bien, bien -bajó su cabeza-, lo solucionaré, sólo espero... –miró directamente a los ojos de su sobrino-... que esté preparado para mirarle a los ojos y... –volteó hacia otro lugar, y diciendo como en un susurro cerró sus ojos-... no perderme en ellos...
EN MIS SUEÑOS APARECES, NO TE PUEDO OLVIDAR,
Y AUN CUANDO AMANECE, DE MI MENTE NUNCA TE VAS
SABES QUE YO TE AMARE POR TODA LA ETERNIDAD
AUNQUE TU ME DEJES PERDIDO EN LA SOLEDAD
Caminaba entre la gente, se sentía perdido y desolado en éste mundo. Nunca había sentido ese vacío, nunca antes se había recriminado el estar solo, el no darse una oportunidad para amar, pero ahora que lo había hecho todo se había vuelto en su contra, hasta esa persona a la que había decidido darle una cabida en su vida y también en su corazón.
¿Hasta qué punto había llegado todo eso? ¿Por qué no se dio cuenta desde un principio del engaño?, pero... es que... esa persona no mentía cuando le miraba a los ojos y le decía que le quería, entonces, ¿dónde todo se había enredado?, ¿dónde había quedado todo su anhelo, toda su esperanza de amar, de sentirse amado?
Suspiró nuevamente, no lo había dejado de hacer desde que salió de la casa de su sobrino, y lo peor de todo es que se sentía igual, culpable, traicionado, dolido, esos sentimientos que no podría alejar de su corazón por mucho tiempo. ¡No!, tenía qué olvidar, a cualquier precio, porque sabía muy bien que él caería nuevamente en esa telaraña de mentiras, mentiras a medias, tan sospechosas y tan ciertas que no podría soportar, caería, lo sabía, estaría atrapado nuevamente, estaría perdido.
De repente perdió la noción del tiempo y del espacio, no supo dónde se encontraba, parecía que su mente estaba en su contra, porque cuando volteó hacia su derecha se encontró con la casa de Kyosuke. Dudó unos momentos en si tocar la puerta ó irse del lugar, pero para su desgracia algunas veces la razón no puede contra los impulsos del corazón, que para cuando se dio cuenta ya había cruzado la puerta y se dirigía con paso seguro hacia la entrada principal.
TENGO MIEDO DE PERDER
LO QUE TANTO YO BUSQUE,
SABER QUE YA NO EXISTE
A QUIEN TANTO YO AME
Indeciso tocó la puerta. Sus manos sudaban, su corazón galopaba en un baile desenfrenado, sus ojos comenzaron a cristalizarse, amenazando con mojarse nuevamente, sus pies se volvieron de gelatina, su cabeza comenzó a darle vueltas. Ya no sabía siquiera porqué razón se encontraba en ese extraño lugar, no sabía ya porqué se sentía tan nervioso. Era tiempo de enfrentar la verdad, ¿verdad? A pesar de que doliera, a pesar de que sufriera, a pesar de que cayera.
Unos pasos se escucharon, los cuales lo sacaron de su cavilación. Unos ojos verdes le miraban entre sorprendidos y molestos.
-¿A qué vienes?-una voz varonil se escuchó delante de él, haciendo casi pegara un salto del susto que se llevó.
-Yo... –enfrentó todo, como dijo que lo haría, mirando directamente a Keisuke, el cual le detenía el paso-... vengo a...
-No te dejaré ir con él, ya le hiciste mucho daño.
-¡Yo no le hice ningún daño!-apretó los puños con furia.
-¡Por supuesto que sí! ¡¿Qué no te fijaste en el estado en el que lo dejaste?!
Demonios, ni siquiera se acordaba de cuántos golpes le había dado, ¿tan malherido le había dejado? (¡Baka, él no se refería a eso! �)
-Él... –bajó la cabeza, sintiéndose un idiota-... él se lo buscó.
-¿Cómo?
-¡Él no me dijo la verdad!-le miró con odio, esto ya lo estaba sacando de sus casillas.
-¿Cuál verdad?, ¿le escuchaste todo?
