Da-chan: Jijijijijji... Holiwis! :3 ··· D: *publica el fic y corre desesperadamente por su vida*

Agradecimientos: Patohf, Uchiha Hyuga Hinata, Bubble Glass, HinataYaoi, nn, AlexanUchiha, Itzel, Ariii, Diamante no Mai y MusaSpinelli.

Discuuuulpenme chicas, chicos y todos quienes siguen este fic. Dx He tenido una extraña... :/ Cómo decirlo? Es como si mi compu no quisiera que lo escriba o publicara! D: Cada vez que escribía, la página se reiniciaba y, pues... ¡MALDICIÓN! Todo lo que llevaba escrito se iba de golpe... Me daba frustración y no volvía a abrir el borrador hasta pasado un par de días. Sí, como leyeron: no habría ESTA historia; las demás sí. Por eso les digo que es extraño... :/

¡GRACIAS A MIS DIOSES!

Por fin pude subirlo y... y... lloro de... de la emoción :') D':

Disclaimer: Estos personajes con pasados extraños y tristes, son del maestro Masashi-san. La trama (que me deja sin cabello y sin sueño) es miasita! osea... sólo mía en chiquito! :3


La noche transcurrió sin contrariedades y Sasuke se levantó antes que el sol, así cuando ella despertara con la alarma de su reloj se sentiría más cómoda. Después de todo, el azabache, no quería que ocurriera el mismo incidente de la vez anterior.

Hinata se despertó lentamente y se asustó por un momento al recordar que había cerrado sus ojos sobre el pecho del Uchiha; sin embargo, al darse cuenta que estaba sola en la cama se levantó calmada, pero su mente la traicionó con aquello que había sucedido con Toneri. Se duchó, antes de bajar serenó su rostro para que nadie la note triste, desayunó junto a los demás... Toda la mañana fue tranquila, como si ella no hubiera llegado al anochecer y Sasuke se comportó como siempre lo hacía: calmado, cariñoso (sólo con ella) y posesivo...

— Espera, Hinata. — ella se detuvo en la entrada, con la mano en la perilla, giró su cabeza y el pelinegro la sorprendió robándole un beso.

— S-S-Sasuke-kun! — sonrojó rápidamente.

— Como en el colegio no podemos estar juntos, necesito tener ese beso presente para no dejarme llevar cuando te vea con tus... tus amigos. — expresó con desprecio y rabia eso último. Ella, sonrojada por el gesto y las palabras quiso sonreír; sólo bajó la cabeza pues su mente seguía atormentada.

Los dos caminaron hasta la entrada de la cerca que delimitaba el terreno y escucharon una voz llena de fulgor.

— HINATAAAA!

— (( Maldición! )) — el Uchiha exteriorizó una fea mueca que Kiba ignoró por completo y saludó a la ojiperla con una sonrisa de oreja a oreja. Ella también saludó y Sasuke rechinó sus dientes; sonido que ninguno escuchó. Kiba tomó la muñeca de ella para caminar al colegio unos pasos delante del ojinegro.

Sasuke se sorprendió por la actitud del chico y sonrió de soslayo al pensar que tiene agallas para tratar así a un adulto. Por mucho que su ceño se frunció al verlos caminar uno al lado del otro delante de él, mantuvo su distancia por respeto a la promesa que le hizo a su amada de evitar un poco los celos. ¡Jamás creyó que fuera tan complicado!

— Q-qué tal te fue con tu mamá, Kiba-kun? — preguntó, pues quedó preocupada por la expresión del chico cuando se dirigió a casa con Itachi anoche.

— Ah... pues... — Kiba rascó su cabeza y rodó sus ojos — Estoy castigado por SEIS meses... No juegos de vídeo, no televisión, no mesadas, no salidas...

— Pero... y los perritos? ¿Po-podrás cuidar de ellos aún, Kiba-kun?

— Siii! Hana-neechan me ayudará. Ella es veterinaria y dice que los revisará y les dará vacunas y esas cosas para que los adopten!— acompaño el diálogo con una sonrisa gigantesca. Hinata se calmó al verlo tan alegre; a pesar de estar castigado no dejaba de mostrar interés en sus amadas mascotas. Kiba miró hacia atrás, un poco molesto e incómodo, sin girar completamente la cabeza — ¿Acaso no puede irse por otra parte? — preguntó murmurado entre dientes. Ella solo pudo sonreír algo avergonzada.

A penas cruzaron la entrada del colegio Kiba tomó la mano de Hinata, la sorprendió un poco, y corrió por los pasillos infestados de estudiantes; obvio y a Sasuke no le dio gracia, pero no podía hacer nada pues debía ir al salón de maestros antes de comenzar las clases.

— De qué huyen ustedes? — Ino preguntó por simple curiosidad cuando entraron al salón un Kiba y una Hinata con la respiración agitada, sus ojos estaba un poco decaídos; al notarlo cambió su expresión rápidamente

— Salvaba a la princesa del dragón! — exclamó con una sonrisa y Hinata lo secundó al tener presente sus palabras... Sasuke si parecía una fiera, pero es porque la quiere y cuida.

— Hola Ino-san, Shino-kun. — una sonrisa con brillo labial y acomodarse las gafas fue lo que recibió como saludo de sus amigos. Se sentaron a conversar de cosas sin importancia, o al menos eso creyó Hinata.

— Ustedes desaparecieron ayer. — dijo la rubia con tono pícaro. Ino sabía que pasaba algo entre Hinata y el nuevo maestro pero prefería no indagar mucho en el tema, a menos que Hinata quiera contarle.

— No debes secuestrar a Hinata-san; ella sí es aplicada en clase. — el castaño miró con odio a su amigo y la ojiperla se sonrojó por haber dejado las clases el día de ayer. Sin embargo habían murmullos que empezaban a arrugar las cejas de Kiba.

— Esa es la prometida del nuevo chico?

— Cómo se atreve a dejar al hermoso de Toneri-san por... ese?!

— Creo que Inuzuka está siendo mala influencia... ella es muy ingenua.

— Si no quiere casarse con el sexy peliblanco, entonces será mio!

Kiba no podía evitar los comentarios que se volvía más retumbantes en sus oídos. Sus puños se apretaban con fuerza y marcaban las venas de sus brazos. ¿Cómo podían ser tan entrometidos en un tema del cual no sabían nada? Kiba se levantó con rapidez del asiento dispuesto a reclamar y gritarles a sus compañeros que mejor se preocupen de sus propios asuntos en vez de hablar de Hinata... mas dos cosas lo detuvieron.

— N-no lo hagas, Kiba-kun... — susurró ella y sintió su suave mano tomándolo de la muñeca para que regresara a la conversación que los cuatros mantenían hace pocos minutos. Al mismo tiempo, las miradas de todos se dirigieron a la entrada y las chicas tenían sus ojos en forma de corazón, Hinata también llevó sus ojos a la puerta pero los apartó al instante y Kiba rechinó sus dientes.

