Releyendo la historia para recordar de qué se trataba he llegado a la conclusión de que pudo haber sido mucho mejor de lo que fue de no ser por varios saltos porque sí bien parece que no deje ningún cabo suelto, hubo situaciones apresuradas y el resumen que coloqué no tiene prácticamente nada que ver con lo sucedido... De no ser porque en su momento hubo personas a quienes les gustó, y el que carezco de tiempo, borraría esta historia para empezarla de nuevo y corregir esas partes de trama apresurada y emociones sin profundizar con personajes que de pensarlo seriamente sólo han tenido un papel de relleno. ¡Incluso excesivo para personajes de relleno!

Sin más, entregare un final que espero valga la pena para quienes deseen saber como termina. Ya tengo casi la mitad del próximo y ultimo capitulo lista por lo que espero publicarlo pronto (o al menos mas pronto que este capitulo)


Capítulo 22: Ángeles míos.

No sabía que hacer. Su pequeña hacia poco acababa de cumplir 13 años y su muerte parecía ya estar decidida. X01 detenía lo mejor que podía los ataques de Tara con preocupación en sus ojos al ver como había sido forzada a usar sus alas antes de tiempo. Ella estaba sufriendo, físicamente por el dolor que le representaba el llevar su alma a su límite y mentalmente al ser incapaz de detenerse. Quería, aunque fuera, aliviar la carga que de cierta forma le había impuesto.

No podía, y no quería, usar la misma técnica que empleó con su esposa quien le había hecho jurar que no la dejaría perderse en las tentaciones de la oscuridad. Por más inofensivo que fuera su técnica, el único motivo por el cual pudo atacarla fue porque en esa época X02 hizo que sellará su amor por ella para que llegado el momento no tuviera dudas. En cambio, ahora no sólo no poseía la frialdad para lanzar el ataque sino que su hija no poseía la edad mínima para emplear en ella la técnica que podría salvarle la vida a costa de algunos años de su existencia.

La otra opción que le quedaba era, cuanto menos, liberarla de aquello que la controlaba pero por más que buscaba no era capaz de localizar su corazón. La pérdida de su hermano mayor y ver a su madre perder la razón hicieron que ella no deseara seguir viviendo en esa dura realidad. Sumado al forzamiento de sus alas y la influencia oscura que la poseía, no importaba que tanto buscara con sus cristales, sería incapaz de encontrar un fragmento de su ser que desee luchar para liberarse de aquello que la controlaba.

Su situación en verdad debía de divertir a Kiirome quien con su característica sonrisa le describirá a Aoimoku todo lo que había hecho recordándole porque detestaba tanto a esos seres. El hecho de que la vampiresa de ojos azules dijera que era más cruel que ellos sólo lo irritaba.

"Te salvaré"

Pensó girando sobre sí mismo obligando a Tara a retroceder dándole unos momentos para tomar una decisión. Si seguían peleando lo único que conseguiría sería alargar el sufrimiento de ella, darles gozo a sus enemigos y se cansaría con lo cual prácticamente les abría dado la victoria.

"Lo mejor será que primero me deshaga de nuestros espectadores"

Fueron sus pensamientos mientras cerrando sus ojos alzaba sus manos haciendo aparecer entre ellas un cristal que arrojó al molesto par que los observaba, sin embargo ellos anticiparon su movimiento. Kiirome sencillamente golpeó el cristal haciendo que ese se dirigiera a su hija y una vez que este impactó contra ella creció hasta encerrarla en su interior. Escuchar a su gritar de terror por una de sus técnicas hizo que lágrimas salieran de ojos y se odiaba por atraparla para revivir sus mayores pesadillas. Incluso cuando deshizo el cristal, sus gritos no parecían detenerse en el corto plazo. Se suponía que sus técnicas debían curar y traer vivir, no lastimar y torturar.

— Tantos años de encierro parece que no son en vano — Dijo Kiirome mirándolo fijamente con sus ojos amarillos y enseñándole sus colmillos — Antes hubieras sido capaz de liberarla, incluso del forzamiento de su alma, y ahora...