-Sí, le escuché todo, ¡y es por eso que vengo!
-¿A qué, a recriminarle más?
-¡Yo no vengo a recriminarle nada!-tomó su cabeza con su mano derecha, sintiéndose un estúpido, un egoísta-... Sólo... sólo quiero aclarar unas cosas con él.
-¿Crees que te sentirás mejor después de hacerlo?-le preguntó Keisuke al momento en que cruzaba sus brazos por sobre su pecho-¿Crees que te sentirás mejor cuando lo hayas herido más?
-Tú no entiendes... –le miró desafiante-... no comprendes lo que yo siento.
-Lo comprendería si me lo dijeras... –le invitó a pasar, a lo cual Raion dudó.
No estaba ahí para hablar con Keisuke, ¿ó sí? ¿Qué no quería hablar con Kyo para recriminarle lo que había sucedido?, pero, si a eso iba, ¿no lo heriría más? Los sentimientos, esos extraños sentimientos que ahora se agolpaban en su corazón eran los culpables de todo, de su angustia, de su desesperación. ¡Por eso no quería amar!, ¡no quería sentir ese dolor al no ser correspondido!, un momento, ¿había dicho amar?...
-¿Quieres una taza de té?-el ojiverde le señaló la tetera que estaba en una mesita de centro de la sala, con dos tazas, como si él supiera que iba a ir.
-No, gracias... –negó también con la cabeza y sintió una pesadumbre en su corazón.
-¿Quieres hablar de cómo te sientes?-le invitó a tomar asiento, mientras él lo hacía, tomando una tacita entre sus manos y dando un pequeño sorbo de té.
-No lo entenderías... –se sentó y cruzó sus manos frente a su cara, apoyando la cabeza entre ellas-... no entenderías cómo me siento.
-Si no me lo dices, entonces no puedo hacerlo. –se detuvo unos instantes- A menos que ni tú sepas qué es lo que sientes.
-Te reirías de mí si te lo dijera. –sonrió fríamente.
-Por supuesto que no... yo soy un profesional, no me reiría de los problemas de mis amigos, conocidos ó pacientes.
-Yo... –se abrazó a sí mismo-... no sé lo que siento, por más que lo he intentado.
-¿Y cómo has intentado saber qué es lo que sientes?
-He estado pensando, mucho, demasiado, en todo lo que ha sucedido en estos años, en éstas últimas semanas.
-¿Y qué has pensado?
-Que... yo... aprecio a Kyosuke. –calló por unos instantes- Que talvez siento un cariño especial hacia él.
-Pero... y si sientes ese cariño especial hacia él, ¿por qué le heriste?
-Porque... yo me sentí traicionado, no sabía qué él me iba a hacer lo que tanto me prometió que no haría.
-¿En qué sentido te traicionó?
-Él no me dijo la verdad.
-¿Cuál verdad?-pero cuando el otro iba a decir algo Keisuke prosiguió-¿Te dijo que te amaba?
-Sí...
-¿Te dijo que él no te dañaría?
-Sí...
-¿Te dijo que él siempre estaría a tu lado?
-Sí...
-¿Tú qué le dijiste?
-¿Yo...?-el pelirrojo se desconcertó.
-Así es... ¿tú le dijiste algo?, ¿tú le prometiste algo?
-No... ¿por qué tendría qué hacerlo?
-Bien... –hizo caso omiso a la última pregunta que hizo el otro y continuó-... él no te dijo que estaba comprometido, y es verdad, él te mintió también en decirte que no te dañaría, pero no lo hizo con alevosía, él lo hizo pensando en ti, en tu corazón, sabiendo que tú nunca lo amarías, ¿ó me equivoco?
-¿De qué hablas?-le miró algo asombrado por el comentario anterior.
-Dime Raion... ¿tú le dijiste que también querías estar con él?, ¿le dijiste alguna vez que lo querías?
-No... –ahora comenzaba a comprender muchas cosas, esas cosas que nunca comprendió, hasta esos momentos.
