Me tomo más tiempo del que esperaba escribir este capítulo pero es que este junto con el (o los) capitulo (s) que viene(n) marca(n) un punto clave porque después de esto los preparativos para la trama principal estarán finalizados… cualquier sugerencia para mejorar este capítulo o lo que quieran que suceda en el próximo es recibida.
Capitulo 4: atrapado.
Tk se encontraba enormemente preocupado cuando vio como la puerta del destino se abría comenzando a absorber todo lo que se encontraba a su camino. No recordaba que tuviera tal poder, pero su mayor preocupación en ese momento era lograr que salieran de ese lugar y para su suerte los niños elegidos decidieron hacerle caso en esta ocasión por lo que subiendo a sus digimon huyeron de ese lugar. Sin embargo no habían avanzado mucho cuando los Airdramon los interceptaron creando una gran corriente de aire que los hizo caer a todos al suelo. Se encontraban acorralados, y si bien Magnaangemon había cerrado su puerta del destino, el hecho de tenerlo a él junto a los otros digimon listos para acertar el golpe final no era algo alentador.
De pronto, una gran bola de fuego alejó a un par de los Airdramon y Greymon apareció colocándose enfrente de ellos listos para pelear a su lado. La batalla había dado inicio oficialmente dejando a Tk lo más alejado posible de toda la situación, pero mientras que el resto peleaba con todas sus fuerzas para lograr aunque fuera la oportunidad de escapar el rubio podía sentir en su corazón todo el dolor que su compañero estaba experimentando al verse obligado a lastimar a sus amigos.
Ese no era el único sufrimiento que sentía, también sentía el dolor y la culpa del pequeño digimon verde en forma de gusano al lado del emperador, la ira de los Airdramon por no tener voluntad propia, la desesperación de los nuevos niños elegidos con sus digimon que con cada día que pasaba venían cada vez mas fuerte a su enemigo mientras que ellos no podían hacer más que observar y tratar de reparar mínimamente el daño causando, el miedo de los digimon ocultos en el bosque a caer en esa situación, la sensación de frialdad al ver al emperador... No podía soportarlo, eran demasiadas sentimientos abrumadores al mismo tiempo.
"¿porque puedo sentir todo esto?"
Pensó vagamente sin lograr entender con claridad lo que sucedía. Tara le había comentado que era una posibilidad de que esto sucediera aunque nunca antes había sucedido.
"un minuto... puedo terminar con esta situación si logro liberar a los digimon como lo hice con ese Tyranomon pero... prometí a Dai y Tara que mantendría esto en secreto, pero el digimundo está en peligro y eso debería ser una excepción... sin embargo eso significaría ponerlos a ellos en un peligro aun mayor que este"
En ese momento una fuerte explosión sacudió el lugar, Tk que había cerrado los ojos mientras estaba sumido en sus pensamientos se sorprendió de sobremanera al sentir la tierra temblar y al abrir los ojos vio como todos los digimon habían perdido sus digievoluaciones y se encontraban en el suelo inmóviles dejando al emperador con una sonrisa un poco perturbadora en su rostro mientras se les acercaba diciendo cosas que no alcazaba a comprender siendo escoltado por Magnaangemon y los Airdramon.
- es el fin del juego
Fue todo lo que alcanzó a entender Tk antes de que los Airdramon comenzaran a batir sus alas creando una fuerte corriente de aire que los arrojó varios metros repitiendo el proceso una y otra vez hasta arrojarlos por un abismo. Mientras caía por un momento el cielo de Tk se había vuelto oscuro y en la cima de la pared de rocas vio las personas que lo habían secuestrado. Cerró los ojos con fuerza para obligar ese recuerdo a marcharse y se vio obligado a abrirlos cuando sintió un fuerte dolor en la espalda. Al sentarse se dio cuenta de que estaba en una saliente de roca mientras que el resto de los niños elegidos había seguido cayendo perdiéndolos de vista entre las copas de los arboles que habían en el fondo de ese abismo.
