Disclaimer: Personajes pertenecientes a JK, las modificaciones a su historia original son producto de nuestras locas imaginaciones que no quedan conforme con ciertos detalles y aman moldear a los personajes a su anotojo.

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Problemas en el Paraíso

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La conversación que había tenido el día anterior con Pansy había dejado a Draco con una serie de pensamientos y recuerdos que volvían a su mente. Ciertamente, él no prestó atención a casi nada de lo que ocurría a su alrededor durante su sexto año, y si se enteraba de algo, su mente simplemente lo omitía para dejar espacio al plan de la muerte de su director e ingreso de los mortífagos al castillo. Ese año, él estuvo muy presionado por su padre, los mortífagos, sus amigos… era increíble como todo el mundo parecía tener algo preparado para él, y él no tenía idea de que hacer para si mismo. Se arrepintió una y mil veces de sus actos, y salvar a Harry Potter y cambiar de bando apoyando a la orden, fue uno de los bálsamos que aplicó a su alma. Fue mucho más sencillo ir en contra de las órdenes de su padre, que ver morir a Dumbledore. Él no era un asesino, no quería matar al hombre, pero amaba a su madre, y el no hacerlo traía perjurios para ella. Pero Snape le ayudó a mantener sus manos limpias, y luego se encargó de mantener a Narcissa a salvo. Ahora, ella y Draco vivían actualmente en la Mansión Malfoy. Ella, al igual que él, no tuvo condena en Azkaban, ya que tampoco se encontró en su varita registro de alguna maldición imperdonable; en cambio su padre, Lucius, actualmente esperaba su muerte en las celdas de la prisión.

Pero, a pesar de todo lo que cruzaba su mente en Hogwarts, él recordaba vagamente que Hermione había desaparecido del castillo durante unas tres semanas. No es que él haya estado pendiente de ella, no, era que se ausentó en pleno periodo de exámenes finales, y eso hasta a los chicos de primero les extrañó. Según las averiguaciones de Pansy, Hermione había tenido un altercado con Astoria, lo que la dejó muy mal herida. Eso resultaba bastante extraño, ya que aunque costara reconocerlo la castaña, aparte de ser dos años mayor que su novia, era sobresaliente en sus estudios, y se sabía que era bastante diestra con los hechizos y los golpes. Ahora, no se enteraron el por qué de esa discusión. Si supieron que varias chicas del castillo, entre ellas Hermione, Astoria, Daphne y Agnes, tenían un permiso especial para ausentarse durante unos fines de semana e ir a la Academia de Alex.

Draco frunció el ceño. Astoria nunca le había comentado respecto a eso. Bueno, tampoco es que hablaran de cosas del pasado o de temas profundos, pero un dato así entraba en la categoría de "gustos e intereses", ¿no?

—Draco, tenemos un inconveniente. —Draco se sobresaltó. ¿Es que sus amigos no sabían la función que tenía una puerta? Ahora, aparte de Pansy, Theo y Blaise también insistían en aparecerse en su chimenea así, sin más.

—Theo…—Draco se irguió en su asiento, puso los codos en la mesa y me inclinó hacia delante, acariciándose las sienes con movimientos de sus dedos. —Por favor, siéntate.

Theo lo miró extrañado, mas no hizo comentario alguno. Se sentó en una de las sillas que estaban frente a Draco.

Draco, a su vez, estaba usando todo su autocontrol para no correrlo de su oficina. Debo recordarle a Abby que me consiga más poción contra los dolores de cabeza.

—Amigo, nos encontramos en un aprieto —dijo Theo, trayendo a Draco a la realidad.

Inconveniente, cierto.

— ¿Qué ocurre?

—Nos quieren demandar. —Theo dejó sobre el escritorio de Draco una carpeta, llena de papeles que, como bien suponía Draco, serían contratos y anexos de ellos.

— ¿Quién? —preguntó Draco. Theo lo miró, preocupado, por lo que Draco rectificó — ¿Quiénes?

—No, es quien, pero te adelanto desde ya, es un cliente bastante complicado.

