¿Hola? Lamento decir que he perdido la idea de esta historia y soy incapaz de recordar como es que debía de desarrollar. Esta situación se ve reflejada en este capitulo el cual fue lo mejor que logré y sin embargo... se siente incompleto. El próximo posiblemente se demore mientras trato de encontrar la forma como proceder y lo único que puedo asegurar es que tratare de terminar durante este mes este fic, por si todavía alguien esta interesado en él (Siempre me quedo con esa duda con los largos lapsus entre capítulos)
Sugerencias… se aceptan gustosas.
Capitulo 16: Enlace
La mirada de Dai resultaba amenazante haciéndolos retroceder inconscientemente un paso. Desconocían lo que él pensaba ganar atacándolos pero era claro por la forma en que comportaba que seria imposible tratar de convencerlo de lo contrario. Kari, Cody y Davis tomaron sus digivices sabiendo que los digimon estaban demasiado cansados para volver a pelear, pero esperando que su enemigo se viera intimidado por ello. No funcionó.
Por su parte Dai no se encontraba de buen humor por la prisa en sus planes. Finalmente encontró la ubicación del digiegg de la esperanza, se encontraba en un lugar inalcanzable para el cual se vio en la necesidad de forzar la situación. Era por eso que, a pesar de sus palabras, no pensaba destruirlos...demasiado. Solo lo suficiente para robar el digiegg de la amistad y hacer despertar al de la sinceridad, estaba seguro de que uno de ellos seria el responsable aunque lamentaba no ser capaz de saber quien.
Amistad, sinceridad, esperanza, bondad y pureza. Eran esos y solo esos lo que necesitaba para romper las cadenas que desde el día de su nacimiento lo tenían atrapado en un destino que aborrecía. Lo único que lamentaba era la mentalidad cerrada de sus hermanos, incapaces de ver la verdad sobre los guardianes de la montaña Karhen y sus enemigos.
Cerrando los ojos dejó que su apariencia cambiara hasta volver a ser el dragón que en realidad era, solo que limitando su tamaño hasta tener solo dos metros de alto. De esa manera no terminaría con ellos demasiado rápido y no llamaría atención indeseada.
Utilizando sus garras se dispuso a atacar primero a los digimon, disfrutando como estos eran incapaces de esquivarlos y sin poder evitarlo terminó arrojándolos contra el suelo. Se disponía a aplastarlos cuando un pequeño golpe en su cabeza le hizo desviar su atención a los molestosos niños que no dejaban de arrojarle rocas, por mucho que lo intentaba no entendía que tenían de especial. Gruñó en su dirección tratando de asustarlos pero ellos no pensaban desistir.
– No sé que porque nos odias tanto, pero no dejaremos que hagas lo que quieras – Gritó Davis siendo secundado por la mirada de sus compañeros, todos cansados de la pelea en que se habían involucrado siendo tratados como enemigos por ambos bandos – Ahora, ¡Déjanos en paz!
– Se dan demasiada importancia – Murmuró Dai lo suficiente alto para que lo escucharan y decidido a ponerlos en su lugar – Ustedes no son mas que herramientas que pronto dejaran de ser utilices y una vez que eso suceda no serán mas que una plaga. Personalmente, ya los considero como tal.
Meneando su cola golpeó a los niños arrojándolos varios metros de distancia. Poco después de hacerlo que nuevamente estaba siendo golpeado, estaba vez por los digimon que peleaban ahora con mayor intensidad al ver lo que había hecho. Los consideraba infantiles, si los humanos decidían meterse en esa pelea lo justo era que recibieran su parte de los golpes. Sin embargo nada estaba saliendo como planeó, a pesar de estar reteniéndose no veía en ellos la intensidad que los caracterizaba y de seguir de esa manera terminaría destruyéndolos antes de lograr despertar al digiegg de la sinceridad.
"¿Por qué simplemente no aparece?" Pensó incapaz de sentirlo y llenó de frustración lanzó un gruñido que perfectamente podría escucharse a kilómetros a la redonda "No importa. Alguno otro deberá existir capaz de hacerlo despertar una vez que me deshaga de ellos y si no alguno de los otros debería ser capaz de remplazarlos"
...
Cuando Tk se encontró con Patamon a mitad de camino a su encuentro con su "madre" se alegró enormemente, sin embargo esta alegría fue rápidamente remplazada por preocupación al escuchar un ruido en la dirección donde había dejado a sus amigos.
– No podemos perder mas tiempo – Dijo Tara al ver sus intenciones de devolverse – De seguro podrán encargarse por...
Fue entonces que escucharon el gruñido y Tara no podía creer que su hermano fuera tan tonto. Nunca imaginó que su disgusto por los humanos lo llevara a atacarlos, pero ninguno de los podía enfrentarse a él en esos momentos por lo que no había nada que pudieran hacer. Pensamiento que le dejó claro a Tk que parecía estar dispuesto a devolverse
– Tenemos que intentarlo al menos – Insistió Tk con Patamon respaldando su opinión – Si están en peligro, sobre todo si es por culpa de Dai, tenemos que intentar hacer algo.
– No hay nada...
– Siempre hay algo que hacer – Intervino Patamon comenzando a dudar a molestarse por sus intenciones de retenerlos – Hemos estado en situaciones incluso peores y no solo no nos rendimos sino que logramos superarlas.
Tara no pasó desapercibido como el digimon pensaba decir algo mas pero prefirió quedarse callado, seguramente se trataba de algo que podría considerar ofensivo. Sin embargo eso no le importaba tanto como el hecho de que tanto él como su hermano tenían la misma mirada, la misma que observó por primera vez hacia poco en el desierto. Una cuyas consecuencias debían de ir mas allá de lo que imaginaba, después de todo si su teoría resultaba cierta él también poseía un alma sellada y había estado empapado con el agua arco iris.
"La clave de todo... esta enfrente mio"
Pensó antes de dejarlo marcharse y preguntándose como era posible que un guardián de Karhen podía a la vez poseer un alma sellada cuando ambos hechos eran una contradicción por si misma. Decidida a confiar en su juicio, y sin más opciones, procedió a seguir su camino para reunirse con su madre.
...
Sin dudas estaban en mundo de pesadillas porque no existía explicación posible para lo que las niñas veían. Cuando despertaron lo primero que encontraron fue a sus compañeros de escuela golpeados pidiéndoles que mantuvieran la calma, lo cual era difícil cuando sus últimos recuerdos eran ser atacados por misteriosas criaturas. Fue entonces que se percataron de la batalla que se estaba librando en esos momentos de los pequeños seres contra un gran dragón. No resultaba difícil saber cual seria el resultado al ver como el dragón los arrojaba con facilidad por muy persistentes que los pequeños seres intentaran atacarlo, lo único que estaban logrando era impedir que se les acercara lo cual parecía ser su intención.
– ¡Vámonos!
Gritó una de ellas a lo que todas estuvieron de acuerdo a excepción de sus otros compañeros que parecían saber algo que ellas desconocían. Pero no existía tiempo para ello, no les importaba que se suponía que era lo que sucedía porque todo lo que les importaba era huir.
– Si corren solo se podrán en una posición donde podrán lastimarlas – Trató de convencerlas Cody sin saber hasta que punto podía hablar sin alterarlas mas – confíen en nosotros.
– ¡Vino otro mas!
Susurró alarmada la que dio el primer gritó haciendo que los niños elegidos observaran por donde ella señalaba para ver un digimon que nunca antes habían visto. Solo esperaban que el dorado caballo volador no se tratase de un enemigo.
