En este capitulo se explica mas que todo los principales de talles de la batalla a librarse, pero debido a la extensión no se encuentra la participación de ninguno de los protagonistas de esta historia.


Capitulo 20: El campo de batalla se prepara.

Desde que creyó haber perdido a uno de sus hijos decidió optar de forma permanente el nombre de X02 que le habían colocado, era su forma de decirles que no le importaba quienes fueran ellos o que quisieran hacer con ellos porque, sin importar su nombre, ella seguiría siendo la misma.

Su plan fue el mismo desde esa época: Encontrar a unas almas selladas que le fueran útiles y de esa manera terminar con la maldición que significaban aquellos desertores de su deber. Nunca esperó que Dai se enterara de ello y mucho menos que fuera lo suficiente astuto para conseguir una combinación de los elementos derivados del agua arco iris para su plan, así solo tendría que preocuparse de que estuvieran activos en lugar de buscar a las almas selladas directamente. Si bien eso le ahorraba muchos problemas, el poder que podría llegar a obtener era demasiado limitado para sus planes incluso si llegaba a obtener todos elementos que la poseían.

Para poder continuar con su plan tras todos los tropiezos que tuvo que afrontar se decidió a revelar la verdad, no negara que se sintió desilusionada cuando solo Tara llegó al encuentro. Deseosa de saber donde se encontraban tanto Dai como Tk utilizó su collar que le permitía abrir pequeños portales y cuando encontró a sus hijos lo hizo justo a tiempo para ver como el mayor decidía revelar la verdad sobre ellos.

En parte siendo el motivo por el que deseo reunirlos y en parte por curiosidad de saber cual era la opinión del más rebelde de su familia, dejó el portal abierto para que junto a Tara pudieran escuchar. No estaban ni a lo que supuso la mitad de la historia cuando un ruido las hizo colocarse alertas, aun así apenas pudieron esquivas las garras de Kiirome quien, trayendo consigo al pequeño grupo al cual estaba al mando, había decidido atacarlos.

X02 sabia que Tara no estaba en condiciones de pelear porque, anteponiendo su cuerpo al de ella, cambió su apariencia a la de una dragona de grandes ojos amatistas lanzando un rayo de luz de su boca. Los subordinados de esos traidores siempre eran digimon, los únicos que no lo eran se trataban de los J que en su totalidad se encontraban en el mundo humano, por lo que no tuvo la menor consideración con su ataque. El motivo de ello era que a pesar de ser letal para los seres que compartían su sangre, como Kiirome aunque lo negara, resultaba inofensivo para otros seres vivientes permitiéndole de esa manera liberarlos de su control.

Estaba tan concentrada en mantenerlos lejos de su hija que no se dio cuenta de que Kiirome sostenía en sus manos un espejo hecho del mismo material que su collar. El espejo lo mantuvo detrás de su espalda hasta que apunto a su dirección y con ojos llenos de terror vio como este iba directo a través del espejo.

Sin esperar a su reacción Kiirome desapareció con solo la mitad del grupo con el cual había asistido, el resto ya no estaba bajo su poder y no tenía intensiones de tratar de recuperarlo, después de todo su objetivo ya estaba cumplido.

Por su parte, X02 no necesitó la triste confirmación que Tara le había dado porque en el fondo de su corazón supo a quien le dio su ataque desde el mismo momento en que vio el espejo. Era la única razón lógica y coincidía a la perfección con Kiirome. A pesar de no ser su intención, por tratar de defender a su hija, terminó convirtiéndose en la asesina de su hijo.

– ¿Mamá? – Preguntó Tara con lagrimas en los ojos y todavía conmocionada por lo sucedido al tiempo que se preocupaba por la expresión sombría que se había apoderado de su madre

– Esto no terminara mientras un guardián siga en pie, ¿no? – Habló X02 cambiando a su apariencia humana manteniendo sus ojos cerrados – Destruir el agua arco iris podría significar la destrucción del universo mismo, pero que nosotros dejemos de existir solo seria un favor que le estemos haciendo al universo. No somos necesarios y en todo caso somos remplazables.

– ¿De que estas hablando? – Inquirió asustada por el tono de su madre – Tenemos una misión.

– Te equivocas, pero tú eres inocente de esto – Explicó X02 mostrándole una triste sonrisa mientras dejaba únicamente aparecer sus alas – Vigila que no toquen esto hasta que me encargue de poner fin a todo. No pensaba hacerlo... pero ellos ya cruzaron la línea.

Negándose a mirar atrás X02 sacó su collar abriendo un portal a un mundo en el cual se había encargado de poner a los líderes de su lado, tenerlos consigo en el fatídico momento en que una batalla acabaría con dos mundos bajo la promesa de un futuro mejor. Ignorando la suplica de Tara que no tardó en ver cual era el plan de su madre, X02 entró al mar de las tinieblas para liderar un ejercito directo a la ubicación de los desertores. No tendría la menor compasión, no le importaría en que mundo se encuentren o si vidas terminaban siendo perdidas injustamente porque el único motivo que ella poseía para seguir en esa lucha eran sus hijos... y ellos se atrevieron a quitarle uno de la peor manera posible.

...


Cuando se vio sola lo primero que hizo Tara fue avisarle a Tk de su ubicación, en algún lugar de la misteriosa montaña Karhen que a pesar de estar en sus venas la sangre de una de sus guardianes esa era la primera vez que estaba en sus tierras. Confiaba en que Tk sabría como llegar porque ella misma no sabía a donde ir, era una hermosa planicie llena de flores pero tras la aparición de Kiirome quedaba en claro que no era un lugar seguro.

