: -: -: -: -: -: -: -: -: -:
NOCTURNO
Capítulo 7
+ No tengas miedo, estoy aquí +
: -:
Movía los pies de un lado a otro mientras contenía el aliento. Estaba sentado sobre muchas maletas, que para colmo eran de Mimi, la cual le miraba algo triste.
-¿No irás a hablar con él?-preguntó de improviso, pero él negó con la cabeza-¿Y con Takeru?
-Déjame¿quieres?-le miró algo enojado.
-Yo sólo te recuerdo que ellos fueron tu familia, ellos te quisieron.
-¿Quererme!-ésta vez le miró con odio-¡Ellos me desgraciaron la vida!
-No, déjame decirte que no fueron ellos del todo.
-¿A qué te refieres?-apretó los puños con furia.
-Tú pudiste haber detenido a Taichi.
-¡Yo lo amaba!
-¿Por eso no lo detuviste?
-Él... él era más fuerte que yo... –bajó la cabeza a punto de soltar en llanto.
-¡Yo no hablaba de eso idiota!-estaba a punto de sufrir un colapso nervioso-¡Hablaba de que debiste haber detenido lo que él estaba haciendo junto con Sora!
-Dime Mimi... –sus ojos reflejaban una profunda tristeza-... si tú... te enamorases de Michael, bueno, lo estás, él es tu novio y lo quieres, pero imagina, si él te estuviera haciendo lo mismo que Taichi conmigo y te llegases a enamorar de él, aún sabiendo lo que él trama, aún sabiendo que no te ama, piensa¿harías lo mismo que yo¿dejarías todo, tu vida, tu corazón por él, creo que hasta darías el alma misma, pero no lo puedes entender...
-Lo entiendo Yamato, pero Taichi también te amaba, él pensó que tú lo traicionaste, porque... él leyó lo que tú escribiste... –le huyó a sus ojos, no quería ver la tristeza que los embriagaba, pero él le sonrió.
-Talvez era lo que me tenía deparado el destino, Dios sabía lo que tenía qué suceder, para hacer feliz a mi verdadero padre, para ser feliz yo... no sé, pero ahora que lo veo de otra manera, eso era lo que tenía qué pasar.
-Si eso es lo que piensas... entonces ve con él, fue tu padre, háblale, dile lo que piensas, él te comprenderá.
-Tengo miedo Mimi, de que no me haya perdonado.
-Él... –le sonrió cariñosamente mientras le tomaba el rostro con ternura-... él te ha perdonado, desde el momento en que se perdonó a sí mismo.
-¿Tú crees?-le miró esperanzado.
-No lo creo, lo sé, mira su rostro, su mirada, ha cambiado y tú también lo has hecho –le empujó, haciendo que él diera un salto y cayera de pie-. Si tú también lo has perdonado no tienes nada qué perder.
-Gracias... –le sonrió mientras caminaba con paso inseguro hacia donde se encontraba Hiroaki Ishida, a quien tiempo antes creyera su padre.
Levantó levemente la cabeza en dirección a donde se encontraba su hijo, miró algo confundido a Keisuke, no comprendía lo que sentía, pero era algo tan fuerte que le estrujaba el pecho.
-Son celos... –le dijo el ojiverde antes de que omitiera algún sonido, cerró los ojos y sonrió fríamente. Sí, eso era, eran celos lo que sentía, un sentimiento tan fuerte y sosegador como el amor-Y no deberías, él en un tiempo pasado fue su padre.
-Sí... –apretó los dientes cuando vio sonreír a su hijo de una manera tierna, pero fue intolerable cuando vio a su pequeño hijo en los brazos del otro.
-Antes de que tengas un colapso de celos, creo que deberíamos irnos, ellos tienen mucho de qué hablar... –Keisuke le sonrió cálidamente mientras Yamaguchi miraba con pesar alejarse a su hijo, el cual volteó para sonreírle, haciéndole saber que estaría bien.
-Él estará bien¿verdad?-preguntó confuso, cuando sintió el apretón de Keisuke en su hombro.
-No te preocupes tanto por él –le sonrió comprensivamente-, estará bien, ha añorado tanto éste momento.
-Sí... –bajó la cabeza con pesar-pero...
-Ya, no te ahogues en un mar de dudas, él siempre será tu hijo y no dejará de serlo sólo porque ha vuelto con la familia que creía que lo era. Él te quiere, no te preocupes.
-Ya... –se desesperó.
-Tranquilízate, no tienes porqué ponerte así...
