Tregua

El restaurante del zoológico de Nueva York era muy visitado, pero aún había varias mesas vacías. Candy siguió a Terry en silencio, y se sentó frente a él de igual forma. Había un par de menús sobre la mesa y ambos los tomaron evitando mirarse.

-Entonces, Whiton-habló él después de un rato-. ¿Decidiste que vas a pedir?

-Tal vez una malteada-Candy dejó la carta en la mesa con poco interés.

-¿Una malteada? Vamos Whiton, debes tener hambre. ¿No te apetece una hamburguesa o algo así?

-¿Una hamburguesa?-repitió algo asombrada.

-Sí, son cosas que puede comer una chica, ¿no? A menos que seas una de esas mujeres obsesionadas por verse delgadas y te restringes de comer tantas calorías-la sonrisa de Terry le reveló que conocía muy bien ese tipo de féminas.

-Pues no. No soy el tipo de chica que vive sólo por su físico-la rubia tomó el menú en sus manos nuevamente y fingió interés al leerlo.

-Entonces, ¿por qué no quieres comer? ¿Temes que le diga al chef que le ponga picante a tu comida?-sonrió malicioso.

-No me extrañaría que hicieras algo así-cuanto deseba tener un ladrillo y lanzárselo a la cara para borrarle la sonrisa burlona.

-¿Qué te parece si pedimos hamburguesas y papas fritas?

-¿Como si comiéramos en…Mcdonald's?

-Sí. ¿Por qué no? Después de todo, hoy nos hemos comportado como un par de niños, ¿no crees?

-De acuerdo-suspiró ella resignada a soportarlo.

Fue Granderson quien ordenó, mientras ella miraba a las demás familias alegres, los niños corriendo de un lado a otro…"Niños", Candy suspiró una vez más recordando lo que él le había dicho. "No es cierto lo que dice. No me he sentido como una niña en ningún momento. No…no con él aquí…".

-¿Te pasa con frecuencia, Whiton?

-¿Eh?-su voz lejana la devolvió a la realidad.

-Te preguntaba si te sentías así cuando salías con otros chicos. Si tenías ese tipo de imágenes mentales, como si estuvieras recordando algo, aunque luego sabes que jamás pasó.

-No-respondió volviendo a su actitud seria-. No acostumbro a salir con chicos.

-Entiendo-"No, no entiendes, mentiroso", la voz de su interior comenzó a hacerse más fuerte. "No es posible que una chica tan linda no salga con nadie…a menos que sea…". Terry sacudió su cabeza para alejar las palabras que podrían molestar a Whiton, y decidió guardarse sus dudas para él mismo.

-A ti si te pasa con frecuencia, ¿verdad?-la rubia lo sorprendió por atreverse a preguntar algo tan personal.

-Pues no. Y siendo sinceros, es la primera vez que me pasa. Es muy extraño.

-¿Qué es extraño?

-Esa sensación. Es como si esta no fuera la primera vez que salimos juntos.

-¿Tú también la sientes?-se retractó al instante de entender que se había delatado por completo.

-Sí, pero ya no hablemos de eso. Son cosas tontas que no vale la pena mencionar.

-Claro-Candy desvió la mirada y sin darse cuenta volvió a tomarse una osadía-. ¿Acostumbras a traer aquí a tu novia?

-La verdad no. Son la clase de lugares que no frecuento con ella.

-Entonces, ¿por qué quisiste venir aquí?

-Pensé que me darías un voto de confianza si te llevaba a un lugar abierto, donde no pudieras imaginar que pensaba dormirte con cloroformo para raptarte y…bueno, lo que sea que tu creativo cerebro maquinara.

-¿Me tildas de loca por pensar que serías capaz de hacer algo como eso?

-No, al contrario. No puedo juzgarte porque pienses lo peor de mí, y menos porque me creas capaz de semejante animalada.

-¿Entonces?

-Sólo quiero ganar tu perdón, Whiton. O al menos tratar de hacerlo. ¿No podrías si quiera darme esa oportunidad?

-No lo sé. Me hiciste cosas muy malas. Cosas que tal vez no tengan remedio…-no quería pensar en la guitarra de su madre, pero era inevitable mientras tocaran ese tema.

-Todo en esta vida tiene solución...

-Menos la muerte-aseguró ella interrumpiéndolo.

-Tal vez. Pero afortunadamente los dos estamos vivos, y yo puedo enmendar el daño que te hice de alguna forma. Sólo tengo que descubrir cuál.

-¿Por qué te interesa ganar mi perdón, Granderson? ¿Qué puede importarte lo que una tonta como yo piense, eh?-frunció el ceño inconcientemente, dejándose ganar por sus impulsos siguió el interrogatorio-. ¿Temes que vuelva a devolverte las maldades? ¿Tratarás de convencerme para que te pida perdón delante de todos y así puedas recuperar tu popularidad?

-Esto no se trata de mí. Me importa un cuerno lo que piensen el resto de los muchachos de la academia.

-Bien, porque lo que piensen ellos de mí me afecta tanto como el piquete de un mosquito.

-Genial, entonces a ninguno de los dos nos interesa lo que piensen, pero a mí si me importa lo que pienses tú.

-¿Lo que piense yo?

-Sí. No quiero que pienses que soy un tirano, un maleducado que gusta de agredir a las mujeres y pisotear a quienes se atreven a agredirlo.

-Esa es la imagen que me he formado de ti. Y lo he hecho por todas tus acciones.

-A eso me refiero. Te has hecho una visión incorrecta de mí, y quiero demostrarte como soy realmente.

-Caemos en lo mismo de nuevo-Candy se inclinó sobre su silla y se acercó un poco más a él-. ¿Por qué puede interesarte lo que yo piense? ¿Por qué yo, por qué esta niña tonta sí, y por qué la academia CAEMSA no?

