Esa noche llegue a casa queriendo darle una sorpresa a Serena, debía volver hasta el día siguiente pero ya no podía soportar más la idea de estar separado de ella… las sesiones de sexo telefónico me hacía sentir más ansioso y deseoso de enterrarme en su interior y perderme por horas, cuando entré todo estaba a oscuras… parecía que no había nadie en casa e incluso se sentía fría… un extraño escalofrío me recorrió el cuerpo cuando vi que el contestador tenía un mensaje nuevo… lo encendí para escucharlo
-Serena – habló la molesta voz del perro de Seyia y yo apreté las llaves que traía en mi mano – querida… estoy en el restaurante… pero tu aun no llegas… espero que no estés todavía en casa – bromeó y yo me quedé helado… ¿Serena se iba a ver con ese rastrero?... una rabia burbujeo en mi interior, ¿Cómo es que iba a verlo?...¿qué quería ese idiota con mi esposa?... tantas ideas se agolparon en mi mente que me quede aturdido y paralizado en medio de la sala… sin saber que hacer… después de quedarme estático un momento solté las llaves y caminé al estudio como si fuera una fiera enjaulada, incluso iba bufando… abrí mi pequeño bar, saque un vaso y me serví un whisky… me lo tomé de golpe y me raspo la garganta, como no había soltado la botella me serví otro y me lo volví a beber de golpe, luego me serví un tercer trago pero solo le di un sorbo, caminé de regreso a la sala y me desplomé en el sillón… bebí lentamente mi trago, con los dos anteriores se me había calmado un poco la rabia, pero solo un poco… seguía dándole vueltas al asunto… ¿Qué quería Seyia con Serena?... ¿Por qué le llamaba con esa confianza y ligereza?... también se me ocurrían situaciones más desagradables de ese encuentro… ¿es que acaso ellos se veían a mis espaldas?
Me terminé de beber mi vaso de whisky tranquilamente, no por que estuviera más relajado sino porque las ideas que se me agolpaban en la mente eran menos y menos agradables, me volví a servir otro trago y encendí la televisión, quizá con eso se me pasara el tiempo más rápido, estuve viendo televisión sin verla y bebiendo más durante cerca de dos horas, me sentía extraño molesto y algo aturdido por la bebida, deje la tele prendida y me fui a la cocina a ver si comía algo… creo que me movía más por costumbre que porque quisiera hacerlo, di varias vueltas en la cocina sin realmente saber que se debía hacer, me sentía entumecido y enfadado… de pronto escuche la llave de la puerta, escuche que alguien entró y cerró y luego escuche el suspiro de Serena… pero no supe descifrar si era de alivio o tristeza
-qué extraño – susurró mientras caminaba a la sala – no recuerdo haber dejado la tele prendida – en ese momento salí de la cocina y me coloque a su espalda
-fui yo – le dije con la voz ronca, ella brincó por el susto, se giro para mirarme y pude ver su rostro pálido
-Darien – suspiro – me asustaste – se me quedó viendo un momento… como esperando algo… o buscando algo - ¿estás bien?
-nunca me he sentido mejor – conteste con sarcasmo
-¿qué te pasa? – preguntó extrañada
-nada – respondí tratando de contener la furia que empezaba a sentir solo de verla, lucia tan hermosa con ese vestido negro, quizá fuera un vestido sencillo, no dejaba ver demasiada piel, pero puesto en ella, lucia tan tentador y seductor, que ya podía imaginar las ideas lascivas de todos los hombres que la hayan mirado y mucho más la cara lujuriosa del perro ese
-pensé que llegabas mañana – comentó tratando de sonar tranquila, pero se podía ver que aun estaba nerviosa, seguro era por haberse visto descubierta
-pues llegue antes – dije alzando los hombros con indiferencia – fue triste no verte aquí cuando llegue – me empine el contenido del vaso que traía en la mano
Serena arrugo la nariz con molestia - ¿has estado bebiendo?
-que mas podía hacer si tu no estabas – caminé a la sala donde me desparramé en el sillón y me serví otra copa – ¿Dónde estabas? Cariño – enfatice la última palabra con acido en la voz
-yo… - se puso más nerviosa buscando que decirme – salí con las chicas – mintió y sentí deseos de estrangularla… ¿Por qué me mentía?
-¿a si? – Ironicé – que curioso – fingí demencia – acabo de hablar con cada una de ellas – mentí también y ella palideció más – y nadie te ha visto desde que volvimos – no debí decir eso, pero ya lo había dicho antes de meditarlo un poco
-bueno… yo – me sentí aliviado de no haber descubierto mi mentira, al parecer en verdad no ha visto a las chicas desde que volvimos de casa de los abuelos, sin embargo el alivio no me duro mucho al pensar que cosas habría estado haciendo en mi ausencia… de pronto cerró los ojos y suspiro
-porque no solo me dices que viste a Seyia – lo dije tan tranquilamente que hasta yo me sorprendí de mi auto control - ¿es tan difícil decirlo? – la presioné
-Darien… yo – casi se le salen los ojos de las orbitas – lo que pasa… - no sabía que decirme
-¿creías que no me enteraría? – grité y estrelle el vaso contra la pared del fondo haciéndola brincar
-cálmate Darien… no te pongas así… no sé porque te enojas
-¿Qué porque me enojo? – Grité de nuevo – quizá sea por el hecho de que me estas mintiendo – me levanté del sillón
-pero… no es para tanto
-¿Qué no es para tanto? – Caminé de un lado a otro - ¿Cómo crees que debo ponerme cuando mi esposa se encuentra con otro tipo y encima me miente? – no pude evitarlo y cuando la tuve cerca la tome del brazo apretándoselo un poco
-Darien – chilló – me…me lastimas – trató de zafarse de mi agarre - ¿Qué te pasa? – sus ojos se llenaron de lagrimas de miedo o de vergüenza al verse descubierta
-pasa que lo que no tolero son las mentiras – no la había soltado… pero tampoco le apretaba tanto el brazo… debía mantener el control o terminaría matándola
-pero es que no entiendo… porque te pones así… no es lo que parece
-¿y entonces? – La solté empujándola y haciéndola trastabillar, me jale el pelo con frustración – exijo que me lo expliques
-es que no hay nada que explicar – ella se veía nerviosa, asustada, se sobaba el brazo que le había apretado
-claro que hay mucho que explicar – volví a gritar – soy tu marido y merezco una explicación
-quizá seas mi marido… - ella también levanto la voz – pero no eres mi dueño… no puedes venir exigiendo nada
-claro que puedo exigir… - levanté la voz de nuevo - … solo me voy unos días de viaje y tu no pierdes la oportunidad de re… de encontrarte con… - apreté los puños – con ese perro – grite furioso
-¿Qué estas insinuando? – pregunto molesta
-dime… - la tomé de los brazos – ¿lo viste ayer?, ¿antier?... ¿todos estos días? – la zarandee un poco y ella ahogo un grito
-me… estas… lastimando – trató de zafarse
-¿te llevo a cenar?... ¿al cine?... ¿a un lugar más intimo? – los celos me estaban matando… yo que la amaba tanto y ella siempre jugó conmigo
-Darien… me estas ofendiendo – ella seguía tratando de zafarse y contenía las ganas de llorar – y no entiendo… a que viene todo esto
-lo que yo no entiendo – la solté dejándola caer en el sillón – es como me case con una… - me contuve de decirle fácil, solo para terminar con esta pelea que me estaba destruyendo – no sé cómo me casé contigo – ya no podía verla ahí… su cara pálida delataba que se sentía descubierta… las lagrimas que empezaba a derramar quizá eran de culpa o de rabia… pero ya no me interesaba… caminé hacia la recamara, tomé una almohada y salí para meterme en el cuarto que tenia de bodega, por suerte este ya había sido arreglado debidamente como un cuarto de visitas, y por lo menos podría dormir en una cama… aunque no fuera la mía… me quite la ropa y me tire sobre la colcha… escuche a Serena llorando durante un rato, hasta que el alcohol acabo de hacer efecto en mi sistema y me noqueo
XOXOXO
No podía entender que le pasaba a Darien… después de que se metió al cuarto de huéspedes yo me quedé un rato en la sala ahogándome con las lagrimas… todo fue tan extraño… no entendía porque se había puesto así… ni siquiera había caído en cuenta que había regresado antes de tiempo hasta mucho después que se había ido a dormir… podía escuchar sus ronquidos en el cuarto de huéspedes, a mi el sueño me estaba venciendo así que me fui dando tumbos hasta la recamara, me quite la ropa y me metí entre las sabanas, abracé mi almohada y me di cuenta que tenía un ligero aroma a Darien… lloré más con tristeza… ¿Por qué Darien se puso así?