Draco esperó durante un minuto, viendo si su amigo le contaba toda la historia. Pero al parecer, Theo no tenía intenciones de hablar.

—….. ¿Y? —presionó Draco.

— ¿Te suena Liam Wislot? —Draco negó con la cabeza, por lo que Theo continuó —Liam, el que invirtió sus doce propiedades en las Arpías de Holyhead…

—Ya. Él que insistía en llevar a cenar a Pansy, ¿no? —recordó Draco, con un pequeño rastro de humor. Todavía recordaba como se incendiaban los globos, flores, regalos y bombones en la chimenea de su amiga. Y no la culpaba, Liam, de unos sesenta años mal vividos, no tenía oportunidad alguna con ella.

—El mismo. Resulta que nos quiere demandar por incumplimiento de contrato.

—No me digas que hicimos un anexo en el que Pansy se comprometía a salir con él —dijo Draco, mientras tomaba la carpeta y se ponía a leer superficialmente los apartados.

—Claro que no. —Draco alzó la vista y lo miró, con las cejas alzadas esperando una explicación. —Tiene intenciones de que se le devuelva la totalidad de la inversión, y nosotros le dijimos que no era posible.

—Por supuesto, firmó por cinco años, y solo ha pasado un par de meses. —Draco volvía a ver los documentos, para corroborar la fecha — ¿Dijo el motivo?

—Argumentó que la estrella del equipo, Eludina Hominghton, ya no competiría más por el equipo, y que sin ella la inversión estaba perdida.

—Que poca fe le tiene a su equipo, ¿no? —Draco intentó alivianar el ambiente, pero al parecer Theo estaba más preocupado de lo que aparentaba. —Pero, ¿no anunciaron que ya tenían reemplazo?

—Si. Ginny Weasley. Sinceramente, Liam no sabe lo que hace. Esa chica si que te las hacía ver difícil en los partidos de Quidditch.

Draco le lanzó una mirada intimidatoria, a lo que Theo de alzó de hombros.

—Entonces que demande a las Arpías, nosotros no tenemos nada que ver ahí.

—Draco, somos nosotros los que intercedemos sus acciones. Él quiere toda su inversión ya, antes de que comience el torneo la semana entrante, lo que no es posible, ya que el contrato, como bien decías, fue firmado por cinco años.

—¿Entonces? Si nos demanda, solo perderá su dinero.

—En el mensaje que envió hace poco menos de una hora, decía literalmente "nos veremos en tribunales, tanda de estafadores". Así que ya está siendo investigado el caso.

— ¿Y? ¿Tenemos las de perder?

—No lo sé, amigo —dijo Theo con pesar. Draco lo miró angustiado, si tenían el contrato a su favor, ¿a qué podía temerle Theo?

— ¿Hay algo más?

—No —Draco se recostó contra su asiento y se cruzó de brazos — aunque, en el contrato se estipula que en caso de algún imprevisto, el accionista puede pedir la anulación del contrato.

— ¿Y por qué no hiciste eso?

—Porque no consideré que cambiar a una jugadora del equipo fuera considerado un imprevisto.

—Tienes razón —convino Draco. —Ahora nos queda asesorarnos legalmente y afrontar esta demanda, porque supongo no querrá otra cosa más que a Pansy para detenerla, ¿o me equivoco?

—Sus palabras textuales fueron "ahora, si me arreglan una cita con la hermosa morena que tienen como compañera, puede que me olvide de los cargos y de mi dinero".

—Entonces esta bien, accedemos a asistir a la corte. Jamás dejaría que Pansy saliera con alguien tan… baboso. —Dijo con seguridad Draco. Aunque no estaba seguro de casi nada.

Ahora tenían su primer problema legal entre manos, y, sinceramente, no sabía como proceder al respecto. Definitivamente, necesitaba asistencia jurídica.

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—Hermione, cariño, ¿cómo estás? —Alex se paró de su asiento, y se dirigió a recibir a la chica, quien acababa de entrar a su despacho.

—Me encuentro bien, gracias. ¿Tú? —respondió la chica, mientras terminaba el abrazo de Alex y ambos se sentaban en uno de los sofás que tenía la oficina.

