: -: -: -:

Género: Yaoi

Pareja: Taichi X Yamato

Contenido: Angustia, Romance

Clasificación: NC-17

Título:

RAPSODIA

Versión 3.0

: -: -: -:

NOCTURNO

Nota:

Pensando: "".

Hablando: - -.

Notas de la Autora dentro del fic: (+).

Para futuras aclaraciones ((Al final del fic)):

Bueno, antes que nada quiero pedir una disculpa a todos los chicos que leen el fic por pensar que sólo las mujeres lo hacían, pero no fue en mala onda, lo que pasa es que tiendo a pensar que ningún hombre querría leer algo así, ya que hace mucho tiempo, al comienzo del fic Yuu-kun me dijo que era asqueroso, pero en fin. Así que entiendan que no tengo ningún prejuicio en contra de nadie ni por razas, sexo o por falta de éste (+XD+). Fue broma, lo siento, no pude resistirme. Así que ya saben, si a alguien ofendí le ofrezco mi más sincera disculpa.

Capítulo 9
Miedo

: -: -: -:

Sus pasos se escuchaban como eco en el enorme pasillo alfombrado y muy bien decorado. Pero hubo un punto en el que de repente se sintió débil, no supo si podría continuar avanzando. Con lágrimas en los ojos tocó con las yemas de sus dedos una puerta, recargándose después en ella, resbalando hasta quedar sentado en el suelo.

Abrazó sus piernas y se dio consuelo a sí mismo, intentando olvidarlo todo, dejar de pensar en ésas dos personas que ahora ocupaban su mente. Ésas dos personas que seguramente en esos momentos se estarían burlando de su recuerdo, del amor que tanto le tuvo a Taichi, sabiendo de antemano que todo era un juego que ella había planeado.

Bajó la cabeza y continuó llorando, hasta que escuchó unos pasos que sonaban como eco junto con sus lastimeros sollozos. La persona que había estado caminando se detuvo a su lado, mientras sentía su mirada, pero no dijo nada, algo en todo eso le asustaba.

-¿Qué quiere? –se permitió decir, mientras sentía su corazón palpitar a mil por hora en su pecho-.

-¿Qué estás haciendo aquí? –una voz, ésa voz lo hizo voltear rápidamente hacia arriba, encontrándose con unos ojos amielados que le miraban con algo de ira-.

-Taichi...

Se le quedó mirando a la persona que tenía a su lado, pero aún no podía asimilar lo que estaba sucediendo. Estaba ahí, de pie a un lado de él, mirándole confuso, pero no le importaba, el saber que le tenía ahí, a su lado era lo más importante. Ninguno de los dos intercambió palabras, éstas eran superfluas, estaban de más. Sus ojos eran la ventana de su alma, ambos tenían sentimientos encontrados. Después de tanto tiempo se volvían a encontrar.

Taichi dio un paso hacia él, pero se detuvo a mitad del camino, cambiando de pronto su mirada a una de total desprecio.

-Taichi... –Matt susurró suavemente, intentando calmar sus ojos que se habían llenado de lágrimas que querían salir-...

-Te pregunté qué demonios haces aquí –hizo una pausa y le dio la espalda al rubio-. Aunque realmente no me importa.

-Lo sé... –sonrió débilmente-... estoy de más en éste lugar, nunca debí de haber regresado. Es más, nunca debí de haber nacido.

-Yo no dije que... –pero sus palabras fueron cortadas de tajo por el rubio, que se contrajo en un lamento que le hizo voltearse y arrodillarse junto a él-... ¿qué te pasa, estás bien? –quiso tocarlo, pero Yamato lo evitó, como también cerró los ojos para no verle-.

Su cuerpo se convulsionaba en pequeños espasmos y unos lamentos salían de su garganta. Quiso volver a tocarle, pero éste se hizo hacia atrás, topando sin querer con la puerta de ése departamento.

-No me toques... –su voz se escuchó débilmente-... no quiero que me toques.

-Estás mal, tengo qué llevarte a otro lugar porque...

-¡Déjame en paz! –lo hizo a un lado y se puso de pie como pudo, intentando correr, irse de ahí, irse lejos, para ya no volver, para desaparecer de la tierra, olvidarse de todo, dejar todo atrás, intentar vivir una vida, intentar seguir adelante-.

Pero no contaba con que el moreno lo tomara de la muñeca para impedir que se fuera, no contaba con que lo hiciera nuevamente, como cuando se dio cuenta de que lo amaba, de que lo necesitaba más de lo que se hubiera imaginado, de que él era todo lo que necesitaba para seguir viviendo. Seguir viviendo, sí, eso era, él le había robado la vida, le había quitado todo. Todo...

MIENTRAS CAMINABA EN ÉSTA OSCURIDAD

RECORDÉ LOS MOMENTOS QUE VIVIMOS

Y AHORA QUE YA NO ESTÁS A MI LADO

ME PREGUNTO QUÉ ES LO QUE PASARÁ

... ¿por qué seguía vivo entonces¿Por qué continuaba latiendo su triste corazón¿Por qué, por qué, por qué¿Por qué no murió cuando tuvo la oportunidad¿Por qué no vivió una bonita vida con su familia, lejos de Taichi¿Por qué su familia era como era¿Por qué su verdadera familia era como era¿Por qué él mismo era de esa manera? Talvez si hubiera amado a Sora eso nunca hubiera sucedido. Talvez si su madre biológica no le hubiera abandonado nada de eso hubiera pasado.

