Da-chan: SÍ... LO HICE! *llora de la emoción* Chicas... ustedes presionan a mi delicado y exprimido cerebro... NaaaaaAAAAAAJAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJA *ríe por locura*

Salten conmigo! VAMOS, SALTEN! Que estamos felices de esta PARTE TREEEEES! (/*0*)/
(que es la que más guerra me ha dado en escribir!)
... hasta ahora... (-_-)/

Agradecimientos: Tsuki Hyuga, AlexanUchiha, Bubble Glass, Kotsuki Kurosaki, nn (eh?), Gisse Schiffer, harumi-chan, Ina, BlueTacoLover, MarianatorDB, Im-a-tsundere, MeguK (arigatou! :D), Yuki Jonico, Flor-VIB412, NamikazeAndy, alisson, AleKoshinaka, Zumekqi, annimo, guest...

Disclaimer: MOSHIRON! (-o-)/ Los personajes son de nuestro querido mangaka (podrido en dinero por "The Last") MASASHI! El amo del mundo Ninja! xD


Han pasado dos días desde que la ojiperla reconoció sus sentimientos... Es la una de la tarde y la familia Uchiha, junto con Hinata, se encontraba fuera de la casa. Unas maletas acompañaban a los pelinegros. Itachi lleva a Sasuke, lejos de la familia, frente al garaje para comunicarle algo que le alteraba desde ayer...

— Sasuke — Itachi en tono bajo y algo preocupado expresa — Eres el adulto, recuérdalo! — toca la frente del Uchiha menor con su índice y dedo medio, para que el consejo se quedara dentro de su cabeza. El hermanito tenía sus ojos cerrados y una vena palpitaba en su frente soportando las quejas que exteriorizaba su nii-san — Ella todavía es menor de edad... — el pelinegro abre sus ojos teniendo una vaga idea de la tontería que diría Itachi — Es mi deber velar por la seguridad de mi "sobrina"!
— ¿Cuál es el punto a todo esto... Nii-san? — arqueando sus cejas con molestia.
— Digo que... — suspira y acercándose a la cara de su hermanito; que se inclina hacia atrás por la indiscreción — No pueden tener relaciones sexuales!

El muchacho de cabello azabache perdió el equilibrio y cayó por la insensatez de la expresión.

Hinata no escuchó el desplome de su amado; tenía sus propios problemas...

— ONEE-CHAAAAN! — vocifera Yosai con lágrimas y fluidos nasales escurriendo, sujetando las manos de la chica y obligándola a entrar a casa — No te vayas! oneeeeee-chaaaaaaan! — el pequeño de Atsuki permanecía callado, sólo abrazaba la pierna de Hinata con fuerza.
La ojiperla tenía una sonrisa nerviosa y alegre... una gota recorría su frente; Konan se acerca a los niños.
— Yosai, Atsuki... — el mayor mira a su madre sin soltar a Hina-chan, el menor escondió su cara en la falda de la muchacha — Hinata-oneechan sólo se va por un par de semanas. — manifiesta calmada.
— Mentira! — grita Yosai.
— ¿Por qué lo dices, hijo?
— Yo escuché al tío Sasuke diciendo que se mudarían! — corre y abraza la otra pierna de la chica — No dejaré que se la lleve!
— Y-yo... tampoco... — murmura el pequeño de los Uchiha, aún con su rostro oculto.

De la entrada del garaje se acercan Sasuke, sacudiéndose la parte trasera del pantalón, e Itachi, riéndose.

— Lista Hinata?
— P-pues... — ella mira hacia abajo indicando que estaba algo indispuesta; Sasuke se acerca a los niños.
— Yosai, Atsuki... — los niños miran al su tío con el ceño fruncido — Si no la sueltan ahora, más me demoraré en traerla de regreso...

Hinata se sorprendió.
Ella sabía que el viaje no era una mudanza, pero las palabras que les dijo... era casi como si...

— ((L-los está consolando?)) — piensa la chica de ojos perlados.
— ¡¿Eso es cierto, tío Sasuke?! — el único en responder es Yosai. El pelinegro cierra los ojos y mueve su cabeza de arriba hacia abajo un par de veces con calma. Yosai la suelta lentamente, se para delante del azabache apuntando su dedo índice en su rostro; expresa con el ceño fruncido: — ¡¿Lo prometes?!
— Sí.
— Cuídala bien! — demanda el mayor de sus sobrinos.
— Siempre.
— Okey! — coloca sus manos a cada lado de su cintura y mirando a Hinata, Yosai pronuncia — Onee-chan! Ya tienes nuestro permiso! — levanta su pulgar en aprobación. Hinata sonríe simpática y nerviosamente; Sasuke y los padres del pequeño piensan lo mismo ((Su actitud... es igua a...)). Una gota aparece en la nuca de los padres y el pelinegro deja escapar un suspiro de fastidio.

Pero alguien aún no la soltaba.

Hinata se agacha y lo abraza; susurra en su oído.
— Atsuki...
— Sí, o-onee... chan?
— Te prometo que estas dos semanas se irán volando...
— E-en serio? — la chica lo aleja para mirarlo
— Te lo prometo! — y su hermosa sonrisa es apreciada por el pequeño Uchiha. Se le nubla su vista, pero de eso no pasa. La abraza por un par de minutos y la suelta paulatinamente.

Hinata y Sasuke suben al auto y la muchacha se despide de su nueva familia hasta que ya no logra distinguir sus siluetas a la lejanía.

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— Sasuke-kun... — ella deja de mirar el paisaje para concentrarse en el hermoso y masculino perfil del azabache.
— Si? — llevaban más de tres horas y media en el vehículo. El sol iluminaba de forma pacífica. Ninguno habló o pronunció palabra durante el trayecto que llevaban recorrido. Sasuke no quería ser imprudente y realizar una pregunta que la ponga incómoda, por eso esperaba que ella le platicara... Aunque sabía muy bien que ella era callada.

Sasuke no estaba molesto o incómodo por estar en silencio tanto tiempo; al fin de cuentas era una persona poco sociable. Tan solo con apreciar el perfil de ella cada cierto tiempo su corazón latía con rapidez y sentía una extraña sensación de calor en su pecho; Hinata no se daba cuenta de las miradas rápidas que hacía él.

— ¿Ya me dirás do-dónde vamos? — ella estaba emocionada y algo inquieta.
— Llegaremos pronto. — ella vuelve a mirar el paisaje; una sonrisa se dibujaba en el rostro delicado de la chica.

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Sasuke ha ahorrado durante toda su vida ya que no tenía necesidad de gastar en una casa, sólo se preocupaba de sus gastos personales y las revisiones de su vehículo. Por eso se dio el lujo de irse de vacaciones con la persona que amaba. La chica nunca había ido de vacaciones a ningun sitio; algo de lo que se enteró Sasuke por casualidad en una de las cenas.

Era inicios de primavera y que mejor lugar que KIOTO!

