Capítulo 9

En los territorios de los gatos montañeses se encuentra un príncipe devastado por la pérdida de su futura esposa, y llora abrazado a su madre mientras esta le acaricia su negra cabellera.

-Tranquilo hijo, recuperaremos a Sango- Kikyo trata de consolar a su hijo.

-Pero madre la he perdido, se me escapo de las manos-

-Hijo, aún tengo muchas fuerzas ocultas de los perros, y conociendo a Sesshomaru atacara lo más pronto posible porque cree que estamos debilitados- contesta Naraku.

-Pero y si Sesshomaru no ataca, ¿Tienes algún plan?- pregunta Kagura

-Hija mía, no desconfíes tanto en tu padre, Sesshomaru es muy orgulloso y el nunca perdería una oportunidad en atacarlos, en caso que no lo han los próximos días nosotros seremos los que iremos atacarlos a su patético campamento y recuperaremos a Sango… y si no, solo la reemplazamos con cualquier otra de las más hermosas mujeres de nuestro territorio-

Kagura está asqueada de como consienten a su hermano, mientras que no hacen mucho por ella.

-Pero no hay alguna como Sango… ella es hermosa, tiene el balance perfecto en agresiva, guerrera, bella, etc.-

-Yo creo que eres muy joven para creer que es la mujer perfecta-

-Yo lo se madre… ella es perfecta-


La noche la dio paso a una hermosa mañana y Sesshomaru se levanta del futón y observa a su prometida durmiendo a un lado, ve su recién formado cuerpo que respira profundamente, logra notar que no durmió en la noche y que apenas tiene un par de horas de sueño, se cambia la ropa por su atuendo habitual y sale de la tienda y se reúne nuevamente con los líderes de las tribus para ver el entrenamiento de las unidades y en qué tipo de ejercicios se deben enfocar más.

Ayame observa a Sesshomaru y por su olor se dio cuenta nuevamente que no toco a su futura cuñada, algo que puede tranquilizar a Kouga.

-¿Nuevamente no va a venir Miroku?- pregunta Sesshomaru.

-No… cuando fui a ver a Sango a la primera hora del día el continuaba allí y no había dormido, por lo que lo lleve a su tienda para que pueda descansar- Responde Kouga.

A las lejanías de la reunión se encuentra la tienda en donde esta Sango, una de las curanderas de los exterminadores cubre al cuerpo de la guerrera con cremas y ungüentos especiales, Kagome ve como desvisten a su amiga y le van poniendo esas cremas en conjunto con hierbas y la van cubriendo de vendas.

-Es muy raro que sin tener heridas en su cuerpo le pongan vendas y ungüentos- comenta la joven chica.

-Sango ha recibido mucho daño de manera interna por los venenos, y estas cremas ayudan a que elimine rápidamente los tóxicos de su cuerpo, y las hierbas ayudan de manera interna, aunque no estamos del todo seguro si ayuden completamente a Sango- comenta una de las más ancianas exterminadoras.

-Una de las preocupaciones que tengo es que cuando Sango abra los ojos no recuerde a mi hermano, ni nuestra amistad…-

-Eso es una posibilidad muy grande joven Kagome, la constante exposición de su cuerpo era demasiado-

El silencio empezó a reinar en el lugar, la joven de ojos cafés avellana cierra los ojos en forma de oración esperando que eso sea suficiente para recuperar por completo a su amiga.

Las horas pasaron y Rin aun preocupada abre los ojos, se levanta rápidamente del futón y se da cuenta que tiene todas la prendas que le puso Sesshomaru en la noche de un jalón se quita sus ropas de dormir para colocarse su armadura pero no lo encuentra, se pone a buscar en toda la habitación y no encuentra indicio alguno, lo que si encuentra son ropas de perro, pero no cualquier ropa, si no los ropajes dignos de una princesa por lo que decide ponérselo y salir corriendo del lugar para ir a ver a su hermana, pero al momento en el que da afuera de la tienda Ah y Un que custodiaban la entrada y salida de la tienda la comienzan a seguir, a Rin le molesta un poco que los dos que eran sus amigos ahora la traten como si fuera su superior y todo por órdenes de Sesshomaru, aunque esta perdidamente enamorada de su prometido, le molesta que sea tan posesivo como está siendo ahora.

