Capitulo 17: La caída del dragón.

Dai observó detenidamente a Pegasusmon con gran sorpresa, podía sentir en él el indiscutible poder del digiegg de la esperanza.

"Es imposible. Uno de los K se lo llevó a su líder… demasiado lejos para que lo usaran, incluso si lo despertara… es ilógico que esto sucediera"

Pensó Dai arrojándose contra el digimon que hábilmente lo esquivó elevándose antes de lanzarle una lluvia de los pelos de su crin. El ataque no fue muy poderoso, su propia piel era más que suficientemente gruesa par resistirlo, pero le hizo retroceder un paso. Sin dejarse aminorar por ello siguió intentando alcanzarlo con sus garras y una vez que su oponente se elevó aun más en el cielo no lo pensó dos veces antes de extender sus propias alas y seguirlo. De esta manera, dragón y digimon, iniciaron un combate en el cielo donde uno atacaba con ferocidad mientras que el otro parecía limitarse a esquivar.

"Que forma de pelear tan cobarde" pensó Dai comenzando a aburriese y fastidiarse por todo. Fue entonces que se dio cuenta de lo alto que habían volado permitiéndole entender lo que estaba sucediendo. "Su intención nunca fue atacarme. ¡Solo me estaba alejando de ellos! Bueno, no importa. Quizás cuando me deshaga de él pueda entender como es que su existencia simplemente esta sucediendo".

Ante la tenacidad de su oponente Pegasusmon no podía sino sentirse satisfecho. Tk le había pedido que lo alejara de todos mientras que se encargaba de ponerlos en un lugar seguro, pero por lo poco que alcanzaba a ver en tierra no se trataba de algo que sucedería en el corto plazo. Todavía no entendía como era que se había producido su digievolucion, simplemente sucedió cuando se estaban acercando pero al parecer fue lo mejor que podía pasarle por la forma en que estaba librándose la batalla, estaba seguro que de haber sido de otra forma no hubiera podido captar su interés de la misma manera.

"No puedo ganarle, me supera en todos los sentidos y una vez que se le pase esa rabia ciega que tiene se dará cuenta de ello" Pensó esquivando otra de las incesantes garras que le eran arrojadas, dudaba que se tratara de su única forma de atacar y temía cuando el momento de descubrirlo apareciera. "¿Dónde esta Tk?"

Comenzaba a preocuparle su ausencia, en ese punto ya debería de haberse reunido con los otros y entre mas se demoraba en ello presentía que la situación se pondría peor. Se trataba de un sentimiento que empezó en el mismo momento en que escuchó el rugido de Dai. Fue debido a esta desconcentración que no se dio cuenta cuando él cambio sus estrategia, todo lo que pudo sentir fue como algo caliente impacto desde la parte superior de su cuerpo haciéndolo caer a tierra. A penas tuvo tiempo de girar para esquivar a Dai quien se había arrojado directamente a su posición logrando esquivar un ataque que hubiera sido fatal.

Para su mala suerte su oponente aprovecho ese momento para apresar con sus mandíbulas una de sus alas. Pateó con todas las fuerzas que tenía intentando librarse sin éxito y no fue capaz de contener un grito de dolor cuando sin ningún tipo de contemplaciones Dai giró su cabeza en un movimiento brusco destrozándole el ala por completo. Tras eso, y aun sin aligerar su agarré, comenzó a arrastrarlo por el suelo hasta que un ataque simultaneo de Gatomon y Hawkmon a sus ojos lo obligó a retroceder. Sin darle tiempo de recuperarse Armadillomon y Veemon lo golpearon justo debajo de su mandíbula.

Siguiendo con la intensidad de los ataques, Pegasusmon se levanta ignorando sus heridas para lanzarle un rayo esmeralda desde su casco logrando aturdirlo momentáneamente.

– Deben escapar ahora.

