Ningún personaje "conocido" me pertenece, a excepción de los que yo inventé. Todos ellos pertenecen a Masashi Kishimoto.
La historia es absolutamente mía.
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CAPITULO 5
"Hace muchos años atrás"
Hinata se dirigió a su coche que por fin había salido de reparación.
Jamás se lo volvería a prestar, ilegalmente, por supuesto, a Hanabi para ir al cine con sus amigas; lo habían terminado estampando contra un árbol. Era peligroso prestarle un coche a una niña de 16.
—Señorita Hyuga, aquí están sus llaves. –le dijo el encargado del lugar, extendiendo la mano para darle lo dicho a la chica.- Su automóvil está en perfectas condiciones.
—Muchas gracias. Espero no estar nuevamente por aquí pronto. –soltó entre nerviosa y graciosa mientras se subía al coche y se ponía el cinturón de seguridad.
—No se preocupe, que seguro que no.
La peliazul le sonrió al señor antes de despedirse con un leve movimiento de cabeza y marcharse del lugar.
Andando por las calles, con su "bebé" sano y salvo, se puso a escuchar música por la radio, como solía hacer siempre antes y después de salir de trabajar, poniéndose a pensar, además, en lo que había tenido que hacer en la madrugada del sábado cuando regreso a casa después de haber escapado como vil prisionero.
Cuando había llegado a su habitación, Naruko había saltado más rápido que flash por la ventana y, en un santiamén, ya se encontraba abajo abriendo la puerta del copiloto. Hinata se había quitado los zapatos, la cachucha y los lentes, mientras se colocaba como podía la blusa del pijama y se lanzaba un clavado a la cama justo a tiempo antes de que Hanabi saliera volando debido a la puerta "atorada" que Neji empujó con todas sus fuerzas.
—Podrían hacer menos ruido, estoy durmiendo. –se quejó Hinata, bostezando tan falsamente que bien le debieron de dar un premio por actuar hasta en su propia casa.
—Perdón, es que Hanabi me dijo que la puerta no habría y me preocupe. –respondió el castaño sin dejar de fruncir el ceño, sospechando de alguna diablura cometida. De repente, sus ojos perlas dieron con la ventana aun abierta, y tanto Hanabi como Hinata se vieron, asustadas: nunca había crimen perfecto. Neji se acercó a la ventana, pero al observar por ella no vio nada.- Deberían cerrarla, no quiero que pesquen un resfriado; especialmente tu, Hinata.
Ambas chicas sostuvieron un suspiro de alivio hasta que el castaño se hubo marchado.
—Eso estuvo cerca. –comentó la menor de las Hyuga, acostándose a un lado de su hermana- Deberías tener más consideración por los que te solapamos para que salgas con tu noviecito.
—Naruto no es mi novio.
—Se nota. –dijo irónica mientras se tapaba hasta la cabeza con la cobija.
Esa sí que había sido una gran aventura.
Y, para acabarla, Naruto se había ausentado ese lunes a las grabaciones, pues él sí que se había resfriado.
Cuando menos se dio cuenta ya estaba estacionando su coche afuera de la residencia Hyuga.
Se bajó del coche y fue muy tranquilamente a abrir la puerta de entrada, sin embargo, al entrar y ver la cara de Neji, intranquila y ceñuda, su relajamiento se fue a la basura.
—Ahora ¿qué hice? –preguntó cansada, pues que recordara está vez no había hecho nada.
Sin embargo, grande fue su sorpresa al notar preocupación y compasión en los ojos de su hermano en vez de enojo y frustración.
—Llamó. Quería que le regresaras la llamada en cuánto llegaras.
La mirada de la chica se ensombreció, poniéndose triste, vulnerable… y resignada.
— ¿Te ha dicho qué quería? –su voz no se escuchaba como siempre, alegre, educada y rebosante de amabilidad, sino que ahora era fría, hueca y automática.
—No, pero me lo imagino. –se cruzó de brazos, inquieto y con ganas de golpear algo.
—No te estreses, hermano. –Le colocó una mano sobre el hombro, sonriéndole de lado, haciéndole entender que no pasaba nada.- Esto no debería afectarte.
— ¿Qué no debería afectarme, dices? ¡Eres mi hermana! –Bufó, exasperado- Te juro por mi vida que te libraré de está.
