No podía firmar… simplemente no podía, un terrible miedo se atenazó en mi corazón… me asustaba el embarazo, me asustaba no verlo más… todo me asustaba… muy temprano en la mañana había salido en silencio de la casa, llevando mis cosas, no podía volver a esa casa nunca más y pensé que era lo mejor, llevé mis cosas a mi departamento… un departamento que me parecía tan pequeño, tan extraño… no quería vivir ahí tampoco… pero no podría hacer otra cosa por ahora… ¿Qué pasaría con mi bebe?... él no merecía no conocer a su padre… pero… si él no lo quería… no podría soportar que su desprecio hacia mí lo extendiera a mi hijo…
No me di cuenta de nada a mí alrededor hasta que levanté el rostro y vi que estaba sola con Darien, nos miramos pero rápido desvié la mirada… miré mis manos temblorosas… lo oí suspirar y a mí se me formó un nudo en la garganta
-no puedo hacer esto – dijo de pronto, en su voz se escuchaba el dolor
-¿Cómo? – pregunté levantando la mirada… sus ojos reflejaban dolor, tristeza, angustia… mi mano me picaba por tocarlo… por mitigar su dolor
-Serena – se levantó y me levantó tomándome de los brazos, pero no me lastimaba… me miró a los ojos… dejándome en estado de shock… sus ojos me hipnotizaban siempre… pero ahora había un brillo que no entendía… - Serena… - repitió… me soltó un brazo y me acaricio la mejilla… yo no pude evitar cerrar los ojos – te amo – escuche en un susurro y pensé que estaba alucinando así que abrí los ojos de golpe
-¿Qué dijiste? – no pude evitar preguntar
Él sonrió y me tomó el rostro con las dos manos – te amo – dijo mirándome directamente a los ojos… mis ojos se llenaron de lagrimas y tuve que sujetarme de sus manos
-no juegues conmigo – suplique llorando
-nunca en mi vida he estado más seguro de algo en mi vida como de esto… sé que tu no me amas y jamás lo harás… pero no podía quedarme callado con esto… yo no podía dejarte firmar sin antes confesarme…– me soltó y se giró al escritorio – ahora si puedo firmar
-no – grite desesperada mientras lo tomaba del brazo – yo también te amo… - me abrace a su brazo – te amo – repetí ahogada por las lagrimas
Sentí sus brazos rodeándome, me inundo su calor, su olor y yo lloré de alegría… - repítelo – me pidió al tiempo que me tomaba la barbilla obligándome a mirarlo
Lo miré directamente – te amo – le dije sonriendo, me enjuago las lagrimas y bajo su rostro hasta besar mis labios dulcemente, puso su frente sobre la mía
-yo también te amo – susurro abrazándome fuertemente, enterró su cara en mi cuello – extrañaba tanto tu olor – me besó delicadamente el hombro – extrañaba tu sabor – yo suspiré y enterré mis dedos en su pelo
-Darien – suspiré – te extrañe tanto – me aferré más a su cuerpo y lo oí jadear
-y yo más – me acarició la espalda sobre la ropa mientras sentía que nos movíamos, de pronto sentí el escritorio sobre mi trasero mientras devoraba mi cuello con sus labios y su lengua
-Darien… - susurre a su oído – aquí no – suplique
-lo siento – me abrazó apenado – me dejé llevar – yo no pude evitar sonreír –vámonos de aquí – susurro a mi oído con la voz ronca… yo me estremecí de expectativa, esa voz prometía muchas cosas… caminó a la puerta arrastrándome de la mano
-espera – me detuve en seco y me solté de su agarre
-¿Qué pasa?