-¿Dormiste bien?- se oye la voz del prometido de Rin en la espalda de la joven que camina apresuradamente que al momento de escucharlo detiene su caminar y voltea la mirada para toparse con la de los ojos dorados que la escanean de pies a cabeza, no tenía idea de lo bella que se vería con las ropas de los perros. Ella asiente con la cabeza y hace una reverencia. -¿A dónde va?-

Rin a un sin levantar la cara responde- a visitar a mi hermana.

-Vamos, voy contigo- Sesshomaru comienza a caminar hasta que llega a un costado de la inclinada Rin, hasta que se reincorpora y comienza a caminar detrás de su amo.

Los dos caminan hasta llegar a la entrada de la tienda de campaña donde tienen a Sango seguidos por los guardas Ah y Un, la misma de las curanderas de los exterminadores está a un costado del cuerpo de la joven enferma lobo-mariposa, que hacen una reverencia al ver a Sesshomaru, igual estaba Kagome del otro lado sosteniendo la mano derecha de su amiga. Kagome se pasmo al ver a la pequeña Rin con las ropas tradicionales de los Perros –se ve que Sesshomaru va a enserio con Rin- piensa.

La joven prometida va corriendo y abraza a su hermana que se mantiene inconsciente, es inevitable que la chiquilla suelte unas lágrimas al ver a su hermana mayor en ese estado, la escena es tan conmovedora que la hermana menor de Miroku igual llora, y la curandera baja la cabeza, solo el señor de las tierras del oeste mantiene un cabeza en los alto sin demostrar expresión alguna, los sollozos de la chica se hacen mayores hasta que poco a poco va pasando y se reincorpora quitando con sus manos las últimas lágrimas que caen de sus ojos.

-Por favor, ¡Díganme que mi hermana se pondrá bien!- suplica Rin a la curandera.

-Aun no estamos seguros si Sango se pondrá bien- responde Kagome.

-Creemos que cuando despierte ella no recordara del todo, es probable que no recuerde quienes son sus padres- Al terminar de escuchar estas palabras Rin vuelve a car las lágrimas ¿Cómo va a ser posible que su hermana… su modelo a seguir no se acuerde de ella, y de todos los momentos que han pasado juntos? Sesshomaru entiende que el ambiente no es el más adecuado para su prometida, pero de alguna manera percibe que la presencia de Rin es buena para su hermana.

Una del servicio de cocina entra en la tienda informando a Sesshomaru que se ha servido la comida, esa es una buena oportunidad para alejar a Rin de ese ambiente triste por el momento.

-Rin… -Comienza a hablar Sesshomaru.

- ¡Por favor, aun no me separe de mi hermana! - grita interrumpiendo a su prometido que se queda viendo como la niña se aferra a Sango mientras tiene los ojos cerrados.

-Rin, tienes que comer- habla Kagome mientras entiende la situación, la niña no emite palabra alguna, solo quiere que todo regrese a la normalidad –Si quieres podemos regresar al rato, además mi hermano ya debe de estar por venir y lo más seguro es que quiera estar a solas con Sango- Rin voltea a ver a Kagome y se separa de Sango, se levanta y camina a la puerta sin hablar, Sesshomaru la sigue.

En la comida había una gran mesa en donde se sentaban todos a comer, por el tamaño del ejército no todos comían al mismo tiempo, primero lo hacían los soldados y enfermos, después los comandantes y por último los líderes, esa era una norma que había implementado Kouga de manera que los soldado que están en plena guerra tengan buenos servicios y que los últimos sean ellos.

Rin ve los alimentos, no es a lo que estaba acostumbrado por años en el castillo de Sesshomaru, ni es lo que comen en casa de su madre pero solo los observa, no quiere ni tocarlos, no por que no sean lujosos o porque no les guste, sino que tiene un vacío en el estómago, el joven perro de sangre pura vela como la niña no prueba un bocado, en cierta forma sabía que al ver a su hermana de esa manera le haría mal.