-Lo sé, perdóname. -levantó la cabeza sólo para mirarle mientras se perdía en el bosque profundo de sus ojos.
-No te preocupes, sólo quiero verte feliz¿sí? –le sonrió, esperando la reacción del rubio, el cual le devolvió el gesto...
No le había gustado mucho haber dejado a su papá solo, pero quería escuchar tantas cosas que su padre tenía qué contarle, al igual que Takeru y su mamá.
-Has crecido tanto, Yamato. –Hiroaki dijo bajando un poco la cabeza, aún se sentía culpable, y podía sospechar que Yamato estaba un poco nervioso-¿Cómo vas en la escuela?
-Muy bien, mi papá... –pero se detuvo al ver la expresión en el rostro de Hiroaki.
-Lo siento, es que... no debí haber reaccionado así, él es tu verdadero padre, aunque realmente no lo parece, se ve muy joven.
-Es verdad, él es muy joven, mi... –calló por unos segundos, no sabía si continuar-... mi madre y él se casaron muy jóvenes, y ella estaba enferma.
-Sí... –otra vez el silencio llenó el ambiente-Y... ¿te trata bien?
-Es muy bueno conmigo, aunque... bueno, al principio no sabía que él era mi verdadero padre. Después de lo que pasó, -Hiroaki quiso decir algo, pero Yamato siguió hablando-él me encontró, había caído por una ladera y estaba muy cerca de la tumba de mi madre, me llevó a su casa sospechando quién era, y al saber que no quería volver con ustedes me llevó a Estados Unidos. Cuidó de mí sin decirme nada, pensando que sería muy duro para mí saberlo y tenía razón, porque cuando me enteré fui muy cruel con él, pero me di cuenta de que no fue su culpa y que él sólo trataba de protegerme. Lo quiero mucho.
Hiroaki sonrió débilmente, sabía que si él encontraba a su verdadera familia podría seguir adelante, pero no se imaginó que tan pronto.
-Hermano... –dijo Takeru sonriendo-¿y quién era el que iba con tu papá?
-Oh... él... es el mejor amigo de mi papá... –calló por unos segundos-... pero...
-¿Sí?
-Bueno... –no estaba seguro si decir quién era en realidad ahora el ojiverde-... pero él... no, nada... –sonrió, pensando que su padre talvez no lo entendería, aún recordaba lo que sucedió en el pasado.
-Bien. –Hiroaki le sonrió, sin comprender lo que su hijo quería decirle-¿Por qué no vas a Odaiba con nosotros?-le preguntó sin pensarlo.
-No sé, tendría qué pedírselo a mi papá. –no quería ir, porque estaba seguro de que se encontraría a Taichi y era lo que menos pretendía, pero ansiaba ver una vez más a su mamá y tampoco podía negarlo, también al moreno-Aunque, puedo llamarle, sé que él me dejará.
-¡Qué bien, hermano!-Takeru le sonrió abiertamente-Tengo tanto qué contarte.
-Sí, eso espero... –Yamato sonrió mientras tomaba su celular entre las manos, marcando el número de Yamaguchi.
Casi hace una rabieta cuando su hijo le pidió quedarse en Odaiba, pero Keisuke le apartó el teléfono y le dio el permiso que Yamaguchi le hubiese negado, Matt no dijo nada, pero estaba casi seguro de que a su papá no le había agradado la idea.
-¿Qué te pasa?-Keisuke miró reprobatoriamente a su mejor amigo.
-¡Nada!-se cruzó de brazos realmente enojado por lo que había hecho Keisuke-¡Pero no tenías porqué entrometerte!
-Claro que sí... –se le acercó cariñosamente y le acarició la mejilla haciendo que el rubio cerrase los ojos por el contacto-te estás equivocando, puedes alejarlo de ti con tu actitud, él tiene el derecho de ser feliz¿por qué no te das cuenta de ello?
-No quiero que lo sea lejos de mí. –por unos segundos se atrevió a mirar a los ojos a su mejor amigo, volviendo a perderse en su profunda mirada, nuevamente comenzó a experimentar una sensación de ansiedad, necesitaba los labios del ojiverde sobre los suyos, así que se acercó a él y le besó necesitadamente.
-No lo hará... –habló separándose un poco del rubio, para volver a besarlo-no debes preocuparte. Creo que para que te calmes deberíamos de salir a pasear un rato, así te despejarás...
-Estoy cansado por el viaje, no... –pero antes de continuar su mejor amigo le besó tiernamente, haciéndole desistir de todo intento de zafarse de su proposición.
