Género: Yaoi

Pareja: Taichi X Yamato

Contenido: Angustia, Romance

Clasificación: NC-17

Título:

RAPSODIA

Versión 3.0

NOCTURNO

Escrito por: Meyka Tanimoto

Nota: Seh... volví nwn para los que no creían que volvería nwn XD Mi editora me miró muy feo cuando le dije que me ayudara a editar y me dijo que si yo creía que ella no tenía una historia qué terminar ToT pero al final me ayudó owo Gracias, Shade-chan oxo

Pensando: "".

Hablando: - -.

Notas de la Autora dentro del fic: ( ).

Para futuras aclaraciones ((Al final del fic)):

Capítulo 11
Caminos

El viento acarició suavemente su rostro cuando salió del departamento de Natsuko. Aspiró el helado viento de la madrugada, caminando lentamente para alejarse de ahí.

No intentaba huir, tan sólo quería descansar de todo eso.

Se sentía mal. Se sentía triste. Eran sentimientos que lo confundían los que no le dejaban respirar, ni pensar. No quería seguir así, pero realmente ya no sabía qué hacer.

¿Taichi aún lo amaba? ¿Y si todo era mentira? No quería desconfiar del moreno, pero le era tan difícil desprenderse de todo el pasado que ambos cargaban en sus espaldas y en sus corazones.

Se detuvo frente a la central de trenes, caminando para entrar en ella. Compró su boleto y tomó asiento. El vagón estaba casi vacío, excepto por un hombre asalariado que miraba con desánimo por la ventana y una anciana que dormía plácidamente junto a la puerta. Estuvo aparentemente tranquilo, hasta que los sentimientos se agolparon en su pecho y quisieron fluir en forma de lágrimas. Odiaba sentirse así, pero le era imposible controlarse. Dolía demasiado como para pasar desapercibido el triste palpitar de su corazón.

-¿Estás bien, mijito? –la anciana le había hablado, por lo que volteó a verla, asombrándose cuando la encontró sentada a su lado- Toma un pañuelo para que seques tu llanto.

-Gracias... –Yamato tomó el pulcro pañuelo que la señora le ofreció, secándose las lágrimas.

-¿Te ha dejado tu novia? ¿Qué te sucede? –volvió a preguntar.

-... –dejó escapar un suspiro, sintiendo cómo el llanto volvía a agolparse en sus ojos, sofocándole-... no sé qué hacer. Hace tiempo fui lastimado por esa persona, y a pesar de haber creído perdonarle, en estos momentos los sentimientos de miedo no me dejan avanzar. Y por más que he intentado hacerme creer que estaré bien a su lado otra vez, a pesar de que lo nuestro se rompió por culpa de que no hablamos, me siento perdido, no sé si yo...

La señora trató de reunir todas palabras dichas rápida y descuidadamente por el rubio, sonriéndole después.

-¿Has pensado alguna vez, muchachito, que cuando la persona que tú quieres se aleja de ti y pierdes la esperanza de encontrarla, después puede regresar a tu vida? Creo que todos tenemos a una persona destinada en nuestras vidas, pero a veces no nos damos cuenta de ello y la dejamos pasar. Entonces, cuando creemos que todo está perdido y que no volveremos a confiar, esa persona regresa y te trae felicidad. Ciertamente los seres humanos somos temerosos del futuro incierto.

El rubio abrió los ojos, sorprendido por las palabras de la señora, pero después sonrió.

-Ambos hemos cambiado –dijo Yamato.

-Los cambios a veces son buenos –sonrió-. Los cambios a veces son necesarios, hijo. Nadie es inmutable, ni siquiera el planeta en el que vivimos, ni las rocas, ni las personas. Y por eso, tampoco los sentimientos se mantienen siempre iguales. La vida y nuestras acciones se mantienen en constante cambio, y eso es bueno, pues vamos madurando con el tiempo. ¿Y ha sido para bien el cambio entre ustedes?

-No lo sé... –dejó escapar un suspiro.

-Entonces piénsalo, pequeño, si no te das prisa, puede ser que alguien más te arrebate a tu amor.

Matt rió un poco, sabiendo que anteriormente Taichi se había ido.

-Ya una vez decidió quedarse con alguien más, ¿lo volverá a hacer?

-¿Y por qué se fue? ¿Hiciste algo para que te dejara?

Yamato abrió los ojos con sorpresa.

-Lo único que quedó entre nosotros fue un gran malentendido –sus ojos temblaron.

-¿Y ya lo solucionaron? –la viejita sonrió, levantándose, puesto que acaba de llegar a su destino- Lo que creo es que ustedes dos deben hablar frente a frente y decirse lo que está bien de ambos y lo que también está mal. Nunca olvides que "aquiennohabla,Diosnoloescucha".

El tren se detuvo y las puertas se abrieron.

-Seca esas lágrimas y sonríe. La vida no es fácil para nadie, pero si no luchas por lo que quieres, entonces nunca podrás ser feliz. Busca tu felicidad, pequeño, sé egoísta por una vez.