—Tu variedad no es la guerrera — Prosiguió hablando Aoimoku volando con sus alas hasta colocarse al otro lado del campo de batalla aéreo, consiguiendo con su compañero rodearlo de esta manera — ¿Me pregunto si la técnica que usaste en X02 es en verdad la que le permitirá renacer o simplemente en tu ciega determinación la mataste a sangre fría? Pobre de ellas... Confiaron en que serias su salvador y sólo las destruisteis. Al menos de esta manera el pobre chico no estará sólo en el fin de su existencia y...

Gotas de agua, cada una de un color distinto, comenzaron a caer haciendo que las carcajadas de sus enemigos se hicieran presentes. El agua arco iris fue por ellos, habían ganado.

— ¡Ahora que harás! — Dijeron ambos seres volando en círculos alrededor de X01 — Ya hemos ganado y no hay nada que puedas hacer para cambiar esa situación. Y pensar que cuando se nos escapó ese niño de nuestros mas nuevos lacayos ese día...

No los escuchó mas, no había necesidad para ello. Los secuestradores de Tk hacia tantos años atrás habían seguido las órdenes de ese par, podía sentirlo y eso le hacía enojar. Incluso antes de verse involucrado en la historia de su familia, su hijo menor tuvo que sufrir por culpa de ellos.

Los recuerdos tanto propios como los recién adquiridos de su esposa le oprimían el pecho en sólo pensar en ello. Todo por culpa de esos seres que, como ahora, su único objetivo era de llenarlo de terror en un juego al azar para obtener el agua arco iris.

"Están confiados, sin defensa. Sí ataco ahora puedo acabar con ellos"

A pesar de saber eso, X01 no se movía y sólo seguía viéndolos reírse en círculos a su alrededor aunque en realidad nos los escuchaba porque para sus oídos solo existía el llanto de Tara, su primer ángel. La niña que con su nacimiento le hacía buscar una solución para el destino al cual sólo por existir estaba condenada.

Dai era como su madre, un guerrero en quien confiaba ceder su misión en caso de que fallara. Quizás de no haber pensado de esa manera se hubiera dado cuenta de su disgusto por su situación y algo hubiera podido al respecto. Pero ya era tarde para lamentarse, a él nunca lo recuperaría.

Se suponía que juntó a su familia eran el grupo de guardianes más fuertes y acertijos que han aparecido por lo cual sería quienes lograrían detener la guerra. Lo logró, nadie podía negárselo, pero eso fue perdiéndola.

"¿Qué se supone que haga? Ni siquiera puedo liberar a Tara de mi propia técnica y ya no tiene sentido de que siga luchado…. Incluso si logro derrotarlos el agua arco iris esta cayendo en este mundo creando un desbalance que causará el fin de todo. No hay nada mas que hacer"

Durante un par de minutos se permitió perderse en esos pensamientos para luego colocar su mano sobre su corazón con el único objetivo de aprisionar sus emociones una vez más. La diferencia era que en esta ocasión las selló por completo dejando en su mente solo la determinación necesaria para seguir luchando.

"Lo mínimo que puedo hacer es no dejarlos ganar… Quizás ya no puedo cumplir mi misión pero puedo deshacerme de ellos. No pueden considerarse ganadores si no existen y quizás el objetivo de las almas selladas no sea pelear nuestra batalla como a veces pensamos los guardianes, sino restaurar este desbalance que se esta creando"

Volviendo a extender sus alas que durante la batalla con su hija las había recogido se permitió sentir sobre su cuerpo un momento las gotas de agua arco iris. El no escuchar más las risas le indicó que sus enemigos se dieron cuenta de su cambio de parecer y dirigió su mirada alternamente a sus oponentes para luego sonreírles.

— ¿Por qué tan felices hacia tan poco y ahora tan callados? — Dijo al tiempo que retiraba una a una sus propias plumas para arrojarlas al su alrededor. Las plumas, en lugar de caer como se esperaría, se quedaban flotando en el aire creciendo lentamente de tamaño y absorbiendo parte del agua arco iris — No importa y como dijiste Kiirome, tantos años de encierro no han sido en vano.