-¿En serio no quieres?-le miró provocativamente, a lo cual Yamato se sonrojó totalmente.
-No... bueno, yo... es que... –desvió la mirada, odiaba esa actitud de Keisuke, siempre le convencía con esa mirada de cachorrito herido-... demonios. –se cruzó de brazos totalmente enojado.
-Y... ¿ahora qué te pasa?-le sonrió triunfante, sabía que había ganado.
-No me pasa nada. –comenzó a jugar con sus manos, nerviosamente.
-Je, je... –se le acercó peligrosamente por la espalda y se colocó detrás de él, inclinándole la cabeza hacia delante para tener su nuca a su disposición, besándola, acariciándola, propiciando que el rubio comenzara a "quejarse" por las caricias.
-Ya basta. –dijo rotundamente, pero su cuerpo le traicionaba, no podía alejar al ojiverde.
-¿No te gusta lo que hago?-sonrió malicioso mientras desabrochaba el cinturón del rubio-¿No te gusta que te acaricie, que te bese?
-Ah... –gimió cuando el ojiverde terminó de desabrochar su pantalón y acarició por encima de su ropa interior su sexo-detente por favor.
-¿Por qué?-sonrió por encima de su hombro, pero se detuvo cuando vio las lágrimas que pugnaban por salir de los ojos del rubio-¿Qué te pasa?
-Aquí no, Keisuke, por favor. –dijo mientras se levantaba lentamente de la cama y se metía en el baño.
Hundió su cabeza entre sus manos, intentando acallar los sollozos que querían salir desde lo más profundo de su corazón, no podía comprender porqué se sentía así, pero la razón ya la sabía, los recuerdos no se iban y no querían dejarlo en paz, su corazón dolía y sabía exactamente porqué... aún, en algún lugar de su mente y su corazón estaba ella...
-Hassy...
Y Keisuke, que estaba recargado en la pared al lado de la puerta inevitablemente escuchó lo que el rubio murmuró...
El viento movió con una danza su cabello, mientras hundía sus manos en los bolsillos de su pantalón, golpeó el piso con insistencia, esperando impaciente a que llegara quien esperaba. De pronto, a lo lejos se vislumbró la figura de una persona.
-Llegas tarde... –dijo al momento en que una tierna sonrisa asomaba por sus labios.
-Lo siento, tuve qué ayudar a mi mamá, por eso...
-No te preocupes –la calló suavemente, poniendo su mano en sus labios-, es mejor que no me des explicaciones, no las necesito.
-Pero Tai... –le sonrió suavemente, imitando la expresión de su amigo-... em, bueno, es mejor que nos vayamos, el día de hoy va estar a reventar el cine.
-Sí... y si no alcanzamos boletos –miró a la pelirroja a su lado-entonces le diré a tu novio que la otra vez que no fuiste con él andabas de loca en la playa sin él¿eh? –le sonrió pícaramente, mientras recibía un leve golpe en la nuca.
-Tú le dices eso y no ves la luz del día siguiente. –murmuró por lo bajo, recibiendo un leve quejido de molestia por parte del moreno-.
-Bueno, si tú lo dices... –levantó los hombros en señal de que no le importaba y ambos comenzaron a caminar lentamente por la ciudad...
En otro lugar: (+Más bien dicho, en los Estados Unidos ¬¬+) (+Bueno... ¬¬U+).
Era muy temprano¿las cinco de la mañana quizá¿las seis talvez? Avanzó con paso inseguro por las escaleras de su casa, había escuchado que tocaban la ventana de su habitación. Al principio pensó que se trataba de un sueño, pero de pronto reaccionó y se dio cuenta de que era demasiado real para serlo, así que como no queriendo se asomó por ella y no cayó en su asombro al ver de quién se trataba.
Dio un suspiro antes de intentar abrir la puerta, necesitaba valor para intentarlo. Colocó su mano en la perilla y la giró, maldiciendo el porqué ninguno de sus sirvientes estaba despierto.
-Hola... –escuchó frente a él, pero no alzó la mirada, estaba totalmente confundido.
-Buenos días, Raion... –su mirada seguía baja.
-Em, disculpa por molestarte tan temprano, sé que es de mala educación, pero necesitaba hablar contigo.
-Disculpe mi descortesía, puede pasar... –le dio el paso, pero el pelirrojo le indicó que lo haría después de él.
-Pasa tú primero¿sí? –le sonrió cálidamente, haciendo sonrojar a Kyo-Por favor.
-Pe... –sólo que fue interrumpido con un leve empujón que ejerció sobre él el pelirrojo-...