-Gracias...

La señora salió del tren, dejando a Matt con un gran consuelo. Bien dicen que los ángeles se encuentran en todos lados.


Dejó escapar un suspiro cuando llegó a su destino, saliendo por la puerta. Sus ojos estaban hinchados y rojos, pero su alma había desahogado todo el sufrimiento por el que que pasaba.

Estaba en Odaiba, y bien podía ir a hablar con Taichi o esconderse de sus sentimientos. Tenía miedo, pero quizá sería bueno que se lo dijera, para que el moreno despejara sus dudas y le ayudara a estar nuevamente a su lado.

Levantó el rostro, sintiendo el helado frío de la madrugada remover sus cabellos con el viento. Frente a él se encontraba el departamento donde Taichi vivía. Estaba amaneciendo y los primeros rayos de sol comenzaron a iluminar el paisaje matutino.

Matt caminó, recordando sin querer todo el dolor que había sentido. Dudó si estaba haciendo lo correcto.

¿Realmente valía la pena intentarlo nuevamente? ¿Valía la pena volver a amar? Era verdad lo que esa señora le había dicho y, sabía en el fondo de su alma, que todo el malentendido que existió entre ellos había sido a causa de la poca comunicación que ambos tuvieron.

Llegó por fin al departamento, pero nuevamente el miedo se apoderó de su corazón.

-¿Matt?

Esa voz sonó a su espalda, algo que lo sorprendió sobremanera. Dio un respingo, pero no volteó. Quizá si lo veía, entonces todo el sentimiento que lo ahogaba saldría, pero no quería que lo viera hundido, no quería que nuevamente lo viera en ese estado.

UNA VEZ TUVE MIEDO DE MÍ MISMO,

DE MIS ERRORES Y DE MIS FRACASOS,

ME HUNDÍ UNA Y OTRA VEZ EN EL ABISMO,

PERO UN DÍA TE ENCONTRÉ ENTRE MIS PASOS

-Yamato... yo... he estado pensando –Taichi habló, dejando escapar un suspiro después- que quizá siempre quiero apresurar las cosas. No quiero que te sientas presionado con mis sentimientos. Sé que te hice daño y que quizá cargaremos con éste dolor siempre, pero me gustaría estar en ese lapso, a tu lado.

El rubio por fin encaró a Tai, mirándole a los ojos. Taichi también se veía cansado, como él.

-Quería huir, no te puedo mentir –sonrió suavemente hacia el moreno-. Estuve pensando que era lo mejor. Que lo más sensato era marcharme, dejando esas palabras pendidas de un hilo, pero creo que debo decirte todo y también debo escucharte. No te odio, ni tampoco te odié después de lo que pasó. Admito que la pasé muy mal, puesto que yo sí te amaba, pero nunca pensé en tus sentimientos. Cosas buenas y no tan buenas pasaron en mi vida. Después de darme cuenta que mis padres no eran mis padres y que había sido abandonado... –su respiración se cortó con un sollozo-... comencé a pensar que nadie me quería, pero sin saberlo, me encontré con mi verdadero padre. Creo que todas las cosas suceden por una razón, y si lo que hubo entre nosotros dos le dio la oportunidad a Yamato de encontrarme, y me dio a mí una razón para seguir viviendo, creo que estuvo bien.

-Cuando supe lo de Sora –el moreno se sentó en las escaleras, mirándole desde uno de sus costados-, salí corriendo a buscarte. Supe que no eras hijo de quienes siempre había creído que eran tus padres y quise encontrarte, pero no pude. Llovía tan fuerte, que mi vista se nublaba. Quería pedirte perdón por todo, pero no pude. Pensé después, que con Sora encontraría la felicidad, pero otra vez volviste a mi vida. Nuestros caminos se volvieron a cruzar y pensé: "Estodebesereldestino". Estaba muy feliz, pero a la vez temeroso. ¿Me perdonarías? ¿Podría estar nuevamente a tu lado? Estaba en un principio dispuesto a volver a ser tu amigo, pero sería egoísta de mi parte el hacerlo, puesto que a ambos nos dolería. Sólo quiero saber qué harás, Matt, para poder avanzar.

El rubio volteó a ver a Taichi, sorprendido, pero después sonrió.

-Quiero estar contigo –sus ojos se llenaron de lágrimas-, pero tengo miedo.

-Yo también tengo miedo –se levantó, sorprendiendo al rubio cuando lo abrazó-, pero la vida está llena de cosas inciertas. ¿Qué sucederá mañana? ¿Qué haré si me deja? ¿Qué pasará si no funciona? ¿Nos acabarán nuestros miedos? ¿Lucharemos contra lo que nos hace daño y lograremos superar las pruebas difíciles? Esas son cosas a las que día a día te tienes qué enfrentar. Piensa en el futuro, pero también mira tu camino de frente. Si sólo miras al pasado o hacia el futuro, entonces puedes perderte de muchas cosas que te están sucediendo en éste preciso instante.