Antes de que los niños elegidos pudieran preguntar alto al digimon recién llegado, las niñas tomaron ese grito como una señal para salir corriendo. Durante un momento de vacilación entre seguir peleando o escapar, los niños elegidos se quedaron con sus digimon mirando a su herido salvador que se interponía entre el aturdido Dai y ellos. No había que ser muy inteligentes para saber cual seria el resultaba de la batalla si se dejaba a esos dos solos pero tampoco podían dejar a sus compañeras corriendo libremente en un mundo que les era desconocido.

– Están muy equivocados si creen que podrán escaparse de mi – Amenazó Dai finalmente recuperándose – No se como lograste usar el digiegg de la pureza pero no te interpondrás entre mis planes.

– Lamentablemente no estoy de acuerdo con ese plan y creo que necesitas lo que tengo en mis manos en estos momentos para proceder.

Todos se sorprendieron a escuchar a Tk y aun mas al verlo aparecer en el mismo lugar en el que K15 se encontraba anteriormente sosteniendo entre sus manos un par de digiegg que simplemente dejó caer al suelo. Desconociendo si podrían soportar la caída Dai se arrojó sin lograr atraparlo por lo que tuvo que observar como estos implemente se deshacían en ante sus ojos.

– ¿Qué es lo que has hecho? – Gritó Dai volando hasta quedar su rostro a solo milímetros del de Tk el cual permanecía tranquilo a pesar de su expresión atemorizante – ¿Tienes la mas retoma idea de que lo has provocado?

– No – Respondió Tk sin alterarse, por mucho que su hermano se creyera intimidante no seria capaz de asustarlo. Después de todo, él ya había visto el verdadero rostro del mal en más de una ocasión. – Nadie se ha tomado el trabajo de explicármelo.

Ante esa tranquilidad Dai se sentía furioso y mentalmente se preguntó que era lo que le impedía arrojarlo por un abismo tras la atrocidad que acababa de cometer. Siendo incapaz de encontrarla una razón se dispuso a atacarlo siendo detenido por unas cadenas. Al girar su cabeza observó con disgusto como un nuevo digimon había aparecido y saltando hacia atrás, de tal manera que las cadenas no lo detendrían, se dispuso a acabarlo.

Shurimon, recién digievolucionado con el digiegg de la pureza, esperó hasta el último momento para soltar al dragón y usando una pantalla de hojas esquivar su ataque. Una vez que estuvo detrás suyo comenzó a girar los shuriken de sus manos para iniciar un contrataque siendo incapaz de cortarlo. Tras unos momentos manteniendo este duelo, Nefertimon se le unió a la batalla aprovechando su capacidad de volar para tratar de arrinconar a Dai y permitir que Shurimon pudiera atacar mejor.

Mientras tanto, Yolei observaba entre preocupada y emocionada la nueva digievolucion de Hawkmon. No tenía dudas de que ella se debió por algún nuevo digiegg como en el caso de Davis, lo que le confundiera era que desconocía donde se encontraba este y por qué su digimon junto con el de Kari fueron los únicos que lograron digievolucionar.

– Esto termina aquí.

Anunciaron simultáneamente Shurimon y Nefertimon al tiempo que el primero de ellos logró utilizar sus shuriken para golpear las alas del dragón haciéndolo precipitarse a tierra. Por su parte Nefertimon se apresuró a bajar en picada contactando su mirada con la de Pegasusmon haciendo que, en un acuerdo silencioso, el elevara el poco vuelo que podía para encontrarse con ella y, a la vez que los adornos de su patas delanteras brillaban, crear una cuerda con la cual procedieron a atar a Dai.

Él trató de liberarse agitando su cuerpo e incluso lo intentó aumentando su tamaño sin éxito. Tras lo que parecieron horas de lucha por su parte en la cual ignoraba deliberadamente lo que los humanos le decían decidió desistir de todo intento de fuga recuperando su propia apariencia humana. Para su gran disgusto la cuerda que lo mantenía cautivo seguía impidiéndole moverse y el tiempo que estuvo forcejeando fue suficiente para que no solo Tk llegara hasta donde estaban ellos sino que también localizara a las asustadizas niñas que habían decidido recluirse en la cueva. Eso último le hizo sonreír, cuando la perspectiva de estar en tu anterior prisión es más agradable de la que compartir con alguien es porque sin duda se ha hecho una gran impresión en ese ser.

