Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
DETRÁS DEL OBJETIVO
CAPITULO 3
—Bien, explícame qué fue lo que sucedió con Edward Cullen —pidió Rosalie dando un trago a su tercer margarita.
—Ya te lo he dicho —respondió con la cabeza algo embotada por la bebida —Es un cerdo.
—Pues a mí me pareció encantador —acotó Alice —Y si no estuviera felizmente casada y amara tanto a mi esposo, me lo tiraría sin pensármelo dos veces. No creo que esperara a llegar al baño. Le habría rasgado la ropa al pasar por la puerta y le habría pedido que me follara contra el mostrador de recepción.
—A Lauren se le habrían salido los ojos —rió Rosalie
—Pues no me importaría que todos me vieran follándome a ese semental. ¿La tiene tan grande como parece en el cine? —preguntó a Bella en tono conspirador —¿O usará doble de polla? —rió completamente ebria.
Alice, con su menudo cuerpo, tenía una tolerancia al alcohol bastante menor que la de sus amigas.
—No creo que le haga falta —reconoció Bella con solemnidad
—O sea que sí se la miraste —se burló su cuñada
—¿Qué querías que hiciera? Tenía frente a mí a un tipo desnudo y su polla me apuntaba directamente a la cara —rió —Me habríais matado si no lo hubiera mirado.
—Yo me hubiera quitado la ropa allí mismo o habría caído de rodillas frente a él. Seguro que podías hacer algo antes de que se le bajara.
—Pues no negaré que me lo ofreciera... —sonrió petulante
—¿QUÉ? —gritó Rosalie y bajó la voz cuando vio tres personas girarse hacia ella —¿Te ofreció hacerte un apaño?
—En realidad en ese momento me pidió ayuda para hacerla bajar. El apaño me lo ofreció luego, cuando vino a disculparse por lo sucedido en el baño.
—¿Te ofreció un apaño para disculparse? —rió Rosalie —Vaya ofrenda de paz.
—Más que un apaño me ofreció follarme duro hasta magullarme.
—¿Qué?
—Lo que oyes.
—Dios, tía, si seguimos hablando de esto esta noche tendré que llevarme a Dick Black a la cama, y estoy tan borracha que en realidad necesitaría alguien que hiciese todo el trabajo —reconoció Rosalie
—Consíguete un tipo y deja a Dick Black en la mesita de noche —recomendó Bella —Y ojalá tu consolador no llevara el apellido de mi novio...
—Cómo si fuera tan fácil. Dick Black es mi mejor amigo desde que el cabrón de Royce se largó.
—Te hizo un favor.
Royce King, el novio de Rosalie durante los últimos cinco años, y con el que convivía desde hacía dos años, se había largado tres meses antes, después de que Rosalie le encontrara con una compañera del gimnasio en su propia cama.
En una actuación digna de un Oscar, le había tirado gran parte de su armario por la ventana del departamento que compartían en Lexington Avenue.
Por suerte para ella había sido a las tres de la mañana y no había nadie en la calle que le denunciara.
Jasper, como buen abogado, se había hecho cruces al saberlo, pero Rosalie estaba tan orgullosa que nada la había hecho sentir mal.
Desde entonces, se jactaba de que Dick la atendía mucho mejor que Royce. Dick Black, en un juego de palabras, era un enorme consolador negro que había comprado al día siguiente de su ruptura.
—Sí, sé que lo hizo —reconoció —Pero ahora cuando tengo un orgasmo no puedo estrujarme los pechos —gimió haciéndolas reír —Volvamos a Edward Cullen. ¿Cómo fue eso del apaño?
—Es un cerdo. —explicó Bella poniéndose seria —Será muy guapo, muy rico, muy carismático y todo lo que tú quieras, pero hacía tres horas se había tirado a una tía de la que no recordaba el nombre, y no es que estuviera borracho.
—¿No recordaba el nombre?