La oficina de Alex Caillaux no era tan espaciosa, pero si era lo suficientemente grande para tener dos archiveros, un escritorio que enfrentaba la entrada a ella, dos sofás de dos plazas cada uno de color blanco y un perchero. Era de paredes altas, blancas, con retratos de paisajes montañeses. A la espalda del escritorio había un gran ventanal que daba a los jardines del lugar. La academia se ubicada en una pequeña Mansión a las afueras de Londres muggle, en donde toda la primera planta era usada como salas de ensayo, de preparación de los trajes, de gimnasio y acondicionamiento físico, salas de descanso y su oficina. En la segunda y tercer planta, era donde Alexander vivía.

—Muy bien, terminando los diseños del desfile que preparamos para dos semanas más. ¿Quieres algo de beber? ¿Agua, jugo, gaseosa?

—No te preocupes, estoy bien así, gracias. Me vine en Flú, así que agotada no estoy.

—Me parece bien. Que linda te ves en esos trajes, modestia aparte, claro. —Hermione rió. Alex le había preparado una colección completa de trajes para ir a la oficina, para que fueran diseños únicos en el Ministerio. No quiso cobrarle dinero, argumentando que con solo usarlos, las oficinistas querrían adquirir sus modelos. Y aunque Alex subió sus ventas, nunca vendió ni hizo un diseño como los que hizo para ella.

—Cualquiera se vería bien en esto —se señaló —, si es precioso.

—Gracias, cariño —dijo Alex, tomándole la mano y dándole un apretón. —Ya, el motivo de mi llamado urgente es, aparte de querer verte, explicarte las siguientes fechas y ver tu disponibilidad, para ver que diseños de los que tengo modelaras tú. Espero no haberte interrumpido en algo importante.

—No, estaba bastante flojo el día —admitió Hermione. Era martes, y ella no había tenido gran cosa que hacer, así que a las tres de la tarde se retiró de la oficina y vino a la Academia. — ¿Qué tienes en mente?

—Nada malo, eso te lo aseguro —rió Alex —La semana subsiguiente es la presentación de la colección de zapatos, ¿recuerdas? —Hermione asintió como respuesta —Bueno, aprovecharemos esa ocasión para modelar estos vestidos.

—Para ese día no tenía problemas, pero supongo que me requieres antes también, ¿verdad?

—Aciertas. Por lo menos debes venir unas tres veces a la semana, para las pruebas de medidas y los ensayos, además de definir tu peinado y maquillaje.

— ¿Qué días?

—Los jueves son obligatorios. Los otros dos restantes los eliges tú. Sabes que estoy acá todo el día, de lunes a viernes al menos

— ¿Qué días no estarán ellas?

—Cariño… —Alex estaba preocupado por Hermione. Si bien era cierto que fue él quien contrato a las Greengrass nuevamente, lo hizo porque vio en ellas la idea de volver a brillar, y porque le prometieron no volver a hacer daño. Pero no quería que Hermione se sintiera abandonada por él ni nada. —Sabes que puedes contar conmigo. Cualquier cosa que suceda, tú me avisas y las despido.

—Gracias Alex, pero prefiero evitarlas la mayor parte del tiempo, así ambas partes evitamos roces o posibles despidos.

—Tienes toda la razón, cariño. Pero ellas, al estar tanto tiempo fuera de las pasarelas, deben venir toda la semana.

—Entonces es inevitable el rencuentro. ¿Sabes? No importa. Tema superado.

— ¿No me odias?

—Jamás lo haría. Eres una gran persona y ves lo bueno de las otras donde nadie se empeña en hacerlo.

—Gracias.

—No hay de qué. A todo esto, pon un hechizo insonorizante a la sala de producción. Las chicas muggles pueden alertarse por el ruido que hacen las tijeras al cortar la tela y querer ir a echar un vistazo, y no creo que sea bueno para ellas que vean como se manejan solas.

—Buen punto. No lo había pensado.

El teléfono de Hermione sonó, por lo que ella se excusó y salió del cuarto para contestar. Era un llamado de Ron.

—Bueno.