Yamato se enterró en el cuello del moreno, aspirando su aroma. ¿Podría darse una oportunidad?

-Te amo, Tai... –susurró en el oído del otro, logrando que el moreno lo abrazara con mayor fuerza.

-Yo también te amo, Matt. Aún ahora te amo. Recuerda que ya no soy aquel chico inseguro que te hizo daño. Ambos hemos cambiado, por eso es momento de darnos una nueva oportunidad.

SIN DETENERME A PENSAR QUIÉN ERAS

ME FUI ACOSTUMBRANDO A TU PRESENCIA,

EMPECÉ A QUERERTE, EMPECÉ A APRECIARTE,

Y EN LAS BUENAS Y LAS MALAS ME ACOMPAÑASTE

-Por cierto –Tai sonrió-, vengo por unos papeles que se me olvidaron, como estoy tramitando mis papeles de la universidad para reinscribirme al siguiente semestre, dejé la carpeta aquí y la necesito.

-Suena como si no estuvieras viviendo aquí –entrecerró los ojos.

-Es que ya no vivo aquí –sonrió con condescendencia.

-¿Entonces vine a buscarte aquí cuando podrías no haber estado?

-No trataba de esconderlo, pero no tuve la oportunidad de decírtelo –dejó escapar un suspiro, alejándose de Matt y recargándose en una pared cercana-. Hay muchas cosas que ya no sabemos el uno del otro.

-Entonces hay que arreglar eso –sonrió con picardía-. Sigo roncando y babeando las almohadas. Sigo siendo desordenado. Sigo comiendo fideos instantáneos en la tarde. Sigue gustándome la música. Hace un poco que no practico tocando la guitarra, así que seguramente he olvidado varias cosas. Mi padre se llama igual que yo. Keisuke, el mejor amigo de mi padre, es como un segundo padre para mí. Keisuke y mi padre están saliendo. Mi madre falleció cuando yo era pequeño.

-Ja, ja, ja... –rió un poco, sintiendo la familiaridad con la que discutían cuando aún eran pequeños-. Yo no puedo ser muy ordenado tampoco, no te preocupes. Mi pasatiempo favorito sigue siendo jugar fútbol. Estoy trabajando en las oficinas gubernamentales de Japón y cuando me reciba podré concursar por un puesto. Hace unos meses compré un departamento y me mudé hace unos días para allá. Mi madre sigue regañándome por comer mucho. Sigo discutiendo con Kari por todo. Y lo último y lo más importante... –se acercó al rubio, susurrando en su oído-... aún creo que eres muy sexy.

-Idiota... –se sonrojó por completo, alejando al moreno.

NUESTROS CAMINOS SE FUERON ACERCANDO

Y DE LA MANO ME LLEVASTE MUCHO TIEMPO

PERO MI SENTIMIENTO ERA DISTINTO AL TUYO

PUESTO QUE AMABA A UN AMOR INCIERTO

Justo cuando Taichi comenzó a carcajearse, la puerta del departamento se abrió.

-¿Qué tanto ruido haces afuera, Taichi? –Yoko, la madre del moreno, salió, colocando ambas manos sobre su cadera- Los vecinos se molesta... –las palabras murieron en sus labios cuando vio al chico rubio que estaba con su hijo.

-Vine por unos papeles que olvidé, lo siento por importunar tan temprano –iba a entrar, pero se giró justo cuando iba a hacerlo-. ¿Quieres pasar? Seguramente ya va a ser hora de desayunar.

-No quiero ser una molestia –sonrió con condescendencia.

-Nunca has sido una molestia, Matt –Yoko le sonrió, con lágrimas en los ojos-. Pasa, antes de que se me quemen los hotcakes que estoy haciendo.

-Gracias, señora Yagami.

Los tres pasaron a la casa.

-Ya vuelvo –Taichi sonrió, mientras se alejaba, hacia su antigua habitación.

-¿Cómo has estado, Matt? –la madre de Tai le dijo, desde la cocina.

-Bien, señora Yagami, gracias por preguntar.

-Me da mucho gusto verte. Pensé que nunca más te volvería a ver. Taichi es un cabeza dura, así que creí que...

-¿Eso que huelo son hotcakes? –Susumu, el padre de Tai, se asomó desde uno de los extremos de la cocina, sonriendo, aunque después la sonrisa se intensificó cuando vio a Matt- ¿Yamato? ¿Cómo has estado?

-Bien, señor Yagami.

Justo cuando dijo eso, Kari llegó corriendo, viéndole detenidamente.

-¿TK sabe que estás aquí? Hace como cinco minutos me dijo que desapareciste.

-Ups, lo siento, olvidé decirle a mamá –dejó escapar un suspiro-. ¿Me permite un poco su teléfono, señor Yagami?

-Claro, ya sabes dónde está –señaló la sala.

-Gracias.

El rubio se levantó, mientras los tres integrantes de la familia se acercaban.

-¿Crees que ambos hablaron? –la primera en hablar fue Kari.

-Yo creo que ya están en buenos términos –Yoko fue la que siguió.