—Ya has hecho suficiente, hermano. Será mejor que dejes las cosas así.
—Pero…
—Neji, ya no importa. Le hablaré desde mi habitación.
El susodicho no estuvo de acuerdo, pero tampoco la contradijo; era mejor que hablara en su pieza, en donde los oídos infantiles de Hanabi no pudieran escucharla.
Hinata saludó a su pequeña hermanita, la cual se encontraba jugando con la x-box. Subió las escaleras y se infiltró en su habitación antes de que pasara cualquier otra cosa. Tomó el teléfono de Mickey Mouse que tenía ahí y marcó el número más horrendo, según su opinión, que existía en el universo.
Rogó porque no le contestaran y al menos poder decir un "lo intenté", pero la suerte, por lo menos en cuánto a llamadas hacia esa persona, no estaba de su lado.
Al tercer timbrazo le respondieron.
— ¿Si? Residencia…
—Soy yo. –lo interrumpió la ojiperla en medio de un suspiró, y esas dos simples palabras fueron motivo suficiente para que el mayordomo que siempre le contestaba le dijera un "enseguida, Madame".
Odiaba al mayordomo aunque bien sabia que él no era culpable de trabajar con la persona que Hinata más detestaba.
La voz gruesa y rasposa que Hinata bien recordaba no tardó en contestar con la misma autosuficiencia de siempre, algo que la irritó.
—Pequeña ¿cómo has estado? ¿Divirtiéndote, tal y como dicen los brutos títeres de los chismes por televisión?
La chica contó hasta 5 antes de poder tomar aire suficiente y contestarle de una manera más o menos decente, de todos modos ya se lo esperaba; era cuestión de horas para que él la llamara pidiéndole explicaciones.
—Sabes que es mentira. Yo nunca haría nada así.
—Eso supuse. –la voz se cortó un instante, como si el dueño estuviera pensando detenidamente en las palabras que diría a continuación:- Me preguntaba si te gustaría que…
—Lo lamento, no puedo. –se adelantó en un intento de auto-protección- El trabajo absorbe todo mi tiempo. Tal vez luego.
El hombre detrás del teléfono no le creyó, pero ¿qué esperaba? Ella siempre se había mostrado recia con él, y la verdad es que no le faltaban motivos. Pensó unos segundos, suspicaz, antes de volver a mantener la conversación.
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Naruko miró a su hermano con la ceja alzada.
El hombre, según eso "gravemente enfermo", se encontraba comiendo pizza mientras jugaba videojuegos sentado en el sillón, obsesionado por lograr un nuevo record. Incluso se sentía "tan mal" que había optado por no ir a comprar ramen instantáneo, haciendo que la menor se muriera de hambre.
Ella, que había regresado ese lunes tan hambrienta de la escuela, a la cual había faltado mientras estaba con sus abuelos, ¿y para encontrarse con qué a su regreso? ¡Pues con que su hermano se había embutido todas las reservas de ramen, y prácticamente había acabado con la alacena! ¡Era increíble! ¡ Lo dejaba solo unos días y se convertía en un caos!
Y para acabarla, tenía tan "poca" tarea como para no dormir en 3 días.
Todo ese fin de semana se la había pasado comiendo palomitas de maíz, pizza y comida china, pero ya estaba harta. Iría ella misma a Ichiraku ramen si era necesario, pero no iba a morir de hambre.
—Oye, bobo. –Naruto volteó con media pizza saliéndole de la boca, colgando- Iré por algo de comida para cenar. –El chico asintió energéticamente- Me llevaré tu coche. –le dijo antes de tomar las llaves de la mesita de entrada y salir huyendo del lugar antes de que su hermano procesara la información y comenzara a perseguirla medio desnudo por las calles.
Naruto, por otro lado, aventó el control del videojuego, mascó tan fuerte la pizza que se le cayó el pedazo que le quedaba afuera y brincó el sillón para ir corriendo hacia la entrada, para detener a la pequeña demonio, pero para cuando abrió la puerta ya había sido demasiado tarde; Naruko ya iba a una cuadra de distancia.
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Hinata colgó el teléfono con lágrimas saliendo de sus ojos.
