En el capitulo anterior….

El regalo llegó a la mañana siguiente al despacho de Tomoyo

Ella echó un vistazo al interior y se enamoró al ins­tante. Fue una respuesta totalmente práctica, racional y lógica ante lo que vio. O al menos, eso habría estado dis­puesta a jurar con su último suspiro

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Eriol salió del ascensor con paso decidido en busca de su prometida. Cindy se levantó mientras él se acercaba al despacho de Tomoyo, pero al ver su expresión volvió a sentarse y se ocultó tras la pantalla de su ordenador.

Eriol pasó al despacho sin llamar y luego cerró la puerta a sus espaldas. Vio con asombro que Tomoyo es­taba tumbada en el sofá mientras un hombre con una bata blanca la abanicaba con una toalla.

-"¿Qué diablos...?"

-"¿Es usted médico?" -preguntó el hombre, nervioso-. "Creo que se encuentra bien. Solo se ha desmayado. Su­cede a veces".

-"¿Ciruelo?" -la preocupación superó el enfado de Eriol mientras avanzaba hacia el sofá-. "¿Qué te ha pa­sado? ¿Por qué te has desmayado?"

De pronto, un peludo gatito de color negro con ojos azules se cruzó en su camino y le bufó a la vez que arqueaba la es­palda. Tomoyo se irguió de inmediato.

-"¡Cuidado! No pises a Honor".

-"¿Honor?"

-"Es el nombre de la gatita que me enviaste. Es más corto que Honorable" - Tomoyo sonrió tímidamente-."Te­niendo en cuenta quién me lo ha regalado, me pareció un nombre adecuado".

Eriol tardó unos instantes en asimilar aquella infor­mación. Luego, cerró un instante los ojos. Honorable. ¿Tendría Tomoyo idea de lo que significaba para él que hubiera elegido aquel nombre? Desesperado por conce­derse un momento para recuperar la compostura, se aga­chó para recoger a la gatita y luego se sentó en el brazo del sofá. Cuando empezó a acariciarlo, a la gatita se puso a ronronear. Divertido, Eriol pensó que aquel sonido se parecía mucho al de la risa de su prometida.

-"¿Te gusta mi regalo?" -preguntó, finalmente. El rostro de Tomoyo se iluminó al instante.

-"No podrías haber elegido nada más bonito. Gracias".

-"Ha sido un placer" -la gatita rodeó con sus patitas la mano de Eriol y, sin dejar de ronronear, le clavó las uñas. Él suspiró resignado-. "Antes de hablar sobre el re­galo que me has enviado tú, cuéntame qué ha pasado. ¿Por qué te has desmayado?"

Tomoyo palideció visiblemente.

-"Por el agujero".

-"¿Qué agujero?"

-"El que Daniel me ha hecho en la oreja. No imaginaba que haría un... un ruido tan terrible".

-"¿Has pedido que te hagan un agujero en la oreja?" -preguntó Eriol, sorprendido.

-"Solo uno, para que vayamos a juego" -Tomoyo frun­ció el ceño-. "¿Cómo iba a pedirte que te lo hicieras tú sin hacérmelo yo también?"

-"Suponía que tú ya tenías hechos los agujeros".

-"Nunca había visto la necesidad de hacérmelos. Bueno... hasta que decidí que tú debías hacerte uno" -Tomoyo se llevó una mano al lóbulo de la oreja y ocultó una mueca de dolor tras una valiente sonrisa- "Ya casi no me duele. ¿Y a ti?"

-"Para eso he venido" -Honor dejó de juguetear con la mano de Eriol, caminó por el sofá hasta Tomoyo y se acurrucó sobre su pecho. Eriol miró a Daniel-. "¿Nos disculpa, por favor? Quiero hablar un momento con mi prometida antes de seguir adelante".

-"Por supuesto" -el técnico se volvió hacia Tomoyo-. "¿Quiere que llame a un médico?"

-"No será necesario, gracias" -Tomoyo miró a Eriol y sonrió-. "Ya estoy bien".