-Se ven contentos, creo que sí –Susumu se sentó en la mesa.

Matt regresó junto a Taichi, el cual llevaba en sus manos una carpeta.

-Debo ir a la universidad temprano, así que no podré desayunar, pero si quieres puedes quedarte –el moreno se dirigió hacia Matt.

-No puedo, acabo de hablar también con mi padre y me está esperando, junto con Keisuke, para desayunar –después se sonrojó-. ¿Te tardarás mucho en la universidad?

-No, sólo debo llevar mis papeles, el dinero y tomarme la foto –sonrió-. ¿Me veo despeinado?

-Tú siempre te ves despeinado –el rubio rió al decir eso, ganándose un puchero del moreno.

-Ay sí, o sea... –entrecerró los ojos-... yo no soy quien me acabo medio tarro de gel cada día.

-No... y por eso te ves siempre despeinado.

Tai sonrió macabramente; sin embargo, se dio cuenta de que se le hacía tarde.

-Entonces vámonos. Ambos tomaremos el tren, así que iremos juntos –abrió la puerta y se despidió de su familia-. Hasta luego.

-Cuídate –dijeron los tres miembros de su familia.

-Con su permiso –Matt se despidió.

-Nos vemos... –volvieron a decir los tres.

Cuando la puerta se cerró los tres sonrieron.

-Taichi y él se ven bien –Yoko dejó escapar un suspiro-. Me da mucho gusto.

NOS ALEJAMOS CUANDO NO PUDE MÁS

Y PENSÉ QUE NUNCA TE VOLVERÍA A ENCONTRAR

PERO UN DÍA ME ARMÉ DE VALOR Y FUI A BUSCARTE,

TÚ ME RECIBISTE CON UNA SONRISA,

PUES SIEMPRE ME AMASTE


Taichi cabeceó un poco cuando escuchó que pronto llegaría a su destino. Despertó con suavidad a Matt, quien se había quedado dormido en su hombro. El rubio se sonrojó por completo al darse cuenta de ello, sonriendo después con nerviosismo.

-Aquí me bajo –el moreno se incorporó-. Te doy mi número de celular para...

-¿Puedo ir contigo? –preguntó, levantándose del asiento él también.

-¿Pero no debías ir a desayunar con tu padre? –parpadeó un par de veces.

-Sí, pero me gustaría que nos acompañaras, para que él te conozca –sonrió, apenado.

-Bueno... –sonrió con condescendencia, sintiéndose un poco nervioso.

Ambos bajaron, encaminándose a la Universidad.

Después de arreglar sus papeles, Taichi acompañó al rubio al hotel en el que su padre y el mejor amigo de éste, se estaban hospedando.

-¿Le has platicado a tu padre de mí? –el moreno tragó saliva.

-... –el silencio del rubio lo incomodó-... algo así... –volteó hacia otro lugar.

-¿Me preparo para una muerte segura?

-No seas exagerado –rodó los ojos-. Seguramente sólo tratará de intimidarte.

-Gracias por tu apoyo –entrecerró los ojos.

Taichi se sintió pequeño cuando vio el hotel de cinco diamantes en el que el padre del rubio se estaba hospedando. Incluso pensó que se veía demasiado informal para estar en ese lugar.

Caminaron por unos minutos, hasta que llegaron al restaurante del hotel.

-Buenos días –saludó Matt a su padre y Keisuke, mientras éstos le sonreían.

-Hola, pequeño –Keisuke se levantó para abrazarle, asombrándose cuando vio a Taichi detrás del rubio.

Tai también se quedó perplejo al ver al otro castaño.

-Hola, padre, les presento a Taichi Yagami –señaló con la mano izquierda al moreno.

Un gran silencio se impuso entre ellos, mientras Tai sonreía con condescendencia. Después, el otro rubio se sentó, sin responder.

-Diría que es un gusto, pero ya nos conocemos –Keisuke le ofreció su mano para que le saludara.

-Buenos días –el moreno saludó, sintiendo en el apretón de manos, una fuerte descarga que le hacía saber que si tenía malas intenciones, lo mejor era marcharse.

Matt se enfadó por la pésima atmósfera, por lo que entrecerró los ojos cuando se sentó en una silla a un lado de Taichi.

-No quisiera ser grosero –por fin habló Yamaguchi-, pero, ¿qué se supone que hace aquí él? –señaló a Tai.

-Taichi y yo hemos hablado –Matt dejó escapar un suspiro-. Todo lo que vivimos anteriormente fue un malentendido que queremos arreglar en estos instantes. Éramos unos niños cuando todo eso pasó.

-¡Estabas muy mal! –el padre del rubio entrecerró los ojos, mirando casi con rayos hacia donde estaba el moreno- ¡No querías comer y llorabas todas las noches!

Tai miró hacia otro lado, sintiéndose aún más culpable, algo que no pasó desapercibido para Keisuke, quien detuvo las palabras de su amante con un suave apretón de su hombro.