Mientras esperaba lloraba. Sabia, o mas bien presentía, que tanto tiempo en el mar de las tinieblas cuando todavía no se superaba la perdida de un hijo terminaría por hacerle mal a su madre. Cuando encontraron a Tk pensó con alegría que todo estaría bien porque sus visitas ya no eran tan frecuentes y su madre tenía la fuerza mental suficiente para pasear por ese lugar sin problemas. Pero ahora con la muerte de Dai pudo ver en sus ojos que las tinieblas se dieron cuenta de lo importante que era su visitante por lo que emplearon una táctica mas sutil. Ahora pagarían por ello porque ese mundo y el mundo donde estuvieran sus enemigos se destruirían en la batalla.

Para cuando Tk llegó se arrojó en sus brazos contándole lo ocurrido, no fue sino hasta que terminó de hablar que se dio cuenta de que ese no era su hermano. El impostor al darse cuenta de ello recuperó su forma habitual, se trataba nuevamente de Kiirome quien no la soltó y en su lugar la obligó a verla a los ojos.

Cada vez mas mareada la chica oponía cada vez menos resistencia y para cuando Kiirome estuvo seguro de tenerla bajo su control le ordenó que se transformara para pelear. En un principio se desilusionó al saber que renuncio a su alas pero no le importó, la obligó a que forzarla la transformación.

No se trataba de algo imposible sin embargo al hacerlo se forzaba la esencia misma de la vida por lo cual el resultado final era una muerte segura. Algo que no importaba ya que, independientemente del como, se aseguraría de que ese fuera el resultado.

– Ahora, ahora... – dijo Kiirome –... tengo curiosidad. Se porque tus padres y hermanos buscaban las almas selladas pero no se por qué tú lo haces. ¿Me lo dirás?

– Oí... que un alma sellada cumple un deseo, ayuda a poner de pie a los caídos y... yo... quiero que mi familia este junta... todos... unidos.

Al escuchar eso Kiirome soltó una sonora carcajada mientras se levantaba, se trataba del más ridículo motivo para ir tras las almas selladas que conocía. Tras calmarse observó a la chica que, obedientemente, se había trasformado pero ahora en lugar del aire angelical que transmitía se trataba de uno vacío.

– Ahora nuestro gran líder se dará cuenta de quien es en realidad quien tiene el as bajo la manga – Murmuró caminando hacia el campo de batalla haciéndole un gesto de la mano a Tara para que lo siguiera – Después de todo, esto sin duda colapsara a los guardianes restantes.

...


El momento de la verdad, la batalla final entre dos bandos que habían sido rivales desde casi el inicio de los tiempos estaba a punto de darse. Uno a uno se abrían los portales por donde Kakuda y sus subordinados aparecían en la Tierra observando con regocijo el cielo multicolor que los recibía.

– ¿No es muy pronto para cantar victoria?

Al escuchar la odiosa voz de X01 acaba de aterrizar a pocos metros suyos con un enorme par de alas blancas la gran sonrisa que Kakuda había estado manteniendo solo se ensanchó mas. Ambos se encontraban de pie en el techo de uno de los edificios mas altos de Tokio observando como el terror volvía a un mundo que creyó deshacerse de esos monstruos.

– Se sensato – Dijo Kakuda al tiempo que Aoimoku se colocaba a su lado lista para atacar al menor movimiento – Eres tú contra todos nosotros, no tienes oportunidades.

– ¡En eso te equivocas! Me encargare personalmente de tu destrucción.

El grito de X02 sorprendió a su marido que observaba aterrado la locura que su esposa acaba de cometer. Vio como ella, en su forma dragón, se abalanzaba hacia ellos atacando indiscriminadamente hacia ellos mientras que de distintos portales aparecían los seres del mar de las tinieblas. Se trataba de una locura.

Aoimoku no le prestó atención a nada y tras ver a su líder desaparecer a salvo en medio de la neblina que comenzaba levantó especialmente para él, fue a enfrentarse directamente a X02. Las garras de ambas intetaban lastimar a la otra sin éxito mientras que los rayos de X02 se encargaban de los aliados de los desertores que intetaban deternerrla. Se trataba de una batalla a la que estaba destinada a perder tras la enorme diferencia que se interponía y hubiera sido así de no ser por que X01 atravesó, aprovechando una distracion de su parte, a su propia esposa de lado a lado.

El hecho tan inesperado hizo que Aoimoku y sus seguidores se detuvieran por completo. Eso le dio a X01 el tiempo necesario para susurrarle unas palabras a su esposa quien tomó tras el ataque una apariencia humana y no fue sino hasta que la vio sonreir que la soltó dejando caer su cuerpo que poco a poco se desvanecio en el aire.

"Esta no eres. Descansa mientras limpió este mundo para ti"

Esa fue la promesa que le hizo y se trataba de una que pensaba cumplir. Asi como todos los guardianes que históricamente poseían una aparencia angelical, la mayoría de sus ataques no causaban el menor daño a quienes lo recibían. De esa manera su ataque en apariencia fatal todo lo que hizo fue tomar la escencia de su vida y transportarla a su casa, sin recuerdo de los últimos veinte años al tiempo que su cuerpo físico rejuvenecía esa misma edad. Se trataba de su máxima tenia que simultáneamente le permitía saber cuales fueron sus últimos recuerdos.

Fueron esos mismos recuerdos lo que le provocaron una herida en su interior. Todo lo malo que le había pasado a su familia era mucho más de lo que estaba dispuesto a permitir y aun así sabía que estaba lejos de terminar.

– Después dicen que nosotros somos los despiadados cuando ustedes condenan a un mundo y se matan entre ustedes.

El comentario de Aoimoku no lo pensaba soportar, les mostraría quien era él en realidad. Sonrió con suficiencia cuando vio como la alegría y confianza de sus adversarios disminuía conforme el número de sus alas aumentaba.