-falta hacer algo – corrí al escritorio y tomé el acuerdo de divorcio, mire a Darien y él contuvo el aliento asustado… tomé ese maldito documento y lo rompí en tantos pedazos como pude… mientras lo hacía su miedo se convirtió en jubilo… salimos corriendo de la oficina… todos estaban en la sala de espera pero no me fije en nada y tire los papeles al aire
-no requerimos sus servicios – decía Darien mientras pasábamos fuera de ahí… a lo lejos pude escuchar la risa de alguien y un lo sabia lleno de alegría pero no reconocí la voz de Yaten o de Nick, así que asumí que había sido el juez
Subimos al auto de Darien y el manejó al su departamento… había algo que debía decirle antes de continuar con nuestra vida juntos – Darien – lo llamé tocando su brazo
-que pasa cariño – no pude evitar sonreír por su tono dulce
-hay algo que… quiero decirte – me daba miedo hablar de eso… pero tenía que hacerlo y era mejor ahora que en otro momento… lo vi tensarse y me sentí temerosa
Sentí su mano sobre la mía – porque no hablamos en casa – me dijo y gire a verlo… su toque era suave, pero su mirada se veía algo seria
-de acuerdo – suspire… no tardamos mucho en llegar… entre delante de él y en cuanto cerró la puerta me gire y lo abrace fuertemente – te extrañé tanto – no pude evitar sollozar… por un momento se puso tenso… pero después de un momento me abrazó dulcemente
-yo también te extrañé – de nuevo sus manos viajaron por mi espalda pero ahora bajo la ropa… se sentía tan bien… que no pude evitar jadear – tu piel es tan suave
-Darien – jadee… atacó mis labios con desesperación y mi mente se empezaba a nublar y solo quería que me llevara a la habitación y me hiciera el amor… cuando acaricio me cintura recordé lo que quería decirle en el auto – espera – lo detuve de los hombros, y el volvió a besarme – por favor – jadee, me dejo a regañadientes jalando aire
-¿Qué pasa? – se quejo
-Darien… - sentí mi corazón desbocarse y no era por sus besos - … hay algo que debo decirte – le tomé la mano y me senté en el sillón y lo jale para que hiciera lo mismo… de nuevo se puso tenso… me levanté la blusa y él levantó una ceja
-pensé que querías hablar – dijo divertido
Yo negué con la cabeza… no había otra forma de decirlo… - Darien… - tomé su mano y la puse sobre mí vientre – te presento a tu hijo… - él me miro extrañado… como procesando – pequeño – puse mi mano sobre la suya – te presento a tu papá
-¿Serena? – Su mirada buscaba que le contestara su pregunta silenciosa - ¿estás?
Yo solo asentí – tengo tres meses – dije llena de orgullo… según había leído en algunas páginas de internet las nauseas pasaban después de los tres meses, así que ya no me sentiría tan mal como todas las mañanas
-yo…yo… - se quedó mirando mi vientre con la mirada perdida… – papá – grito feliz – voy a ser papá – repitió mientras se hincaba a mis pies y me llenaba de besos el vientre
-Darien – me reía por las cosquillas que me hacia pero no lo aparté, le acaricie el cabello con ternura - ¿estás feliz? – pregunté algo temerosa
-claro que sí – se abrazo de mi cintura sin levantarse, levantó la mirada y vi algo que jamás creí posible… Darien tenía los ojos húmedos… estaba llorando de felicidad
-tenía tanto miedo – le quité el cabello del rostro
-¿miedo?
-temía que no lo quisieras – no pude evitar sollozar – pensé que me odiabas – se estiró dejando su rostro a la altura del mío… apoyó su peso sobre sus brazos y me miró intensamente, retándome a retractarme de mis palabras – hemos tenido días difíciles – le acaricié la mejilla – las pocas veces que nos veíamos solo peleábamos… - se me hizo un nudo al recordar esos días… el bajó la mirada con tristeza
-nunca te he odiado – admitió mirando mi vientre – pero los celos me cegaban – levantó la vista y vi rabia y furia
-¿celos? – no entendía eso
Me besó suavemente los labios, luego suspiro y se sentó en el sillón tomando mis manos entre las suyas – el día que llegué de mi viaje encontré un mensaje de… Seyia – pronunció su nombre apretando los dientes… yo levanté la ceja extrañada ¿Qué mensaje? – Decía algo de que te estaba esperando… y que aun no llegabas – podía sentir sus manos vibrando de furia… saque una de mis manos de ente las suyas y la puse encima para acariciarlo… se relajó un poco – yo me puse frenético tratando de imaginar que tenias tú qué hacer con ese perro – apretó los dientes… - cuando llegaste y te vi con ese vestido negro… te veías tan sexy que me volví loco de celos