No sé en qué momento me quedé dormida, pero no era un sueño agradable… me encontré a mi misma montando un caballo en el bosque cercano a casa de la abuela Luna… estaba perdida, y no sabía hacia donde ir… de pronto salí a un pequeño claro… y ahí estaba Darien montado en un bello purasangre negro azabache, me miraba con cierta arrogancia, como de quien se sabe poderoso… como del que toda la vida lo ha tenido todo, pero me dedico una sonrisa amena y eso me relajo… empezamos a cabalgar despacio conversando de trivialidades hasta que llegamos a un punto de la conversación que me resulto muy familiar, como si ya lo hubiera vivido
-ahora que regresemos – empecé a conversar – voy a visitar a algunos amigos que trabajan en agencias, a ver si me pueden ayudar a entrar – ya lo había pensado, iría con algunos amigos de la facultad
-porque no te tomas un año sabático – sugirió Darien sin darle mucha importancia
-porque no puedo darme ese lujo – proteste – tengo mis ahorros pero no quiero tocarlos a menos que sea una emergencia
-pero yo puedo ayudarte – su tono era amable, pero no era de las que se aprovechaba de la gente
-gracias Darien… pero no quiero tu dinero – detuve mi caballo
-vamos Serena – se detuvo a mi lado y me acaricio la mano – sabes que los Chiba tenemos mucho dinero – me sonrió – y tu eres una Chiba
-"por ahora" – pensé para mis adentros – de verdad te lo agradezco Darien… pero esa decisión es definitiva – concluí
-vamos… no seas niña – empezó a verse impaciente
-no es que sea niña Darien… es una cuestión de principios – me empezaba a poner tensa y al parecer Darien también
-vamos Serena... te lo debo – ahora entendía… él se sentía responsable porque me quedara sin trabajo
-Darien no te sientas culpable… - suspire, iba a continuar el camino pero Darien apretó mi mano
-entonces… tómalo como una compensación – se veía que trataba de contener su furia
-¿compensación? – de pronto me sentí como si alguien me hubiera sacado el aire de un golpe ¿a qué se refería con compensación?, traté de zafarme de su agarre pero no me dejo, los caballos se empezaban a mover inquietos
-por mi culpa te quedaste sin empleo… y no te dieron ninguna liquidación ni nada… yo te daré ese dinero
-Darien por favor – me traté de soltar de su agarre y esta vez me soltó, los caballos seguían moviéndose cada vez más tensos – tus intenciones son buenas pero la respuesta es no… no quiero tu dinero – enfatice casi gritando
-eres una testadura, cabeza de chorlito – espeto gritando – eres infantil e inmadura – no entiendo por qué su furia pero sus palabras solo incrementaron la mía
-vete al diablo Darien Chiba – grité al tiempo que salía disparada a todo galope con mi caballo solo oí a lo lejos el grito horrorizado de Darien… porque eso fue lo último que escuche
Y fue en ese momento que me desperté y me senté en la cama sobresaltada, bañada en sudor y muy agitada
-eso no fue un sueño – me dije en un susurro… cuando me acosté de nuevo en la cama, caí en cuenta que estaba sola, que Darien se había enojado conmigo y que se había ido a dormir al cuarto de visitas… sentí ganas de llorar de nuevo… no solo por esa extraña y absurda pelea, sino también por lo que había pasado en casa de la abuela… él me mintió… pues no me platicó porque me había caído del caballo, ni porque discutimos y me enojé con él
Estuve dando vueltas en la cama sin poder dormir de nuevo, así que me levante al baño y luego fui a la cocina por un vaso con agua… después de estar en la cocina un rato iba a regresar a la recamara, pero escuche los ronquidos de Darien y sin poder evitarlo me asomé al cuarto de visitas, él estaba tirado bocabajo sobre la colcha, se había quitado la ropa, solo se había dejado el bóxer, el parecía estar muerto solo los ronquidos indicaban que estaba muy dormido, sin darme cuenta me acerque y fui jalando la colcha para cubrirlo un poco… en eso estaba cuando al acercarme más y bajo la luz que entraba de el pasillo le vi lo que parecía un moretón en la espalda, cerca del hombro, con cuidado prendí la luz, esperando que eso no lo despertara, afortunadamente no lo hice, así que observe el moretón, y casi me le voy a los golpes al darme cuenta de que no era un moretón cualquiera… era un chupetón… sentí tanta furia que de verdad pensé golpearlo, aunque sabía que no le haría mucho daño, así que me controlé, respire profundamente mientras abandonaba el cuarto… me metí en la recamara y me senté en el centro de la cama abrazándome las piernas mientras lagrimas de rabia y dolor se derramaban sobre mis mejillas… no podía ni imaginar las cosas que estuvo haciendo Darien durante su viaje… una idea atravesó mi mente y fue como si me hubiera atravesado una espada el corazón, recordé la conversación que escuche el otro día en la cafetería… ¿y si Esmeralda estuvo con él?... ¿si fue a buscarlo a su viaje?... ¿y si ella lo sedujo y él la aceptó?... entre más ideas llegaban a mi mente, más lagrimas se derramaban de mis ojos… de nuevo el sueño me venció, pero seguro mi cansancio fue demasiado porque esta vez ya no tuve sueños ni nada