-Yamato... –el psicólogo volteó a ver a su pareja-... ciertamente ambos la pasaron mal, pero eso no quita que ahora puedan intentar encontrar la felicidad. Tú bien sabes lo que es amar a una persona por mucho tiempo. Además, no eres quién para juzgar sus acciones, ellos son los protagonistas de su historia, así como los escritores de su propio destino. No intentes pensar por Yama, él ya es un adulto como para tomar decisiones y si una de ellas es quedarse con Taichi, no puedes hacer nada, más que desearles lo mejor.

El rubio mayor hizo un puchero, cruzándose de brazos, sabiendo que las palabras de Keisuke eran ciertas.

-Mucho gusto, Taichi –El rubio ofreció su mano a regañadientes-, mi nombre es Yamaguchi Yamato.

-Mucho gusto, señor Yamaguchi.

Ambos se ofrecieron la mano para saludarse; sin embargo, en ésta ocasión la descarga eléctrica fue mucho más potente que la que recibió cuando apretó la mano de Matsumoto, sabiendo que era una clara advertencia de que si le hacía daño a Matt lo más seguro sería que terminaría en un arroyo, muerto.

-Ya falta poco para el término de las vacaciones –Yamaguchi sonrió como el gato Cheshire-, así que supongo que están despidiéndose.

-Cierto –Tai sonrió por primera vez, asombrando incluso al padre de Matt, logrando con ello que Keisuke se sintiera celoso-, tengo qué ir a comprar otras libretas y bolígrafos, también necesito comprar varias leyes, reglamentos y códigos.

-¿Estás estudiando la licenciatura en derecho? –Yamaguchi sonrió, ésta vez con verdadera sinceridad- Nunca ha habido un licenciado en derecho en nuestra familia.

Las mejillas de Taichi se encendieron, haciendo reír un poco a Matt, lo cual causó el enfado del moreno.


Takeru se encontraba frente a la fuente del parque esperando a Davis. El moreno había prometido ir después de sus prácticas del fútbol. Había llamado en la mañana a Kari, teniendo un presentimiento de que su hermano se encontraba ahí cuando su madre había descubierto que se había marchado, encontrándolo por suerte.

Yamato le explicó que había hecho las pases con Tai, algo que lo hizo sentir alegría; sin embargo, después se puso a pensar si las cosas irían bien de ahora en adelante entre los dos.

-Perdón por la tardanza –escuchó la agitada voz de Davis, quien transpiraba un poco-, pero el entrenamiento fue aún más pesado debido a las finales.

-Pero es por esas finales que has conseguido una beca en la Universidad de Tokyo –sonrió con tristeza- y te irás.

-No creo –sonrió con condescendencia-, lo que me gustaría es estudiar para chef japonés, así que me quedaré aquí.

-Pero en Tokyo hay mejores lugares para aprender.

-Talvez –sonrió con picardía-, pero no creo que quieras que me vaya.

-No trunques tus sueños por mí –dejó escapar un suspiro.

-Pero dicen que amor de lejos es amor de... (XD para cualquier aclaración, por favor enviarnos un mail o un mensaje XD)

-No seas grosero, Davis –entrecerró los ojos-. Si nos queremos...

-Pero a pesar de eso, la rutina acaba con el amor.

-No quiero que te vayas, pero tampoco quiero ser egoísta. Sé que lo haces por mí, por lo que me molesta. Ten un poco de iniciativa y lárgate o sino me molestaré.

-Pero de tu casa a la mía y viceversa está quince minutos a pie, se me hará eterno venir en tren.

-Davis... –hizo un puchero-... no hagas que me moleste contigo.

-Okay... –se cruzó de brazos-... pero luego no te molestes si tardo en venir.

Takeru dejó escapar un suspiro.

-Me pregunto si encontrarás a alguien mejor que yo.

-No digas eso, ¿para qué querría a alguien si ya te tengo a ti? –le sonrió- Realmente te amo.

Takeru sintió un tirón en su pecho, haciendo saltar a su corazón.

-Gracias, Daisuke –sonrió, con lágrimas en los ojos-. Con esa declaración tan típica de ti no puedo desconfiar de tus palabras.

-¿De qué estás hablando? –parpadeó, sin comprender completamente lo que el rubio quiso decirle.

-De nada...

Takeru secó sus lágrimas, levantándose.

-¿A dónde vamos?

-¡A comer!


Taichi se había despedido de la "familia" de Yamato después del desayuno. Contrario a como había pensado, se había llevado muy bien con el padre del rubio y con la pareja sentimental de éste, aunque la primera vez que se encontraran hubiese sido en pésimas condiciones.

Sonrió para sus adentros, mientras abría la puerta de su apartamento; sin embargo, cuando hubo entrado, escuchó el teléfono sonar.

Se acercó para tomar el auricular.

-¿Bueno?

Una tímida respiración le hizo sentir culpable. Seguramente era Sora quien le llamaba y él había olvidado comunicarse con ella.

-Hola, Tai...

La pelirroja por fin habló. Yagami dejó escapar un suspiro, sin saber qué hacer ante aquella situación.

