N/A: En primer lugar muchas gracias por leer y por animarme con vuestros comentarios. Este capítulo se lo dedico a Tyler F-Z, el ejemplo perfecto de que no hace falta estar registrado en FF para comentar una historia. Gracias por tus reviews y por tu fidelidad, y espero que este capítulo te saque alguna sonrisa más que el anterior. La acción se sitúa tras el 5x01, durante el mes en el que Hotch se está recuperando del ataque de Foyet. Hay menciones a momentos de los capítulos 6:A propósito de Henry, 20: Hunger y 21: Sentido y Sensibilidad, de Lo que pasa en las Vegas se queda en Las Vegas.


Capítulo 2: Pequeñas mentiras sin importancia

Hotch permaneció unos días en el hospital. La unidad tenía que seguir con su trabajo y Rossi asumió el mando del equipo. Todos estaban preocupados por Hotch y Reid estaba de baja por su herida en la pierna, aunque no tardaría en volver. La oficina no era lo mismo sin ellos. Emily miraba el despacho de su jefe desde su asiento pensando en lo solo que debería sentirse en ese momento.

-¿Le echas de menos, verdad? –Dio un respingo al oír la voz de Rossi a su lado. Tenía una habilidad especial para aparecer en esos momentos sin hacer ningún ruido.

-¡Dios Rossi! ¿Eres una especie de ninja o qué? –Se quejó.

-Es una de mis muchas habilidades.

-Pues deja de usarla conmigo… -Dijo amenazante. Dave sonrió.

-Me produce demasiada diversión como para dejar de hacerlo. –Se acercó mirándola. –Además, esta vez hice ruido, pero estabas tan absorta en tus pensamientos que no oíste cuando te llamé. –Emily le miró con desconfianza. -¿Qué pensabas?

-Me preocupa Hotch, como a todos. –Admitió sin más.

-Ya… -Dave era el único que le había visitado por expresa petición de Hotch. -¿Te molesta que no quiera que le visitéis? –El equipo había estado con él los dos primeros días pero dejó claro que prefería que fueran a trabajar y le dejasen descansar. Rossi era el único que le visitaba desde entonces.

-No me molesta. –Dijo con algo de tristeza. –Yo haría lo mismo. Pero me preocupa que se empeñe en alejarnos.

-Mañana le darán el alta. Quizás estaría bien que te pasaras luego a recordárselo. –Sugirió. –Pensaba mandar a García pero después del otro día cuando se echó a llorar desconsoladamente, no creo que sea lo más sensato…

-No creo que sea buena idea. Él dejó claro que prefería no recibir visitas…

-Ya lo sé, pero también necesita saber que estamos ahí y creo que a ti te hará caso. –Emily le interrogó con la mirada. –Tú le encontraste y tu determinación le dará fuerza. ¡Dios! Ni siquiera él te gana en terquedad.

-¡Oye! –Le advirtió ofendida.

-Sabes que estoy en lo cierto. –Dijo dirigiéndose a su despacho. –Además, la comida del hospital es horrible y seguro que un buen dulce le viene bien.

Emily captó el doble sentido de sus palabras y pensó en si debía hacer caso a su amigo. Seguramente a Hotch no le sentaría bien de primeras su visita, pero tenía ganas de verle y de darle su confianza.

-Rossi. –Le llamó cuando estaba a punto de entrar en su despacho, acercándose a la barandilla desde la parte de debajo de la pasarela. –Morgan me gana en terquedad y lo sabes. –El hombre se apoyó en la barandilla inclinándose para decirle algo.

-Pero tú eres más gentil. –Dijo curvando ligeramente sus labios.

-Está bien. Escucharé tu consejo. –Dijo recogiendo sus cosas. –Mi madre siempre decía que había que hacerle caso a tus mayores. –Comentó con una mirada traviesa.

-Muy graciosa. –Contestó haciendo una mueca de desagrado.


Emily fue al hospital como le había aconsejado su amigo y se encontró a Hotch en bata, de pie, mirando por la ventana. En la mesa vio una bandeja de comida sin apenas tocar y un periódico. Un par de informes descansaban sobre su cama y algo le decía que no eran médicos. Tocó educadamente la puerta abierta para pedir permiso. Hotch giró su rostro reparando en ella, torciendo sus cejas en clara señal de desaprobación. Estaba más delgado y pálido, y unas ojeras enmarcaban sus ojos castaños.

-Hey. –Dijo a modo de saludo. "Genial, Emily, ¿no se te ha ocurrido nada mejor que eso? Un hola, tal vez…"

-Hola. –Saludó secamente volviendo a mirar por la ventana.

-¿Cómo te encuentras?

-Estoy bien. –Se hizo una pausa tensa en la que Emily estuvo a punto de saltar por la ventana al no saber qué decir.

-Te traje esto. –Dijo mostrándole un paquete y dejándolo desinteresadamente en la mesa. –Los bombones son muy típicos y supuse que estarías harto de la comida del hospital. Puedes comerlos, pregunté a la enfermera y me dio el visto bueno. Creo que está dispuesta a cualquier cosa con tal de que comas algo. –Hotch volvió a mirarla.

