Reconciliación
-A ver si entendí bien-dijo Anthony intentando recapitular-. Terry te obligó a hablar con él, pero lo hizo con la intención de pedirte perdón por el desacuerdo que tuvieron ustedes.
-Así es-le confirmó la rubia.
Hacían unos 20 minutos que ella y Anthony llevaban reunidos allí en el laboratorio de piano. Se habían citado justo ahí para hablar sobre lo que antes había acontecido. Candy suspiró al recordar el desastroso desenlace de la competencia de ese día.
Tras la confrontación entre Terry y Anthony, se hallaba más confundida que nunca, pero también sentía una molestia significante hacia el rubio. Después de todo, aunque ambos habían acordado ayudarse mutuamente a despertar celos y amor en quienes ellos querían, el trato no incluía que Anthony provocara al castaño al punto de afirmar que había estado con ella. Porque eso era lo que había afirmado, ¿no? Lo había hecho muy sutilmente y más bien como una insinuación, pero Terry igual lo había captado. Candy estaba segura de que era justamente eso lo que lo había hecho mostrarse tan posesivo con ella.
-Entonces, ¿ya se habían arreglado las cosas entre ustedes?
-No exactamente. Pero al menos estaban un poco mejor que antes-el rubio la observó confuso, pidiéndole una explicación en silencio-. Se mostró interesado en saber de qué iba mi relación contigo.
-Y le contaste de nuestro plan para ayudarnos mutuamente, ¿cierto?
-No. Le dije que sólo éramos amigos, que había una buena química entre los dos. Pero al final se negó a escucharme y me dio un ultimátum.
-Él o yo-adivinó el muchacho.
-Sí. Me dijo que no creía que pudiéramos ser amigos, que tú seguramente sentías algo por mí, y que tenías una intención oculta al acercarte a mí.
-Y yo voy y se lo confirmo hoy, delante de todos-añadió en forma de reproche para sí mismo.
-Creo que, como él ya me lo dijo, es imposible que pueda convencerlo de lo contrario después de esto-se lamentó ella.
-Seguro que no. Y mucho menos después de que yo le insinuara que realmente había sucedido algo entre nosotros-completó él-. Lo lamento mucho, Candy-se disculpó sinceramente arrepentido-. Actué precipitadamente y terminé haciendo de idiota. Al final, sólo he conseguido arruinarlo todo.
-Sé que no ha sido tu intención, Anthony-intentó mostrarse ella indulgente.
-Da igual, el resultado es el mismo-suspiró metiéndose las manos en los bolsillos-. Soy una pésima alma reencarnada. Ni siquiera pude cumplir con algo tan simple como ayudarte a reconciliarte con el amor de tu vida.
-El amor nunca es sencillo, Anthony. Y el hecho de que no pudieras ayudarme como planeamos, no significa que seas una mala persona.
-Tal vez, pero pienso demostrarlo mejor-le dijo pensativo-. Quizás, si hablo con él, pueda convencerlo de que entre nosotros nunca hubo nada, y que tú has rechazado mi propuesta para quedarte con él.
-No creo que sea una buena idea-negó recelosa-. Si vuelves a acercarte a Terry es probable que quiera golpearte, y no creo que ésta vez se contenga.
-No me importa. De todas formas, si me golpea, me lo tendré bien merecido por haber llegado tan lejos provocándolo.
-No. Eso no solucionaría nada. Lo mejor es que sea yo quien hable con él-le planteó la rubia-. Lo único que temo, es que Terry no aceptará que retomemos nuestra relación y que, al mismo tiempo, tú y yo sigamos siendo amigos.
-¿Y qué? Está en todo su derecho de exigírtelo.
-Anthony…-se sorprendió al ver la despreocupación del joven frente al hecho de que acabara su amistad.
-Candy, los hombres somos así por naturaleza-le explicó él-. A los hombres se nos hace más difícil lidiar con los romances pasados de nuestra pareja. Porque secretamente, todos somos algo inseguros, y eso nos hace hasta desconfiar de las amistades masculinas que tenga la chica que nos gusta. Por eso, Terry está en todo su derecho de mostrarse receloso de nuestra relación, y más todavía después de cómo yo me comporté hoy.
-¿Realmente lo crees así?
-Sí. Y eso no es todo, Candy. Él realmente te quiere. De lo contrario, hoy no se hubiera comportado como el típico hombre posesivo contigo-le aseguró con una débil sonrisa-. Aunque ahora que lo pienso, se contuvo bastante. Yo en su lugar, te habría cargado como un saco de patatas para alejarte de todo el que tuviera la osadía de coquetearte a mis espaldas.
-Eso es más propio de un cavernícola, Anthony-le dijo ella sin poder evitar reírse un poco.
-Tal vez, pero cuando uno está celoso puede llegar hasta esos extremos-dijo el rubio antes de acercársele. Estando ella sentada, él se arrodilló hasta quedar a su altura, y aprovechó para tomar sus manos entre las suyas-. Lo que quiero decir con todo esto, Candy, es que nuestra amistad no puede estar por encima de lo que sienten ustedes dos.
-Pero…
-Es cierto que nuestra amistad es excelente, pese a los pocos días de conocernos. También tenemos mucha química, y probablemente haya un pasado entre nosotros que ambos desconocemos. Pero nada de eso justifica que renuncies a Terry-sentenció él con semblante más serio-. Ninguna relación debe basarse en la destrucción de otra.
-Pero eso es lo que estaría haciendo si renuncio a ser tu amiga-lo contradijo ella-. Estaría aceptando terminar nuestra amistad para volver con él.
-No, porque tú relación con Terry se formó antes de yo conocerte. Soy yo el que se ha interpuesto entre ustedes-insistió el rubio con calma-.Y si te digo la verdad, no quiero ni acepto que termines con él sólo para que sigamos siendo amigos. Nuestra amistad no requiere, ni tiene por qué tener ese sacrificio.
-Anthony…
-Ustedes se quieren, Candy, y merecen ser felices-al verla dudosa, añadió-. Sin mí, podrías continuar viviendo. Pero… ¿y sin él? ¿Te imaginas la vida sin Terry?
-No-respondió la rubia al instante-. Honestamente, no sé cómo he podido vivir antes de conocerlo.
-A eso me refiero. Sé que tal vez nos cueste alejarnos después de descubrir lo bien que conectamos, pero al igual que en el pasado que alguna vez vivimos, debemos separarnos, para seguir el camino que la vida nos ha puesto delante-aseveró el muchacho-. Ni siquiera las almas reencarnadas podemos vivir en el pasado, todos tienen que avanzar.
-Es cierto-asintió ella-. Una vez se lo dije a Terry. El pasado no es suficiente….
-Así es. Tu lugar ahora mismo es junto a Terry, así como el mío es junto a Isabella-dijo antes de levantarse y enderezarse-. Además, no es como si no fuéramos a vernos más, ¿verdad? Después de todo, estamos en el mismo campamento.
-Anthony-le sonrió ella percibiendo el toque de humor en sus palabras-. No te imaginas lo mucho que voy a extrañar nuestras pláticas.
-También yo, pero al menos pudimos disfrutar de un tiempo juntos-le devolvió la sonrisa-. Hemos tenido mucha suerte de conocernos, Candy. No todos los días se cruzan dos almas reencarnadas Sólo por eso, nuestra corta amistad valió la pena.