-... disculpa que te moleste, pero me gustaría hablar contigo personalmente.

-¿Cuándo y en dónde puedes? –preguntó el moreno, mientras más rápido se terminara aquello, mejor.

-¿Te parece que vaya a tu casa?

-Sería una descortesía de mi parte.

-Entonces podemos vernos en la estación y de ahí partir hacia algún lugar.

-Okay, ¿voy ahora mismo?

-Sí, por favor, gracias.

Ambos cortaron la comunicación, mientras Taichi dejaba escapar un suspiro, al igual que Sora.

La pelirroja miró hacia la puerta. Era momento de terminar con aquello, para permitirle a Taichi y a Yamato el devolverles la felicidad que años antes les había arrebatado, pero era muy difícil.

No había querido enamorarse de Taichi, pero las cosas sucedieron así. Y dolía mucho el tener qué entregárselo a Matt, pero sabía en el fondo que el moreno nunca había sido de ella. Ojalá pudiera retroceder el tiempo para poder estar con Taichi, pero era algo imposible y también egoísta de su parte.

Tomó su bolso al momento de abrir la puerta. Al salir, sintió el pesado aire caliente, debido al verano. Ahora que recordaba, también fue en verano cuando todo eso había sucedido. Siete años desde aquello. Aún recordaba el odio hacia Taichi por ser la persona predilecta de la persona que le gustaba; sin embargo, no podía odiar a Matt por ser la persona que ahora Taichi amaba con todas sus fuerzas, porque entendía su sentimiento, ella también amaba con toda su alma a Tai.

Pronto llegó a la estación y bajó las escaleras. Dentro se sentía el calor menos sofocante.

Se sentó una banca, jugueteando unos momentos con sus pies, mientras revolvía, inquieta, el interior de su bolsa, para sacar un espejo y poder verse en él. Cuando hubo encontrado lo que buscaba, pudo ver que sus ojos aún estaban rojos e hinchados.

Dejó escapar un suspiro. ¿Así se sentiría Yamato después de lo que había sucedido? No, estaba segura de que el rubio había sentido cómo se desgarraba en muchas partes su alma y su corazón se partía en pedazos.

Después de unos minutos, vio cómo Taichi corría hacia ella, deteniéndose a su lado, tratando de recuperar el aliento.

-Siento mucho si te hice esperar –el moreno se sentó a un lado de la chica.

-No te preocupes, no tengo mucho aquí.

La situación se volvió embarazosa para los dos.

-Mimi vino a buscarme –Sora dejó escapar un suspiro- y sé que Matt está aquí en Japón –sonrió, sintiendo cómo las lágrimas querían salir por sus ojos-. Yo... –un sollozo escapó-... sé que no te merezco, Tai, por lo que te pido que seas feliz y sé que no lo serás a mi lado, sino al lado de Matt.

Taichi se sorprendió por aquellas palabras, así que sonrió con tristeza.

-Siento mucho el haberte dañado, Sora...

-No... –sus ojos arrasaron con lágrimas-... la que más daño hizo aquí fui yo. Supongo que estoy pagando lo que debo desde hace años. Ojalá que tú y Matt puedan ser muy felices, Tai. Y aunque te amo, espero encontrar pronto a alguien más.

-Eso espero yo también –la abrazó cariñosamente-. Gracias por estar conmigo tanto tiempo.

-Yo también te lo agradezco, Tai.


Koushirou Izumi, mejor conocido como "Izzy" por sus amigos. Iba al lado de Miyako y Ken, cuando vio cómo Taichi y Sora se despedían.

-¿No sabías? –Ken preguntó, mientras sorbía la bebida que traía en su mano derecha- Yamato se encuentra en Japón y parece que él y Taichi ya arreglaron sus diferencias.

-¡De verdad! –dijeron Miyako e Izzy.

-Oh, ¿no te lo había dicho tampoco a ti, Yolei?

-No, no me lo habías dicho, como eres malo –la chica de cabellos púrpuras y lentes habló.

-¿Entonces... Matt y Tai...?

-No sé si estén juntos o no –Ken hizo un mohín-, llevan en su espalda una cruz llena de mucho dolor y angustia.

-Espero que puedan ser felices –Miyako sonrió-, creo que se lo merecen.

-Más que merecido –el pelirrojo negó con la cabeza-, alguien en el cielo está obligado a traerles felicidad.

-Tiene razón, superior Izumi –Yolei dejó escapar un suspiro-, por el bien de los dos, espero que así sea.


Raion y Kyosuke se encontraban abrazados sobre un sillón, mirando la televisión, cuando escucharon la voz del pequeño de los Yamaguchi. Inmediatamente, el pelirrojo se incorporó, corriendo a saludar a su sobrino.

-Yama, ¿cómo has estado?

-Tío Raion, ¿qué haces aquí? –se asombró de ver al otro.