-"¿Por qué quieres que me perfore la oreja?" -preguntó Eriol en cuanto se quedaron a solas, tratando de hablar en tono calmado-. "Espero que no tenga nada que ver con tus intentos por distinguirme de mi primo, por que de ser así no cuentes conmigo".

-"¡Claro que no!" -protestó Tomoyo-. "Eso no ha te­nido nada que ver".

-"En ese caso" -dijo Eriol-, "tengo que hacerte una confesión".

Tomoyo sujetó a la gatita mientras se erguía para dejar sitio a Eriol en el sofá.

-"Adelante".

-"Cuando venía hacia aquí estaba muy enfadado". Tomoyo asintió.

-"Ah. Eso explica la reacción de Honor cuando has en­trado. Sin duda, ha sido debida al alto índice de testosterona que ha captado en el ambiente".

Eriol tomó a la gatita en una mano y lo observó con expresión escéptica.

-"Lo dudo".

Tomoyo frunció el ceño, confundida.

-"No entiendo. ¿Por qué estabas enfadado? ¿De verdad creías que lo que pretendía con la perforación era distin­guirte de Yamazaki?"

-"Sí" -Eriol la tomó por la barbilla y le hizo ladear li­geramente la cabeza para observar el pendiente de oro que llevaba puesto-. "Te presento mis disculpas, pequeña"- dijo con suavidad-. "Veo que me había equivocado. En lugar de estar siendo lógica y lista respecto a la situación, estabas siendo dulce y romántica".

-"No tienes por qué ponerte insultante" -protestó Tomoyo, indignada-. "No pretendía ser dulce y romántica, y me molesta que lo sugieras".

-"Déjame adivinar. Ese es el motivo por el que llevas un pendiente en forma de medio corazón, ¿no? Porque estás siendo lógica".

-"Exacto".

-"Y deduzco que, si dejo que me perforen la oreja, yo llevaré la otra mitad, ¿no?"

Un destello de incertidumbre cruzó la expresión de Tomoyo.

-"No te gusta la idea, ¿verdad?"

-"Creo que es brillante" —replicó Eriol. A continua­ción dejó al gatito en el suelo y pasó un brazo por los hombros de Tomoyo para atraerla hacia sí-. "Y en cuanto te diga hasta qué punto me lo parece, le diremos a Daniel que pase para hacerse cargo de mi oreja".

El alivio que experimentó hizo que los ojos de Tomoyo brillaran con alegria.

-"Antes debo darte un consejo: el ruido que oyes cuando te perforan el lóbulo es horroroso".

-"Gracias por el consejo". Tomoyo suspiró.

-"¿Hasta qué punto lo aprecias?" -susurró.

Eriol contestó dándole un beso lento y concien­zudo. Ella se estremeció de placer, abriéndose a él sin ocultar su pasión. La intensidad de su respuesta no dejaba de asombrarlo. Nunca había encontrado una generosidad tan dulce en ninguna mujer, algo que despertaba en él una intensidad también desconocida, un impulso elemental y primitivo de tomar y conquistar lo que se le ofrecía. Cuando tenía a Tomoyo entre sus brazos, un solo pensa­miento ocupaba su mente: poseerla. Marcarla con su sa­bor, con su aroma, con sus caricias. Hacerla suya de la forma más elemental.

Profundizó el beso y ella bebió de él.

Unos instantes después Tomoyo empezó a desabro­charle los botones de la camisa y él se preguntó si seria consciente de sus actos. Después, le quitó la corbata y la tiró al suelo. La gatita se puso a jugar con ella de inmediato, clavando sus pequeñas zarpas en la seda. Cuando se aburrió de aquel juego, empezó a trepar por la pierna de Eriol.

-"Pequeña..."

-"¿Hmm?" Tomoyo estaba como sumida en una nebulosa en la cual se sentia segura, calida, sensaciones que pocas veces en su vida había sentido y que le resultaban de lo mas agradables

-"El tipo de las orejas está esperando fuera" -Eriol retiró a la gatita de su pierna y se lo entregó a Tomoyo-. "A pesar de lo mucho que me gustaría seguir con esto, me temo que no hemos elegido el lugar ni el momento más adecuado".