Y de pronto todas las fuerzas para seguir viviendo se le acabaron. Todo estaba echo añicos. Su esperanza de volver a ver a Taichi se había desplomado, al igual que toda su vida, al igual que su corazón. Y entonces sintió que éste dejó de latir, después de haber latido desbocadamente, después de haber querido abrazar el corazón de Taichi... y de súbito sintió que todo se oscurecía a su alrededor, todo se desvanecía, hasta la voz de aquel a quien tanto había amado que le llamaba con alarma, con miedo...

... ¿miedo de qué...¿... miedo a qué?

Había visto con horror cómo Yamato se había desmoronado frente a él, había sentido un vacío que nunca había experimentado, había, había...

... ¿había sentido miedo¿Miedo de qué¿Miedo a qué?

Con temor y con un temblor que le recorría de pies a cabeza buscó entre sus cosas una llave, una que le había robado a Takeru, sabiendo de antemano qué puerta abriría ésta. Cuando la encontró abrió la puerta delante de él, tomando entre sus brazos el cuerpo inerte del rubio, mirándole con detenimiento. Se abrió paso por el apartamento, caminando hasta la habitación que antiguamente era de su amigo. Lo dejó sobre la cama mientras se cercioraba de que Yamato se encontraba bien.

-Yamato...

Un triste lamento salió desde su garganta, siendo acallado por el remordimiento, mientras acariciaba suavemente su rostro y quitaba un mechón que le impedía ver bien sus facciones. Hacía tanto que no veía su rostro tan hermoso, pero una mueca de dolor y sufrimiento le recorrían¿había sido él nuevamente el que las había colocado en ése lugar? Tristeza, desolación, desesperación, todo eso sentía él mismo.

Se dio la vuelta y cobijando al rubio salió de ésa habitación. Una punzada en el pecho hizo que sus ojos se llenaran de lágrimas y que comenzaran a derramarse por sus mejillas, mientras se sentaba en el suelo y abrazaba sus rodillas con desesperación. Un remolineo de sentimientos acudieron a su corazón, cuando se tapó la boca y acalló un gemido de dolor que quiso escapar desde lo más profundo de su alma. Tenía miedo, miedo de enfrentar la vida, miedo de enfrentarle a él. ¿Con qué cara le vería ahora? Él era el causante del sufrimiento del rubio, él era el que había terminado con su felicidad. Talvez si él nunca hubiera aparecido en su vida. Nunca.

-Nunca... –ésa frase se formó en su mente, mientras pensaba en voz alta-... nunca te hubiera conocido...

¿Qué hubiera sido mejor? No lo sabía, realmente no sabía qué sería de su vida en esos momentos si el rubio no hubiera intervenido. Talvez sería feliz sin saber que existía, talvez Yamato también lo sería, pero... pero sabía en lo más profundo de su ser que aún dolería, que aún tendría ése vacío en su alma, el cual no podía ser llenado con nada, con nadie. Talvez ni siquiera por él.

ESPERABA ENCONTRARTE COMO UN RAYO

LA ESPERANZA QUE ILUMINARÍA MI CAMINAR

Y VERME EN TUS OJOS, TU MIRAR

ESPERABA TANTO DE ÉSE MOMENTO

Dejó escapar un suspiro que llevaba consigo su apagada agonía. Se puso de pie y con desgano comenzó a caminar hacia la cocina, mientras recordaba, aunque no quería, lo que él le hizo a Yamato, todo el sufrimiento que le causó. Dolor, tristeza. ¿Cómo había soportado tanto¿Cómo había ido a buscarle y se había humillado ante él después de que él... le robó su inocencia, su vida, su sonrisa, su felicidad?

Con manos temblorosas comenzó a buscar entre las alacenas un vaso, encontrando que todo seguía igual que antes. No, era mentira, nada podía seguir igual que antes. Y con total desesperación cerró los ojos y dejó que todo lo que traía cargando en su alma pesara demasiado, desmoronándose por completo.

-¿Estás bien? –escuchó una voz a su lado, haciéndole sentir un nudo en la garganta- ¿Te sientes mal?

No respondió. Lo único que hizo fue apoyarse en el fregadero, colocando ambas manos sobre éste. Y de repente una enorme confusión le embargó, cuando sintió unos brazos estrecharse contra su cuerpo y un pecho se juntaba a su espalda, abrazándole en modo de consuelo. No pudo más, ya no pudo contener ésas lágrimas de total dolor, y volteándose hacia él se arrodilló y comenzó a llorar amargamente contra su regazo.

-Taichi... –y una voz llena de ternura y tristeza fue lo único que acompaño a sus sollozos-...