La campana detuvo las palabras que iba a pronunciar Toneri mientras observaba a Hinata; decidió tomar asiento. Todos se acomodaron y a los pocos segundos entró Sasuke. Calmado y sereno. Tenían dos horas de literatura y se llevaron con normalidad. La mitad de los varones del salón estaban confundidos pues todas las chicas actuaban como si la escena de ayer no había ocurrido.

Cada cierto tiempo, cuando Sasuke notaba que Toneri la observaba de perfil o si Kiba le hablaba por cualquier motivo, él cerraba los ojos para recordar el beso que le dio antes de dejar la casa. No era mucho, pero lo calmaba lo suficiente para continuar la clase como siempre. Cuando su clase terminó y cerraba la puerta observó a Hinata y ella le sonrió. Su corazón aceleró como loco y dejó el salón con una sonrisa leve.

Por la puerta entro un hombre de cabello negro y patillas largas, ojos marrones y parecía mascar chicle — Buenos días, jóvenes. — miró con extrañeza a Hinata — Eres nueva? — ella sonrojó — No te ví ayer... — sus ojos marrones se dirigieron a Kiba — Vaya, vaya! — sonrió con ironía — Creí que habías reprobado, Kiba.

— A-Asuma-sensei! — la clase echó a reír junto al maestro, menos Hinata que aún estaba apenada y Toneri se portaba indiferente.

— Okey... Cómo te llamas, pequeña?

— Mi... mi nombre es Hi-Hinata... Hinata Hyuga. — Toneri sonrió sin observarla — ((Sigue siendo la Hinata que conocí...)) — la chica tomó asiento y Asuma prosiguió — Yo espero que no faltes como Kiba... Mira que la química es divertida! — ella volvió a avergonzarse; se reprochaba el haber desaparecido todo el día... Era el primer día de clases!

— No es su culpa, sensei! — manifestó el castaño — Ella llegó temprano ayer, pero... pero quedé mal herido y ella me llevó a casa.

Nadie lo cuestionó. Pues era cierto que llegó tarde y sucio, era más que obvio que había estado en una pelea. Hinata lo curó cuando la llevó al lugar secreto pero no eran heridas de muerte. — Es mi vecina. — comentó como si fuera lo más normal del mundo y con tono ingenuo. Toneri lo miró con seriedad sabiendo que era una indirecta para él.

— Oh... bueno. Gracias por preocuparte por Kiba. — la clase ya no la miraba con molestia o desprecio; en más de un rostro femenino se observó un atisbo de culpa por cuchichear sobre lo que había pasado ayer — Pero no lo hagas cada vez que pelea; sino bajaras en las calificaciones.

Ella asintió ruborizada y sin levantar la mirada porque sabía que todo eso era mentira. En realidad Kiba la salvó de la conversación incómoda que tuvo con Toneri el dia anterior.

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/FLASH BACK/

— Toneri-chan, estoy feliz de verte! — ella sonreía mientras su cabello y falda se agitaba un poco por el viento que le llega al encontrarse en la terraza.

— También estoy feliz de verte, Hinata-san. — sonrió de soslayo con sus parpados agachados.

— Veo que estar en el extranjero no... no te cambió. — su mirada se volvió seria por las palabras pero ella no lo notó — Bu-bueno... — miró hacia un costado — ... no tanto...

— Tu sí has cambiado. — ella lo miró extrañada — Ahora eres más hermosa. — tocó su mejilla con delicadeza, sonrojó y bajó la mirada. Permanecieron así por unos segundos y ella decidió preguntar cualquier cosa que cruzara su mente.

— C-cómo están tus padres, Toneri-chan? — él la soltó.

— Están bien. Creo que ellos son quienes realmente cambiaron, Hinata-san.

— A... A qué te refieres, Toneri-chan? — lo observó algo preocupada.

— Pues... si ellos no hubieran rectificado de opinión no estaría aquí. — se encontraba más confundida — Hinata-san... — tomó las manos de ella repentinamente — Quiero que me disculpes por no haberme comunicado contigo todos estos años.

La miró a los ojos sin ningún rastro de duda o mentira, era una confesión realmente sincera.

— No tienes que...

— No! Debo hacerlo porque te estoy lastimando con mis acciones. — ella no sabía con exactitud el significado de esas palabras. — Me pediste un favor que no fui capaz de cumplir hasta hace poco.

— Toneri-chan yo no... no comprendo lo que me dices. — se sentía algo nerviosa porque él sostenía sus manos de una manera diferente a como lo recordaba y cuando él lo notó la soltó.

— Cuando mis padres escucharon que la situación económica de Jiraiya-san decayó, me prohibieron la comunicación contigo... — ella se sorprendió, sabía de la boca de Toneri que los padres de él pensaban sólo en dinero pero jamás creyó que llegaran al punto de cortar comunicaciones con aquellos que no fueran del mismo estatus económico — ...y con ello también me ordenaron que no averiguara el paradero de Hanabi-san.

— ((Ha-Hanabi!)) — sus ojos se volvieron cristalinos; pensaba en ella y sentía un enorme vacío. Era una angustia que muchas veces le quitaba el sueño, pues... tener presente que su hermana menor está en otro país a cargo de una persona, que ella nunca había visto ni en fotos, la mantenía preocupada, inquieta... culpable.

Desde que vive en la casa de los Uchiha no ha pensado en cómo está su hermana, si estará bien, si comerá a diario, si la enfermedad progresó... Escuchar el nombre de Hanabi la consternó y comenzó a tiritar del miedo; sus ojos se perdieron en el vacio y se regañaba a sí misma por no estar pensando en ella a cada segundo de su vida.

Toneri se dio cuenta de la expresión de ella y la abrazó sorpresivamente, pero estaba tan concentrada en la pequeña Hanabi que eso no la sorprendió como esperaba.

— No te preocupes, Hinata-san... — susurró con ternura en su oído y eso la hizo sentir un escalofrío, no de temor o sorpresa... era alivio. Un extraño sosiego. Se separó de ella y volvió a acariciar su mejilla para soltarla rápidamente. Permanecieron en silencio por unos segundos que a ella comenzaron a incomodarle de una forma abrumadora.

— Regresé porque te amo, Hinata. — la campana sonó y ella brincó. Un movimiento provocado por las palabras sorpresivas del chico peliblanco junto al sonido característico que indicaba la mitad de la jornada de estudio.

— Toneri-chan, yo... yo no puedo corresponder t-tus sentimientos... — ella no quería cometer el mismo error que hizo con Kiba; darle falsas esperanzas o una terrible inquietud por la respuesta. Así que decidió ser franca desde el inicio, para evitar futuros malentendidos — E-eso de ser tu... tu prometida era... era un juego cuando eramos pequeños. Yo... yo siempre te he visto como mi familia. — lo que ella le dijo no le agradó en lo absoluto y se reflejó en su rostro con unas cejas inclinadas. La sujetó de la muñeca con fuerza y eso la asustó.