-además que estabas ebrio – lo amonesté y el agacho la mirada apenado… le acaricié el rostro – en la mañana me llamo… se enteró que estaba buscando trabajo… porque alguien pidió referencias mías, me dijo que quería hablar conmigo… que quería que volviera a la empresa… primero quiso venir al departamento, pero pensé que no era correcto así que lo cité en un restaurante de por aquí cerca… si se ponía pesado lo dejaría en vergüenza – sonrió mirándome divertido – también le dije que sería solo un café porque tu volvías a buena hora de la oficina – me interrogo con la mirada – no quería que supiera que estaba sola – me estremecí solo de pensar la desconfianza que me dio en ese momento
-chica lista – me besó la mejilla
-ahora entiendo esa cara de gato que se come al canario cuando lo vi
-imaginó que yo llegaría del trabajo mientras tú lo veías y escucharía el mensaje – concluyó sombrío
-maldito suertudo – susurré y él sonrió
-fue mi culpa – lo miré extrañada – no debí ponerme así sin esperar una explicación… tú decías que no era nada y yo debí creerte– se veía acongojado
-me asustaste mucho… primero porque no pensé que llegarías… y cuando te vi tomado y furioso… - me estremecí al recordar su mirada rabiosa – no sabía cómo reaccionar ante ti
-lo siento tanto – me abrazó – no quería asustarte… no quería dañarte... – besó mi cabeza
-tampoco yo fui muy cooperativa – dije con pena abrazándolo de la cintura
-¿a qué te refieres? – me preguntó mientras me movía de modo que pudo mirar mi rostro
-bueno… ese día no dije nada – suspire recordando – pero al otro día fui yo la agresiva – se puso tenso y agacho la mirada – yo también estaba celosa – él levanto una ceja interrogándome… volví a suspirar – esa misma mañana que llegaste fui a hacer unas compras y luego por un café, estaba tranquila hasta que oí tu nombre y el de Esmeralda en la misma frase y bueno… las mujeres decían que ella trataría de conquistarte, que no te dejaría en paz – su mirada se volvió un poco acusadora y ofendida – escuche que estaba de viaje y me volví algo irracional – dije con pena – yo bueno… imagine que quizá ella te habría ido a buscar… - se me hizo un nudo en la garganta al recordar todo ese sufrimiento – luego esa noche que caíste como piedra en la recamara de invitados salí por un vaso de agua… cuando regresaba a mi recamara no pude evitar pensar en ti – él me sonrió – te iba a tapar, te acostaste desvestido pero sobre las cobijas – su rostro decía que no recordaba nada – y vi que tenias un chupetón – dije con la voz estrangulada
-¿un qué? – preguntó extrañado
-un chupetón… en tu espalda – él se rascó la cabeza sin entender… y después de un momento se sonrió divertido - ¿qué es tan gracioso? – me enfurruñé y me crucé de brazos
Me besó la mejilla con dulzura – creo que sé lo que paso – dijo sin dejar de sonreír y yo sentí deseos de borrarle la sonrisa de un puñetazo – cuando estaba de viaje me golpee con un librero mientras venia platicando con alguien – lo miré con cara de pocos amigos… lo que vi no fue un golpe – y no pude ni sobarme… no podía parecer un niño llorón – hizo un medio puchero – pero cuando llegue al hotel traté de sobármelo y no sé… el moretón se hizo feo
-pero… - iba a refutar su teoría pero me cerró los labios con los dedos haciéndome guardar silencio
-Serena – me giro el rostro para que lo mirara – te juro por mi vida – me miro a los ojos directamente… sin dudas, ni titubeos – que no he estado con nadie desde que me casé contigo… y que no deseo estar con nadie que no seas tú… te amo – me acarició la mejilla – y te amaré siempre
-yo también te amo – le acaricie la mejilla a la par… delinee sus ojeras – luces cansado – lo observé bien – has bajado un poco de peso – me dio tristeza ver su desgaste físico… de un rápido movimiento me senté a horcajadas sobre él sobresaltándolo… le dedique una sonrisa tierna y él se relajó posando sus manos en mis piernas… le acaricie el rostro… su frente… sus mejillas… sus ojeras… sus labios… acaricie su cabello con ambas manos para luego rodear su cuello con mis brazos… acorté la distancia y lo besé… un beso suave… tierno… con el que quería transmitirle todo el amor que sentía por él… me abrazó por la cintura pegándome más a él… el beso era tan lento que parecía que se había detenido el tiempo… él me correspondía de la misma forma… con delicadeza… con suavidad… no había erotismo ni lujuria en ese beso… solo amor… mucho amor