-¿Estabas dormido¿te desperté? –Raion parecía un niño pequeño mientras picaba con uno de sus dedos las costillas de Kyo.
-¿Eh? –preguntó entre leves risas que se escapaban de su garganta mientras luchaba contra el otro por mantener sus manos lejos de su cuerpo, aunque ése leve gesto de acercamiento le parecía realmente tranquilizador.
-Que si estabas despierto. –terminó de decir mientras cerraba la puerta tras de sí y esperaba a que el otro hiciera algo.
-Sí, lo estaba. –mintió, sonriéndole-He sido un desconsiderado –se llevó una mano a la boca mirando para todas partes-, ni siquiera le he ofrecido asiento.
-Te preocupas demasiado. –le sonrió yéndose a sentar a un sillón, mirando al ojiverde que no dejaba de moverse.
-Le traeré un poco de té y panecillos. –Raion le vio desaparecer por una puerta.
-Ésta va a ser una larga mañana –dejó escapar un suspiro de cansancio-, al parecer él va a estar huyéndome, y yo que quería decirle...
-¡Aquí están! –Kyo llegó como rayo y comenzó a servir el té en unas tacitas como las que Keisuke tenía cuando Raion fue a buscar a Kyo-Por favor acepte quedarse a tomar una taza de té, me daría mu... –pero no terminó de decir nada porque unos labios se juntaron con los suyos, sobresaltándole al punto de abrir los ojos totalmente de la impresión.
Raion se separó lentamente del ojiverde, mientras sonreía al ver sus mejillas enrojecidas por el sorpresivo beso. Era tan inocente y tan hermoso que no sabía si tomarlo en sus brazos y hacerlo suyo ó cuidarlo como a un niño pequeño, aunque ya estaba considerando hacer ambas cosas.
-Sí quiero quedarme, pero... –le sonrió sensualmente, confundiendo al más pequeño-... pero sólo si... –y cuando iba a decir algo...
¡ RING ¡¡¡ RING !
-¿Qué demonios? –dijo el pelirrojo mirando hacia la puerta, en donde pensó que se encontraba alguien interrumpiéndoles-.
-No es la puerta, es el teléfono. –sonrió quedamente el ojiverde mientras se paraba y tomaba el teléfono en sus manos-. ¿Bueno? Ah, sí... sí, me acosté temprano. No soy un niño pequeño, no me desvelé... ¿por qué me hablas a éstas horas¿Tuviste un problema con Yamato-san¿Y ahora qué pasó? Oh, ya veo... no, no estoy haciendo nada. ¿Qué por qué estoy despierto? Ah, pues... es que... –comenzó a sonrojarse levemente-... Raion-san vino... ¡No estamos haciendo nada malo! –el pobre ya parecía a éstas alturas un bombillo rojo totalmente iluminado- ¡Keisuke! Más te vale... bueno, cuídate, sí, me acostaré en mi cama... ¡pues claro que solo¿Con quién pensabas...¡¡¡¡Eres un depravado! –Raion ya estaba agarrando su estómago y soltando cada carcajada- Sí, adiós... me saludas a Yamato-san y a Yama-kun. Cuídalo mucho¿sí? Gracias, sí, me cepillé los dientes y cené bien. ¿Por qué no me tienes confianza, algunas veces suenas como mi papá... No, ya lo sé... ¿Decirle? No, Keisuke¿qué crees que me diga¿Decirle la verdad, eso suena tan fácil para ti, pero acuérdate qué pasó cuando tú se lo dijiste. Ya sé que tú no eres yo, pero si a ti te puso todos esos impedimentos ¿qué te dice que a mí no me hará lo mismo? Sí, ya sé que tengo qué enfrentar las cosas y abstenerme a todo lo que venga después, pero... –su voz pareció un susurro-... es que tengo miedo... Sí, gracias, lo tendré en cuenta. Ya sé que no estoy solo, te tengo a ti y a todos mis seres queridos. Claro, sí, comeré bien. ¡No incendiaré la casa! Tampoco haré fiestas. No, no haré nada "indebido" con... ¡Oye! –pero de pronto se escuchó que colgaron-.
-Gracias al cielo no tengo un hermano mayor, aunque con Ai es más que suficiente. –el pelirrojo aún no paraba de reír-.
-Discúlpeme, no sabía que era mi hermano, él siempre es así conmigo-.
-Porque te quiere. –le sonrió cariñosamente-.
-Sí, supongo. –bajó la cabeza y dejó escapar un suspiro-.