PERO AHORA QUE NOS ENCONTRAMOS

YA NO SOMOS LOS MISMOS

Abrió los ojos pesadamente, sintiéndose de repente algo extraño. Con algo de asombro se descubrió en una cama, y a su lado, sin que pudiera evitarlo estaba Yamato. Miró su faz y por primera vez pudo ver que sonreía levemente, mientras se acurrucaba más contra su pecho. Despertar a su lado, eso era lo que siempre había deseado, ser estrechado en sus brazos y nunca más volverse a separar de ése cuerpo tan cálido que se movía un poco inquieto, mientras al parecer buscaba una posición más cómoda.

Se apoyó contra el costado izquierdo de su cuerpo y con algo de indecisión tocó el cuerpo del rubio, pasando por sus hombros hasta tomar una de sus manos.

-Y pensar que... eso era lo que más deseaba cuando me di cuenta que yo te amaba –bajó la cabeza acongojado, mientras miraba hacia la mesita de noche que aún seguía a un lado de ésa cama, y como si el pasado le hubiera golpeado de repente también seguía ahí ése diario-. No puede ser...

Se asombró de que nada hubiera cambiado, de que todo siguiera igual en ése lugar. Soltó instintivamente la mano del rubio y pasando por encima de su cuerpo alcanzó a tomar la vieja bitácora con su mano derecha, atrayéndola hacia sí. Por unos momentos dudó en leerla nuevamente, ya que sabía que la ira y el enojo se apoderarían de su ser, como aquella noche en la que, después de que Yamato se hubiera quedado dormido hubiera leído ésas palabras. Se sentó mientras miraba la bitácora en sus manos. Dudó por unos instantes en abrirla nuevamente y ver su contenido, pero una punzada en el pecho le hizo hacerlo, mientras que con algo de desilusión miraba ése párrafo en especial.

...que lo veo una vergüenza tremenda me invade¿qué pensará de mí si le digo lo que ha sucedido y que sé lo de su apuesta con Sora? Pensé en estos días hacerle lo mismo que él quiere, primero seduciéndolo y después llevándomelo a la cama...

Recordaba haber leído eso, sabía que ésa era la razón por la que se enteró de que Yamato ya sabía lo que él y Sora tenían planeado, pero no se había atrevido a ver lo demás, talvez por miedo, talvez por cobardía, pero estaba seguro de que algo andaba mal, su corazón se lo decía. Y sintiendo un nudo en la garganta continuó leyendo en donde se quedó.

... pero no puedo, por más que lo intente nunca podré. Porque me he enamorado de él, de cada detalle, de cada sonrisa suya, de cada beso, de cada caricia. Por eso he intentado decirle lo que sé, pero temo tanto a su desprecio que me callo cuando estoy a punto de hacerlo, porque lo amo, porque no podría vivir sin él. No podría seguir mi vida sin ti Taichi. Tú eres la luz que ha guiado mi camino en estos tiempos, cuando pensaba que me quedaría esperando la muerte, solo, como siempre he estado, sentado, entre las penumbras de lo que antes fue una vida llena de alegrías. Pensé que me quedaría flotando en medio de la nada y que lloraría siempre por lo mismo todas las noches, pero ahora me doy cuenta de que por tí es que sigo vivo, que sigo aquí, me lo has demostrado y quiero seguir aquí para ti, porque te quiero, eres mi razón de existir, porque... porque es verdad que yo te amo. Porque si tú me dejas prefiero la muerte eterna, que la muerte en vida.

Soltó sin querer la libreta que fue a dar estrepitosamente contra el piso. Sintió que su corazón comenzó a latir rápido y después muy lentamente. Un temblor se apoderó de su cuerpo, mientras intentaba detener lo que su cuerpo estaba sintiendo. Aún temblando se levantó de la cama y buscó a tientas sus zapatos, mientras se ponía su chaqueta y abría la puerta de la habitación.

-¿Qué pasa? –escuchó la voz adormilada de Yamato, mientras un profundo bostezó le acompañaba- ¿Te sientes mejor?

-Tengo que irme –fue lo último que dijo antes de cerrar la puerta y salir de ése lugar-.

-¿Se habrá enojado porque lo acosté conmigo? –se recostó en el lugar en el que había estado el moreno y aspirando su aroma cerró los ojos, pero los abrió inmediatamente cuando vio algo tirado en el piso- ¿Qué es eso? –y apoyándose en la esquina de la cama tomó entre sus manos su bitácora, mientras un dolor le recorría el pecho- Taichi...

Trataba de reprimir las lágrimas que querían salir de sus ojos, trataba inútilmente de golpearse, de matarse, de lanzarse contra un carro, de lanzarse desde un puente, de morirse, de... de... Fue un idiota, fue un imbécil que se dejó cegar por la ira sin medir las consecuencias de sus actos. Y ahora, y ahora ya no había vuelta atrás, ya no había esperanza para su corazón. Se detuvo en un edificio y a tientas logró sentarse en unas escaleras, mientras sus lastimeros lamentos hacían eco contra las paredes.

Pero se lo merecía, merecía lo que estaba viviendo por lo que le hizo a Yamato, merecía vivir ésa vida vacía y carente de sentido, de ésa total desesperación que se apoderaba de su corazón cada vez que lo recordaba. Ojalá pudiera retroceder el tiempo y detenerse a sí mismo, ojalá pudiera regresar para explicarse a sí mismo que tenía que leer lo que restaba de ésa libreta que jamás debió de haber estado en sus manos. No, ojalá pudiera regresar y detener ésa apuesta para no lastimar al rubio, para no lastimarse a sí mismo, para no dañar su entorno, para no lastimar a Sora.