-No eres una niña tonta. Eres muy inteligente, y para nada una niña-percatándose de sus palabras, Terry decidió ser más impersonal-. Yo no me afané en hacerle daño a la academia, en cambio a ti sí. Creo que es una forma de enmendar el daño.

-Aunque me muestres como eres realmente no vas a lograr que yo deje de odiarte-la rubia desvió la mirada, sintiéndose un tanto intimidada por los ojos azules-. Al contrario, harás que te odie más, porque justo conmigo te ensañaste de esa manera, y sin tener una excusa porque nunca te hice daño.

-Creo que tú te encargaste de ponernos a mano, ¿verdad? ¿O el echarme tu refresco delante de todos en la cafetería no cuenta como humillación?

-Tú me hiciste cosas peores-respondió a la defensiva.

-Sí, es verdad. Pero casi de todas te desquitaste, así que creo que el problema quedó saldado. Ya sólo nos resta hacer las pases.

-Es muy sencillo para ti, ¿verdad, Granderson? Sólo es invitarme, no que digo, chantajearme para que salga contigo, decir tres cosas o dos, y así de simple nos tomamos de las manos y asunto olvidado-pocas veces usaba el sarcasmo, pero esa vez le había servido.

-Sé que no es sencillo conseguir tu perdón. Y sé que es mucho más difícil que me veas como a cualquier otro, pero si te pido que icemos la bandera blanca es porque estamos en la misma clase-cuando la rubia volvió a mirarlo, añadió-. Creo que te disgusta tanto como a mí que en cada clase se espere que montemos un espectáculo, que discutamos a la menor provocación.

-Pues sí. También me disgusta que me vean cara de payasa. No quiero ser parte de esa función teatral.

-Entonces démonos una tregua, ¿sí? Algo que nos permita vernos como iguales.

-¿Cómo iguales? ¿O cómo amigos?-preguntó fingiendo curiosidad- ¿Qué es lo que esperas de todo esto?

-Pues ya que mencionas esa posibilidad, te confieso que me gustaría que así fuera. Que pudiéramos ser amigos.

-¿Después de todo lo que ha pasado? ¿Crees que podríamos ser amigos, después de lo que te hice, y lo que me hiciste tú?

-Sí. Tendríamos una anécdota graciosa de cómo nos conocimos. Sería como una ironía de la vida el que nos hayamos peleado y agredido y termináramos llevándonos bien.

-¿Y qué se supone que diría tu novia de todo eso? ¿Aceptaría que fuéramos amigos, o buscaría la forma de agredirme por ti?

-Susana no controla mi vida, así como yo no controlo la suya. De todas maneras no pensaría en meterse contigo. Ya le he dejado bien en claro que no tengo nada en contra de ti.

Candy no supo qué decir. Por un lado, quería pensar que ambos podían ser amigos; muchas cosas serían más fáciles si ambos se llevaran bien, como el evitar a los bravucones de pacotilla que lo conocían. Pero una parte de si misma le decía que aquello no podría suceder; había muchas agresiones, y una amistad siempre llevaba de base simpatía y cosas en común, algo que evidentemente era nulo entre ellos.

-No lo sé…no sé si quiera ser tu amiga.

-¿Y si te demuestro que no pretendo hacerte daño, que estoy realmente arrepentido por todo lo que te hice?

-Tal vez podría considerarlo. ¿Qué es lo que tú entiendes por amistad?-era una pregunta pendiente. Ella no se prestaría jamás para ser una de esas amigas "incondicionales".

-Una forma de relación, donde dos personas se llevan bien, se hacen favores y discuten de vez en cuando.

-Conjugando todo eso hacia nosotros-especificó su inquisición.

-Podríamos sentarnos cerca en la clase, sin ser el show del salón. Tal vez saludarnos, si no te molesta, o hasta preguntarnos la hora, y responder sin decir algo como "es tiempo de que te largues"-por alguna razón, Candy rió por lo bajo ante su última explicación-. ¿Te parecen graciosas mis sugerencias?

-No, es sólo que, no se me habría ocurrido responderte así nunca. Hubiera sido un gran insulto, pero ya no puedo usarlo-sonrió ante la posibilidad, y en respuesta él también sonrió.

-Puedo sugerirte otras respuestas que puedes decirme como insulto.

-No, Granderson-desvió la mirada sin dejar de sonreír-. Por alguna razón, ya no tengo nada en contra de ti…Es como sí todo quedó en el pasado, como cien años atrás, y ahora me hace gracia recordarlo.

-¿Ves como es fácil olvidar? Eso significa que tengo un voto de tu confianza.

-Tal vez. Pero no lo suficiente como para que me preguntes la hora-aseveró sin borrar su sonrisa.

-¿Qué es lo que puedo esperar de ti? Aparte de un "hola, compañero de estudios".

-No lo sé. Supongo que podremos ir descubriéndolo con el pasar de los días. La academia también tiene parte en esto aunque digamos que no. No puedo ser tu amiga así de la nada cuando todos tus amigos parecen tener algo en contra mía.

-Tampoco si tus amigas se ponen alerta cada vez que yo me acerco a ti.

-Exacto. Todos tendrán que asimilar primero que ya no tenemos nada en contra del otro y que llevaremos esta fiesta en paz. Después podríamos pensar en ser amigos, pero sólo si con eso no ponemos la vida del otro en riesgo.

-No soy el tipo de persona que vive del que dirán, Whiton. Pero entiendo que quieras mantenerte alejada y esperar a ver qué pasa.

-Hasta entonces, te pido por favor que no planees nuevas formas de molestarme. Lo tomarán como una venganza en vez de una broma, y volverá a repetirse todo el problema.

-Descuida. Es un error que no pienso cometer otra vez. Además no tengo incentivos para molestarte. Lo único que quiero es ganar tu amistad ahora-la vio bajar la mirada, sonriente y nerviosa. Deducir que ningún hombre le había dicho algo así era fácil -. ¿Podría llamarte por tu nombre, entonces Whiton?

-No lo sé. ¿Conoces mi nombre?