-Kyo... –Raion le tomó por la barbilla para que le encarase, cosa que tomó desprevenido al más pequeño-¿no tienes algo qué decirme? –preguntó, esperando una afirmación del otro, pero lo que se encontró fue una total confusión en él-.
-¿Yo?... ¿Sobre qué? –sus ojos mostraban todos los sentimientos que poco a poco se fueron aglomerando en su interior-.
-No te puse atención la última vez que discutimos, quiero saberlo de ti... todo¿por qué no me dijiste nada? –dejó que el otro moviera su mirada hacia otro lugar, mientras arrugaba con sus manos su pijama-.
-Yo tenía miedo... –dejó escapar un suspiro mientras continuaba-... de que usted no me quisiera después de saber que yo estaba comprometido. Para mí fue injusto saberlo, yo no amaba a la mujer que habían escogido para mí, me agradaba, pero sólo eso... Y cuando lo conocí, supe que usted era todo lo que yo necesitaba, quise estar a su lado desde ese momento, desde que usted posó sus hermosos ojos azules sobre los míos y me sonrió. No niego que al principio me asusté al pensar que otro chico pudiese gustarme, por eso comencé a investigar sobre eso, sabiendo de antemano que mi padre nunca lo aprobaría.
-¿Es a él a quien tienes qué decirle la verdad? –le preguntó, esperando una respuesta sensata-.
-Así es, Keisuke me dijo que no es momento de acobardarme, que si no le digo lo que siento nunca más me dejará ir. Pero es que él espera tanto de mí que no sé cómo vaya a reaccionar-.
-Huye conmigo... –el pelirrojo sonrió quedamente-... vámonos lejos, donde no nos encuentre, donde no pueda separarnos, eres mayor de edad, ya puedes decidir por ti mismo. Ambos podemos hacer una vida, los dos juntos... No le temo al destino, no le temo a la vida ni a lo desconocido, no si sé que tú estás conmigo...
-Raion... –sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas mientras se abrazaba desesperadamente al cuerpo del ojiazul-... No lo sé...
-¿Entonces todo lo que me dijiste es mentira? –apretó sus puños con impotencia-. ¿No me amas? Si es que lo haces ¿por qué no estás seguro? Si tienes miedo de que te abandone debes de dejar de pensar en eso, yo no lo haré, porque... porque...
-¿Sí? –Kyo le miró esperanzado, esperando ésas palabras que necesitaba escuchar para afianzarse y no permitirse caer, no ésta vez-.
-Porque yo te... quiero... –dejó escapar un suspiro, eso fue más difícil de lo que pensó. Su subconsciente le dijo que no fue muy auténtico al decirlo, porque dudó. Bueno, no fue eso, pero no podía articular bien las palabras en su boca-.
Pero de pronto no escuchó nada, eso lo alarmó, mirando hacia abajo, para encontrarse con que el ojiverde lo abrazaba con más desesperación mientras sollozaba. No pensó que eso le pudiese afectar, talvez ya no estaba seguro de lo que sentía.
-Yo también lo amo... –la voz de Kyo se escuchó levemente, pero le hizo sonreír-... Y sí, quiero estar con usted toda mi vida, no quiero que se vaya. Ya no le temo a nada, porque yo también puedo seguir adelante si usted... –se incorporó y miró a los ojos de su amado-... si usted está conmigo.
-Háblame de tú... ya te dije que no me gusta que me digas así... –le secó con cariño las lágrimas que resbalaban por sus mejillas, mientras depositaba un beso tierno en sus labios-.
-Te amo, mi querido Raion... –le sonrió, mientras sus ojos brillaban con más fuerza-.
Había dejado a Yamato en el baño, llorando. Había querido gritarle y recriminarle, pero se contuvo, porque realmente le amaba y no quería perderlo, ya había sufrido mucho desde su partida como para volver a verlo marcharse. No, él ya no quería sufrir, pero si su amor estaba de por medio no podía darse el lujo de la comodidad, él lo daría todo porque su mejor amigo estuviera bien, aunque eso consistiera en nunca poder tocarle.
Salió para aclarar sus ideas, comenzaba a anochecer. Su vista se posó en una escalinata, ya no daba para más, estaba volviéndose loco, pronto acabaría por desquiciarse.
-¿Por qué todo tiene qué ser así? –preguntó para sí mismo, cuando vio a una hermosa mujer de ojos azules y cabellera castaña, casi dorada mirándole fijamente-.
-¿Se siente bien? –preguntó mientras sostenía en una mano una bolsa con víveres-.