Sus oponentes estaban en guardia y Kiirome fue el primero en arrojarse en su contra enseñándole sus dientes. Conformé se acercaba a su posición lo veía perder mas su mentalidad frívola y volverse una simple bestia salvaje.

"Ustedes son los principales responsables de todo lo malo que ha sucedido en mi familia y ahora, en esta ultima batalla, sentirán toda la desesperación e impotencia que hemos soportado durante años… Adelante, vengan y sepan como se sentía mi esposa, lo que siente ahora mi hija y lo que me hicieron convertirme con el objetivo de derrotarlos"

X01 voló entre los cristales conduciendo a su enemigo a la locura antes de arrancar una de las pocas plumas que le quedaban y le permitían volar. A esta última pluma la alargó hasta transformarla en una espada que utilizó para detener las garras de Kiirome y estaba a punto de atravesarlo en el pecho cuando tuvo que dejarse caer un par de metros para esquivar el ataque supersónico de Aoimoku.

"Estas equivocada si crees que manteniendo la distancia podrás librarte de mi"

Gritando a todo lo que sus pulmones daban quebrantó los cristales cuyos fragmentos se esparcieron. Giró y giró esparciéndolos kilómetros a la distancia sin importarle quienes podrían verse afectados porque la única que le importaba no podía verse mas afectada.

Así, observó imperturbable en lo que se convertían sus enemigos preguntándose por qué no hizo eso antes. Si no hubiera sido un cobarde sentimentalista e idealista todo hubiera estado bien.

Sin sus mentes racionales y lanzándose en ataques directos sin estrategia alguna, enfrentar a ambos no era el gran reto que antes representaban. Aun tuvo que luchar con todas sus fuerzas en un combate físico pero del cual salió victorioso tras encerrarlos en la misma técnica que anteriormente le hicieron lanzarle a su hija. Con la pequeña diferencia de que no se contuvo con ellos hasta verlos quitarse ellos mismos sus vidas para terminar con su sufrimiento.

Primero le quitaron a su hijo mayor, su orgullo.

En segundo lugar fue su esposa, el amor de su vida.

Hicieron un infierno los últimos momentos de su pequeña, su primer ángel.

No conformes lograron que renunciara a quien era para poder ganar, a la esencia que lo caracterizaba.

"¿Por qué me contuve tanto tiempo? ¿Por qué me guíe durante tanto tiempo por los obsoletos lineamientos de mis antepasados, mismos que iniciaron esto?"

Descendió para contemplar en un primer momento los cuerpos inertes de Aoimoku y Kiimeru. Eran notoriamente los más débiles de ese grupo, su astucia era lo único que los llevó a su posición, y ahora solo debía deshacerse de dos para completar su venganza.

"No tengo porque renovar el balance… que demuestren los seres de este mundo que se lo merecen"

Cerrando los ojos un momento comenzó a comprender la forma de pensar tan radical de Dai, quizás la forma de pensar correcta.

"Ahora solo tengo una cosa que hacer antes enfrentarme a los renegados restantes y dejar que el agua arco iris siga su curso… ahora que ya no soy su guardián"

Arrodillándose al lado de Tara retiró con delicadeza los cortos mechones que cubrían su rostro que mostraba el sufrimiento que padecía a pesar de que sus gritos se detuvieron hacía un rato. La contempló un momento para asegurarse de tener lo necesario para dar su movimiento.

"De todos modos no tengo forma de salvarte… solo de acortar tu sufrimiento"

Estaba a punto de colocar su mano en el cuello de su hija cuando una flecha impactó contra su espalda. Dándose la vuelta con rapidez para confrontar a su atacante se llevó una sorpresa al no ver a un ser del mar de las tinieblas o a uno de los subordinados de Aoimoku o Kiimaru.

