AL FIN EL FINAL.
¡MISIÓN CUMPLIDA!
Espero les gusté el resultado y…. espero que esta historia haya cumplido con las expectativas.
Cualquier critica sobre mi estilo de describir, mis tramas (sé que mis resúmenes no tienen nada que ver con mis historias, estoy trabajando en ello) y mi forma de escribir en general… es recibida y se tendrá en cuenta para futuras oportunidades.
Capítulo 24: Somos todos, somos uno. Parte III
Lo primero que Tara escuchó cuando despertó fueron gritos que no logró identificar inicialmente pero que solo quería que pararan. Sentándose con torpeza se dio cuenta de que su lira seguía a su lado a pesar de no estar en la forma usual en que la usaba. Fue entonces que se dio cuenta de que era Kari la que estaba sufriendo por culpa de baba de K15 y tomando su lira comenzó a tocar una melodía que esperaba la liberara.
Nunca antes lo intentó, sin embargo nunca antes tuvo que lidiar con un alma sellada y esperaba que ese detalle fuera suficiente. Cuando la baba se retiró del cuerpo de la chica se sintió brevemente aliviada antes de que los recuerdos de los últimos días le llegaran de golpe.
Su madre atacando a su hermano y su padre por accidente asesinando a su madre para luego suicidarse salvándola. Todo en vano por la batalla que observaba desarrollarse a pocos metros de distancia.
"¿Dónde esta Tk?"
Pensó al notar como su hermano menor no estaba cerca y, aprovechando que todos a su alrededor estaban concentrados en Kari, comenzó a alejarse. Con cada paso que daba se daba cuenta de que sentidos eran mas agudos de lo usual, notando cosas que solo su padre y hermano debían de notar. Supuso que en el intento de salvarla, su padre le traspasó parte de su poder el cual utilizaría para terminar la misión de su familia.
Cerrando los ojos comenzó a tocar su lira esperando con ella encontrarlo sintiendo como las lágrimas caían de sus ojos al sentir la angustia que Tk estaba experimentando. Instintivamente siguió tocando permitiendo con su melodía que su hermano pudiera contactar a Matt, aunque fuera por última vez.
Tara abrió los ojos dándose cuenta de lo lejos que había caminado, ya no era capaz de ver el punto desde el cual había partido. Apretando la lira contra su pecho sintió como todas las almas selladas gritaban y lloraban por que el agua arco iris desaparecieran.
"Las almas selladas pueden usar el poder del agua arco iris a su favor…. ¿será suficiente?"
Eran sus pensamientos dándose cuenta de que sus alas volvían a aparecer permitiéndole volar sobre los destruidos edificios, permaneciendo lo suficientemente lejos de la batalla a la cual K15 y Kakuda se unían llevando algo en las manos que debido a la distancia no reconocía. Tocó una melodía para que los deseos de las almas selladas junto a los digimon se unieran contemplado con una sonrisa como el agua arco iris poco a poco comenzaba a desaparecer.
Cuando la ultima de gota desapareció su cuerpo, rendido por el cansancio, cayó siendo recogida por un digimon que vio lo que había hecho. Mientras tanto, Kakuda se dio cuenta de lo sucedido mirando como el agua atrapada en las plumas eran lo único que existía de ella.
– No importa – Le aseguró a sus subordinados quienes seguían manteniendo alejados a los testarudos digimon que no solo seguían luchando sino que regresaron a sus formas mas poderosas, de seguro un efecto menor del deseo de victoria de las almas selladas – Tenemos todo lo necesario para ganar. Empezaremos en esta zona y luego…
Una serie de ataque propiciado por los últimos niveles de los digimon de los primeros siete niños elegidos le impidió seguir hablando y, en medio de su distracción, no se dio cuenta de Angemon quien, colocándose detrás de Kakuda, le quitó las plumas. La expresión del digimon no era otra sino rabia al tener tan cerca a los responsables del sufrimiento de Tk por lo que sin el menor remordimiento se aferró a las plumas para lanzar su ataque a K15. Ataque que, impulsado por la fuerza del agua arco iris en sus manos, bastó para eliminar a ese ser.
De esa manera la batalla final continuó que, a pesar de la superioridad numérica, le costó mas trabajo de lo esperado a los digimon obtener su ansiada victoria. Ahora, la gran preocupación era lo que quedaba del agua arco iris y como reparar los daños del brutal combate.
….
Dos meses le tomó a los seres humanos superar el shock de lo vivido y empezar a reconstruir lo destruido. Primero reunir a las familias dispersas y volver a levantar los edificios para luego confrontar lo sucedido, ese era el plan no dicho.
En algún momento durante esos meses Tara desapareció junto a las plumas con lo que quedaba del agua arco iris decidida a cumplir con su misión. Pero en esta ocasión contaría con el agua del señor Gennai que estaba interesado en buscar una forma de neutralizarlas. Antes de irse, Tara visitó a Tk para informarle donde estaban sus padres y llevarse el consuelo de que al menos su hermano menor estaría a salvo.
A Matt no le agradó del todo su partida, a su modo de ver este era el momento en que con mas razón debía quedarse sin embargo decidió aceptarlo. Esperó hasta que su hermano parecía recuperar un poco de las fuerzas perdidas antes de partir junto con Gabumon a buscar a sus padres quienes estaban en algún lugar al norte del país conducidos por la locura que les produjo el agua arco iris.
Mientras estaba ausente dejó a Tk a cuidado de una persona que anteriormente le demostró que podía confiarle su bienestar: Tai.
Durante uno de los días de ausencia de Matt y con Tai ayudando a un grupo de niños pequeños perdidos en medio de ese caos, Tk se quedó a solas con Kari un rato. El silencio se extendió entre ambos hasta que finalmente fue ella quien habló.
– Creo que nunca te agradecí por salvarme.
– Es mi deber – Respondió Tk recostando contra el suelo estéril de lo que un día fue el parque enfrente del edificio de apartamentos de Kari mientras que ella estaba acostada a su lado.
– ¿Deber? – Preguntó Kari confundida girando su rostro para confrontarlo sin éxito, Tk seguía mirando las nubes – No entiendo.
– Al nacer como un Karhen mi deber es proteger y al ser un niño elegido este deber se reafirmó. – Explicó con calma Tk dando una larga pausa para organizar sus pensamientos – Hubo una época en que todo era confuso, todo en lo que creía resultaba mentira y los secretos parecían estar por todos lados junto con el miedo. Lo único que me impidió perderme en esa locura era recordar quien soy por encima de todo quien soy.
En ese momento Tk rodó su rostro para mirarla a los ojos antes de decir las tres palabras que se repetía cada vez que se sentía rendir o perdía su objetivo de mente:
– Soy tu amigo.