Había escuchado de un hermoso pueblo donde aún se mantenía la antigua cultura japonesa; no obstante le daban paso al turismo para ingresos financieros, por lo que en esa época los hoteles y casas de hospedajes estaban a reventar. No hubiera sido posible una reservación sin la ayuda de un conocido de Itachi... que también lo era del pelinegro. Sasuke aceptó las reservaciones que hizo su hermano y se olvidó de preguntar cómo lo logró en ese momento.

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Hinata leyó una señal en la carretera: (("-PUEBLO KURAMA-"))

El auto negro y bien abrillantado se estacionó a las afueras de una hermosa casa de hospedaje; el Uchiha baja las maletas de ambos y se dirigen a la entrada. En la parte superior de la puerta ella puede leer: — ((O-onsen... Ryokan?)) — puede que ella no viajara durante toda su vida, pero sabía perfectamente el significado de la palabra "onsen".

Él abre la puerta para que ella entrara primero, por lo que notó el rubor en sus mejillas y la mirada perdida en sus propios pensamientos.
— ((O-onsen es... es... es...!)) — por la mente de la jovencita pasaban imágenes de cada palabra...

(( Onsen = baños mixtos = hombres y mujeres = él y ella = pareja = solos en una habitación = do-dormir... ju-jun-junt...! ))

— Hinata? — la voz de Sasuke la saca de sus alocados pensamientos.
— S-sí! — contesta dando un brinco. Acerca su rostro y topa su frente con la de ella para susurrarle — No tienes fiebre. — ella se sonroja todavía más.
— E-estoy bien... — manifiesta bajando la mirada; él se separa y toma la mano de ella, se acercan a la recepción. — Tengo una reservación. — dice sin saludar ni presentarse con el encargado que se encontraba agachado, recogiendo unos panfletos que se le habían caído al suelo.
— Buenas tardes! Bienvenido a Onsen... Ryo... kan?! — el encargado se levanta y ambos, tanto Sasuke como el recepcionista, parpadean incrédulos algunas veces.

TEMEEE! — grita el hombre de cabellera amarilla y ojos azules, mostrando una sonrisa gigantesca.

— Tsk... — murmura para sí mismo — Hola, dobe... — responde molesto, pero al mismo tiempo... feliz.
— Sasuke-teme! Hace 2 años que no te veo! Dónde te has escondido?! — cada palabra expresaba alegría, ferviente y desbordante — Acaso huiste de mí!? — y el rubio estalla en risa.
— Cállate. — mientras cierra los ojos con algo de molestia. El Uchiha no sabía que se toparía con él en ese lugar — ((Por eso conseguiste reservaciones tan rápido, nii-san...)) — se reprocha por no preguntar.

Luego de reír, aquel hombre divisa el cuerpo de una chica blanca y cabellera negro-azulada; inclina su cuerpo hacia un costado para apreciarla mejor.

— EH? — sale detrás del mostrador y se aproxima a ambos, es cuando se da cuenta que el azabache sujetaba la delicada mano de la jovencita — Ella es tu esposa? — la muchacha, que ya había vuelto a su color natural, inició su etapa de atomatamiento.
— No... — ella lo miró sorprendida con lo que él dijo — ... pero no falta mucho para eso.
— ((E-EH?!))

Sasuke iba a presentar al chico de cabello puntiagudo amarillo hasta que sintió que ella ya no apretaba su mano como él.
— Cuidado! — grita el muchacho de ojos zafiro y Sasuke reacciona dando vuelta rápidamente y atrapándola en el aire, ella se desmayó por las palabras que profesó el Uchiha.
— ¡¿ESTÁ EMBARASADA?! — grita preocupado su amigo rubio.
— No, dobe! Ella siempre es así. — un suspiro seguido de una tenue sonrisa es lo que demuestra el pelinegro.

— NO-PUE-DE-SER!

— ¡¿Por qué gritas, maldición?! — le reclama el Uchiha.
— Jamás creí verte sonreí por una chica, teme! — cambiando su expresión a una pícara y codeándole las costillas para expresar entre burlas — Así que ella es la definitiva! eh? eh? EH?!

(( ¡PAFF! ))

— Sasuke-teme! NO ME GOLPEEES! — sobaba su pierna. El Uchiha lo pateó porque sus brazos estaban ocupados sosteniendo el delicado cuerpo de Hinata.
— Dime mi habitación, dobe.
— Si, si, si... — rezonga y le pasa unas llaves. El administrador toca un botón debajo del mostrador y a los segundos aparece un muchacho para llevar las maletas. — Llévalos a la cabaña 36.
— Sí, otou-san. — responde el joven de unos 10 años, de cabellera amarilla corta y ojos almendrados de pupilas lila oscuro.

Sasuke levanta una ceja, pero decide preguntar luego. Primero era Hinata.

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Un aroma familiar llega a la nariz de la chica, que lentamente se despierta y se sienta en la cama.

— ((Chocolate... y café...)) — ella sonríe. Se levanta y se dirige a la habitación contigua.
— Justo para la cena.
— S-sí... — toma asiento del otro extremo de la mesita; la que estaba llena de varios deliciosos platillos. Cuando la velada daba inicio tocan la puerta de la cabaña con insistencia. Hinata se levanta y abre la puerta.
— Oh! Ya despertaste. Qué bueno! — y el rubio sonríe.
— Tú que haces aquí? — tajante, frío y molesto por la interrupción.
— Acaso no me dejarás entrar?
— No.
— Sasuke-kun... — y mira a su amado sintiendo un poco de vergüenza por la falta de modales. El Uchiha sorbe un poco de su bebida favorita y deja escapar un suspiro de resignación. — Pasa...

Ella sonríe simpática y el rubio entra y se sienta delante de su amigo.

— Y bien? — pregunta el rubio mientras se sirve de todo lo que estaba en la mesa. Hinata toma asiento a un costado de la mesita, cerca de Sasuke, y le sirve una taza de chocolate al hombre, quien le agradece con una sonrisa y a una pequeña reverencia.
Sasuke bebía calmado hasta que el rubio terminó su bebida de golpe, tomó una cuchara y comenzó a golpear la taza. Era un sonido constante y cada cierto tiempo se volvía más fuerte. La chica miraba extrañada el comportamiento del hombre, que parecía tener la misma edad de Sasuke, mas se comportaba como Yosai...

Sasuke permanecía en silencio... pero se notaba que crecía su molestia. Su ceja derecha se movía con el constate golpeteo de la cuchara en la taza. Hinata sabía que eso no era buena señal.
Golpeando la taza de la que bebía sobre la mesa y mirando al rubio con su rostro oscuro le pregunta con odio en su tono de voz: — ¿Por qué no te vas?
— No has cambiado en nada, Sasuke. — responde con un dango en su boca — Sigues siendo el mismo odioso, egoísta, desconsiderado y narcisista de la juventud.
— Ju-juventud? — pregunta ella. El rubio se limpia las manos en su ropa y, tragando rápido, extiende una de sus manos hacia ella.
— Mucho gusto, me llamo Naruto. — ella extiende su mano hacia el chico, queriendo ser amable — Sasuke-teme y yo nos conocemos desde la secundaria! — responde enérgico y sonriente.

Cuando sus manos iban a tocarse, como un simple y natural apretón de manos. En la mano de Naruto golpean dos palillos que dejan una marca roja en la parte superior de sus nudillos. Con ello el rubio llevó sus manos de vuelta a un sitio seguro. Hinata miró la dirección de donde provinieron y una gota de sudor recorrió su frente.

— Maldición, Sasuke! — le recama sobando sus nudillos — Posesivo como siempre! — el rubio se levanta y lo apunta con su otra mano, la que no está roja, mientras lo rodea un aura de batalla — ¡¿Acaso no te acuerdas que ya estoy casado?! — le grita con molestia y enseñando su anillo de bodas. Hinata mira el aro y con una sonrisa incómoda piensa ((Pa-pasa lo mismo co-con Itachi-niichan...))

El Uchiha cambió su aura negativa a una más relajada. Hinata se encontraba levemente sonrojada... Naruto era atractivo y al contrario de su amado, él no paraba de hablar.

— Ah... sí. — mordiendo un onigiri — Olvidé ese detalle.
— Sa-sasuke-kun! — reacciona un poco molesta en la forma de tratar a la pareja de su amigo.
— Tranquila — el ojiazul le sonríe pícaramente y le guiña el ojo — Sasuke-tan siempre se comporta como bebé! — burlándose de su actitud poco adulta a pesar de sus 28 años. La ceja izquierda del pelinegro comienza a moverse, generando un tic.
— S-se conocen desde la in-infancia? — curiosea un poco. Ella quería que el viaje sea una forma de saber el pasado de ambos.
— Sí, Hinata-chan! — responde sonriente, ella sonroja por la confianza y baja la cabeza por su timidez. A Sasuke lo invade un aura oscura, cosa que su amigo nota instantáneamente y se vuelve azul su rostro. — Ya, ya, ya Sasuke! — ríe y rasca su nuca. Naruto mira a la chica y le pregunta; para cambiar la actitud homicida de su tan "amable" amigo — Me pregunto ¿Qué te gustó de el teme?

Ella levanta la mirada y con sus mejillas ruborizadas le responde...

— Pu-pues... él es la primera pe-persona que me ha tratado b-bien desde hace muchos a-años... — juega con sus dedos. Naruto se percata que el aura asesina desaparece de él; extrañamente Sasuke se sentía inquieto. — Sasuke-kun es... a-amable, cariñoso... — Naruto hacia como si la miraba a ella, pero en realidad, por el rabito del ojo notaba cada leve movimiento de su amigo con las palabras de ella — Me... me gusta s-su... — Hinata se estaba volviendo más roja — su sonrisa... — ella seguía mirando el movimiento errático de sus dedos — La sonrisa de Sasuke-kun me... me hace fe-feliz. — ella lo mira de perfil mientras el "calmado" Uchiha bebía su choco-café — Yo qui-quiero hacerlo feliz. — susurró esto último.

El pelinegro se atragantó un poco, ella no lo notó, pero Naruto... — Sasuke... — expresa muy serio el rubio, mirándolo con los ojos entre cerrados — Eres un... — ella levanta la mirada — PERVERTIDO!

Hinata abre tanto sus ojos que parecen salir de su rostro, mientras todo su cuerpo se volvía rojo.
Sasuke escupe la bebida hacia un costado y sus mejillas se tornan rosa pálido.

El rubio hecha a reír como si no hubiera mañana... — Entonces ya pasó algo... ¿verdad Hinata-chaaan~? — mientras levantaba sus cejas de forma pícara. Ella no podía ver al rubio a los ojos de la vergüenza y su flequillo cubrió su rostro. Sasuke se levantó del asiento y, tomando a Naruto del cuello de la vestimenta que utilizaba, lo arrastró a la puerta y lo pateó, cerrando la puerta con tanto odio que parecía que la hubiese roto.

A pesar de haber sido expulsado de la cabaña, el Uzumaki no paraba de reír... había molestado a su mejor amigo de la infancia. Hace mucho que no lo hacía y eso valía todas las patadas del mundo. El rubio se levanta del suelo, sacude la parte trasera de su pantalón (él y su familia eran los único del pueblo que no usaban vestimenta japonesa tradicional) y mirando la puerta, grita: — Mañana van a la cabaña principal, Sasuke! Mi familia y yo te invitamos el almuerzo!

Con eso, el chico imprudente se fue sonriendo de oreja a oreja...

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Dentro de la cabaña el ambiente se había tornado un tanto incómodo.

Sasuke miraba el picaporte y no lo soltaba — ((¿Qué me pasa?)) — se pregunta. El Uchiha se da cuenta que su cuerpo se sentía extraño — ((Estoy... ¡¿Estoy nervioso?!)) — sus ojos estaban más abiertos de lo normal. Eso no le pasa a un Uchiha... ¿o sí?
Hinata aún mantenía su rostro oculto detrás de su flequillo... toda su cabeza parecía un tomate gigantesco!

Pero... ¿Por qué los dos estaban así por las palabras del rubio?

Simple!

No es que Hinata sea una chica de pensamientos prohibidos (no todo el tiempo xD) ni nada por el estilo, simplemente ella ha estado nerviosa desde que Sasuke se levantó aquel día con su mano sobre... bueno, (¡sabemos donde! ;D) Y, aunque no quiera, hay ciertas palabras que le recuerdan ese día y, pues... no es que esté molesta, TODO LO CONTRARIO! Ella, ese día, se sintió feliz! Eso es lo que la tiene confundida y alterada.

Por otro lado está el pelinegro... Él se caracteriza por mantener sus sentimientos ocultos; refiriéndonos exclusivamente a sus pensamientos prohibidos. Porque sería mentira que un hombre de 28 años no la viera sólo de forma espiritual como su amor de toda la vida. Aunque no debemos catalogar a Sasuke con la palabra que dijo el rubio... (no aún xD) Todo el tiempo que ha estado a solas con ella se ha comportado como todo un caballero. En ningún momento ha pasado por su cabeza nada que no sea amor juvenil con ella.

Entonces... ¿Por qué los nervios justo ahora?

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— S-sasuke...kun? — ella pregunta sin mirarlo... y él hacía lo mismo. — ¿Do-do-donde dormiré y-yo?
— Usa la cama.
— Y-y tú? — Hinata jugaba con sus dedos.
— Dormiré aquí.
— P-pero ha-hace frío...
— Usaré dos futones, no te preocupes.
— Hum...

Ambos se quedaron callados... ninguno dijo lo que realmente pensaba en ese momento...

