Notas de la autora: Bueno, tal y como os prometí estoy aquí de vuelta lo más rápido que he podido, por suerte ya estoy de vacaciones así que ya tendré un poco más de tiempo para escribir n-n. Antes de empezar el capítulo quiero dar las gracias a todos aquellos que os estáis tomando la molestia de leer el fic, muchísimas gracias de verdad^^ vuestros reviews son lo que me alegran y me animan a seguir escribiendo. A todos mis lectores os dedico este capítulo, pero en especial se lo dedico a mi querida amiga Eliah Nyx, sin ella esta historia nunca hubiese sido posible. Ahora os dejo con el capítulo. Espero tener más de esos reviews que me alegran tanto.

En el capítulo anterior...

"Castiel y Jared finalmente han conseguido meter el alcohol en la fiesta. Ahora la única preocupación que tiene el joven Arkadievich es hacer que esa noche sea inolvidable, eso e intentar ligarse a Dánae Black, la cual ha llegado ante él repentinamente pidiéndole alcohol; por otro lado Jaden (el cual lleva encima unas cuantas copas de más) ha ido hasta los vestuarios para exigirle a Nayara que le pida disculpas por haberle lanzado una bluggder durante el partido que jugaron antes de la fiesta. Pero las cosas se le han ido un poco de las manos…"

CAPÍTULO II: LA FIESTA

Segunda parte.

Jaden movía su boca sobre la de Nayara sin pararse a pensar en nada más que no fuese en el sabor de su boca. Había soñado con esto muchas veces seguidas a lo largo de estos últimos días…y no era con sus besos con lo único que había soñado.

Él sabía que no estaba haciendo algo bueno, era Nayara a la que estaba besando, la hermana de su mejor amigo, pero en ese momento y con tanto alcohol de más por su cuerpo no podía hacer otra cosa que dejarse llevar.

Ya mañana, cuando no tuviese ni una gota de alcohol en el cuerpo, tendría tiempo de pensar en lo que había hecho…en las consecuencias que acarrearía aquel beso. Ahora lo que quería es seguir besándola, seguir sintiéndola.

Por un momento aquel beso pilló completamente desprevenida a Nayara. Cuando sintió la caricia de los labios de Jaden sobre los suyos no pudo hacer otra cosa que abrir los ojos sorprendida por la acción de Jaden y corresponder por inercia a aquel beso.

Y se odió a sí misma por haber hecho algo así, ¿Qué demonios le pasaba? Él es Jaden Black, el mismo al que detestaba y no soportaba…y ahora le estaba besando, o más bien era él el que la estaba besando y ella no había hecho otra cosa que corresponderle. Al final acabó cerrando los ojos y dejándose llevar momentáneamente por todas las nuevas sensaciones que Jaden la estaba provocando. Pero fue justo en el momento en el que sintió como la lengua de él intentaba introducirse en su boca cuando se dio cuenta de todo lo que estaba pasando en realidad. Nayara alzó una de sus manos y le abofeteó sin contemplación alguna.

-¿Qué crees que haces, Black?-Nayara tenía las mejillas completamente carmesí, debido al rubor que le había provocado aquel beso, y su respiración era entrecortada, casi parecía que hablaba entre jadeos, pero no iba a amedrentarse ante él. Eso jamá no soy una de tus chicas Black. Entérate de una vez.

La cara de Jaden se giró por inercia por la bofetada que le propinó Nayara. En el fondo sabía que ella podría haber reaccionado de esa manera. Sentía como su mejilla derecha estaba ardiendo, pero incluso ahora mismo eso le daba igual. No iba a detenerse por una bofetada, oh no. Hacía falta mucho más que eso para poder detener a Jaden Black.

Así que solo se limitó a soltar un gruñido y se acercó de nuevo a Nayara, tomándola con algo de brusquedad por la nuca.

-¿Por qué no nos dejamos de juegos, Arkadievna? Los dos deseamos esto.

A Nayara no le dio tiempo a responderle, pues solo un segundo más tarde sintió como Jaden volvía a reclamar su boca. Ella colocó sus dos manos entorno al pecho de Black y empezó a empujarle con la intención de apartarle de sus labios…pero fue imposible. Por mucho queodiarae admitirlo, Jaden Black era mucho más fuerte que ella.

Esta vez fue un beso muy diferente al que él la había dado antes. La dulzura y la delicadeza habían desaparecido para ser sustituidas por una pasión y desenfreno que Nayara nunca antes había experimentado en un beso. Ella intentó revolverse inútilmente, pero fue imposible. Jaden no le iba a dejar escapar.

Ella lo sabía.

Él lo sabía.

Seguir intentando negarlo solo era una pérdida de tiempo.

Por eso acabó suspirando contra sus labios. Sabía que un rato después se arrepentiría de esto…pero ahora mismo, en este preciso momento, no podía hacer otra cosa. Tan solo ceder.

Al final dejó de forcejar y se rindió por completo al beso.

-S-solo esta vez-dijo Nayara jadeando contra los labios de Jaden.

Nayara conocía bien a Jaden, y sabía lo mujeriego que era y lo más importante de todo, sabía bien cómo trataba a las chicas. Su "relación" más larga había sido de dos semanas, todo un récord para él. Precisamente porque le conocía bien no estaba dispuesta a convertirse en una más de su lista. Jamás caería, nunca.Sóloo serían un par de besos, quizás algo más…pero nunca llegarían a ese tipo de "final" juntos.

No con alguien como Black.

A modo de respuesta, Jaden tiro un poco de ella atrayendola más hasta él. No iba a perder el tiempo hablando, no era lo que tenía en mente ahora mismo. Tenía planes mejores para Nayara en ese instante.

Volvió a apoderarse de sus labios, pero esta vez los movió con urgencia…con una avidez que hizo que todo el cuerpo de la rubia se estremeció, su piel se erizo al instante y tuvo que hacer un gran apego a su fuerza de voluntad para no soltar un gemido ahí mismo.

Esa no era la primera vez que alguien la besaba. Pero,sin embargo, sí que era verdad que nunca antes la había besado con esa pasión…con esa necesidad. Es como si Jaden supiese de algún modo que esa sería su primera y última vez.

Y así consiguió derretirla. Jaden había logrado, por una noche, romper todos sus esquemas y poner su mundo patas arriba; Cuando sintió la lengua de Jaden intentando entrar en su boca no pudo hacer otra cosa que entreabrir los labios…

E iniciar el camino hasta su perdición.

Finalmente sus lenguas se encontraron y ambos iniciaron el baile por la posesión de la boca del otro. Estaba perdida…perdida. Nayara lo sabía bien. En el momento en el que ella enroscó su lengua contra la de Jaden el resto del mundo le dio absolutamente igual. Le daba igual que ella y él no pudiesen besarse por el hecho de que no se soportaban el uno al otro, le daba igual lo que sea que pasaba entre ella y Malfoy, le daba igual que Jaden fuese el mejor amigo de Alec…y que su mellizo se opusiera a esto, y por supuesto la daba igual lo que pasara ahí fuera, podría explosionar el mundo que a Nayara le iba a dar lo mismo. Lo único que le importaba ahora eran los labios de Jaden Black. Estuvieron un buen rato besándose de esa manera, con avidez y pasión, pero finalmente la joven tuvo que apartar sus labios de los de él y esta vez no pudo evitar soltar un jadeo…le había gustado, y mucho.

Jaden se tomó unos cuantos segundos para respirar. Había soñado un montón de veces con este momento, con poder besarla sin sentirse como el amigo más miserable del mundo…y la realidad superaba con creces a la ficción. Ella besaba condenadamente bien y eso no haría otra cosa que complicar las cosas después. Cuando la escuchó jadear todo su cuerpo reaccionó.

La deseaba.

Sus sueños, sueños que a lo largo de los dos últimos meses se repetían una y otra vez. No dejaba de soñar que se enterraba continuadas veces en el interior de Naya. En sus sueños, él besaba su intimidad, su dulce y húmeda intimidad. En sus continuos pensamientos Jaden le hacía el amor sin parar todo el día. Era su tortura personal, siempre que se despertaba después de tener uno de esos sueños (que últimamente no eran pocos) se levantaba con una dolorosa erección y casi siempre tenía que darse una fría para bajarse el calentón.

Pero ahora las cosas habían dado un giro inesperado. Y no iba a desaprovechar aquella oportunidad. Básicamente porque Jaden sabía bien que solo tendría esta oportunidad.

De algún modo eso lo sabían los dos

Esta vez fue Nayara la que le besó, y al igual que los últimos besos que se habían dado en los últimos momentos no fue ni delicado ni mucho menos dulce. Era un beso totalmente pasional. La lengua de Jaden volvió a invadir la boca de Nayara, exploró su cavidad y por mucho que lo intentase al final acabó rindiéndose y de sus labios salió un leve jadeo.

El cuerpo de Jaden se estremeció y su entrepierna se endureció aún más.

-Así encanto, jadea para mí.

Nayara frunció el ceño y atrapó con sus dientes el labio inferior de Jaden y lo mordió a conciencia. Solo lo soltó cuando élsiseóo de dolor.

-No soy tu encanto, Black-Nayara se enfrentó a su mirada gris-, vuelve a llamarme así y te juro que te arrepentirás.

Jaden medio sonrió e hizo que Nayara le rodease la cintura con las piernas. Él la estaba sintiendo cada vez más cerca…y prácticamente se estaba volviendo loco. Apretó su dura erección contra su intimidad. La situación había llegado hasta tal punto que Jaden ya no era capaz de razonar.

Tan solo podía pensar en el placer que recorría todo su cuerpo.

-Ahora mismo no me interesa nada hablar.

Sus manos recorrieron los costados de Nayara, haciendo que ella soltara algún que otro jadeo más. Fue bajando hasta que sus manos le rozaron el bajo de su camiseta. En un abrir y cerrar de ojos la camiseta acabó arrugada en un lugar olvidado en el suelo.

Por una pequeña fracción de segundo Naya estuvo tentada a cubrirse con sus manos los senos, pero Jaden se lo impidió.

-No, no te tapes-dijo Jaden con voz verte.

Naya notó como sus mejillas empezaban a adquirir el tono del rubor. Pero por una vez (quizás una de las pocas veces en las que ella haría caso a Jaden) decidió acceder al mandato de Black y acabó por apartar las manos.

El efecto fue instantáneo, a Jaden se le secó la boca y no pudo despegar la mirada del cuerpo de Nayara.

Ni podía ni quería hacerlo de haberlo podido.

Ese cuerpo era tal y como se lo había imaginado muchas veces en sus sueños. Pero esto era algo mejor que sus sueños, porque esto era real. Porque tenía delante suyo a Nayara, el explosivo cuerpo de Arkadievna, y no pensaba desaprovechar esa oportunidad.

Porque en el fondo Jaden Black no era otra cosa que un bastardo egoísta.

Ese cuerpo es tal y como él se había imaginado siempre. Es perfecto, delgada (quizás demasiado delgada para su gusto) pero con unas curvas increíbles. Su piel pálida, casi tan parecida a la nieve, le volvía loco. Siempre se metió con ella por el color de su cabello, pero la verdad es que a Jaden le encantaba. Siempre le gustó su pelo: tan rubio, tan largo…tan brillante y bien cuidado.

Ella al fin y al cabo era su "rubia".

Y,sin lugar a dudas, la parte favorita del cuerpo de Nayara son sus senos. Son grandes, esbeltos y estaban bien colocados en su respectivo lugar.

Tal y como había supuesto antes Jaden, el sujetador de Nayara era una clara tentación para todos sus sentidos.