-¿Crees que a él no le dolía que sólo le habías dado una oportunidad?, ¿creíste que él sería feliz sólo a tu lado? Sí y no, porque, después de un tiempo el corazón se cansa de mendigar el amor, que es lo que mi hermano estaba haciendo. Sabías que se cansaría, sabías que a él le dolería el saber que te amaba y que no era correspondido, pero lo hiciste, le diste una oportunidad, una oportunidad que te diste a ti mismo, no pensaste en mi hermano, fuiste un egoísta al dejar que todo fluyera, al dejarte sentirte amado, pero sin amar...
-¿Cómo sabes?-bajó la cabeza, sumiendo en oscuridad sus ojos entre sus mechones rojos.
-Mírate... –le señaló-... ¿a qué venías, si no a más que recriminarle por lo sucedido? Porque eso era lo que harías.
-Mmm... –sus ojos estaban cristalizados, pronto, muy pronto ya no podría contener el llanto.
-Raion... ¿cómo querías darle una oportunidad a alguien cuando ni siquiera te la das a ti?, ¿por qué no abres el corazón y eres cual eres?, ¿de qué tienes miedo?
-De...
-¿Tienes miedo a la traición?, ¿tienes miedo a sufrir por el amor?, ¿tienes miedo de tener la inseguridad de que si tú amas la persona a la que quieres a tu lado ya no te quiera más?, ¿tienes miedo de mirarle a los ojos y suplicarle que no se vaya? –le dio un sorbo a su té- ¿A qué le tienes miedo si no más que a tí mismo? No quieres enamorarte porque temes el sufrimiento, pero de lo que no te das cuenta es de que eso es amar. Lo que sientes por mi hermano no es sólo un cariño especial, tú también le quieres, talvez no como él a ti, pero correspondes de alguna manera sus sentimientos. El Amor no es sólo recibir cariño, también es darlo a manos llenas, sin reprimirlo, sin esperar algo a cambio. No te engañes a ti mismo, ni tampoco a mi hermano, recapacita, ve qué es lo que has estado haciendo mal.
-No lo sé... –su cuerpo comenzó a convulsionarse en pequeños sollozos que pronto se convirtieron en llanto-... no sé qué es lo que he estado haciendo mal. Yo he tratado de hacerlo feliz, de verlo sonreír, pero, pero sé que aunque me mire con ternura y amor yo no puedo hacerlo hacia él. ¿Por qué Keisuke?, ¿por qué no puedo amarlo como él a mí? ¿Por qué es que me siento tan perdido ahora?, ¿qué he estado haciendo mal? ¡No comprendo qué!
-Cálmate... –se levantó de su asiento y fue a abrazar al pelirrojo, el cual se dejó hacer sin protestar, hundiéndose en el pecho del psicólogo, el cual le acariciaba el cabello conciliadoramente-Llorando no solucionarás las cosas. Sólo te pido que cuando estés listo y veas tus errores, y comprendas los de mi hermano, regreses y hables con él. Quiero que estés más calmado, que dejes pasar el tiempo, porque si no lo haces, entonces lo dañarás aún más.
-Sí... –asintió con la cabeza y comenzó a separarse lentamente del pecho de Keisuke, se limpió las lágrimas y por primera vez en mucho tiempo sonrió con sinceridad-Te prometo que cuando regrese, todo estará más claro. –volteó a otro lugar de pronto, mirando hacia la nada-Pero... ¿y si ya no regreso?
-Es que... –el ojiverde le miró algo consternado-... es que eso significa que nunca has sentido algo por Kyosuke.
Raion se levantó del asiento y asintió con la cabeza, al momento en que comenzaba a caminar hacia la puerta.
-Gracias... –dijo antes de salir por ella.
-¿Has estado escuchando todo?-preguntó Keisuke mientras se dirigía a las escaleras que llevaban hacia los cuartos.
-Perdón, yo no sabía que él estaba aquí... –Kyo bajó la cabeza algo apenado.
-Sabes que no debes escuchar las conversaciones ajenas... ¿eh?-el aludido sólo asintió quedamente-¿Te has dado cuenta de que lo que hiciste tú también estuvo mal?
-Sí... –sus ojos comenzaron a bañarse en lágrimas.