-Sí, supongo que sí-dijo levantándose, pero en el último segundo no pudo evitar acercarse a él y abrazarlo-. Aún así, te voy a echar de menos.
-Y yo a ti también-se permitió abrazarla un momento más antes de separarse suavemente de ella-. Bueno, basta de despedidas. Mejor vete, que tienes otro asunto pendiente.
-¿Cómo?-preguntó ella sin comprenderlo.
-Anda, ve con él. Terry debe estar exasperado mientras tú tomas tu decisión. No lo hagas esperar más y ve con él a decirle que lo quieres por encima de todo el mundo.
-Sí, tienes razón-la rubia retomó sus pasos, pero al llegar a la puerta se volvió una vez más a mirarlo-. Hasta luego, Edward Anthony.
-Hasta luego, dulce Candy-le sonrió una última vez antes de verla abandonar el laboratorio-. Ya nos veremos de nuevo, mi amada amiga.
Era ya bastante tarde en el campamento. Hacía mucho que el sol se había puesto, y las luces llevaban ya bastante rato encendidas. Pero si eran las 9:30 PM, o era más tarde, era un hecho que a Terry no le importaba.
Después de ver pasar todo el día, esperando inútilmente a que Candy le buscara, todo había dejado de tener importancia. Era obvio para él que, si ella no había ido a verlo, era sólo porque escogía a aquel cretino antes que él.
Ante esa conclusión, su yo inconforme y posesivo había intentado hacer acto de presencia, exigiéndole buscar a la rubia y obligarla a volver a su lado. Pero al final, el orgullo y la resignación se habían apoderado de él. Si Candy prefería estar con el rubio descerebrado, aunque no lo aceptara y le doliera, tenía que respetar su decisión.
Cansado de auto compadecerse, volcó su atención nuevamente en el piano. Había escogido el laboratorio en particular porque estaba seguro de que nadie lo interrumpiría mientras desahogaba su frustración.
-Si tocas esa melodía es porque estás deprimido-una voz desde la puerta irrumpió el ambiente a su alrededor.
-Susana-creía tan imposible que ella estuviera ahí que tuvo que volverse para comprobar su presencia.
-Sí, Terry. Soy yo-le confirmó a la vez que cerraba la puerta y se adentraba en el laboratorio-. Y aunque también recuerdo que cuando estás así te gusta estar solo, creo que ésta vez necesitas compañía.
-Créeme que es lo último que necesito ahora. Y aunque así fuera, tú serías la última persona a quien se lo pediría.
-Tal vez, pero también se que soy la primera en ofrecértela, incluso aunque tu me rechaces-pese a la primera negativa, la rubia se sentó junto a él en la butaca frente al piano-. Estás así por Candy, ¿verdad?
-No es asunto tuyo-sentenció él antes de volverse a enfocar en el piano y su melodía.
-Vamos, Terry. Antes no había secretos entre nosotros. ¿No podemos mantener esa costumbre, aunque sea como amigos?
-Sé perfectamente que tú intención no es que seamos amigos, Susana.
-¿Y por qué no? Tú mismo me dijiste una vez que cuando terminabas una relación, te gustaba que fuera en términos agradables para no perder la amistad con tu ex.
-Pero no siempre fue así, y en especial contigo-señaló él todavía sin dedicarle una mirada.
-Soy consciente de eso. Pero ya que ahora estamos conversando civilizadamente, tengo que hacerte una confesión. Quiero pedirte disculpas por mi comportamiento desde que rompimos-esa vez consiguió que él dejara de tocar y se volviera a verla-. He sido inmadura, caprichosa e infantil. Pero todo lo hice porque…no sé…creo que he tardado mucho en asimilar que lo nuestro llegó a su fin…
-¿Lo dices en serio?
-Sí, Terry. Y no es fácil para mí reconocerlo-la rubia se levantó y puso algo de distancia entre ellos-. Me avergüenza haberme comportado así, y sobre todo, haber intentado arruinar tu relación con Candy. Pero ya me ha quedado claro que tú y ella están hechos el uno para el otro.
-Pues al parecer, no estamos hechos el uno para el otro. O al menos, ella no lo cree así-le confesó el castaño bajando un poco la muralla de reticencia.
-¿Quieres decir que…terminaron?
-No exactamente. Pero ahora estamos pasando por una etapa difícil y no sé si podamos superarlo.
-Yo…lo lamento, Terry. Digo…-titubeó antes de acercarse un poco a él- sé lo que se siente…perder a quien más quieres…
-Espero que no lo digas por mí-intentó bromear él.
-Bueno…se podría decir que estás incluido en la lista de las relaciones que más tocaron mi corazón-se unió ella a la broma antes de sentarse de nuevo junto a él-. Pero ya poniéndonos mas serios…la verdad, no sé que decirte, Terry. Supongo que, si su noviazgo termina, lo superarás con el tiempo.
-Ojala todo fuera tan sencillo como tú lo supones…
-¿La quieres tanto, Terry?
-Sí…-el simple recuerdo de que su afecto quizás ya no era correspondido lo obligó a apoyar su frente en sus manos, en un típico gesto de desesperación-. No recuerdo haber querido tanto a nadie en toda mi vida.
-Yo…sé que tal vez no ayude mucho…pero quiero que sepas que, si necesitas apoyo emocional, cuentas conmigo.
-Gracias, Susana. Me alegra saber que, a pesar de todo, podemos ser amigos.
-Sí, bueno…siempre seré tu amiga…-se permitió dejar pasar unos segundos antes de volver a hablar-. Terry…sé que esto puede sonar chocante siendo yo quien lo pregunta, pero…si Candy y tú deciden terminar… ¿sería posible que me dieras la oportunidad de recuperar la relación que antes teníamos?
-Susana…
-No, por favor, déjame terminar-el castaño se levantó dispuesto a poner distancia de por medio entre ellos, pero la rubia lo siguió-. Si te he hecho esta pregunta ha sido sólo porque aún siento algo por ti. Pero si tú crees que ya no puedes sentir nada por mí, lo aceptaré con resignación-al ver que no decía nada continuó su discurso-. Lo siento, Terry, pero necesitaba saber si existía esa posibilidad. Seguro puedes comprender lo difícil que es asimilar que la persona que más quieres se interesa tan poco en ti que ya ni siquiera es consciente de que existes.
-Por favor, no dramatices. No es como si hubieras desaparecido del mapa para mí.
-Entonces… ¿aún sientes algo por mí?
-Susy, no se trata de eso, se trata de que después de todo lo que ha sucedido…no creo que pueda volver a verte como te veía antes, y tampoco sentir lo mismo que sentía…
-Cuando estábamos juntos-completó ella por él en tono decaído-. Esto… ¿es por Candy?
-Me temo que sí-afirmó él antes de volverse junto al piano-. Nada volverá a ser igual después de ella…
-Entiendo…bueno, aunque así sea…quiero que sepas que, si cambias de opinión, yo estaré esperándote, Terry-la rubia se las arregló para situarse junto a él y atraer su atención lo justo para que sus miradas se encontraran-. No importa lo que suceda, yo siempre te voy a querer.