-tu luces hermosa – me acarició la mejilla… - ahora entiendo ese brillo en tus ojos –me acomodó un mechón de cabello tras la oreja
-¿a qué te refieres? – pregunté sin entender
-el otro día vi en tus ojos un brillo especial… - suspiró – pensé que era por otro hombre – se puso tenso – soy un tonto ¿no? – me dijo entre divertido y angustiado
-hemos sido unos tontos cariño – le di un beso fugaz en los labios… - pero eso ya no importa… ahora debemos mirar hacia adelante… pensar en nosotros y en nuestro bebe – puse mi mano sobre mi vientre
-será una hermosa niña que tenga tus ojos – colocó su mano sobre la mía
-tal vez sea un niño idéntico a ti… pero lo único que me importa es que venga sano – acomodé mi cabeza en el hueco de su cuello – es lo único que le pido a Dios – él me estrechó en sus brazos
-y haremos todo lo necesario para que así sea cariño – me enderezó para mirarme - ¿tienes hambre? – Me preguntó como si fuera una niña pequeña… yo negué con la cabeza - ¿quieres dormir un rato? ¿No estás cansada? – volví a negar con la cabeza… recargue mi cabeza de nuevo y suspire
-hay algo – dije mientras caminaban mis dedos sobre su pecho - que me gustaría hacer en este momento – mi voz se volvió un susurro seductor - ¿vas a complacerme? – pregunté con un pequeño puchero
-todo lo que me pidas te lo daré – me dijo muy solemne abrazándome
Me enderecé un poco a modo de que acerqué mis labios a su oído – hazme el amor – susurré sensualmente… de su garganta salió un gruñido… mi idea le encantaba… mordí ligeramente su oreja tentándolo
-Serena – gruñó y buscó mis labios con desesperación… los besó con ansia… me tomó el rostro con ambas manos, se recargó en el respaldo dejándome a mí sobre él literalmente… yo enterré mis dedos en su pelo – te amo… tanto – sus labios viajaron por mi mandíbula a mi cuello mientras sentía sus manos por todo mi cuerpo
-yo también… te amo – me abracé más a él y contoneé mi cadera restregándomele… ambos jadeamos – te necesito – ahora fue mi turno de lanzarme a sus labios, tanto tiempo lejos de él… tanto dolor y tanto sufrimiento… lo necesitaba con toda mi alma… ahora y para siempre… le quite con desesperación su polo… de haber podido se lo hubiera arrancado… le besé y le lamí la piel de su pecho… él solo gruñía y gemía… me saqué la blusa con desesperación mientras contoneaba mi cadera – te… necesito – me arranqué el sostén y lo lance lejos – tócame – le supliqué mientras le tomaba sus manos y las ponía sobre mis senos
-amor – gruñó mientras se lanzaba a besarlos… los chupó y acarició con deseo – yo también… te… necesito… - me ayudo a levantarme y a quitarme los zapatos, y el pantalón… luego se puso en pie y se quitó también los zapatos y los pantalones… se sentó de nuevo y me arrastró con él sentándome a horcajadas – te amo… tanto – me besó el cuello… bajó entre mis senos… acarició mi estomago y vientre – espera – se detuvo sobresaltado
-¿Qué pasa? – pregunté algo narcotizada por la pasión… traté de abrazarme a su cuello
-no… podemos – me detuvo de los hombros para que no me acercará
-¿Por qué? – Me sentí rechazada y me dio un desagradable escalofrío – no me deseas ¿verdad? – Agache la cabeza… sentí un nudo en la garganta – me estoy poniendo gorda ¿verdad?... ¿es eso? – con trabajo me salía la voz, así que hable un poco en voz baja… me bajé de sus piernas dándole la espalda… recogí mi blusa y me la puse haciendo un esfuerzo por no llorar… me agache por mi pantalón cuando del sillón oí una risa estridente… una carcajada limpia… de reojo miré que Darien se destornillaba de risa… tomé uno de mis zapatos que tenia a la mano – eres un idiota – grite al tiempo que le lanzaba el zapato... solo alcance a golpearle el hombro pero al menos dejo de reír por un momento – encima de todo te burlas de mí – caminé furiosa a la recamara
-espera cariño –me dijo divertido tomándome de los brazos… se movió tan rápido que no lo escuche
-suéltame idiota – me zafé siguiendo mi avance a la recamara logré entrar pero cuando quise cerrarle la puerta en las narices él ya tenía medio cuerpo adentro… solo lo alcancé a golpear un poco con la puerta – quítate – traté de empujarlo pero nada evitó que entrará