—No. Es patético. Vino a disculparse por lo sucedido con Gina, Jenny, Gianna o como coño se llamara.
—Sí. Es un cerdo —aceptó Rosalie finalmente —Pero con esa cara y ese cuerpo yo le permitiría que me llamara John Smith y me arrastrara a su pocilga.
—Eso es lo que más me molesta. Que se crea que por ser quién es tiene impunidad para todo.
—Dios —gimió Alice ruborizándose —Está como un tren y acaba de entrar...
—¿Qué? —gruñó Bella volteándose hacia la puerta de entrada.
Allí estaba, guapo como el mismísimo demonio.
—¿Qué hace aquí? —dijo volteándose de vuelta hacia sus amigas
—Tal vez yo le dijera al G.E.C. que se dejara caer —soltó Rosalie indiferente tomándose el último trago de su margarita y levantando la mano hacia el camarero para que les sirviera otra ronda.
—¿G.E.C.?
—Sí. Guarda Espaldas Caliente. —explicó haciéndoles reír
—Recuérdame qué coño hacemos aquí, Emmett —gruñó Edward sonriendo a dos desconocidas que se le tiraron encima babeando sobre él.
—Ya te dije, la bomba rubia me dijo que este sitio estaba muy bien.
—Sí, ya, —respondió con ironía en cuanto vio a la rubia que había visto esa tarde en el estudio de Bella Swan —y seguramente te dijo que estaría aquí esta noche.
—Tal vez dijera algo de eso, sí —sonrió Emmett mirando en derredor en busca de la chica
—Dime que Bella Swan no es la castaña que está de espaldas —pidió cuando vio que junto a la rubia estaba la maquilladora y frente a ellas una tercera chica.
—No lo sé, tal vez lo sea. Son íntimas amigas.
—Mierda, Emmett —gimió mientras se acercaban a la barra.
El tumulto de gente les dejó paso a la barra como si él fuera Moisés frente al Mar Rojo.
—¿Qué bebes? —le preguntó a su amigo antes de girarse hacia el barman
—Jack Daniel's.
—Dos Jack Daniel's —pidió al chico detrás de la barra
—Enseguida.
—Dios, Emmett, no tengo ánimos de cruzarme con esa pedante esnob de Bella Swan.
—Venga ya, Edward, ¿qué esperabas que hiciera la chica? Te estabas follando una de sus modelos en el baño de su estudio. Tío, hasta tú sueles tener más tacto. Es su lugar de trabajo.
—Por Dios, la tía esa se sacó las bragas frente a mí y me las metió en el bolsillo del albornoz. ¿Qué tenía que hacer? ¿Decirle "lo siento, señorita, pero no me sienta el encaje rosa"?
—No sé, tal vez cubrirla y quedar para verla fuera de allí
—¿Y por qué iba a querer verla fuera de allí?
—¿Para tirártela? —indagó su amigo con sarcasmo
—No hacía falta —reconoció con desinterés.
Edward tomó los vasos que le ofreció el camarero y pagó sus bebidas.
Le entregó su vaso a Emmett y le siguió cuando éste camino hacia la mesa donde estaban Rosalie, Alice y Bella.
—Vienen hacia aquí —informó Alice en voz baja
—Mierda, Rose, ¿por qué coño tuviste que invitarles?
—Tal vez porque quisiera tener una oportunidad de poder meter a Dick Black en el cajón de la mesita de noche.
—Idiota, ese tío se va mañana de regreso a Los Angeles.
—¿Cómo lo sabes?
—Me lo dijo Gianna —reconoció con un mohín
—Bueno, supongo que una noche le alcanzará para echarme un buen polvo.
—Si se parece a su protegido le bastarán quince minutos en el baño —arguyó Alice antes de carcajearse completamente borracha y divertida.
—Gilipollas —gruñó Bella sin levantar la vista hacia donde sabía estaba Edward Cullen.
—Dale un respiro, Bella. Esta chica lleva tres meses sin echar un buen polvo.