La prenda consistía en una fina tela negra de encaje. Ese sujetador en concreto apenas conseguía contener sus senos. Unas gotas de sudor frío recorrieron la espalda del joven. Estaba tan excitado que tenía la sensación de que de un momento a otro acabaría estallando el botón de sus pantalones.

-Eres el pecado personificado.

Jaden arremetió su cuerpo contra el de ella, haciendo que la espalda de Nayara se clavase más en la pared. Acto seguido tomó sus pechos, apenas conseguía abarcar con sus manos sus senos.

"Son sencillamente maravillosos" pensó Jaden para sus adentros.

Cuando Nayara sintió que Jaden apretaba sus manos entorno a sus pechos no pudo evitar soltar un gemido.

Los labios de Jaden se posaron sobre el cuello de la joven, repartiendo suaves pero sensuales besos al mismo tiempo. Ella se mordió el labio inferior con fuerza, aún era virgen, pero sin embargo sí que había estado con algún chico, no es que fuese una mojigata.

Pero tenía que admitir que ningún hombre antes la había besado así, (porque si, Jaden Black besaba demasiado bien para su mala suerte) y tampoco antes un hombre la había acariciado como él lo estaba haciendo ahora mismo.

Nayara sabía perfectamente que estaba dejándose llevar por Jaden. Es como si él fuese un huracán…un huracán que la estaba conduciendo directamente al camino de la perdición. También sabía que cuando pasaran unas cuantas horas, probablemente mañana, se arrepentiría de todo lo que estaba haciendo ahora…pero en este momento simplemente no podía pararse a pensar, porque básicamente no podía pensar en nada más que no fuese el placer que estaba sintiendo.

Estaba tan entregada a sus caricias que cuando Jaden la tumbó en el suelo sólo se dejó hacer. Él solo pudo medio sonreír y pasar lentamente su dedo por el labio inferior de Nayara. Ella arqueó la espalda gimiendo un poco más fuerte esta vez.

-Eres un gilipollas-dijo entre jadeos, haciendo un esfuerzo por esbozar una medio sonrisa-.Y n-no te soporto.

-Y tú eres una egocéntrica y no te aguanto.

No acabo de decir aquella frase cuando Jaden llevó uno de sus dedos a la espalda de Nayara y de un rápido movimiento el sujetador quedó a un lado en el suelo.

En el momento en que los senos de Nayara quedaron expuestos, Jaden sintió como un placentero calor empezó a recorrer todo su cuerpo y como su erección presionaba contra la tela de sus pantalones. Quiso cerrar los ojos e intentarcalmarr sus más primitivos instintos, pero no pudo hacerlo. No cuando se le estaba ofreciendo ese gran espectáculo delante de sus ojos.

Sólo volvió a la realidad cuando notó que algo le estaba tironeando de la camiseta que llevaba puesta. Por supuesto era ella y evidentemente quería verle con un poco menos de ropa. Jaden se sacó la camiseta por encima de los hombros y su torso quedó al descubierto. Como golpeador, y por consecuencia capitán del equipo de Gryffindor, tenía una buena musculatura. Aprovechó esa pequeña ventaja para apretar un poco los músculos de su cuerpo haciendo que se marcasen aún más.

Nayara le odió internamente un poco, sabía que lo estaba haciendo adrede y más que se odió a sí misma por volver a ceder ante él. Pasó sus manos por el sudoroso pecho de Jaden, acariciando detenidamente todos y cada uno de sus bíceps y músculos. Se volvió a morder el labio inferior.

-Me vuelves loco…

Tomó su nuca y volvió a besarla con intensidad. Nayara jadeó contra sus labios. Jaden pasó de sus labios a su cuello mientras que volvió a tomar los senos de Naya con sus manos. Ella gimió con fuerza, arqueando más la espalda.

Sus manos masajearon los senos de la joven. Cada vez que ella gemía, él se excitaba más todavía.

Siguió masajeando sus pechos hasta que notó como debajo de sus dedos los pezones de Nayara empezaban a endurecerse. Se inclinó sobre uno de los pechos y se lo llevó a los labios. Lamió su pezón y lo succionó con fuerza.

Nayara estaba totalmente cegada por el placer. El único pensamiento que tenía ahora en la mente es el placer que Jaden le estaba proporcionando.

Nunca antes ningún chico la había dado tanto placer como él lo estaba haciendo consiguiendo llevarla al borde del abismo.

La joven enterró sus manos en el cabello de Jaden y arqueó su espalda frotando algo famélica su cuerpo contra el de él, buscando, si cabe, más placer todavía; sentir la intimidad de la rusa frotándose de esa manera en su entrepierna no hizo otra cosa que aumentar su propio placer. El muchacho acabó soltando un jadeo ronco y se aferró a las caderas de Nayara. Tuvo que hacer un esfuerzo para auto controlarse y no perder del todo la razón. Dejó que ella siguiera moviéndose sobre su erección. La visión que Naya le estaba ofreciendo le estaba excitando mucho.

Volvió a apoderarse de uno de los pechos de Nayara y los torturó con su lengua. En ese momento Jaden escuchó un ruido, pero ni eso consiguió distraerle de su tarea. Su principal objetivo era que tanto él como Nayara tuvieran un "final feliz", poco le importaba lo que pasase en el mundo exterior.

-Jaden… ¿Se puede saber que estás haciendo?

El cuerpo de Black se tensó en el momento en que escuchó aquella voz. Supo que "el gran momento" se había ido a la mierda…

En lo único en lo que pensaba Jaden ahora mismo era en las distintas formas de asesinar a la persona que justamente había entrado en ese preciso instante al vestuario.

Castiel Arkadievich medio sonrió, se llevó el vaso a sus labios sin apartar ni por un segundo se vista de Dánae Black.

-Creo que no te entendido bien, Dan-Castiel comenzó a jugar con el vaso entre sus ás si me lo dijeses más alto podría escucharte mejor.

Dánae frunció el ceño. Por un momento estuvo tentada en utilizar sus poderes contra ese maldito capullo ególatra. ¿En qué estaría pensando al pedirle ayuda a alguien como él? No es que tuviese algo personal contra Arkadievich, pero le conocía bien, quizás hasta demasiado bien.

La familia Arkadievich y la familia Black han sido amigos durante muchos años y teniendo en cuenta que Alec y Jaden son como uña y carne, al igual que Helena con Nayara, y que tanto ella como Castiel son de la misma edad (y del mismo curso) era prácticamente inevitable tener algún trato con la familia de Castiel.

Los hermanos de Castiel siempre le había caído bien a Dánae. Sobretodo Alec, pues sabía que al pobre la mayoría de las veces es el que cuidaba del desastre de su hermano mayor, salvándole en más de una ocasión de meterse en algún que otro lío. Además Alec, de algún modo, conseguía hacer sentar la cabeza a Jaden, aunque solo fuese un poco.

Y además es una persona en la que se puede confiar con bastante facilidad. Es un chico que sabe escuchar, además casi casi siempre da buenos consejos.

Nayara también le caía bien, Dánae sabía que a pesar de que a pesar de que ella fuese un poco mezquina en el fondo es una buena persona...

Pero Castiel Arkadievich es justamente lo contrario a sus dos hermanos. Ególatra, despreocupado y demasiado pasota para su gusto. Casi parecía que no le importase nada en realidad. No es capaz de tomarse nada en serio. La mayoría del tiempo estaba metiéndose en líos y la otra parte del tiempo se la pasaba castigado...no era ni mucho menos una buena influencia para ella, más bien es lo contrario, pero esa noche Castiel era la única persona que podía ayudarla.

Ya tendría tiempo de arrepentirse mañana de todo esto. Pero ahora solo pudo armarse de paciencia e intentar dialogar con ese capullo.

-¿Cuantas veces tienen que repetirte las cosas para que te entre en esa cabeza dura que tienes?-una cosa era ser paciente y otra muy distinta no poner en su lugar a Arkadievich cuando este se lo he dicho que quiero alcohol. Y me llamo Dánae, no sé cuántas veces tendré que repetírtelo.

Castiel sonrió de medio lado. Le encantaba de alguna manera provocar a Dánae. Siempre habían estado algo distanciados, a pesar de que tenían la misma edad y de que iban juntos a clase desde que los dos entraron a Hogwarts.

Él siempre lo había achacado a que los dos tenían personalidades muy diferentes...y Castiel sabía bien que era él quien muchas veces metía la pata...pero Dánae tampoco ponía de su parte. Siempre tan callada...tan buena chica y no se relacionaba mucho con los demás. Casi siempre estaba metida en la biblioteca o sola leyendo. Castiel no entendía porque Dánae actuaba de esa manera...pero esa noche, en ese preciso momento, se estaba dando cuenta de que Dánae Black no era la niña buena que todos creían, porque las buenas chicas no acudían hasta él para pedirle alcohol.

Pero si emborrachar a Black era lo que él necesitaba para hacerla caer, estaba más que dispuesto a hacerlo.

-Así que quieres alcohol...-Castiel se pasó una mano por el cabello, desordenándoselo-, lo cierto es que me ha costado bastante conseguir estas botellas de alcohol. Además tú eres la alumna modelo, no sé porque tendría que hacerlo.

-¿Sabes qué? Puedo pedírselo a otra persona. No te creas tan importante, Arkadievich.

Castiel arqueó una ceja, pero no se inmutó con las palabras de Dánae, más bien le hizo ampliar más su sonrisa. Valoraba los intentos que hacía la chica, pero serían un fracaso.

-Oh, ¿en serio?-Castiel clavó sus ojos azules en los suyos celestes-, adelante cielo ve a buscar alcohol por ahí pero no creo que llegues muy lejos. En primer lugar porquesóloo yo tengo alcohol en toda la fiesta-y se esforzó por matizar la palabra "yo"-, y en segundo lugar porque por si lo habías olvidado eres la hermana de Jaden Black y eso quiere decir que cualquiera que te de una mísera gota de alcohol habrá firmado su sentencia de muerte. Así que si piensas que alguien te va a dar bebida adelante, será divertido ver como todos pasan de ti. De algún u otro modo acabarás volviendo hacia mí y será muy satisfactorio para mí ver cómo lo haces. Así que bueno, ya sabes puedes ir a pedir alcohol a otro.

Dánae apretó los puños con fuerza. Lo peor de todo es que ese imbécil tenía razón. Cualquiera que le diese bebida estaría literalmente muerto en cuestión de minutos. Jaden era demasiado protector con ella y eso a veces le ocasionaba problemas, como ahora. Le encantaría darle una buena lección a Arkadievich, de hecho tenía pensado hacerlo, pero no sería esta noche.

Le gustase a ella o no le necesitaba ahora.

Por otro lado Jared parecía algo nervioso. No dejaba de mirar alternativamente a su amigo y a Dánae. ¿A qué demonios estaba jugando Castiel? No estaba entendiendo en absoluto la actitud de su amigo. ¿Porque diablos tenía que hacerse siempre el chulo con las chicas?, ¿es que no entendía que había algunas chicas a las que eso no le gustaba? Además, conocía a Dánae y si Castiel seguía con esa actitud lo único que iba a conseguir es espantarla.

-Bien-dijo finalmente Dánae tras una larga pausa-, te doy la razón. Nadie salvo tú puede darme alcohol, así que porqué no nos dejamos de jueguecitos y me lo das de una maldita vez.

-Tranquila fiera, tranquila-Castiel se acercó un poco a te estaba diciendo antes, no ha sido nada fácil conseguir estas dos botellas. Básicamente me he tenido que colar en las cocinas del colegio y bueno mi hermano me ha pillado. Así que digamos que conseguir estas botellas Whisky de fuego y estaba otra botella de Vodka ha sido un gran proeza para mí. Así que que no te puedo dar la botella así como así. No soy una persona que hace favores gratis.