— Temí que algo así sucedería... — susurró. Su tono de voz no era el mismo de antes.

— M-me estás lastimando, To-toneri-chan.

— Hace unos meses me enteré de la muerte de Jiraiya y decidí... — Hinata miró los ojos del chico delante de ella pero... pero ese no era el niño atento, caballeroso y amable que conoció; el brillo de sus ojos desapareció y una sombra cubría la mitad de su rostro — ... buscar a tu hermana. Algo me decía que la necesitaría en mis planes...

— T-Toneri-chan? — bisbiseó atemorizada.

— Si no te casas conmigo jamás la volverás a ver!— esas palabras la descolocaron; ella nunca lo había visto de esa forma y nunca creyó que su mejor amigo diga tal cosa. Soltó su muñeca para sujetarla de los hombros con firmeza. — Te he esperado tanto tiempo, Hinata! — estaba alterado y su mirada seguía sin brillo — Debes amarme como yo lo he hecho! — se acercó a su cara dispuesto a besarla sin su consentimiento. Por instinto elevó sus manos para cubrir su boca y ladeó su cabeza a la derecha llena de terror.

Toneri la soltó y se alejó unos centímetros de ella, entonces Hinata escucha un grito de una voz familiar — IMBECIIIL! — mira en esa dirección y observa como aparece Kiba de la nada para situarse entre ella y Toneri; golpea al peliblanco con un derechazo en el rostro, que lo envía un par de metros hacia atrás — YO LA PROTEGERÉ DE MALNACIDOS COMO TÚ QUE BUSCAN APROVECHARSE DE UNA DAMA!

— No es de tu incumbencia; ella será mi esposa, no tuya. — el peliblanco se levanta como si no le hubiera pasado nada, pero su nariz comenzó a sangrar.

— Una chica como ella no le pertenece a malditos como tú! — grita en menor tono — Vamos, Hinata! — el castaño la toma de la mano y la saca de la terraza.

/FIN FLASH BACK/

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Hinata sabía que el actuar de Kiba se debía a que escuchó lo que conversaba con Toneri, pero no sabía qué tanto había presenciado su amigo. Kiba tomó asiento con aire triunfador por arreglar la reputación de ella y echarle en cara al paliducho que estaría cerca todo el tiempo.

La clase continuó sin mayor inconveniente. Ayer, Asuma era la clase que sigue al receso por ello ya conocía a Toneri, que había ingresado al paralelo con la nariz roja. Había dicho que se golpeo con una puerta porque era algo torpe. Yamanaka no se creyó ni una palabra; Aburame y unos pocos varones del salón levantaron sus cejas en duda.

Hinata pasó todas las horas clase pensando en lo que dijo Toneri...

— Si no te casas conmigo, nunca la volverás a ver!

Eso la preocupaba y tranquilizaba a sobremanera. Por un lado le calmaba saber que estaba viva después de tanto tiempo y, por otra parte, le afligía saber bajo qué amenaza la tenía a su hermanita como para no poder contactarla.

¿A quién contarle? Si decide confiar en Sasuke y eso llega a empeorar la situación?!

La familia Uchiha tiene buena posición económica, pero no tanto como para competir contra dos personas famosas, reconocidas a nivel internacional: la madre de Toneri, Kaguya, conocida en el mundo del teatro como "Megami*" por sus espectaculares presentaciones que dejan a los espectadores bajo un llamativo trance; y contra el padre de Toneri, Shinju*, un famosísimo escrito de libros de fantasía. El más conocido y vendido en todo el mundo: "Fruto de Chakra" llegó a tener varias películas y una serie en televisión que continúa en la actualidad.

— Hinata!?

— Eh? — mira a su derecha y se topa con la rubia.

— Ya es hora de almuerzo, Hina-chan... — la miró intrigada — Algo te preocupa, no es así?

— N-no... No es nada, Ino-san. — la rubia se acercó a ella con los ojos entrecerrados — A mí no me engañas! Si puedo ayudar en lo que te molesta, no dudes en contarme... — deja su bento sobre la banca de la ojiperla y toma sus manos — Incluso si no puedo hacer nada, puedes contarme también. Para eso son los amigos, Hina-chan.

— Ino-san...

— Oe! Van a venir o no? — se aproxima Kiba.

— Sí! Vamos todos! — Kiba miró de perfil a la peliazulada, sabía que ella estaba pensando en la conversación que tuvo con el maldito larguirucho. Después, cuando estén a solas la interrogaría así la incomodase; no se quedaría a ver cómo la perturbaban las palabras de ese Otsutsuki.

Estaban comiendo en el patio interno los cuatro y se aproxima a ellos un muchacho de piel blanca y cabellera negra. Era Sai, el novio de Ino, y se unió a la comida en grupo. La conversación era agradable y la hizo olvidar, por unos minutos, su angustia.

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La primera semana ha pasado rápido para todos, todos menos Hinata. Se ha vuelto más despistada y aparecieron unas ojeras marcadas. Todos le preguntan si está enferma o si le sucede algo, pero ella sólo dice que está bien; aunque dentro de ella se encuentra vacía y culpable. Cuando está cerca de amigos, compañeros, maestros... o con la familia Uchiha, actúa lo más normal que ella cree soportar; a pesar de ser muy notorio su cambio para aquellos que realmente la aprecian.

Se ha esmerado en no estar cerca de Toneri o quedarse a solas con él. La suerte es benevolente y no ha cruzado palabras con el chico; eso no quita que él no lo haya intentado. Gracias a los Dioses, Kiba siempre está cerca para sacarla o alejarla. Eso fue lo que ella le pidió, de manera sutil, el mismo martes en clase de deportes

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/FLASH BACK/

— Ahora me dirás qué pasó con ese imbécil el día lunes? — era hora de gimnasia y Kiba llevó a Hinata detrás de los baños para preguntarle aquello que la perturbaba.

— N-no sé de lo que hablas... Kiba-kun... — ella evitó el contacto visual.

— Soy estúpido, pero no tanto como para no darme cuenta que ni si quiera lo miras, Hina... — él se cruzó de brazos y suavizó su rostro. — Estuve presente cuando estabas conversando con ese... — ella mantenía su mirada agachada — ... idiota. — pausó esperando que ella le contase, pero al no ver respuesta durante unos minutos continuó insistiendo — Yo quiero ayudarte pero si no me cuentas lo que pasó allá no po-

— Kiba-kun... — cerró su boca al ver los ojos llorosos de la chica — ... lamento no poder contarte, pero... pero te puedo pedir s-solo una cosa?