No era la persona más desdichada del mundo, pero en esos instantes se sentía como tal.
— ¡Hinata!
La chica se sobresaltó al escuchar la voz de su hermana en el pasillo; se limpió las lágrimas con el dorso de la mano y se aventó a la cama, como si siempre que abrieran la puerta la encontraran así, casualmente.
La puerta se abrió de par en par, dejando a la vista a una Hanabi horrorizada con un celular en la mano. Fue hasta donde Hinata y le mostró la foto que acababa de encontrar en una página de Facebook llamada "Fans locos por Hinata Hyuga". En cuánto la mayor la vio se quiso dar el tiro de gracias. Como si no tuviera suficientes problemas.
En la imagen aparecía ella con cachucha y lentes negros, junto a una chica rubia y una pelirrosa subiéndose a un barco de remo en el parque de diversiones, y junto a ellas, en otro barco, aparecía Sasuke, Sai y un rubio muy particular, mirándolas. Debajo de la imagen, con letras rosas y grandes, como de labial, decía "¿Acaso será el clon de Hinata H. en una cita triple, nocturna? ¿Coincidencia o realidad?"
—Solo está esa foto, pero no tardarán en sacarle jugo las redes sociales. –comentó la menor, intentando no preocupar tanto a la peliazul, fallando en el intento.
—Dile a Neji que venga.
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Una vez de dejar a la traviesa Naruko (la cual apenas había llegado con vida la noche anterior) en la escuela, el rubio se dirigió a su trabajo, más cuando llegó a las escenografías se alarmó al enterarse que Hinata aun no llegaba, pues por lo regular ella solía llegar 10 minutos antes de lo debido.
Para cuando llegó apenas y la saludó, puesto que ella esquivó olímpicamente su mirada y se fue directa a su camerino a ponerse el vestuario.
— ¿Problemas en la cama? –le susurró Iruka a sus espaldas, haciendo que Naruto pegara un brincó de medio metro.- Lo hiciste mal ¿verdad? –Hizo ruidos con la boca mientras negaba con un ligero movimiento de cabeza- La lastimaste ¿verdad? Naruto, tienes que aprender a ser un caballero y aguantar un poco más. A las damas no les suele gustar que vayan tan aprisa; tienes que darles su tiempo para que acepten lo que están a punto de hacer; no quieras llegar de sopetón a lo que vas.
— ¡Pero ¿de qué demonios estás hablando?! ¡Yo no…!
—Es difícil admitirlo, pero apenas eres principiante, tienes mucho qué aprender.
Naruto abrió la boca para decir algo a su defensa, pero Iruka le tapó la boca, cortándole la inspiración.
—No quiero saber el problema, resuélvelo con ella esta noche. –y tras lo dicho desapareció por el pasillo.
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—Si no es con ella, no quiero sobrevivir en este mundo miserable. –dijo Max, levantando los brazos al aire, con las piernas juntas y la cabeza firme, dando una figura corporal de cruz.
— ¡No digas tonterías! ¡Maximiliano, ella solo te ha usado! ¡Es ella una zor…!
—¡No te atrevas a terminar esa frase, Estefanía!
— ¡No cometas una locura! ¡Max yo te amo! –el susodicho abrió desmesuradamente los ojos, ella, por el contrario, comenzó a derramar lágrimas de debilidad, más no llegaron a tocar el corazón del chico- Te amo mil veces más de lo que Lucia dice que te ama. Yo te puedo hacer muy feliz. Te puedo dar la familia que tanto ansias, y el cuerpo de una mujer al cual puedas mantener como tu templo; solo dame una oportunidad, Maxi, y lo verás.
—Yo… lo lamentó. No siento lo mismo que tú sientes por mí. Mi corazón le pertenece a ella. Lo siento.
—Max…
—Si la ves, dile que la amo, y que si hago esto es para no tener la tentación de ir a arrebatársela a ese miserable que tiene por esposo. Si lo hago, es por su bien, pues si ella me volviera a ver, su esposo la mataría. No fue su decisión haberse casado con ese canalla, pero ahora no hay nada que podamos hacer. –pausó con un deje de tristeza, antes de agachar la mirada y decir:- Adiós, Estefany. –y se arrojó hacia atrás, aun en forma de cruz, cayendo precipitadamente a un vacio que pareció infinito mientras la chica daba un grito desgarrador.