—Sí, claro. —musitó
—Con ese criterio, ella lleva años sin echar un buen polvo —se burló Rosalie y ella y Alice se volvieron a carcajear
—Vete al diablo.
—Rose tiene razón. Tendrías que pedirle a Jacob que te echara un buen polvo antes de su próximo viaje.
—Pues tendré que pedírselo hoy porque mañana a la tarde tiene que volar a Florida. Y el fin de semana los chicos vienen para quedarse una semana con él.
—No te angusties, Bells. Si no puede te prestaré a Dick Black, al fin y al cabo se apellidan igual...
Jacob Black, el novio de Bella, era analista financiero y trabajaba para M&T también. Había sido jefe de Rosalie hasta que le habían cambiado de departamento.
Ahora se encargaba de comprar, vender y fusionar empresas de distinta envergadura.
Eso le obligaba a viajar constantemente, por todo el país y el mundo en general.
Generalmente sólo pasaba una noche fuera, aunque algunas veces sus viajes se alargaban.
No era el caso de ese día. El viaje a Florida le tendría de regreso el sábado a la mañana, pero entonces sus hijos se instalarían en su departamento para pasar la semana allí.
Jacob Black, a sus cuarenta y dos años tenía dos hijos, fruto de su matrimonio con Emily Black, Rachel, de veinte años y Paul de dieciséis.
Aún después de cuatro años de separación Emily y Jacob no se habían divorciado.
Jacob se negaba a darle a Emily todo lo que reclamaba, y ella se negaba a aceptarlo. Así que después de un año entero de discusión, habían dejado de insistir con el divorcio.
Vivían separados, pero ambos se cuidaban mucho de no darle al otro ventajas en la negociación.
Bella estaba bastante harta de la situación ya que, aún después de dos años de noviazgo, se veía obligada a mantenerlo casi oculto.
En realidad todos lo sabían, pero Jacob no estaba dispuesto a que vivieran juntos para que Emily no pudiera acusarlo de adulterio.
Por esa razón, tampoco podía quedarse a dormir en casa de Jacob, cuando sus hijos estaban allí, y eso era semana por medio.
Que sólo le llevara cinco años a la hija mayor, tampoco había servido para caerles mejor a los chicos.
Así que, si quería liberar la tensión sexual que la atenazaba desde la tarde, tendría que pasarse por el departamento de Jacob esa noche.
Edward y Emmett llegaron hasta ellas. Emmett por delante.
Estaban ubicadas en una pequeña mesa redonda bastante alta, sentadas en precario equilibrio sobre taburetes igual de altos.
—Buenas noches, señoritas —saludó Emmett con una sonrisa seductora
—Buenas noches —respondieron las tres en diferentes tonos que revelaban sus diferentes estados de ánimo frente a la compañía.
Rosalie euforia, Alice diversión y Bella algo de hastío molesto.
—¿Cómo estás, Rosalie? —dijo inclinándose para besar la mano de Rose
—Hola, Emmett —respondió dedicándole su mejor sonrisa sexy —Emmett, déjame presentarte, estas son mis amigas, Alice Swan y Bella Swan. Chicas, éste es Emmett...
—McCarthy, —terminó él —amigo personal y guardaespaldas de Edward Cullen —explicó empujando a su amigo hacia delante.
Edward sonrió con una sonrisa forzada.
—Señoritas.
—Y si eres su guardaespaldas, ¿por qué caminas delante? —indagó Alice divertida
—Tienes razón —sonrió Emmett —Supongo que no esperaba que lo pudieran atacar aquí dentro.
—Oh, no. No te confíes —dijo la morena poniendo cara de espanto —Podrían atacarlo en cualquier parte, ningún sitio es seguro. De hecho, tengo entendido que hoy lo atacaron en el baño de Swan's Studio —rió burlona carcajeándose
Bella se sonrojó cuando Edward la fulminó con la mirada.