-Si él ya no regresa... –se recargó en uno de los barandales de la hermosa escalera-... no quiero que vayas a llorar. –se dio la vuelta, tomó su saco y salió de la casa.
-Si él ya no regresa y me dice que me perdona... –las lágrimas recorrían sus mejillas pálidas-... quizá no lo pueda soportar...
DE MIS SUEÑOS Y MI VIDA NUNCA TE VAS
AUN CUANDO DESPIERTO EN MI CORAZON SIEMPRE ESTAS,
NUNCA OLVIDES EL AMOR QUE SIEMPRE TE GUIARA
AUN CUANDO ME HAYAS DEJADO PERDIDO EN LA SOLEDAD.
Yamato veía a su padre moverse de un lado a otro mientras no paraba de hablar por teléfono. Comenzó a desesperarse por unos segundos, hasta que los ojos de Yamaguchi se cruzaron con los de él.
-Perdona... –colgó y le sonrió cariñosamente-, ¿qué querías decirme?
-¿Vas a ir a Japón?-preguntó algo ansioso.
-Eh... sí, ¿por qué?
-Sólo tenía curiosidad... –el más pequeño se encogió de hombros.
-¿Quieres venir conmigo?-preguntó algo tímido, sabía cuál iba ser la contestación del más pequeño.
-Ahora no puedo, acaban de comenzar las clases, además de que no iré a Japón por ninguna razón existente. –se mordió el labio inferior, ni él se había convencido del todo, sabía que iría hasta ese lugar para volver a ver a su querido moreno.
-Eh... –Yamaguchi notó ese tono en la voz de su hijo, el cual no sonaba para nada convencido-... bueno, si no quieres venir, de todos modos le dije a Keisuke que si venía conmigo. Nos quedaremos en un hotel...
-¿En un hotel?-el rubio levantó un poco la cabeza-, ¿por qué no en la casa de mi abuelo?
-Porque... –Yamaguchi sólo puso una mueca que daba miedo-ese malvado sólo está jodiéndome la existencia.
-Ya veo O.o. –después sonrió ingenuamente-, y... ¿cuándo te vas?
-Mañana a primera hora tomo el avión que me llevará, em, bueno, que nos llevara a Keisuke y a mí. –se sonrojó levemente.
-¿Y cómo vas con Keisuke?-sus mejillas se tornaron totalmente rojas.
-Eh... bueno... –Yamaguchi se sonrojó totalmente, al punto de brillar por el color-... nosotros estamos intentando establecer nuestra relación.
-¿Están intentando?-Matt seguía sonrojado, y más por lo que su padre le había confesado.
-No es tan fácil como él piensa... ni como yo pensaba... –dejó escapar un suspiro de resignación-, talvez él se canse de mí.
-No digas eso, Keisuke te ama, si no fuera así, entonces que ya hubiera desistido de que tú estuvieras a su lado desde un principio.
-Tienes razón. –le sonrió cariñosamente-Pero debo irme, si no, entonces no alcanzaré a llegar a la oficina, dejé unos papeles que mi padre me encargó. –se dio la vuelta y estaba comenzando a caminar hacia la puerta cuando un jalón en su abrigo le detuvo-¿Qué sucede?
-Bueno... yo... es que... –Matt tenía la cabeza baja-...
-¿Quieres venir con nosotros?
-Bueno... es que...
-Puedes invitar a tu amiga.
-¿A mi amiga?-levantó levemente el rostro.
-Sí, a tu amiga Mimi. Creo que sería una buena idea que ella te hiciera compañía, es muy vivaz... –sonrió ingenuamente.
-¿En serio?-sus ojos se iluminaron.
-Así es... aunque, no sé, estoy un poco preocupado por Raion y también por Kyosuke. –Matt se sorprendió por lo que dijo su padre.
-¿Eh?-le miró algo horrorizado.
-No te preocupes, no le diré a nadie, aunque nunca me lo hubiera imaginado. –sonrió levemente-Sé que tú lo sabías y que fuiste un gran amigo al no contárselo a nadie.