Ella se apartó con evidente desgana, y parpadeó sor­prendida al ver el estado de la ropa deEriol.

-"¿He sido yo...?" -preguntó mientras señalaba la ca­misa de Eriol.

-"Sí".

-"Oh" -Tomoyo se aclaró la garganta-."Voy a tener que empezar a prestar atención a lo que hago mientras lo hago. De ese modo, supongo que desvestirte resultará mucho más divertido".

-"Yo me aseguraré de ello" -Eriol le dio un rápido beso y la soltó. Tras abrocharse la camisa, recogió del suelo los restos de su corbata. Moviendo la cabeza, la guardó en su bolsillo y fue a abrir la puerta para que pa­sara Daniel-. "Ya estamos listos".

El procedimiento solo llevó unos minutos, aunque, por la actitud de Tomoyo, daba la sensación de que le es­taban haciendo una operación de cirugía mayor. Eriol sonrió al ver cómo se tapaba los oídos mientras a él le perforaban el lóbulo. Pero en cuanto Daniel se fue, ella se acercó para comprobar cómo le quedaba su medio cora­zón. Por su expresión, era evidente que estaba encantada.

-"Te encuentras bien ¿Verdad Eriol? Estaba muy preocupada por ti"

-"Claro Ciruelo, pero estaría mejor si me mostraras que tan preocupada estas por mi"

Eriol veía a Tomoyo como si fuera un niño el cual le acaban de comprar un helado y no pude esperar para comérselo, Ella se sentía nerviosa pero sobre todo se sentía por como la estaba mirando, pero no pudo evitar el escalofrió de placer que le recorrió la columna al recordar lo que había pasado la ultima vez que él la había mirado de esa manera. Afortunadamente sus pensamiento fueron interrumpidos por una llamada al celular de Eriol

Tomoyo se alejo de él para que tuviera un poco de privacidad

-"Hola Nakuru, claro me dijo Yukito felicidades… si, no te preocupes en este momento estoy con ella…, no como crees que mas daria yo" Eriol solto una carcajada -" Si estoy en su oficina… de acuerdo, te repito no te preocupes ahí estaremos, si saludos y felicidades de nuevo"

-"Y bien ¿En que estábamos Ciruelo?"

-"Yo voy a regresar a mi trabajo y tu te vas a ir a tu oficina a trabajar, ya perdimos mucho tiempo con todo esto"

-"¡Oye! yo que vine hasta aquí para que me perforarme mi oreja arriesgándome a desangrarme aquí, además de que mi familia se burle de mi y tu me estas ya corriendo sin ni siquiera darme un premio a mi valor"

-"Eriol…"

-"Esta bien, por esta ocasión lo voy a dejar pasar pero estas en deuda conmigo y ten por seguro que me las voy a cobrar Ciruelo, es una promesa"

Tomoyo mascullo enojada y a la vez divertida, sin embargo le regalo una sonrisa a Eriol y el a pesar de todo se sintió como si le hubieran hecho una cirugía a corazón abierto y sin anestesia.

-"Ah por cierto este fin de semana va a haber una recepción en el salón de eventos de Clow´s para lanzar a la venta nuestro nuevo programa de software llamado Spinel Sun, ¿Te gustaría venir conmigo?"

-"Pues.."-Tomoyo se sentía algo indecisa las cosas con Eriol se estaban poniendo demasiado intimas no queria estar en esa situación pero si tenian que fingir un romance lo mejor seria que lo acompañara -"Si, de acuerdo no tengo ningún compromiso para este fin de semana"

-"Perfecto que te parece, si el sábado antes de la recepción subes a mi departamento para que lo veas y vayas decidiendo si te gusta o quieres que le cambiemos la decoración"

"Pero Eriol..." Tomoyo estaba muy nerviosa, Eriol la estaba presionando demasiado

Eriol se dio cuenta de cómo se sentia nerviosa, suavente la agarro de la cintura y la acerco a su cuerpo , delicadamente con sus manos tomo la cara de Tomoyo para que lo viera a los ojos