— Pídeme lo que quieras... — dentro de él empezó a reprocharse por insistir en que le cuente algo que no quería; a Hinata, HINATA! Que es la chica más tímida y tierna que ha tenido la oportunidad de conocer.

— P-podrías... podrías evitar pelear con... c-con Otsutsuki-san?

En el instante que escuchó el apellido del peliblanco supo que esa no era una petición por él... lo pedía por ella. Kiba asintió y desde ese día permanecía cerca; cuando el paliducho quería acercarse aparecía de las sombras y se la llevaba donde fuera... y siempre recibía una palabra susurrada con alivio de parte de ella: — G-gracias...

/FIN FLASH BACK/

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— Hinata... — unos suaves golpes en su puerta la despertaron — Puedo pasar?

— Eh? S-Sasuke-kun? — restregó sus ojos y estuvo a punto de decirle que pase; se detuvo al notar que se había quedado dormida con el uniforme; incluso tenía los zapatos puestos — M-me cambio y bajo a desayunar, Sasuke-kun!

La puerta se abre y ella se cubre con las sábanas y cobijas.

— Q-qué haces, Sasuke-kun?! E-e-estoy en pijama! — escuchó la puerta cerrar y unos pasos acercándose a su cama — Sasuke... kun! — las capas de sábanas que cubrían a la chica desaparecieron y sus ojos se toparon con los de él. Se sentó y recostó junto a ella; colocó la cobija sobre ambos y su brazo izquierdo lo colocó bajo la cabeza de ella.

Había prometido a sí mismo no volver a preguntar nada de su pasado... pero la actitud y aspecto de Hinata no pasaron desapercibidos para los demás; especialmente Sasuke.

Ella no sabía como reaccionar, él no le habló ni nada. Entró, se acostó junto a ella y volvió a cubrirse... Por su mente cruzaban una y mil palabras o reacciones que ella le diría por entrar de esa forma a su cuarto; sin embargo, la única respuesta que ella imaginaba del azabache era: — Cuéntame...

Conocía casi perfectamente la actitud de él cuando hablaba de otros chicos. Si le contaba lo de Toneri seguro y Sasuke era capaz de darle una golpiza que lo dejaría casi muerto y a su amado lo meterían en prisión por golpear a un menor de edad.

¿Pero si primero hablaba del problema con una persona centrada y calmada?

Itachi fue la primera opción que cruzó su mente. ¿Quién mejor para escuchar y aconsejarla, en una situación que la mantenía abrumada de una forma indescriptible, que el hermano mayor de Sasuke? Pero no. Ella no diría nada a la persona más sagaz que había conocido. Si le hablaba del problema en una especie de código, Itachi lo decifraría y le contaría de inmediato al pelinegro. Itachi no permanecería callado si la mujer que su hermano ama está en un problema de esa magnitud. Por ello, durante las noches de esa pesada semana que dejó atrás, creyó que Kiba, Ino o Shino serían una forma de alivio a su pesar. Conversar con ellos en código sería buena idea, pero ¿y si iban con algún maestro y, este hablaba con Sasuke? Todo cuanto pensaba la llevaba a una salida: Hablar con Sasuke.

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Sin embargo, el día viernes al regresar de un pesado día de clases, sacó sus útiles y encontró una carta simple dentro de su bolso.

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/FLASH BACK/

— Quizá... estudiar me calme un poco... — Hinata subió a su alcoba después de un interrogatorio que mantuvo con Itachi por unos minutos. Lleva toda la semana durmiendo poco y como su piel es clara, las ojeras no han demorado en aparecer. A pesar que los Uchiha le han dicho para llevarla al médico o que se quede a descansar, ella prefiere "distraer" su mente con las clases y las conversaciones que tiene con sus compañeros. Que en pequeña medida sí lo hacía... no tanto como quería ella.

Toma su mochila y la lleva la escritorio; comienza a sacar sus cosas, una a una. De pronto, una hoja suelta cae de uno de sus cuadernos, se agacha para cogerla y la abre. Un mensaje poco agradable es lo que tenía dentro.

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Parece que no quieres ver a Hanabi, Hinata-san.

Ya que el chico salvaje se ha convertido en tu salvador personal,
me es muy difícil acercarme a conversar contigo de manera
tranquila y civilizada. Así que se me ocurrió escribir este pequeño
mensaje y guardarlo mientras estabas almorzando.
No quiero
que lo tomes a mal o que lo que te propuse es una obligación...
Solo quiero que sepas que el día sábado, es el plazo límite que te
otorgo para que me des una respuesta clara. Te esperaré al anochecer,
en el lugar donde le pediste a Kiba que sea tu "angel de la guarda".

Debes llevar...

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Estuvo despierta meditando lo escrito en aquella carta que sabía muy bien de quien era. Faltando un par de horas para que salga el sol, después de atormentarse con el mensaje una y otra vez en su cabeza, se quedó dormida.

/FIN FLASH BACK/

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Permanecieron en silencio por poco más de una hora.

— Sasuke-kun... — sus sentidos se pusieron alerta de golpe — Te dolió perder a... a tus padres? — Sasuke se consternó. Jamás creyó que Hinata preguntara eso sin preguntar si podía o no... Ella no se inmiscuía en esos asuntos; aún así decidió continuar con la plática.

— Tengo dos respuestas opuestas para esa pregunta, Hinata. — el miró hacia abajo, pero ella seguía con su rostro oculto por las sábanas y su delicada cabellera tocaba su brazo descubierto al estar recostada sobre él. Esperó que preguntara el por qué... ella no lo hizo; permaneció en silencio — Me dolió mucho cuando mi madre nos dejó... el cáncer se la llevó de nuestro lado cuando Itachi y yo eramos pequeños.

Volvió a esperar alguna reacción por parte de ella... nada. Prosiguió: — Con mi padre no fue así. — sintió que llevaba sus manos hacia el pecho de ella — Dos años después de que mamá murió, nuestro padre falleció en un choque de vehículos; no lloré en su funeral... Creo que no lo amaba tanto como a mi madre. ¿Cómo querer a alguien con quien casi no convivías en casa? Además, se volvió un cobarde.

— A... a qué te refieres? — su tono de voz se volvió entrecortado, como si quisiera llorar.

— Mi padre era policía y apenas lo veía una vez a la semana. Después de lo que sucedió con mamá él se dejó llevar por el alcohol y al estar ebrio, conduciendo, fue que murió. Casi no hablábamos con papá, pero le teníamos respeto por ser una persona de ley. Pero cuando comenzó a beber lo consideré un completo cobarde, pues decidió huir de la realidad de perder a mi madre. Itachi tuvo que madurar más rápido que yo para que pudiera disfrutar un poco más mi infancia... — pausó un momento — Como padre, debió pensar que su muerte nos lastimaba tanto o más que a él. Por ser egoísta, mi hermano no pudo tener una adolescencia norm-! — sintió una lágrima sobre su brazo y levantó las sábanas para encontrar a la chica llorando.