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Naruto cayó de un metro de distancia a una colchoneta color azul colocada estratégicamente para amortiguar la caída. Ya con los efectos especiales, en la película, se vería que se cayó de 80 metros y no de uno.
"La magia de la tecnología."
Iruka se paró de su asiento, sonriendo.
—Excelente, Naruto.
El nombrado se levantó pero, antes de formar su típica sonrisa zorruna, destornudo. Aun seguía enfermo, pero nada que no pudiera soportar.
Al director le salió una gota de la cabeza, alzando una ceja divertidamente.
—Creo que la siguiente escena la dejaremos para luego.
— ¿Porqué? –dijeron los dos protagonistas al unisonó.
—Porque se besan, y no creo que tu –miró a la ojiperla- te quieras enfermar.
—No pasa nada, señor Iruka. –respondió amablemente Hinata ya vestida para la escena.
En ocasiones era muy difícil saber para los actores el orden cronológico que las escenas debían llevar para que se entendiera la historia, puesto que, en cualquier filmación, las escenas se filmaban sin sentido.
—No, mejor vayan a casa a descansar, ya después hablamos.
Todo el set asintió, entendiendo que lo que el jefe decía se cumplía.
Hinata se fue a su respectivo camerino a quitarse el vestido, y una vez lista, se dispuso a salir, más lo que no esperaba era encontrarse con la persona que más había estado evitando en todo el día.
—Naruto…
—En mi auto tengo el peluche que te regalé en la feria ¿quieres ir por él? –la chica se sonrojó; no sabía por qué, pero aun no podía ver a Naruto como el chico que… bueno, al que ella… rayos, como sea. – No muerdo. –se burló el rubio al ver los gestos que la muchacha hacia en su pelea interna.
—D-De acuerdo. Vamos.
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El teléfono celular comenzó a vibrarle en el pantalón al rubio, provocando su irritación, pues justo iba a mitad de su gran chiste gracioso de la semana.
Juro patearle el trasero a quienquiera que lo hubiese interrumpido, pero al disculparse con Hinata y ver el nombre del idiota aquel, se arrepintió de la amenaza pensada… tragó saliva, esperando que esa persona no pudiera leer mentes a larga distancia.
—Galletita ¿cómo estás?
—Mamá, soy Naruto. –se avergonzó el rubio, alejando el celular lo más posible de los oídos de Hinata.
— ¡Ah, Naruto! Creí que le había marcado a Naruko. –Se burló de sí misma por su tontería- Es que, compréndeme, solo es una letra de diferencia. –Kushina se rió desde el otro lado de la línea, avergonzándolo aun más.- Bueno, pastelito, ¿cómo has estado sin nosotros?
Si, así era: Naruko era la galletita de la familia y él era el pastelito. Maldición. Si su madre seguía diciéndole así, jamás llevaría a su novia a conocerla… aunque Hinata ya la conocía, así que eso facilitaría las cosas.
—Bien, no me quejo, pero ahora no estoy en condiciones de hablar, mamá, estoy con Hina…
— ¡Hinata!
—Sí, ella…
— ¡Pásamela!
—No, mamá, ya tiene que irse ´ttebayo.
— ¡Que me la pases, te digo ´ttebane!
—Oye, mamá, creo que se está cortando la línea, -comenzó a hacer ruidos con la boca, con una muy mala imitación de mala señal- te tengo que dejar –hizo otro sonido- nos vemos pronto, te quiero. –y colgó.
La peliazul lo miró con cara curiosa, pero divertida; él la ignoro y siguió con su caminata hacia el coche.
Fueron en silencio hasta llegar al auto, en donde Naruto abrió la puerta del asiento trasero y sacó el peluche que tanto se había esforzado en ganar para Hinata, y se lo entregó. Ella lo agradeció, más no supo qué otra cosa decir. Un silencio incómodo se hizo presente, por lo que Hinata supo que era hora de irse, más cuando iba a abrir la boca para despedirse él la interrumpió.
—Hay otra cosa que quiero darte.
Ella lo miró aun más curiosa que antes, arrugando el ceño al ver que el rubio tragaba saliva, con nerviosismo, y se limitaba a sacar algo de su pantalón.