De repente le vino a la cabeza el recuerdo de ésa persona, de ella. Dejó escapar un suspiro mientras cerraba los ojos y sonreía levemente.

-Pero él y yo ya no... –las palabras fueron muriendo en sus labios-... ya no sentimos lo mismo...

Levantó la cabeza y miró el cielo que estaba nublado, fue hasta esos momentos en los que se dio cuenta del frío que estaba haciendo. Volvió a bajar la cabeza y no pudiendo detener las lágrimas se levantó del lugar y continuó subiendo, hasta quedar frente a una puerta.

-Pero¿qué pasaría si él aún me... –tocó la puerta, esperando que alguien le abriera, aún cuando ya eran las 2 de la madrugada-... y si yo aún lo...?

Alguien murmuró por lo bajo, y después la puerta se abrió casi de golpe.

-¡Pero Taichi, que haces aquí! –la voz de su madre le distrajo, mientras miraba apenado hacia ella, secándose con algo de torpeza las lágrimas que empañaban sus ojos- ¡Mírate cómo estás¡Pescarás un resfriado¡Mira que andar con ésa ropa tan sencilla en la calle con tanto frío! –se calló cuando vio que el rostro de su hijo se había ensombrecido- Taichi¿qué es lo que pasa?

-Mamá... –sus sollozos hacían que su cuerpo se contrajera en espasmos-... yo...

-Tai... ¿qué sucede? –preguntó preocupada, mientras escuchaba que las otras personas que compartían la casa con ella se levantaban y se acercaban a ver qué ocurría-.

-Mamá... yo... lo... –un fuerte sollozo rompió de lleno sus palabras, mientras se abrazaba a su cuerpo-... yo vi a... a... Yamato...

-¿Qué! –Hikari gritó mientras caminaba rápidamente hacia donde se encontraba su hermano y lo alejaba del cuerpo de su madre- ¿Qué fue lo que le dijiste¡¿Ya viste todo lo que has ocasionado Taichi! –lo tomó del cuello la camisa y apretó los puños con furia- ¡Todo por tu estupidez¡¿Qué, ya le dijiste que te vas a casar con Sora¡¿Ya le restregaste en la cara que ésta vez vas a ser feliz¡¡¡Eres un estúpido¡¡¡Un imbécil!

-Hikari, por favor... –la madre de ambos los separó, mientras veía cómo su hijo se desmoronaba, cayendo al piso-... no sabes lo que...

-¡Piensa lo que has hecho Taichi! –y dirigiéndole una mirada de total desprecio a su hermano se encaminó a su cuarto, dando un portazo-.

Taichi seguía tirado en el piso, sintiéndose una cucaracha. Había humillado terriblemente a su amigo, lo había hecho sentirse basura, lo había golpeado y había herido su cuerpo y su alma, su corazón. Sabía que se merecía todo lo que le estaba pasando, cuando das algo recibes lo mismo a cambio. Cerró los ojos y sus lágrimas dejaron de fluir.

-¿Estás bien? –escuchó la voz de su madre a un lado, mientras le extendía un pañuelo-.

-Sí, lo estoy –sonrió levemente, mientras se secaba las lágrimas con la muñeca de su mano derecha-, no te preocupes.

-Perdona a tu hermana, sabes cómo se pone cuando...

-Me voy... –dijo poniéndose de pie, mientras le daba la espalda a su madre-...

-Hijo... –la voz de su padre se escuchó detrás de él-... si necesitas algo...

-Estoy bien, en serio... –rió apagadamente, mientras sus murmullos se iban convirtiendo levemente en llanto-...

-Tai... –Yuuko quiso acercarse a su hijo, pero su esposo no la dejó-... chi...

-Que pasen buenas noches, y perdón por la interrupción –y salió del lugar, mientras bajaba del edificio-...

Dejó escapar un suspiro cuando caminaba por las solitarias calles de Odaiba, mientras buscaba un taxi o algo por el estilo.

-Me pregunto si él aún... –pero no terminó la frase, un automóvil pasó muy rápido, cortando el aire-...

"Si él aún qué?" una voz en su cabeza le distrajo, y la reconoció como su conciencia.

-Si él aún siente algo por mí.

"Sabes muy bien que él aún te está esperando".

-¿Por qué? –nuevamente un automóvil lo cegó por instantes, mientras todo el lugar volvía a la oscuridad- ¿Por qué estás tan seguro de eso?

"Él te lo dijo¿lo recuerdas? Aquella vez, cuando estabas en Estados Unidos".

-Pero él no sabía que yo...

"Exacto, él no sabía que eras tú, pero dijo que aún te amaba. Sabes muy bien, en el fondo de tu corazón que tú también lo amas".

-¡Te equivocas! –se levantó rápidamente, mientras golpeaba con su mano derecha el poste de luz que estaba a su lado, haciendo que parpadeara por unos instantes- ¡Yo ya no le amo!