-Eh.. sí, lo siento, creo que pensé en voz alta. –se sonrojó levemente, más cuando aquella mujer le miró con escrutinio-.
-¿Le pasa algo? Se ve cansado. –atinó a decirle mientras se sentaba a su lado-.
-No, no me pasa nada, no se preocupe. –le sonrió, pero después bajó la mirada tristemente-.
-Sufres de desamor. –le pasó cariñosamente un brazo por encima de sus hombros-. Yo también lo hice muchas veces-.
-Todo el mundo lo hace.
-No siempre tiene qué ser así. Pero te daré un consejo, si realmente quieres a esa persona debes luchar por ella, aún estás a tiempo, no eches todo a perder. No sólo sufrirás tú, también los que están a tu alrededor, sin dejar de contarla a ella.
Keisuke sonrió, si ella supiera, si tan sólo supiera.
-Y si no es ella no importa, no dejes que se vaya, si tanto le amas sabrás qué hacer.
Se levantó y le sonrió cariñosamente mientras comenzaba a caminar.
-Disculpe... –llamó Keisuke-.
-¿Sí? –preguntó ella al voltearse-.
-¿Puedo saber su nombre?
-Oh, claro que puedes, mi nombres es Takaishi Natsuko.
-Takaishi-san, se lo agradezco. –hizo una inclinación y después continuó-. Mi nombre es Matsumoto Keisuke, por si algún día nos volvemos a ver.
-Espero que cuando eso suceda, Matsumoto-san, que ella, ó él esté a su lado y que usted no esté en el frío de la noche lamentándose.
-Gracias, eso espero.
-Adiós.
-Nos vemos...
Sonrió quedamente mientras ella se alejaba, tenía razón, debía luchar por él, un poco más de esfuerzo no le haría daño. Él quería estar con él, aunque eso consistiera en nunca "unirse".
-Aún es tiempo...
Abrió pesadamente la puerta de su apartamento, las luces estaban apagadas. No esperaba a nadie en casa, después de todo, Takeru le dijo que iba a ir con su padre a recibir al dueño de la mansión que les prestarían como locación para la Telenovela que estaban produciendo en su televisora y que se quedaría en su casa en Odaiba para continuar con las clases. Era lamentable que hubiese tenido qué cambiarse de casa, pero sus constantes viajes a Odaiba le hacían poder ver a Takeru. Su casa seguía allá, en donde Takeru casi siempre se quedaba, al igual que ella cuando tenía qué trabajar a veces semanas enteras en esa ciudad para tener qué regresar nuevamente a su ciudad natal. Cerró la puerta tras de sí y colocó el mandado en la mesa mientras abría el refrigerador para comenzar a preparar la cena.
-Mamá...
La pobre dio un tremendo salto cuando se asustó, realmente no esperaba a que su hijo estuviera en casa.
-¡Pero qué susto de muerte me has dado!
-Lo siento, cuando te escuché vine aquí, mi papá está en el cuarto.
-¿Hiroaki está aquí? –preguntó, todavía acomodando el mandado en su lugar-.
-Así es... y te tenemos una sorpresa... así que cierra los ojos. –le sonrió pícaramente-.
-¿Y ahora qué? –puso ambas manos en sus caderas, dándose inmediatamente por vencida y cerrando los ojos-.
Escuchó unos pasos, sonrió, esos dos ¿qué se traían?
-Ábrelos...
Abrió quedamente los ojos, esperando algo en las manos de su hijo, pero no cayó en su asombro cuando vio a un muchacho alto, rubio, de ojos azules con una mirada apenada y un leve sonrojo en sus mejillas.
-Hola, ma... –pero no pudo continuar, porque Natsuko se abalanzó sobre él para abrazarle y darle suaves besos en sus mejillas aún más sonrojadas.
-Déjalo respirar, pobre, no sabes ni quién es y ya estás así... –Hiroaki parecía divertido con la escena, no pensó que ella reaccionaría así-.
-Mi Yama, mira qué grande estás, tan guapo, tan apuesto, tan cambiado. ¿Estás bien¿cómo te ha ido¿cómo vas en la escuela?
-Bien... ma... –parecía apenado-.
-Mamá... sabes que yo soy tu madre, así que no temas en decirlo-.
El rubio sólo sonrió, mientras le miraba a los ojos.
-Pensé que iríamos a Odaiba, pero mi padre me dijo que era mejor verte. –le sonrió cariñosamente, mientras ella le seguía abrazando-.
-Que bueno que están aquí, me da gusto verte después de tanto tiempo.