-¿Quieres proteger a tu hermana?- menciona Sesshomaru.

-¡Es lo que más quiero en este mundo!- el Youkai crispa sus manos al oír que la niña de sus ojos hable de esa manera porque aunque sea su hermana se pone celoso del cariño que le tiene, pero lo deja pasar, a fin de cuentas la ama como es.

-Entonces tienes que comer… -

-No tengo hambre… - menciona ahora en voz baja.

-Si no comes serás más débil, y si eres débil no podrás hacer algo para ayudar a tu hermana- Rin se queda callada y ve los alimento y decide meterse algo a la boca.

Todos en la mesa ven conmovidos aquella escena de como la pequeña Rin se siente tan mal que come lentamente, pero Sesshomaru se siente un poco menos preocupado de que su prometida esté comiendo.

-¿Cómo esta Miroku? No lo he visto en todo el día- menciona Ayame a Kagome.

-Antes de ir a ver a Sango fui a ver a mi hermano y estaba durmiendo, Kouga me comento que cuando fue iniciando el día él aún seguía allí por lo que le dijo que regresara a su futón, pero él no quería, hasta que le obligo y fue a dormir. Cuando termine de comer le llevaré un poco de comida-

-Yo no entiendo, ¿Por qué todos están tan desanimados? Ya está Sango con nosotros, solo falta dar el último golpe a esos gatos- Menciona sin preocupaciones Inuyasha, pero la primera en verlo de una manera de desaprobación es Kagome.

-No es el mejor comentario que puedes decir en estos momentos, está claro que todos están felices de tener a Sango, pero la situación de todos es complicado- trata de explicar la joven.

-¡Bah! -

El olfato de todos los Youkais encienden sus alarmas internas, sienten un ligero aroma a gato, pero sobre todo a las hierbas que usan para bloquearle los sentidos a los demonios, y los perciben ya que sus olfatos se han adaptado a lo largo de los años a las hierbas, aunque sigue siendo efectiva a largo plazo. De un momento a otros exterminadores se preparan con sus uniformes y máscaras.

-Otra vez esos gatos, ya se estaban tardando en atacar- menciona Kouga levantándose de la mesa.

Una densa neblina invade la zona de color gris, un color diferente al que están acostumbrados, pero si intuyen que les afectará más de un solo sentido.

-Que las primeras fuerzas protejan a Sango, las segundas que vengan conmigo, Inuyasha tu ve con las primeras fuerzas- Sesshomaru de un salto se une a su pelotón. –Rin observa toda la escena, está completamente asustada, poco a poco su vista comienza a disminuir ¿Qué está pasando? ¿Por qué está dejando de ver? Comienza a temblar, pero hay algo que está olvidando… ¡Su hermana!

-¡Los guerreros elite vayan directamente donde está Sango, los demás apoyen a Sesshomaru!- se oye ordenar a Kouga

-¡Los lobos con habilidades de superar los venenos se van a dividir en dos, la mitad que vayan con Sango y la otra que se vaya con Sesshomaru, lo que no han recibido entrenamiento se van a quedar a defender el campamento y lo mismo harán lo que aún están entrenando!- Indica Ayame.

Rin ve borrosamente la situación, todos están mandando a sus mejores guerreros a proteger a su hermana, ¿Pero ella que puede hacer?

Kagome igual ve la situación, ¿Y Miroku? Su hermano no está en condiciones de dirigir esta batalla, con lo poco que puede mira a su alrededor con miedo de que aparezca otra bomba, pero logra observar algo, ¡las fuerzas de su tribu no están haciendo algo! ¡No está Miroku para darles órdenes como siempre! Entonces se levanta ya sin miedo y comienza-

-¡Necesito que todos me escuchen bien!- ¡Comienza Kagome con seguridad- Miroku no está del todo bien para indicarles que hacer! ¡Lo más importante en estos momento para mi hermano y por lo tanto para la tribu es que Sango este bien! ¡Por lo que las tres primeras fuerzas de ataque irán en la primera línea defensiva alrededor de la tienda de Sango, el resto ayudara defensivamente a Kouga y Sesshomaru! ¿¡Entendieron todos!?-

-¡Sí!- gritan entusiasmadamente las tropas de la tribu de Miroku y Kagome.

