Bueno ¿qué les parece? XD Llegué a cinco capítulos sin morir en el intento. He decidido que las cosas deben fluir, así que dejaré que mi pluma y mi imaginación decidan cuando será el momento de intensidad física entre esos dos lindos (?)

Como sea :p espero que lo disfruten y disculpen la extensión ¬_¬ pinchis malos cálculos que hago, ignoren eso. Ya.

Disclaimer: Dominik no es mío, sólo Dante y la historia. Hay una cita explicita de La divina comedia. Lean y disfruten.

Capítulo V

El sol atravesó la ventana de Dominik y le regalo una suave caricia para despertarla a la realidad. Muchas dudas invadían su mente lo angustiaban. Tantas cosas repasaba desde que abría los ojos y como un autómata se levantaba de la cama, se lavaba la cara, se comprobaba frente al espejo que seguía vivo; pero seguía sintiendo la muerte en cada de piel, por cada movimiento y los miedos lo paralizaban de nuevo. A veces comía lo indispensable, pero hoy debía hacerlo con el recuerdo de las nuevas sensaciones ya conocidas de la primera vez que estuvo vivo.

—Buenos días, Dominik. —le dijo su psicólogo para comenzar la sesión del día. Las palabras fluían y se sentía ajeno a la situación, se veía a sí mismo hablar de cosas sin relevancia mientras el hombre frente a él asentía y tomaba nota. Quería aplaudir su propia actuación.

Al dar finalizada la sesión Dominik camino sin rumbo fijo, pero seguro de su destino. Temblaba por completo y seguía sin estar seguro del por qué, aspiro con fuerza y giro el picaporte para ver a Dante con una expresión agotada.

—Hola, Dominik. — lo miró, sonrió consolador— Me alegra que vinieras. Quiero que veas algo.

Dominik no creía que lo que veía, estaba en Suicide room con el pseudónimo de Romeo, un avatar desconocido. Dante le ofreció su lugar y se paró detrás de él, se inclinó un poco para mover su avatar por la página, el chico permanecía inmóvil y sonreía.

—¿A dónde vas? — se atrevió Dominik a preguntar.

—Quiero que entres allí, pero antes quiero que sepas que no importa lo que suceda yo estaré aquí. Pero antes reproduce el vídeo y después puedes preguntarle directamente. — Dante reprodujo su conversación en Suicide room con Sylvia.

Hola— saludo Romeo.

¿Hola? ¿Qué has venido a buscar? Este es un sitio muy exclusivo. — pregunto otro chico a lado de un avatar de cabello rosa que lo contuvo.

Bueno… Vengo a buscar a alguien. Somos amigos y hace mucho que no sé nada de él, lo último que me dijo fue que entró a este sitio. Su nombre es Dominik.

Dominik…— repitió la chica—ya no ha venido desde hace mucho. Creo que está en una especie de terapia o algo así.

Ya veo. —Romeo al avatar abrazar de Sylvia abrazar al chico y sonreírle. —Pero… lo conociste.

Sí, un cobarde que no pudo con una simple misión. —contesto molesta.

—¿Cuál era su misión? ¿morir? —Romeo comenzaba a molestarse. El avatar de Sylvia se acercó para soltar la bomba.

Sí. Básicamente tenía que darnos las herramientas para que todos nos libráramos del mundo. Pero falló y seguramente huyó. —Romeo se apartó de ella, le dio la espalda para marcharse, en el mundo físico tenía nauseas.

Él te amaba, creo que aún lo hace— susurro.

Debió morir para probarlo. —dijo para ser abrazada por la espalda por el avatar del chico que en un comienzo sostenía su mano.

La conversación termino y Dominik sintió las tibias lágrimas resbalar por sus mejillas… aún la amaba, murió para poder verla una sola vez, murió por ella, porqué sin ella no sabía qué hacer en el mundo.

—Yo si morí por ti. —dijo en voz baja— Esto es una mentira. No le temo a la muerte, la he visto de frente. Por ti, por ella.

—Tranquilo. — le susurro Dante y su voz sonaba como un eco lejano, palabras inentendibles, balbuceos. —Dominik ¿Quieres hablar con ella?