— ¡Hermione! ¡Dónde estas! —Hermione se alejó el teléfono del oído, Ron aun no sabía como utilizar un celular y pensaba que si gritaba, ella escucharía mejor.

—No es necesario que grites —se escuchó del otro lado de la línea. Al parecer, Harry había tomado el celular. — ¿Hermione?

—Sigo aquí, ¿qué pasó?

—Vinimos a buscarte a la oficina para irnos juntos y no estabas, así que te llamamos.

—Estoy en la Academia, tenía reunión con Alex.

—Entiendo. ¿Pasamos más tarde a tu departamento?

— ¡Claro! Creo que Ginny llegará entrada la noche, pero yo voy hacia allá ahora mismo.

—Nos vemos entonces. Saludos a Alex. —Harry colgó.

Hermione entró a la oficina nuevamente, donde Alex estaba escribiendo en un pergamino. Alzó la mirada al verse observado.

—Harry y Ron mandan saludos —dijo desde la puerta.

—Oh, gracias —respondió Alex, con una sonrisa.

—Yo me despido entonces.

—Claro, ¿te dejo en la chimenea? —Alex se acercó a Hermione y le dio un abrazo.

—Me iré caminando, no me perderé de aquí a la puerta. Saludos a tu esposa, y a tu pequeña.

—En tu nombre. Nos vemos, cariño.

Hermione oía ruido en el lugar. Al parecer, era la hora en que las chicas comenzaran a llegar. Se dirigió a la puerta principal, la que estaba cruzando un par de habitaciones y pasillos.

—Hola chicas —saludó Hermione al pasar fuera de una de las salas de acondicionamiento.

—Hola Herms, ¿ensayas hoy? —preguntó Agnes, que era la que estaba mas cerca de la puerta.

—No, estaba en reunión con Alex.

— ¿Y participaras del desfile?

—Por supuesto, no me lo perdería. Ahora estoy algo corta de tiempo, pero nos vemos pronto.

— ¡Claro! Cuídate.

Hermione siguió su camino, hasta que llegó a la puerta, y al abrirla se topó de frente con Astoria, Daphne y ¿Draco?

—Buenas tardes, Hermione —saludó cortésmente Draco con una ligera sonrisa, recordando lo pasado hace unos días.

Hermione, a pesar de haber oído al chico, no pudo contestar, ya que Astoria no quitaba la mirada de ella, y ella parecía no poder quitarla de Astoria. Daphne de interpuso entre ellas.

—Hermione, tanto tiempo —Daphne le dio un ligero abrazo y un beso en la mejilla. Hermione le devolvió el abrazo.

—Según me enteré, volveremos a ser compañeras, ¿verdad? —Hermione preguntó con la esperanza de que vinieran a renunciar al empleo, porque se les ocurrió ir de viaje por el mundo o algo así.

—Exacto. —Daphne se acercó al oído de Hermione y añadió, en un susurro —Tranquila, mi hermana prometió comportarse y dejar de ser la frívola superficial de siempre.

— ¿Y qué se supone que es ahora? —inquirió Hermione, quien veía como Astoria hizo una mueca de desdén hacia ella, soltó la mano de Draco y cruzó sus brazos en el cuello de él, para darle un apasionado y largo beso.

Daphne se puso a un lado de Hermione y dirigió su mirada a lo que veía Hermione. Rodó los ojos y contestó. —Astoria. En serio, Hermione, intentaré que no vuelva a ocurrir lo de hace años.

—Lo sé. Espero funcione. En serio me caes bien.

—Gracias. El sentimiento es mutuo. —Daphne carraspeó, para que su hermana la viera. —Astoria, querida, ¿no crees que es tiempo de que entremos?

—Tienes razón. —Astoria volvió a besar a Draco —Amor, ¿vendrás por mí más tarde?

—Lo siento, pero tengo una reunión de trabajo hoy.

— ¿No la puedes postergar? —dijo la chica haciendo un puchero, quien aún no soltaba el cuello de Draco.

—Me parece que esa opción está descartada. Ahora ve, que vienen con atraso.