— La puerta esta cerrada

Fue todo lo que dijo al reconocer el digimon enfrente de él, el cual sin cambiar su posición y preparándose para lanzar otra flecha, le respondió:

— No debes subestimar el poder de los niños elegidos. Ustedes han estado tan concentrados en esa agua que se olvidaron de un pequeño detalle: Ellos, con un fragmento mínimo, son capaces de hacer milagros y volver lo imposible posible… ¿Qué crees que sucederá ahora que esta agua cae de forma libre en un mundo con cientos, incluso miles, de estos niños?

Sinceramente Angewomon no esperaba respuesta y todo lo que hacia era distraer al hombre mientras Kari se acercaba a Tara para comprobar como estaba. Le entristecía ver el rostro de su compañera al darse cuenta del sufrimiento.

— No hay nada que puedan hacer. – Confrontó X01 dándose la vuelta para continuar con su labor solo para ver a una niña, que desprendía un leve brillo, al lado de su hija. Cuando el brilló desapareció se dio cuenta de que su primer ángel ya no estaba sufriendo y se quedó estático en su posición. — ¿Cómo….?

— Le prometí a Tk que nos reuníamos con Tara para terminar con esto. Este imprevisto no va a detenerme – Respondió Kari a la muda pregunta que veía en aquellos fríos ojos y una sonrisa triste se formó en su rostro. Durante unos breves segundos pudo sentir todo lo que ese hombre debió de padecer, al entrar en contacto con uno de esos cristales, y quería hacer algo por él. – Esto debe ser duro para usted, pero no es el momento de rendirse. Por favor, Tara se entristecerá si se rinde y Tk se culpará.

La mención de su hijo menor, su segundo ángel, fue como un golpe directo en su corazón. Era por él, quien se había criado en contacto estrecho con los seres humanos, que tomó la decisión de no sucumbir ante los pensamientos que ahora poseía.

"Soy el peor padre del mundo…. Supongo que lo pensamientos trágicos vienen junto con el papel de guardián"

Esa era una verdad no dicha. Él, sus padres, su esposa e incluso su hijo sucumbieron ante ese pensamiento de destrucción. La verdad sobre la separación de los guardianes podría ser tan simple como que Kakuda también llegó a esa resolución y actuó conforme a ella.

"Solo somos un grupo de seres malditos… pero mis ángeles parecen inmunes a esa maldición."

Veinte años atrás. Trató de recordar si conocía a su esposa por aquella época y un pesar llenó su alma al darse cuenta de que la respuesta era afirmativa.

— ¿Podrías, niña de los milagros, concederme un ultimo deseo?

La pregunta la descolocó pero incapaz de darle una respuesta negativa solo dejó que el hombre tomara sus manos. Notaba como Angewomon seguía usando sus flechas para mantener a todos los enemigos alejados sin dejar de vigilar a quien llamaban X01, el más peligroso de todos los X.

— Se que seré odiado por mi cobarde decisión pero cuando apareciste y calmaste con tu luz mi mente me di cuenta de que la provocación de Aoimoku era cierta…

— ¿De que esta hablando? – Preguntó confundida sintiendo como aumentaba la presión en sus manos al tiempo que las conducía hasta la mente de Tara asustándola — ¿Qué piensa hacer?

— Mis ángeles son los únicos libres de esta maldición y mi esposa tenía razón… todos los mundos estarán bien sin los "guardianes". – X01 cerró sus ojos un momento recordando un momento la expresión alegre de su esposa cuando se enteró de que se sería madre por primera vez haciéndolo derramar lagrimas silenciosas – Solo quiero que seas su amiga como lo fuiste con Tk y le digas que sus padres se fueron con su hermano mayor….. Tú, que eres la luz de la vida, dale a mi hija la oportunidad de crecer fuera del círculo de perdición donde nació.

Ninguna palabra fue pronunciada después de eso y, sintiendo su mente ligera como la vez que se encontró con esas luces tantos años atrás en el digimundo, no pudo hacer nada para impedir lo que sucedió. Sin temor, observó como aquel hombre desaparecía ante sus ojos y la respiración de Tara que desde hacía un rato era desigual se normalizó.

— Han sido demasiadas muertes.

Murmuró Kari finalmente entendiendo lo que había sucedido haciendo que se preguntara si realmente habría un ganador al final de esa guerra.

...