A la mañana siguiente me desperté triste… decepcionada… pero sobre todo… me sentía furiosa… él no debía ofrecerme dinero ese día… él no debió mentirme con respecto a mi caída… y mucho menos debió reclamarme nada de nada cuando él no respetaba nuestro matrimonio… independientemente del hecho que no me ama, debía respetarme, como su esposa… y no lo hizo… seguro se la pasó revolcándose con la pirugolfa de Esmeralda o con otras más… ¿y quién no quisiera ser amante de Darien, si él es todo lo que una mujer puede desear y más?... solo de pensarlo se incrementaba mi furia… solo de imaginar que alguna zorra estuvo entre sus brazos, haciéndolo gemir, recibiendo sus besos y sus caricias los celos me carcomen dejando en mis venas amargura y coraje… cuando me levanté de la cama me di cuenta que era pasado el medio día, ni siquiera tenía hambre, pero no me agradaba la idea de quedarme en cama más tiempo, me levante sintiéndome toda entumida, me dolía el cuerpo igual que la cabeza… supongo que todo el estrés de la noche, tuve que sentarme en la orilla de la cama un momento porque me sentía algo débil, después me dirigí a la cocina más por costumbre que por otra cosa… al pasar frente al cuarto de visitas pensé en Darien… ¿se habría levantado ya?... una parte de mí quiso asomarse a verlo… pero la parte que estaba enojada y molesta decidió que no era buena idea, así que seguí mi camino a la cocina… di un salto al ver a Darien inclinado dentro del refrigerador buscando cosas, por suerte él no se dio cuenta, se enderezó y me miro, pero no podía descifrar su mirada, se veía triste… evidentemente crudo, percibí también arrepentimiento… seguro por cómo me trató anoche, pero no me sentía con ánimos de pelear con él en estos momentos, le di la vuelta y me acerqué a la cafetera y comencé a preparar café sin decir una sola palabra…
Darien preparó huevos y pan tostado, yo serví el jugo y el café cuando estuvo listo, ambos nos sentamos a la mesa como siempre lo hacíamos, pero ahora había mucha tensión entre nosotros, nos mirábamos poco, y no nos dijimos nada mientras comimos… me levanté de la mesa y recogí los trastes
-yo los lavo – dijo en tono serio… dejé los trastes en el fregadero y salí de la cocina
Me fui a la recamara y me metí a bañar… el agua caliente destensó mis músculos, y me relaje, pero no dejaba de sentirme algo cansada… me vestí informal, al fin que no iba a salir hoy, no tenía planes ni ganas de salir, cuando me dirigí al estudio a buscar un libro me encontré que Darien salía del cuarto de visitas, perfectamente bañado, rasurado, vestido impecable aunque informal… como siempre lucia sexy y atractivo… como todo un galán
-voy a salir – me dijo serio, algo en mí explotó y no pude soportarlo más
-¿te vas con ella? – le grite cuando avanzaba a la sala
-¿disculpa? – me dijo extrañado girándose
-ya me oíste – espete acercándome a él – vas a salir con la zorra de Esmeralda… o acaso vas a ver a otra piruja
-¿de qué estás hablando? – preguntó, aunque su mirada no era de molestia, sino más bien de arrepentimiento… de seguro por verse descubierto
-hay no finjas demencia ¿quieres? – Estaba furiosa – crees que no me iba a dar cuenta que tu viaje de negocios no fue más que un pretexto para irte a revolcar con otra – no podía dejar de gritar por mucho que me faltara el aire – o con otras
-Serena te juro que no te entiendo – mantenía un tono tranquilo… de seguro para no alargar esta conversación – voy a la oficina a dejar unos papeles
-mentiroso – grité mientras mi mano se estampaba en su mejilla – mientes siempre… mientes todo el tiempo
-pero… - se sobó la mejilla – yo no miento – se defendió ofendido
-claro que mientes… mentiste sobre mi caída… y mientes ahora
Se puso pálido –Serena… yo… - se quedó mudo, sin saber que decir… seguro al verse descubierto en sus mentiras
-cierra la boca – le grité – no quiero que me digas una más de tus mentiras… no quiero escuchar tus malditas mentiras – caminé hacia la recamara
-espera Serena – me detuvo del brazo
-suéltame – me zafé de su agarre – no quiero que vuelvas a tocarme en tu vida ¿me entiendes? – En ese momento tome una decisión definitiva – de ahora en adelante cada quien hará su vida, ni tú te mentes en mi vida ni yo en la tuya… de aquí al día que firmemos el divorcio me quedaré en tu casa, pero será como si fuéramos dos extraños ¿entendiste? – prácticamente lo deje con la palabra en la boca mientras me encerraba en la recamara… en eso pude oír que sonó su celular y no pude evitar pegar la oreja a la puerta para escuchar
-Chiba – ladró al teléfono – voy saliendo del departamento – le respondió a quien le haya hablado… luego escuche cerrarse la puerta, y ya no escuche nada más, yo me derrumbe en la puerta a llorar mi desgracia, y mi tristeza, y mi rabia, y todo mi dolor…
XOXOXO
-Chiba – le ladré al teléfono en cuento lo contesté
-Darien te estamos esperando en la oficina, ¿ya vienes para acá? – me preguntó Yaten con su habitual sentido del humor, lo que me resultó molesto y detestable
-voy saliendo del departamento – le contesté al tiempo que salía de la casa – allá te veo – sin decirle más o esperar que dijera algo le colgué, me sentía tan extraño, enfadado, pero a la vez triste… ¿Qué le pasaba a Serena?... podía entender que estuviera enojada por lo de anoche, y podía entender que estuviera furiosa por lo de su caída y el pleito que tuvimos… pero… ¿de dónde sacaba eso de las fulanas y de Esmeralda?... eso sí que no lo podía entender… mientras manejaba a la oficina le estuve dando vueltas al asunto… la decisión que tomó Serena, me parece de lo más extraña y fuera de lugar… y entre más le doy vueltas me parece que todo es solo un pretexto… ¿es que acaso es una manera de lograr tener una relación extramarital con el perro ese?… gruñí de furia solo de pensarlo… llegue a la oficina de malas, sin contar con que los estragos de la cruda me estaban fastidiando más el día.