-cariño… - dulcificó su voz – cálmate… por favor – me pidió tratando de abrazarme… yo retrocedí de manera huraña – no me estaba burlando de ti – empezó a explicar sentándose al pie de la cama… yo lo fulminé con la mirada – de verdad – aclaró
-claro que te burlaste… - me quejé – además del hecho que me ves gorda – hice un puchero… de nuevo sentía ganas de llorar… él sonrió - ¿ves? – Lo señalé indignada – eres un idiota Darien Chiba… debí divorciarme de ti – me crucé de brazos furiosa
-eso sí que no – se levantó tan rápido que creí que me iba a golpear y por instinto me agaché… me rodeó con sus brazos – jamás dejaré que te alejes de mí… ¿entiendes? – su voz encerraba una promesa… era decidida y sincera – eres mía ahora y para siempre – me llenó de besos el rostro… yo por mucho que me resistía no pude evitar dejarme ganar por sus caricias y me hizo sonreír – cariño… escúchame por favor – me pidió y luego me dio un beso en los labios… me soltó un poco pero no del todo… me fue jalando hasta que nos sentamos al pie de la cama – te amo – susurró a mi oído haciéndome estremecer – eres la mujer más hermosa que he conocido – siguió susurrando – eres una diosa – su mano me acariciaba la pierna… desde la rodilla hacia arriba… - te deseo tanto – mordió ligeramente mi oído y no pude evitar jadear
-Darien – gemí – me… rechazaste – me quejé entre suspiros… mi conciencia se iba perdiendo a causa de sus caricias
-no tontita – me tumbó sobre la cama y se colocó arriba de mí… yo me quise mover pero colocó mis brazos arriba de mi cabeza deteniéndolos con una mano- es solo – abrió mi blusa con su otra mano – que quiero – acaricio con un dedo mi cuello… en medio de mis senos… no pude evitar estremecerme soltó mis brazos pero yo no me moví – necesito – bajó su dedo por mi esternón… mi ombligo… - hacerlo lento – bajo por mi vientre y ahí se detuvo – no sé de estas cosas pero no quiero lastimar a mi bebe – se me llenaron los ojos de lagrimas al oír como decía "mi bebe"… había tanta dulzura en su voz – quiero hacerlo con cuidado – besó mi vientre con ternura
-sabes que te amo – dije sonriendo
-lo sé – besó mi centro con delicadeza para luego quitarme la tanga y abrirme las piernas – te necesito tanto – besó y lamió mi centro de manera lenta… usando su lengua y sus labios en un suave vaivén
-Darien – gemí jalando su cabello – estoy… a punto – grité enfebrecida a causa del orgasmo… y me desplomé lánguida sobre la cama
-¿te gusto? – preguntó poniendo su rostro a la altura del mío y me dio un delicado beso
-aja – alcance a decir sonriendo… se me empezaron a cerrar los ojos…
-¿te estás durmiendo? – Preguntó indignado mientras me olisqueaba el cuello – no te duermas – me hacia cosquillas
-dame un minuto ¿sí? – suspire… le acaricié la cara… él se acostó a mi lado abrazándome… recargó su cabeza en mi hombro
-creo que yo también descansaré un momento – se acurrucó más a mí y yo le abracé el brazo – te amo – susurró… sin darme cuenta me perdí en la inconsciencia…
XOXOXO
Podía ver a Serena conmigo en un amplio jardín… ella estaba cargando un pequeño bebe de cabello rubio, era la viva imagen de su madre… era tan hermoso… yo me sentía tan feliz que no cabía en mi de felicidad
-sostenlo – me dijo mientras me entregaba al bebe… yo me sentía torpe pero muy feliz… de pronto la vi ponerse de rodillas frente a mi
-¿Qué haces? – Pregunté antes de gemir pues su pequeña mano me acariciaba a lo largo de mi miembro – Serena – gruñí estremeciéndome… la sentí sacarlo de su confinamiento – Serena – volví a temblar al sentir su lengua en toda mi longitud – si sigues así… no podré sostener… a nuestro hijo – mi voz se sentía cada vez más
-solo disfrútalo cariño – me dijo con una voz tan sensual que no me pude resistir… lo metió por completo en su boca… de un modo tan lento y erótico… no pude evitar cerrar los ojos y echar la cabeza hacia atrás
-cariño – gruñí… bajo la niebla de lujuria pude recordar que yo sostenía algo en mis brazos y lo apreté para no dejarlo caer… - cariño – cada vez me llevaba más y más al abismo del placer… como ella decía solo podía disfrutar de las caricias que me proporcionaba con sus labios y su lengua – Serena – grité con la voz ronca mientras terminaba en su boca… y me daba cuenta que no estaba de pie… sino acostado… no en un jardín sino sobre una cama… y que lo que sostenía en mis brazos era una almohada… lo único real de todo era la pícara de mi esposa… la cual seguía atendiéndome concienzudamente con sus labios