-Candy…es un nombre muy bonito, y así me gustaría llamarte…si me lo permites, claro.

-Se me haría raro escucharlo de ti…pero supongo que puedes-levantó la mirada y lo vio sonreír-. Todo sea por no escuchar otro sobrenombre.

-Chica pecosa también suena bien en ti.

-Igual que lesbiana, ¿verdad?

-Perdona-bajó la mirada avergonzado. Había vuelto a cometer otra estupidez.

-No, yo lo siento. Es que no me gusta que me llamen así…-se le había pasado la mano. Había roto el momento mágico y tranquilo entre los dos- Cada apodo que usas lo repiten tus amigos, y no quiero ser conocida como la mil y un nombres en CAEMSA.

-Candy es un nombre lindo y así voy a llamarte de ahora en adelante. Tú puedes llamarme Terry si quieres.

-Terry…-su nombre en sus labios por primera vez, sin rabia, sin odio- Se oye tan distinto.

-También puedes llamarme Granderson, si quieres. La idea es que me llames sin rencor.

La rubia lo miró algo retraída y el le sonrió para infundirle confianza. Sus miradas se desviaron cuando la charola con comida llegó a su mesa, y sacando provecho de que ambos tomaron primero el vaso lleno, Terry agregó:

-¿Tregua…Candy?-levantó su vaso, en señal de camaradería.

-…Tregua…Terry-dudó en imitarlo, pero al final no sólo lo hizo sino que le sonrió con gusto.

& & &

Después de almorzar, ambos continuaron el recorrido por el zoológico, sintiendo un ambiente menos tenso y más agradable entre ellos. Parecían un par de niños, fascinados con los animales y divertidos con la presencia del otro. Las horas se convirtieron en segundos y el tiempo pasó tan rápido que sólo lo notaron cuando estaban en la entrada del lugar.

-¿Te gustó el paseo?-le preguntó el castaño con una sonrisa.

-Sí, hacía mucho que no me divertía tanto-se volvió hacia él y de repente sintió que se sonrojaba.

Por un momento desviaron sus miradas, temerosos de que éstas delataran lo que estaban sintiendo. Terry era muy testarudo para admitir que la había pasado bien junto a esa chica. Y Candy era muy orgullosa para reconocer que el causante de sus problemas ya no le parecía una mala persona.

-¿Te llevo a tu casa…Candy?-todavía le resultaba difícil llamarla por su nombre.

-No es necesario que me acompañes. Puedo tomar el autobús-rechazó ella la posibilidad, con sólo pensar en caminar a su lado.

-En ese caso, deja que te lleve en mi auto.

-¿Tu auto? Pensé que…

-¿Que había venido caminando?-al verla asentir, sonrió-. Dejé mi auto en un lugar más seguro, donde no me darán una multa cuando vuelva por el.

-Pero…

-Vamos, Candy, te llevaré a donde quieras. Sólo sígueme.

La rubia, tras dudar un momento, decidió seguirlo, tratando de caminar a su lado, pero evitando siempre juntarse demasiado. La ciudad se veía muy animada a las 6:30 PM, pero Candy volcó toda su atención en seguir a Granderson. Entraron a un edificio pequeño, y luego bajaron por el ascensor hasta el sótano. No hubo un silencio incómodo que llenar, porque otras personas también lo abordaron.

-Bueno, súbete-le pidió desactivando la alarma de su convertible.

-¿Iremos en eso? ¿Es tu auto?

Al verla titubear delante del vehículo, Terry giró alrededor de él y le abrió él mismo la puerta del Ferrari.

-Soy un buen conductor, no te preocupes-la vio suspirar y subirse luego sin decir nada.

Terry la imitó y apenas estuvo delante del volante, encendió el vehículo y casi al mismo instante encendió el equipo reproductor. Una canción conocida para ella empezó a sonar. "Alguien soy yo", pronunció en su mente.

-¿Enrique Iglesias?

-Es una linda canción, ¿no crees?-preguntó mirándola por última vez antes de iniciar el trayecto.

"Linda canción…no puedo evitar pensar que concuerda con nosotros, y no sé por qué…", fue lo último que pensó la rubia antes de permitir que la canción llenara todo el ambiente, y su mente también.

& & &

Candy empezó a reconocer el lugar donde estaban. Después de darle la indicación de su hogar no habían cruzado otra palabra. Al parecer Granderson conocía bien la ubicación.

-¿Tú vives aquí?-escuchó su pregunta con voz de sorpresa. Era como si los town house debidamente cercados, los verdes jardines, los coloridos pórticos y las calles perfectamente iluminadas perteneciesen a uno de los suburbios de la ciudad.

-Sí. ¿Pensaste que viviría en una mansión como tú?-al verlo mantener la mirada en la carretera dedujo con facilidad una muda afirmación.

El auto rodó tres calles más hasta que ella le pidió que se detuviera.

-Es mi casa-señaló la vivienda lateral a ellos-. Gracias por traerme. Adiós.

-Espera, Whiton-la detuvo antes de que pudiera descender del auto-…Candy-rectificó su nombre-. Yo…gracias por salir conmigo…aunque haya sido un chantaje.

-Descuida. Espero que cumplas tu palabra de no molestarme más.

-Y yo espero que no olvides la tregua que hicimos esta tarde.

-Claro…adiós, Granderson-y sin decir más bajó del auto y con llave en mano, entró al lindo town house.

Terry tardó unos segundos más en poner el auto en marcha. De aquella tarde junto a la rubia tenía lindos recuerdos, a pesar de todo. "Habría sido el final perfecto si me hubieses llamado Terry", pensó él acelerando más el vehículo.

& & &

Apenas llegó al pórtico de su mansión, le entregó la llave del Ferrari a uno de los sirvientes. Como se imaginó, Gilberto estaba en el salón privado de su padre. Tenía uno de los naipes especiales sobre la mesa de billar, al parecer jugaba solo.