"Tranquila pequeña, no va a pasar nada que tu no desees, además lo que vaya a suceder entre tu y yo debe ser con tranquilidad y sin prisas, si te estoy invitando a mi departamento es para que lo conozcas por que me gustaría que lo vayas viendo, por que ahí es donde vamos a vivir cuando nos casemos, en un principio, después ya pensaremos si compramos una ca… u otra cosa"

¡¡ Oh Dios!! estuvo a punto de estropear las cosas tenia que tener mas tacto Tomoyo era una criatura muy inteligente, pero en esos momento se sentia amenazada, por que su coraza sin que ella se fuera dando cuenta se estaba rompiendo poco a poco mostrando que tenia un corazón, que por lo que él se habia dando cuenta estaba repleto de amor y ternura, pero sobre todo era inocente y frágil, solo hacia falta ver como acariciaba a Honor para darse cuenta de ello

-"Por cierto recuerdas a mi primo Yukito, su esposa esta embarazada, se lo acaban de confirmar hoy, ya tiene 3 meses pero no quería decir nada aun, al parecer van a ser gemelos pero aun no quieren saber el sexo de los bebes quieren que sea sorpresa"

-"¡¡Gemelos!! Que divino, tengo que comprarle un regalo a Nakuru, no pudo creerlo si casi no se le nota el embarazo" -Tomoyo sonrió con ternura, pero en sus ojos se veia el anhelo por la familia que tal vez no podria tener.

Eriol estaba confundido, por una parte cada vez que estaba con Tomoyo sentia una pasion incontrolable cuando la besaba pero cuando la miraba y podia apreciar cierta tristeza que se podia ver en los ojos de Tomoyo sentia ternura y ganas de abrazarla, pero lo mas extraño es que cuando Nakuru le dijo que estaba embarazada a su mente vino la imagen de Tomoyo con un bebe en brazos cantandole una cancion de cuna. Tenia que admitir que se veia hermosa pero…

Eriol sacudio la cabeza tratando de borrar esa imagen pero sin querer esta seguía colándose en su mente.

-"¿Eriol te encuentras bien?"

-"Oh si Ciruelo, lo siento de repente estaba pensando en lo que me dijo Nakuru, bueno, me tengo que ir, te parece que nos veamos a las 6 de la tarde en mi oficina y de ahí subiremos a mi apartamento" Eriol estaba muy ansioso necesitaba irse y pensar, ordenar sus ideas

-"De acuerdo" Tomoyo estaba desconcertada ¿que le estaba pasando a Eriol?

Eriol estaba apunto de girar el pomo de la puerta cuando vio la expresión del rostro de Tomoyo y sin pararse a pensar lo que estaba haciendo camino apresuradamente hacia ella, la tomo del rostro y le dio un beso, al principio trato de que fuera suave solo un roce para despedirse de ella, pero cuando sus labios se abrieron y ella le atrapo el labio inferior entre sus dientes, se sintió perdido y no pudo evitar profundizar aun mas el beso, se sentía en una espiral de deseo de la cual no quería salir, no sabia que tenía su boca, pero ya era adicto a ella tanto que por si el fuera en vez de vivir de alimento, viviría de la esencia de sus labios, de su sabor, de su calidez.

Eriol se separo suavemente de Tomoyo, ya había sido suficiente para ella, no quería asustarla, Tomoyo era toda una guerrera pero sobre todo era delicada e inocente y eso ante los ojos de Eriol le daba mas valor por la confianza que depositaba en el.

Eriol beso por ultima vez los labios de ella y sonrió complacido al escuchar el suspiro de Tomoyo la soltó delicadamente y se encamino a la puerta cuando iba saliendo se giro.

"Adios pequeña" Eriol miro a Tomoyo y le sonrió

"Adios Eriol" musito Tomoyo muy ruborizada, mas sin embargo él ya se había ido.

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Sábado, departamento de Eriol, Edificio Clow´s

Eriol se esta terminando de arreglar la corbata frente al espejo de su recamara

-"Vuelve a explicarme por qué piensas que este es un regalo práctico y racional" -dijo Eriol tocandose el pendiente de su oreja.