Antes de que el castaño pudiera evitarlo, ella se inclinó sobre él y lo besó en los labios. La sorpresa lo dejó paralizado por un instante, pero apenas su subconsciente despertó, apartó a la rubia para acabar con el beso.
-¡Eres un traidor!
-¡Candy!-no le costó nada reconocer la voz altiva de ella desde la puerta del laboratorio.
-¡Y yo que pensaba que estarías aquí sintiéndote tan mal como yo porque no estamos juntos…! ¡Pero no, resulta que estás muy a gusto con el consuelo de ella!
-Las cosas no son como tú piensas, Candy-dijo él aún sabiendo que, para ella, sus palabras no iban a borrar lo que había visto-. Susana sólo vino aquí a ofrecerme su apoyo, su amistad.
-Sí, ya me imagino que clase de apoyo y amistad vino a ofrecerte-consiguió ironizar ella pese a que las lágrimas ya se acumulaban en sus ojos-. Y estando tú tan solo no dudo que aceptaste su ofrecimiento.
-Candy…
-No creo que puedas reprochárselo-intervino Susana situándose de nuevo junto a él-. Toda esta situación entre ustedes le ha hecho ver a Terry que aún siente algo por mí.
-¡Susana!-el castaño se indignó al ver que todo el supuesto arrepentimiento de ella no era más que una farsa.
-Y ya que no puedes lidiar razonablemente con eso, sé una buena perdedora y lárgate de aquí.
-¡Susana, cállate de una vez!-le gritó sin medir su rabia- Deja ya de decir mentiras. A la única mujer que yo quiero es a Candy. Y ninguna de tus intrigas o tretas va a cambiar eso.
-Si eso es cierto, ¿por qué me besaste, Terry?-contraatacó ella con un nuevo engaño- ¿Por qué me pediste que te hiciera olvidar a Candy?
-¡Jamás te pedí tal cosa, deja de mentir! ¡Lo único que quieres es perjudicar mi relación con ella!
-¡Pero si no hace falta que lo intente si quiera, Terry!-Candy secó sus lágrimas momentáneamente atrayendo de nuevo su atención- Tú y yo ya no tenemos una relación. Y siendo así, te dejo el camino libre para que puedas volver con ella y hagas lo que más te plazca-sin previo aviso se volvió de espaldas antes de avanzar a la puerta.
-¡Candy, espera!-el castaño intentó detenerla pero ella huyó a toda prisa del lugar- ¡No creas que has triunfado, Susana! ¡No vas a salirte con la tuya!-le advirtió volviéndose una vez más hacia ella.
-Mi querido Terry, si ya lo hice-sonrió la rubia maliciosamente sin molestarse en ocultar sus verdaderas intenciones-. Más pronto que tarde volverás conmigo.
-¡Estás loca! ¡No vuelvas a acercarte a mí, Susana!
Sin volver la vista Terry abandonó el laboratorio de piano, dejando atrás la risa perversa de Susana. En ese momento sólo le importaba una cosa: Candy.
Pero, ¿cómo la encontraría? ¿Habría ido a refugiarse en su habitación? Terry lo dudaba. A Candy no le complacía llamar la atención y sin duda en esos momentos, preferiría estar a solas. "¿Y si fue con…?". No, definitivamente, no. El que hubiera ido a buscarlo a él significaba que había dejado atrás cualquier conexión con el rubio. "Entonces, ¿a dónde habrá ido?", continuaba preguntándose con desesperación.
De pronto, se le ocurrió que después de presenciar semejante escena, Candy sólo querría dejar todo atrás…fue justo cuando supo con certeza a dónde había ido: fuera del campamento.
Sin perder tiempo, comenzó a correr a la espera de encontrarla antes de que hubiera ido demasiado lejos. Sus esperanzas se vieron recompensadas cuando la vio corriendo justo después de la entrada al campamento.
-¡Candy!-tal como había temido, su llamado sólo la hizo acelerar su marcha- ¡Candy, espera!
La rubia continuó corriendo, aunque sabía que él podía alcanzarla sin problemas. Y así lo hizo un minuto después, sujetándola del brazo.
-Candy…
-¡Suéltame!-intentó zafarse de su agarre pero el apretó aún más su brazo.
-Candy, tienes que escucharme, no es lo que parece…
-¡No puedo creer que te atrevas a hablarme después de lo que has hecho! ¡¿Tienes idea de lo mucho que me ha dolido verte besándola?!
-¡Lo sé, tienes razón! Tienes todo el derecho de sentirte enfadada, molesta, pero debes escucharme, yo no te traicioné-el castaño consiguió sujetarla lo suficiente para verla a los ojos-. Ella fue quien me besó a mí, no al revés. Y si estábamos juntos en el laboratorio, fue porque ella fue a buscarme.
-¡Claro, y ahora me vas a decir que no pretendías usarla a ella para "olvidarme"!
-¡Pues sí, sí lo digo! Porque es la verdad, Candy. No me interesa Susana. No me interesa nadie más que tú.
-¡Eres un mentiroso, Terry Granderson! ¡No quiero que te vuelvas a acercar a mí, nunca más!
Usando todas sus fuerzas Candy consiguió liberarse a sí misma antes de echarse a correr. Pero estando tan agitada como estaba, no se percató de que corría hacia unos matorrales. Sin embargo, Terry, más consciente que ella, si lo notó y la alcanzó a tiempo sujetándola de nueva cuenta. La posibilidad de no poder librarse de él la llevó a empujarlo con todas sus fuerzas, pero la misma acción la hizo retroceder a ella hasta tocar los arbustos.
-¡Candy!-Terry se apresuró a sujetarla pero la gravedad los empujó a ambos hacia la maleza y fue cuando ambos descubrieron que escondía una colina.
Previendo la empinada caída, Terry cubrió a Candy con su cuerpo, asegurándose de recibir cualquier golpe. Para su buena fortuna, a los pocos segundos de caer, ya habían llegado al fondo de la colina.
La rubia también fue consciente de ello, y al haber terminado encima de Terry intentó sacar provecho de ello para huir nuevamente. Adivinando su intención, Terry se movió rápidamente para colocarse sobre ella e inmovilizarla.
-¡Suéltame, Terry! ¡Quítate de encima!
-¡No lo haré hasta que me escuches!
-¡No quiero escuchar más tus mentiras, quítate!
Viendo que el castaño no la complacía, Candy se debatió con él, haciendo uso de toda su fuerza en un último intento por zafarse. Pero él, superándola en fuerza física, consiguió retenerla. Al comprender que aquello era inútil, la rubia intentó morder su mano para que la soltara. Esa vez, si logró sorprenderlo, pero sólo de momento. No había terminado de morderlo cuando él se apartó a la vez que la soltaba, y al segundo siguiente volvía a posarse sobre ella, aprisionando sus manos al nivel de su cabeza.
-¡Ay, eres un bruto!-se quejó ella sintiéndose en desventaja ahora.
-Bien dicen que las situaciones desesperadas exigen medidas desesperadas-dijo él justificándose-. Y ahora, aunque no quieras, me vas a oír.
-Puedo ignorarte, ¿sabes?-replicó ella acercando su rostro al de él, intentando demostrar una seguridad que no sentía.