-al fin despertaste – me dijo mi rubio tormento – no podía despertarte – se quejó mientras ponía su rostro a la altura del mío… sus ojos estaban llenos de curiosidad - ¿Qué estabas soñando? – su voz se debatía entre la intriga y los celos… yo por instinto abracé con fuerza la almohada que aun tenia entre mis brazos
-¿Por qué? – pregunté algo extrañado por su pregunta
-tenias una cara tan – me acaricio el rostro con una mano – tan relajado… dichoso… te veías tan feliz
-soñé a nuestro hijo – dije suspirando y una gran sonrisa se formó en mis labios… ella sonrió y sus hermosos ojos se llenaron de lagrimas
-¿en serio? – le acaricie el rostro
-no estés triste – cerró los ojos y una lagrima bajó por su mejilla
-no estoy triste – sonrió aun con los ojos cerrados – estoy muy feliz – nos giré a ambos sobre la cama dejándola bajo mi cuerpo ella me miró sorprendida y divertida
-¿muy feliz? – le dedique mi mejor sonrisa pícara
-mucho – sonrió inocentemente… o al menos eso aparentaba
-crees que si hago esto – delineé su esternón con mi dedo - ¿seas feliz? – ella suspiro y levantó un poco el pecho
-aja – ronroneó como un pequeño gatito
-¿y esto? – pasé mi lengua por su oreja
-aja – gimió un poco alto
¿Y… esto? – mis dedos viajaron al sur de su cuerpo lentamente… ella me dio mejor acceso… acaricie su centro despacio
-Darien – lloriqueó empujando un poco sus caderas
-tranquila… - acaricie sus pliegues – mi pequeña gatita – besé sus labios intensamente… sin dejar de acariciarla con mis dedos… se sentía tan húmeda y lista para mí que deseaba enterrarme en ella de manera salvaje… pero quería que esto fuera un momento sutil… tierno… me coloqué ente sus piernas y acaricie mi miembro contra su húmeda entrada… lo hice a un ritmo pausado… - Serena – le susurre al oído mientras seguía tentándola… ella me miró… - te amo – me acaricio la cara
-yo también – lentamente me fui entrando en ella… - te amo – suspiro mientras me recibía en su interior – te amo tanto – se abrazó a mi cuello y a mi cadera
-eres lo mejor… que me ha pasado – fui moviendo mi cadera despacio… quería amplificar la sensación lo mas que se pudiera – eres todo lo que… alguna vez soñé… lo que nunca… imaginé… - seguí moviéndome… - eres más… de lo que… merezco – mi voz era ronca… casi un susurro – y agradezco… a la vida… haberte conocido – mi respiración ya era trabajosa pues trataba de ir a un ritmo lento
-Darien – ella empujó sus caderas encontrándose conmigo – soy yo… la que no te… merezco… - fue besando mi mandíbula
-me encanta… cuando haces eso – gemí besando toda la piel que podía mientras me seguía moviendo en su interior
-te amo – me decía mientras se abrazaba más estrechamente a mi
-te amo – repetía una y otra vez mientras mis embestidas se hacían más rápidas y más profundas – te amo tanto – estábamos llegando al borde… podía sentir como me envolvía más y más en su interior
-te amo – gritó mientras se dejaba arrastrar por su orgasmo, lanzándome al mío propio… nos quedamos quietos sin movernos… regulando nuestras respiraciones, nuestras piel estaba caliente… me giré trayéndola conmigo aun seguía unido a ella… quería quedarme así con ella para siempre... nuestras respiraciones se hacían más normales… poco a poco me iba perdiendo en la inconsciencia pero no soltaba a Serena… ella también se iba relajando en mis brazos… - ¿Darien? – preguntó en un susurro
-mujum – ya me estaba durmiendo
-harías cualquier cosa por mí ¿verdad? – su voz se oía temerosa… como dudando si decirme algo o no
-¿Qué pasa? – acaricie su mejilla
-es que… - titubeo
-¿Qué pasa cariño? – enderecé la cabeza para mirarla… sus ojos se veían temerosos – sabes que cualquier cosa que me pidas te la daré
-¿cualquier cosa? – sus ojos brillaron maliciosamente… yo solo asentí divertido por su cara – tengo hambre – hizo un tierno puchero – y si no me alimentas – escondió su cara en mi cuello y su aliento me hizo cosquillas – me vas a obligar a devorarte a ti – mordió mi hombro con un poco de saña haciéndome respingar
-de acuerdo… devoradora de hombres – bromeé - ¿Qué se te antoja de comer?