Dánae se frotó con algo de impaciencia el puente de la nariz. Le estaba maldiciendo en su fuero interno una y mil veces, solo deseaba que Castiel se dejara de irse por las ramas de una maldita vez.

-¿Podrías ir al grano de una puñetera vez? Di lo que quieres a cambio y ya.

-Bien pensé que nunca me lo preguntarías-Castiel dejó en el suelo su vaso y se frotó las manos antes de dedicarle a Dánae otra de sus petulantes en realidad no será tan horrible y es muy sencillo: te quedarás conmigo toda la noche.

No podía estar hablándole en serio, ¿quedarse con él toda la noche?

Antes prefería estar haciendo el inventario del profesor Snape. No, ni en sueños haría algo así.

-Ni hablar, tengo mejores cosas que hacer, mejores personas con las que estar. No tengo porque quedarme.

-¿Ah no?-él arqueó aún más su ceja-, bueno tu misma. Si no te quedas iré ahora mismo con tu hermano y le diré que Finnigan te está intentando ofrecer alcohol. Me creerá y lo sabes.

Dánae le fulminó con la mirada, quería desollarle, golpearle hasta que se le quitase toda esa bravuconería que se gastaba el muy imbécil. Y lo peor de todo es que sabía que él era más que capaz de irle con ese cuento a Jaden; Desvió un momento la mirada insultándose a sí misma, y odiándose un poco más por estar tan desesperada como para aceptar su condición.

-Muy bien-dijo Dánae entre . Y ahora dame la puñetera botella.

Castiel, aún con esa condescendiente sonrisa en su rostro, estaba haciendo el amago de darle la botella de Vodka cuando sintió como Jared le agarraba del brazo impidiéndoselo. Castiel le lanzó una mirada de advertencia pero él la ignoró por completo.

No iba a dejar que Castiel se pasara ni un pelo y mucho menos aún con Dánae.

-Dánae-dijo Jared aún sin soltar el brazo de Castiel-, Arkadievich y yo tenemos que hablar un momento.

Castiel dejó de prestar atención a Dánae para mirar a su amigo por encima del hombro. Arkadievich tenía una norma, una regla sencilla que le gustaba seguir y que ante todo le gustaba que los demás la respetasen: cuando él estaba ligando con una chica no le gustaba que nadie le interrumpiera.

Y ese nadie también incluía a Jared Ward.

-Creo que no tenemos nada de qué hablar-dijo Castiel dándole a entender a Jared las intenciones que tenía respecto a Dánae.

-Y yo creo que sí que tenemos que hacerlo. Dánae, discúlpanos un momento.

Jared agarró a Castiel del brazo y lo arrastró por el bosque unos cuantos metros lejos de donde se encontraban hasta hace un momento. Al final Castiel acabó hartándose de él y se zafó de su brazo con algo de brusquedad.

-¿Qué coño haces?-gruñó.

-Eso me gustaría saber a mí, ¿Qué cojones te propones? A qué demonios ha venido ese numerito que te estás gastando con Dánae.

Castiel lo miró como si Jared se hubiese bebido hasta tal punto que pareciese que el alcohol le hubiese abierto una brecha en el cerebro.

-¿De verdad quieres que te lo explique? Estoy empezando a pensar que te han sentado mal esos tragos de Whisky de fuego. Creo que ya te había explicado los planes que tengo pensados para Dánae. Antes de que la fiesta haya terminado ella me habrá besado... ¿Y quién sabe?-Castiel se encogió de hombros con un gesto de fingida inocencia en su rostro-, puede que si la manejo bien la situación llegue a otra forma.

Jared puso los ojos en blanco. Eran momentos como ese en los que él se planteaba seriamente porque es amigo suyo. Ward se apretó el puente de la nariz con sus dedos. "Paciencia, ten paciencia. Cuando bebe sevuelves más insoportable que de costumbre", eso es lo que Jared se esforzaba en repetirse mentalmente así mismo.

-Mira Castiel, escúchame bien, porque no te lo voy a repetir más veces. Normalmente no suelo meterme en tus líos de faldas, pero mucho me temo que esta vez tengo que hacer una excepción-Jared miró seriamente a Castiel, clavando sus ojos grises azulados en los de é lo advierto Cas, no voy a dejar que te pases ni un pelo con ella.

Castiel entrecerró los ojos. No sabía bienquée mosca le había picado a su amigo pero lo que tenía claro es que iba a conseguir el objetivo que se había marcado para esa noche. Dánae Black caería, y de eso estaba bien seguro.

-Lo que tú digas Ward, mensaje captado, seré un buen chico. Y ahora si no te importa tengo que encargarme de un asunto. Tú intenta mientras no molestar mucho, ¿quieres?

No esperó la respuesta de Jared, simplemente echó a caminar de nuevo en dirección hacia donde estaba Dánae. Jared le siguió guardando un poco las distancias, en ese momento estaba bastante molesto con Castiel.

Dánae les miró acercarse lentamente. Se dio cuenta de que Jared y Castiel tenían mala cara. Tampoco es que le importase mucho, aunque Jared sí que le caía bien no quitaba el hecho de que él fuese el mejor amigo de ese imbécil.

Tan solo estaba deseando poder beber de una maldita de ese Whisky y hacer que el dolor infernal que estaba sintiendo por todo el cuerpo se pasase. Cada vez dolía más y cada minuto que pasaba era peor todavía. Tuvo que cerrar los ojos haciendo un esfuerzo por calmarse.

-Siento la interrupción-dijo Castiel cuando llegó de nuevo a su lado-, mi amigo es un poco inoportuno-lanzó una fulminante mirada a Jared-. Pero te puedo asegurar que nadie más nos va a interrumpirá.

Oh gracias, creo que voy a saltar de la emoción. Eso es lo que le hubiese gustado decir a Dánae, pero tuvo que morderse la lengua.

-Bien, ahora si no te importa dame alcohol.

-Vaya, vaya-Castiel volvió a sonreírla de esa manera que la sacaba de quicio-. Sí que tienes ganas de beber. ¿Puedo preguntar el motivo?

-No, no puedes-extendió la mano en dirección a Castiel y dio la vuelta a su mano haciendo que su palma quedase hacia arriba-. Y ahora si no te importa cumple con tu parte del trato.

La sonrisa desapareció de los labios de Castiel. No le gustaba que le hablasen de esa forma, pero lo pasó por alto. Si quería que Dánae le besase tenía que ceder un poco.

-Bien como quieras-le pasó la botella-, pero solo te advierto que tanto esta botella de Vodka que te acabo de pasar como la otra que hay de Whisky de fuego son bebidas muy fuertes. No pretendo acabar la noche en la enfermería cuidándote, así que hazme el favor de beber con moderación.

Dánae sintió verdaderos deseos de estamparle la botella en toda la cabeza, o mejor aún, quería que Castiel volviese a beber. Quizás si estaba borracho sería más fácil aguantarle.

Como si ella le hubiese pedido en algún momento que "ÉL" la cuidara. Maldito creído.

-Tranquilo Arkadievich, puedo sobrevivir perfectamente sola...

Dicho esto agarró la botella de Vodka con firmeza y se llevó la boquilla a los labios, enseguida notó como un líquido fuerte le quemó por completo las cuerdas vocales. Dánae acabo tosiendo un poco y puso cara de asco. Realmente sabía a rayos, no entendía cómo la gente (sobre todo su hermano) estaba tan aficionada a ingerir alcohol. Sabía asqueroso.

Cuando escuchó una risita levantó la vista y fulminó a Castiel con la mirada.

-¿Se puede saber qué es tan gracioso?

-Tú-dijo él encogiéndose de hombros como si fuese algo obvio-¿Es la primera vez que bebes?

Dánae agarro la botella con más fuerza y desvió la mirada de la él algo avergonzada, sus mejillas estaban un poco sonrojadas. ¿Por qué tenía que ser tan irritante? Era simplemente odioso.

-Cierra la boca-Dánae bebió un trago más fuerte aunque no pudo evitar hacer una mueca rara con la boca.

Castiel volvió a reírse, pero a Jared todo eso no le estaba haciendo nada de gracia. Conocía un poco a Dánae y sabía que posiblemente esta sería la primera vez que ella estaba probando bebida alguna. No podía dejar que le pasase algo. Por eso no iba a permitir que le pasara nada. Iba a cuidar de ella como buenamente pudiese.

-Dánae-dijo Jared acercándose hasta ella y poniendo con suavidad una de sus manos en el hombro de que ya has bebido bastante, no tienes porqué hacer esto.

Él hizo el amago de quitarle la botella pero Dánae se apartó de él, aferrándose aún con más fuerza a la botella.

-No necesito un perro guardián, Ward-Dánae odiaba tener que ser borde con Jared, pero no había cosa que menos soportase que intentasen controlarla de algún tengo ya con Jaden como para que tú encima te pongas en plan sobreprotector. He venido a beber y cuidaré de mi misma.

Jared se quedó sin palabras. Él tan solo quería cuidar de ella, pero estaba claro que esa no estaba siendo su noche. Primero tenía que soportar las gilipolleces de su amigo, y para colmo cuando estaba intentando cuidar de Dánae a ella solo le faltó darle una patada en el culo.

Tenía muchas ganas de mandarles a los dos a la mierda, pero no lo hizo. Por mucho que le hubiese molestado el tono que Black ha usado con él, tenía que asegurarse de que Castiel no se propasara con ella.

-Bien como quieras-dijo él simplemente.

Castiel por su parte dio otro trago a la botella de Whisky, observando bastante divertido el penoso intento de Jared por hacer que Dánae dejase de beber.

Tuvo que hacer un gran esfuerzo por no reírse al escuchar la contestación que la joven Black le había otorgado. Nunca había visto a Dánae contestar a alguien de esa manera y lo cierto es que le gustaba, y le apetecía estar con ella.

A solas.

En su ecuación claramente sobraba alguien, y ese alguien es Jared. Si Castiel pretendía llevar su plana caboo, cosa que tenía más que pensado hacer, su amigo estorbaba demasiado. Dejó con cuidado la botella en el suelo y se pasó de nuevo una mano por el pelo lanzando una mirada a su amigo.

-Bueno Jared-dijo Castiel aclarándose un poco la garganta-. Creo que es hora de que hagas algo de provecho, ya sabes…

A continuación Arkadievich le miró con una mirada que claramente quería decir que se fuese, que ya quería intentar lo que fuese que quería hacer con Dánae. Tal vez si Castiel no se hubiese portado como un gilipollas le hubiese caso, pero como no se había dado ese caso Jared no estaba dispuesto a colaborar.

-Estoy bien aquí. No tengo intención de moverme por el momento. Pero gracias de todas formas.

Castiel le fulminó con la mirada. Él y Jared no solían tener diferencias nunca pero esta noche estaba consiguiendo sacarle de quicio.

-Yo creo que si tenías que irte, no sé si lo recuerdas-le lanzó una mirada que escondía la promesa de una buena amenaza si no le hacía caso.

-No-Jared le miró secamente-. No tengo que ir a ningún puñetero sitio. Deja ya de insistir, Arkadievich.

Dánae se encogió de hombros. No llegaba a entender cuál era exactamente el numerito que se estaban gastando esos dos, pero le daba igual. Tenía pensado beber hasta que el dolor desaparecierae de su cuerpo por completo, aunque sólo fuese durante unas escasas horas. Si para ello tenía que aguantar a esos dos estaba dispuesta a acarrear con ello.