-Puedes, pero no lo harás. No cuando tu subconsciente está tan ansioso por escuchar una explicación coherente para lo que crees haber visto-la observó retroceder y desviar su mirada a otro punto-. En el fondo, sigues queriéndome, aunque ahora estés enfadada. Sólo por eso te has molestado tanto.
-Y seguro que a ti te parece que todo mi enfado y mi rabia son injustificadas-le respondió ella, traicionando su anterior resolución de ignorarlo.
-Entiendo que estés molesta por lo que viste. Pero si supieras la verdad, que todo fue orquestado por Susana, y que viste sólo lo que ella quiso que vieras, tú misma me dirías que nada de esto tiene sentido.
-¿En serio? Pues vas a tener que inventarte una mentira muy buena como para que yo me la trague.
-Entonces, ¿me dejaras explicarte lo que paso?
La rubia hizo un gesto que le dio a entender que, al menos, iba a escucharlo.
-Bien. ¿Recuerdas lo que te dije esta tarde, luego de la competencia?
-¿Te refieres a cuando me diste el ultimátum de que debía escoger entre Anthony y tú, delante de todo el mundo?
-Sí, y también cuando tú te quedaste muda y permitiste que me fuera con la incertidumbre de no saber a quién elegirías-sabía que era ella quien ahora estaba ofendida, pero no pudo evitar molestarse al recordar la escena-. Pero aún así, mantuve la esperanza. Esperé todo el día, la tarde y hasta la noche, a que vinieras conmigo, a que me dijeras que era a mí a quien querías.
-¡Por qué crees que fue a verte, grandísimo tonto!? Fui a decirte que no tenía que hacer ninguna elección, porque eres el único a quien quiero, y a convencerte de una vez por todas de que Anthony, ¡fue sólo mi amigo!
-¿Fue?-justo esa palabra captó su atención, incluso más que escucharle decir que lo quería- ¿Estás diciéndome que ya no…?
-Sí-lo interrumpió secamente-, ya no somos amigos, Terry. Hablé con él y le dije que, aunque lo apreciaba mucho, no podíamos seguir siendo amigos después de esto.
-Entonces, me escogiste a mí-reafirmó sonriente, más para sí mismo.
-Sólo hice lo que hice porque pensé que nuestra relación era más importante. Pero ahora veo que me equivoqué-sentenció ella con dureza.
-No, Candy, no es así. Y aún no me has dejado explicarte lo que pasó.
-¿Necesitas más tiempo para formular tu mentira?-le preguntó con sarcasmo.
-¡No te estoy mintiendo! Intento decirte que después de abandonarte en los jardines laterales me aparté de todos y de todo-hizo una breve pausa para calmarse-. Fui a nuestro lugar especial, a la colina, donde estuve gran parte de la tarde. Y eso puedes corroborarlo preguntándoles a nuestros amigos, y a todo el que creas que me pudo haber visto. Todos te dirán que no han sabido nada de mí desde entonces.
-Excepto Susana.
-Si me lo preguntas, yo diría que ella acudió al laboratorio porque me estaba buscando, pero en realidad no tenía la certeza de que yo estaría allí-la rubia le dedicó una mirada de incredulidad-. Nadie sabía donde estaba, Candy.
-Suponiendo que sea cierto, ¿no sería eso una ventaja más bien? Porque así, nadie te encontraría con ella.
-Eso no es verdad. Porque de haberme citado con ella, honestamente, ¿no crees que habría escogido un lugar bastante retirado, donde ni los guías nos pudieran encontrar?
-…No sé…no estoy segura-le respondió a medias, no queriendo dejarle ver que había algo de cierto en su argumento.
-Empiezas a dudar de tu punto de vista. Y lo haces porque sabes que es muy probable que ella me estuviese buscando, y que sabía que estaría solo, después de haber presenciado la pelea que tuvimos esta tarde.
-Pero entonces, ¿cómo te encontró? Porque se supone que nadie sabía donde estabas.
-¿Lo sabías tú?-ante su falta de respuesta continuo- Y aún así me encontraste. Tal como lo hizo ella.
-¿Y qué con eso?-le preguntó molesta, cansada de ver como iba acabando con sus argumentos.
-Odio tener que recordártelo, Candy, pero antes de estar contigo, ella fue mi novia-ante la impotencia y la realidad de sus palabras, la rubia prefirió desviar nuevamente la mirada-. Por eso, no es tan raro que me conozca lo suficiente para saber cómo prefiero pasar el rato y desligarme de mis problemas.
-A solas, con un piano-hizo audible la respuesta a la pregunta que ella misma se había hecho antes de ir a buscarlo.
-Exacto, tú lo sabes también. Me conoces, y aunque no supieras a ciencia cierta donde estaba, sabías dónde empezar a buscarme al menos.
-Si todo eso es verdad…dime entonces, ¿por qué, cuando llegué, la estabas besando?-lo retó a darle una explicación a su acusación más severa. Pero de pronto, se percató de algo más- Espera-habiéndose esfumado parte de su rabia, fue muy consciente de la posición en la que se encontraban-. Creo que ya me he calmado lo suficiente para que me sueltes.
-Si lo hago, ¿intentarás escapar otra vez?-le preguntó él aún dudando de su siguiente reacción.
-Lo haré si no me sueltas ahora mismo.
Fiándose de su palabra, el castaño retrocedió y la liberó de su agarre.
-Por completo-especificó al notar que él pretendía quedarse así, encima de ella-. Prefiero que ambos estemos en una posición vertical-al notar que sus palabras no sonaron como deseaba, añadió-. Sólo por si se me antoja arrancarte los ojos.
-Está bien-accedió él alejándose con una sonrisa-. Nos reservaremos está posición para más tarde.
-¡Uy, te mataré!-le gritó ella ofendida, antes de abalanzarse sobre él para golpearlo.
-Tranquilízate, Candy-sujetó sus muñecas, esa vez, para impedir que lo agrediera- Si lo que querías era estar arriba, sólo tenías que pedírmelo-bromeó él intentando calmarla.
-¡No era eso lo que quería!-negó antes de darse cuenta de que, queriéndolo o no, había terminado encima de él. Inmediatamente se levantó y se ubicó lo más alejada que pudo de él-. Termina de una vez, Terry. A ver si tienes argumentos para invalidar lo que vi.
-De acuerdo-asintió levantándose, retomando la seriedad en su conversación-. Nos viste besándonos y das por hecho que fui yo quien la besó. Pero también viste cómo acabó el beso.
-Seguro-aseveró ella mirándole con desprecio-. Lo que no vi, gracias a Dios, fue lo que iba pasar entre ustedes después del beso.
-Nada. Y si viste cómo acabó, te habrás dado cuenta de que la aparté de mi lado apenas pude.
-No fue eso lo que vi-objetó molesta-. Te vi sujetar sus brazos, intentando abrazarla.
-No intentaba abrazarla, intentaba quitármela de encima-ella hizo un gesto de desacuerdo-. Por favor, Candy, no te engañes a ti misma, sabes que me viste apartarla.
-Incluso si así fuera, Terry, yo entré al laboratorio mucho antes de que ustedes lo notaran, y escuché la conversación que sostenían.