Ella lo meditó unos momentos – lasaña – sus ojos brillaron con ilusión – lasaña con espinacas
-¿de qué restaurante la quieres? – pregunte tratando de pensar en donde podría pedir la lasaña
-no quiero comida de fuera – hizo cara de asco
-¿entonces? – en cuanto pregunté me arrepentí de haberlo hecho… sus ojitos brillaron
-dijiste que harías lo que fuera por mí – me recordó con su cara más inocente… yo dudé un momento que decir y ella comenzó a llorar
-tú lo dijiste – se sentó en la cama y se abrazó a sus piernas sin dejar de llorar – qué harías lo que fuera
-tranquila pequeña – me senté atrás de ella y le acaricie la espalda – no llores – besé su espalda… ella sollozaba… me levanté de la cama – tranquila princesa… iré a prepararte tu comida – me miró con la mirada brillante de júbilo… yo solo suspiré mientras me ponía mi bóxer… salí del cuarto y antes de ir a la cocina me puse los pantalones… una vez en la cocina empecé a sacar todo lo necesario para prepararle su comida a mi esposa… en mi rostro se formó una sonrisa… ahora las cosas debían ser diferentes entre nosotros… sin secretos… sin algún tipo de rencores… de pronto recordé algo… algo por lo que le debía pedir perdón a Serena… pero por mientras terminaría mi labor… mientras iba preparando las cosas me asomé a la recamara… Serena dormía plácidamente así que regresé a la cocina a continuar…
-qué bonita vista – comento divertida mientras yo me inclinaba en el horno prendido para meter la pasta
-¿te gusta lo que ves? – me giré mostrando mi sonrisa pícara… me quedé embobado mirándola… llevaba puesta una camiseta mía extra larga que solo le cubría los muslos… se veía gloriosa
-me encanta… - se acercó a mí y me abrazó de la cintura – y lo mejor de todo… es que es todo mío – apretó mi trasero con sus manitas haciéndome respingar
-pequeña bruja… - la estreché en mis brazos – y además ladrona – sacudí mi playera… ella se rió mientras enterraba su cara en mi pecho… me hacia cosquillas su cálido aliento
-perdóname cariño – dijo aun en mi pecho – pero no tenía nada que ponerme
-¿Cómo dices? – le levanté el rostro
-es que me llevé mis cosas a mi departamento – dijo apenada y triste
La abracé fuertemente – tranquila amor – besé el tope de su cabeza – después iremos por tus cosas – ella me abrazó más fuerte
-te amo – de pronto levantó el rostro y movió la nariz de modo simpático – huele bien – su mirada se iluminó – huele muy bien
-es lo menos que te mereces amor – me asomé al horno para ver cómo iba la lasaña – Serena – hablé serio y ella me miro extrañada y asustada
-¿Qué pasa?
-te amo – besé sus labios de manera fugaz
-lo sé – empezó a temblar un poco ante mi mirada seria – Darien – se quejó – me estas asustando
-amor… para que podamos ser felices hay una última cosa que quiero aclarar contigo – su temblor aumentó… yo le acaricié los brazos – no quiero que queden dudas ni malos entendidos entre nosotros – tomé su mano – amor… nunca quise ofenderte con lo del dinero
-Darien… yo – trató de zafar su mano
-no cariño… déjame hablar – retuve su mano - ¿por favor? – supliqué
-pero… - miró el horno – podemos hablar mientras comemos – suplicó como una niña pequeña… yo no pude evitar sonreír
-bien… - suspiré – después de comer platicamos ¿te parece? – ella sonrió y ambos pusimos la mesa… una vez lista la comida serví los platos y jugo para comer… al parecer le encantaba el jugo de manzana a Serena
Comimos en la cocina conversando de temas poco relevantes, le platiqué de lo acontecido en últimos días en la empresa… ella me platicó de una nueva campaña que estaba preparando para una empresa de bebidas energetizantes y yo estaba fascinado escuchándola, ella era tan hermosa… y apasionada con su trabajo
-esto estuvo delicioso… riquísimo – comentó mientras se comía la última porción de su plato… que si mis cuentas no fallaban era la tercera vez que se había servido – ¿Qué tanto me miras? – preguntó extrañada
-lo hermosa que eres – le dije embobado
-no digas tonterías – se ruborizó