— L-lo siento... Sasuke-kun... — ella no dejaba de llorar.

— Hinata... — la abrazó... No sabía qué más hacer por ella. La peliazulada se escondió en el pecho de él abrazándolo como si nunca más lo volvería a ver. En ese calor que le brindaba Sasuke, poco a poco empezó a quedarse dormida.

((Creo que... que voy a ser cobarde y pensar en mí... Sasuke-kun)) se acercó a él para recordar su calor ((Yo.. yo espero que comprendas...)) quería recordar el olor dulce que le dejaba la bebida favorita en los desayunos ((... que la decisión e-es muy difícil para mí.)) ella buscaba recordar la delicadeza con la que acariciaba su larga cabellera ((Ahora que sé q-que...)) recordar aquella voz grave que en vez de asustarla, la calmaba ((... Hanabi-chan está viva...)) ella quería que él fuera feliz, pero... ((... y esta vez no... no la dejaré sola.)) ella no estaba dentro de esos planes.

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Pasaba de las cuatro y media de la tarde del sábado. Abre sus ojos y se entera que cayó dormida junto a Sasuke. Lo contempló tranquila y calmada. Sonrojó al pensar que parecían recién casados, aún así lo seguía mirando con sus mejillas encendidas. Sonrió dulcemente y llevó su mano al rostro del hombre para quitar un mechón del flequillo que caía suavemente sobre su frente. Una mano masculina la sostuvo de la muñeca y ella brincó de la impresión. Él abrió sus ojos y ambos írises se toparon.

— ¿Te encuentras bien? — ella asintió con una sonrisa que ocultaba unos ojos tristes, que Sasuke notó perfectamente. — ¿Segura? — prestó más atención esta vez a sus gestos.

— Es que... yo... — el rugido de su estómago fue su cómplice; le dio una cuartada a sus acciones.

Bajaron a la cocina y se toparon con Konan y Atsuki.

— ¿Qué quieres comer, Hinata? — mirándola con amor de madre, escondiendo esa preocupación que le producía el verla tan decaída.

— No quiero... molestarla, Konan-neesan. — tomando asiento en el comedor, cerca del mesón, sin dar a notar una ligera sensación de mareo provocado por la preocupación, poca alimentación y escasa horas de sueño.

— Tú sabes que eso no me molesta. — sacó unos vegetales y huevos para preparar una tortilla que no la empachara.

— ¿Dónde fue mi hermano? — preguntó a su cuñada mientras tomaba asiento junto a su sobrino, del otro lado de la mesa, frente a la ojiperla.

— Fue al despacho por unos papeles que necesita para el trabajo del lunes. — partiendo la cáscara del huevo prosigue con su respuesta — Yosai quiso acompañarlo.

— ¿Sabes a qué hora regresa? — algo tenía entre manos el azabache. Hinata sabía que no era nada común que preguntara por simple curiosidad. Ella dio un vistazo rápido al rostro de Sasuke que parecía no apartar sus ojos de ella. Estaba preocupado y eso empequeñeció su corazón, sintió una fuerte sensación de llorar; se contuvo y el dulce Atsuki la sacó de su mente.

— ¿Hi... Hinata-oneechan?

— ¿Qué sucede, Atsuki-chan?

— ¿Le temes... le temes a las inyecciones? — ella parpadeó sorprendida — Es que tú... pues... — apretó sus finos labios como queriendo decir algo que contenía por la vergüenza; gesto acompañado de una mirada que desaparecía tras unos lindos mechones negros que cubrían sus ojos redondos y negros, cuando estaba nervioso.

— ¿Por qué preguntas, Atsuki-chan? — mientras Konan le colocaba delante un vaso de jugo de naranja recién exprimido.

— Es que yo... es que... — elevó la mirada y se topó con esos cálidos ojos liliáceos que habían perdido un poco de brillo. Esa mirada le dio seguridad y continuó — Yosai escuchó al tío Sasuke decir que no querías ir al... al doctor... — pausó de momento y siguió — A mí no me gusta ir al doctor... porque me dan miedo las inyecciones. — ella sonrió con melancolía y sintió como su garganta era oprimida por gran nudo. Tragó saliva y luego bebió zumo para aclara la voz; no quería que sospecharan sobre sus verdaderos sentimientos.

— A... a decir verdad, Atsuki-chan... — Konan y el moreno estaba atentos a lo que respondiera; su tono de voz era melancólico y lejano —... a lo que le temo, un poco, es... es a los hospitales. — llevó un pequeño bocado de la preparación a su boca y lo masticó sin prisa.

Ella no mentía, al menos con eso, no.

Era cierto que Hinata le tenía algo de recelo a los edificios que curaban enfermos. Esa pequeña antipatía hacia ese lugar lo provocó la muerte de su madre y la pérdida de su padre lo empeoró. Él asistió a un control de rutina por una simple gripe que se complicó y terminó en pulmonía, puesto que ellos vivían en un poblado remoto la medicina no era muy eficiente y le comunicaron que debía internarse en un hospital de ciudad. Hiashi aceptó, por sus hijas; no pensaba dejarlas solas en ese mundo hostil a tan corta edad.

Pero, una noche antes de ser trasladado del hospital del poblado al de la ciudad... falleció.

Los párpados de Konan decayeron un poco y sintió pena por ella. Itachi le había contado que era huérfana desde una edad temprana y la señora Uchiha dedujo que debió perder a un ser querido en ese sitio.

Por otro lado Sasuke se sintió abrumado. Pensaba que haberla "obligado" a contarle su pasado abrió una vieja herida dentro de la joven; lo que le provocó su estado actual y eso le hacía completamente responsable de todo. Se odió a sí mismo y lo demostró apretando su mano izquierda; oculta bajo la mesa.

— Pero... ¡De-debes ir! — expresó elevando su inocente tono de voz; cosa que no pasaba seguido. Konan sonrió con ternura por el afecto que demostraba su pequeño hacia los demás; sobretodo con Hinata — ... Yo... — volvió a ponerse nervioso —... Yosai-nii y yo no... no queremos verte enferma.

— Atsuki... chan... — esas palabras le quebraron su atormentada y frágil alma. Ya no pudo contener las lágrimas. Se levantó con rapidez rumbo a su recámara, disculpándose mientras se alejaba del comedor dejando un sendero de saladas gotas de agua que brotaban de sus ojos lila.

Sasuke fue tras ella como si su vida dependiera de ello.

— No quería... ¿Dije algo malo, mami? — se culpó y buscó consuelo en la hermosa artista que caminó hacia su hijito para abrazarlo y decirle: — No, Atsu-chan. No dijiste nada malo.