-qué cara hermano – me saludó Yaten cuando salía del ascensor
-no tengo otra – le respondí pasando a su lado a mi oficina - ¿ya están todos en la sala de juntas? – le pregunté
-si… todos están esperando… pensé que venias del aeropuerto… ¿Cómo es eso que salías del departamento cuando te llamé? – me dio un golpe en el hombro, lo que me molestó porque dio justo en un golpe que sufrí mientras estuve de viaje… caminé de espaldas conversando con uno de los gerentes y di de lleno con un librero bolado, me dolió hasta el alma y el golpe que me dio Yaten me hizo enfadarme mas
-¿acaso eres mi madre? – le grité dejándolo helado y mudo – venia del departamento y punto… ahora vayamos a la junta – deje unos papeles en la oficina y tomé otros y salí a la sala de juntas con Yaten pisándome los talones…
Desde ese día las cosas no mejoraron con Serena… sino todo lo contrario… prefería pasar el día entero en la oficina que llegar a casa y sentir la tensión en el ambiente… sé que por un lado estaba mal, porque no sabía lo que hacia ella durante mi ausencia, pero me resultaba imposible estar mucho tiempo en casa… ya ni siquiera desayunábamos juntos, ni mucho menos conversábamos, yo salía antes que amaneciera y regresaba muy tarde por la noche, por lo que no nos veíamos… tratábamos de mantenernos lejos del camino uno del otro… pero aun así me torturaba la idea de pensar que ella estuviera saliendo con el perro ese o con otro tipejo… así que tomé una decisión un poco masoquista… pero necesaria
-Agencia Metelia, buenos días, le atiende Beryl, en que puedo servirle – me saludo una amable mujer
-quiero hablar con Jedite Metelia por favor – pedí con afán
-enseguida lo comunico – se escucho el corte de línea para dejar entrar la típica música de llamada en espera
-Jedite Metelia - respondió un hombre
-hola Jedite… habla Darien – saludé al hombre que me podría ayudar
-hola Darien… que milagro saber de ti – saludo con entusiasmo - ¿Qué necesitas esta vez?... no me digas que requieres que investigue a otra arpía – sonrió divertido por su propia broma - ¿acaso es un posible cliente para la empresa? – Se puso un poco más serio –ya sabes que lo que necesites te lo consigo
-lo sé amigo – y en verdad siempre estuve contento con su trabajo detectivesco, el podía sacarle información a una piedra y siempre era información correcta y fidedigna – por eso siempre te contrato… necesito que investigues a mi esposa
-¿tu esposa? – Estaba seguro que se estaba atragantando con su café por el ataque de tos que le dio – bien… bien – se recupero pronto – dame sus datos
Le pasé la información relevante de ella, y le pedí que la siguiera un tiempo… que también quería información de su vida en general, sus amigos, conocidos, parejas, todo lo que pudiera averiguar
-bien amigo… te contactaré en un mes para darte mis avances – respondió con el profesionalismo que le caracterizaba
-gracias amigo… después me pasas la cuenta – sabia que lo que hacía era inapropiado y definitivamente lo que averiguaría seria doloroso para mí, pero dado que no la veía en todo el día era necesario saber que tanto hacia mientras yo no estaba en casa... ¿Qué más podía hacer?
Ya no solo me sentía desgraciado en casa sino además en mi oficina, tanto Yaten, como Haruka y mi padre e incluso a veces mi abuelo me preguntaban que qué me pasaba… que porque tenía esa cara de amargado, que si estaba enfermo, que si comía yo bien… ya había pasado un mes desde que le pedí a Jedite que investigara a Serena y lo único que quería saber era que había averiguado - ¿Qué pasa contigo primo? – me preguntó Haruka por enésima vez en el día
-nada – respondí secamente
-pues no lo parece… parece que te ha pasado un camión encima – me observo con detenimiento a pesar de la mala cara que le puse – no duermes bien – no era una pregunta – apuesto a que tampoco comes bien… - suspiro – si sigues así solo vas a conseguir enfermarte – yo fingía estar escribiendo en la computadora – necesitas vacaciones… o un exorcista – murmuro más para sí pero con la intención que lo escuchara
-lo que necesito es que me dejen en paz – objete molesto sin despegar los ojos de la pantalla – que dejen de meterse en mi vida y se ocupen de la suya
-estamos preocupados por ti – hizo un largo silencio – y por Serena – yo me tensé al escuchar su nombre y dejé de escribir – Yaten me contó que las chicas han intentado hablar con ella y no han podido, ella no quiere ver a nadie ni saber de nada
-no debería preocuparse por ella – dije con sarcasmo – de seguro está bien – tan bien como para dedicar todo su tiempo al perro ese, pensé apretando la mandíbula
-¿es que nunca nos vas a contar que pasó entre ustedes? – lo miré y si las miradas mataran el ya estaría muerto
-no tengo… - iba a decirle que no tenía que darle explicaciones a nadie de lo que pasaba entre nosotros, pero el timbre del teléfono me interrumpió – si Setsuna
-señor Chiba… el señor Malachite Metelia está aquí… viene a dejarle un informe – el corazón se me detuvo un momento para después arrancar en carrera libre… desbocado, al fin sabría que tanto había estado haciendo mi esposa este mes
-dile que pase – colgué el teléfono y me levanté de mi silla – no te quito mas tu tiempo primo – le dedique una sonrisa sardónica y el suspiro resignado y poniéndose en pie
-recuerda que la familia se preocupa por ti primo – me miro como disculpando mi mal genio y salió de la oficina dejando entrar a Malachite
-Darien… tanto tiempo sin vernos – me extendió la mano y nos saludamos – que gusto volver a verte – sonrió, pese a su gran tamaño su mirada era sosegada y transmitía paz
-igualmente Malachite… - nos sentamos – ¿quieres un café? – pregunté
-no gracias, esto será rápido – eso me puso más tenso de lo que estaba – el informe en sí es pequeño, pesé a tener un mes investigando a tu esposa – sonrió divertido mientras me entregaba una carpeta de no más de 10 hojas, yo miré la carpeta extrañado mientras la abría, la primera hoja parecía su curriculum, su fecha de nacimiento, datos generales de su familia, su profesión, sus estudios y su trabajo, la siguiente hoja era una referencia detallada de sus amistades más cercanas, dentro de la cual estaban sus inseparables amigas, también había una lista de parejas sentimentales, no supe si sentirme aliviado o furioso al ver que sus parejas habían sido 3 hombres, Alan Stevenson, Kelvin Rogers y Diamante Némesis, en especial al mirar al último un recuerdo amargo me hizo sentir nauseas, hice una nota mental de pedir más datos relacionados a ese tal Diamante
-¿son todas sus parejas? – pregunté sin poder evitarlo
-en efecto… ella ha tenido muchos admiradores – sonrió coqueto – pero creo que es de las mujeres que prefieren las relaciones duraderas
-ya veo – seguí leyendo, las siguientes dos hojas era en detalle lo que había estado haciendo en sus trabajos, incluido el que estuvo haciendo para el perro de Seyia… aunque algo me llamó la atención, la fecha de actividades llegaba al día de hoy – esto no me queda claro – giré la hoja para que Malachite viera a lo que me refería
-ella está trabajando en esa empresa – dijo como si fuera lo más normal – por lo que sé estuvo ausente algunas semanas, pero volvió hace poco más de un mes… - yo me tensé de inmediato y sentía mi sangre hervir
-le subieron el sueldo – aseguré más para mí que para nadie
-no… - contestó en automático – tiene el mismo sueldo y las mismas funciones que tenía antes de sus "vacaciones"… bueno, por llamar a su ausencia de algún modo – por la sonrisa que me dedico supe que él sabía cómo se habían dado esas "vacaciones" pero que apropiadamente no quiso aclarar
Continué revisando el informe, las siguientes hojas eran un resumen de su matrimonio conmigo, aunque era evidente que la parte intima no estaba reflejada en el informe, no pude evitar soltar un suspiro de alivio, sabia de sobra que su agencia era experta en destapar escándalos sexuales y situaciones muy intimas de las personas, pero agradecía que no se metieran de ese modo con Serena y conmigo… las ultimas hojas eran un informe detallado de sus actividades del último mes... no supe si sonreír de alivio o de decepción… el informe indicaba que la rutina de Serena había sido la misma, de la casa al trabajo y del trabajo a la casa, no excedía las horas laborales, y no salía a comer con nadie… ella comía sola en su oficina y todo lo que trataba con Seyia siempre era ante la mirada de todos… jamás tenían encuentros fuera de la oficina, ni llamadas sospechosas entre ellos, y los fines de semana se la pasaba encerrada en casa, sin salir de ella, o cuando salía a hacer las compras siempre era sola… había recibido llamadas y visitas de sus amigas, incluso de sus padres, pero siempre eran cortas… la señora Zirconia, la señora que iba a hacer la limpieza había declarado que Serena estaba prácticamente apartada del mundo… alejada de todos… algo en mi corazón se oprimió… y sentí un nudo en mi garganta
-¿eso es todo? – pregunté sin apartar la mirada de una foto que había al final del informe… se la habían tomado cuando salía de la oficina al estacionamiento… detuve el impulso de acariciarla porque tenía audiencia
-eso es todo por ahora… ¿vas a querer que sigamos con la investigación? – en su tono había un comentario no dicho de… ¿tiene caso?