-Hola, hermanito-levantó su vaso con gesto bonachón-. ¿Qué tal tu día? ¿Quieres algo de beber?

-Hola, Gil. No quiero alcohol ahora. Parece tarde para beber-Terry tomó uno de los banquillos del bar y se sentó a su lado junto a la mesa de billar.

-Nunca es tarde para beber-aseguró dándole otro sorbo a su bebida-. Al menos puedes jugar al póker conmigo, ¿verdad?

-Tal vez más tarde. ¿Has salido hoy?

-Sí…una chica preciosa fue mi acompañante. Pelirroja, de ojos azules, y un cuerpo de modelo-de repente su actitud se volvió insinuante-. Por cierto, hoy fue tu cita con Whiton. ¿No pasó nada interesante con ella?

-¿Interesante como lo que sucede en cada una de tus citas, o interesante como algo significante que mencionar?

Gilberto se rió brevemente antes de contestar aquella pregunta.

-Supongo que algo que valga la pena mencionar, ¿verdad? Ustedes no se llevaban muy bien que digamos. Por eso imagino que algo interesante debió pasar para que regresaras con vida.

-De hecho, creo que obtuve más de lo que esperaba con esta cita.

-¿Ya son novios?

-¿Por qué siempre tienes que desviar todo lo que digo hacia una connotación romántica?-inquirió molesto.

-¿Por qué nunca aguantas una broma? En vez de molestarte, deberías contarme cuales fueron los avances que lograste hoy.

-De acuerdo. Ya somos amigos. O al menos es lo que pienso yo-el castaño desvió la mirada y Gil supo que mentalmente seleccionaba las palabras menos reveladoras-. Al principio discutimos, pero luego pasamos un rato agradable. Le aseguré que no la volvería a molestar, y ella me prometió que trataría de verme como algo más que su "compañero de estudios".

-¿No salió a relucir el tema de tu novia, por casualidad?

-Sólo me preguntó si acostumbraba a llevarla a ese lugar. Al final, llegamos a un acuerdo. Hicimos una tregua, o algo parecido. Ella intentará verme como un amigo, y yo dejaré de molestarla para tratarla más como una amiga.

-¿Así terminó todo? ¿No la llevaste a su casa o le propusiste salir otra vez?

-La llevé a su casa, pero…eso no fue lo que me sorprendió.

-¿Qué fue entonces?

-Cuando nos encontramos, ella estaba molesta conmigo, y estaba tan molesta que evitó llorar…lo sé porque vi una lágrima en su rostro.

-¿Le preguntaste por qué?

-No quiso decirme. Y luego…Gil, algo me dice que esa chica no es normal…y cada vez me convenzo más de que yo me vuelvo anormal a su lado.

-¿Por qué? ¿Tiene superpoderes que se transfieren con un roce?

-No seas ficticio. Es que cuando estoy así con ella es como si…como si pudiera recordar cosas…

-¿Qué clase de cosas?

-No lo sé. Es como si ya hubiera vivido algo así con ella…siento que ya nos conocemos, que ya hemos vivido algo parecido…

-¿Cómo si ya hubiesen visitado el zoológico?

-No es sólo el zoológico. Cuando yo la besé…un momento, ¿cómo sabes eso?

-Alguna que otra chica que me ha gustado me hace sentir tanta confianza que siento que llevamos saliendo mucho tiempo.

-No, no es así. Tú no lo entiendes, no se trata de confianza, ni siquiera siento eso. Más bien es como si algo me detuviera a hablarle, y a la vez me siento bien con ella. Es complicado…

-Bueno, campeón, yo pensé que no prestarías atención a esos detalles. Y sea lo que sea que estés recordando-se levantó de su silla y palmeó su hombro derecho-, no debes olvidar que de recuerdos no se vive.

-Tienes razón. De todas maneras estas cosas no van a ayudarme a ganar su confianza. Realmente quiero que sea mi amiga, Gil.

-¿La quieres? ¿Ha empezado a gustarte?

-Creo que es una buena chica, de esas que no conoces todos los días. Por eso quiero que sea mi amiga, Gil, sé que es difícil tener amigas como ella.

-Bueno, hermanito, creo que has dado el primer paso para alcanzar una…

-¿Una qué?

-Nada. Creo que tú le dices…ah, sí, amistad-respondió con una sonrisa pícara-. Seguramente terminaran siendo "grandes" amigos.

-Por favor, Gil. Realmente quiero ganarme su confianza.

-Bueno, si realmente quieres hacerlo deberías darle algún incentivo, ¿no crees?

-¿Cómo qué?

-No sé. Tal vez puedas tener algún detalle con ella. Algo que le diga que eres una persona de fiar. Pero mientras-tomó los naipes y empezó a barajarlos-, piensa como hacerme ver a mí que no eres un pésimo jugador del póker.

& & &

El lunes por la mañana, Candy y Alberto desayunaban tranquilamente en la cocina, con sus criados, Gerard y Silvina. No les importaba sentarse en la misma mesa que ellos porque eran las únicas personas en quienes podían confiar desde la muerte de sus padres. Silvina se encargaba de la cocina y los quehaceres de la casa, mientras que Gerard ayudaba a Alberto en la firma Whiton.

-¿Lista, Candy? Se nos va a hacer tarde si no termines tu café pronto-le advirtió Al terminando el suyo.

-No te preocupes, hermano. Puedes irte ahora si quieres, iré en autobús a la academia.

-Pero estaría mal que no te llevara yo-insistió él tomando su portafolios y dándole una señal a Gerard para que saliera a encender el vehículo.

-Y yo te digo que está bien. Anda, sé que tienes prisa, no quiero que te retrases por mí.

-De acuerdo. Recuérdame que compre un auto para ti apenas pueda, Candy.

-Si esa es tu forma de decir adiós, te respondo que sí-contestó ella entre risas.