— Entonces... p-por qué onee-chan estaba llorando? — Konan se separó del pequeño y lo miró a los ojos.

— Onee-chan sólo está algo triste. — tocando su nariz con la de su bebé — Ya verás que pronto será la de antes. — el niño aún tenía ciertas preguntas merodeando su mente, pero decidió dejar el tema allí. Su hermano se encargaría del resto.

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— Abre la puerta. — el azabache gira a la perilla de un lado a otro con infinita desesperación.

— Q-quiero estar sola unos minutos... — expresó con la voz entrecortada sin sonar molesta.

— No me iré de aquí hasta que abras. — seguía moviendo la perilla sin descanso. Pasó más de una hora hasta que escuchó la entrada y la característica voz chillona de su sobrino mayor.

— ¡MAMIIII! ¡YA REGRESAMOOOS!

— ((Itachi. Seguro me facilitará la llave)) — soltó el picaporte y bajó las escaleras a paso rápido.

— Itachi, necesito la llave del cuarto de Hinata.

— Oh. Hablando de ella... — se quitó el sobretodo y lo colgó en la percha — Hoy me llamó Tsunade.

— ¿Tsunade? — la duda no tardó en aparecer sobre su cara. Konan estaba presente: — ¿Tsunade? ¿Esa no es la amiga de Orochimaru-san?

— Sí, esa misma. — dándole a su esposa un beso tierno, pero rápido, en los labios.

— Espero que esa mujer no salga con estupideces como que quiere demandarme para recuperar a Hinata.

— No, no, no. — moviendo sus manos de un lado a otro — Ella me contó algo interesante sobre el pasado de la chica.— Caminaron los adultos a la sala, los Uchiha tomaron asiento y Konan fue por té. — Quiero contarte primero y luego vemos cómo decirle a ella.

— ¡Maldita sea, Itachi! ¿Por qué demonios siempre hablas en clave? — refunfuñó con un notorio ceño fruncido.

— ¡Calma! ¡Calma, hermanito! — sonriendo divertido, pero su expresión se endurece y su rostro se vuelve completamente serio — Mira, es que...

Konan llega con las tazas y la tetera, sirve el líquido y toma asiento para escuchar a su esposo. A cada palabra que pronunciaba Itachi, los ojos de Sasuke se abrían cada vez más; ni si quiera bebió el té que sostenían sus manos quietas.

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— Yosai-nii... — cuando los adultos caminaban a la sala, Atsuki llamó a su hermano con una seña tímida de atrás de la puerta donde se guardaban los abrigos.

— ¿Cómo te fue? — pregunta emocionado — ¿Pudiste hablar con onee-chan? ¿Qué te dijo?

— P-pues... ella dijo que tiene miedo de... de los hospitales. — sus manitos se juntaron detrás de su espalda y miraba a su hermano fijamente. Estaba a la expectativa del plan que le pudiese ocurrir a su hermano mayor; sus ojitos se abrieron un poco cuando recordó algo importante. — ¿Y-Yosai-nii? — interrumpe a su hermano, que masajeaba sus cienes con la palma de sus manos y sus ojos cerrados. Los abre para prestar atención a Atsuki — Cuando... cuando le dije que Nii-chan y yo no queremos verla enferma, onee-chan... — desvió su mirada un tanto culpable.

— ¿Qué pasó? ¡¿Se molestó, Atsu-chan?! — Yosai abrió sus ojos asustado, creyó que su hermano había metido al pata. Antes de irse con su padre al buffet de abogados, le pidió a su hermanito que hable con Hinata y le preguntara por qué no quiere ir al médico. Esa era su misión. Después, con la información, vería qué hacer.

— No.

— ¿Entonces? — expresó más aliviado.

— O-onee-chan se puso triste... Hinata-oneechan se puso a llorar...

Atsuki se asombró un poco. Ellos siempre veían una sonrisa en su rostro y que le diga eso su hermanito lo espantó un poco.

— ¡Vamos! — manifestó con una sonrisa y caminó al estudio. el pequeño lo siguió sin cuestionar nada — ¡Le haremos un regalo!

Atsuki y Yosai tenían una relación muy estrecha y casi nunca tenían pleitos. Yosai era el modelo a seguir para Atsuki, siempre lo veía como una persona que podía hacer lo que sea sin temor a nada. Por ello, el menor de los Uchiha jamás preguntaba o temía por las decisiones que hiciera su hermano, pues sabía que era un plan que saldría sin fallos y estar junto a él le daba valor.

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Pasaron treinta minutos desde que los adultos conversan en la sala, mismo tiempo que los pequeños permanecen en el estudio haciendo dibujos en papel para la chica de ojos perla.

— ¿Dónde vas? — pregunta Itachi con algo de espanto a su hermano, que se detienen en el marco de la entrada de la sala — ¿Creí que eras más listo, nii-san?

— Es mejor tomarlo con calma, Sasuke-kun — expresó su cuñada mientras el pelinegro mayor se golpeaba la frente con la palma.

— Ella necesita saberlo.

— Claro... y luego YO soy el idiota. — le reprocha su hermano con mirada acusadora — ¡Ve! ¡Cuéntale! Y luego... ¿qué? — Itachi se levantó del asiento y miró a su hermanito con comprensión — ¿Y si la noticia no la mejora? ¿Si Hinata se entera y eso la preocupa en mayor medida? — Sasuke se cansó de escuchar eso de su hermano, se cansó de oír que tal vez ella no tomara la información de la mejor manera posible. Tomo aire para responder un sin fin de cosas que cruzaban su cabeza; estaba al punto del colapso nervioso por sentirse impotente ante el sufrimiento de ella, pero una voz chillona y unos pasos a velocidad levantaron a Konan de la silla con preocupación ya que reconocía esa voz a la perfección.

— ¡MAMI! ¡MAMI! ¡MAMI! — a la sala llegan corriendo Yosai y Atsuki con sus rostros asustados.

— ¿Qué pasó niños? — pregunta su padre.

— Fuimos a dejarle el regalo a... a Hinata-oneechan, pero... — con ese "pero" Sasuke desapareció y subió las escaleras de una zancada, seguido de Itachi a quien le embargó una pesada sensación en el estómago; Konan se quedó a escuchar a sus hijos con paciencia.

— No podíamos abrir la puerta y onee-chan no respondía, así que fui por las llaves que oculta papá en el armario. — continuó Yosai, que no quería interrumpir a su hermanito, pero su timidez le impedía una conversación fluida — Y abrimos la puerta para dejarle el regalo en el escritorio.

— Creímos que... que onee-chan estaba dormida.

— ¡Pero onee-chan no está! — Konan abrió sus ojos un poco y abrazó a sus bebés para calmarlos — La buscamos por toda la casa, mami. ¡Onee-chan se fue!

— Shhh... — susurró y dio palmaditas en sus espaldas — Hinata-oneechan salió a caminar.