-Nada de "tío" –pellizcó la nariz del rubio-, soy Raion. Y estoy aquí, acompañando a Kyo mientras damos un tour por el mundo. Inicialmente íbamos a la casa de Yama, pero a último momento nos avisó que estaba en éste hotel hospedándose, así que aquí estamos.

-Oh, por todos los... –se asomó por detrás, para constatar de que el castaño le acompañase-... ¿ya sabe tu papá, Kyo?

-No me recuerdes –el aludido sonrió con condescendencia-, pensé que ardería Troya cuando nos viese, porque está aquí, pero al parecer lo tomó de muy buena manera.

-Eso es excelente –sonrió, sentándose en medio de los dos.

-Lo sé, pequeño –Raion abrazó con cariño a su sobrino-. Por cierto, ¿has visto al susodicho ese?

-Sí, ya vi a Taichi, si a eso te referías.

-¿Y luego, qué pasó? –preguntaron al unísono el castaño y el pelirrojo.

-Pues hablamos y arreglamos los problemas que tuvimos en el pasado.

-¿Y comenzarán a salir? –preguntó Kyo, haciendo entrecerrar los ojos a Raion.

-No lo sé... –el rubio dejó escapar un suspiro-... pero con lo que tengo ahora es suficiente. ¿Y por qué están en la habitación de papá? –sonrió con condescendencia.

-Keisuke... –dijeron ambos al unísono.

-Ja, ja, ja... ya veo.

Yamato sintió que de pronto la carga tan pesada que traía desde hacía años lentamente comenzaba a ser más ligera, y eso le hizo muy feliz.


Taichi sonreía estúpidamente frente a él, algo que le hizo reír. El moreno se molestó por unos instantes, pero después rió al igual que él.

-¿Crees que era nuestro destino que algo así sucediera, Take?

-Quién sabe –rió aún un poco más-, pero ya sabes que todas las cosas suceden por una razón. Espero que sea para mejor.

-Igual yo –dio un sorbo a su bebida.

-No es por nada, pero TK y yo queríamos tener un momento a solas –Davis hizo un puchero-. ¿Por qué tiene qué estar aquí, superior Yagami?

-Sí, yo les pregunto a ustedes, más bien, por qué están sentados en mi mesa, cuando yo estaba...

-Sonriendo como estúpido –el rubio terminó de decir aquello.

-Ya párale, Takeru –Taichi entrecerró los ojos.

-¿Entonces... va a comenzar nuevamente su relación con Matt, superior? –Davis sonrió con agrado.

-Pues... –el otro moreno dejó escapar un suspiro-... no estoy seguro si Matt así lo quiera.

-¿Y tú sí quieres? –TK le miró expectante.

-... –Taichi hizo una pequeña pausa-... no sé si el pasado vaya a terminar de consumirnos.

-¿Acaso tiene miedo, superior? –la voz de Daisuke le sorprendió.

-¿Miedo? –parpadeó un par de veces, sin comprender el meollo del asunto.

-Sí, miedo al fracaso –Davis sonrió-. Ciertamente en un pasado ambos se hicieron daño, pero han aprendido a sobrellevar aquello, ¿no es verdad? Ahora supongo que ambos, después de haber madurado, comprendieron que se tienen el uno al otro y que ese amor que anteriormente les hacía temblar, ha vuelto a renacer.

-Sonaste muy romántico –TK sonrió, haciendo sonrojar a su novio.

-Ja, ja, ja... –David rió un poco, llevándose la mano derecha hacia la nuca.

-Dicen que los seres humanos, entre más sufrimos, más bondadosos somos –el rubio le dio un sorbo a su bebida-. Supongo que mucho de lo que pasaron fue para que valoraran éste momento con fuerza.

-Además, superior Yagami –Davis rió un poco-, después de todo el dolor, de la angustia y del sufrimiento que han pasado, ambos siguen amándose, ¿no cree que es una señal?

HA PASADO EL TIEMPO DESDE EL ÚLTIMO ADIÓS

Y YA NO TENGO MIEDO, PORQUE QUE A TU LADO VOY,

GRACIAS POR TODO EL CARIÑO Y EL AMOR QUE ME HAS DADO,

SÉ QUE NO LO MEREZCO, PERO INTENTO GANARLO

-¿Una señal de qué? –miró aún más confundido al otro moreno.

-Una señal de que ambos deben de estar juntos.

-Sí, Tai –el rubio rodó los ojos-, ya dejen de hacerse las víctimas y quédense juntos.

-Lo pensaré –el moreno se levantó a pagar la cuenta-. Pero eso será después de terminar con mis estudios.

-¿No dejarás que pase mucho tiempo? ¿Qué tal que alguien más te lo quita? –preguntó TK.

-Take... –Yagami sonrió-... hemos esperado mucho tiempo, un poco más no nos matará.

LOS CAMINOS A VECES SE ALEJAN

Y OTRAS TANTAS VECES SE ACERCAN,

QUIZÁ PERDÍ EL RUMBO, PERO TE ENCONTRÉ

Y SÉ QUE TÚ A MÍ ME ENCONTRASTE TAMBIÉN

-Estás muy confiado –el rubio sonrió.