"Entonces..." la voz sonó triste "... ¿entonces por qué te duele tanto?".

-¿Qué?

"¿Por qué te duele tanto saber que está tan cerca y que no puedes acariciarlo?" cortó de tajo, mientras Taichi se quedaba pensativo.

-Yo ya no puedo... yo ya no debo amarlo... –cerró los ojos y sonrió tristemente-... Nuestro destino ya no es estar juntos, ambos nos hacemos daño el uno al otro. ¿Por qué él querría estar conmigo¿Y por qué querría estar yo con él?

MI CORAZÓN HA SUFRIDO LA DECEPCIÓN DE TU AMOR

NADA ES LO QUE PARECE¿SE REFLEJA EN MIS OJOS MI DOLOR?

ME PREGUNTO SI AÚN AHORA NUESTRO CORAZÓN CAMBIÓ

SI EL SENTIMIENTO DE AMBOS SE DESVANECIÓ

"Ya lo dije, él te ama, él aún siente lo mismo que tú por él".

-No es verdad, yo ya no lo amo, yo quiero a...

"La quieres, no la amas, ve la diferencia, sabes que no puedes engañarme, sabes que no puedes engañarte a ti mismo".

-Algunas veces desearía no saber que tienes la razón –dejó escapar un suspiro de resignación-.

"¿Entonces, irás con él¿Se lo dirás?" .

-No, no le diré nada –y mirando a la luna decidió seguir con su camino-, no sé qué reacción podría tener...

"Ah, de verdad que eres idiota, ve y díselo, ve y dile que quieres estar con él." de repente el tono de voz sonó algo pícaro "Dile que quieres dormirte a su lado y amanecer entre sus..." pero Taichi cortó de tajo sus pensamientos.

-Debo de dejar de tener pláticas conmigo mismo –y sonriendo levemente cerró los ojos-, o terminaré por hacerme caso.

Mimi paseaba por la habitación sosteniendo un teléfono inalámbrico, escuchando la conversación que tenía al otro lado. Takeru no paraba de hablar y de maldecir a Sora, diciendo que era una desgraciada, una zorra (+Ana-chan, Sa-chan, Mare-sama y yo compartimos la misma opinión+), una mal nacida infeliz que se había interpuesto en la felicidad de su hermano. Trató más de una vez de calmar al rubio, pero éste no le había permitido decir ninguna palabra desde que le contestara el teléfono, aunque lo comprendía y en el fondo de su corazón quería ayudarle no esperaba que pudiera hacer mucho, conocía a Taichi y sabía que éste era igual o peor de orgulloso que Yamato, nunca pediría una disculpa, aunque, aunque de eso dependiese su vida.

-Tranquilízate¿quieres? –resopló algo disgustada-, no es el fin del mundo.

-Pero... pero mi hermano... –se aferró al teléfono y gimió algo consternado-...

-Intentaré ayudarte, pero no puedo asegurarte nada –cerró los ojos con cansancio-, además, son las tres de la mañana¿me puedes dejar dormir un poco?

-¡Pero es que no sé dónde esté mi hermano, además no ha regresado a casa y...!

-Takeru, Yamato ya no es un niño, sabe cuidarse, además de que no es tan imbécil como para cometer una estupidez –dejó escapar un bostezo-, está seguro en donde se encuentre.

-Pero... ¿y si algo malo le pasa?

-Va a estar bien, así que ya no molestes, mañana te hablo para saber cómo van las cosas –se acomodó en la cama-. Buenas noches.

-¡Espera Mimi! –pero del otro lado colgaron- Como si fuera tan fácil creerte...

Bostezó con cansancio y cerró los ojos mientras acomodaba el teléfono donde debería estar. De repente abrió los ojos, mirando con tristeza hacia ningún lugar en específico. Taichi y Yamato, talvez nuevamente podrían estar juntos, eso era un trabajo para ella, sólo esperaba que su plan diera frutos antes de irse de aquel lugar.

-Mañana hablaré con ella... –cerró los ojos y se quedó dormida inmediatamente-...

Bajó los escalones con pereza y bostezó fuertemente, estiró los brazos y tomó un jugo de naranja que estaba dispuesto en una mesa, el cual había pedido con anticipación. Miró hacia la puerta de entrada y después de haber bebido todo el contenido del vaso caminó hacia fuera, cegándose momentáneamente cuando el sol le dio de lleno en el rostro. Con indiferencia caminó apresuradamente, mientras detenía un taxi para que la llevara a su destino, un departamento en el cual había estado unas veces, el departamento que Sora compartía con su madre.

Quiso hacerse desistir de ello, pero no estaba segura si era lo correcto, ir a persuadir a ésta para que dejara a Taichi ser feliz, ser feliz con la persona que realmente le amaba, porque estaba completamente segura de que Sora no amaba al moreno. Pero... ¿y si ésta vez todos se equivocaban?

Se detuvo frente a la puerta, pensando en si hacía lo correcto, intentando poner en orden sus pensamientos, hasta que la puerta se abrió, mostrándole a la pelirroja.

-Mimi¿qué haces aquí? –su rostro tenía un dejo de asombro-.

-Hola Sora... –dejó escapar un suspiro y la enfrentó-... yo...