—Brindo por la discreción —dijo sin dejar de mirarla a la vez que levantaba su vaso —Una cualidad de la que veo que careces.
—¿Disculpa? —gruñó furiosa —¿No serás tú quien es un poco indiscreto?
—No lo creo.
—Era un baño, gilipollas —le gritó enardecida —Cualquiera podría haber entrado.
—Pero resulta que fuiste tú quien entró. ¿Te gustó lo que viste al menos?
—Eres un cabrón, gilipollas, y arrogante hijo de puta —soltó —¿Qué coño creías que quería Gianna, si no tener una historia jugosa para contarle a sus amigas?
—Tal vez quería disfrutar del mejor polvo de su vida.
—Oh, por favor —respondió desdeñosa —Déjame dudarlo.
—¿Quieres que te lo demuestre?
—Vete al infierno, Edward Cullen. —rezongó —¿No te parece que no estoy interesada? Es el tercer polvo que me ofreces en el día. Tal vez seas tú el que está interesado en que yo te eche un polvo a ti.
—Desde luego, princesa. Hasta ahora me he follado actrices, modelos, cantantes, alguna presentadora, sólo me falta una esnob princesita de Park Avenue...
Sabía que llamarla princesita de Park Avenue era un cliché, para tratarla de esnob niña rica, pero tal vez por eso le ponía más furiosa que el departamento que sus padres le habían regalado al cumplir los veinte, realmente estuviera en la dichosa avenida.
—Vete al diablo, cabrón —bufó bajándose de su asiento trastabillando.
Edward la tomó por el codo al verla tambalear.
—No me toques, gilipollas —gruñó soltándose de su agarre.
—No tengo interés, preciosa, sólo pretendía que no te partieras el cuello al caer. Mancharías mis zapatos.
—Capullo —dijo entre dientes dirigiéndose a los lavabos.
Emmett, Alice y Rosalie, que habían sido mudos testigos del intercambio de insultos, se miraron unos a otros con ojos desorbitados.
Edward les ignoró ocupando el asiento en el que había estado sentada Bella.
—Buff —suspiró Rosalie
—Vaya —acotó Alice cuyo grado de alcohol en sangre parecía haber eliminado el filtro de su boca —Si metierais toda esa tensión sexual en un cama seríais capaces de comenzar una nueva raza.
—Alice... —le llamó la atención Rosalie
—¿Qué? —respondió ignorando a los chicos que estaban con ella —Debería ir a buscarla y follársela hasta hacerla gritar. Nunca había visto tanto sexo entre dos personas completamente vestidas...
—Alice... —volvió a reprenderla su amiga
—Es verdad, Rose. Seguro que ha ido al baño a escurrir sus bragas —opinó y Edward olvidó su mal humor para reír divertido
—Ya está bien, Alice —le dijo Edward poniendo su mano sobre la de la chica —Creo que todos hemos entendido el punto —agregó intentando evitarle una mayor humillación a la fotógrafa.
—No, tú no le conoces...
—¡Ya basta, Alice! —le cortó Rosalie
—Es que...
—Basta. Stop. Enough. C'est sufficient.
—Ok, ok, ya entendí, tampoco es que estuviera diciendo nada tan grave...
—Dios, esta chica, borracha es insoportable —gimió Rosalie y los chicos se carcajearon
—Ven, rubia —dijo Emmett tirando de su mano —Bailemos —agregó llevándosela de allí
—Ja, bailar —se burló Alice —Aquí no se baila —agregó cruzando los brazos sobre la mesa y apoyando la cabeza sobre ellos.
En opinión de Edward habría tardado diez segundos en dormirse en medio del atestado bar.
Bella llegó entonces hasta ellos.
—¿Y Rose? —preguntó a Edward intentando evitar el desdén
—Bailando con Emmett —respondió señalando con la cabeza el camino que había tomado la pareja.
—¿Bailando? Aquí no se baila.
—Pues eso fue lo que dijeron.