-¿Cómo está Kyo?, ahorita mismo iba a ir con él, sólo que cuando escuché que irías a Japón yo...
-Él está bien, sólo un poco cansado y golpeado, y supongo que Raion está furioso y desconsolado a la vez.
-Sí, y también confundido. –cerró los ojos-¿Tú sabías que Kyo estaba comprometido?
-Por supuesto, con Nakajima Miki-chan, una hermosa chica. –Matt se sorprendió.
-¡Si lo sabías!... ¡¿... por qué no me lo dijiste?!
-Porque no me lo habías preguntado... en cualquier caso, las cosas ya están así. Las cartas están sobre la mesa, ahora es el tiempo de saber si apostarás ó te retirarás. –le puso la mano en el hombro a su hijo en gesto consolador-Mañana partiremos temprano, espero que estés listo. –y se retiró de ahí.
-Miki... –Matt se quedó pensativo-... ese nombre... sé que lo he escuchado en algún lugar...
Recuerdos
-Y... ¿nunca has tenido amigos, Kyosuke?-preguntó Matt al momento en que bostezaba y ponía su mochila a uno de sus costados.
-Bueno... –sonrió apenado-... sí, dos, Kaoru y Miki.
-¿Kaoru y Miki?-levantó extrañado una de sus finas y bellas cejas.
-Ellos dos son dos de mis mejores amigos, y dos de las personas que más estimo. Ambos están enamorados, espero que algún día puedan estar juntos.
-Kaoru y Miki... –sonrió abiertamente-, me gustaría un día poder conocerlos.
-Espero que lo hagas, son muy divertidos. –ambos comenzaron a reír.
Fin de los Recuerdos
-¡Ellos!-se levantó rápidamente del lugar y tomó un teléfono entre sus manos-¡Mi tío Raion debe saberlo!
Sus cabellos eran mecidos suavemente por el viento nocturno, no se había dado cuenta que había oscurecido, ¿cuánto tiempo había pasado?, ¿cuánto había sufrido?, ¿cuánto más tendría qué sufrir? Él no comprendía lo que era el amor, la única vez que lo había hecho, todo terminó mal. Nuevamente una traición, un engaño... Nuevamente un dolor que no le dejaba respirar... Y era ilógico pensar todavía en eso, había tratado con todas sus fuerzas de reprimirlo, pero nunca pudo, siempre que intentaba olvidarla algo se la traía de vuelta. Ella... su amada, la que había terminado con todas sus ilusiones, la que se había llevado su corazón... y su alma...
Sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas, su corazón latía con menos fuerza, no podía moverse de ahí... ¿Por qué no había podido olvidar?, ¿por qué estaban ahí esos recuerdos?, ¿por qué los evocaba una vez más? "Amar es darlo todo, sin esperar algo a cambio", y lo entendía, y él no pretendía olvidar esas palabras, palabras que fueron dichas por muchas personas... por personas que habían pasado de largo en su vida, en esa vida sin sentido que ahora lo dejaba solo, perdido, en éste mundo lleno de mentiras, en éste mundo lleno de egoístas, de personas casadas con todo, excepto con la vida misma...
Pero ella, ella era tan diferente, siempre sonriente, siempre anhelante de cariño, de protección, esos ojos, esos ojos grises que le dejaban ver melancolía, y esa inmutable sonrisa, esa expresión en su rostro de felicidad tan perfecta. Sus cabellos tan oscuros como la noche, que caían como cascada hasta su espalda, esa piel tan suave y tan blanca, y esos delgados labios rojos. Ella, ella era perfecta, era todo lo que su corazón anhelaba, necesitaba, pero él no sabía ese oscuro secreto que la arrebató de su lado, cuando más la amaba, cuando más la necesitaba...
Recordar era doloroso, recordarla a ella era mil veces peor.
"Raion..."
Su hermosa voz aún estaba en su cabeza, taladrándole el alma, el corazón que estaba perdido en su cuerpo, en ese cuerpo helado, en ese ser que tenía mucho tiempo sin saber cómo amar...
"Raion... ¿sabías que te amo?"
-Yo también... Melissa... sabías que yo también...