— ¡Onee-chan está enferma! — reclamó con tono de preocupación el mayor.

— C-cuando estamos enfermos nos dices que... que no debemos salir de casa. — Atsuki ocultó su rostro en el cuello de su madre.

— Onee-chan no tiene ese tipo de enfermedad. — Yosai se alejó para mira a su mamá a los ojos, ese niño era inquieto, pero no era un tonto. Había sacado la astucia de Itachi — Su padre y tío Sasuke fueron a buscarla.

— E-espero... — murmuraba el pequeño Uchiha —... que Tío Sasuke no la regañe.

— ¡Nosotros lo regañaremos si lo hace, ototo!

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La luna llena iluminaba los árboles que rodeaban la zona, dándole un aspecto siniestro al lugar; por las mañanas era colorido gracias a las flores que decoraban el sitio. Hinata estaba parada detrás de los baños destinados para el aseo de los estudiantes luego de practicar deportes. Vestía una falda plisada semiazulada con un lazo pequeño en la parte inferior hasta la rodilla; una blusa blanca de tiritas y cuello redondo. Tenía un sobretodo femenino de color marrón que llegaba a media pierna y en uno de los bolsillos habían ciertos papeles que especificaba la carta. Su cabello estaba suelto y una brisa inesperada llevó uno de sus mechones sobre su ojo derecho. Ella lo acomodó detrás de la oreja; sin embargo regresó a su estado normal.

— Me alegro de verte, Hinata-san — ese tono de voz. Ella lo reconocía a la perfección; voltea — ¿Trajiste lo que te pedí? — ella asintió con temor; él se acercó con cautela.

— P-por favor... — manifestando en susurros, bajó su cabeza.

— No me trates así, Hinata-san. Nunca sería capaz de lastimar a la mujer que amo. — ella no respondió. Toneri sujetó su mano con delicadeza y ella la apartó.

— ¡N-no me toques! — el suspiró.

— No esperaba menos... — susurró — Con el tiempo que pasemos juntos, me tomarás el cariño que yo profeso hacia ti, Hinata-san. Sígueme. — salieron del colegio y subieron a un auto negro que los esperaba fuera. Nadie los vio. Mientras estaban dentro del vehículo, Toneri quiso aplacar el ambiente que estaba triste y pesado. — Hoy descansaremos en mi casa y mañana por la mañana nos iremos a Estados Unidos. ¿No te alegra?

Ella no sabía cómo responder esa pregunta. Sí, le alegraba poder ver de nuevo a su hermanita, abrazarla, besarla, hablarle y más que nada, pedirle perdón por dejarla sola todo ese tiempo... No obstante, jamás podría regresar. Dejaría el país a la mañana siguiente sin haberse despedido de todos quienes realmente la apreciaban... — ((Sa... Sasuke...)) — una delicada gota rodó por su mejilla y ella la limpió con rapidez. El peliblanco se dio cuenta y continuó con la plática que parecía tener con él mismo.

— No me gustaría verte con esa cara todo el viaje, Hinata-san.

— ¿Tus padres... tus padres saben lo que estas haciendo? — preguntó y él miró por la ventana, apreciando la luna. Le respondió después de un largo rato.

— Podría decirse que sí; ellos saben lo que estoy haciendo. — pausó por un momento y ella miraba sus manos en silencio — No pueden hacer nada para detenerme.

— Acaso... Tus padres-

— Pronto llegaremos a mi casa. — cambió el tema. Su mirada vacía pasó a cobrar vida cuando la vio a los ojos — En la mansión unas sirvientas te enseñaran tu alcoba y ayudarán a probarte la ropa que compré para ti. — sus ojos celestes la recorrieron sin lujuria — Eres una chica delgada... así que se me hizo fácil dar con tu talla, aunque... — desvió su rostro para que ella no lo viera sonrojarse levemente por pensar que lo más difícil fue dar con la talla de su busto.

— Ha... Hanabi-chan... — murmuró — ¿Cómo está ella?

— La verás mañana a medio día, cuando lleguemos. — el restro del trayecto fue en silencio.

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Sasuke no sabía como reaccionar. Se quedó en la puerta estático sin expresión en su rostro.

La recámara estaba impecable y las cortinas se mecían por el viento que ingresaba; la ventana estaba abierta de par en par. Itachi ingresó y comenzó a revisar los cajones. Tomó la mochila y la vació sobre la cama; fue cuando cayó un papel de allí.

— Es para ti. — extendió la carta y la sostuvo con cuidado. La abrió despacio...

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Lo analicé toda la semana y... esta fue mi decisión.

Dile a Itachi-niichan y Konan-neechan que me disculpen por no ser considerada al
otorgarme un espacio en su hogar y soportarme todo este tiempo, especialmente
esta dura semana. También me gustaría que te disculparas con Kiba-kun, Ino-san y
Shino-kun... ellos son mis primeros amigos y ahora los dejo sin ninguna explicación.

Sabes, Sasuke-kun. Tú no tienes la culpa de nada de lo que me atormenta; puedo
decirte que... que contarte la verdad fue lo mejor que hecho y aún así siento que no
es nada comparado con todo lo que tú has hecho por mí. He visto tu rostro y mi
corazón no podía soportar un segundo más sin mentirte. Creo que seré egoísta por
primera vez en toda mi vida y aunque estoy pensando en mí, me duele...
me duele mucho...

HINATA

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Arrugó la carta hasta que las venas se brotaron en sus manos. Su hermano contemplaba la culpa que resaltaba en sus ojos. ¿Cómo no se le ocurrió que ella ocultaba algo más? ¿Desde cuándo comenzó a actuar de esa forma? ¿Será que sus amigos conocían algo más sobre el asunto?

Y fue en ese preciso momento en el que una imagen fugaz cruzó su cabeza y salió corriendo directo a la casa de junto. Itachi lo seguía temiendo que cometiera una locura en ese estado. El azabache toca el timbre varias veces y la puerta se abre. Una chica de unos 23 años de cabello castaño lacio mira al moreno con las cejas arqueadas; entre sorprendida y molesta.

— Llama a Kiba. — ordena sin levantar la voz.

— ¿Qué? — ella empieza a sobreactuar — Buenas noches, Sasuke. ¿Buscas a mi hermano? ¡Claro! Gustosa iré por él. — ese tono sarcástico enfureció al Uchiha y cuando le iba a gritar que deje las estupideces aparece su hermano y ella sonríe amablemente.

— ¡Hana-san!

— Itachi. Tu hermano sigue siendo un imbécil, ¿lo sabías? — el moreno mayor sonríe divertido.

— Si... es que ahora sí tiene un motivo para portarse así.

— Ajá... — se cruza de brazos y contempla la desesperación y rabia mezcladas en la cara de Sasuke. Gira su cabeza y grita como si estubiera en una montaña — ¡KIBAAA! ¡TE BUSCAN!