-Vienes a hablar sobre eso... –bajó la cabeza y la invitó a pasar-...

-Perdóname, no quería ser una entrometida –se sentó en un sillón, cuando vio que la pelirroja se sentaba frente a ella-. Sé que no debería de estar aquí, pero...

-Así que te lo han contado –cerró los ojos y sonrió con tristeza-, ya te han dicho que Taichi y yo...

-Sí, lo han hecho –se quedó mirando la luz que entraba por la ventana que estaba a su derecha, pero después volteó a ver a su amiga-. Pero quiero saber qué es lo que sientes tú Sora, quiero saber qué piensas.

-Pensé que podía ser feliz –arrugó su ropa y sus ojos se llenaron de lágrimas-, pero por más que lo intento me doy cuenta de que nunca podré luchar contra el fantasma de Yamato, ni en su corazón, ni en el mío.

Mimi quiso decir algo, pero Sora la detuvo.

-Sé que piensas que yo no siento nada por Taichi, que talvez sólo es una obsesión enfermiza, pero realmente lo amo... –por fin las lágrimas se derramaron por sus mejillas, mientras mojaban su rostro-... sé que lo amo.

-Creo que lo haces, pero...

-Él está aquí¿verdad?

-¿Quién?

-Yamato... –ambas se quedaron calladas, escuchando el ruido de los automóviles y de la gente que provenía de afuera-... Es por él que estás aquí.

-No sabes todo lo que sufrió para armarse de valor y volver a Japón –iba a agregar más, pero Sora la detuvo nuevamente-.

-Sé que ha sufrido mucho, y que los causantes de ése sufrimiento hemos sido Taichi y yo... Creo que le debo una disculpa. No, creo que no sólo le debo eso...

-¿De qué hablas? –Mimi le miró confundida, la verdad no se esperaba que su amiga hubiese cambiado tanto a lo largo de los años-.

-Amo a Taichi como no tienes una idea –se levantó y se acercó a la ventana, haciendo que la luz del sol golpeara suavemente sus facciones, delineándolas con suma delicadeza-. Pero así como lo amo quiero lo mejor para él.

-Sora... –la expresión de Mimi cambió, haciendo que sonriera a la pelirroja-...

Y AÚN ALBERGO EN MI TRISTE CORAZÓN

LA ESPERANZA DE QUE NADA SEA VERDAD

PERDERME EN LOS RECUERDOS, NO SUFRIR MÁS

SEGUIR CAMINANDO ENTRE TANTA OSCURIDAD

-Creo que es lo mejor para todos... –Sora sonrió amargamente-... para los tres...

Cerró los ojos cuando la luz del sol le cegó por unos instantes, al momento de salir a la calle. Cruzó hacia la otra banqueta, esperando llegar rápidamente al hotel en donde se hospedaba, pero jamás creyó encontrarse cara a cara con aquel a quien había intentado ayudar, así que sin más se acercó a él, esperando que no se encontrara tan triste como pensaba que estaría.

-Yamato... –Mimi se acercó al rubio, que volteó a verla-... ¿cómo estás?

-Mimi... –éste pronto bajó la cabeza y sus ojos se entristecieron-... ¿ya te enteraste?

-¿Qué piensas de todo?

-Es lo mejor¿no lo crees? –sonrió débilmente y después volteó a ver el cielo-. Ellos dos se necesitan mutuamente, a mí nadie me necesita.

-¡No digas estupideces! –la castaña se desesperó- ¡Todos te necesitamos! Eres algo especial en la vida de las personas, de todas las personas, y has dejado una huella, en algunos buena, en otros no tanto, pero sin ti no sería lo mismo.

-No me importa éste mundo... –se llevó una mano a la cabeza y negó, mientras sentía cómo las lágrimas pugnaban por salir-... no me importa nada de lo que suceda de ahora en adelante. Porque...

-¿Has hablado con él? –se le acercó lo suficiente como para separar su mano de su boca, mirándole con ternura- ¿Ya lo has visto?

-Sí...

-¿Cuándo? –se alejó de él, parecía tan sorprendida-.

-Ayer... ayer me lo encontré... –su voz se quebró-... pero...

-¿Y qué te dijo¿Cómo está él?

-No lo sé... no sé cómo interpretar lo que nosotros dos...

-Yamato¿qué hiciste? –se llevó una mano a la boca, totalmente incrédula-.

-¡Nada de eso! –se sonrojó y después sonrió con tristeza-. Él ya no me quiere...

-¿Te lo dijo?

-No lo sé... –éste vez no pudo contenerse, haciendo que las lágrimas resbalaran por sus ojos-... no sé ya ni qué pensar. Nos hacemos daño, tanto daño...

-¿Y tú lo quieres? –le abrazó con cariño-¿aún lo sigues amando?

-Con toda mi alma... –se recargó en el pecho de su amiga y dejó que todo lo que traía cargando en su corazón se desbordara-... pero...

-Yo sé... que también él te ama... –le acarició el cabello-... yo lo sé...

-No es verdad...