-"No seas ridículo. Por supuesto que lo es".

-"Cariño, los agujeros en las orejas suelen ser perma­nentes. ¿No se te había ocurrido pensarlo?"

-"Solo si no te quitas el pendiente" -replicó Tomoyo-. "El agujero acaba por cerrarse si no lo usas".

-"Muy simbólico".

-"No estarás sacando más conclusiones de las que de­berías, ¿no?" -Tomoyo tomó a Honor del suelo y empezó a hacerle mimos-. "También un gato es algo permanente y que no desaparece en unos meses".

Eriol tuvo que reconocer que aquello era cierto.

-"Pero nuestra relación no va a ser permanente, ¿ver­dad?"

-"No".

-"Es solo un trato comercial". Tomoyo evitó mirarlo.

-"Nada más".

-"Eso es lo que pensaba" -Eriol reprimió una son­risa-. "Te lo recordaré después de que llevemos un año ca­sados".

-"No necesitaré que me lo recuerdes".

-"Tal vez no" -Eriol se inclinó y besó a Tomoyo en la punta de la nariz-. "Pero sospecho que lo haré. ¿Te he dado ya las gracias por mi regalo, pequeña mía? Ha sido un detalle muy dulce".

-"De nada. Y gracias de nuevo por Honor".

-"No se me ocurre un momento y un lugar más ade­cuado para expresar nuestra mutua gratitud" -Eriol miró el sofá con una creciente sonrisa en los labios-. "¿Y a ti?"

-"Te lo prohibo terminantemente".

Tomoyo miró a Eriol con expresión asombrada.

-"¿Has utilizado la palabra «prohibir» en relación con­migo o he oído mal?"

-"Has oído perfectamente. Tu gatita va a quedarse en mi apartamento mientras bajamos al salón de baile" -Eriol lanzó una mirada muy poco amistosa al gatito, que había aprendido rápidamente que a base de maullar conseguía todo lo que quería-. "Una de las ventajas de vivir en el ático de los Hiraguizawa es que siempre podrás tener cerca a tu gatita, ¿no te parece?"

-"Sí, pero..."

-"Una de las desventajas de vivir aquí es que mi fami­lia siempre sabe dónde localizarme. Lo que significa que, como uno de los anfitriones de la gala de esta noche, solo me quedan quince minutos antes de abochornar a mi fa­milia por llegar tarde".

Tomoyo lo intentó por última vez.

-"Pensaba que la jaulita que me habías regalado para Honor era para que pudiera llevarlo siempre conmigo".

-"Puedes traerlo de Crabbe y Asociados a Clow´s. Pero eso ya lo has hecho. No te la compré para que lo lle­varas a fiestas, restaurantes y tiendas, como pareces incli­nada a hacer" -Eriol pulsó el botón del ascensor-. "Deja ya de protestar. Honor estará perfectamente cómodo en mi apartamento ahora que hemos trasladado aquí todo el contenido de esa tienda de mascotas".

Tomoyo lo miró con suspicacia.

-"¿Eso ha sido una crítica?"

-"En absoluto, cariño" -Eriol apoyó una mano en la cintura de Tomoyo para que entrara en el ascensor-. "Me encanta que hayas decidido comprar a la gatita todos los artilugios para gatos que hay en el mercado".

-"Estás siendo sarcástico" -Tomoyo apoyó las manos en sus caderas-. "Quiero que sepas que aunque me encan­tan todos tus regalos, Honor es especial. Nunca había te­nido una mascota".

-"Eso me recuerda algo" -Eriol pulsó el botón de emergencia y el ascensor se detuvo. Cuando la alarma empezó a sonar, la interrumpió con una llave maestra-. "¿No crees que ya es hora de que reconozcas que ni los re­galos que me has hecho ni tu reacción a los que te he he­cho yo tienen nada de racional? Confiésalo. Han sido elecciones emocionales y reacciones emocionales a esas elecciones".