-¡Qué todos estén preparados, somos la segunda fuerza de apoyo, cuando las unidades de los perros y lobos comiencen a caer nosotros entramos en su lugar!- grita el líder de los exterminadores a los humanos y hombres-mariposa.

La visibilidad que se tenía era prácticamente nula, solo los perros y lobos de sangre pura podían ver a un 50 % de su capacidad, hasta los humanos ven dificultades para ver, los únicos que aguantaban los nuevos venenos eran los de la tribu de Ayame.

Rin estaba aún sin saber que hacer sabía a un lado estaban Ah y Un defendiéndola de cualquier cosa que pueda pasar, pero tiene miedo, tiene mucho miedo, pero algo ve de cerca… ve como una sombre de color blanca y azul con una larga trenza en la espalda se cuele en la batalla aprovechando la dificultad sé que da por la falta de visibilidad. La pequeña niña entiende que eso no está bien… algo debe de ir mal.

-Ah, necesito que vayas a buscar a Miroku algo malo le puede pasar a mi hermana, y él es el único que puede estar con ella- Ah asiente con la cabeza y corre en dirección donde está Miroku – Un, ven conmigo necesitaré que seas mis ojos- Un alza a la niña en sus espalda y se van in dirección a la misteriosa sombra. Conforme se van adentrando más a la matanza la visibilidad se vuelve casi nula para Rin. –Un por favor llevame a lado de mi hermana-

La lucha en general se hace muy dispareja y muy ventajosa para los gatos, porque al mezclar los dos tipos de venenos tanto para la ceguera como para el olfato de los demonios ellos tienen todo para ganar, y por esto mismo no logran percibir los lobos de Ayame la esencia de Rin que se cuela entre sus tropas con la ayuda de Un y entran a la tienda donde se encuentra Sango.

Un deja a Rin cerca de su hermana, ella la logra palpar y saber que Sango está bien y que él enemigo no está allí ¿Cómo le va a hacer para lograr mantener a salvo a su querida hermana? Una peligrosa y arriesgada idea se le ocurre… una que vuelve a repetir.

-Un… por favor llevate a mi hermana a un lugar seguro, lejos de este pleito-

-No puedo hacer eso señorita Rin… el Amo Sesshomaru me tiene prohibido alejarme de usted-

-Un, mi hermana está en riesgo, no podría seguir viviendo si algo le pasa… Te lo suplico Un, te prometo que nada malo va a pasar- Los ojos de Rin comienzan a lagrimar, por lo que Un toma el cuerpo de Sango y sale con una acelerada velocidad se refugia en los árboles aledaños.

Rin comienza a pensar en una táctica de escape, junta todas las sábanas y almohadas que tiene del futón donde estaba Sango y comienza a hacer un bulto del tamaño de su hermana. – una vez que termine, veré la manera de escapar de este jugar- pero una voz alerta sus sentido.

-He regresado por ti Sango… Volverás al lugar donde nunca te debiste de ir ¡De mi lado!- Se escucha a Bankotsu que se ve afectado por la densa neblina que afecta su vista, pero por el entrenamiento que ha tenido con el olfato este no se ve afectado. Rin se esconde atrás del futón esperando que la falta de visibilidad le ayude a salir de este problema.

Bankotsu comienza a guiarse por su olfato, definitivamente es el olor de exterminadora el que siente, es el olor a su querida Sango, pero hay algo diferente, no es el típico olor a rosa rojas que siente… tiene un olor infantil… Él solamente camina donde su olfato le dice ignorando prácticamente el futón. Mientras tanto Rin se muere de miedo, no sabe que es lo que está pasando, casi no puede ver y su olfato es muy inadecuado, solo escucha los pasos que se hacen cada vez más ruidos su respiración aumenta.