-por el momento no… si los necesito les llamo – extendí la mano mientras me ponía en pie sin soltar el informe – gracias por todo… dile a mi secretaria el monto de sus honorarios para que les haga un cheque – me respondió estrechando mi mano
-casi lo olvido – sonrió divertido como un niño pequeño… me entrego un sobre – también tomamos algunas fotos – se retiró dejándome solo en la oficina, revisé la foto que venía al final del informe… se veía triste… ojerosa… demacrada, algo se me contrajo en el estomago… abrí el sobre y se me resbalaron las fotos del ansia que sentía, eran algunas fotos de ella… en el restaurante cerca de su oficina… entrando al edificio donde vivimos… comprando víveres en el supermercado… pero en todas se veía triste... pálida… incluso enferma… se me contrajo el corazón… esta investigación resulto no ser lo que esperaba
XOXOXO
Esta noche Darien llegó tarde como siempre… eso me mantenía despierta gran parte de la noche… eso me mantenía llorando hasta que el sueño me vencía casi llegada la mañana… estos dos meses se me han hecho tan largos y tan tensos… que incluso me he empezado a sentir enferma… mis amigas y mis padres me han estado buscando todo este tiempo, hablo con ellos poco y lo más superficial posible… trataba de alejarme de ellos lo más que pudiera porque no quería dar explicaciones y escuchar sus consejos ni sus comentarios
-buenas tardes señora Serena – me asustó la señora Zirconia haciéndome saltar – lo siento no quise asustarla – le sonreí para tranquilizarla - ¿se siente bien? – me pregunto preocupada
-no me he sentido bien últimamente – me levante de la silla donde estaba y sin poder evitarlo me mareé – creo que estoy incubando un virus o algo parecido
La señora Zirconia me miró y me sonrió dulcemente... – seguro se le quita en unos siete meses más o menos – dijo divertida
-¿Cómo? – pregunté sin entender
-no me haga caso querida – se rió divertida y salió de la cocina
Durante varios días le estuve dando vueltas al asunto de la señora Zirconia, y una preocupación se había anidado en mi cabeza… ¿desde cuándo no tenía mi periodo?... de pronto esa preocupación fue creciendo cual bola de nieve… ¿qué podía hacer?… estaba en la oficina, pero el ansia de saber que hacer me hizo salir disparada a la farmacia más cercana… compré una prueba casera y regresé a la oficina… no quería que Darien viera por accidente la cajita o se diera cuenta… me encerré en el baño de mi oficina y seguí religiosamente las instrucciones… esperé el tiempo indicado… el cual dicho sea de paso me resulto eterno… esperé y esperé y esperé hasta que pasaron los 5 minutos…
-dos líneas – por dos segundos no supe que significaba eso, así que leí el instructivo – dos líneas – dije con angustia… ahora sabía que significaba eso…me desplomé en el suelo del baño con las rodillas - ¿Qué voy a hacer? – empecé a derramar lagrimas… una parte de angustia y otra parte de felicidad… un bebe… de Darien y mío… instintivamente me toqué el vientre con mi mano… ahora entendía porque me empecé a sentir enferma, con nauseas, mareada, con cansancio… y yo que pensaba que era por la tensión… suspiré… ahora tendría que cuidarme mucho… tenía que comer mejor, dormir y descansar bien… y seguir todas las indicaciones del médico.
Tuve que esperar varios días para poder visitar a Amy… no le pude dar detalles por teléfono cuando la llamé para pedirle me hiciera un espacio en su agenda… ella trató de averiguar pero prefería platicarle todo en persona y que ella me confirmara si estaba embarazada
-y bien Serena – habló Amy en tono materno - ¿Qué pasa?... me extrañó mucho que me pidieras una cita… no porque me moleste verte… pero… bueno, te has alejado tanto de nosotras
Yo me sentí avergonzada y baje la vista… me miré las manos – creo que estoy embarazada – la exclamación que hizo Amy me hizo mirarla, estaba sonriendo feliz
-Serena eso es una excelente noticia – se veía contenta – deja que le cuente a las demás – iba a tomar el teléfono pero la detuve
-no Amy… por favor – suplique… ella me miró extrañada pero desistió de usar su teléfono – no quiero que se enteren
-pero somos tus amigas – me reclamó
-lo sé… pero por ahora las cosas no van bien con Darien – mis ojos se llenaron de lagrimas – así que por el momento quiero que todo esto quede entre tú y yo ¿sí? – suplique
Ella suspiro y se irguió en su escritorio como la profesional que siempre ha sido – de acuerdo – concedió resignada – bien – sacó unas hojas de su escritorio, y empezó a hacerme una serie de preguntas – ahora vamos a revisarte – me pasó a otra sala donde me puse una bata y luego me subí a una cama especial… me puso gel en el abdomen cuando me lo descubrí y prendió un monitor para ver el ultrasonido… lo primero que escuche fue un sonido rápido y repetitivo
-Amy – la mire con angustia – ¿algo está mal? – le preguntó
-no amiga – me miro y me transmitió confianza – ese es el corazón de tu bebe – en ese momento me solté a llorar…cómo si no llevara días llorando... estaba confirmado… estaba embarazada de Darien… - tienes aproximadamente 10 semanas de embarazo, en este momento se está desarrollando el pequeño cuerpo de tu bebe... – ella me explicaba, pero lo cierto es que no podía dejar de ver la pantalla, ciertamente no veía nada tampoco, pero en ese momento esa imagen me pareció lo más bello de este planeta… la maravilla de la maternidad y la creación de la vida era en si un milagro indescriptible….