—No… ¿Por qué? — se puso de pie, hablo para sí mismo— ¡¿Por qué no me busco?! ¡¿Tanto miedo le tiene al mundo?! Yo lo hubiera hecho todo ¡todo! Por ella. ¡Morí por ella!— se movía de un lado a otro, miro la pantalla y quiso lanzar el ordenador muy lejos cuando Dante lo tomo por la espalda y lo sostuvo en su lugar con fuerza— Debí quedarme donde estaba… ¿Por qué regresé?

—¿Te gustaba ese lugar?— pregunto Dante, pero no obtuvo respuesta.

Dominik tenía la mirada perdida, enfocada en un punto fijo y no veía nada. Estaba tan ausente mentalmente como presente físicamente. Dante se quedó sentado con él en el frío y duro piso de aquel cuarto, abrazaba su cuerpo cálido. Beso su cabello negro y acaricio sus brazos, mientras pensaba como regresarlo de aquel refugio mental. ¿Cómo derrumbar las paredes que protegen del mundo exterior? No tenía caso hablar, no lo escucharía ¿o sí? Pero tampoco podía quedarse con un paciente en esa situación ¿Cómo iba a explicarlo?

Dante ayudo a Dominik a ponerse de pie para sentir que se desvanecía de nuevo, pero se sostuvo lo suficiente para que pudiera llevarlo a cuestas sobre su espalda hasta su habitación. Deseaba que la luz del día no llegara. Necesitaba tiempo para sacarlo de la oscuridad en la que el mismo lo había puesto, no sentía el peso del chico, pero si el de la culpa en su pecho. Llego hasta la habitación y con cuidado lo posó sobre su cama, acaricio su cabello por un largo tiempo mientras escudriñaba su fino rostro.

—Dominik… despierta.

Ausente del mundo exterior escuchaba una voz que lo llamaba con insistencia a despertar y una cálida caricia lo consolaba. ¿A qué volver? No quería estar vivo son la esperanza de estrecharla, hacerla sonreír perdía su sentido y Dominik no quería volver a la confusión. Prefería el refugio de su mente. Ahora había vacío, la mano sobre su cabeza se había alejado y todo quedo en un silencio sepulcral; estaba solo… de nuevo y tal vez para siempre, nadie iba a rescatarlo y sentía que ya no tenía la fuerza suficiente ni siquiera para morir de nuevo por su cuenta.

"Dominik" en el rincón de su mente volvió a escuchar el llamado y ahora la calidez estaba por todo su cuerpo, alguien lo sostenía entre sus brazos y al parecer con todo el cuerpo. ¿Y si regresaba? ¿Qué razones había para volver? ¿Quién lo esperaría? "No tienes una segunda oportunidad para rendirte ahora, es muy pronto". Era verdad, pero el dolor lo tenía paralizado, encadenado, sentía como se volvía más profunda la oscuridad, similar al fondo de un pozo cerrado.

Dante se había recostado a lado de Dominik, rodeaba su cuerpo y contemplaba la vida extinta en sus ojos; su respiración pausada le asustaba; podía morir allí mismo en cualquier momento, en un suspiro abandonar aquello que había suplicado desde que se dio cuenta que el paraíso era una vaga idea del estar en ningún lugar, sin tiempo; desvanecerse por completo era más complicado que dejar de pensar y flotar en el vacío.

—Mi nombre es Dante por el escritor de La divina comedia. Mis padres me hicieron leerla muy joven y cada año la releía. Fue tanta mi fascinación por querer comprenderla que me sé fragmentos de memoria: ¡Oh gente humana, para volar nacida! ¿Por qué al menor soplo caes vencida? Creo que se adapta bien a la situación ¿No, Dominik?— lo abrazo más contra su pecho y susurro— demuestra que se equivoca y que aún vuelas. Despierta.

Dominik lo escucho, lo sintió y poco a poco las frías cadenas de su mente se soltaban para dar paso a una luz divina. Quería comenzar otra historia, vivir sin remordimientos y volar sin miedo.


Cualquier opinión o sugerencia ya saben que en sus lindos reviews. Nos vemos el próximo capítulo ¿quieren saber de que tratará? Yo también XD