-A mí también mamá... –le abrazó, recargando su cabeza en uno de sus hombros, en esos momentos sentía que las lágrimas le embargaban, no quería llorar. Pero ésa vez no le importó y dejó que todo lo que sentía se le escapara por los ojos.
En momentos como esos sabía que no estaba solo y que aunque todo se viera difícil siempre estaría acompañado de personas que lo querían. También sabía que tarde o temprano tendría qué afrontar la realidad, y que tendría qué ver a Taichi. Tenía miedo, sí... no quería que él lo volviera a humillar, pero algo en su corazón brilló, un rayo de esperanza, sabía que el moreno no le era indiferente en sentimientos y que tarde o temprano juntos estarían. Mañana... el día siguiente iría con él y ya no escaparía, le diría lo que sentía... sólo esperaba que él fuera sincero...
Y mientras pensaba en eso, en algún lugar de Odaiba un muchacho de cabellos y ojos castaños miraba por la ventana de su habitación, oprimiendo con sus manos su pecho. Tenía un presentimiento y no estaba muy seguro de lo que sucedería. Miró por enésima vez la cajita negra que contenía un bello anillo de compromiso en su interior y sonrió tristemente.
-Yo también tengo derecho a ser feliz. No esperaré a un fantasma de mis recuerdos, mañana le pediré a ella que se case conmigo...
CONTINUARÁ...
Gomen por la demora, pero como dicen: "Más vale tarde que nunca" y ésta vez sí que me tardé. Espero que les haya gustado éste capítulo y que almenos a alguien le agrade lo que escribí o.o.
Sin más me despido, deseándoles un buen día. Gracias por su atención.
Respuestas a sus Comentarios:
Eli-chan: ¿Ya te dije que te quiero mucho? Es que es la verdad, tu apoyo incondicional siempre me da ánimos para seguir adelante. Bien, después de mis cursilerías te diré. Me da gusto que te agrade, porque como siempre, mis historias toman unos cursos medio chafas XD pero bueno, dicen que cada cosa se parece a su dueño O.o. Y sí, qué bien que Matt volvió a ver a su antigua familia, pobre ya se lo merecía, ha sufrido mucho por mi culpa y no quiero que lo siga haciendo. Cuídate mucho, espero verte pronto por aquí, aunque no sé cuánto vaya a tardar en actualizar nuevamente, sabes que haré mi mejor esfuerzo para subir el próximo capítulo, ya trabajo en eso, pero no sé cuándo lo vaya a terminar, de pronto se me va la inspiración y dejo las cosas a medias. Nos vemos y gracias.
Yuuna Ushiha: Hola, no pensé que alguien me fuera a recriminar por eso XD, pero eso me dice que si alguien se queja voy por buen camino n.nU. Ya sabes que cuando escribes debes dejar la parte más "interesante" como el final de cada capítulo para que almenos alguien quiera seguir leyendo y los dejes en suspenso una y otra vez. Ya viste que todo fue bien, aunque hubieron unos pequeños inconvenientes, pero Raion y Kyo ya están mejor, y no sé si Miki y Kaoru vayan a quedar bien, bueno, talvez sí, cuando Kyo le diga a su padre que está con Raion, pero eso ya lo veremos más adelante.
Realmente espero que te haya agradado el capítulo y que disfrutes de ésta historia que está medio loca, pero muy al estilo mío XD. Cuídate mucho, te agradezco por tan lindos Reviews y tu paciencia.
Ruki-chan: Gracias, yo también espero tener más inspiración y tiempo para escribir y que cada lectora se vaya almenos satisfecha después de tanto tiempo de espera.
Tamoky: Am, gracias por recordarme mi triste y patética vida... pero en fin. No, no te creas, bueno, por lo de triste y patética sí, pero por lo demás ni te aflijas. Realmente yo también espero que todo me salga bien, porque ya casi me cuelgan de un árbol, Mary-sama todavía está enojada conmigo y no es para menos, pero que también entienda, ella fue joven, uno es impulsivo y hace cada pen... o.o ...estupidez... que para qué te cuento. Lo de escribir, bueno, es por falta de tiempo y también por la inspiración, pero cuando me quite éste gran peso de encima yo seré muy feliz y mis historias seguirán su curso... Y me da también mucho gusto que almenos a alguien haya podido inspirar para que escriba sus historias, un día de estos me daré una vuelta por la página para buscarlas y leerlas, claro si no te molesta n.--.