Una carta.
Se la entregó sin miramientos, sonrojado hasta las orejas. Hinata la tomó gustosa, mordiéndose el labio inferior para evitar reírse de la expresión mortificada de su amigo. Naruto si que estaba raro esos días. Mira que escribirle una carta y dársela personalmente, eso sí que no tenia precio, aunque no entendía muy bien el porqué él hacia eso.
—Espero te guste. –Agachó la mirada- Será mejor que te vayas, no quiero contagiarte.
Naruto parecía tan tierno en esos instantes que la chica no pudo evitar enternecerse. Parecía un niño pequeño entregándole una carta a su primer amor.
Aunque, claro, ella no era su primer amor, se recordó. Si él hacia esas cosas era porque seguramente se sentía comprometido con lo de las prácticas y eso, y a lo mejor lo único que quería era aligerar las cosas entre ellos para que todo funcionara bien y no fuera un desastre. Sin embargo, fuera como fuese, no podía negar que era un gran detalle de su parte tomarse la molestia de intentar fingir tener algo para que no fuera difícil hacer lo otro.
—No te tengo asco, si a lo que te refieres. Es solo gripa. –sonrió, pensando en algo que jamás antes se le había pasado por la cabeza. - ¡Es más! Te lo demostraré.
El chico parpadeó varias veces antes de comprender el cometido de su amor platónico.
Hinata tomó el peluche y la carta con una sola mano, se paró de puntillas mientras colocaba su mano libre en el pecho del rubio, dejándolo estático. No creyó que fuera mala idea aquello pues, después de todo, eso no sería nada a comparación de lo que harían después.
Se quedó a 3 escasos y estorbosos centímetros de los labios del ojiazul, el cual, por instinto "animal" ya tenía los ojos cerrados.
Podían sentir la respiración del otro, el calor que emitía el cuerpo del otro; las cosquillas comenzaron a apoderarse de su estomago y garganta… dios ¿qué estaba a punto de hacer? ¿Por qué hizo aquellos movimientos? ¿Es que acaso en verdad quería besarlo?
"Es trabajo, nada más. Me acostaré con Naruto, después de todo, así que esto debe ser lo más común entre nosotros antes de que pase cualquier otra cosa"
Tragó saliva y cerró el poco espacio que aun les quedaba entre ambos.
Naruto sintió que las piernas le fallaban, que el planeta estaba dando más vueltas de las debidas, y que su estomago en cualquier momento iba a reventar de la conmoción y la alegría.
Hinata, por otro lado, sintió un extraño pinchazo en su estomago, que poco a poco se fue convirtiendo en hormigas caminando por todo su interior, dándole cosquillas aquí y allá. Era graciosa esa sensación, a decir verdad. Nunca antes había besado a Naruto… bueno, eso era un decir, porque si lo había besado, pero no específicamente a él, sino al personaje que él representaba, pero eso era punto y aparte… esta vez se sentía diferente.
Se separaron en acuerdo mutuo a los 2 segundos, apenas después de haber probado la superficie del otro. Nada comprometedor, claro está.
Gracias a Dios que los paparazzi no tuvieran permitido meterse ni a las filmaciones ni al estacionamiento, por lo que ese beso no resultaría ningún problema para ella y sus asuntos confidenciales/familiares.
Se miraron a los ojos, un par de segundos más, ambos sonrojados tiernamente, hasta que ella balbuceó algo de no llegar tarde a su casa.
—Si quieres te puedo llevar. –se ofreció el rubio, rascándose graciosamente la nuca, con la sangre atorada en sus mejillas y una sonrisa pequeña, timida, pero sincera.
Hinata lo pensó seriamente un momento, pero concluyó que si seguía ahí, con él, se le iba a caer la cara de la vergüenza, por lo que negó rápidamente, bajando la mirada en el acto, intentando parecer de lo más tranquila.
—Puedo ir en mi auto, gracias. –sonrió de lado, antes de dar media vuelta y dirigirse a su propio vehiculo, diciendo un leve "Hasta mañana".
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Hinata prefirió dejar el peluche en el auto hasta esperar a que Neji se durmiera y poder meterlo sin ninguna clase de interrogatorio, pero si bajó consigo la carta, metiéndola en la bolsita de su chamarra.