-¿Dónde estás linda?- se oye una leve risa. Los temblores de Rin crecen pareciendo un perrito con miedo. –No te puedes seguir ocultando de mí-


Kagura observa toda la batalla desde las copas de los árboles, es la primera vez que no solo pelean los demonios, si no que igual están los mejores guerreros elite de los gatos, igual Kagura solo ve a Sesshomaru combatiendo, cambia su mirada a la tienda donde tienen a Sango, ve como la figura de su hermano sale con un cuerpo en brazos, entiende que deben detener la pelea y regresar al castillo, pero en el momento que se da media vuelta ve como debajo del árbol donde está uno de los guerreros de Sesshomaru con una mujer con el mismo olor que Sango, regresa rápidamente su mirada a donde está su hermano, y se da cuenta que ese "bulto" en realidad es la hermana de Sango… ¡Es Rin! La prometida de Sesshomaru… si su hermano se compromete con esa niña ¡Ella misma puede tener una oportunidad con el amor de vida! Inmediatamente comienza a bajar del árbol, pero sin llegar al piso porque escucha unas voces.

-Ya le dije que no entregaré a la señorita Sango… - Es Un el que defiende a toda costa lo que le quedo encargado.

-El señor Bankotsu nos premiará si le llevamos a su prometida, no vamos a desaprovechar esta oportunidad- Dice uno de los gatos acompañado de 7 compañeros.

-Moriré defiéndela a como dé lugar-

-¡Pues muere!-

Kagura llega a tiempo matando a los ocho gatos montañeses que se disponían a atacar al guerrero. Pero al terminar el ataque por parte de la mujer Un se queda viéndola con una mirada de extrañeza.

-No te preocupes, no vengo a llevarme a Sango- dice sin miedo alguno.

-No te creo, tu hermano va a hacer hasta lo imposible por tener a Sango-

-Eso no quiere decir que tenga que ayudarlo, digamos que si puedo vengarme de él lo hare-

Un continua sin confiar en esa mujer por lo que no baja la postura defensiva.

-Mira, si continuas por este camino hasta llegar con Miroku – intuye correctamente Kagura – Te encontraras con un ejército de elite que apenas se entere que tienes a la señorita Sango te atacarán hasta dejarte muerto-

El ambiente no le permite a Sesshomaru darse cuenta de todo lo que está pasando con su prometida, que está siendo secuestrada por su propio enemigo, confía plenamente en todo el equipo que está protegiendo a Sango y a la pequeña Rin. De pronto siente un olor familia, el aroma de la hija de los gatos, esa niña que rescato un día siglos atrás ¿Qué está pasando? Pero no tiene tiempo para averiguarlo en vez los gatos llevaron todas sus fuerzas.

Una fuerte bomba se oye y de un momento a otro el ejército de los gatos montañeses retroceden.

-¡Sango! ¡Sango!- Se oye gritar con desesperación la voz de Miroku que se acaba de dar cuenta de la situación. Todos apenas se están reponiendo del ataque y el humo aún no se desvanece, las mujeres mariposa comienzan a volar para ubicar a los heridos, pero desde las alturas solo se ve una cortina de humo sobre el campamento.

Sesshomaru siente el olor a Rin cerca del campamento, pero algo de le cuadra… Al escuchar la bomba Inuyasha da saltos para encontrar a Kagome, sabe perfectamente que le teme a las bombas de los gatos, por lo que debe de estar asusta, con mucho trabajo logra localizar el aroma natural de Kagome y corre hasta llegar con ella, pero para su sorpresa Kagome está tranquila organizando las fuerzas de su tribu.

-¡Rin!- Es la primera vez que se oye gritar con desesperación al señor de las tierras del oeste, es tan sorpresivo que todos se reúnen a su alrededor preguntando ¿Qué es lo que pasa? Sesshomaru tiene los ojos de pánico, mete a sus pulmones todo el viento buscando rastrear el olor a su prometida, saltando por todos lados.