Preocupado por la suerte de ellos, y aprovechando que nadie podía verlo, dejó que una tenue luz invadiera su cuerpo. Cuando esta se había ido su ropa había sido cambiada por otra de color blanco, la mitad de su rostro se cubrió con una máscara del mismo color y en su espalda aparecieron un par de alas de cristal. Tenía la misma apariencia que cuando había ido por Kari, pero la diferencia era que en aquel entonces no había riesgo de una pelea como lo había en esos momentos.
El rubio se arrojó por el abismo hasta llegar cruzar la copa de los árboles para ver como los niños elegidos con sus digimon habían quedado atrapados en estos, todos estaban inconscientes debido al golpe y rápidamente los colocó en el suelo para luego extender sus alas las cuales tomaron una tonalidad azul verdosa la cual le permitió examinar más a fondo sus heridas que por suerte no eran muy graves, raspones y moretones eran todo lo que tenían; luego cambió la tonalidad a un violeta-rosado que invadió el cuerpo de los seres enfrente suyo curando hasta el más leve rasguño.
Esto provocó que un gran agotamiento lo invadiera y tuviera que caer de rodillas al suelo, aun no aprendía a dosificar su poder por lo que por mucho que quisiera solo curar las heridas más graves su poder "seguía de largo" hasta curarlas todas por completo. De pronto sintió que un peligro se acercaba y colocándose en medio del grupo extendió sus brazos creando una barrera de cristal justo a tiempo para evitar que grandes llamaradas, provenientes de todas direcciones, los cocinaran vivos.
Cuando finalmente el fuego había desaparecido, Tk logró ver como los arboles se habían convertido varios metros a la redonda en cenizas mientras que un grupo de Flarerizamon, todos con la misma espiral que tenia Magnaangemon. Los Flarerizamon se acercaron a su barrera traspasándola fácilmente, pero antes de que pudieran atacar nuevamente las alas de Tk brillaron, esta vez de color dorado, creando una luz tan intensa que de seguro se pudo haber visto un kilometro a la redonda. Cuando la luz desapareció, los digimon de fuego parecían perdidos en sus mentes y el rubio aprovechó para acercarse a cada uno de ellos tocando la espira que tenían haciendo que un cristal morado se formara sobre estas antes de desaparecer.
Una vez que liberó a los digimon puso su mano sobre su pecho haciendo que una gran cantidad de destellos los rodearan permitiéndole unir momentáneamente sus pensamientos con los de los digimon:
"les pido que tomen a estos humanos y sus digimon, llévenlos con ustedes hacia el oeste hasta llegar a un rio. Sigan su curso hasta la aldea más próxima. No puedo percibir peligro en ese lugar y no se preocupen por ser seguidos o que el emperador de los digimon los vuelva a capturar que les prometo a ustedes, y al digimundo, detener su imperio de maldad con mis propias manos." Se acercó en ese instante a uno de los Flarerizamon que por su apariencia parecía ser el líder del grupo y quitándose una de sus alas se la entregó "mientras tengan esto con ustedes no podrán rastrearlos, es una precaución adicional, pero no dudara mucho tiempo. Su libertad a cambio de su bienestar" enfatizó esa última parte señalando al grupo que comenzaba a despertar detrás de él "No pido nada mas, solo eso y si es necesario que los obliguen a ir con ustedes deben obligarlos. ¿Lo harán?"
Los ojos de los digimon se cruzaron un momento antes de asentir con la cabeza y cumplir con su parte a pesar de los gritos, pataletas y golpes que recibían. No les era difícil adivinar lo que ese misterioso digimon ángel pretendía al pedirles que se llevara a los niños elegidos junto con sus compañeros porque si bien no parecían heridos era muy notorio el agotamiento que sentían y por la forma en que hablaban ninguno de los tres humanos pensaba que era el momento de una retirada
- si pelean ahora será su muerte segura - dijo finalmente el Flarerizamon que tenia la pluma de cristal ganando la atención completa del grupo que ya había llegado al rio - ninguno de ustedes es oponente para ese digimon ultra que es la nueva adquisición del emperador por lo que lo mejor será que se dejen cargar y huyamos mientras podamos
- no podemos irnos dejando a ese "emperador" siga haciendo lo que quiere - gritó Davis tratando de liberarse.