No obstante, cuando entró a la casa no encontró a Hanabi por ningún lado, ni a Neji. Se extrañó por el hecho pero no le dio tanta importancia. Hanabi debía estar con alguna de sus amigas y Neji debió quedarse en la biblioteca de su escuela estudiando o haciendo tarea.
Fue a la cocina a prepararse una rebanada de pan con nutella, pero justo cuando iba a servirse un poco de leche, la puerta de entrada se escuchó abrir.
No pasó mucho cuando Neji apareció en el marco de la puerta, con libros en mano y una mochila.
— ¿Qué tal la universidad, hermano?
—Divertida, como siempre. –dijo mientras iba al refrigerador por algo para picar.
La chica se sentó en el pretil, arrugando el ceño, divertida, mientras comía lo que había preparado; ella no consideraba que estudiar "Derecho" fuera divertido, pero tal vez lo decía porque no era lo suyo.
—Me ha vuelto a llamar hoy. –soltó con amargura el mayor, sentándose a la mesa que ahí había, frente a la chica.
Hinata tragó lo que tenía en la boca, llenándose su mirada nuevamente de tristeza.
—He llevado a Hanabi a casa de Naruko; iban a tener una pijamada junto a otras niñas. No creo que Naruto estuviera enterado, pero eso es lo que menos me preocupa ahora. La dejé ir porque sé que necesitas tiempo sola y, para ser sinceros, con Hanabi en casa no puedes hacerlo.
Ella asintió, bajándose del pretil aun con medio pan en mano.
—Lo llamaré desde mi cuarto.
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Colgó el teléfono.
Era insoportable hablar con él y no tener ganas de cortarse las venas.
Se tiró en la cama como una desdichada a quien le llovía sobre mojado, pero, antes de ponerse a llorar, como hubiese hecho en cualquier otra ocasión, recordó la carta que su "violador-con-permiso" le había dado, por lo que mejor decidió entretenerse con lo que sea que él le hubiera escrito; metió la mano en la bolsa de su chamarra y sacó la carta; la desdobló con cuidado y leyó con suma atención las escasas líneas que ahí se mantenían con empeño.
"Te conocí aun sin habernos conocido, y te esperé aun sin saber que lograría mi objetivo… pero eso ya no importa, porque ahora ya estoy contigo.
Atte. Naruto"
Hinata pestañeó, extrañamente alegre, aunque no sabía muy bien qué clase de mensaje no explícito tenía aquello: pero sonrió.
No sabía por qué, pero esas palabras le gustaron.
Esas palabras habían logrado que dejara de llorar aquella noche.
Definitivamente Naruto era un gran amigo y un gran hombre por hacer esas cosas tan dulces que no tenia porqué hacer.
Suspiró y volvió a leer la nota con una sonrisita media tonta sobre sus labios, porque al menos esas palabras alimentaban una falsa sensación de sentirse importante para alguien. Sin embargo, otro recuerdo se apoderó de su mente en ese instante; algo que la hundió en un inmenso agujero negro, en el que la entrada ya se hacía lejana, y en el que la salida no existía. Ese mismo hoyo en el que la habían sumido años atrás.
Hace muchos años atrás.
Se tocó el abdomen, atorada en la nostalgia, y miró con acto casi masoquista el calendario que ella misma había colocado al inicio de aquel año; observó con dolor y terror los días que estaban tachados, y vio con más alteración los días que aun no estaban tachados, indicándole lo poco que faltaba para llegar al día tan "esperado".
Vaya ironía.
Se levantó, tambaleándose, de la cama; caminó con paso tembloroso hasta el baúl color lila que se encontraba al pie de su cama, hincándose frente a éste y abriéndolo de un tirón. Ahí, adentro, había un montón de cosas que ella guardaba no porque quisiera, sino porque tenía que hacerlo; si hubiera sido por decisión propia desde hacía mucho tiempo que se hubiera deshecho de todas esas muñecas carísimas que jamás uso, de todas esas prendas de exquisita belleza que solo arrumbó sin haberlas estrenado (por lo menos, la mayoría), y de todos esos calendarios de años anteriores que estaban marcados con cruces hechas casi con odio y repulsión. Esas cosas, las de ese baúl, todas habían sido regalo de ese imbécil.