Se detuvo frente a un lugar, sombrío, tenebroso, lleno de muerte, de desesperación, de angustia. Y pensar que ahora ella estaba ahí.
"¿Que a qué le tengo miedo?, tengo miedo de que cuando me muera me dejen en un lugar así... Preferiría que me incineraran y mis cenizas las esparcieran en el cementerio, así podría ser libre, libre de ir por aquí y por allá, con el viento y poder visitar a las personas que más quiero".
Se dejó caer mientras sollozaba, abrazando una tumba.
"Sabes que yo ya no estaré aquí..."
Y dolía saberlo, estar enterado de que ahí ya no estaba ella, su cuerpo, su osamenta, pero no su alma, su vida, su alegría. Pero... es que habían quedado tantas cosas grabadas en su corazón, en su alma. Ella se llevó todo cuando murió, pero esos tristes recuerdos aún continuaban en su memoria, lastimaban, dolían, quemaban, ¿por qué no se iba ese dolor?, ¿cómo acabar con ese sufrimiento?
"Sé que... cuando alguien te ame como yo te amé, y que tú le ames, como me amas a mí... podrás olvidar, podrás amar y serás correspondido, no importa lo que suceda. Y sé aún, que cuando eso suceda, mi recuerdo te hará feliz, y no te hará llorar... Te amo... y espero que me recuerdes, y que cuando lo hagas no sufras, que rías, que llores de felicidad, porque allá, a donde voy, iré a descansar. Sabes que te amo, pero muy pronto alguien ocupará mi lugar, y cuando eso suceda, yo seré feliz. Por favor, no llores, seca esas lágrimas y sonríe siempre para mí...".
A TI, A QUIEN YO AMO, DEDICO EL PEDAZO DE ALMA QUE ME HA DEJADOA TI, A QUIEN YO MAS QUIERO ENTREGO MI CORAZON YA DESTROZADO,
RECOGE LOS FRAGMENTOS DE LUZ Y OSCURIDAD QUE EN MI CUERPO ESTAN
AHORA VETE, OTRA PERSONA Y UN NUEVO CORAZON TE HAN DE ESPERAR...
Sus últimas palabras estaban tan latentes, como si ella supiera que sufriría al estar lejos de ella. ¡Pero claro que lo sabía!, ¡él claramente le dijo que moriría sin ella!, y ella, y ella sonreía. Melissa le ocultó tantas cosas, secretos que le dañarían, pero que le dañarían aún más si se enterase hasta el último momento.
Ella y Kyosuke eran tan parecidos, su piel era suave y sus labios dulces, su mirada tierna, su sonrisa fresca, pero Melissa tenía un defecto, un corazón tan frágil como el cristal, pero aún se parecían tanto, el ojiverde tenía un alma tan quebrantable que cualquier cosa podría dañarle, algo que él ya había hecho, desde antes de hacerse su amigo...
"Muy pronto alguien ocupará mi lugar..."...
¿Era momento de abrir su corazón?, ¿era momento de dejarse llevar por la corriente y de amarle como se debía? Ese sentimiento que nacía en su corazón, ese sentimiento que trató tantas veces de ocultar, quiso engañarse a sí mismo, pero ahora estaba en ese juego, estaba adentrándose a un lugar desconocido totalmente. Kyosuke Matsumoto era un terreno ignoto, totalmente virgen, que habría qué explorar, pero tenía qué esperar, esperar hasta saber si en realidad le podría amar...
Pasaban de las tres de la mañana y aún no había podido comunicarse... ¡¿por qué había desconectado el estúpido celular?!, ¿en qué demonios estaba pensando? Escuchó el sonido de unas llaves y de la puerta al abrirse y corrió hasta abrazar, casi estrangular al pelirrojo cuando lo vio entrar.
-¿Pero qué te piensas?, ¿qué dirán nuestros padres si se enteran de que no has llegado a dormir?
-¿Qué horas son?-preguntó Raion mientras se quitaba a su hermana de encima.
-¡Pasan de las 3!-comenzó a hacer pucheros mientras lo abrazaba aún más fuerte.