Kagome se acerca a su hermano que tiene a Sango en sus brazos sentado en el suelo- ¿Por qué está Sesshomaru como loco?

-¡Un! ¡¿Dónde está Rin?!- Los ojos de Sesshomaru cambian repentinamente a rojo color sangre, el tamaño de sus manos crece notablemente. Un apenas entiende lo que está pasando… Él dejó sola a Rin y desapareció.

-¡El gran señor de las tierras del oeste!- Es Bankotsu que aparece de improvisto en el cargando a un costado el cuerpo desmayado de Rin- ¿Se te ha perdido algo?- La mirada de Bankotsu desafía a la mirada ardiente de Sesshomaru, mientras el perro de sangre pura inicia su transformación radical con una apariencia más de perro. Todos están asombrados ante el aspecto que ha tomado el líder de los canes nunca antes lo habían visto de esa forma, los gatos montañeses que estaban más confiados se van retirando lentamente menos su joven líder. –Vaya… hasta que muestra tu verdadera cara-

-¡Devuélveme a Rin!- Grita de una forma muy tenebrosa que hace retroceder a sus aliados hasta Kouga se echa para atrás.

-Nunca te la daré… solamente si entregas a su hermana te devolveré a esta pequeña niña que está apenas siendo una mujer- Al oír esto Sesshomaru comienza a correr hasta llegar con Bankotsu que al verlo sale brincando y huye, pero a Sesshomaru no le importa y sigue corriendo, mientras Miroku que se encuentra con Kagome nota que Sesshomaru no se detendrá y cuando llegue al castillo de los gatos lo atraparan y no podrá defenderse por lo enojado que está.

-Tenemos que detenerlo, ahora- Comenta Miroku. Los exterminadores toman sus sogas y escalan los árboles para ir moviéndose a través de estos y poner alcanzar a su líder que tiene una gran velocidad. Al momento que logran pisarle los talones a la inmensidad de perro que tienen delante lanzan las sogas que logran detenerle el paso, otros exterminadores velozmente y con gran practica amarran al perro para que se deje de mover, solo se oye la respiración agitada y los golpes que se da Sesshomaru por liberarse.

-Es increíble la fuerza que tiene en realidad- comenta asombrada Ayame.

La tarde termina dando paso a la noche los exterminadores y los perros esperaron que se durmiera el perro y se transformara en la persona que todos conocen sobre todo para poder transportarlo.

Todos excepto Sesshomaru estaban sentados en la mesa cenando, incluso Miroku dejó en manos de Ah y de Un la protección de Sango para analizar en próximo ataque para recuperar ahora a Rin.

-Mañana mismo tenemos que atacar- dice Kouga- Si no, nos superaran en fuerza y no podremos rescatar a mi hermana-

Los demás están de acuerdo con la idea poniéndose de acuerdo de cómo será el ataque.

Mientras tanto en el castillo de Naraku, la única completamente feliz por los resultados de la batalla es Kagura, ahora lo único que falta es que Bankotsu se case con esa niña para que Sesshomaru sea libre.

-Hijo… que piensas hacer con esa niña- Se oye la melodiosa voz de su madre.

-Será mi anzuelo para poder recuperar a Sango- dice mientras acaricia el cabello de la chica que se encuentra acostada en la cama que una vez durmió su hermana mayor. –Dejame decirte madre que me confundió su aroma- Kikyo observa al enamorado de su hijo- Cuando entre a la tienda donde tenían a mi amada pude sentir ese dulce olor a rosas, pero no venía de la cama si no de un rincón de ese lugar… ese embriagante olor me guio hasta ella, al verla supe que no era Sango, estaba temblando en ese rincón, sin pensar la tomé y me la llevé de allí, supongo que por el humo se desmayó, eso me sirvió para molestar al imbécil de Sesshomaru-

Kagura que se encuentra en la misma habitación escucha como los planes de su hermano no involucran casarse con la chiquilla y crispa las manos.