Tomoyo empujó sobre su nariz las gafas que le había regalado Eriol, unas gafas de montura metálica ridicu­lamente delicadas y femeninas, nada prácticas para una auténtica mujer de negocios. Las había recibido junto con otra media docena y una nota que decía: Solo por si estro­peamos otro par la próxima vez que hagamos el amor.

-"Admito que has sido extremadamente atento con tus regalos" -concedió-. "También admito que la única reac­ción lógica es un exceso de gratitud".

-"¿Un exceso de gratitud? ¿Te refieres a algo así?" -Eriol pasó una mano tras su cuello y la atrajo hacia sí. Tomoyo se rindió fácilmente al inesperado abrazo. Cada vez que él la tocaba le costaba más y más pensar con cla­ridad. Aunque tampoco se esforzaba demasiado. Tendía a rendirse con un murmulló de protesta y luego procedía a desabrocharle la camisa con tanta rapidez como podía. Aunque no era consciente de ello...

Abrió los ojos y dio un paso atrás a la vez que se lle­vaba una mano a la boca.

-"He vuelto a hacerlo, ¿verdad?"

-"Sí" -Eriol apartó un mechón de pelo de la frente de Tomoyo-. "Pero creo que estamos empatados. Tienes un aspecto deliciosamente desarreglado".

-"Esto tiene que terminar, Eriol". Él le dedicó una sonrisa de pura satisfacción mascu­lina.

-"No veo por qué. Me gusta desarreglarte casi tanto como que tú me lo hagas a mí".

Tomoyo le dio la espalda y volvió a poner el ascensor en marcha. Le preocupaba el entusiasmo con que reaccio­naba cada vez que Eriol la tocaba. No quería impli­carse emocionalmente en aquella relación. Debía esfor­zarse por mantenerla a un nivel meramente profesional. Cualquier otra cosa sería un grave error. Tendía a cometer terribles errores de juicio cuando sus emociones entraban en juego, y no podía permitírselo en aquellas circunstan­cias.

El ascensor se detuvo y las puertas se abrieron hacia el gran salón de baile de la segunda planta de Clow´s. Se arriesgó a mirar rápidamente a Eriol.

-"Por cierto, tengo otro regalo para ti" -dijo mientras salía-. "Y más vale que eches un vistazo a tu camisa. Has pasado por alto dos botones".

No fue ella la única en fijarse en la camisa de Eriol, ni en el resto de pintalabios que tenía a un lado de la boca, ni en su corbata torcida. Si había alguna duda sobre el alcance de su relación romántica, las habían disipado con sus travesuras en el ascensor, algo de lo que Tomoyo se hizo especialmente consciente al verse reflejada en un espejo. Tenía el pelo bastante revuelto y los labios ligera­mente hinchados y sin ningún resto de pintalabios. Sus ojos brillaban con una mezcla de pasión y desesperado anhelo. Movió la cabeza, negándose a admitir que la mu­jer que estaba viendo era Tomoyo Daidouji. Salio disparada del elevador necesitaba unos minutos a solas para recuperarse.

-"¿Y dónde está mi regalo?" -preguntó Eriol en cuanto la alcanzó.

-"Abajo, en el vestíbulo. ¿Quieres verlo ahora o más tarde?"

-"Creo que aún tenemos un par de minutos".

Una amplia escalera de mármol llevaba al vestíbulo, y tuvieron que sortear a los numerosos invitados que subían al salón. La reacción de estos fue muy distinta a la que tu­vieron el día de la gala benéfica. Fueron recibidos con sonrisas divertidas y un destello de respeto.

-"Me ha gustado el bronce" -dijo un hombre que estre­chó rápidamente la mano de Eriol-. "Es una poderosa declaración".

-"¿El bronce?" -repitió Eriol junto al oído de Tomoyo, besando el lóbulo de su oreja.

-"Ahora comprenderás". Sonrio enigmáticamente Tomoyo

Tomoyo lo condujo por el vestíbulo hacia la estatua de bronce que se hallaba en medio de este. Eriol re­dujo la marcha al verlo y se detuvo a unos metros.