-Bien, bien, ya, te pido una disculpa, pero no te desquites de esta manera. –dejó de sentir el estrangulamiento de Ai y sonrió ingenuamente.
-Yamato llamó, estaba preocupado por ti, al igual que yo. –Ai le abrazó ésta vez con ternura-Les dije a nuestros padres que te habías quedado con él, para que no se preocuparan, pero ahora sí que nos van a querer colgar de un árbol cuando se enteren que no es cierto.
-¿Te dijo Yamato para qué quería hablar conmigo?-el pelirrojo volvió a tomar su abrigo.
-Dijo que mañana éste Yamato... nuestro primo, se va a Japón y que él también irá, que invitó a una amiga para que se fuera con él, que esperaba hablar contigo antes del amanecer si era posible.
-Comprendo... –le sonrió dulcemente a su hermana y le dio un suave beso en la mejilla, pero antes de salir...
-Oh, Keisuke llamó como hace dos horas preguntando por ti, le dije que aún no llegabas, y me pidió de favor que te diera un sermón de llegar tarde y preocupar a los demás... él también estaba un poco inquieto. Le llamas, no hagas desesperar a mi Keisuke... –le miró fulminantemente, haciendo retroceder a su hermano mientras una gotita de sudor le resbalaba por la frente.
-Si, si, comprendo... le llamaré temprano en la mañana para que no se preocupe, ¿contenta?
-Sí... –y después vio como una cabellera rubia danzaba frente a él, para después desaparecer con mucha elegancia.
-Loca... –dejó escapar un suspiro y sonrió-"Sé que no estoy solo, y que tú... me sigues cuidando desde donde estás, mi querida Melissa".
A TI, QUIEN YO AMO, BENDIGO POR LA FELICIDAD QUE ME HICISTE VIVIR
A TI, A QUIEN YO MAS QUIERO, AGRADEZCO POR LOS MOMENTOS EN QUE ME HICISTE REIR,
PORQUE SÉ QUE FRACASE TE DIGO ADIOS, NUESTRAS VIDAS DEBEN CONTINUAR
PORQUE SÉ QUE TE AME, TE AMO Y TE AMARE, POR TODA LA ETERNIDADSu corazón galopaba en una danza descontrolada, sus mejillas estaban totalmente sonrojadas, mientras se miraba en esos ojos amielados.
-Te amo, Yamato... –el moreno sonrió seductor mientras le besaba ardientemente, deseoso de más contacto...
-Yo también te amo, Taichi... te amo... –dijo mientras se separaba y se estremecía entre los brazos de Taichi.
El moreno sonrió dulcemente y le abrazó para seguir bailando, danzando bajo la luz de la luna, debajo de las estrellas, del cielo nocturno...
-¡¡¡¡¡Yamato!!!!!-y con un click despertó...
-¡¡¡¿Ah?!!!-en esos instantes se dio cuenta de que todo era un bello sueño, del cual no hubiese querido despertar, volvió a abrazar la almohada, imaginando nuevamente que era su querido Taichi, cuando un almohadazo le hizo volver a la realidad.
-¡¡¡¡¡Yamato Yamaguchi!!!!!-sabía que esa voz la conocía, pero hizo caso omiso, volviendo a caer en su sueño profundo-¡Si serás!
-Oh... mmm... déjame dormir un poco más... –pero muy pronto la imagen del moreno se diluyó en su mente, haciéndolo enfurecer totalmente.
-¡Yamato!-unos ojos azules le miraban con rabia, mientras que los suyos se abrieron de par en par al verle de frente.
-Lo siento, tío Raion, yo estaba...
-Estabas soñando... –adoptó una pose burlesca mientras entrelazaba sus manos y decía con una voz demasiado acaramelada: -Taichi... te amo...
El rubio sintió que el calor se subía hasta su rostro, enrojeciendo totalmente sus mejillas.
-¿Qué más has escuchado?-su rostro cambió a uno de terror cuando vio cómo sonreía el pelirrojo.
-Bueno, con sólo escuchar ese nombre fue suficiente como para saber que podré chantajearte por un buen tiempo. –sonrió abiertamente..