MI CORAZÓN AÚN SUFRE EN SU TRISTE SOLEDAD

AÚN TENGO MIEDO DE VOLVERME A LASTIMAR

Y EN LO MÁS PROFUNDO DE ÉL GUARDO LA ESPERANZA

DE QUE NUESTROS CAMINOS SE VUELVAN A CRUZAR

-Claro que lo es... –lo separó suavemente de ella y vio hacia sus hermosos ojos azules, los cuales estaban tan tristes-... pero el muy idiota aún no se da cuenta de ello, o no quiere aceptarlo.

-Sé que intentas darme apoyo, pero es que... –dejó escapar un largo suspiro... pero es que... todo esto es tan irreal...

-Yamato... –Mimi se acercó a él y le dio un suave beso en una mejilla-... siempre has tenido el valor de enfrentar la vida, aún cuando ésta te trate mal. ¿Qué te pasa ahora?

-Me he dado cuenta de que se me han acabado las fuerzas para continuar... –cerró los ojos-... se me ha acabado todo.

-Aún no es tiempo de que te des por vencido –le puso una mano en el hombro, mientras le sonreía-, todavía tienes mucho qué dar, qué vivir, qué disfrutar. Sé que lo amas, pero no dejes que él consuma tu vida, tu corazón y tu alma. Entenderás algún día que después de haber tenido ése sentimiento tan fuerte como es el amor, y que éste llenó tu alma, te dio ilusión, sabrás que ya amaste... y no olvidarás que fuiste amado...

-¿Quién amaría a una persona como yo?

-Talvez yo...

Una voz extremadamente conocida le inundó los sentidos e hizo que le brincara el corazón. Pero no podía ser¡no podía! Se negó a mirar hacia atrás, en donde seguramente no estaría... su mente le jugaba una cruel broma, pero cuando se armó de valor se enfrentó a la realidad, cuando el sonido y el movimiento del mundo continuó...

Y AÚN SIGUES FRENTE A MÍ, YA NO PUEDO ESCAPAR

EN LO MÁS PROFUNDO DE MI CORAZÓN AÚN ESTÁS

TALVEZ SEA MOMENTO DE CORRER HACIA TI,

TALVEZ SEA TIEMPO DE DARME UNA OPORTUNIDAD

Ahí estaba él, mirándole de una manera indescifrable, mientras el sol acariciaba su piel tostada, dándole un aire de hombre maduro. Cuánto había cambiado en todo ése tiempo, algo de lo que no se había dado cuenta antes, cuánto había crecido aquel niño que era su mejor amigo, al cual estimaba, al cual admiraba, al cual amaba... ¿amaba?

-Yamato...

Su voz nuevamente diciendo su nombre, su boca pronunciándole deliciosamente, embargándole un sopor del cual sintió que no podría volver, a no ser de que la cruel y triste realidad le golpeara, algo que no sucedió.

Pero había algo diferente, cosa que no entendió. ¿Qué había cambiado entre los dos?

PERO YA NO ERES LA MISMA PERSONA DE LA CUAL ME ENAMORÉ

YA NO SIENTES LO MISMO QUE YO EN TU CORAZÓN

DEBO SEGUIR EN MI OSCURIDAD, CREYENDO QUE TE ENCONTRARÉ

EN MI CAMINO NUEVAMENTE, ESTOY SEGURO... ¿Y TÚ NO?

Lo tenía justo frente a frente, ahora era momento de preguntárselo cara a cara, de saberlo, de enfrentar la realidad, aún cuando ésta fuese desgarradora...

Talvez yo...

CONTINUARÁ...

Perdonen la demora, pero es que he dejado que todos mis problemas se abalancen sobre mí y me devoren lentamente, haciendo que me hunda en una depresión espantosa.

Les agradezco tanto a las personas que me han sabido esperar, a las cuales espero no decepcionar.

También quiero darle las gracias a Sa-chan, mi onee-chan, la cual no estuvo muy contenta cuando le dije que era mi hermana mayor, pero que ha estado conmigo por mucho tiempo, dándome su apoyo, sus regaños, consejos y demás regalos, los cuales ahora que lo pienso he valorado a lo largo del tiempo. ¡Sashi, sé que sin ti no lo hubiera logrado! Te mando un beso, que sé que me vas a lanzar a la cara, pero da igual, de todas maneras el que seas una total pervertida no hará que me aleje de ti... ¡Abrazo! XD

Nos vemos en el siguiente capítulo, el cual no sé cuando suba, pero estén seguros de que seguiré aquí... porque volveré... siempre vuelvo (Frase robada a mi onee-chan n.n)... Además nos acercamos al final...

Respuestas a sus Reviews:

Patro: Agradezco tu comentario, y ahora sí que perdona el que haya tardado tanto en actualizar.

Hakion 'n Xubose: Perdona, de verdad lo siento, pero no te preocupes, ya recibí un jalón de orejas por parte de mi onee-chan. La verdad no juzgo a nadie por el que lea fanfiction Yaoi, ni por sexo, raza o religión, sólo que nunca pensé que un hombre leería algo tan enfermizo, algo que hizo que me diera cuenta de la burbuja en la que vivo. Discúlpame si te ofendí, pero es que algunas veces no mido mis palabras, nótese en lo que escribo, pero me da gusto de que hayas encontrado tu propio camino, pero que hayas mantenido tu buen gusto por el Taito (¡Es que me encanta! n.n+). Sigo maravillada por tu forma de motivar a la gente, me siento feliz de que alguien como tú lea mis historias y deje tan bonitos reviews. Y no te preocupes, seguiré escribiendo hasta el final de los tiempos, pero éste fic ya va para el final, así que espero que sigas conmigo todo el trayecto. Ya falta poco, no desesperes. ¡Mil gracias!