-Entonces tendrás que reconocer que digo la verdad, porque justo estaba diciéndole que nada sería igual en mi vida después de ti.
-Lo que escuché, fue a ella, diciéndote que siempre te estaría esperando-refutó ella obstinadamente.
-Lo dijo porque yo la estaba rechazando, ¿entiendes?-se acercó a ella, empezando a cansarse de su terquedad-. La rechacé, por ti. Porque me importa demasiado nuestra relación como para arriesgarme a perderte-la rubia seguía sin reaccionar- ¡Por Dios! ¿Qué tengo que hacer para convencerte de que te quiero, que eres la única en mi vida?
-Tal vez debieras tenerme un poco más de confianza-respondió ella de brazos cruzados-. Hoy, después de la competencia, creíste cada palabra que dijo Anthony para provocarte, incluso cuando dijo que había estado con él.
-Admito haberme enfadado-le concedió-. En ese momento lo único que quería era romperle todos los huesos por haberse atrevido a fijarse en ti. Pero no creí, ni por un momento, nada de lo que dijo-la rubia lo miró sorprendida-. De hecho, en el momento que presumió de haber estado contigo fue cuando más seguro estuve de que, entre ustedes, no había pasado nada.
-¿Lo dices en serio?-preguntó todavía no convencida.
-Por supuesto-buscó sus manos para envolverlas con las suyas intentando romper la distancia entre ellos-. Te conozco lo suficiente como para saber que nunca lo harías con cualquiera, y menos por despecho. Bueno, si no lo has hecho conmigo…
-¡Terry!-lo reprendió entre avergonzada y molesta.
-Ya, está bien, fue una broma de mal gusto-se disculpó conteniendo una sonrisa-. Entonces… ¿me crees?-aún con reticencia, ella asintió- ¿Podemos dejar atrás todo el asunto y reconciliarnos en sana paz?
-Depende-dijo ella, sintiéndose traviesa de pronto, queriendo alargar un poco más su espera-. ¿Cómo se supone que vamos a reconciliarnos?
-Así.
Antes de permitirle reaccionar, Terry la atrajo a su lado y la besó. Aquello fue demasiado para ella, y no pudo seguir fingiéndose indiferente. Los labios del castaño acabaron con su resistencia fácilmente.
Para cuando el beso acabó, ella estaba flotando en una nube, ajena al tiempo y al espacio. Sintió que él la hacía inclinarse y abrió los ojos. Unos cuantos centímetros era lo que la separaba del suelo, mientras Terry la mantenía suspendida y mirándola con una sonrisa.
-¿Sabías que estás en la típica posición de súplica del tango?-bromeó él.
-Visto desde arriba, parecerá que eres tú quien suplica-lo contradijo riendo-. No sabía que estábamos bailando.
-En cierta manera, esto es una forma de bailar-le explicó antes de besarla de nuevo.
Esa vez, Candy no pudo contenerse y le echó los brazos al cuello, buscando atraerlo más. Pero sólo basto con un movimiento brusco de su parte para que ambos cayeran al suelo. Más alerta que ella, Terry previó la caída y evitó que ella recibiera algún golpe fuerte.
-¿Quién suplica ahora?-le preguntó con picardía la rubia aún sujetándolo del cuello.
-Discúlpeme que se lo haga ver, señorita. Pero soy yo quien está arriba-refutó él siguiéndole el juego.
-No por mucho-sentenció ella antes de empujarlo con todas sus fuerzas. Adivinando su intención, él incluso le facilitó la tarea, gustoso de quedar "atrapado" bajo su suave cuerpo-. ¿Y ahora?
-Me rindo-cedió elevando las manos en señal de paz-. Es usted un rival superior para mí. Le ruego no me torture demasiado.
-No puedo prometerle eso, señor-sintiéndose a gusto con él siguió bromeando-. Después de todo, la peor tortura es no saber si serás torturado o no.
-En ese caso-tomó las manos de la rubia y las llevó hasta su pecho-, te pido que no me hieras en el corazón. Ha sufrido demasiado por un día.
-Jamás lo haría, Terry-le aseguró con ternura-. Te quiero demasiado.
Y para enfatizar sus palabras se permitió acariciar su mejilla. Aquello fue como darle vida propia a su mano, pues ésta se resbalo con sigilo por su cuello, bajando de nuevo a su pecho; esa vez, se dejó vagar, explorando y deslizándose con lentitud sobre sus músculos, que pudo palpar aún por encima de su camisa. Incapaz de dejar de maravillarse por aquel contacto, Candy fijó la vista en su rostro…
-No…-apartó su mano al instante, sintiendo como si le quemara.
-Candy…-el castaño intentó retenerla, pero ella fue más rápida.
-No, Terry, no…-sentía como el rubor se apoderaba de su rostro. Porque ahí, en los ojos de él había visto su propia mirada reflejarse con… ¿deseo?-. Yo…-se colocó una mano sobre el corazón, intentando calmarse, y entonces lo sintió, acelerado, palpitando con fuerza por lo ocurrido. "No hay duda. Esto es deseo".
-Candy, no tienes porqué sentirte avergonzada-le aseguró el muchacho sentándose junto a ella-. Te dejaste llevar por lo que sentiste, eso no tiene nada de malo.
-Pero…vas a pensar que lo hice deliberadamente…que soy una atrevida…
-Teniendo en cuenta que ésta es la primera libertad que te tomas conmigo, eso es lo último que podría pensar-le recordó a modo de broma, en un intento por conseguir que se relajara.
-Es cierto-convino ella con una sonrisa antes de obligarse a reaccionar-. Bueno…aún así, creo que no…
-De hecho-atrapó su mano entre las suyas-, yo creo que sí. Nunca has tenido la oportunidad de experimentar estas emociones-se aventuró él. Si no hubiera visto esa mirada en sus ojos, nunca se habría arriesgado tanto-. ¿Por qué vamos a ponerles freno ahora que apenas están despertando en ti?
-Porque…quizás sea lo mejor-argumentó con debilidad-. Es mejor detenernos ahora que…
-No. Ésta vez, no. Al diablo con la sensatez-la interrumpió-. Estoy harto de ver como te reprimes y permites que un montón de prejuicios te dominen.
-Pero…
-Sin peros, Candy. No hay nada de malo en esto. Y si lo que te preocupa es que alguien se entere, te puedo asegurar que nadie que no seas tú o yo va a saberlo-la vio desviar la mirada pensativa, y supo que estaba a punto de convencerla-. Incluso, puedo cerrar los ojos, si eso te tranquiliza.
Ante su ofrecimiento, la muchacha no pudo evitar reírse levemente.
-Bueno…quizás, tengas razón-admitió algo nerviosa aún-. Quizás no sea tan malo dejarnos llevar un rato…-un pensamiento asaltó su mente haciéndola dudar de nuevo-. Pero…tienes que hacer algo por mí.
-Lo que quieras-le concedió él.
-Quiero…quiero hacerlo yo…me refiero a que…-se mordió el labio, inconscientemente, en un típico gesto de indecisión-quiero ser yo la que…
-Te entiendo-musitó él para despejar sus dudas-. Y me parece bien.
-No debes presionarme, Terry-insistió ella-. Tú sólo puedes mirar…y tienes que quedarte quieto también.