Pero Castiel no estaba para esa labor, tampoco es que fuese tan buena persona y menos cuando había alguien que estaba intentando entorpecer sus planes. De verdad que él no quería tener que haber recurrido a una artimaña tan vil, pero su amigo no le dejó otra opción.

Que conste que en todo momento Castiel intento hacer las cosas por las buenas.

-Jared, Jared, Jared-Castiel rodeó a su amigo por los hombros atrayéndole un poco hasta él-. ¿Cómo se te ha podido olvidar lo que hablamos esta mañana?-Jared se le quedó mirando como si se hubiese dado un golpe de gravedad en la cabeza-. Ya sabes, te gusta Potter y yo te dije que te iba a ayudar. Venga no seas tímido, todo va a ir bien.

-Ni-se-te-ocurra-dijo Jared entre dientes. Le conocía, y sabía que estaba molesto. Si dejaba que Castiel se acercase ahora hasta Cassie lo más probable es que todo lo que había conseguido avanzar con ella se fuese a la mierda.

-Vamos no seas tímido, ya verás cómo va a ir todo bien. Confía en mí.

"Y una mierda". Pero cuando quiso darse cuenta ya era demasiado tarde, le gustase o no Castiel tenía una mejor constitución que él. Le arrastró por el bosque y llegaron hasta donde estaba Cassie.

Ella estaba apoyada contra un árbol hablando con algunas compañeras de Ravenclaw. Esa noche iba muy guapa, con el pelo completamente liso y adornado con una diadema negra y un sencillo vestido verde botella que le hacía resaltar la tonalidad de sus ojos.

Preciosa, sencillamente preciosa.

Jared no se pudo resistir, se la quedó mirando algo embobado. Ella dio un pequeño respingo cuando notó su presencia cerca y sonrió con algo de complicidad, pero cuando se dio cuenta de que Castiel también venía con él la sonrisa se esfumó.

Nunca le cayó bien Castiel, le parecía un chulo gilipollas y ella odia a los chulos gilipollas, así de sencillo. Y por supuesto Arkadievich se dio cuenta de esa mirada, cosa que no le molesto, le hizo sonreír socarronamente.

-Tranquila fiera, vengo en son de paz.

-¿Qué es lo que quieres Arkadievich? No tengo ganas de soportar mucho tiempo tu presencia, así que escupe lo que tengas que decir y lárgate.

Castiel alzó las manos al aire como si estuviera aceptando su rendición.

-Tranquila Potter. Esta noche no vengo a hablarte de mí, sino de mi amigo Jared-en ese momento Jared quiso estrangularle con sus propias manos. Lo único que estaba suplicándole con la mirada es que no dijese algo que echase a perder todo lo que había logrado con ella en ese que Jared me estaba contando una historia de los más interesante, ¿Verdad que sí Ward?

Jared tragó saliva con fuerza. Sinceramente no sabía de qué demonios estaba hablando su amigo, pero lo que sí sabía es que no se podía tratar de nada bueno. Castiel tenía esa mezquina sonrisa en los labios que indicaba que iba a hacer una de las suyas.

-No me digas-dijo Cassie con un tono que conllevaba algo de sarcasmo-, ¿Y se puede saber qué historia es esa?

Castiel amplió aún más, si es que podía, su sonrisa.

-Pues verás-Arkadievich se aclaró más la garganta-. Resulta que Jared me estaba contando la historia de cómo su padre le puso los cuernos a tu madre con su propia madre-Cassie se puso hecha una furia, pero antes de que ella dijese nada Castiel le puso su dedo índice en los me imagino que tenéis mucho de lo que debatir, así que os dejo solitos. Ward, ya nos vemos.

Jared le fulminó con la mirada. Sus ojos estaban fríos y su mirada claramente decía que cuando estuviesen solos de nuevo iban a tener una seria conversación.

Antes de girar sobre sus talones, Castiel le guiñó un ojo a Jared y empezó a caminar hacia donde estaba Dánae. Sabía bien que se había pasado con su amigo…pero el propio Jared es el que le había puesto en aquella situación. Si hubiese colaborado con él desde el principio no tendría que haber hecho algo así.

Pero cuando llegó al claro no vio nada, absolutamente nada. Ni Black, y lo más importante, ni las botellas estaban donde él las había dejado antes de irse. Castiel frunció el ceño y escrudiñó las sombras en busca de Dánae, pero no aparecía por ninguna parte. Ya estaba dispuesto a abandonar la búsqueda cuando vio como una especie de sombra se movía entre los matorrales.

Ya la había pillado.

-Vuelve aquí inmediatamente-gruño Castiel mientras la empezó a seguir por el bosque-.YO he sido el que ha traído ese alcohol aquí, dámelo.

Dánae rodó los ojos con una sonrisa en sus labios y corrió hasta donde se suponía que tenían el límite los alumnos. Si traspasaba esa zona, ya estaría internándose en el bosque prohibido. Se mordió el labio. Si lo hacía estaría saltándose unas veinte normas como mínimo…pero por otro lado…

-Si quieres las botellas, cógelas por ti mismo si es que puedes claro.

Dicho esto entro en la zona "peligrosa" del bosque prohibido sin saber a ciencia cierta si él la estaba siguiendo o no. Solo pensaba que por primera vez en mucho tiempo se lo estaba pasando bien.

Helena no podía creerse lo que sus ojos estaban viendo. De hecho se los frotó en un inútil intento de pensar que lo que estaba viendo no era más que un espejismo de mal gusto.

Pero por desgracia todo eso era real.

Ya casi había llegado la media noche y Nayara no había aparecido por ninguna parte. Aunque Helena sabía que su amiga era muy presumida y extremadamente lenta a la hora de arreglarse no era normal que tardarse tanto en aparecer…y menos aun cuando Draco Malfoy y Dorian Hunter la estaban esperando.

Y cuando vio que su hermano tampoco daba señales de vida tuvo un mal presentimiento. Esa misma tarde había habido un partido de Gryffindor contra Slytherin…y sabía lo mucho que le gustaba restregarle Jaden a su amiga todas sus victorias por las narices.

Y como sabía bien la "paciencia" mutua que se tenían entre sí Jaden y Nayara fue por lo que Helena se decidió en ir a buscar a su amiga.

Pero nunca se imaginó que vería algo así.

-Jaden… ¿Se puede saber que estás haciendo?

Su hermano estaba sobre el cuerpo de su amiga (la cual estaba desnuda de cintura para arriba) Y su lengua estaba describiendo círculos alrededor de su…

¡Por dios!, ¿En qué demonios estaba pensando su hermano? ¿y que se le había pasado por la cabeza a Nayara?, lo peor de todo es que tardaría mucho en poder quitarse esa imagen de la cabeza. Por Merlín…

Todo la excitación que había acumulado Nayara se esfumó al instante. En cuanto vio a Helena entrando por la puerta se dio cuenta de lo que ha estado a punto de hacer. Tragó saliva con fuerza y empezó a empujar por el pecho a Jaden para quitárselo de encima. Sus mejillas estaban completamente rojas, una mezcla de la excitación que aún recorría su cuerpo y la vergüenza que sentía por haber sido descubierta en una situación así.

Por su parte Jaden acabó apartándose de Nayara con un gruñido, lo último que le apetecía en ese momento era apartarse de ese maravilloso cuerpo. Echó un disimulado vistazo a la erección que sobresalía por sus pantalones y maldijo a su hermana mediana en su fuero interno. ¿Cómo se las podía apañar siempre para tener tan mala suerte? Todo estaba saliendo bien, pero claro su hermana tuvo que aparecer fastidiando por completo el momento.

Jaden miró de reojo a Nayara, quiso retenerla de algún modo, pero cuando vio la manera tan apresurada con la que se estaba poniendo la camiseta se le quitó al instante la idea de la cabeza. Lo único que conseguiría si le hablaba ahora era un puñetazo o una mala contestación.

Las manos de Nayara temblaban como un flan cuando acabó de ponerse la camiseta. No se atrevía a mirar a Jaden a la cara y mucho menos aún a Helena…a saber lo que estaría pensando ahora su amiga. ¿Perocómoo podía haberse dejado arrastrara así en una situación como esta? Y lo peor de todo era que sabía bien que si Helena no hubiese entrado hubiese sido capaz de hacer con él cualquier cosa.

La idea solo le hacia ponerse más roja.

Al final acabó recogiendo sus cosas muy rápido. Vio como Helena la miraba con el ceño fruncido, pero lo único que pudo hacer fue apartar su mirada de la de ella.

-Tengo que irme-dijo peinándose como buenamente podía-, te veré luego en la fiesta Helena.

No esperó la respuesta de su amiga, simplemente salió por patas. Jaden soltó un suspiro cansado y se puso su propia camiseta. Caminó hasta la puerta con decisión, al fin y al cabo ya no tenía nada que hacer ahí. Pero cuando estaba a punto de salir por la puerta Helena le bloqueó el paso.

-Oh no, ni lo sueñes-Helena clavó sus ojos en los de su se me ha podido escapar, pero tú no vas a huir de esto.

-Helena…-Jaden se frotó el puente de la nariz con algo de tengo tiempo para esto, si me disculpas tengo que ir a una fiesta.

Intentó pasar pero Helena no se movió ni un solo centímetro de la puerta. Al final Jaden acabó soltando un bufido.

-No me jodas Helena.

-¿¡Que no te joda!?-Helena le empujó por el pecho, pero apenas pudo moverle del sitio-¿Qué hostias hacías?

-Besarla-Jaden se encogió de hombros, como si la pregunta que le ha hecho su hermana fuera la mas idiota del mundo.

Y eso fue lo que más le cabreó del todo. Esa pasimonia que tenía su hermano, esa manera tan indiferente de hablar de lo que había pasado con Nayara. Jaden y Helena nunca discutían, o casi nunca solían hacerlo y ella jamás le había juzgado ni echado nada en cara por la fama que se había labrado de mujeriego y rompecorazones…pero no estaba dispuesta a dejar que hiciese sufrir a Nayara. Porque sabía bien que independientemente de lo que hubiese pasado entre los dos esa noche Helena sabía bien que Jaden no se ata a ninguna mujer.

Y menos aún a Nayara.

-¿Qué hay de vuestra norma? Ya sabes esa que tú y Alec forjasteis hace mucho tiempo. "Las hermanas son intocables", ¿Qué pasa Jaden? Tú sí puedes hacer siempre lo que te da la gana sin pensar en las consecuencias. Lo siento pero esta vez no voy a dejártelo pasar. Se lo voy a decir a Alec.

Algo en el gesto indiferente de Jaden cambió. No había pensando en Alec en todo ese tiempo, pero no era idiota. Sabía bien que en el momento en que su mejor amigo se enterase de lo que había sucedido esa noche su amistad con él podría pender de un frágil hilo.

-No te metas-era una advertencia.

-¿Qué no me meta?-Helena le miró furiosa-, tengo todo el derecho del mundo a meterme. Por si no lo recuerdas Naya es mi mejor amiga, no vas a joderla. No me da la gana Jaden.

-No voy a hacer algo asi-sin saber porque él acabó apretando los puños con algo de fuerza.

-Ya claro, ¿Se supone que tengo que creerte yo ahora? Venga ya Jaden, nos conocemos muy bien. Dice que no vas a joderla, pues bien, ¿Qué harás entonces? ¿saldrás con ella entonces?

Jaden no solo estaba apretando los puños, ahora también lo estaba haciendo con la mandíbula. Evidentemente no estaba pensando en llegar tan lejos, básicamente porque él no había llegado nunca tan lejos con una mujer. ¿Por qué complicarse tanto? A él nunca legustóo el compromiso, le asfixiaba e incluso le agobiaba. No le gustaba pensar en ello. Naya y él habían pasado un buen rato, ¿Por qué tener que ponerle un nombre a todo? Además lo último que le apetecía a Jaden es hablar de ese tema con su hermana pequeña.