Sin más me despido, dándote las gracias por tomarte la molestia de leer mi historia, que si es larga, bueno, no pensé que fuera a serlo, yo iba a dejarlo en el primer final, pero muchas personas me recriminaron y casi me amenazaron (+Otras hasta me insultaron O.o+), así que tuve qué continuarle, y ya ves... aquí sigo. Espero nos volvamos a ver pronto n.n.
Lupi-chan: Gracias por todo tu apoyo. De veras que lo necesito, últimamente he estado pensando que mi vida es un asco y que me ahogo en ella, pero en fin, uno se pone a hacer tormentas en vasitos de agua, ah, la naturaleza humana n.nU. Y en serio espero que no te aburras de haber tenido qué esperar tanto, porque creo que todavía falta para que termine de escribir el otro capítulo, es más, yo diría que mucho. Recuerda que la paciencia es un gran don n.--.
Mito Sam: Am, después de reírme unos momentos por tu review tan gracioso... em... XD. No sé porqué pienso que tú y yo nos parecemos, la otra vez estaba pensando en eso y en cierta forma sí. Espero que tú no te metas en los mismos problemas que yo y que te vaya bien, porque eso es lo que necesito ahorita. Te agradezco por tus atenciones y porque te tomas la molestia de leer éste fic tan patético, hay mejores escritoras por ahí, esperando a que alguien lea sus historias y que no pierdan el tiempo con las mías, pero en fin, talvez aún tengo un poco de suerte. Discúlpame por haber tardado tanto, pero mi inspiración se esfumó y me dijo: "¿Sabes qué, Meyka-chan, me voy, tu vida es un asco y no pienso hundirme junto contigo". Pero de igual manera volvió o.o. Por lo de Sora, em, no es tan mala, sí, lo sé, jugó con los sentimientos de Yama y de Tai, pero no sabía lo que hacía, aún ahora la comprendo, yo hubiera destrozado a alguno de los dos hace tiempo, pero ahora que soy un poco más madura sé que así no se arreglan las cosas. Cuando alguien no te quiere no puedes obligarlo a que lo haga, por mucho que lo ames. Siempre es bueno dejarles ir cuando es necesario. Y verás que ella no estará de acuerdo con lo que el baboso de Taichi quiere hacer, ayudará de alguna manera a que Tai y Matt vuelvan a estar juntos y también Mimi, pero como dice Doña Chonita: "Ésa es otra historia". Em, creo que ya me voy, a lo mejor y ni tienes tiempo para leer y yo quitándotelo. Cuídate, nos vemos, pásatela bien y por favor, sé paciente, espero continuar pronto con esto.
Xubose: ¿Sabes? Nunca me habían escrito tan bonito Review, hiciste que me sintiera orgullosa de lo que hago, y también me diste una razón para seguir escribiendo. Sé que soy demasiado¿cómo decirlo, em, que tengo falta de modestia XD, pero realmente me agradó lo que me dijiste. Almenos sé que he estado aprendiendo algo después de escribir por tantos años, em, bueno, no tantos como otras personas, pero que almenos me desenvuelvo mejor que antes. También me sirvió de mucho que me hayas dicho que has sentido lo que los personajes viven, porque eso me dice que voy por un buen camino y que ya domino un poco los sentimientos en éste fic. Y sobre todo que piensas que esto es un poco realista, yo sé que talvez no, pero almenos trato de hacerles la vida imposible para que sufran, aunque yo por desgracia lo hago junto con ellos o.o.
También tienes razón en eso de que qué bueno que tú no hayas leído desde el comienzo mi fic, porque sí, realmente hubieras querido matarme, aunque antes no tardaba tanto en actualizar, una vez subí 4 capítulos en una semana, no te miento, pero mi inspiración comenzó a morir cuando supe que estaba en aprietos y no sabía cómo salir. Aún ahora me siento desolada, pero estoy encontrando unos rayitos de luz que se cuelan entre mi aterradora oscuridad. En serio, en serio, en serio te agradezco de todo corazón lo que me has dicho, así que intentaré actualizar lo más rápido posible. Algún comentario que quieras hacer o alguna idea serán bien recibidos. Por cierto, no sé cuánto falte para el final, porque cuando digo, sí, así va a terminar luego pongo más cosas y más enredos que cuando acuerdo el final se ve muy lejos. Yo creo que todavía hay RAPSODIA para rato. Olvidaba agradecerte por decir que escribo buenos LEMONS, pero en fin, todo mundo dice que soy una pervertida, así que eso de escribir escenas así es lo que más me gusta XD. Cuídate mucho, siempre es bueno contar con escritoras de reviews como los míos XD. Nos vemos después.