- ¿Donde está Tk? - preguntó Agumon angustiado al no verlo. "es mi culpa que capturaran a Patamon, el emperador me quería a mi pero él se interpuso y por eso ahora está bajo su poder... y ahora... no puedo dejar que algo le pase a Tk, mucho menos si ese algo es por culpa de la espiral maligna" pensó antes de decir con determinación - no podemos irnos sin él. Tenemos que regresar a buscarlo
- solo estaban ustedes en el lugar - continuo diciendo el Flarerizamon deteniendo su carrera haciendo que el resto del grupo lo imitara - aunque había un digimon de gran nivel que nunca antes había visto dispuesto a detener todo esto. No sabría explicarlo con palabras pero su sola presencia era tranquilizadora y sé que podemos confiar en él.
- si… alcanzamos a verlo antes de que comenzaran a correr – dijo Yolei desviando su mirada al camino por el cual habían venido – pero aun así él es nuestra responsabilidad y no podemos simplemente irnos dejándolo a su suerte. Tenemos que volver por él…
…...
Una vez que los Flarerizamon se habían marchado Tk comenzó a volar hasta llegar a la cima del abismo donde nuevamente se vio rodeado por los Airdramon. Repitió el proceso con los otros digimon liberándolos e indicándoles un lugar seguro a donde ir. Eso había agotado la mayoría de sus fuerzas y un fuerte dolor en el pecho lo obligó nuevamente a caer de rodillas al suelo, sabía que su tiempo era limitado antes de colapsar debido a su agotamiento por lo que se obligó a levantase decidido a cumplir con su objetivo.
Al levantar la vista se vio frente a frente con Magnaangemon que bajo el control de esa espiral se le acercaba con intenciones de acabarlo con su espada. Tk se preparó para repetir por tercera vez el proceso para liberarlo solo para darse cuenta de que no tenía la fuerza suficiente para hacerlo. Dio un salto hacia atrás para esquivar el golpe colocando sus alas delante de su cuerpo para mayor seguridad. El ataque de la espada morada era repetitivo destruyendo una a unas varias de las plumas de Tk creándole un fuerte dolor que tuvo que soportar en su silencio hasta que finalmente se dio lo que tanto esperaba.
Arriesgándose a ser atacado quitó sus alas que hasta el momento lo habían protegido para agarrar firmemente la espiral que controlaba a su compañero logrando destruirla justo antes de que este intentara volver a atacarlo. Cuando el último de los fragmentos oscuros desapareció Magnaangemon había regresado a su forma de Patamon lo cual hizo que una gran sonrisa apareciera en su rostro que rápidamente desapareció al sentir la frialdad que emanaba el emperador de los digimon.
Colocándose de pie observó atentamente al humano que estaba causando el actual sufrimiento en el digimundo, ahora únicamente acompañado por el pequeño digimon verde. Le estaba costando respirar a Tk y tenía que hacer un gran esfuerzo para permanecer despierto, "el regalo de los Yamamoto" le concedía poderes que aun no lograba comprender pero al mismo tiempo causaban una gran presión a su débil corazón, sabía que si seguía en esa forma por mucho tiempo mas este no lo soportaría y su vida podría correr grave peligro.
Patamon sabia eso y por eso no dudo en ponerse enfrente e Tk con intenciones de protegerlo para que este no se viera obligado a luchar. Si el emperador se enteraba de que existía un humano que podría transformarse en algo parecido a un digimon sin duda quería capturarlo para hacer los crueles experimentos como el que había visto hacer en una de las habitaciones de su fortaleza mientras había estado bajo su control, no estaba seguro de que era lo que sucedía en ese lugar pero no pensaba arriesgarse a que Tk tuviera que averiguarlo.