—Está bien. Te amo —Astoria volvió a apoderarse de los labios de Draco, luego lo soltó y tomó el brazo de Daphne, para entrar a la Mansión, sin dirigirle mirada alguna a Hermione.

Una vez que cerraron la puerta, Hermione soltó el aire que había contenido.

—Buenas tardes, Draco —dijo la chica, mientras bajaba los escalones del porche y se internaba en el camino hacia la salida de los grandes jardines del lugar.

—Veo que has recibido mi lechuza. —Dijo Draco, mientras rápidamente se posicionaba a su lado y caminaba a su ritmo.

—Claro, y no creo que vuelva a beber en lo que me resta de vida —contestó Hermione viéndolo de reojo, refiriéndose a la nota que Draco le había enviado como respuesta a su carta de agradecimientos.

—Una muy sensata decisión. —Convino Draco — ¿Tienes como transportarte?

—No, me iré caminando. No es tanto desde aquí a donde vivo.

—Perfecto, yo también me iré caminando. ¿Te acompaño? —Preguntó Draco, con las manos en los bolsillos de su chaqueta. Había venido directo del trabajo a dejar a Astoria, cuando ella se apareció en su oficina no le quedó de otra.

— ¿No tienes una reunión de trabajo? —inquirió Hermione, una vez llegados al límite de la mansión.

—Claro, pero es más bien una cena de trabajo, por lo que me queda tiempo de ir paseando hasta el lugar donde vive mi cita, y preguntarle si puede reunirse conmigo en un elegante restaurant —contestó Draco, reanudando la marcha.

— ¿No lo sabe aún? —preguntó Hermione, a la vez que se ponía a la altura de Draco.

—No.

— ¿Y como estas tan seguro de que aceptará así, sin más?

—Bueno, digamos que me debe un favor —Draco miró de reojo a la chica, y sonrió para sí mismo, viendo hacia el camino.

—No estarás hablando de mi, ¿verdad? —dijo Hermione parando de golpe, haciendo que Draco también se detuviera y la quedara mirando.

—Claro que no, Hermione. Le solicitaré una reunión urgente a la señorita Granger, quien trabaja en el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica, porque me vi envuelto en un lío legal y quiero asesoramiento para salir parado de la mejor manera de esta.

—Bueno —dijo Hermione, caminando nuevamente —veo que no será necesario que acudas hasta su departamento. Y en cuanto a si tengo tiempo, te puedo conceder mi tarde.

— ¿De verdad? Digo, que buena noticia, señorita Granger. Mis co-accionistas estarán dichosos al ver que tengo una solución.

—Espera un momento. No te aseguro que saldrás bien parado, si aun no sé cuál es el problema.

—Cierto, pero confió en sus capacidades, señorita…

—Deja de llamarme así, limítate a tratarme de Hermione, por favor.

—Bueno, Hermione. ¿Y por qué no es necesario que llegue a tu departamento? Digamos que se me antoja un buen café —dijo como si nada Draco.

—Entonces tendremos que llegar allá, y quizá te prepare alguno —dijo Hermione, quien había recibido el mensaje oculto del chico.

Así, ambos siguieron en su camino.

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Hola!

Primero que todo: Perdón la tardanza! Semana complicada tanto para mi como para mi beta, a quien le agradecemos su trabajo. Gracias linda Sab.

Segundo: Gracias gracias por sus saludines de cumpleaños! He tenido muy buenos mensajes, asi que gracias a todos los que se acordaron :D

Tercero: Que emoción! Se integra gente nueva a esta lectura :D! Bienvenidos!

Cuarto: Gracias tambien a quienes se interesan en la historia y me dan seguimiento y otras cosas. Gracias!

Quinto: Amo las listas :D

Sexto: Espero no tardar mucho en el siguiente cap... Creo que pondré de límite finales de semana ^^

Séptimo: Mañana contesto sus mensajes :D

Octavo: Espero sus opiniones! Veamos que les parece este. ¿Ya se hacen alguna idea de que va? ¿Tienen alguna expectativa? ¿Quieren saludar a esta Humanoide? Cualquier comentario, crítica, saludo, etc, es bien recibido por esta persona.

Saludines Integalácticos *-*