-Pues…no se si pueda mantenerme inmóvil en todo momento, pero…-vio la mirada temerosa de ella a la espera de su respuesta- prometo dejarte hacer sin cuestionarte.
-¿Sin trucos?
-Sin trucos-le aseguró él con una leve sonrisa-. Confía en mí.
Sin más, ella se inclinó sobre él y se dejaron caer levemente sobre el suelo. Una vez más, él tomó sus manos y las colocó sobre su pecho. Era allí donde comenzaba el reto. Debía dejarla hacer y mantenerse impávido en todo momento. Tal vez muriera en el intento, pero al menos moriría sonriendo.
Tal como la primera vez, Candy dirigió una de sus manos al rostro de Terry. Al deslizarla sobre su mejilla, no pudo ocultar un leve temblor en su tacto. La idea de tocar a un hombre por vez primera en su vida la emocionaba y asustaba al mismo tiempo. No tenía ni idea de cómo hacerlo, aunque en su interior, una voz desinhibida y hasta ahora totalmente desconocida, le gritaba que eso no era razón para detenerse. La promesa de poder ver a Terry, de sentir su piel bajo sus dedos, fue el mejor y más delicioso incentivo para eludir su miedo inicial.
La rubia se permitió estudiar bien sus ojos, esa compleja tonalidad verdiazul que tanto la intrigaba, antes de recordarle al castaño su ofrecimiento.
-¿Prefieres que cierre los ojos?
-Creo que sí…me sentiría menos cohibida…
-Será como gustes entonces-fue todo lo que dijo antes de cerrar sus ojos y quedar bajo el completo poder de ella.
Candy continuó con su escrutinio, fijando la mirada en sus cejas poderosas, sus voluminosas pestañas, su nariz aguileña, sus prominentes pómulos, su boca llena y su barbilla sensual. No pudo evitar mirar y acariciar su pelo, suave y sedoso, formando un corte un tanto más largo que en el resto de los hombres.
Con lentitud, su mano se dejó caer por su cuello, y al sentir su pulso acelerado bajo sus dedos, tuvo la necesidad de acercarse más a él. Mientras acariciaba con su mejilla el cuello de él, fue capaz de captar el calor que desprendía su cuerpo, y ese delicioso olor a lavanda que ya empezaba a asociar con él. Segundos después, siguió su descenso, palpando sus anchos hombros con ambas manos, resbalando por sus fuertes brazos…era una pena que él no pudiera abrazarla en ese momento, pero al menos podía deleitarse con la idea de tenerlo tan al alcance para su minuciosa inspección.
Sonriendo ante ese pensamiento, permitió que sus manos ascendieran hasta su pecho, y esa vez las dejó explorarlo a plenitud. Con la punta de sus dedos fue tanteándolo por encima de su camisa, recorriendo la línea del esternón, dibujando sus pectorales, palpando los músculos abdominales, maravillándose una y otra vez por esa fuerza que apreciaba en él. Unos segundos después, fue testigo de cómo el cuerpo de Terry se estremecía.
-Tú corazón late muy fuerte-le dijo ella, mientras su palma descansaba sobre su pecho, apreciando el movimiento constante bajo su tacto-. Igual que el mío.
Le escuchó emitir un largo suspiro y sonrió. Fue entonces cuando decidió seguir su recorrido. Se separó de él, lo suficiente para tenerlo bajo su completa observación, a la vez que sus manos bajaban por sus caderas. Lo sintió tensarse bajo sus dedos, pero contrario a su pensar, ella descendió a sus piernas, pasando por las rodillas, los tobillos, y luego haciendo el mismo camino a la inversa. Para cuando llegó a la parte interna de sus muslos, ella misma sintió que le faltaba el aire. Se sentía acalorada, febril, pero se dijo a sí misma que no podía parar ahora que había llegado tan lejos.
Respiró hondamente antes de animarse a sí misma a continuar. Con lentitud, permitió que su mano derecha se deslizara hacia su miembro.
Sin poder hacer nada para evitarlo, a Terry se le escapó un gemido al sentir los dedos de la rubia sobre su miembro. Al principio temió haberla asustado, pero luego, al sentir su mano ascender y descender sobre él, supo que ése no había sido el caso.
Él sin embargo, sí estaba asustándose. Temía no poder contenerse, ante lo que estaba resultando ser una tortura para él. Podía sentir el tacto de ella, tímido y leve primero, firme y constante luego, manteniendo ese ritmo una y otra vez. El castaño se valió de todos los recursos que conocía: apretó los puños todo lo que pudo para evitar tocarla, sus labios se contrajeron para no gritar, contó hasta diez para pensar en otra cosa, e incluso contuvo la respiración hasta que empezó a sentirse mareado por la necesidad de respirar.
Pese a todo, no tardó en notar una erección que ya sentía venir, y que, lejos de asustar a su compañera, pareció despertar aún más su curiosidad. "¡Santo Dios!" Escuchó tan claramente esa voz que temió haberlo dicho en voz alta. Y es que, si Candy seguía acariciándolo de ese modo sin permitirle siquiera moverse…no sabía de lo que podía ser capaz.
Sus plegarias parecieron ser respondidas cuando, sin esperarlo, sintió el suave cuerpo de ella posarse sobre el suyo. La sorpresa fue tal que, rompiendo su anterior promesa, abrió los ojos para mirarla.
-…Es que…yo…-la rubia intentó explicar su acción, pero esa voz suave y ronca de ella bastó para acabar con el último vestigio de juicio en él.
Candy apenas alcanzó a cerrar los ojos cuando los labios del castaño se apoderaron de los suyos. Sintió sus brazos cerrarse en torno a su cintura, apresándola contra su cuerpo. En alguna parte de su cerebro, muy lejana ya por cierto, escuchó una vocecita recordarle que era ella quien debía tener el control de la situación y no a la inversa. Fue entonces que la lengua de Terry buscó la suya y perdió el sentido de la orientación. No podía pensar coherentemente cuando el insistía en explorar su boca de esa manera.
De alguna forma se las arregló para darle vida a sus manos nuevamente, que no tardaron en posarse sobre su cuello, con el único objetivo de acercarse más a él. Sin planearlo, ese gesto aumentó cierta presión en su vientre. "¿Cómo sería si…?". Candy escuchó la propuesta en su mente sin poder asimilar que, de pronto, lo único que quería era ponerla en práctica. ¿Qué podía pasar? Nada malo seguramente, puesto que ambos seguían vestidos aún.
Con ese último pensamiento, se decidió a arriesgarse. Se separó un poco de él, pero sólo lo suficiente para acomodar su cuerpo sobre el suyo, de manera que sus caderas se tocaran, y el miembro de él rozara su propio sexo. Él la estrechó aún más entre sus brazos por toda respuesta. Sintiéndose de repente segura, comenzó a frotar su cuerpo sobre él, siguiendo sus caderas un ritmo que hasta el momento sólo había imaginado. Al principio lo hizo despacio por temor a equivocarse y lastimarlo, pero tras unos segundos de experimentar esa agradable sensación en su vientre, se dijo a sí misma que algo tan placentero no podía causar ningún daño. Aún así, mantuvo el ritmo lento, disfrutando y ansiando ese roce de su miembro sobre la entrada a su feminidad. Y así hubiera seguido, a no ser porque, de un momento a otro, sintió una deliciosa explosión dentro de ella, que la hizo estremecerse hasta terminar temblando en los brazos del castaño.