Suspiró para controlar sus impulsos.
La única razón por las que almacenaba esas cosas tan cerca de su cama, a los pies, era para jamás olvidar su obligación; para jamás olvidar que ella, Hinata Hyuga, ya tenía un día marcado, y de que, por tanto, nunca podría ir más lejos, pues su destino ya la había atado de los pies con cadenas de 1 metro de ancho; sin escapatoria alguna.
Cerró los ojos, arrugando el entrecejo, para luego cerrar el baúl, expresando en su rostro un dolor tan inmenso que cualquiera hubiera pensado que alguien le estuviera encajando una navaja en el estomago, sigilosa y lentamente, disfrutando del sufrimiento ajeno.
Se levantó, caminando con esfuerzo hacia el calendario colgado sobre su escritorio, y contó, como diario, los días que le quedaban antes de aquello, abriendo desmesuradamente los ojos, como aquella misma mañana antes de ir al trabajo, cuando los contó.
Su respiración comenzó a acelerarse, al igual que su pulso, y tuvo que sostenerse del escritorio antes de que sus piernas cedieran.
—No puedo permitirlo… no quiero… -susurró para sí, intentando tranquilizar su arranque de adrenalina.
"Te conocí aun sin habernos conocido, y te esperé aun sin saber que lograría mi objetivo… pero eso ya no importa, porque ahora ya estoy contigo."
Las palabras de aquella nota fueron susurradas en su oído, como si alguna clase de ser fantasmagórico quisiera que ella tomara esas sencillas palabras en serio. Como si quisiera decirle algo…
De repente, Hinata se vio a sí misma tomando su celular y marcando un numero que, apenas se daba cuenta, se sabía de memoria.
Sin saber cómo sentirse frente a la locura que tenía planeada hacer, se recostó en la cama y se puso una almohada bastante grande, en forma de estrella, sobre la cara, como si eso fuera a darle valor.
— ¿Hina…?
— ¿Puedes venir a mi casa? –un silencio confuso se hizo desde la otra línea, logrando poner todavía más nerviosa a la chica:- Sé que mi hermana está en tu casa, pero en serio que necesito practicar ahora. –otra vez ese silencio sepulcral que le ponía la piel tensa, se hizo notar, haciendo que la chica tomara todas sus agallas y continuará- Es que yo…
— ¿Qué? –fue lo único que salió de la boca del otro, totalmente confundido.
Ok, esa había sido la gota que derramó todo el vaso lleno de remordimientos de la joven, pero no paró.
—Te necesito. –soltó, sintiéndose humillada, no porque la hubiesen obligado a decir tal cosa, sino porque ella sabía de sobra que decirle eso a un hombre, por más educado que sonara, no era de buen ver en una mujer.
— ¿Qué pasa? –Hinata abrió la boca para murmurar cualquier pretexto, pero él le ganó- No, está bien, salgó ahora mismo, solo deja esconderles el licor a estas niñas y voy para allá. –La chica sostuvo el aire, con el corazón palpitándole en los oídos- Pero no haremos nada, ¿de acuerdo? No sé que habrá pasado, pero mi instinto femenino me dice que no estás en tus cabales. Llegó en media hora. –y colgó.
Hinata se había quedado a cuadros… no porque él, teóricamente, la hubiese rechazado, sino porque… ¿qué cosa había dicho? ¿Su instinto qué? ¿Femenino? ¡Pero si él era hombre! ¡Y… y…!
Y no pudo evitar soltar una carcajada mientras se quitaba la almohada de la cabeza y se agarraba del estomago para controlar su risa.
Neji entró rápidamente a la habitación de su hermana, pensando que ésta ya por fin se había vuelto loca, pero cuál fue su sorpresa al encontrarla media desparramada sobre su cama, riendo como una desquiciada.
— ¿Estás bien?
Ella asintió, acostada de lado, respirando a tiempos para calmarse.
—Naruto vendrá. –dijo, ya por fin pudiendo sentarse en la cama, tranquila y con una sonrisa en los labios.
El castaño puso mala cara, pero no se opuso a ello pues, mientras el idiota del rubio oxigenado hiciera reír a su hermanita, todo estaría bien.