-Que tengas un buen día, hermana-se inclinó para darle un beso en la frente-. Igual para usted, Sra. Silvina.

-Le deseo un buen día también, joven Alberto.

Y sin decir más, ambos hombres se marcharon. Candy sonrió mientras terminaba su desayuno, pero la voz de la mujer la devolvió a la realidad.

-Candy, ya casi son las 7. Deberías irte ya si quieres llegar a tiempo.

-Si, lo sé, Sra. Silvina-dejó su taza sobre la mesa y tomó la mochila que descansaba junto a su silla-. Nos veremos en la tarde, entonces. Adiós.

-Adiós, Candy, que tengas un buen día tu también.

La rubia salió a toda prisa, poniéndose la mochila al hombro mientras trataba de controlar su rebelde cabello con un cintillo en rosa. Iba tan concentrada en ello que no se percató del lujoso auto que la esperaba al frente de su casa.

-Buenos días, Srita.-cierta voz la hizo percatarse de lo que estaba frente a ella-. ¿La llevo a algún lugar?

-Terry…-pronunció su nombre sin darse cuenta.

-Hola, Candy-le sonrió para darle confianza.

-Pero… ¿qué haces aquí?

-Pensé que podrías confiar en mí si te demuestro que puedo ser amable-tras varios segundos de silencio, se animó a hablar nuevamente-. Entonces, ¿te llevo a la academia?

-Yo…

-Anda, sube-abrió la puerta para que ella entrara-. Te prometo que llegaremos a tiempo.

-De acuerdo-aceptó ella antes de subirse. Notó que esta vez el equipo sintonizaba una emisora de radio y sintió curiosidad-. ¿Hoy no hay música?

-Es más fácil llegar a tiempo si estamos informados sobre las vías con mucho tráfico-explicó él antes de encender el auto y acelerar.

-Realmente me has sorprendido-habló ella después de un rato.

-¿Por qué?

-Nunca pensé que aparecerías así frente a mi casa. Pensé que no eras ese tipo de persona.

-Te sorprenderías.

-Tú… ¿ves técnicas de armonización hoy?

-Sí. Pero sabes que esa clase se divide en dos grupos desde que la prof. Mancell se accidentó, ¿verdad?

-Si, ahora la práctica la vemos con el prof. Glaser. Es con él que tengo mi primera clase de hoy.

-O sea, que tú estás en el primer grupo de práctica.

-¿Tú no?

-No. Por desgracia estoy en el grupo uno de teoría. Varios de mis amigos están contigo en la clase de práctica.

-Es bueno saberlo. Estaré prevenida por si planean hacerme alguna broma.

-No creo que se metan contigo después de lo que vamos a hacer hoy.

-¿Qué?-creyó escuchar algo que los relacionaba a ambos pero sus palabras fueron pronunciadas muy rápido.

-No te preocupes. Puedo asegurarte que no volverán a molestarte después de este día.

-¿Vas a hablar con ellos?

-El asunto no es que yo hable con ellos. Más bien es que todos querrán hablarme a mí.

-Entiendo. Eres el más "popular" de la academia.

-No se trata de eso. Creo que van a sorprenderse cuando nos vean llegar juntos, ¿no crees?

-No había pensando en eso…-de repente, pensó en sus amigas, que tenían un conocimiento nulo acerca de su pasada cita con él.

-¿Qué te sucede?-preguntó al notarla retraída- ¿Te molesta lo que puedan pensar si nos ven llegar juntos? Porque sí es así, puedo detenerme una calle antes de llegar.

-No, está bien-aclaró ella algo nerviosa-. Es sólo que tendré que dar muchas explicaciones.

-Claro. Un día me agredes, y al siguiente llegas conmigo a la academia. Tus amigas se sorprenderán bastante.

-"Y más cuando sepan que acepté salir contigo, y que terminé aceptando mucho más que tus disculpas"-pensó fugazmente la rubia.

Terry ubicó su auto en uno de los puestos del estacionamiento delantero de la academia. Varios estudiantes conversaban allí y en los alrededores, pero todos parecieron enmudecer cuando vieron que Candy y él descendían del mismo auto. La rubia se sintió algo intimidada por todas las miradas sobre ella. Sujetó con fuerza su mochila a la vez que sentía la mano de Granderson sobre su hombro.

-¿Estás bien?-inquirió mirándola fijamente.

-Sí-apartó tontamente un mechón de su frente antes de atreverse a mirarlo-. Gracias por traerme…Terry.

-No me des las gracias-giró sus ojos y disimuladamente echó un vistazo a su alrededor-. Parece que somos la comidilla de la academia otra vez.

-Todos nos están mirando…

-Entonces hagámosle ver que no somos bichos raros y entremos de una vez-sugirió él mostrándose inalterable.

-Sí…-reunió todo su valor para poner un pie frente a otro y caminar a su lado.

Algunos chicos disimularon su inquisición, otros se atrevieron a saludarlos, pero todos continuaron atentos a cualquier movimiento de los dos. Al entrar al pasillo las cosas no cambiaron demasiado.

-Granderson y Whiton, llegaron juntos a la academia-creyó oír Candy entre los muchos susurros que comenzaron cuando llegaron al pasillo principal.

-¿Te molesta si te acompaño a tu salón, Candy?-le preguntó Terry en voz muy baja, aunque audible para muchos.

-No…-suspiró antes de levantar la frente una vez más y avanzar temerosa delante de tantas miradas.

Reconoció al grupo de amigos de Terry cerca de unos casilleros en su dirección. Estaban ya frente a uno de los salones. Candy tenía que subir al primer piso, pero sabía que el primer grupo de teoría vería clases en planta baja. Algo en su mente le dijo que Terry se despediría cuando pisara el primer peldaño de la escalera, pero…

-Hola, Terry, ¿cómo estás?-Brandon usaba un tono de voz distinto, insinuante y extraño a la vez.

-Hola. ¿Nos toca la teoría allí, verdad?-Granderson señaló el aula.