Permaneció en silencio tanto rato que ella temió haber me­tido la pata.

-"Es... es Don Quijote" -explicó, nerviosa. Tras hablar con Yukito había hecho que colocaran la estatua en el vestí­bulo para que diera la bienvenida a todos los que entraran en el edificio.

-"Ya veo".

-"Siempre lo he considerado un símbolo de las causas perdidas".

Los músculos de la mandíbula de Eriol se tensaron.

-"¿Soy yo una causa perdida? ¿O piensas que estoy pe­leando por una causa perdida?"

-"Ninguna de las dos cosas" -Tomoyo deslizó una mano en la de Eriol y sintió un gran alivio cuando él enlazó sus dedos con los de ella-. "Estás luchando contra circuns­tancias muy adversas, sabiendo que es posible que no ga­nes la batalla. A pesar de todo, peleas porque sabes que es lo que debes hacer. Porque es lo honorable".

-"¿Honorable?" -susurró Eriol.

-"¿Por qué te sorprendes siempre cuando digo eso? Es una de tus cualidades" -Tomoyo suspiró de placer cuando Eriol le pasó un brazo por los hombros. ¿Acaso no sa­bía lo generoso y honrado que era? Era muy difícil en­contrar alguien como él en el duro mundo de los negocios en que se movía-. "Elegí a Don Quijote pensando que nos vendría bien toda la ayuda que pudiéramos obtener. ¿Qué te parece? ¿Le pedimos ayuda para tumbar algunos moli­nos de viento?"

-"Ciruelo…"

Un delicioso temblor recorrió a Tomoyo al percibir la ternura del tono de Eriol, impulsándola a sumergirse entre sus brazos y besarlo con todas sus fuerzas...

-"Veo que estás empeñada en arruinar tu reputación, Tomoyo"-dijo Cornell tras ellos, rompiendo en mil peda­zos el momento mágico-. "Es una verdadera lástima".

Al notar cómo se tensaba Eriol, Tomoyo pasó un brazo por su cintura y lo presionó con suavidad.

-"No piques el cebo "-murmuró.

-"No me fastidies la diversión" -replicó él en voz baja. Tomoyo habló antes que él.

-"¿Cómo estoy arruinando mi reputación, Cornell?" -pre­guntó.

-"Defendiendo a los Hiraguizawa en lugar de apartarte del camino de su inminente auto destrucción". Tomoyo rio, sinceramente divertida.

-"Me gusta arriesgarme, sobre todo porque sospecho que no serán ellos los destruidos".

-"A diferencia de la última prometida de Hiraguizawa, eres una mujer única" -Cornell miró a Eriol-. "Katie eli­gió quitarse de en medio, ¿verdad?"

-"Con tu ayuda" -confirmó Eriol.

-"No lo niego, aunque después de la rapidez con que creyó lo peor de ti, comprendí que no podía fiarme de ella. Pero me sirvió para confirmar ante el mundo tu cul­pabilidad, y eso era todo lo que necesitaba" -su sonrisa puso nerviosa a Tomoyo-. "Desafortunadamente, desha­cerme de ella resultó un tanto complicado".

-"La próxima vez no te deshagas de tus mujeres en pú­blico".

-"Una de las pequeñas víctimas de la vida" -Cornell chasqueó los dedos-. "Quería preguntarte algo, Tomoyo. Me dijiste que estabais comprometidos, y sin embargo no recuerdo haber oído ningún anuncio oficial al respecto. ¿Hay algún problema? ¿Has cambiado de opinión res­pecto a vender la Corporación Janus a los Hiraguizawa?"

-"Aún no hemos hecho público nuestro compromiso " -dijo Tomoyo con exagerada dulzura-. "¿No te halaga es­tar entre los primeros en saberlo?"

-"Pero no veo el anillo de compromiso" -Cornell miró con exagerada atención la mano de Tomoyo-. "No me di­gas que te has arrepentido de..."

-"Aún falta una semana para su cumpleaños" -interrum­pió Eriol-. "Entonces tendrá su anillo."