— ¿Qué hizo ese tarado ahora? — vuelve a mirar al Uchuha mayor como si nada hubiese pasado. Itachi y Sasuke ni se inmutaron, pues ambos conocían muy bien a Hana, la hermana mayor de Kiba, ya que Itachi y ella son vecinos desde hace algunos años.

— Nada malo, si es lo que te preocupa. — ella suspiró aliviada — Sasuke necesita preguntar algo. — entonces elevó ambas cejas y aparece el castaño detrás de su hermana.

— ¡Itachi-san! — saluda amistoso — ¿Sensei? — era extraño que el azabache aparezca de la anda. El chico meditó algo preocupado en caso de haber olvidado presentar un trabajo.

— ¿Qué problema tiene Hinata? — cuestionó al chico, un poco alterado.

— ¿Hinata? — sus párpados se abrieron un milímetro y luego mintió — Se refiere a que se ve cansada estos días, ¿no? — Hana le da un golpe en la cabeza y él lleva sus manos al chichón

— Realmente eres tarado como para mentir en frente de mí. — rezonga cansada y su hermano la mira de perfil con molestia. Odiaba que su hermana tenga un sexto sentido que le avisaba, sin fallas, cuando decía la verdad y cuando no.

— Kiba-kun... — el mencionado observa a Itachi — Algo muy grave le sucede a Hina-chan y debes contarnos todo lo que sepas. — El castaño se asustó al oír la palabra "grave" y "Hina" en misma oración.

— Habla o volveré a golpearte. — advirtió su hermana.

— Yo... yo no sé.

— ¡¿Cómo que no sabes?! — vociferó Sasuke y los hermanos Inuzuka quedaron atónitos — ¡Pasas todo el tiempo con ella y dices que no sabes!

— Sasuke... cálmate. — Itachi intentó colocar su mano en el hombro de su hermano pero este lo despreció con ira.

— Oye, Sasuke... más cuidado con tus palabras. — Hana frunció sus cejas — Sólo yo puedo hablarle así a este. — señalando al castaño con su pulgar. Ella iba a caminar hacia el azabache para decirle un par de cosas más; la mano de Kiba en su hombro la detuvo y fue él quien caminó hacia Sasuke.

— El día lunes, durante el receso, pasó algo entre ella y... — la expresión de Kiba era dura y seria, Hana nunca había visto a su hermano actuar con tal madurez —... ese paliducho de apellido Otsutsuki. Ino y yo le preguntamos, pero se negó a responder... — la conversación se tornó pesada — Hinata sólo me pidió que... que no la dejara a solas con ese.

Sasuke se fue a la casa corriendo.

— ¡Itachi! — llamó la castaña y el susodicho voltea; iba a casa — ¡Cualquier cosa me avisas! — el moreno asintió con una media sonrisa. Kiba desapareció de la entrada, directo al teléfono. Tenía que preguntarle unas cuantas cosas a la Yamanaka.

Itachi observa a su esposa e hijos abrazados, preocupados por aquella muchacha que no era familia... que ellos no conocían hasta hace unos meses y cambió la vida de todos quienes la rodeaban. De todos los que ella conocía... su hermano... — Ya llamé a la policía. — exclama ella, que mira cómo su esposo se aproxima al teléfono y levanta la bocina — Tengo que llamar a alguien más, linda. Lleva a los niños arriba. — El azabache, Sasuke, estaba en la alcoba de Hinata...

Era tiempos de primavera y los cerezos florecían ((¿En qué momento se derrumbó todo?)) los colores de la primavera desaparecían ante sus ojos ((¿¡Mi maldito egoísmo no me dejó ver!?)) la luna parecía oscurecer todo en vez de iluminar ((Debe estar por aquí... algo)) ni grillos ni cigarras hablaban entre sí ((¿Por qué Hinata? ¿Por qué no confiaste en mí?)) era un silencio que inquietaba a todos ((Yo... te encontraré y no te perderé de vista.)) útiles y pertenencias de la chica regadas por la alcoba ((Perdóname, Hinata...)) se asoma por la ventana por una intuición ((... temo que romperé la promesa que te hice.)) una objeto blanco entre los arbusto brilla antes sus ojos ((¿Un papel?)) sale de la casa como el viento de otoño rumbo a esa bola de papel que no encajaba con el jardín.

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((Recordaré tu sonrisa... tu calor... tus sentimientos hacia... hacia mí... Sasuke-kun...))
((¡Te encontraré Hinata! ¡Cuando lo haga tendré que atarte a mí para que no vuelvas a irte!))

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Da-chan: CHICAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA/OOOOOOOOOOOOS (es bueno la equidad) Esto... pues... n-no tengo nada que decir más que...

¡Anata no nintai no tame ni dōmo arigatōgozaimashita!
¡あなたのにんたいのためにどもありがとうございました!

¡Muchas gracias por su paciencia!
*reverencia*

Alguito de info ··· Megami = Diosa ··· Shinju = Dios Árbol ;) (Ojo! Yo no sigo el manga... me gusta el relleno xD)

Sí sí sí... algunas dirán que parece una novela Dx y yo espero que no! La verdad, una amiga personal lo leyó y me dijo que si inicié con un estilo DRAMA debería seguir con algo así y que no sea tan "colegial" porque de esos hay muchos. Seguí su... crítica? por así decirlo y si bien el título hace referencia a un estilo 'colegio', no quería ahondar allí porque es más una relación entre un hombre maduro y una chica iniciando su adultez.

Y para serles totalmente franca... la trama que tenía planeada no me alcanzaba ni para 3000 palabras! :/ y ustedes saben que este fic contiene capítulos de 8000 a 9000. (dependiendo de cómo trabaje mi cerebro) Así que... ¿Ustedes dirán? Comenten si está bien... o mal. Quéjense por la demora (porque, se supone, que cada capítulo sale a mediados de cada mes). Critiquen mis faltas de ortografía y gramática (si es que tengo... seguro que sí). Cualquier cosa que se les ocurra me hacen saber, ¿sí? *ojos grandes*

PD: Algunas se darán cuenta de que, pues, se pareeeeece a THE LAST y debo aclarar que no me dí cuenta hasta que lo leí cuando hacía mis ediciones. (he visto spoilers y no chicas, aún no he visto la peli -completa- y... ¡no pienso verla hasta que salga como quiera!) xP :D No se olviden de comentar! ... y regañarme de paso :( ... xD

Por cierto... tal vez no les agrade que deje así de inconcluso el cap y saben qué... ¡ME RESBALA! *risa malvada forzada* Oh, vamos, no deberían quejarse... ya me conocen! ñejeje... Además... el problema es para mí Dx que tengo que volver a exprimir mi cerebro!

Besos y abrazos en papel... RECICLADO.