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El resto de la semana hasta el sábado transcurrió normal. Ginny no le había vuelto a hablar a Irene y ella tenia unas ganas locas de ir a Hosmeade.

La mañana de la excursión se levantó muy temprano para prepararse y bajó con Luna al vestíbulo, donde estaban todos. Pero no vio a Harry. Al fin lo vio a la entrada de Hosmeade. Luna se fue con Ron, Hermione y Ginny( Esta ultima no miró a nadie) y se fueron.

- ¿A donde quieres ir?- Preguntó Harry a Irene.

- Me gustaría dar un paseo y hablar contigo.- Contestó muy sonriente. Harry aceptó. Sabia que ella quería hablar a solas con el, así que se la llevo aun sitio donde casi nunca iba nadie. Era un sitio rodeado de arboles desde don de se veía la Casa de los Gritos. Mientras caminaban, Harry pensó en lo desastrosa que fue su anterior cita con Cho.

Cuando llegaron allí, Irene vio la casa a lo lejos y preguntó:

- ¿Qué es eso?

- Es la Casa de los Gritos, donde conocí por primera vez a Sirius.- "Ya empezamos mal" pensó Harry.

- Me gustaría hablar de ese tema, de Sirius y de mi padre, me refiero.

- Ah- Dijo Harry. ¿Qué le diría?

- Sabes, mi padre me hablo de Sirius. Dijo que era un asesino que había ayudado a que Voldemort matara a tus padres- Irene tragó saliva y prosiguió- Pero cuando me dijo lo de que lo habían metido en Azkaban sin ser juzgado, a mi me pareció muy injusto. Y ese Peter, ¿No pudieron hacer una investigación sobre el? El ministerio antes estaba hecho una ruina. Y tu pobre padrino tubo que sufrir por culpa de ese Peter, de Voldemort y del ministerio. Y ahora, cuando por fin es libre, va y le mata ¡Su propia prima!- Harry se hechó a llorar. No le echaba la culpa a Irene, no pensaba en Sirius, pensaba en lo desgraciado que había sido el mismo. Irene lo abrazó con tal fuerza, que aprecia que sentía lo mismo que el. Entonces, ella susurró:

- ¿Sabes como murió mi madre? Mi madre murió al yo nacer. Cuando fui mas consciente y mi padre me lo contó, hubo un tiempo en el que yo pensaba que yo era la culpable de su muerte. Pero eso no es cierto. Y tu tampoco tienes la culpa de que todo halla pasado por como esta. Es el destino...

- Entonces odio al destino. -Dijo, y los dos se rieron, sin soltarse, y así estuvieron un buen rato.

Ron, Hermione y Luna estaban en las Tres Escobas cuando llegaron Harry e Irene.

- ¿Qué tal la pareja?- Preguntó Hermione. Irene y Harry también hablaron de otros temas mas alegres, así que se les veía mas contentos.

- Bien- Contestaron los dos. Luna miró las manos de los dos. Las tenían cogidas. Ella rió por lo bajo.

- ¿Que pasa?- Preguntó Harry, pero Luna no contestó. Entonces se acordó de Ginny- Oye, ¿Dónde esta Ginny?

- Está con su "fabuloso" novio invisible. Quien se lo cree... - Dijo Ron con sarcasmo. El sabia lo de Ginny y Harry pero no sabia lo de la pelea de Ginny e Irene.

- ¡Ah!- Dijo Harry- Pues ya es hora de que vosotros también tengáis uno.- Entonces alguien entró en la taberna. Era Snape. Se sentó en una mesa solo y se puso a leer unos papeles. -¿Os acordáis de el día que recibió la carta? Aquí hay algo raro.

- Y es algo que no nos incumbe, Harry. -Dijo Hermione molesta.

- ¡Si que nos importa!- Afirmó Ron. En ese instante, Snape se acercó a ellos, y con su voz fría, dijo:

- Ya es hora de que volváis al castillo, ¿O es que no os habéis dado cuenta?- Ron lo miró con una cara de desprecio y todos se levantaron y se fueron. Ya en el castillo, Harry, Irene y Hermione fueron a la biblioteca.

- ¿Por qué no ha querido venir Ron?- Preguntó Hermione en voz baja para que la señora Pince no los riñera.

- Está practicando quiddich. Yo tendré que ir después, solo tiene que practicar mas. Hoy elegimos a otro jugador- Irene pensó en el día en que Harry se le había declarado.

- Pues sabéis que- Dijo desinteresadamente Irene- La buscadora de Ravenlaw dice que este año no juega, entonces, el capitán del equipo, me ha dicho que necesitaba una buscadora. Mañana me harán unas pruebas.

- ¡En serio!- Dijo Harry- competirás contra mi, jaja.

- Y no solo por eso la dejarás ganar, ¿Verdad?- Dijo Hermione. -Te acuerdas...- Pero enseguida se callo. Iba a comentar lo de Cho. Entonces Harry cambió de tema.

- Bueno, que me tengo que ir a practicar, ya nos veremos, hasta mañana, adiós.- Le dio un beso a Irene y se fue. Irene pensó en que no estaba tan de acuerdo con que no lo volvería a ver hasta mañana. Subió corriendo hacia el dormitorio y, mientras observaba la preciosa puesta de sol, vio como Harry jugaba en el campo de quiddich.