FIC

Historias de Albert y Candy

Hechizo del Highlander

Por Mayra Exitosa

Había sido parte de un clan hacía mucho tiempo, su hijo ya solo tenía de él lo poco que le dejaba, más gracias a su madre y a su familia, estaba seguro de que no se perdería sus más preciados tesoros por lo que le imploraba en su lecho de muerte que cuando regresara su hijo William, se hiciera cargo de todo, incluso de aquello que se creía perdido, pues al final serían valores que poseía desde sus antepasados hasta ahora, no podía dejarle tantas responsabilidades, más tenía que hacerlo, porque el tiempo se le había terminado y él aun no regresaba, deseaba despedirse mirándolo al rostro, más sabía que al hacerlo, lloraría por recordar a su mujer, era mejor así, ya pronto estaría con ella, por ahora, solo la caja que colmada de libros y documentos le serán heredados a su hijo, era lo que mantenía en custodia, la hermana con la mirada cansada cabeceaba al quedarse dormida, mientras que él se encontraba deseando mantenerse todo el tiempo despierto, recordando que los años no pasaban en balde, había vivido muy feliz, tenía un hijo y un nieto, no había más descendientes en su familia directa y solo saber que moriría con la preocupación de todo lo que le dejaba a su hijo, lo tenía aun en vela porque al final, temía que no llegará a tiempo para pedirle que le diera no uno, sino muchos nietos, para que se casara con una mujer buena que lo amara y que tuviera la paz de vivir bien, como un hombre correcto y sin dobles intenciones que afectaran a los demás.

- ¡El.. el.. Elroy!

Su hermana se había quedado dormida, él estaba viendo hacia el ventanal donde la luz se colaba anunciando el amanecer, sus ojos se quedaban ahí, esperando a que saliera la luz, pensar que su hijo llegaría para al fin poder verlo, guardo sus respiros con calma, tratando de no agitarse, respiraba poco para no acabarse el aire, guardo sus lagrimas para más tarde, cuando estuviera junto a su hermosa mujer, guardo sus recuerdos en una caja que le daría a su hijo, el único que Dios le había concedido varón, su mente divagaba imaginando a sus amigos rodeándolo ahí en su cama esperando su llegada, para acompañarlo a donde jamás se regresa, estaba Philip, Ronald, John Mackenzie, Charles y hasta el viejo administrador que lo había acompañado por muchos años antes de que llegara el joven Johnson, los observaba imaginándolos quizás, con una sonrisa de lado, orgulloso como queriendo decirle algo, pero aun no podía escucharlos, la risa de John era alta, más su viejo oído no podía oírla, se miraban a los ojos unos a otros, desesperados porque ya fuera con ellos, pero el solo deseaba ver solo una vez más a su hijo, a quien había alejado en estudios, negocios y viajes. Un sonido lo sacaba de sus cavilaciones y la mirada giro hacia la puerta, ahí estaba él alto, mucho más que todos sus amigos y él juntos, rubio como su madre y la mirada azul cielo…

- ¡Papá! - William, hijo mío, te amo tanto muchacho.

Ahora si escuchaba la risa de Mackenzie, la voz gruesa de Ron y sentía en su hombro la palmada de Philip. Lo abrazaban gustosos, él ya no se veía viejo, ni le dolían los huesos, miro hacia atrás y su hijo lo tenía en brazos, llamándolo una y otra vez, no podía volver, más aún en su espíritu soltó a sus amigos y se puso tras su espalda abrazándolo amoroso y besando sus cabellos, diciéndole muchas cosas que él no podía escuchar, pero orgulloso de alcanzar a verlo llegar. Vio como tomaba la caja que celosamente le había dejado y la colocaba en un taburete para acomodar el cuerpo viejo entrelazarle sus manos y besarlas amoroso como lo hacía su madre. Le acomodo la cama, lo recostó bien y le dijo a su cuerpo inerte.

- Tranquilo papá, todo va a estar bien, haré todo lo que me escribiste y no olvidare tus hermosas palabras antes de irte, porque también te amo, siempre lo he hecho padre. Cuidare de tu hermana, de tu nieto y de toda la familia, tomare el cargo que deseabas para mí, no me volveré a ir sin mi tía, la mantendré a mi lado, me casaré, no tendré un solo hijo sino mínimos tres que sean hombres y si son mujeres les daré el nombre de mi madre y el de la tuya, porque Rosemary lleva el nombre de la madre de mi madre, todo lo que me dijiste en cartas lo haré mi querido y amado padre, no tengas pendiente, estaremos bien, nos iremos a Chicago como lo pediste y dejare cuidando nuestras propiedades para ir a buscarla, no la dejaré escapar esta vez padre, lo prometo.

Como si fuera una victoria el espíritu escucho los gritos de sus amigos, indicándole el camino que deberían seguir y que su ultima voluntad de querer escuchar que su hijo se casaría ya estaba en camino, iría a por ella y esta vez no la dejaría escapar. La luz que entraba por la ventana se incrementó y por ahí se fueron todos, al final su mujer le extendía los brazos, mientras sus amigos le hacían burla como cuando iba a casarse con ella, el corrió como el joven gallardo y fuerte elevándola en sus brazos y girándola en el viento. La imagen dejo de brillar y todo se esfumó.

- Hijo que bueno que llegaste, tu padre te ha estado esperando no se quería dormir. – Lo sé tía, hablo conmigo y ahora descansa, también necesitas relajarte, vendrán muchas personas a despedirse de él. - ¡has oído hermano! ¡vendrán muchas personas!

Fue entonces que se dio cuenta que ya no estaba, su cuerpo estaba helado, sus manos entrelazadas y ella se había quedado dormida en la silla, no lo había visto partir, no estuvo con él y su sobrino tenía sus pestañas humedecidas, había llorado y ella no estaba con ellos. Esa tristeza, la hizo llorar lamentándose por no haberse quedado más tiempo despierta, gritaba y gimoteaba todavía más porque sabía que ya no lo vería de nuevo, caía encima de sus piernas duras e inertes llorando desolada, a lo que su sobrino la abrazaba alzándola y tomándola en sus brazos, dándole las gracias por haberlo cuidado, prometiéndole que no estaría sola, que él cuidaría de ella, que todo estaría bien.

continuará...


Gracias por leer y comentar, un reto más a una imagen de Loren Mont y con un titulo asignado

Deseo de corazón completar no solo estas sino todas las historias que están por continuarse

Agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar, utilizar de ningún medio o plataforma alterna,

los personajes son solo como inspiración sin fines de lucro y pertenecen a sus creadores,

Con sincero aprecio

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa