Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
DETRÁS DEL OBJETIVO
CAPITULO 4
—Alice, creo que debería llevarte a casa —dijo Bella intentando despertar a la chica
—No creo que puedas con ella tú sola —acotó Edward
—Llamaré un taxi.
—Si esperas que Emmett y tu amiga regresen, podemos usar nuestro coche.
—No hace falta, gracias.
—Bella, no tienes que ser tan orgullosa. Creo que cualquiera de vosotras ha bebido suficiente y un poco más.
Bella lo miró con furia pero tuvo que reconocer que estaba en lo correcto. No se veía con fuerzas de cargar ella sola con Alice.
—No creo que sea conveniente. Detrás de ti tienes demasiada gente entre fans y reporteros...
—No te preocupes por mi reputación. —sonrió petulante
—Creo que me preocupa más la nuestra.
—Como quieras —dijo dando un trago a su copa y evitando mirarla —No llegarás muy lejos con esa arrogancia.
—Déjame dudarlo, viendo lo lejos que has llegado tú con la tuya.
Edward rodó los ojos, e inspiró profundamente antes de hablar. La chica le exasperaba y excitaba por partes iguales.
—Honestamente, no logro entender por qué tú y yo no podemos tener una conversación civilizada. ¿Te das cuenta que es la cuarta charla que iniciamos y es la cuarta en la que estamos discutiendo? —sonrió —Te juro, cariño, que nunca había tenido tan poco feeling con una chica.
Bella sonrió reconociendo que tenía razón, y decidió darse y darle un respiro.
—La verdad es que te creo —sonrió en respuesta —Estoy segura de que sólo yo puedo comenzar cuatro conversaciones con el chico más deseado del país y discutir en cada una de ellas.
—¿Empezamos de nuevo? —pidió él estirando su mano para estrechar la de ella.
Se lo pensó pero finalmente la estrechó.
—¿Estás seguro? Este sería nuestro quinto comienzo.
—Dicen que a la tercera va la vencida, pero yo nunca fui bueno en matemáticas.
Emmett y Rosalie volvieron en ese momento, y si el cabello revuelto de Rose o su labial corrido eran indicios de lo que habían estado haciendo, cualquiera diría que se lo habían pasado mejor que muy bien.
—Rose, no voy a preguntar dónde estabas, pero creo que Alice debería irse a casa.
—Está borracha —intuyó Rosalie
—Jazz va a matarme por devolverla así. —comentó preocupada
Jasper, el hermano de Bella, solía ser bastante odioso cuando quería. Y con Bella solía quererlo muy a menudo.
Era el hijo predilecto de su padre. Abogado como aquel y graduado con honores en Yale, siempre cumplía con las expectativas de la familia.
Y siempre que le era posible, hacía resaltar los errores de Bella.
Que ella hubiera decidido no ir a la universidad para dedicarse a la fotografía, había sido un punto a favor del chico. El hecho de que ella, a posteriori, hubiera resultado terriblemente buena y muy exitosa, no le había hecho muy feliz.
De cualquier forma sus padres no acababan de considerar válido el éxito de la chica.
Para Charlie Swan, la hija digna de él debería tener una carrera universitaria.
Para Renée Swan, sin embargo, la hija ideal sería aquella que se casase con un hombre de su círculo social.
Bella no era ni lo uno ni lo otro.
Había rechazado la universidad para ser fotógrafa, y si bien las tres parejas que había tenido, Alec Bright, Félix Cudmore y ahora Jacob Black, pertenecían al más selecto círculo social de Nueva York, aún no se había casado con ninguno y tampoco tenía planes de matrimonio a corto plazo.
Aunque Renée estaba feliz de que mantuviera una relación con Jacob Black, el que éste aún no se hubiera divorciado, y su relación se mantuviera como un secreto le irritaba.
Y Jasper, no perdía oportunidad para menospreciar a su hermana.
A Bella le costaba entender cómo podía haberse casado con Alice, pero así era.
Pero el hecho de que la chica se emborrachara cuando salía con Bella, era algo que Jasper achacaba a la mala influencia de su hermana.
—Tranquila, yo la llevaré. Tu hermano no tiene cojones suficientes para meterse conmigo.
—Ya. No creo que puedas cargarla.
—Nosotros podemos llevaros —volvió a ofrecer Edward
—Desde luego —concordó Emmett más que feliz de poder irse con Rosalie.
Tras un trabajo de logística bastante organizado, para evitar fotógrafos y fans, los cinco se encontraron dentro del Volvo XC90 negro con cristales tintados, que Emmett conducía.
Rosalie iba sentada junto a Emmett en el asiento del copiloto. Edward y Bella detrás con Alice en medio de ellos.
—Primero deberíamos llevarte a ti, Bells —dijo Rose —Así evitarás a Jasper.
—Gran idea —aceptó feliz de escaquearse de enfrentar a su hermano —Quinta Avenida y la 62 —le dijo a Emmett dando la dirección de Jacob ya que se resistía a confesar que vivía en Park Avenue.
Siguiendo las indicaciones de Bella, Emmett detuvo el coche frente al edificio donde vivía el novio de la chica.
Alice, que se había pasado todo el viaje haciendo comentarios tontos, eligió ese momento para recuperar un poco de lucidez.
—Hey, alguien más va a echar un polvo hoy —dijo al ver que Bella bajaba del coche frente al edificio de su novio.
Antes de que Emmett pudiera poner en marcha el vehículo, bajó la ventanilla para gritarle a su amiga.
—Dile que te de duro hoy —gritó carcajeándose y recibió de la mano de su amiga una seña poco femenina.
—Alice —le llamó la atención Rosalie
—¿Bella también tiene quien la espere en casa? —preguntó Edward fingiendo desinterés
—¿Bella? Qué va —comentó Alice —Aquí vive su novio.
—Ah, pensé que ella vivía aquí.
—No, Bella vive en Park Avenue —informó y Edward rió divertido
—No sé cómo no lo imaginé.
—Aquí vive el capullo de Jacob.
—Alice… —volvió a llamarle Rose
Alice se acercó a Edward con actitud conspiradora y en voz baja le contó detalles.
—A ninguno nos gusta su novio.
—¿No?
—No, es un gilipollas que no termina de divorciarse…
—¿Está casado? —indagó con interés
—Separado hace siglos pero no se acaba de divorciar para no darle nada a su ex mujer, pero tampoco puede vivir con Bella porque si la mujer dice que es adúltero podría sacarle más dinero…
—Entiendo.
—Sí, además sus hijos no quieren a Bella.
—¿Tiene hijos?
—Sí, dos, pero su hija odia a Bella, porque cree que es muy joven para su padre.
—¿Cuántos años tiene la hija? —preguntó sorprendido
—Veinte.
—¿Veinte? Vaya. ¿Cuántos años tiene Bella?
—Veinticinco. Por eso su hija no lo acaba de aceptar.
—Entiendo
—Aunque su hijo tiene dieciséis y estoy seguro de que le gustaría tirarse a Bella.
—Lo imagino. A los dieciséis a todos nos gustaría tirarnos a todas las chicas que nos cruzáramos.
—Sí. Pero Bella necesita echarse un buen polvo —agregó en un cambio de tema radical
—Y no lo hace con su novio —aventuró Edward
—No, ya te dije que es un gilipollas…
—Entiendo.
—Todos creemos que debería dejarle pero ella hace lo que quiere
—Supongo que todos hacemos lo que queremos en ese aspecto.
—Sí, pero Jacob es un capullo...
—Alice —le llamó Rosalie en cuanto Emmett aparcó frente a su casa —Espero que no recuerdes esta conversación mañana o vas a arrepentirte mucho.
Alice se despidió de Edward y entre Emmett y Rose la subieron a su departamento.
En el coche, Edward le daba vueltas a tanta información y muchas cosas le encajaban.
Si Bella necesitaba un buen polvo, él estaría más que dispuesto a dárselo.
Se maldijo por ese pensamiento. Él no salía con mujeres que le menospreciaran.
Mientras tanto, en el departamento de la quinta avenida, Bella se desnudaba silenciosa en la habitación donde dormía su novio.