– Así que los digiegg eran falsos – Dijo Dai sin perder el buen humor que había ganado – Me engañaste y ganaste tiempo para que quien lo despertó pudiera utilizarlo.

– En serio, ¿Qué tanto crees que se? – Fue la respuesta de Tk sin apartar la vista de Pegasusmon alegrándose internamente de que el daño de su ala parecía finalmente empezar a curar – Yo hice tal cosa. Cuando venia me encontré con los digiegg que ocultaste y esos fueron lo que arrojé.

– ¿Qué? – Preguntó sin poder creer lo que escuchaba. Si su hermano decía la verdad significaba que alguien mas había tomado los digiegg sin que se diera cuenta y solo existía un grupo que tuviera el mismo interés, además del poder, para hacerlo – No me di cuenta de la presencia de ningún Z o J…

– Eso no importa en estos momento, lo que necesitamos saber es que nos digas porque no están atacando – Exigió Cody, toda la situación comenzaba a ser mas de lo que podía soportar y necesitaba respuestas – ¿Por qué nos atacaste y qué pretendías tomando los digieggs?

– ¿Por qué debería responderles? No son más que simples humanos y vergonzosos digimon – Dijo Dai con aires de superioridad.

– Pues… estos humanos y digimon te han derrotado. – Dijo Davis en tono burlón ante ese comentario.

– No deberías subestimarlos – Le secundó Yolei en verdad molesta por el comportamiento de Dai, prefería apoyar a Davis en su juego de provocación que hacerle creer a ese "dragón" que era superior a ellos – y será mejor que comiences a cooperar o…

– ¿o qué? – Gruño Dai sin poder imaginar como ellos pensaban intimidarlo.

– Destruiremos los digiegg. Que no sepamos para que los quiere no significa que no sepamos que los necesites y no pienses que estamos bromeando… no es como si se tratara de la primera vez que hacemos algo parecido.

Ante las palabras llenas de seriedad de Kari, Dai se le quedó mirando fijamente dudando de que estuviera diciendo la verdad. Pero entre mas miraba a la chica mas se convencía de que no estaba mintiendo y un rápido vistazo a Tk, sumando al recuerdo de lo sucedió hacia solo unos momentos, le indicaban que no bromeaban.

– No sabes en lo que ese están metiendo – Murmuró Dai molesto.

– Pues ilústranos – Dijo Yoli detestándolo a cada momento mas por su comportamiento.

Tras un silencio que pareció extenderse por todo el bosque Dai confesó ante los atónitos niños elegidos. Les contó sobre la historia oculta tras las almas selladas, posteriormente llamados niños elegidos; el verdadero poder de los digiegg y el porque los necesitaba para dejar de ser un guardián; les confesó lo que personalmente opinaba entre la guerra de su familia a la cual se habían visto arrastrado; y les dijo el motivo por el cual era tan importante el agua arco iris.

Para cuando terminó de hablar el impacto de sus palabras fue tan que ningún humano o digimon se atrevió a decir algo. Incluso las niñas recluidas en la cueva alcanzaron a escuchar partes del discurso, sobre todo cuando Dai se emocionaba y comenzaba a gritar en algunas partes, y ellas incluso con su nulo conocimiento sobre ese mundo entendían la gravedad de la situación.

El fin del mundo se acercaba y las dos partes principalmente implicadas no les interesaba.

Fue entonces cuando algo completamente inesperado sucedió. El mismo rayo de luz que anteriormente los había salvado volvió a aparecer de entre las nubes atravesando de un lado a otro a Dai. Antes de que ninguno pudiera reaccionar el cuerpo de Dai se desplomó inerte en el suelo antes de desaparecer.