Después de terminar el chequeo me dio una serie de recomendaciones de alimentación, de cuidados, me mando unas vitaminas… y le hice prometerle que conservaría conmigo el mismo privilegio entre médico y paciente, que no les contaría nada a las chicas ni a mis padres… ni a nadie… ya no fui al trabajo… tenía tantas cosas en la cabeza que no podría pensar en publicidad ni aunque mi vida dependiera de ellos… por eso me fui al centro comercial… en teoría iba por un helado doble de chocolate… pero terminé paseando por el área de bebes… tenía ganas de comprar cosas para el bebe pero… no podía llevarlas a casa… no podría contrale a Darien lo del bebe… quizá más adelante… pero si las cosas no mejoraban como en estos dos meses no mejoraron… me sentí triste… por suerte me consolé con el helado… me quedé meditando en las fechas… mi divorcio sería pronto y tal vez el no notara el embarazo… a este matrimonio le quedaban menos de dos meses… me encaminé al área de maternidad… todos los conjuntos, las blusas, los vestidos eran hermosos, pero gritaban embarazada a simple vista, opte por regresar a ropa casual y compre un par de blusas holgadas… tal vez eso me serviría por ahora… aunque no he tenido que interactuar con Darien últimamente es preferible evitar que él lo note…
Creo que de solo confirmar mi embarazo todos los síntomas me llegaron juntos, ahora todos los días a primera hora tengo que correr al baño a vomitar… me siento mareada y muy cansada, sin contar mis deseos de comer más chocolate del permitido, hoy me sentí demasiado agotada para ir a trabajar, así que le avisé a Seyia que tenía un virus y que no iría, me pasé toda la mañana tirada en la cama… empecé a idear como iba a decorar el cuarto que sería para el bebe ahora que naciera… aun no sabía que será pero debo ir preparando todo… por suerte recupere mi empleo y voy a empezar un fondo de ahorro… el cuarto será en tonos verdes o amarillos, algo muy delicado… sus muebles serán blancos, con decorados sencillos… le compraré un móvil de gatitos para sus primeros meses… no pude evitar sonreír solo de imaginarlo… lástima que nunca aprendí a tejer correctamente pero le compraría una manta especial y se la bordaría… empecé a pensar en nombres… Alexander… Elizabeth… Darien… suspiré… si es niño espero que se parezca a su papa, con esos hermosos ojos zafiros que hipnotizan o una hermosa niña que tenga su pelo negro como el ala de un cuervo… que tengan su sonrisa… y su porte… será hermoso mi bebe… me estaba quedando dormida cuando oí ruido en la cocina… de momento me sobresalté… después pensé que podría ser la señora Zirconia y me relajé… pero me volví a sobresaltar porque ella no venía los jueves… con cuidado y cautela me levanté de la cama y me dirigí despacio a la cocina… me asomé por la puerta pero no vi nada así que entré a la cocina y pude ver a Darien dándome la espalda tomando un vaso con agua
-¿Qué haces? – pregunté antes de darme cuenta que había abierto la boca
-bebiendo agua – me contestó serio
-me refiero a que pensé que estabas en la oficina – en ese momento se giro y me miró… se veía ojeroso… como enfermo, incluso me pareció verlo más delgado
-vine a recoger unos papeles que olvide en la mañana – se veía serio, pero su mirada no era de furia
-ya veo – dije sin interés
-¿te molesta? – pude notar un poco de sarcasmo en la voz
-no – levante los hombros restándole más importancia
-pensé que quizá te había interrumpido en algo
-no… para nada… solo me extrañó verte aquí
-esta es mi casa ¿no?… creo que tengo derecho a estar en ella cuando yo quiera
-si tu lo dices – avancé y me serví un vaso con agua, entre que me asusté y vi a Darien me empecé a sentir extraña… como con taquicardia
-no esperarás que no venga a casa solo para no molestarte…
-haz lo que te dé la gana – dejé el vaso vacío de mala gana en el fregadero y salí casi corriendo de la cocina… iba llegando a la recamara cuando vi todo negro y me invadió una pesadez, no perdí la conciencia pero no pude reaccionar lo suficientemente rápido para no caer al piso… me quise levantar pero no pude, la pesadez persistía… solo podía sentir el frío del piso y me estremecí
-Serena – escuche la voz de Darien algo alejada – Serena ¿te encuentras bien? – podía sentir como me iba tomando en sus brazos… su calor me hizo sentir reconfortada
-bájame – pedí débilmente
-no hasta que te deje en la cama
-estoy bien – me retorcí en sus brazos
-se que te molesta mi presencia… - se quejo y el tono de su voz me pareció herido – pero deja que te ponga en la cama – lo deje hacer sin oponer resistencia una vez que llegamos a la recamara me deposito con suavidad – se hinco a mi lado en el suelo - ¿te sientes bien? – se veía preocupado
-sí – se me seco la garganta solo de verlo, tan hermoso y a la vez tan… vulnerable – me moví muy rápido y me maree… no pude evitar caerme – sonaba tonto pero en realidad eso me había pasado
-¿te has mareado seguido?
-no, solo es un poco de gripa – fue todo lo que dije… me puse nerviosa temiendo que se diera cuenta de mi estado
-¿quieres que llame a mi primo? - me preguntó
-no… estoy bien… pero creo que voy a dormir un rato – me acomodé en la cama de modo que le di la espalda… al poco sentí que me puso una manta… sentí su presencia un momento, pero después de un suspiro se levanto y se fue cerrando la puerta yo poco a poco me fui perdiendo en la inconsciencia
XOXOXO
No sé donde tengo la cabeza… en vez de traerme unos papeles me traje otros… tuve que regresarme al departamento a recogerlos… me sorprendió que el auto de Serena estuviera estacionado… ¿es que no se fue a trabajar?... no pude evitar sentirme celoso… estos malditos celos son mi tortura… aunque las investigaciones no mostraron que tuviera una relación con nadie no puedo evitar preguntarme que hace, con quien, a quien ve, y aunque la vi demacrada e incluso enferma no puedo doblegarme ante ella… cuando entré al departamento y no la escuche me sentí aliviado hasta cierto punto… al menos no tendríamos un enfrentamiento, o un trato frío como los llegábamos a tener tan pronto coincidíamos en la casa… cuando me sorprendió en la cocina me molestó su pregunta… porque sentí que fue muy fría conmigo… cuando me gire a verla me quedé helado al verla… se veía tan hermosa… pese a unas pequeñas ojeras ella simplemente se veía radiante… pero no me dedico su acostumbrada sonrisa que me iluminaba el corazón, así que saco en conclusión que ese brillo no es por mí… y me da coraje, por eso le respondo tan fría y secamente… me deja con la palabra en la boca pero al poco tiempo en vez de oír un portazo escucho que algo cae al piso… me asomé y me asusté al ver a Serena tirada en el suelo, como una pequeña muñeca de trapo, aunque intenta levantarse no puede, así que corro a ayudarla, puedo sentir su enfado al tenerme cerca, y es como ir abriendo la herida en mi corazón que ya tengo a causa de ella… pero no puedo dejarla así… además su olor y su calor me reconfortan a la par que me lastima… en definitiva me he vuelto un masoquista…
Cuando se giró en la cama y me dio la espalda sentí deseos de tocarla… de acariciarle el cabello… pero no pude, la cubrí con una cobija, el frío no le hacía bien a su gripa… suspire frustrado y salí de la habitación… pero no me pude ir del departamento, me metí a mi habitación y dejé la puerta abierta… me sentí mal porque mis celos me cegaron de nuevo y la traté mal sin poderlo evitar… la perdí aun sin siquiera tenerla, su mirada fría me decía que jamás podría amarme y eso me oprimió el corazón…
Ya pasaron quince días desde que ella se desmayo… la rutina volvió a la amargosa normalidad, me voy temprano a la oficina y regreso tarde, antes lo hacía porque estaba furioso… lleno de rabia y de celos, pero conforme pasaba el tiempo lo hacía para no importunarla y no ver su mirada fría y distante, las pocas veces que interactuamos hay tanta tensión y el ambiente es tan pesado, que se puede cortar el aire con un cuchillo… el teléfono de la oficina me saco de mis pensamientos
-señor Chiba –
-¿Qué pasa Setsuna?