-Así es. Nada tienes que hacer en el primer piso-advirtió él como si supiera que planeaba acompañarla.

-De acuerdo. En ese caso no tardaré en acompañar a Whiton. Vuelvo en un momento, muchachos-se dirigió a todos al ver que todos le miraban interrogantes.

-No deberías hacerlo-le susurró ella al pie de la escalera.

-Descuida. Creo saber cuál será el salón de práctica que escogió el prof. Glaser. Vamos-la animó a continuar, ignorando ya las muchas miradas de sus amigos.

Candy se resignó a ser acompañada por él, y en efecto siguieron llamando la atención del pasillo del primer piso hasta que pudieron identificar el salón de su próxima clase. Ya había estudiantes adentro, y entre ellos sus amigas. Carola y Ruby se quedaron inmóviles cuando los vieron a ambos en la puerta del salón.

-No debiste acompañarme, pero gracias-le sonrió ella tratando de no alterarse por las miradas que le enviaban.

-Descuida. Suerte en tu próxima clase, Candy.

-Claro, igual a ti, Terry-asintió ella antes de girarse y enfrentarse al interrogatorio que seguramente le harían todos los presentes.

& & &

-¿Se puede saber, qué demonios hacías caminando junto a ella?-la voz de Brandon era la más escandalosa.

La prof. Mancell decidió excusarse con los alumnos por no sentirse bien, y así tuvieron la primera hora del día libre.

-No, mejor explica por qué la acompañaste hasta su salón-exigió otro.

-Ya, por favor, paren el interrogatorio. Quiero tener un momento de paz-pidió Terry dando un sorbo más a su gaseosa.

-No es que yo los apoye, Terry, pero si me gustaría saber por qué llegaste con ella hoy a la academia-admitió Oscar siendo apoyado por los demás.

-Llegué con ella hoy porque la traje hasta aquí, ¿ya? No me la encontré en la entrada ni nada por el estilo.

-¿Qué tu qué?-casi gritó Brandon- Madre de Dios, estás enfermo. ¿Cómo se te ocurre traerla en tu auto hasta aquí, eh?

-Una pregunta más inteligente sería cómo obtuviste su dirección. Porque ni yo lo sé-comentó otro de sus amigos.

-Okey, no voy a darles detalles de mi vida personal-comenzó él antes de levantarse y alejarse levemente del grupo que lo rodeaba-. Pero como veo que sus existencias no tendrían sentido si no saben más de mi situación con ella, les diré.

La mayoría de ellos hicieron muecas en son de disconformidad, desacuerdo y hasta fastidio. Pero ninguno le pidió que dejara de hablar o se negó a escucharlo.

-Invité a salir a Whiton hace poco-las miradas de todos reflejaron sorpresa e incredibilidad-. Acordamos llevar la fiesta en paz, así que ella no volverá a atacarme ni yo la molestaré de nuevo.

-¿Te da miedo lo que pueda hacerte? ¿No sería mejor desquitarte y ya?

-¿Y era parte de ese trato acompañarla hasta la puerta del salón?-se adelantó Brandon furioso.

-Algo me dice que su rabia no es con ella. ¿No estarán molestos conmigo porque la invité a salir verdad?

-¿Qué hay de Susana? ¿Vas a dejar a una excelente mujer como ella por una niña como esa?-Brandon le devolvió rápido la pregunta, desviando las intenciones de Terry.

-Fue una salida amistosa. No una cita para escoger el hotel donde pasaríamos la noche juntos-aclaró él bruscamente.

-Entonces, ¿todo está bien entre ustedes ahora?-preguntó Oscar otra vez.

-Es lo que planeamos hacer. Por eso la traje a la academia hoy. Para demostrarles a todos que ella y yo no tenemos nada en contra del otro.

-Pues yo si tengo mucho en contra de ella-agregó otro más de su grupo.

-Tú no tienes nada en contra de ella, Leonardo-se puso frente a él-. Nada te ha hecho a ti, así que te exijo…

-No me puedes exigir nada-lo interrumpió el muchacho-. Esa tonta cree que puede hacer lo que se le venga en gana y pasar por encima de quien se le atraviese y conmigo se las va a ver si…

No pudo continuar quejándose, porque Terry lo levantó de las solapas de su camisa, dejando en claro quien tenía el dominio de la situación.

-¡Tú harás lo que yo te digo! ¡Y si te digo que dejes en paz a Whiton, lo haces o te las ves conmigo!-lo aventó lejos de si, y al hacerlo de golpe el muchacho cayó al suelo- Si yo no tengo nada contra ella, ninguno lo tiene, porque todos los problemas los tuvimos ella y yo, no ustedes.

-¿La estás defendiendo?-preguntó incrédulo Brandon.

-¿Qué te ha pasado, Terry?

-Sólo les pido que me imiten. No hay nada de malo con esa chica, simplemente fue un error molestarla y se acabó. Ya les dije todo lo que debían saber, así que tema clausurado. Y por favor dejen de buscar razones que no existen para tener algo contra ella.

-¿Y qué hay de Susana? ¿Vas a pedirle a ella que se convierta en su amiga también?-Brandon no se daba por vencido.

-Susana es mi novia. Y si ella me obedece, tú también lo harás-la mirada de Terry lo aclaró todo y así se resignaron a descartar a Whiton como víctima de sus bromas.

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Cuando la rubia avanzó con lentitud hacia sus amigas, comprendió que le esperaba una buena reprimenda. Carola y Ruby se veían ofendidas por no estar al tanto de la situación.

-Hola, chicas-las saludó nerviosa.

-¿Se puede saber que hacías acompañada de Terry Granderson, Candy?-Ruby fue la primera en hablar.

-Después de todo lo que te ha hecho le permites que te acompañe hasta aquí, y además le agradeces por hacerlo.

-Esperen, chicas, yo puedo explicarlo todo-dijo ella colocando su mochila sobre el escritorio de su asiento.