-Vete a la cama enana-fue lo único que pudo decir en su defensa.

-No Jaden no me voy a ir a la cama, no sin dejar esto bien claro-le acusó con su dedo índice-. Y no me llames enana, te recuerdo que solo me sacas un año-Helena cerró los ojos intentando centrarse de nuevo en la conversación que estaba manteniendo con su se va a acabar, lo que sea que esté pasando entre tú y Nayara. Dime Jaden, ¿te has parado a pensar en las consecuencias de todo esto? O mejor aún, ¿Qué es esto para ti?, ¿un juego?-volvió a empujarle por el pecho-¿Un reto? Claro…el señor tenía que conseguir a la chica imposible-Helena puso los ojos en blanco-, de verdad que no tienes remedio, Jaden.

-Quieres hacer el favor de dejar de decir gilipolleces, estas consiguiendo cabrearme de verdad. Para tu información no es nada de eso.

-¿Y qué es entonces?

-Me gusta.

Helena abrió sus ojos grisáceos como platos. La cosa no estaba mejorando por momentos. Por mucho que ella le pudiese gustar (cosa que aún no podía creerse del todo) estaba el hecho de que la "relación" más larga de Jaden, si es que se le podía llamar relación, había durado tres semanas y eso ya era todo un récord para él. Y dejando de lado la actitud de su hermano, Helena sabía bien como es Nayara. Por mucho que ella fuese de la chica dura y fría la conocía bien y sabía de buena mano que lo que ella necesitaba era una relación estable, un chico que le pudiese aportar todo lo que ella necesitaba…y por desgracia esas cosas no se las podía dar Jaden.

Además luego estaba el hecho de que ellos dos se odiaban, no se soportaban el uno al otro…no había día que coincidieran y no acabasen casi matándose. Eran tan diferentes que nunca podría funcionar si es que alguna vez fuesen a intentarlo. Ella le gustaba, o eso decía él, pero ni con esas Helena lo aprobaba. Al final acabó acariciándose las sienes y suspirando pesadamente.

-Helena-Jaden volvió a suspirar, siempre fue débil a que Helena o Dánae se pusieran ájate vamos.

¿Qué se relajara? Como si fuese tan fácil. Para él era muy fácil decirlo. Jaden no la había sorprendido en una situación tan íntima con un chico. Si se diera el caso lo más probable es que su hermano le diese una paliza.

-Olvídate de ella, Jaden. Esa historia no va a ninguna parte. Además, será cuestión de tiempo que Draco y Naya salgan juntos-la idea le gustaba muy poco. Malfoy no es de su agrado, pero sabía de sobra que Nayara estaba interesada en él. No podía hacer nada al respecto.

-No saldrá con Malfoy-dijo Jaden entre dientes. Sin saber bien el motivo exacto ese hecho le molestaba. No quería pensar en Malfoy y ella como pareja-.Y deja ya el tema de una vez, ¿quieres? No sé porque me tienes que estar fastidiando con esto.

Helena suspiró de nuevo. No quería pelear con su hermano pero la verdad es que sólo sería cuestión de tiempo que ambos salieran juntos, por mucho que ese hecho a ella le fastidiase.

-No te lo repetiré más veces, Jaden-Helena le miró con las cosas como están. Quiero lo mejor para ella, y sintiéndolo en el alma ese no eres tú. Sé cómo te comportas con los chicas y no es lo que quiero para Nayara. Si salís eso solo acabará en desastre y por consecuencia afectará a mi relación con Nayara, sinceramente no es algo por lo que vaya a pasar. Aléjate de ella Jaden.

Jaden se quedó callado durante unos minutos. Entre los dos hermanos se formó un incómodo silencio. Tan sólo se escuchaba como los dientes de Jaden rechinaban.

-Esta te la guardo-no era una amenaza, sino una afirmación.

-Ve con Alec.

Fue lo último que Helena le dijo a su hermano antes de girar sobre sus talones y caminar en dirección a la puerta.

Ella era consciente de que Jaden estaba molesto, pero le daba igual. No iba a dejar que su hermano se acercase a Nayara. Fin de la historia.

-Y una última cosa-dijo Helena antes de ías haber acto de presencia de una maldita vez. Hace casi una hora que Alec te está buscando.

Ella se fue antes de que Jaden pudiese decir algo al respecto. Al final acabó suspirando mientras se pasaba una mano por el pelo.

En el fondo de su ser se sentía bastante culpable de lo que había sucedido.

Una hora después Jaden Black apareció en la fiesta. La ducha de agua helada le había sentado bien, le ayudó a despejar algunas ideas de su cabeza.

Se vistió con una camisa negra, la cual llevaba los dos primeros botones desabrochados, y unos vaqueros algo ajustados. Se había echado un poco de gomina en el pelo con la esperanza de peinarse un poco el cabello, pero era imposible. Su pelo es demasiado rebelde (al igual que su padre).

Cuando Jaden entró finalmente en el bosque, el efecto fue instantáneo. Muchas de las chicas que habían ya allí se giraron para verle mejor; otras muchas lo único que hacían fue suspirar mientras no lo quitaban el ojo de encima.

Por supuesto Jaden se había percatado de ello, por eso caminó con pasos resueltos y con una sonrisa de lo más chulesca por el bosque. Eso fue un pequeño recordatorio de lo que no quería perder si se comprometía con alguien.

No, no podía ni quería renunciar a ello. Estaba bien así. Lo de Nayara solo había sido algo esporádico, un error que no cometería de nuevo.

Siguió andando con pasos seguros decidido a apartar de su cabeza cualquier pensamiento relacionado con Nayara Arkadievna.

Finalmente llegó hasta donde se encontraba Alec.

-Arkadievich-Jaden sonrió con fingida inocencia.

-¿Dónde te habías metido?-Alec bufó entre irritado y sé para qué me has coaccionado a venir hasta aquí si luego tú decides hacer lo que te da la gana-"como siempre"-¿Se puede saber porque has llegado tan tarde?

-Ya te lo dije al salir del castillo, Alec. Tenía un asunto que resolver-"estaba ocupado intentando dar el orgasmo de su vida a tu hermanita"-.

Alec arqueó una ceja. Ya se conocía de sobra los "asuntos pendientes" de Jaden.

-Vamos a dejarnos de rodeos, ¿quieres? Has estado con una mujer, ¿verdad?

Alec esperó unos cuantos segundos a que Jaden le respondiese, pero cuando vio como se le formaba esa medio sonrisa en sus labios ya sabía la respuesta.

-Eres de lo que no hay Black-Alec se frotó el puente de la mucho tiempo que desistí en tus "placenteros hobbies", pero al menos podrías haberlo hecho después de la fiesta-bufó de nuevo-.Y más si habías quedado conmigo. Al menos espero que haya merecido la pena.

Jaden bebió de su vaso algo incómodo. No era precisamente un tema quequisiera hablar ahora mismo con Alec, y más teniendo en cuenta los hechos del asunto.

-Digamos que no lo he podido disfrutar como hubiese querido-dijo tras dar un largo trago a su interrumpieron en lo mejor.

-Oh vaya, cuánto lo siento-pero en realidad Alec no lo sentía ni mucho menos. De hecho se alegraba de lo que le había pasado a su amigo. Estaba empezando a creer en el karma.

-Ya claro, seguro que lo sientes mucho.

Jaden echó un vistazo al bosque. No conseguía ver a Astrid por ningún lado, el día anterior la había prometido que intentaría arreglar un poco su situación con Alec...pero claro no había contado con que las cosas diesen ese giro con Nayara...

-¿Dónde está Astrid?-preguntó con la esperanza de que no se hubiese ido aú que me estaba buscando.

-Si genio, hace una por lo menos. Estuve un rato hablando con ella pero cuando volví de mi intento de buscarte ya se había ido. Eres un maldito mal queda, Black.

Jaden se mordió el labio inferior con bastante culpabilidad. Si Astrid se había ido de la fiesta tan repentinamente y después de haber tenido una conversación con Alec es que había pasado algo...y él no había estado ahí para ayudarla.

-Hablaré con ella mañana-cosa que iba a hacer si o si-.Y deja de hacerme sentirme mal,¿quieres? No había planeado llegar tan tarde.

Pero su amigo parecía como ausente, cosa rara en él. Jaden se dio cuenta de que su amigo estaba mirando como a un punto fijo del bosque, pero no conseguía mirar lo mismo que estaba mirando él.

-Esta niña tiene una gran habilidad de sacarme de mis casillas-bufó Alec algo irritado, apretando con fuerza el vaso que sostenía con sus dedos.

Y entonces Jaden se dio cuenta de lo que estaba pasando.

Nayara había hecho acto de presencia en el bosque prohibido. Y cuando él la vio no pudo evitar fruncir el ceño.

Arkadievna iba vestida con una minifalda que tanta para el gusto de Alec como para el de Jaden era demasiado corta…y no sólo se trataba de la falda, también llevaba una camiseta en la que su escote le llegaba casi hasta la altura del ombligo. Su cabello estaba peinado con rizos ondulados haciendo que su pelo cayese sobre su espalda en cascada. Llevaba unos tacones negros.

Demasiado arreglada para ir a una fiesta casual, pensó Jaden; Demasiado provocativa para una fiesta, dedujo Alec.

Naya sabía perfectamente la ropa que había escogido para la fiesta, al igual que no se le había escapado las miradas que los otros chicos la dedicaban. Por supuesto que lo sabía. Por eso medio sonrió de forma condescendiente a medida que ralentizaba un poco sus pasos para que la gente se fijase mejor en ella. Por suerte para Nayara había heredado el físico de su padre, los atributos de su madre y contaba con la gracia mezclada de ambos.

Ella es consciente de que es una de las chicas más populares de Hogwarts y eso le encantaba. Le gustaba tener todo bajo control. Su control.

Nayara es la abeja reina del lugar, así se había hecho llamar desde hace mucho tiempo. A su manera había conseguido hacerse respetar.

Llegó hasta donde se encontraban algunos de sus amigos (amigos según ella, pues bajo el punto de vista de Alec, Naya debería tener un poco más de ojos al escoger sus amistades). Entre ellos se encontraba Nickholay, su primo, Helena Black (que aún no se había olvidado que tenía una charla pendiente con Nayara) y por supuesto allí también se encontraban Dorian Hunter y Draco Malfoy. Este último acompañado de sus dos gorilas.

Naya se paró justo delante de ellos con una de sus sonrisas deslumbrantes.

Jaden y Alec observaban todo desde la posición en la que se encontraban. Evidentemente a Jaden no le hacía nada de gracia aquello, pero la cara de Alec era un poema.

Las facciones de su rostro estaban demasiado endurecidas. Jaden era consciente de que Alec estaba apretando su mandíbula con fuerza. Sus ojos se habían oscurecido y no paraba de mirar hacia donde se encontraba su hermana.

-Reunión de serpientes-comentó Jaden intentando suavizar un poco la situación tan tensa que se había formado-.Y ahora que ha llegado la víbora reina eso se pondrá muy interesante.

Alec desvió un momento la mirada de Naya para centrarse en Jaden. Él sabía que su hermana y su mejor amigo no se llevaban bien, pero eso no quería decir que fuese a consentir que la faltase al respeto.

-Cuidado Jaden-dijo Alec siseando entre estás en condiciones para tocarme los cojones, te lo advierto.

Jaden le contuvo la mirada. Sabía que su amigo en condiciones normales no se hubiese alterado tan fácilmente, pero dadas las circunstancias entendía que actuase de ese modo.