Chy-chan: Tranquilízate y no hagas nada de lo que puedas arrepentirte después o.o. Yo también pienso que Sora es una desgraciada mal nacida que no merece vivir, pero no es tan mala, bueno, lo dejo a tu criterio. No digas que la vida es injusta, siempre hay qué vivir con entusiasmo, aún cuando parezca que la oscuridad te engulle. Cuídate, te agradezco mucho el comentario.

Celes-chan: T.T Yo también extrañarte, sobre todo ahora que he vuelto, aunque no completamente n.nU como te podrás haber dado cuenta. Me gustaría volver a platicar contigo por horas, pero ya no me da tiempo de nada. Sólo espero que la vida te trate bien, que no vivas penas y angustias y que el cielo te ilumine, para que continúes a mi lado hasta el final de los tiempos (+Sashi me va a matar por robarle sus frases XD+). Espero que nos veamos muy pronto n.n.

Yu-zu-my: Hola. En primer lugar es arigatou gosaimazu, en segundo, quiero decir que pienso lo mismo que tú: Lo que se hace con amor es duradero y se disfruta en toda su extensión. ¿Sabías que te admiro? Yo nunca he podido terminar de leer más de medio fic que sea Yamachi, puesto que no me gusta en lo absoluto, y ahora sí que haces que me apene, ya que te ha de gustar lo que escribo para que sigas aquí. Te deseo la mejor de las suertes en todos tus proyectos y que muchas personas tan maravillosas como tú te digan también las bellas palabras que me has dedicado.

Eli-chan: ¿Cómo que si me acuerdo de ti? Es como si me preguntaras qué comí ayer, espera, no recuerdo XD. No te creas. Eli-chan, la verdad te admiro porque tú también has estado conmigo por largo tiempo, esperando, con total paciencia a que yo publique un nuevo capítulo, y la verdad no sé cómo agradecértelo. Sé que cuento contigo, no tienes porqué decírmelo, pero es bonito que me recuerdes que estarás conmigo a lo largo de éste camino que ya está llegando a su fin. Yo también te quiero mucho, realmente te aprecio. Gracias por tu apoyo incondicional.

Yatten-Kitsune: Hola. Y sí, es verdad, ha transcurrido mucho tiempo desde la última vez que actualicé. La verdad pienso que no te pierdes de nada al no leer el capítulo, pero si quieres hacerlo adelante, yo no te detengo. Lo de suripanta es por lo de Kitsune y su significado: "Zorro (a)", disculpa, no lo digo con el afán de ofender. Yo también te entiendo con lo de que no puedes continuar tus proyectos o que los dejas abandonados, pero la realidad es otra, porque nunca dejas de pensar en ellos, sólo que o no hay tiempo o no hay inspiración, pero sé que las personas que sean incondicionales a ti te esperarán, aún cuando tardes un montón en actualizar.

Por lo de los chicos... etto... la verdad no quise ofender a nadie, es sólo que fue demasiado repentino que me sorprendió. Nunca pensé que algún chico quisiera leer ésta historia, veo que me he equivocado en ése aspecto, pero me da gusto saber que no estoy tan sola como pensaba, eso me da ánimos para continuar. Espero no tardar. Cuídate, espero que nos veamos pronto. ¡Oh, por cierto! Bueno, a lo mejor y no coincidimos en ninguna pareja, pero me gusta la de Draco Malfoy X Harry Potter, Fuuma X Kamui (X de CLAMP), Touya X Yukito (Card Captor Sakura), Seiichiro X Subaru (X y Tokyo Babylon. Y sigo con las de CLAMP XD), Sora X Sunao (Sukishyo), Soubi X Ritsuka (Lovelees), Iori Yagami X Kyo Kusanagi (King of Fighters), Daisuke X Takeru (Sip, de Digimon), Hiwatari X Daisuke (DNAngel), Tsuzuki X Hisoka (Yami no Matsuei), Yuki X Shuichi y Tatsuha X Ryuichi (Gravitation), Kaworu X Shinji (Neon Genesis Evangelion) y otras más de las cuales no me acuerdo en éste momento... Espero que siquiera coincidamos en una XD...

Giossepe: Te pido una disculpa muy grande si te he ofendido en algo. Todo el mundo tiene derecho de leer lo que le plazca, no te limito a que no lo hagas, si te gusta adelante, no dañas a nadie con hacerlo. Supongo que no soy tan abierta de mente como pensé, cosa que de la cual me estoy dando cuenta en estos instantes, pero he aprendido de mi error, supongo que no volverá a pasar. Te agradezco el que te hayas tomado la molestia de leer mi fic y de dejar un review, es muy importante para mí, no sabes cuánto. Cuídate, espero que nos volvamos a ver. Y de verdad lo siento u.u