Tomoyo dedicó una mirada iracunda a Comell.

-"Muchas gracias por estropearme la sorpresa". Él se encogió de hombros y luego se volvió hacia la estatua con expresión burlona.

-"Una lustrosa estatua de un hombre sin el más mí­nimo sentido práctico que se dedicaba a luchar por causas perdidas. No sabes hasta qué punto la encuentro apro­piada".

Tomoyo tuvo que utilizar todas sus fuerzas para con­tener a Eriol.

-"Pegándole no resolverás nada".

-"Puede que no, pero me sentiré mucho mejor. Vamos, Cornell" -el acento de Eriol se volvió más marcado al añadir-: "Di algo más para que pueda darte lo que mereces".

Cornell alzó las manos.

-"No, gracias. Y solo para probar lo generoso que soy, quiero que sepáis que ya os he comprado un regalo de bo­das" -Tomoyo no se fío en lo más mínimo de su sonrisa-. "Me aseguraré de que os llegue en el momento oportuno".

-"No te molestes" -replicó ella-. "No necesitamos nin­gún regalo tuyo".

-"No lo dudo. Pero este os lo enviaré queráis o no"

Cornell mostró sus dientes en una exagerada sonrisa

-"Para mí será un placer, aunque puede que para vosotros no" -a continuación, giró sobre sí mismo y se encaminó hacia el salón de baile. Eriol apretó los puños.

-"Y pensar que ibas a casarte con ese miserable..." Tomoyo hizo una mueca de desagrado.

-"No me lo recuerdes. Afortunadamente, prevaleció el buen juicio".

-"Querrás decir que, afortunadamente, yo intervine y salvé tu bonito trasero" -Eriol dedicó, a Tomoyo una mirada claramente irónica-. "Solo por cuestión de nego­cios, por supuesto".

Ella rio.

-"Y yo que pensaba que lo hiciste porque te gusta lo bien que te desnudo cada vez que nos besamos".

Eriol la atrajo hacia su costado y se encaminó hacia el salón.

-"Eso también, pequeña. Eso también". Tomoyo lo miró de reojo.

-"¿Te gusta tu estatua?" pregunto con indecisión Tomoyo

-"No".

-"¿No?"

-"Me encanta mi estatua" -admitió Eriol con brusque­dad. De pronto, se detuvo y tomó la boca de Tomoyo en un rápido y apasionado beso. Luego la miró con sus ojos los cuales parecian un mas profundos y oscuros llenos de una emoción que ella no se atrevió a nombrar- "Para mí significa mucho más de lo que puedas imaginar. Y un día encontraré el modo de corresponderte".

-"No necesito que me correspondas" -protestó ella-. "No lo he hecho por eso".

-"Probablemente sé mejor que tú por qué lo has hecho. Y así será recompensada tu generosidad, pequeña mía. Te daré exactamente lo que tú me has dado a mí".

Y con aquellas enigmáticas palabras, la escoltó hasta el salón de baile.

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Hola:

Que tal como están? Yo algo apurada pues hoy entre a clases y ya me traen que con trabajos, exámenes, seminarios, mi pregunta es ¿por que no son mas largas las vacaciones? ¿Y por que escogí medicina? En fin que le vamos ha hacer.

De antemano quiero agradecer a todas aquellas personitas que se animaron a escribirme un review, sinceramente muchas gracias, créanme que me alegraron el día. Pero también me sentí algo apachurrada por que del capitulo anterior a este solamente recibí 9 reviews mas, sin embargo esto no le quita merito a las que me escribieron sinceramente (MAru-chan, Shami,Hotaru chan, angelica, Kibun no tenshi, malu daidouji, hivari, luna box, johanna ikari, etc, si ha alguin falte de mencionar sinceramente una disculpa, pero crename que atodas las que me han escrito las les doy todo mi agradecimiento)

Bueno por ultimo quiero decirles que tal vez los próximos capítulos voy a tratar de subirlos los fines de semana, mas tardar el lunes o martes en la tarde.

Saludos y besos

Verenike

P.D. Vamos chicas animense a escribir un review