-Cálmate,Alec-Jaden apretó su hombro, todo el tono de diversión que podía haber tenido hasta ahora se esfumó.

-Voy a ir allí y sacaré a esos dos los ojos de sus cuencas como no dejen de comerse así a mi hermana con la mirada.

A Jaden tampoco le estaba gustando como Dorian y Draco estaban mirando a Nayara, pero ahora lo que más le preocupaba era hacer que Alec se calmase, pero cuando vio que no sólo no se había tranquilizado sino que estaba caminando hacia ellos supo que tenía que intervenir. Agarró con algo de fuerza el brazo de Arkadievich aún a sabiendas de que aquel contacto podía alterarle más.

-No lo hagas Alec-la mirada de Jaden era ás meterte en problemas. Déjame a mí ocuparme de esto.

Alec estuvo a punto de soltar a Jaden una grosería cuando de repente Jared Ward se paró frente a ellos. Ambos le miraron con una ceja arqueada. Jaden le instó con la mirada a que hablase de una vez.

-Creo que deberías saber una cosa, Alec. Tu hermano acaba de internarse en el bosque con una botella de Vodka y con una chica. He intentado detenerlo, pero ya sabes cómo colabora Castiel cuando va bebido.

Jared incluso pudo haber metido aún más en problemas a Castiel. Solo tenía que decir que la chica se trataba de Dánae Black para que todo se pusiese patas arriba…pero por algún motivo que aún desconocía no lo hizo. Tan sólo se limitó a observar a Alec, el cual parecía tener un buen mosqueo. Jared tragó saliva con fuerza.

-A veces, en momentos como este, me gustaría ser hijo único. Una que no sabe hacer otra cosa que ir provocando a gente inadecuada. Y el otro imbécil no tiene una idea mejor que internarse en el bosque prohibido con una chica y con alcohol, una combinación perfecta. ¡Si señor!

La cosa se complicaba, pensó Jaden para sus adentros. Si no hacía algo pronto, Alec acabaría explotando.

-Ocúpate de tu hermano, yo iré ahí y haré de niñera con Naya.

Alec arqueó una ceja, ¿Jaden ofreciéndose desinteresadamente en ayudar a su hermana? Eso le olía a chamusquina.

-Black...

-Confía en mí, ¿quieres? No haré ningún a tontería, tienes mi palabra.

Alec se quedó callado un largo rato antes de responder.

-Cuidado Black, si me entero de que a mi hermana le pasa la más mínima cosa toda la culpa recaerá sobre ti. Estás advertido.

Jaden gruñó algo impaciente. Necesitaba a Alec fuera de su camino para hacer lo que tenía en mente.

-Vete antes de que Castiel se meta en más problemas.

Sin saber bien porque, Alec acabó asistiendo con la cabeza y segundo después despareció por el bosque.

Al fin, pensó Jaden. Ahora tenía el camino despejado.

Nayara se paró justo en frente de Dorian y Malfoy y a ambos les dedicó una de sus mejores sonrisas. De alguna manera ella sabía que los dos de alguna otra forma estaban interesados en ella pero Naya no les ha dado pie a que ellos creyesen que ella estaba interesada.

Siempre había algo que la frenaba pero esa noche necesitaba mantener la mente ocupada en otra cosa.

No podía dejar de darle vueltas a lo que había pasado con Jaden en el vestuario. No sabía porque se había dejado llevar a una situación tan extrema. Mientras su cuerpo cedía a las caricias de Black su mente no paraba de gritar que él era su enemigo y que lo que estaba haciendo era un error…pero no pudo evitar dejarse llevar por una vez.

El muy condenado sabía bien lo que se hacía, eso era lo peor de todo. Por mucho que lo haya intentando no podía quitarse de la cabeza el sabor de los labios de Jaden ni del efecto que tenía sobre su cuerpo las caricias que él la había otorgado.

Maldito fuese él una y mil veces.

-Arkadievna, ¿Dónde estás?

La voz de Dorian la devolvió al presente.

-Perdona, estaba distraída.

Dorian asintió con la cabeza, pero ella se estaba dando cuenta que no le quitaba el ojos de encima…y en el fondo eso le gustaba.

Nayara conocía a Dorian desde que entraron en Hogwarts. Es un chico alto, de pelo rubio platino y unos ojos azul aguamarina que hacían que todas las chicas se volviesen locas por él. Dorian siempre tuvo ese aspecto de chico surfero que le daba un toque sexy. Pero ahí acababan las cosas "buenas" en él. Dorian era el clásico Slytherin, astuto, pero también era mezquino…y muy cruel, quizás hasta demasiado cruel para el gusto de Nayara. Dorian pertenece a una familia de estatus sanguíneo puro.

Él estuvo saliendo con Astrid…pero esa relación no acabó bien. Nunca se supo con exactitud lo que había pasado entre los dos, pero después de que rompiesen Jaden le propinó a Dorian una paliza de tal calibre que por poco le tuvieron que ingresar en San Mungo.

Pero a ella siempre le había tratado bien y hasta ahora no tenía nada en contra de él, aunque eso no quería decir que ella no aprobase del todo los métodos que tenía para actuar con la gente que tenía alrededor.

-No es propio de ti acudir a una fiesta como esta tan tarde, ¿ha ocurrido algo?

Naya frunció el ceño. Se había criado siendo la única chica de sus dos hermanos y aunque Castiel es su hermano pequeño él también la sobreprotege en exceso. Y precisamente por eso no soportaba que la gente en cuestión se metiese en sus asuntos privados.

-Eso es cosa mía-dijo Nayara a la pasa Hunter, ¿tanto te aburres de tu vida que tienes que estar metiéndote en la de los demás?

Dorian esbozó una divertida sonrisa. Normalmente no solía consentir que alguien le hablase en el modo en que ella lo había hecho…pero con ella hizo una excepción.

-Tranquila fiera-Dorian alzó las manos al aire en señal de vengo con ganas de iniciar una pelea.

Naya ya había abierto la boca para responderle pero entonces sintió como una suave mano se cerraba entorno a su hombro.

-Hunter, tu siempre tan entrometido como siempre-Draco Malfoy se situó junto a ellos, hecho que hizo sonreír a Nayara al entiendo porque sigues soltero, lo tuyo es el tacto con las mujeres.

Dorian y Malfoy se quedaron mirándose durante un largo rato, cosa que tampoco escapó a los ojos de Nayara.

Desde hacía ya algún tiempo Nayara se había percatado de que esos dos habían entrado en una especie de competencia personal. Ambos querían algo con ella y,por consecuencia,se habían convertido en rivales.

Nayara no se había parado a pensar cual de ellos podría ser su mejor opción…y tampoco es que pudiese pedir una segunda opinión. Normalmente le contaba todo a su hermano mellizo…pero claro teniendo en cuenta que Alec es demasiado sobreprotector y que no le caían bien ninguno de los dos, contárselo a él no era una buena idea…y luego estaba Helena, que aunque ella era en la que más confiaba, sabía que Malfoy no es de su agrado…y mucho menos aún Dorian.

-Relajaros los dos-Nayara lo dijo en un tono cortante pero sin perder la sonrisa de sus necesito ningún perro guardián.

-Estoy mas que seguro de ello-Malfoy sonrió mientras no le quitaba el ojo de encima a alegra de que finalmente hayas podido venir.

-Me ha surgido un pequeño contratiempo, pero lo he conseguido solucionar-se colocó un mechón detrás del no haberme perdido mucho de la fiesta.

-Tranquila-Malfoy cogió un mechón del cabello de Naya y lo tomó entre sus mejor esta por llegar.

Ella se mordió el labio inferior. Le gustaba, de alguna manera le gustaba que Malfoy le dedicase tantas atenciones…no quería admitirlo pero en el fondo llevaba cierto tiempo sintiéndose atraída por él…aunque no era el único por el que se sentía atraída…y bien que sabía que sentirse atraída por él es muy peligroso. Tragó saliva con fuerza y miró a Malfoy haciendo un esfuerzo por intentar mantenerse serena ante su contacto.

-Dime Arkadievna, ¿te has pensado ya la proposición que te ofrecí hace ya un par de días?

Nayara le contuvo la mirada. Si, sabía de lo que él estaba hablando. Hace unos cuantos días Draco le había ofrecido irse unos días a su mansión en vacaciones. La idea era bastante tentadora…pero conocía a su padre…y conocía a su hermano mayor. Sería muy difícil que le diesen permiso. A veces odiaba ser la única chica en su familia.

-No creo que me dejen Draco-dijo Nayara soltando un conoces a Alec, me quiere lo más lejos de ti posible.

-Ya había contado con que tu hermano sería un impedimento-Malfoy siguió mirándola con decisió si no puedes pasar unos días conmigo siempre puedes escaparte un día…siempre podemos pasar un día juntos. Vamos Arkadievna, eres una chica muy astuta, estoy mas que seguro de que se te podrá ocurrir algo.

Nayara se mordió el labio inferior con fuerza. No se iba a engañar así misma, se estaba muriendo de ganas por ir...pero claro Alec jamás le daría permiso ni en un millón de años.

-Siento interrumpir esta conversación tan interesante, pero tenéis que saber que dentro de poco no seremos sólo Slytherin-Dorian habló arrastrando las maldito Black está viniendo hacia aquí.

Fue escuchar eso y Nayara se giró al instante. En un principio pensaba que Hunter estaba bromeando, pero cuando vio como Jaden Black se acercaba hasta ellos solo pudo fruncir el ceño.

No me lo puedo creer.

Ni un rato podía estar tranquila sin que ese maldito prepotente metiera sus narices donde no le importaba. Pero no estaba dispuesta a dejar que le arruinase la noche.

-¿Qué demonios haces aquí?-espetó Nayara en un tono seco y recuerdo haber invitado a un Gryffindor repelente como tú a esta parte del bosque.Lárgatee ahora mismo de aquí.

Jaden arqueó una ceja. Ella estaba tan "simpática" como siempre. Si Nayara pensaba que él se iba a ir por ponerse borde lo llevaba claro. Sintió sobre su nuca la fulminante mirada de Helena, pero le daba igual. Le había dicho que se alejaría de Nayara, pero no dijo cuándo empezaría a hacerlo.

Desconocía aún el motivo del porque, pero le molestaba que Dorian y Malfoy (sobretodo este primero) estuviesen tan cerca y más aún que hablasen con ella. Notó como el ambiente se ponía un poco más tenso cuando todos los Slytherin que había ahí se fijaron en él. Incluso eso no le hizo echarse para atrás. Ahoramáss que nunca no pensaba irse de allí.

-Tenemos que hablar-quiso decirla que en realidad su hermano la había mandado de niñera, pero prefirió no mencionarlo.

Aunque la expresión del rostro de Nayara no había cambiado en absoluto sí que era verdad que sintió como su cuerpo se tensaba. ¿De que quería hablar Jaden con ella? Inevitablemente recordó lo que había pasado entre ellos hace menos de una hora. Se acordó de cómo la había tumbado contra el suelo...y la manera en la que sus dedos acariciaban cada centímetro de su cuerpo...maldito fuese Black.

-Tú y yo no tenemos nada que hablar. Y ahora si me disculpa estoy bastante ocupada, ¿porque no te vas un rato a hacer algo mas productivo con tu tiempo libre?

-No pienso irme de aquí hasta que hablemos-dijo Jaden en un tono amenazante.

-Creo que la chica ya te ha dicho que no quiere hablar contigo-Dorian se adelantó unos pasos hasta que estuvo frente a mejor que podrías hacer es largarte de aquí y dejarnos en paz.