— ((Po-podrías d-dormir con-conmigo... Sasuke-kun...)) — ella confía ciegamente en él. Pensar que Sasuke haga algo sin su consentimiento era una idea que ni en torturas más crueles se le ocurriría a la jovencita.
— ((Si me pides que duerma contigo... creo que no podré detenerme.)) — él conocía las señales que le daba su cuerpo... Ambos tenían pensamientos totalmente diferentes que se unían por un solo sentido: AMOR.

Sasuke comenzó a sudar un poco — Saldré a caminar, descansa. — Antes de que ella pueda preguntar o si quiera mirar su espalda, la puerta ya estaba cerrada. — Sasuke... kun...

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El sol iluminaba su rostro con gran insistencia y no le quedó más que abrir sus ojos. El reloj de la sala marcaba las diez de la mañana y de la cocina provenía un aroma dulce...

Sasuke se levanta del futon.
Llegó pasada las tres y media de la mañana, decidió caminar hasta que no hubiera ni una pizca de energía en él!

Mientras restriega sus ojos junto a un gran bostezo, entra en la sala una chica de ojos perla con un hermoso vestido verde pastel con diseño de pétalos en un tono más oscuro, le llegaba unos seis dedos sobre la rodilla y un delantal rojo hogareño ceñido a su esbelta cintura, ensalzando (sin que ella se diera cuenta) sus hermosos y exuberantes pechos. Tenía una bandeja con chocolate caliente y unas tostadas con mermelada, jugo de naranja, dos vasos con agua y una ensalada de frutas aderezada con sirope de chocolate. Su rostro mostraba una alegría distinta a lo que él ha visto en casa.

— Buenos di-días, Sasuke-kun! — expresa alegre.

Él... el tenía cara de tonto!
Sus ojos mostraban el total de sus irises negros y sus labios estaban un tanto abiertos.

¿Por qué, el Uchiha, se encontraba con tal expresión facial?

Puede que al recién levantarse, tenga esa cara; puede ser que verla con esa vestimenta lo alteraba un poco (Hinata no había usado nada que sobrepasara sus rodillas); puede ser que apreciar un aura distinta, la hacía aún más hermosa... Sí, todo eso lo tenía así... Sin embargo lo que se llevaba el premio era que... La persona con quien realmente quería compartir toda su vida, le había preparado el desayuno.

Ella, la muchacha de la que se había enamorado a primera vista, estaba haciendo lo que ninguna otra había hecho antes.
Con un simple gesto... hacerlo feliz!

Sin darse cuenta, los parpados de Sasuke se agacharon un poco y en sus labios se dibujó una notoria sonrisa.
Ella lo miró a la cara y sus mejillas comenzaron a sonrojarse. Desvió sus ojos hacia el piso y continuó su trayecto a la sala, pero Sasuke no había recogido la ropa que se sacó para dormir.

Ella tropezó con los pantalones y la camisa. El Uchiha se levantó como resorte; con su brazo derecho la atrapó de la cintura y con la mano izquierda sostuvo la bandeja. Él no quería que todo ese bello detalle se arruinara de un momento a otro, pero hubiera sido mejor ver caer la bandeja a lo que Hinata vio!

— Gracias, Sa... — había un gran detalle que el pelinegro olvidó cuando se quitó la sábanas de encima... — ...Sasuke... — Hinata miró directamente los ojos de Sasuke por apenas una milésima de segundo para luego desviar su mirada por la tímidez... — ...ke... k-k-k-kun! — en ese instante deseó no haberlo hecho.

El Uchiha tenía una fea, por así decirlo, costumbre.

Cuando está tenso o alterado, no puede conciliar el sueño... a menos que se quite toda (sí, TODA!) la vestimenta que trae consigo.
Es decir, que la pobre chica al mirar el piso... noto "algo" más que el futon.

Ella lo empujó del pecho, que estaba al descubierto, y pudo apreciar que Sasuke a pesar de su rostro adolescente, poseía un torso bien definido y se notaba que trabajaba en ello sin exagerar. Sus manos se dirigieron a su boca y sus ojos ni pestañeaban. No habrá mantenido la mirada sobre el cuerpo de Sasuke por más de dos segundos (desde que la atrapó hasta que ella lo alejó), pero lo que vio en esos simple dos segundo hicieron que todo su cuerpo se pusiera rojo...

Ella miró directamente a los ojos del Uchiha, quien al notar el cambio brusco de color en la piel miró su cuerpo al sentir una cálida brisa recorrer cada parte del mismo — ((Maldición!)) — levantó la mirada y cuando iba a pedirle una disculpa con unas gotas de sudor bajando por su frente cubierta por aquel flequillo, Hinata se encontraba en el suelo de la habitación... su cabeza humeaba un poco.

Sasuke depositó la bandeja sobre la mesa de la sala y mirando a la chica de piel roja sólo pudo soltar un suspiro — Vaya... — se puso los jeans que estaban en el suelo — ((Acabo de arruinar el viaje para ambos.)) — se decía a sí mismo mientras la llevaba en brazos a la cama donde ella dormía.

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Una brisa fresca movía las copas de los árboles e ingresaba por las ventanas de la morada japonesa. El reloj marcaba la una de la tarde.
— ((Prepararé algo...)) — Sasuke va rumbo a la cocina cuando mira la puerta de la habitación de Hinata deslizarse, para toparse con esos hermosos ojos perlados que dejaron de mirarlo al instante y ella comenzó con su típico jugueteo de dedos. El pelinegro se acerca a ella con lentitud y Hinata comienza a ruborizarse al notar que los pies del Uchiha estaban cada vez más cerca de ella; Sasuke se detiene a un paso de distancia.

— Hinata, yo... — rascando su nuca y mirando hacia el costado, con incomodidad — Quiero disculparme por-
— No-no importa, Sasuke-kun! — lo interrumpe, no por grocería ni nada que se le parezca. Es más por no querer tocar aquel tema — No hay na-nada qué di-disculpar...

El estómago del pelinegro rugió y ella brincó por la sorpresa.

— Prepararé algo para ambos.
— Pe-pero, Naruto-san nos invitó a al-almorzar...
— Es más de la una. — ella mira el rostro de Sasuke por unos mili-segundos para volver a apreciar el menear de sus dedos.
— Pe-perdón...
— No hay nada que disculpar. — haciendo hincapié en lo mismo que ella había dicho.

Él voltea hacia la cocina y agarran la manga de su camisa; gira su cabeza y allí estaba ella: — E-en tal caso... l-la prepararé y-yo.

— No. — ella abrió sus ojos un poco y soltó la manga — Esta es mi forma de pedirte disculpas. — levanta la mirada y cuando sus ojos se topan ella sonríe agradecida, mas desvía sus ojos por la vergüenza.

Cuando Sasuke iba a entrar en la habitación de alimentos, en la puerta principal se escuchan golpes, un tanto molestos.

— Oe, teme! — Sasuke rodó sus ojos con molestia y para cuando iba a decirle a Hinata que se quede sentada y callada para que no los encontraran, ella ya había abierto la entrada.

— Ho-hola Naruto-san. — y el rubio muestra todos sus dientes. Lo acompañaban dos niños: uno era el pequeño que ayudó a Sasuke con las maletas el día anterior, la otra era una niña de unos doce o trece; cabello rubio oscuro y lacio recogido en una coleta a un costado de su cabeza llegando hasta la mitad de su torso. Los ojos de la pequeña eran idénticos a los de su amigo — Pa-pasen.

— Niños... — el Uzumaki se hizo a un costado y ambos pequeñines dieron un paso adelante.
— Buenos días, Hinata-oneechan! / Hinata-san. — expresan simultáneamente haciendo una reverencia. La chica de ojos perla sonríe con una gota recorriendo su nuca; los tres ingresan a la vivienda. El rubio traía consigo una canasta.

— Déjala en la mesa y retírense. — expresa el pelinegro, que se acercaba a ellos con los brazos cruzados
— Sa-sasuke-kun... — ella lo reprende por su comportamiento. Naruto ignoró las palabras de su estúpido amigo y se dirigió a Hinata.
— Ya que no llegaron a tiempo para el almuerzo, Shion me pidió que les trajera un poco. — el rubio coloca la canasta sobre la mesa.
— Shion? — curiosea la pelinegra. Naruto esboza una sonrisa.
— Es el nombre de mi esposa. Yo quería que viniera para que se conozcan, pero alguien debía cuidar la recepción. — Hinata agachó su cabeza un tanto avergonzada, el Uzumaki lo notó y continuó — No te preocupes Hinata-chan. — la pelinegra levanta la mirada — Ella está dispuesta a recibirte en casa cuando quieras.
— ¿Por qué tu esposa quiere conocerla? — pregunta Sasuke. Todo lo que respecta a Hinata lo llena de intriga y preocupación. (Celos si se trata de un hombre)

Naruto coloca un dedo en su barbilla y prosigue, mientras Hinata va a la cocina por palillos, tazas y vajillas para servir los alimentos.

— Le conté a Shion que estabas hospedado aquí. — mirando al Uchiha — Y le dije que estabas acompañado de una chica muy joven y hermosa... — Un aura oscura cubrió al hombre mientras la ojiperla colocaba los platos para todos.
— Tenías razón, otou-san. — expresa el pequeñín de una forma muy cortés y respetuosa. — Sasuke-san es celoso.

Hinata se sonrojó un poco.

— Hinata-neechan... — expresa la pequeña — Otou-san dice que eres la esposa de Sasuke-niichan. ¿Es cierto? — la chica era idéntica a su padre, tanto en ojos como en carácter. Hinata se sonrojó aún más y soltó una taza; el Uchiha se estiró y la agarró en el aire. — Gra-gracias, Sasuke-kun.
— Entonces si son esposos! — replica llena de alegría.
— Ella aún-
Otou-san... — la niña interrumpe al mejor amigo de su padre — ... a tu amigo le gustan las chicas de colegio!

El aura asesina de Sasuke desapareció en segundos y junto a Hinata se asombraron por la forma de expresar sus pensamientos sin ningún pudor.

— Ya veo... — acota su hijo menor. Naruto sonreía y observaba a sus niños todo el tiempo. — Por eso Sasuke-san es maestro de instituto. — Las mejillas de Sasuke se tornaron un poquito rosa y la ojiperla estaba roja. Ella servía los alimentos de la cesta.
— Hinata-neechan...
— S-sí?! — ella tenía miedo de lo que Suiren pudiese preguntarle.
— ¿Qué edad tienes neechan?

Ella no quería corroborar lo que habían dicho los niños y hacer quedar a Sasuke como un pedófilo (por así decirlo xD). Para su suerte, Naruto rió de manera socarrona y aplaudió un par de veces para llamar la atención de los presentes. — Eso no se pregunta, Suiren.
— Perdón, neechan! — expresa la pequeña con la misma sonrisa del padre. Hinata indica entre gesto que olvide la indiscreción, aunque dentro de sí misma estaba aliviada de que Naruto haya intervenido.

— Así que eres Suiren. — manifiesta el Uchiha; la niña lo mira.
— ¿Acaso no te acordabas de mi hija? — expresa un poco molesto el rubio; Sasuke deja escapar su ira a través de un suspiro... Una vez relajado: — ¿Cómo quieres que la recuerde, si es la primera vez que la veo en persona? — recalca el azabache.

Antes de que su padre pueda defenderse, Suiren pregunta — ¡¿Sasuke-niichan me conoce?!

— Hace dos años no nos hemos visto. — Hinata-chan escuchaba atentamente mientras servía su ración para comenzar a comer — La última vez que vi al idiota de tu padre, me mostró una foto de ti cuando tenías unos tres años... — Suiren estaba cubierta de un aire altivo y orgulloso.
— Claro! — expresa alegremente — Seguro que ahora soy más bonita, ¿verdad?

— No. — tajante a la alegría de la jovencita — Es que en la foto parecías un niño.
— Sa-sasuke-kun! — le reprochó Hinata, la pequeña se molestó y lo miró con odio. Sasuke prosiguió: — Me confundí un poco cuando vi a tu hijo ayudándonos con las maletas, pues recordaba... — Sasuke miró hacia el tejado un momento, recordando tiempos pasados — ...que el dobe me dijo que su primer hijo era una niña. Además de que la edad no concordaba...

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Sasuke salía con su viejo amigo cada dos o tres meses a reuniones; luego de terminar la secundaria. Sin embargo, al pelinegro le apareció un trabajo en una prefectura muy distante y le exigía estar en el Internado por un largo tiempo. Por eso dejó de verse con el rubio y su hermano. No es que no quisiera, pero tampoco moriría si no saludaba a sus seres queridos por un tiempo.

Sasuke conoció a Shion en una reunión cuando su amigo se la presentó. El azabache nunca vio a ninguno de sus hijos porque siempre sucedía un imprevisto. Por eso el Uzumaki le presentó a su primer tesoro en una foto que cargaba en la billetera. Naruto era muy despistado con respecto a las fotos y a pesar de que la última vez que se topó con Sasuke, sus niños tenían diez y ocho años, no cargaba una foto actual de ellos.

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— CIERTO! — golpea la mesa con el puño cerrado — La última vez te mostré una foto de Suiren, pero no de Yanagi!
— Nuestro padre siempre ha sido despistado. — acota el niño — Al igual que mi torpe hermana.
BAKANAGI! — la niña lo golpeo en la cabeza.

El rubio y sus dos opuestos hijos mantuvieron el ambiente cálido y divertido por dos horas. Cuando el aplicado de Yanagi comentó: — Sui-neesan...
— Qué?
— Tenemos que ayudar a kaa-san.
— Es verdad!

Con una reverencia y de manera muy educada ambos niños se retiraron de la casa.

— DÍGANLE A OKAA-CHAN QUE IRÉ EN UNOS MINUTOS! — gritó desde el pórtico de la cabaña. Sasuke lo golpeó en la cabeza.
— Tus alaridos molestan a los huéspedes. — Naruto bufó.
— Yo les daría un paseo por el pueblo, pero con el negocio-
— Mejor así. — el azabache lo interrumpe drásticamente — Vine a pasear con Hinata, no contigo. — Hinata escuchó... No sabía si regañar al amor de su vida por su frío comportamiento con su mejor amigo o estar feliz por querer pasar tiempo con ella.

— Entiendo, entiendo... Quieren tiempo de calidad! — guiña su ojo derecho y Sasuke le vuelve a golpear; la ojiperla no vio el gesto del rubio y Sasuke creyó que era mejor así. — Disfruten de la estancia! Y cualquier cosa que necesiten me lo hacen saber. — el rubio desapareció a la distancia con una sonrisa pícara y, la mismo tiempo, llena de felicidad.

Sasuke liberó un gran suspiro de alivio al perder de vista al tonto de su amigo, volteó hacia su izquierda y se topó con una pensativa Hinata, que miraba el mover hipnótico de las copas de los árboles que estaban rodeando la cabaña. La joven tomó aire y llevó ambas manos a su pecho, para luego cerrar sus ojos por unos segundos; Sasuke observaba su perfil con detenimiento. Dio unos pasos cercándose a ella, cuando unas palabras dulces lo dejan estático.

— Sasuke-kun... — ella miró aquellos ojos oscuros con mucha intriga — Po-por qué... — se ruborizaba con cada sílaba y no pudo evitar bajar la mirada — ... te... fi-fijaste en... mí? — Los ojos del Uchiha se suavizaron y se acercó a ella con lentitud.

Hinata sintió cómo la rodearon unos brazos fuertes que la hacían sentir cálida y segura. Se sentía protegida y no pudo evitar cerrar sus ojos nuevamente para escuchar atentamente las palabras de Sasuke.

— Para ser totalmente honesto... — un suspiro salió lentamente de sus labios — No lo sé. — también cerró sus ojos y comenzó a rememorar en sus recuerdos. Él comenzó a describir aquella noche con sus propias palabras...

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/FLASH BACK/

— (( Realmente es un gran instituto... )) — Sasuke utilizaba pantalón de vestir, camisa blanca y corbata a juego con la gabardina oscura; un sobretodo marrón. Caminaba por los alrededores del colegio al que había llegado hace un par de horas para sustituir a una conocida que estaba bajo reposo por su embarazo.

En la inmensidad de la noche unos susurros muy lejanos llegaron a sus oídos — (( ¿Alguien llora? )) — decidió caminar hacia esos extraños sonidos que provenían detrás de el único árbol que se encontrara en aquella parte. Era un gran arce cubierto de hojas teñidas en tonos rojizos y marrones, no se podía apreciar con total claridad su grandeza por la oscuridad; esa zona no estaba iluminada como el resto de las áreas del instituto. — (( ... )) — Sasuke divisó un pequeño bulto entre tanta oscuridad — (( Una estudiante... )) — sin duda la poca luz que brindaba la luna era suficiente para que el uniforme de la institución sea reconocido por él.

Pudo acercarse lo suficiente y se topó con una delicada chica.

Ella estaba agachada y abrazaba sus rodillas mientras su cuerpo tiritaba, su cabellera negra que brillaba en tonos azulados por la luz de luna caía sobre su rostro y sollozaba de tal modo que él sintió una punzada en su pecho. Cosa que nunca antes le había sucedido. — Oye? — fue lo que pronunció; ella dio un brinco y levantó su cabeza. Sus ojos estaban abiertos y demostraban una infinita preocupación cubierta por miedo y temor. Su piel era blanca y sus ojos tenían un inusual color perla. Ella se levantó con rapidez para alejarse de él.

Sasuke, no acostumbraba a inmiscuirse en los problemas de los alumnos, creía que cada quien debe cuidarse solo. Además no era necesario tener una relación con ninguno de sus alumnos, después de todo él simplemente era un maestro de reemplazo.

Pero...

Sin que pudiera si quiera notarlo, había sostenido la delicada mano de la chica con fuerza.

— P-por favor... n-no me lastimes... — fueron las palabras que pronunció entre susurros y sollozos aquella desdichada jovencita. Ella volteó y mantuvo su cabeza agachada todo el tiempo, su mano libre estaba sobre su pecho y agarraba fuertemente el hombro del brazo que sostenía el Uchiha; no paraba de temblar. Fue entonces que pudo notar con claridad, ella estaba completamente empapada y sobre su uniforme había basura de todo tipo; como si le hubieran lanzado varios tachos encima.
Algo no estaba bien...

Sentía algo extraño en su pecho...

Era como si quisiera saber quien había sido aquel bastardo que le puso la mano encima y molerlo a golpes. Eso no era común en sus pensamientos y sabía muy bien que era más que una pequeña reprimenda a ese infeliz que se hacía pasar por estudiante. Alguien se había atrevido a poner en aquel estado a una chica que, a leguas, se notaba que era muy sensible y cálida. Con su mano libre se quitó el abrigo y lo colocó sobre la espalda de ella y haló a la pequeña y delicada señorita hacia su pecho para abrazarla.

— Usar el uniforme húmedo en esta época del año es peligroso, ¿lo sabes? — le decía lo más dulce que jamas había hablado con una muchacha en toda su vida — Tal vez no sea correcto, pero... — la chica no estaba reacia hacia el abrazo inesperado de una sujeto totalmente extraño... así como él había osado abrazar a una total desconocida en medio de la noche — puedes llorar todo lo que quieras.

Ella abrazó a Sasuke tímidamente y sumergió su rostro en el pecho de él; no paraba de llorar...

Para cuando la chica se había calmado y liberado todo ese peso de dolor y sufrimiento Sasuke creyó divisar una sombra por los alrededores — Es mejor que regreses a tu habitación. — la alejó de su confortable pecho y parece que ella se sorprendió por el gesto. Aunque realmente no quería que apartarla... Él quería seguir así, quería abrazarla lo más fuerte que pudiese para que dejara de llorar totalmente. Ella permanecía con su mirada en las hojas otoñales y él aprovechó para caminar hacia su cuarto. No era buena idea que los vieran juntos.

/FLASH BACK/

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— La primera vez que te vi, toda mojada y sucia... — ambos permanecían abrazados — Cuando te abracé por impulso... — la respiraciones de ambos se habían sincronizado — No quería dejarte sola ni un momento más.

Ella sonrió por las palabras y la sinceridad con la que le respondía su amado.

Era un tanto irónico para Hinata, pues ella escuchaba de sus antiguas amigas que por lo general las estudiantes se enamoraban de sus maestros a primera vista, sea por su atractivo o por su cálida personalidad... Sin embargo con ellos había sido diferente, había sido al revés. Sus pensamientos hicieron que escapara de su boca una risilla alegre y algo burlona.

— ¿Cuál es la gracia? — pregunto por simple curiosidad.
— P-pues... — ella levantó sus ojos por unos momentos para lograr ver su expresión — E-es al revés...
— Al revés? — dejaron de abrazarse y la alejó lentamente para verla directo a los ojos.
— E-es que... pues... no-nosotros... — ella comenzó a jugar con sus manos y sus mejillas se coloreaban con un hermoso tono rosa. No era lo mismo pensar aquello, que decir lo que ella estaba pensando.
Pero Sasuke no es un tonto; era un genio después de todo... Así eran todos los Uchiha.
— Crees que parezco estudiante por enamorarme de ti a primera vista, ¿no?

Ella no pudo evitar brincar por pronunciar exactamente cada pensamiento suyo, lo miró algo asustada.

— Ja! — sonrió con ironía — Parece que le atiné.
— Pe-perd-
— No te disculpes... — su mano tocó delicadamente la mejilla de ella para acercase lentamente a sus labios. — Adoro cuando te sonrojas... — susurró con una tenue sonrisa pícara.

Hinata abrió mucho sus ojos y llevó sus manos al pecho para apretarlas con fuerza. Pero las palabras de Sasuke le provocaron tanta emoción y vergüenza a la vez, que no pudo evitar desmayarse antes de que el Uchiha pudiera topar sus labios con los de ella.

La atrapó en el aire y liberó un gran suspiro. — Jamás creí que una chica tan tímida hiciera latir tan rápido mi corazón... — susurró en la inmensidad de la tarde y la brisa se llevó sus palabras.

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Las dos semanas de vacaciones se pasaron volando sin mayores contratiempos. De lo único que Sasuke estaba un poco desilusionado era sobre el tema que no logró tocar durante los catorce días que pasó con Hinata... Al fin de cuentas, lo que buscaba el pelinegro era conversar con ella sobre su familia. Intentó tocar el tópico un par de veces, mas recibió una respuesta negativa y deprimida de parte de ella. Decidió que no hablaría de eso durante el descanso.

Y por si se lo preguntan...

No, no se bañaron en un onsen. Sasuke no quiso tocar el asunto en ningún momento por lo ocurrido el primer día en la cabaña... y Hinata ni si quiera hablaba algo relacionado; se sentía muy apenada...

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— Gracias por visitarnos, Hinata! — decía Shion con una sonrisa mientras la abrazaba como si fuera una madre despidiéndose de su hija.
— L-lo mismo digo, Shion-san...
— Vamos! Sólo Shion! — expresaba con un desaire de frustración. Llevaba diciendo eso desde que la conoció hace unos diez días y Hinata seguía tímida por tratar a alguien sin honoríficos.

— Cuídate, teme! — expresaba el rubio dando un apretón de manos a su agrio amigo.
— Lo mismo digo.

— Hinata-oneechan! — se aproximó Suiren a la ojiperla para abrazarla con cariño — Te extrañaré Onee-chan!
— Yo también, Sui-chan — Hinata se había acostumbrado a la presencia constante de la pequeña niña rubia que veía en Hinata la hermana mayor que siempre quiso y que... pues no tiene. Porque para Suiren, Shion es su madre y amiga... pero buscaba una relación especial de hermanas. Cosas que no podía tener con Yanagi.
— Cuídese, Hinata-san. Esperamos volverla a ver por este pueblo. — mencionaba con respeto, característica notable en Yanagi. El pequeño estiró la mano pero la chica pelinegra lo abrazó — Sería genial volverlos a ver, Yanagi-chan. — Hinata sabía que el pequeño Uzumaki la apreciaba pero era un poco tímido o retraído para expresar sus emociones; era similar a Sasuke.

Naruto se acercó a la chica bajita — Confío en que harás muy feliz a mi estúpido amigo. — dice con una sonrisa y toma su mano para besarla como todo caballero. Ella sonrojó un poco y Sasuke frunció el ceño por la impertinencia de Naruto, pero no lo golpeó. Hinata le hizo prometer a Sasuke que dejara un poco eso de los celos, aunque sea con aquellos conocidos que ya estaban casados... y más aún con hijos! (Ella solo quería que dejara de matar a Itachi y Naruto con la mirada...)

Los dos subieron al auto; Sasuke prendió el motor y cuando iba a arrancar el vehículo Naruto se acercó a la ventanilla del pasajero y opinó con sinceridad — Espero que tengas la decencia de invitarme a tu boda, Sasuke-teme. — Hinata sonrojó como tomate y el pelingro resopló con fastidio.

— Obvio lo haré. — Naruto sonrió con picardía y se alejó del carro para despedirse con el resto de su familia. Hinata observaba a su amado con los párpados muy abiertos y sin pestañear. Aquel automóvil desaparecía entre los árboles frondosos que adornaban el camino al onsen.

Regresaron a la casa de Itachi ubicada en Nanto, prefectura de Toyama.

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— ONE-CHAAAAAAAN! — grita Yosai desde el pórtico de la casa; el sonido del motor en el garaje lo hizo correr y abrir la puerta para abrazar a su onee-san. Detrás de él corría el pequeño Atsuki con una cara llena de felicidad. Apenas Hinata puso un pie fuera del auto los pequeños se lanzaron sobre ella para apretarla con gestos de amor y felicidad de volverla a ver.

Sasuke suspiró y Hinata lo miró, ella sonrió divertida. El rostro de Sasuke se veía un poco mohíno, pues sus sobrinos ni si quiera habían volteado a verlo y decirle un simple "hola". Aunque Sasuke no quisiera admitirlo, los niños lo hacían feliz y que ellos no le demostraran ese afecto lo entristecía un poco; después de todo eran los hijos de su Nii-san... Sasuke apreciaba mucho a Itachi y sería muy desconsiderado si no hiciera lo mismo por sus hijos.

— Bienvenida Hina-chan — salió Itachi a saludar.
— Gra-gracias Itachi-niichan... — Sasuke apretó la mandíbula. Le costaría mucho adaptarse a dicha promesa... pero por ella haría lo que fuera.
— Y Konan? — pregunta, mientras baja las maletas del porta equipaje.
— Tiene una exhibición en el museo National Art Center.
— E-eso es en Tokio, ¿cierto? — mientras se levantaba, aún con los pequeños adheridos a las piernas.
— Sí, Hina-chan! — tomando una de la maletas, ligeramente triste — No volverá en dos días.

— Hinata-oneechan! — Yosai toma la mano de la chica y la hala a la casa — Mira, mira! Lo preparamos Atsuki y yo para cuando regreses! — Ambos niños la empujaban para que entrara a casa; no podía negarse.

— Qué tal les fue? — Pregunta Ita-chan — No pasó nada fuera de lo normal, ¿verdad? — con una mirada inquisidora, queriendo fastidiar a Sasuke más que saber realmente si pasó algo o no. Sasuke cerró los ojos y caminó a casa sin decir palabra alguna, prefería ignorar los comentario por el momento; Itachi sonreía con picardía y alegría.