Mientras hacía lo posible por recuperar el control sobre su cuerpo, sintió como el cuerpo de Terry se ponía tenso un instante, para luego relajarse por completo. Pasaron varios segundos hasta que ambos recuperaron el ritmo normal de respiración. Para cuando pudo verlo a los ojos, Candy sintió que las mejillas le ardían por el intenso rubor que se apoderó de ella.
-Terry…yo…-era una pena que la voz le temblara tanto, pero eso sólo hizo sonreír al castaño.
-¿Sabes una cosa, Candy?-le impidió continuar- Ésta ha sido la experiencia más erótica de toda mi vida-semejante respuesta sólo contribuyó a enfatizar su rubor-. Y, si no me equivoco, creo que para ti ha sido igual.
Mientras intentaba controlar sus reacciones, ella sólo atinó a asentir levemente, cuidando de no verle a los ojos esa vez.
-Y pensar que sólo hemos compartido unas cuantas caricias y roces…
-Sí...bueno…-la rubia comenzó a separarse de él para incorporarse. Sin embargo, al sentir las piernas débiles, decidió sentarse- Creo que…han sido suficientes experiencias por una noche.
-Tienes razón, chica pecosa. Por hoy, hemos avanzado lo suficiente-reafirmó él mientras se incorporaba lentamente hasta levantarse del todo. Se tomó un momento para alisar su ropa algo arrugada, antes de ofrecerle su mano-. ¿Te ayudo a levantarte?
-Sí-aceptó ella su mano y con gran facilidad él la ayudó a incorporarse. La rubia tuvo que sujetarse unos segundos a sus hombros para recuperar el equilibrio por completo. Entonces alzó la mirada y lo descubrió observándola con detenimiento.
-¿Te arrepientes de lo que hemos hecho, Candy?-le preguntó él con suavidad.
-No, no-ella no dudó en negarlo al instante-. Fue muy…placentero-admitió bajando la mirada-. Es sólo que…no puedo creer que yo haya sido capaz de…
-La pasión suele tener ese efecto-le explicó Terry sosteniendo su mentón para obligarla a verlo-. Pero no por eso es algo malo, y menos cuando es el afecto lo que la inspira-como para dejárselo en claro, le robó un beso rápido antes de que ella pudiera protestar-. Así que no tienes porqué sentirte avergonzada. ¿De acuerdo?
-De acuerdo-asintió ella recuperando su sonrisa.
-Y ahora, chica pecosa-le devolvió él la sonrisa a la vez que entrelazaba sus manos-, ¿qué dices si buscamos la forma de volver al campamento, antes de que todos noten que hemos desaparecido?
-Me parece una idea sensata-accedió la rubia contenta.
Sin decir más, la pareja emprendió el regreso al campamento, sintiendo durante todo el camino, que un nuevo y único lazo los había unido.
Notas finales: ¡Hola, amigas! Antes que nada lamento haberme tardado un poco más de lo que había prometido volver, pero les cuento que no fue porque el cap no estuviera terminado (hace una semanita que lo terminé), sino porque esperaba poder subirlo desde una nueva Pc que nunca llegó PLOP. Menos mal que esta viejita mía aún sirve y que no me deshice de ella tampoco...se imaginan si me hubiera quedado sin la vieja y sin la nueva? ¡Horrible!
Bueno después de las respectivas explicaciones, paso a dar mis coments personales. No sé ustedes, pero a mí me encantó todo este cap, jajaja, aunque sé que no es lo que muchas esperaban (vamos, sé que ya querían que este par se comiera el pastel), pero hace mucho que les debía una probadita de este guiso que lleva tiempo cocinándose, y como no puedo exponerlos demasiado tampoco (recordemos que están en el campamento y que los guías podrían pillarlos) pensé que lo mejor sería darles un adelanto a ustedes; a Candy le vino de perlas esta oportunidad de familiarizarse con su amado para que se desinhiba un poco y entre en confianza con él (quién fuera ella, eh? Suspiro), y a Terry le viene excelente también porque aparte de disfrutarlo le sirve para aprender a controlarse con su pecosa, jejeje. En cuanto a las trampas de Susana...pff ésta mujer definitivamente no ha entendido que Terry ya nada quiere con ella, pero lo positivo de todo es que sus planes siempre terminan con un rechazo de él (a mí eso me encanta), jajaja. Por nuestro amigo Anthony, ya ven, el pobre aunque se excedió en el cap pasado no sólo lo reconoció en este sino que decidió hacerse a un lado para que la pecas y Terry puedan estar juntos y sin problemas (esto renovó mi respeto por él, sin duda).
Gene Grandchester, ciertamente amiga Terry ha estado bastante ofuscado en estos últimos caps pero con éste último vemos que todo valió la pena, no? Jajaja. Ya luego me dirás qué te ha parecido este cap.
LizCarter, jajaja ya somos dos las que disfrutamos de este Terry celoso y posesivo, y claro igual que tú yo tampoco tendría que pensármelo mucho para escoger a Terry, jejeje. Por cierto, mira nomas que maliciosa te has vuelto, eso de hacer sufrir a la pecas, jajaja me da ideas, eh? No sé con quién te estarás juntando pero es mala influencia, muajajaja. Ay en cuanto a Bruno Mars, amiga debo decirte que él a mi me encanta! "Just the way you are"es mi favorita de él, y aunque para este cap no usé ninguna canción, debo decir que si estaba escuchando justamente esa canción para escribirlo (tú sabes, la inspiración es importante, jejeje). Pero tomo nota, me has dado idea con una de sus canciones para un cap futuro no muy lejano, jejeje.
Laura Grandchester, amiga sé que quizás esperabas más de este guiso así que porfis debes decirme qué tal te pareció, eh? Oki sé que tal vez esperabas más, pero al menos quiero saber qué te ha parecido esta probadita, jejeje. Ah y sugerencias también se valen, eh? Yo estoy abierta a escuchar sus propuestas porque efectivamente como tú has dicho quiero que ese cap de amor completo esté a la altura de la espera durante dos vidas, jejeje.
Lady Supernova, jajaja estamos de acuerdo, amiga, Terry merecía sufrir un poco por haber puesto la torta tan feo (aunque con este nuevo cap yo creo que todo le salió bien, eh?), jajaja. Efectivamente Anthony se pasó un tanto pero al menos actuó bien al final. Una lástima que no se pueda decir lo mismo de la gusaracha, perdón, de Susana...ésta mujer parece que nunca cambiará, aunque ya ves Terry bien que la rechazó y le dejó en claro que después de Candy no habrá nadie más en su corazoncito jejeje.
