Hola gente hermosa que sigue esta historia. Bueno este capítulo es bastante más corto que los anteriores ¿o tal vez no? o.O la verdad nunca me fijo. En fin... quiero agradecer a quien me ha dejado su comentario. Mañana habrá otro capítulo un poco más largo que espero que disfruten :3

Awwwww! Al fin un acercamiento de mi Dante y Dominik.

DISCLAIMER: Los personajes no son míos, yo solo hago la historia. Espero que la disfruten. Lean y sean felices.


Capítulo IV

Dante se alejó de aquel chico de mirada pérdida, parecía totalmente confundido y tenía miedo de que se alojara en aquellas ideas de abandonar el mundo por el que tanto suplicó. Dominik lo siguió sin mucho éxito, el otro escucho los pasos que se acercaban, el esfuerzo al respirar y decidió esperarlo; le sonrió y le ofreció el agua que quedaba en la botella, su cuerpo se debilitaba, tal vez sus pensamientos transmitían la cuota a su cuerpo.

—Deberías hacer más ejercicio— Dante lo miro atento.

—Antes practicaba judo. No entiendo que me pasa, me siento demasiado cansado—Dominik tenía la visión borrosa, sentía que podía desmayarse.

—Debe ser la medicación, deberías evitarla si es posible ¿Cómo te hacen sentir?

—Pues…— se desvaneció antes de terminar la frase. La oscuridad lo rodeo.

Dante sostuvo a Dominik antes de que su cuerpo tocara el suelo, poso una rodilla en el piso sosteniéndose; tantas preguntas se aglomeraban en su cabeza. Sujetaba con fuerza el cuerpo relajado de un chico suicida que no estaba seguro si seguía con vida. Desde su llegada a la clínica veía la misma mirada en los otros pacientes, las drogas los mantenían a salvo de esas ideas, en un estado de relajación absoluta; pero parecía que a Dominik no lo ayudaban mucho, sino que lo consumían. Eran los recuerdos, las mismas drogas que utilizó para extinguirse una vez, ahora se suponía que lo ayudarían a "ser feliz". Dante aparto el cabello de la frente de Dominik con un movimiento delicado.

—¡Hey! Despierta… vive— beso su frente con devoción. La calidez de su piel era sublime.

En la inconsciencia Dominik escucho una voz que lo llamaba, un aroma agradable lo envolvía, estaba a salvo. No le importaba estar vivo o muerto sólo quería quedarse en ese lugar. Lentamente abrió los ojos para encontrarse con el color del cielo atrapado en la profunda mirada de Dante ¿cómo reaccionar ahora? ¿Caería de nuevo? ¿debía apartarse?

—Lo siento… parece que…—Dominik trato de articular aun mareado.

—No importa ¿te saltaste alguna comida?— Dominik negó, pero en un momento lo pensó mejor y recordó que no tocó el desayuno. La culpa se dibujó en su rostro— Debes alimentarte.

—Sí— Dante lo ayudo a ponerse de pie con cuidado— Estaba un poco distraído.

—No es solo un "poco" si olvidas comer— lo miro con severidad y Dominik se encogió avergonzado— Ve a comer. Aunque aquí la comida no sea buena, tendrás energía.

Dante retomó su camino a su lugar temporal de trabajo.

—¡Espera!—Grito Dominik al recordar porqué lo había seguido.

—Dime

—Por favor… No destruyas la página. Sé que tal vez no sea el más indicado para decirlo, pero ayuda a las personas.

—¿Cómo te ayudo a ti, Dominik?— Pregunto Dante regresando sobre sus pasos— Dime— lo tomo de los hombros — ¿En qué te ayudó?

—Me sentí… menos solo. Allí conocí el amor. — Dominik no sabía cómo enfrentar la mirada del hombre que lo sujetaba.

Decepcionado Dante se alejó sin decir nada. Amor… que concepto tan raro, ¿de qué estaba compuesto? ¿Por qué los seres humanos lo anhelaban tanto? Todo un misterio. Se descubrió a sí mismo pensando en Dominik inconsciente en sus brazos, su respiración pausada; parecía un ser fuera de este mundo y tal vez lo era. Demasiado hermoso y tal vez demasiado angustiado para su corta edad. Él era especial de todas las formas imaginables. Probablemente allí radicaba el amor, en que una persona fuese especial para otra sin explicación.

Demasiadas cavilaciones lo llevaron a pensar de nuevo en la página que Dominik tanto defendía, no sabía por qué lo hacía, pero tenía la seguridad que las últimas palabras del chico se relacionaban con sus motivos. Obtendría información, reviso el expediente clínico, las diferentes sesiones que había tenido y las notas del psicólogo del medicamento y una extra que decía: Sylvia, administradora de Suicide room se recomienda que se mantenga aislado de ella"

Un avatar de cabello rosa interrogaba al nuevo llamado Romeo. Noto a su lado a otro chico que la sostenía de la mano. En su silla cerro los ojos, dio un hondo suspiro y pensó: "No voy a destruir la página por ti, pero te daré motivos para que no vuelvas a ella".


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