-Empieza. A ver que tal te sale.

-De acuerdo. El pasado domingo, Terry me invitó a salir para arreglar la situación entre nosotros.

-¿Terry? ¿Le llamas Terry, Candy?-Carola notó el detalle enseguida.

-¿Qué clase de situación tenían que arreglar?-Ruby en cambio interpretó sus otras palabras.

-Verán. La semana pasada, en la biblioteca, me prometió que si salía con él no volvería a molestarme, y deben entender porque accedí.

-¿Y lo hizo? Porque yo lo sigo viendo cerca.

-Sí, Ruby, pero el fin de semana llegamos a otro acuerdo. Me prometió que no volvería a hacerme algo malo si yo comenzaba a tratarlo como a cualquier estudiante.

-¿Qué tan cerca estuviste de él el fin de semana?

-¿Qué quieres decir?

-Tomarse de las manos, un beso, un abrazo, ¿qué pasó entre ustedes dos?-especificó Carola.

-Nada. Sólo hablamos y acordamos una tregua. Es por eso que me acompañó hasta aquí, quiso ser amable.

-¿Amable? ¿Así como cuando rompió la guitarra de tu madre, verdad?-al escuchar aquello tuvo que cerrar los ojos, reprimiendo las lágrimas que aparecían de sólo recordarlo- ¿O ya te olvidaste de eso también, Candy?

-Ruby tiene razón, Terry Granderson no es de fiar, Candy. Es una mala persona.

-Lo sé, Carola, pero se portó muy amable conmigo este fin de semana. No podía decirle que no cuando me propuso ser bueno conmigo. Prometió que no me volvería a molestar.

-¿Y tú le creíste? Por favor dime que no, Candy, no puedes ser tan ingenua.

-Ruby escúchame, por favor. Sé que parece imposible, pero te juro que sus intenciones son nobles. Sé que no trama nada esta vez.

-¿Y si es sólo una trampa para desquitarse por lo que le hiciste la última vez? ¿Ya pensaste en eso?

-Sí. Pero si quisiera hacerlo, ya lo habría hecho. Sólo quiere estar en paz conmigo, chicas. Él mismo me lo dijo. No quiere ser el payaso de la clase, del que se espera que discuta conmigo y les de el espectáculo a todos cada día. Y para ser sincera, yo tampoco quiero ser bufón de nadie. Ya me cansé de discutir con él y ser el hazmerreír de la academia.

-Serás el hazmerreír de toda CAEMSA si sólo te está mintiendo para vengarse de ti con algo muy malvado-advirtió Ruby.

-No lo hará. Y te juro que si lo hace tengo algo muy bueno con qué vengarme. Más perderá él que yo.

-¿Le robaste su agenda o su teléfono?

-No, Carola. Tuve una cita con él. Y puede decirle misa a su noviecita cuando regrese, pero si yo le digo a ella que intentó convencerme para ser su "amiguita" ella podría terminar con él. La academia entera le diría que es posible porque me han visto llegar a su lado.

-¿Es así? ¿Y…tú has aceptado?

-¡No, Ruby! ¡Claro que no! Sólo lo diría si se atreve a hacerme una broma más, lo juro. Pero no creo tener que llegar a eso.

-Ojala que no, Candy. Te desvirtuaría mucho si todos creen que te acostaste con ese pelmazo-le aseguró Carola.

-Lo sé. Y créeme que sólo lo diría de ser necesario. Pero no será así, amigas, él no me volverá a atacar.

Estando de pie, hablando como muchos otros, fue fácil para Ruby avistar al prof. Glaser.

-De acuerdo. No más discusiones por culpa de ese tonto. Pero ya veremos cuanto le va a durar la careta de niño bueno, porque yo no le creo nada, Candy.

-Tienes razón, Ruby. Pero mientras eso ocurra, tienes que prometernos, Candy, que no volverás a ocultarnos nada sobre él.

-No te preocupes, Carola. Si no les dije nada antes, fue porque pensaba ignorarlo desde hoy. Pero les prometo, que a partir de hoy no habrá algo que no les cuente sobre él.

-Es un trato. Si Granderson vuelve a hacerte una maldad, tendrás que decírnoslo-Carola, al entender que las dudas se habían disipado, decidió tender su mano con gesto de compañerismo-. ¿Amigas?

-¡Amigas!-la secundaron Ruby y Candy uniendo su mano a la de ellas, sabiendo que cualquier malentendido había quedado en el pasado.

Notas finales:Hola a todas, chicas. Sé que llego con una semana de retraso, pero para intentar ganarme su disculpa no sólo les traigo el cap, sino también una pequeña explicación: una pequeñita muy especial para mí enfermó gravemente el pasado fin de semana, y me vi en la obligación de abandonarlo todo para darle mi apoyo mientras se debatía entre la vida y la muerte. Gracias a Dios ella ya está fuera de peligro, recuperándose y yo más tranquila y despejada, puedo concentrarme otra vez en la escritura y en complacerlas a ustedes.

Ahora sí, enfocándome en el cap… ¿qué les pareció? En lo personal yo disfruté mucho el final de la cita de este par, jijiji. Me encantó que Terry defendiera su "amistad" con Candy en frente de sus amigos. Y pues la pobre pecas está viendo ya que las amigas siempre influimos en las decisiones amorosas, ¿no? Jejeje.

Para este cap, quiero y debo agradecerle especialmente a mi buena amiga neoyorquina: Estrella, gracias a ella pude inspirarme lo suficiente y conocer lo que necesitaba del zoológico de Nueva York para concluir la cita de Terry y Candy.

La canción que escuchó nuestra pareja preferida, "Alguien soy yo", efectivamente es interpretada por el famoso español: Enrique Iglesias (uno de mis cantantes favoritos, por cierto, jejeje, :P). Aunque debí colocar la letra, por razones de tiempo, no lo hice, pero para las que nunca han escuchado esta canción, las que desean saber por qué esta encaja con ellos dos, les dejo el link con el video al alcance de un clic:

http:// www. youtube. com/ watch?v=PWdmIl645uQ (sin espacios).