-Y lo mejor que podrías hacer tú es cerrar la puta boca-por un momento Jaden dejo de mirar a Nayara para centrar toda su atención en Dorian-.¿o es que quieres que te vuelva a mandarte a la enfermería en fascículos?

Dorian y Jaden se miraron fijamente durante unos minutos. Ninguno de los dos dijo nada, pero era evidente que en cualquier momento uno de los dos podía saltar sobre el otro en cuestión de segundos. Eso era loúltimoo que le faltaba a Nayara para completar su noche. Soltando un bufido e insultando mentalmente a todos los hombres sobre la faz de la tierra se interpuso entre Dorian y Jaden.

-Formidable este espectáculo de testosterona-Nayra les fulminó a los dos con la para vuestra protección no necesito ningún caballero errante que vele por mi seguridad. Noticia de última hora chicos: se cuidarme sola. Así que tú-dijo apuntando con el dedo índice a a dar una vuelta y despejate un poco, por un motivo que no alcanzo a entender hoy estás demasiado imbécil, más de lo normal, ve a tirarte al lago si hace falta, pero cálmate de una puñetera vez-Dorian gruñó a modo de respuesta y Nayara miro a Jaden por encima del hombro-.Y tú ven conmigo, tendrás ahora mismo tu puta charla.

Ni siquiera espero a ver que le parecía aquello a Black, simplemente le tomó por el brazo y le arrastró por el bosque hasta que vio un lugar donde sabía que nadie les podría escuchar, que ningún ojo curioso podría mirarles.

-¿!Que coño pasa contigo, imbécil!?-Nayara le empujó por el pecho-.¿A que ha venido ese espectáculo de antes?

Jaden gruñó y agarró a Nayara del brazo atrayéndola hacia él. Se sentía furioso con ella, no era consciente del motivo pero estaba furioso con ella. Lamiró con intensidad.

-Tenemos una conversación pendiente, ¿o es que has olvidado lo que ha pasado antes en ese vestuario? Puedo hacerte un breve resumen: yo encima de ti, tu frotándote contra mi erección y gimoteando sin cesar. ¿te acuerdas ya gatita?

Nayara enrojeció de la vergüenza, ¿Cómo podía ese canalla hablar de lo que había pasado entre ellos con tanta soltura? Conocía a troles con más tacto que

él. Nayara levantó su mano dispuesta a abofetear a Jaden, pero el muchacho fue más rápido que ella y le agarró la muñeca a tiempo.

-Una puede, dos no-Jaden siguió sujetándola de la muñ pienso dejarte en paz hasta que hablemos, y teniendo en cuenta que mi hermana no ha interrumpido antes, y que tu hermano esta por ahí perdido dispongo de toda la noche. No tengo ninguna prisa por irme a la cama.

-Este no es el momento ni el lugar para hablar de esto, maldito idiota descerebrado-dijo Nayara mirando a ambos lados del bosque, siseando y asegurándose de que nadie les estaba escuchando. Se zafó como pudo de la mano de Jaden.

Jaden no la soportaba porque sabía que tenía razón. Si alguien inadecuado les escuchaba y esa conversación llegaba a oídos que no debían...en fin, se podría quedar sin pelotas.

-De acuerdo-tardo un rato en responder. Básicamente porque una de las cosas que mas odiaba era darle la razón a ñana, junto a la sala de los trofeos, antes de que tengamos que empacar.

¿Era una cita? O peor aún, ¿Jaden Black le estaba dando órdenes? Ella no tendría porqué seguir sus directrices. Nayara se cruzó de brazos y miró a Jaden con una ceja arqueada.

-¿Que te hace pensar que voy a ir o que simplemente voy a acatar dócilmente tus ordenes?

Jaden se acercó tanto a ella, que sintió como su aliento le golpeaba en la cara...y eso la estremeció por completo.

-Oh...sé que irás, ¿Y sabes porque?-Nayara le contuvo la mirada pero negó con la yo siempre consigo lo que me propongo, abejita.

-¡Te atrapé!

Castiel por fin consiguió alcanzar a Dánae, aún estaba un poco jadeante por la carrera que se había tenido que pegar, pero había logrado capturarla.

No se acordaba de lo rápida que era la joven Black. Ella jugaba como cazadora en el equipo de quidditch, pero por algún motivo había olvidado que la chica era casi tan rápida como él.

Dánae lo miró con una sonrisita en su rostro. Ciertamente ella esperó que él la atrapase mucho antes.

-Has tardado mas de lo que esperaba-Dánae se cruzó de brazos y no perdió la sonrisa de sus labios-, no me digas que el alcohol te hace perder facultades Arkadievich.

Castiel tuvo que hacer un esfuerzo por ocultar su asombro. Siempre tomó a Dánae como una chica seria y correcta, no era del tipo que bromease y menos que provocase a la gente de la forma en la que ella lo estaba haciendo.

Pero le gustaba esta Dánae. Ellos no hablaban mucho, eran muy diferentes y a él siempre le pareció una niña remilgada...pero ahora se estaba dando cuenta de que le gustaba cuando se comportaba de ese modo.

El joven Arkadievich sonrió de medio lado y se fue acercando un poco a Dánae.

-Pensaba que eras buena chica.

-¿Quien te ha dicho que no lo sea?

Otra sonrisa.

-Las buenas chicas no roban botellas ajenas-espetó Castiel arrebatando la botella de las manos de Dánae y arrimándose un poco más a ella-.Y no te preocupes-se inclinó un poco sobre mis facultades están a flor de piel.

Dánae le empujó por el pecho y le quitó de nuevo la botella. Por un momento se sentía como en un partido de quiddtich, esa botella podía ser perfectamente una quaffle...de algún modo sabía que se había metido en una especie de juego con Arkadievich...

Y era un juego peligroso.

-No estoy aquí para que filtrees conmigo-bebió un largo trago de la quiero beber.

Una chica difícil...un reto...

Y Castiel estaba dispuesto a superarlo. Se había propuesto ligarse a Dánae Black...e iba a caer. No conocía hasta la fecha a una mujer que se haya resistido as sus encantos y tenía claro que esta noche iba a caer. Costase lo que costase.

-Dámela.

Dánae le miró sin entender. Estaba notando como poco a poco el alcohol estaba haciéndole efecto en su cuerpo, pero por otro lado notaba como el dolor mitigaba.

-Quiero beber-lo dio como si fuese algo obvio.

Aún sin saber bien lo que estaba haciendo, Dánae bebió un largo trago y después le paso de nuevo la botella a Castiel; él la cogió se dispuso a beber.

Apoyo su espalda contra un árbol, recostándose contra él, bebiendo sin apartar sus ojos azules del cuerpo de Dánae.

Y por alguna aún desconocida, ella tampoco podía dejar de observar a Castiel. Quizás estas cosas no se las plantearía si estuviese ebria...pero cada vez notaba más pesados sobre su cuerpo los efectos del alcohol. Y no podía evitar mirarmáss de cerca a ese maldito ruso al igual que no podía pensar que el muy condenado es muy atractivo: con esa piel pálida que solo hacía resaltar la tonalidad de sus ojos azul cielo y sobretodo le encantaba ese pelo caoba. A simple vista parecía castaño oscuro pero si Castiel se ponía bajo la luz indicada se podían ver reflejos rojizos en su cabello...por no hablar del cuerpo bien formado que tenía.

Dánae, en secreto, había pillado alguna vez a Castiel entrenando en el campo de quidditch, en uno de sus entrenamientos personales. Y durante esos entrenamientos ella pudo comprobar que Castiel no llevaba puesta la camiseta. Su torso estaba plagado de de abdominales, de bíceps y músculos bien marcados. Es un chico hermoso...hermoso y peligroso.

Lo peor de todo es que él era muy consciente de que es muy consciente de que es muy atractivo y utiliza esa belleza a menudo para conseguir lo que quiere. Pero ella no es tan idiota como el resto. Dánae jamás se dejaría embaucar por alguien como él.

La joven soltó un suspiro sin poder evitarlo, suspiro que no pasó desapercibido para Castiel.

-¿Que te pasa?

Ella frunció el ceño. ¿fingir preocupación también formaba parte de su juego de seducción? Sea como sea ella iba a ir con mucho cuidado con él.

-Nada

-Ya claro, ¿crees que nací ayer? Te conozco donde antes de entrar a Hogwarts tan siquiera. Nunca antes te habías comportado de este modo. ¿Qué ocurre, Dánae?

-Dámela-esa fue la única respuesta que Dánae la había otorgado. Señaló la botella de Vodka con una un movimiento de su cabeza a la par que extendía su brazo.

Castiel no sólo ignoró su petición, sino que alzó el brazo con que sujetaba la botella, haciendo que de este modo ella no pudiese alcanzarla.

-No me gusta que me den órdenes, quizás si me lo pidieras bien te la daría encantado.

-No me hagas reír-bufó la tengo que pedirte abosolutamente nada. Puedo coger esa botella cuando quiera.

-No me digas-Castiel medio sonrió antes de llevarse la botella a los labios y volver a dar otro sin buenas formas no hay íi que nanai.

¿Será presumido?, ¿acaso él estaba poniendo en duda que era capaz de quitarle la botella?. Era hora de darle una lección a ese maldito capullo. Extendió su mano para que Castiel no sospechara nada. Acto seguido se concentró.

La botella voló hasta sus manos en cuestión de segundos. Dánae se quedó en tensión durante un momento. Ante todo no quería haberse descubierto delante de él, pero la única reacción que tuvo Castiel fue soltar una carcajada bastante tonta.

Demasiado borracho como para hacer preguntas.

Se encogió de hombros. En cierta forma era mejor así Si Castiel no hacía preguntas, Dánae no tendría que dar explicaciones. Es una manera muy práctica de matar a dos pájaros de un tiro. Sonrió bastante satisfecha de sí misma y aprovechó su euforia para beber un poco más.

-¿Porque bebes?

-Porque...-Dánae se mordió el labio inferior con impaciencia. Estuvo tentada a decirle una mentira...pero en el último momento se lo pensó duele.

Castiel la miró sin entender. Se dió cuenta de que ya estaba completamente borracho. Sabía que lo estaba porque no era capaz de pensar con racionalidad.

-¿Qué es lo que te duele?-Castiel despegó su espalda del árbol. Cada vez se sentía más interesado en Dánae...y cada vez tenía más ganas de probar sus labios.

-Todo-ella se encogió de hombros, fingiendo indiferencia.

Castiel volvió a esbozar otra de esas petulantes e irritables sonrisas. Se acercó unos cuantos pasos más. Iba a empezar a allanar ya el terreno.

-¿Qué es lo que le preocupa a la pequeña de los Black?-Castiel asió la mano de Dánae con la suya, demorandose su tiempo en acariciar sus dedos. Un tacto suave y terso que le gustó. Se preguntaba si el resto de su cuerpo sería tan suave como sus dedos; antes de que Dánae pudiese quejarse por el contacto tan cercano, Castiel tomó de nuevo la botella y bebió un poco más-.¿Es el amor lo que tanto te duele, Dánae Black?

Dánae se sonrojo, tanto era así que notó como sus mejillas comenzaban a arder. Ese maldito...¿como podía hacer ese tipo de preguntas? La joven sintió cómo su corazón se disparaba, como empezaba a latir con fuerza en su pecho y como, inevitablemente, se estaba empezando a poner nerviosa. Sus manos sudaban y, misteriosamente, le estaba costando mantener el contacto visual con Arkadievich.

Pero la verdad es que nunca se había fijado en un chico...y nunca se había interesado por ese tipo de cosas. A diferencia de muchas chicas de su edad, que no paraban de buscar relaciones y estar con chicos, y era mejor así. Dánae bien sabía que el amor era un poderoso, y peligroso, detonante de su maldición.