—Rose se estará tirando al G.E.C. —acotó Alice levantando la cabeza un instante antes de volver a su posición inicial
—¿G.E.C.? —indagó Edward confuso
—Sí. G.E.C. Guarda Espaldas Caliente —confesó Bella haciéndole reír
Por un momento, al compartir una carcajada, pareció como si finalmente pudieran olvidar sus rencillas.
Pero fue sólo por un momento. Hasta que la siguiente fan descontrolada cayó en los brazos de Edward.
Gracias a todos los nuevos lectores, gracias por los reviews, alertas y favoritos.
Recuerden también que nos comentamos en el grupo de Facebook: Las Sex Tensas de Kiki, por si sienten algo de tensión sexual en este fic también. Allí también hay algunos adelantos del fic que he ido publicando.
Adelanto del próximo capítulo:
Alice, que se había pasado todo el viaje haciendo comentarios tontos, eligió ese momento para recuperar un poco de lucidez.
—Hey, alguien más va a echar un polvo hoy —dijo al ver que Bella bajaba del coche frente al edificio de su novio.
Antes de que Emmett pudiera poner en marcha el vehículo, bajó la ventanilla para gritarle a su amiga.
—Dile que te de duro hoy —gritó carcajeándose y recibió de la mano de su amiga una seña poco femenina.
—Alice —le llamó la atención Rosalie
—¿Bella también tiene quien la espere en casa? —preguntó Edward fingiendo desinterés
—¿Bella? Qué va —comentó Alice —Aquí vive su novio.
—Ah, pensé que ella vivía aquí.
—No, Bella vive en Park Avenue —informó y Edward rió divertido
—No sé cómo no lo imaginé.
—Aquí vive el capullo de Jacob.
Besitos y a leer!
Lexi: A mí también me haría muy feliz poder actualizar dos veces a la semana, pero de momento no tengo suficientes capítulos escritos. Prometo que cuando los tenga subiré más a menudo.
Patty: Seguramente no leas este comentario, ya que no creo que tengas ganas de leer el tercer capi del fic, pero lo dejo igual porque no tengo otra forma de comunicarme contigo. Lamento que creas que el fic es una más entre tantas típicas historias y que he caído en el cliché de tantas escritoras. No puedo ni quiero justificar mis decisiones respecto a los personajes, aunque desde luego no estoy de acuerdo contigo, pero supongo que debes tener razón y evidentemente te refieres a autoras que yo no he leído, lamento que no te guste, pero me alegra que te hayas dado cuenta en dos capítulos, de qué va a ir el fic, así te ahorro la molestia de leerlo y desilusionarte más adelante. Gracias igual por haberme dado la oportunidad.
Guest: Al invitado anónimo que me dejó un review diciendo que siempre hago lo mismo, y que en todas mis historias Edward es arrogante y Bella queda como la tonta, a la vez que me pide personalidad y creatividad. No te voy a negar que tu rr me molestó, y supongo que un poco más por ser anónimo, siendo que me pides personalidad, yo podría pedirte lo mismo y que firmes tus rr. Déjame decirte que o me confundes con algún otro autor o dudo mucho que hayas leído mis fics si piensas que todos mis Edwards son arrogantes y mis Bellas tontas, me atrevería a decir que no tengo ningún Edward arrogante, tal vez en los primeros capis de La Heredera, o en el primer capítulo de Mi niña de Prosper, pero tengo once historias así que no sé qué es lo que tú consideras arrogante. Tampoco entiendo por qué te parece que la Bella de este fic es tonta, pero allá tú. Entiendo que el fic no te guste, y acepto que me lo digas, y que critiques lo que te parece que está mal, pero preferiría que no dijeras cosas que no son ciertas, porque eso hace que tu opinión pierda valor. Lo único que puedo decirte es que si el fic no te gusta, apenas van dos capis así que no te pierdes nada dejando de leerlo. Y desde luego que si odias Fanfiction, la solución está en tus manos, el mundo está lleno de librerías.