Y así, llega la parte que más disfruto: los agradecimientos. A todas las que me leen, las que aún me siguen, las que le han dado una oportunidad a esta historia, gracias por hacerlo.

Eli de Grandchester, concuerdo totalmente contigo, Candy es muy afortunada por poder salir con Terry y pues ya nuestro galán está demostrando que va en serio, ¿no?... suspiro… Por cierto, de "Amor, Deseo y Sangre" prometo que no las haré esperar más de lo que ya han esperado, es más si la visitas ahora seguro te llevas una buena sorpresa, jijiji.

¡Candida!, jajaja, no me vengas con que en CITA te corrompimos, más bien tú eres una de las que contribuye a mi corrupción ahí, así que de ahora en adelante las cosas depravadas que me salgan aquí te las achacaré a ti (risa malvada), jajaja, si ves amiga, que cualquiera se puede confundir si lee sólo esa parte entre la pecas y Alberto, pero ahora que tú lo sabes… no se lo digas a Terry, ¿vale? tengo pensado explotar eso (risa más malvada), jajaja. PDT: Amiga el bunkercito es tuyo por un tiempo, creo que con el cierre de este cap estaré a salvo por un tiempito, jejeje.

Ivett, me alegra que pese a todo si pudieras leerme en el cap pasado y este espero que también puedas leerlo, jejeje. Ya ves que no soy tan malvada después de todo, pero ahora que sabes que Al es el hermano de la pecas no se lo digas a Terry, ¿si? Tengo planes con respecto a eso (risa malvada), jajaja.

Elhyzha, si te gusto el comienzo de su cita seguro que el cierre también te gustará, jejeje. Por la guitarra de la pecas no te aflijas, tengo planes para eso…y aquí entre nos…van más o menos por el camino que estás imaginando…jejeje.

Tania, jejeje, pues ya ves que al menos esta vez Terry consiguió dar un buen paso en lo que a la pecas se refiere, jejeje, ahora falta ver si puede conseguir que los amigos de ambos no destruyan lo que consiguió con ella, jijiji.

Conny de Grandchester, amiga en verdad quiero pedirte disculpas por tardar tanto y dejarte al extremo de escribirme tanto sin yo darte respuesta, pero ya ves que mi motivo de silencio no era la GF (en la que ando participando también, por cierto :P) sino la falta de salud de una pequeñita muy querida por mí y bueno…sé que no me justifica del todo pero al menos creo que te ayudará a comprenderme… Volviendo al cap…ya que tú mencionas a Susana en tu review…jejeje, ya tengo a alguien ¡que quiere que regrese! Jajaja, digo si la nombras es por eso, ¿no? (Risa malvada). Por Alberto…jejeje, yo no di a entender nada de eso…que Candida esté corrompiendo a mis lectoras es otra cosa, jajaja. Por la guitarra de la pecas no desesperes que tengo planes para ella y aunque tarde un poquito en revelarlos serán buenos, jijiji. El pasado de la pecas creo que lo mantendré oculto un poco más…pero prometo que será revelador y aclarará muchas de tus dudas. Las canciones que me presentaste… ¡también te gusta Strangers in the night! Créeme que es una de mis favoritas y la escucho mínimo una vez al mes, jejeje; la segunda se me hace conocida, pero de todas formas la apunté entre mis hojitas, jijiji; If i could turn back of times, jejeje no sé si estará para cortarse las venas con un pan Bimbo pero me gustó bastante; Y cómo es él me da ideas malvadas que si materializo en el fic me matas, jejeje, el mismo caso me ocurre con Trozos de ti :P; Te amo de Franco de Vita, ¡también me encanta! De hecho la tengo ya subrayada en mi plantilla de canciones, jejeje. Bueno Conny, espero no decepcionarte con este cap.

Valerys, jajaja concuerdo contigo, de que fue una cita, fue una cita. Por cierto eres bastante intuitiva con lo de Al porque varias ya estaban preparando sus antorchas diciéndome que era el rival de Terry, jajaja. La verdad Terry aprovechó mucha su condición de "compañero de estudios" y creo que el cierre de su cita lo corrobora, jajaja. Por tu crítica…jejeje no te preocupes, que aquí se vale todo, y pues más o menos la entendí, así que más o menos me explico… te doy toda la razón, las cuerdas de las guitarras deben cambiarse frecuentemente porque el uso las deteriora, pero me faltó aclarar que, como es muy valiosa para la pecas, ella sólo la usa ciertas veces porque sabe que si se le rompía alguna no podría repararla tan fácilmente… ay la verdad no creo haberme explicado bien tampoco pero por la guitarra no desesperes que tendrá solución y la mostraré pronto, jijiji.

Annita, la verdad es que siempre he creído que las mejores canciones son las del baúl de los recuerdos, por eso me gustaron las que me sugeriste, jejeje. Y si te gustó el cap 7 este también te gustará amiga, jijiji. Por las canciones que quieres sugerirme no te preocupes, yo te espero, además me falta inspiración, jejeje. Gracias por leerme y hacérmelo saber, Annita.

Avances del próximo cap: A pesar de los intentos de Terry por limpiar la imagen de Candy, a la rubia la siguen confundiendo con algo que no es. ¿Tendrá que intervenir él de llano para arreglar las cosas? ¿Desde cuándo ayudar a alguien implica besos furtivos?

Igual que siempre, me despido invitándolas a leer la segunda historia que publico también aquí junto con mi amiga Ruby- PknaPcosa:

AMOR, DESEO Y SANGRE

Las que son amantes de Terry Grandchester al mismo tiempo que de Edward Cullen se divertirán leyendo esta historia.

Bueno chicas, por ahora les digo hasta pronto, les deseo un feliz fin de semana. ¡Nos leemos en dos semanitas!