-el señor Kou quiere hablar con usted – rodee los ojos, el humor de Yaten me crispaba los nervios… pero desafortunadamente era el abogado de la familia… tenía que tratar con él
-hágalo pasar – suspire
-hola hermano – me saludo con su alegría característica, yo rodee los ojos de nuevo – veo que el carácter no mejora… - de pronto se puso serio y eso no me gusto – y esto no te va a ayudar – me mostró un sobre…su rostro mostraba condescendencia y supe que contenía antes de abrirlo… me lo entregó y me tembló la mano mientras trataba de abrirlo, de ella saque una hoja de papel con sello oficial del juzgado donde solicitamos el divorcio
-es el citatorio – comenté en cuanto lo leí
-si – afirmó Yaten – les piden que se presenten dentro de dos semanas para firmar el divorcio – de pronto me sentí como si algo me hubiera golpeado el estomago sacándome todo el aire
-dos semanas
-es el tiempo que les queda – dijo con pena… - pero… - hizo una pausa y se rió – puedes secuestrarla… te la llevas a casa de Luna y la mantienes ahí un mes… así podremos evitar ir al juzgado y el juez creerá que quieren seguir casados
Yo no pude evitar sonreír aun en contra de mi voluntad, después suspire con tristeza – no creo que valga la pena
-¿pero qué dices hermano? – Me miró sorprendido – claro que vale la pena
-no Yaten no vale la pena – sentí un nudo en mi garganta antes de pronunciar estas palabras – ella no me ama… jamás me amará
-bueno, pero puedes tratar de conquistarla – se defendió
-ella me desprecia… si vieras su mirada fría y distante
-hermano… - hizo una pausa tal larga que tuve que mirarlo a los ojos – tu no querías este matrimonio… - no era una pregunta – pero no pareces muy feliz de separarte de ella, aun cuando será inevitable – su rostro mostraba claramente que no entendía mi actitud… yo cerré los ojos un momento… el carraspeo para llamar mi atención
-la amo – dije sin abrir los ojos, pude escuchar que jalo aire producto de la sorpresa – la amo con todo el corazón… pero ella jamás me amara – de nuevo sentí ese extraño dolor en mi pecho… como si me faltara el aire
-de veras hermano… deberías tratar de conquistarla – yo solo negué fervientemente con la cabeza sin decir nada – bien… de acuerdo… ahora – suspiró – hay ciertos asuntos que debemos tratar con lo del divorcio
-¿Qué asuntos? – pregunté extrañado… mi cerebro se estanco y no sabía de que me hablaba
-pues dado que no firmaron acuerdo prenupcial ella tiene derecho a la mitad de los bienes que ambos generaron durante estos meses, tú te quedas con la otra mitad de ese dinero – tomó una hoja de mi escritorio y mi pluma fuente y empezó a garabatear algo – trataré de que no se metan con los bienes de la empresa, pues ésta pertenece a tu abuelo y a tu padre… si Nick se pone listo quizá quiera solicitar acciones de la empresa, pero bueno, a menos que me digas lo contrario podemos solicitar un amparo para las acciones – yo lo miré como si se hubiera vuelto loco - ¿Qué? – me preguntó extrañado mientras dejaba de escribir
-dale la mitad de mis bienes personales… no creo que quiera acciones de la empresa, pero si las solicita también dáselas – me miro como si me hubiera salido otra cabeza – también quiero que le des el departamento y el auto que ahorita manejo, si quiere vender todo o conservarlo es su decisión
-pero… - levanté la mano para que me dejara continuar
-también quiero que le den una pensión económica nada despreciable para el resto de su vida
-pero Darien – se levantó asustado
-haz lo que te digo Yaten – mi comentario no daba lugar a contradicciones
-bien – suspiro resignado y se acerco a la puerta – en un rato te tendré el documento para que lo revises, y una vez le des el visto bueno se lo mandaré a Nick para que se lo entregue a Serena y lo firme antes de la cita en el juzgado, así se podrá anexar al acta de divorcio
-gracias – la mirada de mi amigo era de extrañeza y algo de compasión… seguro piensa que me he vuelto loco, pero es lo menos que merece Serena por haber padecido este tiempo conmigo… no pude evitar recordar nuestras noches de amor… el modo en que se retorcía entre mis brazos llena de placer… recordé sus caricias… sus besos… su calor… su olor… ese recuerdo era lo mejor que ella me había dado… y siempre la llevaría en mi corazón… hasta que diera mi último aliento
Días después llegue a casa como siempre tarde… pero esta vez había algo extraño… la luz de la sala estaba encendida, cuando entré vi a Serena sentada en el sillón con la mirada perdida se veía tensa y ojerosa
-esta mañana me entrego Nick unos papeles… de tu parte – se veía que trataba de mantener la calma
-¿y bien?... ¿es que acaso no te parece suficiente lo que te he dejado? – le pregunté empezándome a sentir molesto
-no – fue todo lo que dijo yo me quedé tan impactado que no me pude mover mientras ella se me acerco… sus ojos eran flamas de furia, su mano impacto contra mi rostro tan fuerte que me giro la cara – esto es un maldito soborno y no lo quiero – grito – regreso al sillón y tomó unos papeles que supuse eran el acuerdo, lo rompió en dos – no quiero tu maldito dinero – me lo lanzo al pecho – no quise nunca tu dinero… no lo quiero ahora, y mientras tenga vida no lo querré – se puso roja de la furia así que jaló aire varias veces para tratar de calmarse
-Serena… ese es tu derecho como mi esposa – intenté razonar con ella sin tratar de sobarme la mejilla por mucho que me ardiera
-me importa un carajo si es mi derecho o no – grito de nuevo y luego volvió a hacer respiraciones para calmarse… se notaba su rabia… pero también se notaba que no quería alterarse – no quiero nada de ti… ni ahora ni nunca… lo único que quiero es que esto termine lo más pronto posible y no volverte a ver jamás… y hacer de cuenta que nada de esto paso
-bien – grite yo también y la hice saltar, pero no me importo – si eso es lo único que quieres de mi lo tendrás – caminé a la recamara de visitas – y te juro que si por mi fuera firmaba el divorcio mañana mismo para no tener que molestarte con mi presencia… y hacer de cuenta que nunca te cruzaste en mi camino – entré a la recamara y azote la puerta… pero no me pareció suficiente así que le lance un puñetazo a la madera, haciéndole una pequeña marca de mi puño… el cual me dolió hasta el infierno, pero en ese momento no me importaba nada