Por ahora.
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N/A: HELLLLLOOOO!
Hola chicos y chicas que leen estás locuras! ¿Cómo han estado? Yo les puedo contar que si he quedado en la universidad! XDDD Pero ya, ya, dejo de presumir B) Fui a los cursos de inducción de la carrera, y les juro que casi casi se me a figuró que la habitación donde estábamos se puso negra y asfixiante cuando la persona que nos explicaba ciertas cosas dijo "… está carrera elegida por ustedes, debo advertirles, es de tiempo completo" y por un momento caí en pánico total… aun no habían empezado las clases y yo ya me imaginaba dejando parados los fics por tiempo indefinido… pero ¡he encontrado la solución! Entro el 18 de agosto a la escuela, por lo que aun me queda una semana, así que trabajaré con esmero en un par de capis para cada uno de mis fics, para irlos subiendo poco a poco cada vez que me escabulla de las tareas, ¿qué les parece? Aunque no esperen que actualice muy seguido… pero haré lo posible.
Ahora, pasemos a las respuestas de sus comentarios!:
Lilipili : ¿Misterios? Más de los que te imaginas XD que bueno que te gusto! Lamentablemente no puedo decirte quién llamó a Iruka, pero ten paciencia y lo sabrás XD hasta pronto!
Miss Tsuki : JAJAJAJA así es, "Más rápido que flash, más metiche que la vecina, y más clara que el agua; con ustedes: Naruko Namikaze!" jajajaja
mmm… ¿matrimonio? No lo había pensado… (Cara de misterio) bueno, vale, si lo había pensado, pero creo que te llevaras una sorpresa… no puedo hablar más.
Si vieras que Naruto se acabó 299 ramens mientras yo solo devoraba uno O.O´
Jajajajajaja hay Narutin, siempre interrumpiendo.
Jajaja si ese fue el "toque justo" entonces el día de hoy te volviste diabética XD las sorpresillas, tendrán que destaparlas poco a poco, tranquila XD
(Con una gotita bajando de mi frente) jeje –risa nerviosa- menos mal que no se te ocurrió nada para "desaparecerme" de la faz de la tierra… gracias! Solo que en verdad espero que no te dé diabetes por todo lo que viste hoy… Tsuki-chan, por favor, ten piedad de esta pobre niña de 18 que solo busca paz y un trato justo para no morir (suplicando)
JAJAJAJAJA menos mal que no hiciste apuestas con Naruto, porque hubieras vuelto a perder XD Neji no lo castró… todavía XD no los cachó con las manos en la masa, Naruto es un suertudo.
(Nuevamente riendo nerviosa) descuida, la recordaré n.n nos vemos Tsuki-chan!
PD: Si, si ya me imagino las "cosas" insanas que le has dicho a Hinata… mira que ya hasta le anda pidiendo "cosas indecentes" a Naruto O_O
Jajajaja es un amor apache XD
Hasta pronto!
Glorys: Holaaa! Jajajaja, en serio?! ESO ME ALEGRA MUCHISIMO!
Jajajaja, me tardé mucho, lo siento u.u pero espero que no me abandones (ojos del gato con botas) espero te siga gustando y no mueras de dulzura, quizá XD
Saludos! Hasta otra!
Guest: Jajaja, me he dado cuenta que el Naruto enamorado es lo que más los cautiva ¿a que si? XD gracias, espero te siga gustando! Créeme, no querrás saber el castigo… todavía ^^ sí que lo son, y eso que aun no los conoces completamente XD saludos! Hasta otra!
Nara me cae bien: jaja que bueno! XD ¿en serio? Pues tengo que ver con mis propios ojos si ese fic en verdad apoya lo que dices (aun mantengo la esperanza) no importa si no tiene que ver con Naruto, para la prox vez te cuento como me fue XD hasta luego!
Y, bueno, ha llegado la hora de despedirme… sniff, los extrañaré de aquí a la otra actualización (llorando a moco tendido) espero sus reviews ansiosamente; amigos míos, lo quiero… (Vale XD parece que estoy haciendo mi carta de suicidio XD)
Ahora, pregunta: ¿quién es el que llama a Hinata?
HASTA LA PRÓXIMA!