-oye… solo digo la verdad – me defendí… tomé su mano entre las mías – en verdad eres hermosa – ella sonrió – bien, ahora sí – la jalé para que se levantara mientras yo hacía lo mismo – es hora de hablar – la conduje a la sala y me senté para luego sentarla en mis piernas… ella se abrazó a mi cuello – te amo – besé su mejilla – con toda el alma – ella sonrió – cuando quise ofrecerte el dinero – ella se tenso pero no dije nada – jamás quise ofenderte – ella me miró atenta – yo no quería que estuvieras tranquila… que no te angustiara el no tener trabajo – suspire recordando esa discusión – yo no quería ofenderte – besé su mejilla de nuevo – esa nunca fue mi intensión
-lo sé – ella recargo su cabeza en mi hombro – es solo que en ese momento no sabía que pensar ni que sentir… quizá yo no debí sentirme ofendida… empezábamos a ser amigos… pero siempre me ha gustado ser independiente… quizá un poco orgullosa
-creo que lo noté – le acaricié la espalda – y a mí no me agradó tu rechazo
-que pareja somos tú y yo – me acaricio la mejilla sin levantar la cabeza
-tal para cual – la estreché en mis brazos
-¿te molesta que trabaje con Seyia? – me preguntó después de un momento que nos quedamos en silencio… yo me tensé sin poder evitarlo
-mientras no se pase de listo – suspiré… no podía prohibirle nada a ella – porque si lo hace – apreté el puño
-él ha mantenido la distancia… o yo he mantenido la distancia… lo cierto es que cada quien anda en sus cosas
-bien… pero si trata algo – me cubrió los labios con su mano
-lo pondré en su lugar inmediatamente – su expresión fiera me pareció divertida
-pero me lo dirás – demandé – me lo dirás enseguida
-mejor no hablemos de Seyia ¿quieres? – se sentó a horcajadas sobre mí
-me parece buena idea – busque sus labios con desesperación y la abracé fuertemente después guié mi mano a su centro – que delicia – gemí al descubrir que no traía su tanga acaricié su clítoris con ansia y desesperación… ella se restregó contra mi mano hasta que la sentí alcanzar su orgasmo, estaba sostenida de mis hombros con la cabeza echada atrás… cuando se recupero un poco me desabrochó los pantalones con desesperación
-te… necesito – dijo en un susurro mientras liberaba mi miembro de su confinamiento – te necesito… tanto – lo acaricio con ansia… no le costó mucho tenerme listo… la tomé de las caderas y la acomodé para que me devorara rápidamente nos quedamos quietos un momento… ella me abrazaba del cuello y yo de la cintura… después movió sus caderas de manera desenfrenada lanzándonos a un abismo de placer
-te amo tanto – le susurre a su oído cuando pude encontrar mi voz
-y yo a ti – enterró su cara en mi cuello
-cásate conmigo – le susurré de nuevo y ella levantó la cabeza sobresaltada
-estamos casados – comentó ella divertida – creo que eso ya no aplica
Yo me reí – creo que no expliqué bien – corregí – hay que casarnos por la iglesia
-¿es una broma? – preguntó mientras sus ojos se llenaban de lagrimas
-no… no es una broma – cerró los ojos y se deslizaron unas traicioneras lagrimas - ¿Por qué lloras? – Al preguntarle empezó a sollozar en serio – no llores – me angustie mientras la abrazaba – por favor… no llores – supliqué… ella no dejaba de sollozar
Abrió los ojos… esas hermosas piscinas azules que tanto adoraba… brillaban de un modo que me tranquilizó… su sonrisa era divina iluminaba todo con su sonrisa… ella estaba feliz… pero de pronto su sonrisa se desvaneció
-¿Qué pasa? – pregunté acariciando sus mejillas
-una boda se llevaría al menos unos 4 o 5 meses en prepararse… - no entendía su punto y lo expresé con la mirada – dentro de 4 o 5 meses pareceré una ballena – se quejó y quise reírme pero lo pensé mejor al ver su tristeza – y no quiero casarme después de que nazca el bebe – hizo un dulce puchero
-¿y si nos casamos en dos semanas? – le pregunté y ella abrió los ojos asustada
-¿estás loco? – no podía salir de su asombro
-estoy loco por verte feliz amor – besé sus labios fugazmente – ¿entonces? – De pronto me sentí angustiado - ¿te casas conmigo?
-sí – contestó feliz y me abrazó del cuello – sí… sí… sí – me llenó el rostro de besos y yo no pude evitar reír feliz mientras correspondía a sus besos
•·.·´¯`·.·•Ƹ̴Ӂ̴Ʒ Noche de Copas Ƹ̴Ӂ̴Ʒ•·.·´¯`·.·•
Bueno… aquí un capítulo más… ¿Qué les pareció?... ¿pensaron que si firmarían?, jejeje, yo no ^.^ espero que haya sido de su agrado… ¿Cómo les irá con la boda exprés y con lo de su bebe? Bueno eso lo veremos en el próximo capítulo… así que nos seguimos leyendo
Gracias por sus rw, alertas y favoritos… les agradezco de corazón que sigan mi historia que la hago con mucho cariño
Besos
Ángel Negro