¡Conny de Grandchester! OMG, mis ojitos no me engañan, ¡has vuelto! Jajaja, no te imaginas que alegría me da leer uno de tus reviews nuevamente, amjiga (las risas y buen humor son esenciales para escribir también). Ahora sí, luego de la fiesta vienen las respuestas, jejeje. Me alegra que te gustara este Anthony, había pensado en incluir mas dejavus entre ellos pero por adaptarme al tiempo que estarán en el campamento y ahorrarle rabietas a Terry pensé en simplificar su relación, jejeje ya ves el berrinche que hizo nomás por saber que se veían de vez en cuando :P Lo del parecido puedo contestarlo: es para confundir a la pecas sobre lo que siente-sintió por él y claro para hacer que Terry se vuelva más celoso, muajaja (soy mala, lo sé). En cuanto a Terry, ya ves, cumplí tu deseo en parte porque arrastró a la pecas a un lugar donde pudieran estar solitos para hablar...y alguna que otra cosita, jajaja. Por la pecas ya ves, ella al verse en la posibilidad de perderlo reaccionó como es lógico (y si no era así, yo te incluía en la historia para que la golpearas, jajaja). La gusaracha, perdón la Susana quiso ser más lista en este cap pero le salió el tiro por la culata porque Terry no cayó en su trampa, muajaja. Por la competencia pues tocará ver si estos chicos pueden mantenerse unidos como equipo hasta el final, porque sólo así podrán ganar, eh? Amiga debes decirme qué te pareció este nuevo cap, sé que probablemente esperabas más del guiso que sólo una probadita pero me interesa tu opinión de cómo quedó éste.
Goshy, jajaja mira que me hiciste reír con eso de que tú en el lugar de Candy si Terry sigue de celoso lo botas (y luego naaa no es cierto), jajaja. Pues Terry obvio está muy celoso pero creo que con este nuevo cap se queda más tranquilo, jejeje. Y por Susanita pues ya ves, sigue siendo una víbora, pero lo mejor es que con todo no logró salirse con la suya, muajaja.
Nereyday, me alegra que te gustara el cap anterior y espero que este te haya gustado también. Si no, cualquier sugerencia siempre es bienvenida, amiga, jejeje.
Graciaangra, antes que nada me permito darte la bienvenida a mi fic y agradecerte también por animarte a leerme. En cuanto al fic, pues sí, ya ves que la música es el contexto que he usado para desarrollarlo, ya que se supone que esta parejita ha "reencarnado", no podía dejarlos haciendo lo mismo que en sus vidas pasadas, eh? Jejeje. Los dejavus como ves son esporádicos y los uso cuando lo considero convenientes (risa malvada, jajaja). Por lo demás, si no le hayas sentido a alguna parte o si no entiendes algo en particular pues consúltalo conmigo y con gusto te lo aclaro. También acepto sugerencias, así que si tienes alguna bienvenida sea.
Xochilt, primero que todo permíteme darte la bienvenida a la historia y agradecerte por animarte a darle una oportunidad. Jejeje yo tampoco soy taaan diestra con la tecnología, amiga (muchas veces me come), pero tienes razón, vale la pena ponerse al día con ella porque las historias que aquí publican son preciosas. Por cierto quiero agradecerte especialmente por cada review que me enviaste, cuando los leía me decía "tienes que apresurarte en volver, no puedes decepcionar a las chicas", jejeje, no me molestan en lo absoluto, los considero un incentivo extra sobre todo cuando estoy sin inspiración. Para actualizar si me tardo un poco, como ya ves, mi meta siempre es volver en 3 semanas, pero a veces me extiendo sin darme cuenta PLOP lo que si puedo prometerte es que no importa cuánto tarde, nunca dejaré de volver ni de escribir hasta darles a todas el final que desean leer en esta historia. Jejeje, en cuanto al guiso espero que te haya gustado este probadita (y si no, igual quiero tu opinión, eh?). Como ves, afortunadamente Terry fue más listo que la Susanita y Candy tampoco se resignó a creer su engaño, así que punto para ellos, jejeje. Luego me cuentas qué te pareció este nuevo cap, eh?
Luz rico, totalmente de acuerdo contigo, Terry posesivo tiene un encanto difícil de definir y también de igualar, jejeje. Por la Susanita ya ves, ésta mujer no se resigna a perder, ah pero lo mejor es leer los rechazos de Terry, no? Muajaja. Espero tu opi de este nuevo cap y que me digas que tal esta probadita del guiso.
Maria Cruz, primero me permito darte la bienvenida al fic, y darte las gracias por animarte a leerme también. Jejeje me alegro que te lograra enganchar, aunque te tuviera en ascuas por más del tiempo esperado, espero que éste nuevo cap haya valido la pena y que compensara en parte la demora. Luego me das tu opinión al respecto y me dices qué te pareció, eh?
¡Dayana! ¡Dianis, amiga que gusto leerte otra vez por aquí! Jajaja ya me hacías falta, amiga. Jajaja la verdad este Anthony si se pasó un poquito pero si era necesario para provocar a Terry (planes malvados, muajaja). Desgraciadamente no pude hacer que expulsaran a Susanita por su trampa engañosa (grr la detesto), pero al menos Terry no cayó en su trampa y pudo reconciliarse con su pecosa a pesar de los engaños de ella (¡en tu cara, gusaracha! Jajaja). Luego me dices qué opinas de éste nuevo cap, eh?
Dyta Dragon, antes que nada quiero darte la bienvenida al fic y también las gracias por darle la oportunidad a la historia, jejeje. Me alegra mucho haberte enganchado, y si, lamentablemente me tardo mucho en escribir (vergüenza total PLOP), pero como siempre digo, puedo prometer fielmente que aunque tarde, no dejaré de escribir y siempre volveré para traerles un nuevo cap hasta darles el final que tanto esperan tenga la historia. En cuanto a tus sugerencias sobre Susanita...fíjate que me has dado una idea al respecto (no puedo compartirla aún, claro, muajaja), pero puedo decirte más o menos de qué va: la forma en que la saque de la historia definitivamente no puede despertar compasión, tiene que ser algo muy lejano al sacrificio (lo típico que ocurrió en la serie). También debo decir que coincido contigo con respecto al guiso, por eso tan sólo les he dado un "adelanto" de lo que será realmente, para que así nuestra parejita querida pueda volver a revivirlo en el futuro si así lo desean. Bueno ya luego me dices qué te pareció éste adelanto a ti, eh?
Avances del próximo cap: Un nuevo reto surge para el equipo femenino. El latoso de Brandon, resentido por la relación de Terry con Candy decide hacer algo para provocar a su amigo. ¿Cómo reaccionará Terry cuando la pecosa acepte la intromisión de Brandon entre ellos...por el bien del equipo?
Mm estos adelantos pueden provocar más ansiedad, lo sé, pero aún conservo la costumbre de darles jugosos adelantos cada que me atrase en actualizar, a ver si así logro compensarlas de algún modo, jejeje. En cuanto al próximo cap no tengo nada escrito aún :( pero si tengo la idea base y pienso ponerme este mismo fin de semana con ello para volver en las 3 semanitas prometidas (lo sé, suena mucho tiempo, pero haré todo lo posible para volver en ese tiempo y con un nuevo cap que sea de su entero gusto, jejeje). Hasta entonces, cualquier sugerencia, crítica, tomatazo o amenaza de muerte (espero que esto último no llegue, jajaja), pueden hacérmelo llegar a través de un review, yo lo leeré y responderé con todo gusto apenas me sea posible.
Ah y ¡feliz mes de octubre-terror, amigas! ¡Saluditos!