Siendo las tres de la mañana, Jacob dormía profundamente cuando ella se coló bajo las mantas.
El hombre dio un respingo cuando ella acarició su pecho desnudo.
—Shh, soy yo, cariño —susurró
—¿Bella? —dijo él somnoliento levantando la cabeza para verla con la tenue iluminación que se colaba por la ventana —¿Qué haces aquí?
—Quería dormir contigo.
—Pensé que hoy salías con tus amigas.
—Lo hice. Pero tú mañana te vas a Florida y luego tendrás a los chicos… quería pasar la noche contigo —dijo acostándose sobre él
—¿Estás desnuda? —preguntó sorprendido al sentir su cuerpo desnudo contra el de él
—Quiero hacer el amor —reconoció bajando los bóxer del hombre
Jacob era un hombre atractivo. A sus cuarenta y dos, se mantenía atlético y acudía al gimnasio con regularidad.
Tenía el cabello negro y la piel cobriza. Sus ojos eran negros y profundos y resaltaban en su rostro tanto como su blanca sonrisa.
—¿Estás borracha? —preguntó el hombre con una sonrisa cuando sintió su aliento a tequila apretando sus nalgas desnudas entre sus manos
—No, al menos no tanto como Alice —rió
—Cariño, tengo que dormir, mañana tengo que viajar.
—Lo sé, pero necesito que me hagas el amor —rezongó con un mohín llevando las manos al miembro que lentamente comenzaba a erguirse.
—Tengo que dormir, Bella —repitió
—Oh, por Dios —se quejó sentándose a horcajadas sobre él —¿Qué tengo que hacer para que me folles? Estoy desnuda, caliente y dispuesta.
—Dios, Bella, ¿qué te pasa?
—¡Quiero follar! —gritó haciendo que su novio la mirara sorprendido —¡Quiero que me folles duro! ¡Que me folles duro hasta magullarme! —espetó utilizando las palabras de Edward que tanto la habían perturbado esa tarde.
—Dios mío, hoy sí que no te reconozco.
—Dios, Jacob, sólo fóllame —gimió dejándose caer en la cama al lado de su novio
Jacob bufó antes de cernerse sobre ella.
Se acostó entre sus piernas separándolas.
—Bien, ¿quieres follar? —gruñó y la penetró de una estocada haciéndola gritar.
La embistió durante lo que pareció una eternidad, pero ella no lograba relajarse.
—Voy a correrme, Bella —gimió él después de bastante rato.
—No, todavía no —rogó ella atacando su clítoris con sus dedos
—Vamos, Bella, no puedo seguir esperándote —demandó arremetiendo con mayor ímpetu
—No, espera un poco.
—No puedo, cariño, no puedo esperar más.
—Espera un poco, Jake —imploró ansiosa por lograr el orgasmo que se empeñaba en eludirla
—Estás borracha, Bella, no puedes correrte porque estás borracha. —gruñó el hombre cuando soltó su chorro caliente a las puertas de su útero.
—Mierda —se quejó molesta cuando el hombre se salió de su interior para tumbarse a su lado.
Esto no había resultado como esperaba.
Al final iba a ser que Edward Cullen tenía razón y su novio era incapaz de follársela duro.
Gracias a todos los nuevos lectores, gracias por los reviews, alertas y favoritos.
Recuerden también que nos comentamos en el grupo de Facebook: Las Sex Tensas de Kiki, por si sienten algo de tensión sexual en este fic también. Allí también hay algunos adelantos del fic que he ido publicando.
Adelanto del próximo capítulo:
—¿Crees que lo volverás a ver?
—Sip —dijo la chica con seguridad
—¿Oh, sí? Cuéntame tus planes.
—Dentro de dos fines de semana voy a volar a Los Angeles.
—¿Ah, sí?
—Sí. ¿Te apetece acompañarme?
—¿Yo? No lo creo, no sé por qué pero me parece que no vas a hacer mucho turismo por allí...
—No, pero estará Edward...
—Creo que Edward Cullen y yo ya nos hemos insultado suficiente por esta vida, gracias...
—Tal vez podríais limar asperezas...
Besitos y a leer!