-Como dijo el superior Yagami... han esperado por mucho tiemo, un poco más no les hará daño.

-Pero ésta debe de ser la definitiva, Tai –Takeru se despidió del moreno-. No dejes para mañana lo que puedes decir hoy.


Ese día se regresaría a Japón. El viento soplaba con suavidad por el aeropuerto. Su padre y Keisuke, al igual que su tío Raion y Kyosuke, y también Mimi, se encontraban esperándole sobre el avión.

Su tío le había dicho que era inútil esperar más, pero sólo quería despedirse apropiadamente.

-Perdón por hacerte esperar.

Escuchó la voz del moreno a su espalda, casi matándole de un susto. Al sobreponerse, comenzó a reír, contagiando con ello a Taichi.

-Casi me matas de un susto.

-Sí, perdón –bajó la cabeza, un poco apenado por ello-. Matt... ¿me esperarás?

-¿No debería de decirlo yo? –preguntó, muy extrañado.

-Aún me falta mucho para alcanzarte –dejó escapar un suspiro-. Quizá nunca pueda darte todo lo que quieras, pero trataré de proveerte con lo que más necesitas.

-Lo que necesito, es a ti, pero yo también quiero ir a realizar...

-Sí, lo sé, tus sueños. Es por eso que te pregunto si me esperarás. No sé cuánto tiempo me tomará terminar la carrera.

-Unos pocos años... quizá... –sonrió-... pero eso no quita que nos veremos cada una de las vacaciones que tengamos, ¿verdad? –sus ojos de repente se llenaron de lágrimas-. Te voy a extrañar mucho, Tai.

-Yo también te extrañaré mucho, Matt –juntó su frente con la del rubio-. Por favor recuérdame siempre.

El moreno colocó la pulsera que años antes le hubiese regalado al rubio, en su muñeca.

-Éste siempre ha sido el símbolo de nuestra promesa. Si ya no llegases a quererme, deberás entregármela.

-No digas eso... –besó con suavidad aquella pulsera-... ¿no crees que sería estúpido que después de haber pasado por todo esto, tú y yo nos separaráramos?

-Sí, pero... –tomó la mano derecha del rubio y la besó-... por favor, si ya no llegases a amarme...

-Lo mismo te digo... –se zafó del agarre del moreno, un poco enfadado por el comentario; sin embargo, antes de subir al avión, se abalanzó a los brazos de Taichi y le dio un profundo beso en los labios-. Te amo, Taichi, nunca lo olvides.

-Yo también te amo... –el moreno sonrió, depositando un beso en la frente del rubio-... nunca lo olvides.

LE DOY GRACIAS A DIOS

POR HABERNOS PUESTO

EN EL MISMO CAMINO

-¿Está bien que lo dejes marcharse? –Hikari, quien miraba de lejos la escena, se acercó cuando vio al rubio caminando para subir al avión.

-Ambos tenemos sueños distintos, pero compartidos –sonrió-. Yo busco un compañero, Kari, no una muñeca que pueda mandar a mi antojo –dejó escapar un suspiro-. Y a pesar de doler... –el avión comenzó a alejarse por la pista-... sé que nos volveremos a ver... muy pronto.

-¿Por qué estás tan seguro?

-Lo presiento...

-Después de todos estos años, espero que así sea, hermano...

-¡Matt!

Gritó Taichi, haciendo voltear al rubio, el cual se encontraba en la escalinata del avión.

-¡Nunca olvides que te amo!

Los ojos del rubio se inundaron de lágrimas, mientras asentía.

-¡Tú tampoco olvides, Taichi, que yo también te amo!

La vida siempre da muchos giros y vueltas que tienden a confundirnos. Hay ocasiones en las que la persona que será nuestra compañera está a nuestro lado, pero no podemos darnos cuenta hasta que, o es demasiado tarde, o pasa mucho tiempo y perdemos grandes oportunidades de ser felices. Si tienes fe, posiblemente puedas encontrarla o darte cuenta antes de que se vaya. A Taichi le costó mucho tiempo aceptar sus sentimientos; hizo mucho daño y también se lastimó a sí mismo. Yamato se entregó por completo al amor, sin imaginar que lo iban a lastimar, pero al final perdonó.

Matt una vez escuchó de alguien que perdonar no es olvidar, sino continuar con su vida, seguir adelante; ahora comprendía que era cierto, a pesar del dolor y de la incertidumbre del mañana.

Taichi y él habían madurado. ¿En el futuro estarían aún juntos? Bueno, sólo el tiempo y ellos lo decidirían.

OWARI

(FIN)

Continuará...

Notas finales del capítulo: XD ¿Qué dijeron? Ésta bruja fascista y bastarda nos va a dejar en ascuas... pues no XD Vamos para la cuarta parte (¬¬U Mi editora me dijo que no podía dejarlo así, por lo que me vi en la imperiosa necesidad de concluir éste fic con una última parte –siendo amenazada por Shade-chan con un cuchillo-).