-Muy gracioso... –apretó sus puños y se fijó en el reloj que estaba a un lado de su cama en un buró-... pero si apenas son las 4:00 a.m.
-Bueno, se supone que me quedé a dormir en tu casa, si mis padres se enteran de que no, entonces habrá linchamiento sobre Ai y sobre mí.
-Sí... –se desesperezó y le miró algo interrogante-... ¿y... dónde estabas?
-Caminando, meditando, no tiene importancia.
-¿Ya sabes qué es lo que quieres?-preguntó tímidamente.
-No... pero, si lo llego a querer, él talvez ame a su prometida.
-No, te equivocas, él no la ama, ni ella a él, Kyo me platicó hace mucho que ella está enamorada de un tal Kaoru, uno de sus amigos.
-¿Eh? Ô.o –le miró algo desconcertado-¿Te refieres a ese muchacho de ojos violetas y cabello castaño?
-¿Lo conoces?-preguntó el rubio algo intrigado.
-Por supuesto, me llevo muy bien con él... –le sonrió algo apenado-, ahora que recuerdo, él me habló de estar enamorado de una tal Miki, que no podía corresponderle, por estar... ella... –las palabras fueron muriendo en su boca-... compro... comprometida...
-Oh... –Matt le sonrió-, parece que no pones mucha atención a las cosas.
-Así que era eso, pero, ¿qué no puede posponer el matrimonio?
-Keisuke me habló, y me dijo que hay una manera. –Matt sonrió algo travieso.
-¿Y eso? ô.o
-Pues, verás... lo que sucede es que...
No se había dado cuenta de cuánto había durado el viaje, pero estaba exhausto de estar escuchando a Mimi por todo el trayecto. Ella ya estaba haciendo planes de cómo unirlo a él y a Taichi, cosa que le hizo enrojecer más de 20 veces, después de ese número había perdido la cuenta. Estaban listos para bajar del avión, su padre bajó junto con Keisuke y Mimi le llevó corriendo hasta escaleras abajo.
-Bienvenidos... –una voz familiar le distrajo por unos instantes.
-Gracias por sus atenciones, -escuchó decir a su padre-ha sido muy amable.
-Le agradezco a usted que haya accedido a prestarnos su mansión como una nueva locación para la telenovela que estamos produciendo. –esa voz le seguía pareciendo tan familiar...
-¡Papá... ya están listos!... –volteó inmediatamente hacia el lugar de donde provenía esa voz, tan familiar y tan cambiada que sus ojos se abrieron de la impresión cuando vio a ese chico de ojos azules y cabellos dorados.
-¡¿Takeru?!-preguntó Matt mientras sentía que sus pies estaban a punto de dejarle de sostener.
-¿Ah?-el aludido volteó inmediatamente, después de todo ese tiempo, no pensó en volver a oírle, ¿sería verdad?, ¿ó sólo un sueño?-¿Yamato?
Después de todo ese tiempo, después de todo ese sufrimiento él volvía a estar ahí, en ese lugar, en donde fue tan feliz y tan infeliz, en donde se enamoró por primera vez y en donde fue traicionado. Todo se juntaba en su cabeza, todo comenzó a darle vueltas.
-Yamato... –escuchó la voz de su padre, sus brazos detuvieron su caída, mientras sus ojos azules le miraban algo preocupados-¿qué te pasa?
-Matt... –Mimi le miró horrorizada.
No sabía si correr ó quedarse ahí, no hasta que escuchó su voz, esa voz que le hirió tanto cuando tenía casi 15 años...
-Yamato... no puede ser, ¿eres tú?...
Después de eso, supo que ya no podría escapar de ahí...
CONTINUARÁ...
Siento mucho el no poder responderles sus mensajes individualmente, pero ya no me da tiempo, pido una disculpa muy grande u.u.
Les agradezco su paciencia. Espero que les guste el capítulo.
Gracias por todo su apoyo. Sayounara na no da n.n. (Sí, sí, nótese que ya vi Gravitation como unas 10 veces u.uU ó más o.o).