Al día siguiente tuve que ir a la enfermería de la empresa para que me revisaran el puño no porque me preocupara, sino porque Yaten casi me había arrastrado a la enfermería… no me la rompí aunque estuve cerca… así que me la vendaron para evitar no sé qué cosas con el hueso… lo cierto es que no podía prestarle atención al médico, pues mi mente repetía una y otra vez las palabras de Serena… esas me dolían más que la mano… si me rompiera todos los huesos del cuerpo el dolor no se compararía con el dolor que siento por su desprecio…
El fatídico día llegó… toda la noche me la pasé en vela… tenía unas enormes ganas de no levantarme… de no ir y no firmar nada… pero debía hacerlo… con trabajo me levanté de la cama y me metí en la ducha para despertarme completamente, hoy no iría a trabajar después del juzgado así que me puse unos jeans, un polo, un saco y mis mocasines, con pereza me fui a la cocina, al pasar por la recamara principal me di cuenta que estaba abierta… me asomé y no había nadie, después fui a la cocina imaginando que ahí encontraría a Serena… pero me equivoque… no había nadie en casa, decidí ir al estudio pero tampoco estaba ahí… ¿en qué momento se fue Serena?... eso me dio tristeza… era doloroso imaginar que no volveríamos a estar juntos… pero lo fue aun más al sentir esa extraña sensación de abandono… fue como un golpe al pecho… ni me dieron ganas de desayunar… regresé a la habitación principal, me senté en la cama y tomé la almohada que había estado ocupando ella… su aroma inundo mis sentidos, por un momento me tomé la libertad de imaginar que era a ella a quien abrazaba y que el olor se desprendía directamente de su níveo cuello… suspire de nuevo llenando mas mis pulmones de su aroma, y después… solté la almohada como si quemara… era momento de volver a la realidad y enfrentar mi camino… en soledad y sin su presencia… por el resto de mi vida
Deambule por la ciudad antes de llegar al juzgado, cada que me acercaba a mi destino, un hoyo en mi pecho se iba haciendo más y más grande, cuando entré a la recepción de la oficina del juez Serena estaba sentada en una orilla del sillón, con la mirada perdida, sus ojeras delataban que ella tampoco había dormido bien, y se le notaban los ojos rojos… se veía tan desvalida que por un momento quise correr e hincarme a sus pies y cubrirla de vez, para mitigar ese dolor que opacaba sus bellos ojos… contuve el impulso apretando los puños
-señor Chiba – dijo la recepcionista en tono meloso, yo solo la miré feo así que ella retrocedió en su coquetería – el juez aun no puede recibirlos, pero por favor tome asiento… gusta algo de tomar
-nada gracias – le respondí de manera seca y cortante, ella regresó a su escritorio, Yaten y Nick estaban al otro lado de la recepción conversando en voz baja y mirándonos de reojo de vez en cuando, yo los ignore y me senté cerca de la puerta… también tuve deseos de preguntarle porque se había ido antes que yo… pero… me mordí la lengua para tragarme esa pregunta…
Los minutos parecieron eternos mientras esperábamos, el aire podía cortarse con cuchillo… de pronto el sonido del teléfono me hizo saltar, y al parecer a Serena también
-si señor… está bien… enseguida señor – decía la recepcionista cuando atendió el teléfono – el juez Hinou los está esperando – señaló la puerta del despacho… caminamos al despacho y yo sentía que iba al matadero
-señores Chiba – nos saludo con una sonrisa mientras nos sentábamos – abogados – se dirigió a los mencionados – veo que el tiempo se pasó volando – bromeo con una sonrisa tranquila… pero al no tener audiencia se puso serio – bien… empecemos con este asunto… el abogado de la señora Chiba me entregó un documento en el que asegura que no solicitará ningún tipo de compensación ni retribución por estos meses de matrimonio pese a que el matrimonio se realizó bajo los términos de mancomunado – al escuchar esto miré a Serena, ella tenía la atención en el juez y asentía… después mire a Yaten, el me dijo un "lo siento" inaudible y me miro con pena… supongo que no quiso comentarme nada de eso… - ¿está de acuerdo señor Chiba? – me preguntó… yo solo suspire y asentí con la cabeza
-bien… dado que estamos de acuerdo… - nos entregó un folder con varias hojas – este es el acuerdo de divorcio… necesito que lo firmen y así… - hizo una pausa – quedaran formalmente divorciados… sus vidas volverán a ser como antes de conocerse – yo solo me estremecí… mi vida jamás sería igual… -señora Chiba – le entregó una pluma a Serena ella la tomó dudosa… el juez abrió el folder desde su lugar – firme aquí por favor – le indico en una línea… Serena se inclinó pluma en mano, y yo solo dejé de respirar, casi rozando el papel con la pluma ella se detuvo… no sé qué pasaba por su mente… tenia la mirada perdida – bueno… entiendo que esto es difícil – dijo el juez quitándole la pluma a Serena… ella lo miró extrañada – señor Chiba – me hablo mientras me tendía la pluma – firme aquí – yo tomé la pluma y como le paso a Serena, casi rozando el papel me detuve… ¿Por qué se detuvo Serena?... ¿es que acaso no quiere divorciarse de mí?, esa idea me hizo sonreír… ¿es que se arrepintió de no pedir nada?, esa idea me dolió… ¿y si me retracto?... no sabía qué hacer… firmar o no firmar… - vaya, vaya – dijo el juez divertido – veo que las cosas están un tanto confusas ¿no?... abogados… ¿Por qué no les damos a los señores Chiba un momento para que conversen? – oía las palabras del juez pero no las entendía… no fui consciente que nos habían dejado solos hasta que alcé la vista… miré a Serena al tiempo que ella me miraba a mi… y así nos quedamos mirándonos uno al otro sin saber que decir… sin saber que hacer…
•·.·´¯`·.·•Ƹ̴Ӂ̴Ʒ Noche de Copas Ƹ̴Ӂ̴Ʒ•·.·´¯`·.·•
Bueno, que tal, esta vez traté de apurarme más a escribir. Espero que les haya gustado el capítulo…
Gracias a todas y cada una de las personas que me agregan a sus favoritos, que me tienen en sus alertas y a quienes me dejan reviews… les agradezco de corazón…
Y bueno, solo puedo agregar que esta historia está llegando a su fin… ¿Qué pasara ahora?... ¿habrá un último round antes de firmar? ¿Se reconciliaran?... que les parece…
Muchas gracias y nos seguimos leyendo
Las quiero
Ángel Negro