Sin embargo su intento fue en vano porque en ese preciso momento Tk había vuelto a tomar su apariencia humana cayendo agotado al suelo haciendo que Patamon fuera a su lado. Al ver esa transformación el emperador se quedó sorprendido un momento antes de recuperar su frialdad habitual, el chico nuevo había resultado traer un secreto bastante interesante y con una sonrisa arrogante en su rostro se les fue acercando haciendo que Patamon intentara atacarlo con su burbuja de aire, ataque que había sido interceptado por la red pegajosa de Wormmon que adicionalmente había sido capaz de inmovilizarlo con la misma.
- para variar en esta ocasión has sido de utilidad - dijo el emperador a Wormmon el cual era consciente de que era lo más cercano a un legitimo elogio que recibiría - amarra también al humano. Con él y el otro proyecto que tengo en marcha ya no necesitare de nada más para completar mi plan.
Wormmon nuevamente usó su red pegajosa para amarrar al chico que de todos modos a su juicio no era una amenaza y del cual sentía curiosidad sobre la manera en que había logrado eliminar las espirales malignas.
"quizás... él pueda hacer lo mismo para liberar a Ken"
Pensó un poco inseguro sobre su propia idea, cuando el rubio poseía esa apariencia de ángel le transmitió una energía que creía era lo suficientemente fuerte para traer de vuelta a su amigo, sin embargo no estaba seguro de si estaba dispuesto a colaborar.
Un Airdramon, el que se había quedado atrás por si sucedía algo parecía a su situación actual, apareció en ese momento tomando con su boca un extremo de la red con la cual estaba amarrado el rubio al mismo tiempo que Wormmon y el emperador subían a su lomo.
...
Davis observaba la escena sintiéndose sumamente impotente. Ninguno de sus digimon había tenido la energía para digievolucionar por lo que cuando habían logrado convencer a los Flarerizamon de dejarlos ir a buscar a Tk solamente pudieron ver como este estaba siendo llevado por el emperador a algún lugar. Detrás suyo se encontraba Patamon sintiéndose completamente culpable por no haber podido protegerlo y si no fuera por Agumon una vez que lo habían liberado se hubiera ido a buscar a Tk,
- ¿sabes a donde pudieron haberlo llevado? - preguntó Armadillomon
- sí. -respondió Patamon mirando al suelo y sin mucho ánimos - debe ser en su fortaleza...
- en ese caso mañana iremos hasta allá para enfrentarlo - dijo Cody tratando de animar al digimon
- ¡no! - gritó Patamon mientras volaba para asegurarse de que todos lo escucharan, pero justo cuando iba a decirlos sobre lo relacionado con los Yamamoto recordó que Tk le había dicho que era un secreto que sin importar las circunstancias no podía ser revelado por lo que prefirió omitir esa parte - Tk está enfermo del corazón y cuando se lo llevaron no se veía muy bien. Sé que puede llegar a morir por esa enfermedad y por eso no podemos esperar.
- el problema es que aunque quisiéramos no podríamos ir a enfrentar al emperador - trató Agumon de hacer entrar en razón a Patamon - si no pudimos enfrentarlo aquí hacerlo en su fortaleza sería una locura sin un plan además de que Davis, Yolei y Cody deben regresar a sus casas o las cosas se podrían complicar, pero eso no significa que nos quedaremos de brazos cruzados. Buscare a Tentomon y al resto para investigar un poco esa fortaleza para que cuando Tai y los demás niños elegidos vengan mañana tengamos todo listo para terminar con esto, el emperador de los digimon tiene sus días contados - colocándose enfrente del digimon anaranjado para poder mirarlo a los ojos agregó - Tk va a estar bien.
Patamon no estaba del todo seguro de eso pero todo lo que podía hacer era confiar en que todo saldría bien y que mañana a esa misma hora toda abría terminado.