No...de ninguna manera podía permitirse enarmorarse de nadie. No podía hacerlo.

-¡Claroq que no!-bufó Dá amor es una tontería.

-No estaría mas de acuerdo contigo en eso-Castiel arrebató de nuevo la botella de sus manos y bebió por eso.

Dánae soltó un suspiro. Sabía de sobra que Castiel respondería algo así...pero eso no significaba que no sintiese algo de decepción ante su respuesta, aunque tampoco se esperaba otra reacción por parte de Castiel. Él era muy conocido por no mantener una relación "seria" de mas de dos semanas. Nunca le había visto comprometido en serio con ninguna chica de las que había estado (que no eran pocas ni mucho menos) y tampoco es que él precisamente fuese sensible, tierno o romántico...más bien era todo lo contrario. Sin lugar a dudas él no era la mejor opción para enamorarse. Ver la reacción que había tenido ante la mera palabra "amor" tan solo reafirmó lo que Dánae ya llevaba pensando desde hace mucho tiempo: Castiel Arkadievich es un bruto, un insensible y poco romántico.

"hombres", no había ninguno que mereciese realmente la pena. Dánae cerró los ojos e intentó olvidar el comportamiento de Castiel.

Por otro lado, Castiel no podía evitar fijarse en la pequeña de los Black. No se había arrepentido ni lo más mínimo de haberla escogido esta noche para pasar un rato divertido con ella. En un principio pensó que no sería buena idea ya que siempre había tenido la idea de que Dánae es demasiado correcta y aburrida para su gusto...pero se había sorprendido asi mismo al conocer a esa nueva Dánae divertida, bromista...y que incluso bebía casi con la misma intensidad con la que él lo hacía. Sin lugar a dudas era una Dánae que le atraía mucho y eso que solo había abarcado el plano psicológico. El terreno físico de Dánae Black era muchísimo mejor.

Morena de ojos azul celeste, unos senos, que a él siempre le habían parecido perfectos: no son extremadamente grandes pero tampoco son minúsculos...eso por no hablar de las curvas que tan sensuales que tenía repartidos por todo su cuerpo. Sencillamente había que estar como una cabra para no sentirse atraído por ella.

-¿Sabes que?-Castiel se decidió a romper el incómodo silencio que se había formado entre los dos-...podríamos jugar.

En ese momento las alarmas internas de Dánae se habían disparado, y todas la vez, le gritaban "peligro".

Aléjate de él, aún estás a tiempo de huir...si te quedas no podrás resistirte a él.

Eso es lo que su instinto le estaba dictando y bien sabía ella que ningún juego que propusiera Castiel podría tener un buen fin...pero había bebido tanta cantidad de alcohol que no estaba segura de poder pensar con racionalidad.

-¿Jugar a que?-espetó.

Castiel volvió a sonreír. Bien sabía que poco faltaba para que ella cayera rendida a sus pies. Tan sólo era cuestión de barajar bien sus cartas.

-A verdad o a atrevimiento.

Castiel avanzó un poco hacia ella, pero Dánae no era tan idiota como para no adivinar las intenciones que el ruso tenía guardadas para ella.

-No me gusta ese juego-dijo Dánae echándose hacia atrás.

-Oh venga-aunque el joven ya había previsto que Dánae tendría esa reacción no estaba dispuesto a rendirse.

-¿Qué?

-No seas aburrida mujer-Castiel se encogió de hombros esforzándose lo más mínimo en poner una de sus mejores caras de á divertido, ¿De qué tienes miedo, Dánae? Ni que fuese a morderte.

No es de eso de lo que precisamente temo, pensó la joven, más bien sentía temor, pues bien sabía que las intenciones de Castiel eran todo menos buenas respecto a ella. Sus alarmas internas no paraban deadvertir que se negara, que esa idea del ruso no podía traer nada bueno...pero por otro lado quería sentirse libre, al menos por esta noche.

-Vaaale-Dánae hipaba a medida que portate bien.

En el bote, pensó Castiel Arkadievich a la vez que esbozaba otra medio sonrisa. Las cosas estaban saliendo como él quería.

-Muy bien preciosa, no te arrepentirás.

-Dispara de una vez, Arkadievich.

-¿Te gusta alguien?

Dánae sintió como sus mejillas ardían. No podía aún creer que ese idiota le hubiese preguntado algo así y se quedase después tan ancho. Aparentemente era una pregunta inocente, carente de maldad alguna, pero sabía que Castiel no es del tipo de persona que hace preguntas al azar.

-No- respondió con toda la seguridad que fue capaz de ofrecer.

Castiel asintió sin perder la sonrisa de sus labios. Que ella no estuviese interesada en nadie solo le hacía las cosas más fáciles.

-¿Y a ti?, ¿te gusta alguien, rusito?

Castiel la dio otro respaso visual a medida que se encargaba de dar otro trago a su botella. Lo hizo lentamente, tomándose todo el tiempo del mundo para responder, pero sin apartar su mirada de la Dánae.

-No.

Fue una respuesta directa y muy tajante. Le había hecho una pregunta muy estúpida, si realmente Castiel estuviese interesado en otra chica simplemente estaría con ella. Su fama de seductor le precedía...en eso es exactamente igual a Jaden; aunque en el fondo se alegraba de que no estuviese interesado en otra. Dánae se sorprendió asi misma pensando aquello.

-Ya veo-ella también bebió, quería disimular el nerviosismo que sentía.

-¿Te han besado alguna vez?

Castiel ya había dado demasiados rodeos. Era hora ir directamente al fondo del asunto.

-No-bufó Dánae azorada y haciendo un esfuerzo por no atragantarse ahí mismo con la sin con Jaden se pudiese hacer.

-Ciertamente eso es un problema-Castiel bebió y esperó a que Dánae asintiera con la cabeza para seguir demos las gracias a que él no esté aquí ahora, esta noche...en este preciso momento.

Ella tragó saliva con fuerza. Sintió que todo su cuerpo se estremeció ante la fiereza que detonaban las palabras de Castiel. Si había tenido alguna duda sobre las intenciones del ruso habían quedado disipadas al escuchar sus últimas palabras, y más aún cuando vio como estaba acercándose lenta pero decididamente hasta ella.

Como acto reflejo, Dánae se echó hacia atrás. La mirada de Castiel la asustó al completo. Era la misma mirada que un cazador dedicaría a su presa...

Y ella sabía que esa noche era la presa de Castiel Arkadievich.

Continuó retrocediendo hasta que su espalda chocó contra el tronco de un árbol. Castiel no desaprovechó aquello, ni mucho menos, se encargó de colocar ambas manos sobre el árbol, encerrando aún más a Dánae.

-¿Qué es lo que haces?-en un intento de alejarse de él, le empujó por el pecho. Pero fue inútil.

-Atrevimiento: bésame.

El corazón de Dánae se disparó. Su cabeza no paraba de gritarle que se largase, que le diese una patada en las pelotas y que huyese de allí lo más rápido posible...pero su corazón le decía justo lo contrario...¿cómo sería besarse con alguien como él?

-No.

-Cobarde-no se iba a dar por vencido. Ella podía negarlo cuantas veces quisiese, pero lo que sus labios no paraban de negar sus ojos no cesaban de supilcarlo.

-Imbécil.

Castiel alzó las manos al aire en son de paz. Ella podía seguir intentandoo hacerse la dura, pero estaba cada vez más seguro de que acabaría cediendo.

-Venga...tómate esto como si fuese un experimento.

Dánae volvió a empujarle por el pecho, pero él apenas se movió unos escasos centímetros.

-Yo no soy un experimento.

-Puedo serlo yo para ti-Castiel la miró con una intesnsidad casi í sabrás lo que se siente al ser besada.

Sabía bien qué es lo que él pretendía y también tenía claro que no iba a entregarle su primer beso. No a alguien como Castiel. Para él puede que esto fuese un juego, una manera divertida de pasar el rato, pero para Dánae era mucho más importante que eso. Por nada del mundo entregaría su beso a alguien como Castiel Arkadievich.

-No me interesa tu "experimento"-por primera vez Dánae le miró sin mostrar nerviosismo o temor-, no me interesan ni tú ni tus estúpidos besos. No se lo que quiero...pero se que no es esto.

Castiel arqueó una ceja.

-Bueno...eso no es del todo cierto-con todo el descaro del mundo, Castiel tomó un mechón de su pelo entre sus lo que todo el mundo quiere.

-Oh...no me digas. De pronto Castiel Arkadievich, el tío más zoquete e insensible que el tenido el placer de conocer, tiene las respuestas que ando buscando-frunció el ceñ Arkadievich, ¿que es lo que quiero?

Él la miró con más intensidad aún, clavando su mirada en la de ella, consiguiendo que la piel de Dánae se erizase ante la fuerza de esa mirada.

-Quieres un amor que te consuma-él se inclinó para aspirar el aroma de su cabello...un aroma que se le antojó dulce y excitante al mismo pasión y aventura...se inclinó sobre su oído, posando sus labios directamente en su oreja, haciendo que al hablar sus labios vibrasen en esa zona-, e incluso un poco de peligro.

Acto seguido se apartó un poco de ella, concediéndola tan solo un poco de espacio personal.

Para aquel entonces el cuerpo de Dánae se había estremecido por completo. Su corazón estaba latiendo con tanta fuerza que parecía que se le fuese a salir por la boca de un momento a otro. Sus manos no dejaban de sudar y cada vez le costaba más mantener el contacto visual con Castiel.

-¿P-porque quieres besarme?

Un amor que te consuma.

-¿Y porqué no?-dijo Castiel encogiéndose de hombros, a modo de respuesta.

-Eso no es una respuesta.

-Hablar no es lo que me interesa hacer en este momento.

Dánae se alarmó, sabía lo que iba a intentar, y a toda costa tenía que evitarlo. Intentó huir, aunque eso significase descubrir su secreto ante él.

Una parte de ella se negaba a creer que Castiel fuese tan egoísta como para robarle su primer beso. No...él no podía hacerla eso.

E incluso un poco de peligro.

Pero cuando quiso darse cuenta sintió el peso del cuerpo de Castiel sobre el suyo, atrapándola aún más contra el tronco del árbol. Y solo un segundo después sintió como sus labios presionaban sobre los suyos, fundiendose en un beso...un beso que podría ser capaz de consumir la propia pólvora.

FIN DEL CAPÍTULO II

Notas finales del capítulo:Bueno vayamos por partes...en primer lugar pediros muy muchas disculpas por haber tardado tanto en actualizar el capitulo TwT se me juntaron varias cosas, (entre otras cosas que no encontraba inspiración para escribir una de las escenas) y que no tenía tanto tiempo libre con el que contaba para poder acabar el capítulo, pero aquí tenéis lo prometido, vuestro capítulo dos ya esta listo. Tenéis que saber algo de mi y es que suelo tardar bastante en actualizar, asi que tendréis que tener paciencia conmigo...gommen U^^.

Y bueno...espeical y personalmente me ha encantado como he acabado el capítulo y si, estoy segura que mas de uno querréis matarme por como he acbado, pero hay otra cosa que debéis saber de mi, soy muy cabrona con los finales de capítulo aunque bien que os podeís dar con un canto en los dientes, normalmente suelo tardar más en hacer que los protas se besen...asi que aprovechar este regalo que os doy. Espero que os gusten los capitulos largos porque este tiene mas 33 páginas exactamente (lo siento .) no podía acortarlo más. Asi que bueno espero que tanta tardanza haya merecido la pena...y también espero que como mínimo me dejeís un review. Gracais a todos, os quiere y se despide vuestra amiga:

Sora-chan90