Una vez todos sentados en la mesa, comiendo la merienda que habían preparado los pequeñines para ella (claro, que con ayuda de Itachi).

— ¿Y bien? — pregunta con curiosidad el pelinegro.
— Solucionado.
— Bien. — Hinata miró a a Sasuke, quería saber el tema de la extraña conversación de monosílabos que mantenían los hermanos. Sasuke divisó la cara de Hinata sin necesidad de mirarla fijamente — Es sobre mi trabajo, Hinata.
— Oh! Es cierto. — había olvidado que su amado estaba desempleado. Las vacaciones eran para disfrutar del paisaje y no andar preocupando por asuntos que se solucionarían tarde o temprano. — ¿Dónde trabajarás?

Sasuke la miró extrañado, ella preguntado sin tratarlo de "usted". Eso lo alegró en su interior; ella sonrojó al darse cuenta y bajó la mirada para continuar comiendo.

— En la academia donde estudiaste el año anterior.
— Y tú también iras allí, Hina-chan! — Itachi sonreía.
— Vo-volveré a la misma academia? — estaba absorta. Se sentía feliz y algo incómoda. Tenía un asunto pendiente con un conocido en ese sitio.

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— Hina-chan!
— Ino-san... — se acercan y abrazan. Los compañeros llegaban poco a poco dentro del salón de clases de tercer año, sección "C".
— Creía que te mudarías.
— No. Itachi-niisan y Sasuke-kun me dijeron que terminaría mis estudio aquí. — ambas sonríen alegremente.
— Hinata-san, Ino-san. Buenos días.
— Cada año te veo más serio, Shino-kun. — reprocha la rubia.

Una vez todos los alumnos están dentro del salón y bien sentados el director Kisame expresa unas palabras: — Felicidades por comenzar su nuevo años dentro de este instituto...

— Ino-san... — susurra Hinata — Qué pasó con Kiba-kun?
— No lo he visto.
— No vendrá hoy. — susurra Shino — Ha estado triste estos días... — Hinata bajó la mirada y reflejó tristeza.

— Su nuevo maestro es... — Hinata, Ino y Shino dejaron de murmurar; ella abrió sus ojos de par en par — Sasuke Uchiha. — quien se presentó formalmente como maestro de cabecera. Por primera vez en toda su vida de trabajo era un maestro fijo y no un suplente. Ese puesto lo consiguió gracias a Itachi que le pidió de "favor" a su amigo Kisame que contratara a Sasuke para que enseñara en el salón de la señorita Hyuga. El director aceptó gustoso -cofobligadocof- por la petición de su compañero.

Hinata estaba ruborizada, podría ver más seguido a Sasuke, siempre y cuando no incumpla las reglas del instituto.

Una vez que el azabache dio su discurso de bienvenida y agradecimiento, el director prosiguió — Además tendrán un compañero nuevo... pasa. — un joven de tez blanca, al igual que su despeinada cabellera, ingresó al salón para pararse frente a todos y presentarse — Mi nombre es Toneri Otsutsuki, tengo 17 años, mi familia se mudó a esta prefectura hace unas semanas y espero que todos cuiden de mí — terminando con una reverencia.

Las chicas del salón estaban anonadadas por los nuevos miembros en le salón, pues tanto maestro como estudiante nuevo, estaban para comérselos! xD

Hinata miraba al nuevo estudiante directo a sus ojos, su cabeza estaba ladeada un poco y tenía entrecerrados sus parpados... — (( Es como si... si lo hubiera visto antes... )) — se preguntaba. El muchacho, al notar la inquisidora mirada, divisó los ojos de Hinata justo con los de él. Toneri entrecerró sus ojos por un par de segundos para luego abrirlos de golpe, mientras su boca estaba un tanto abierta también; tenía su expresión muy marcada. — Hi... Hinata-san? — pronunció con una voz dulce, ni parecida a la voz metódica y algo indiferente con la que se presentó.

Ella imitó el gesto de él — To-Toneri... chan? — pronunciaron sus labios en un susurró. La actitud totalmente indiferente que había mantenido durante todo el tiempo dentro del salón... desapareció. El muchacho caminó hacia ella con rapidez, la sujetó de los hombros para levantarla de su silla y la abrazó sin pedir permiso o esperar a tener un momento privado. Sasuke frunció el ceño lo más que daba mientras su sangre hervía... Sin embargo no lo golpeó, debía mantener la compostura... (No creo que dure tanto :/)

Ella estaba en shock. — Estoy muy feliz de volverte a ver, Hinata-san. — pronunció cerca de su oído con una voz dulce.

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(( No-no puedo creerlo... realmente es... es Toneri! ))
(( Lo quemaré vivo si no la suelta en menos de un segundo! ))

El último año escolar revelará uno que otro misterio...

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Da-chan: Llegué a los 36! :o ... :O ... =O *se desmaya por la emoción* · · · *despierta de golpe*

Les aseguro que cuando llegué al número 30 iba a publicar, pero... Con este me demoré un poco más... tenía que reescribir la trama :/ ... Ya que tomé la sugerencia de "MeguK" (Arigatou!) porque me hizo ver que el fic se llama -S-soy una estudiante, S-sasuke-sensei!- y tuve que reescribir toda la parte tres... pues me estaba alejando del tema principal -Maestro x Estudiante- xD ... No sabía cómo meter a Naruto y Toneri en el mismo fic... eso me fastidiaba un poco. Por ello saqué el tema de Kiba para dar inicio al pasado de Hinata. Pero no se preocupen! No dejaré el asunto de Kiba en el aire; lo cerraré a su debido tiempo! Con esto les doy a entender que habrá una CUARTA entrega... oh! Sinceramente estoy con la idea base... creo que a medida que escriba se me hará más facil ;D Y espero (ruego) que no me demore tanto como con este... (-_-)

No sé ustedes, pero en los animes que he visto (varios, por cierto) siempre el chico ve desnuda a la chica... Quise cambiar eso un poco. Bueno, bastante...

(( ¡ FANSERVICE ! ))

xD ... =Q *muere desangrada en el suelo*

Cultura general: Sepan que los lugares que cité (la posada, el pueblo y las prefecturas) son reales! *saca pecho con orgullo* Y si no me creen, vayan a Google-maps y curioseen un poco! ;D - Además de: Sauce: Yanagi - Nenúfar: Suiren
No lo sé... me gustaron cuando los busqué. Sí! No me gusta escribir los nombres de mis hijos inventados al azar... lo mismo pasó con Yanagi y Atsuki. Averiguo el significado y con ello me baso en el aspecto y personalidad.. LOL

Reviews? (-_-)/

Esta vez no les pediré que escriban, no habrá meta esta vez pues... como el final da a entender de una cuarta entrega, creo que no es necesario pedir (pero si me gustaría que lo hicieran!) :3

Besos y abrazos en papel... RECICLADO!