-Gracias. –Emily simplemente asintió con una suave sonrisa. –Le dije a Dave que prefería no recibir visitas. –Dijo secamente.

-Fue él quien me aconsejó que viniera. –Hotch asintió como si se lo esperara. –Aunque no se tomó tan bien que le dijera que vendría porque mi madre me enseñó a hacer caso a mis mayores. –Bromeó para aliviar la tensión, aunque sin éxito. Se acercó hasta la ventana. –Hotch… Le encontraremos. Lo sé.

-¿Cuándo? –Preguntó con sorprendente apatía. -¿Cuándo Jack vaya al instituto? ¿Cuándo se gradúe? ¿Cuándo ya no se acuerde de mí? –Sus palabras eran duras pero una máscara de frialdad cubría su rostro. Sus ojos la asustaron, parecían carentes de vida. –Tú haces perfiles, no te engañes, sabemos cómo actúa Foyet y lo que quiere. –Finalizó sentándose en la cama.

Prentiss recordó la conversación que tuvieron cuando descubrieron la implicación del padre de Reid en el caso de Riley Jetkins."Ningún padre debería abandonar a un hijo…" había dicho Hotch con tristeza. Ella intercedió: "A menos que sea para protegerle". La ironía era cruel.

-Esto es lo que quiere, que te atormentes y te alejes de nosotros. Lo que él no sabe es que no pararemos hasta dar con él y que no te dejaremos solo. –Le dijo con optimismo y confianza. –Le encontraremos y volverás con tu familia. –Hotch le mantuvo la mirada, pero esta vez ella no la apartó. Tenía claro que le atraparían y supo que él notó su determinación. Por primera vez ganó ese duelo, convirtiéndose en una de las pocas ocasiones en las que lo había logrado.

-Estás diferente. –Emily le miró confundida. Claro que estaba diferente, se había percatado de sus sentimientos, pero eso solo lo sabía ella. Encontró el momento perfecto para suavizar la conversación.

-En verano el flequillo es realmente fastidioso. –Pudo ver un atisbo de sonrisa en el rostro de Hotchner. Quiso sentarse en la cama junto a él y cogerle de la mano para decirle que esta vez no se iría, pero no tuvo valor.

-¿Qué tal lleva Dave lo de volver a ser jefe? –Emily lo pensó un momento.

-Lo lleva bien, aunque no creo que supere a su antecesor. –Respondió regalándole una sonrisa amable. –Y hablando del rey de Roma, será mejor que vuelva y le eche una mano con el papeleo. Come un poco, anda. –Dijo alcanzándole su obsequio. Hotch lo tomó entre sus manos. –Tienes que cuidarte. –Se dirigió hacia la puerta.

-¿Tallarines? –Dijo Hotch suavizando su semblante al descubrir lo que había en el paquete.

-Los mejores de DC. –Declaró devolviéndole la sonrisa. –Nos vemos pronto, hasta entonces cuídate.

-Lo haré. Hasta pronto.


Emily volvió a la central para acabar su trabajo, pasándose por el despacho de Rossi.

-Qué poco has tardado. –Comentó mirándose el reloj para comprobar la hora. -¿Qué tal fue?

-No le vi muy ilusionado con mi visita, pero al menos no me ha lanzado la bandeja de la comida a la cabeza. –Una media sonrisa apareció en el rostro de Rossi.

-¿Hablasteis? –Preguntó curioso.

-En realidad muy poco, pero le hice saber lo que debía saber. Le vi más delgado y pálido, espero que se cuide mejor…

-Me encargaré de recordárselo mañana. –Emily se quedó pensando en lo mal que le había visto y en las ganas que había tenido de abrazarle. Recordó sus palabras y su semblante frío, sus ojos vacíos, carentes de emoción. –Creo que deberías saber algo. –Ella le interrogó con la mirada. –Foyet le ofreció un trato cuando estuvimos en Boston y Hotch lo rechazó. –Emily abrió los ojos ante su declaración. Eso no lo sabía. Al acabar el caso de La Parca, Hotch se encargó de todo y ni él ni Morgan volvieron a hablar del tema, con lo que ese detalle nunca le fue mencionado.

-¿Un trato? –Preguntó temerosa.

-El mismo trato que aceptó Shaunessy. –La realidad la golpeó con fuerza. Seguramente se culparía por ello. Aunque era Hotch, más que culparse se torturaría con la idea. Emily se levantó paseando por el despacho de Rossi bajo su atenta mirada.

-Pero tenía que rechazarlo. No podía aceptarlo. –Decía en voz alta.

-Lo sé y él lo sabe. Créeme, le monté un numerito para hacérselo entender. –Se sentía tan alterada e impotente que toda la seguridad que había demostrado hasta ahora se vino abajo.

-Pero ahora que Foyet le ha separado de su familia él se torturará con la idea de que todo ha pasado por no aceptar ese trato, por mucho de que la culpa sea únicamente de ese hijo de puta. –Rossi pareció sorprendido por su reacción.

-Tranquila, Emily. –Dijo agarrándola de los hombros y mirándola de cerca. –Nosotros no podemos flaquear, tenemos que darle fuerzas. Aaron ya tenía asumido que no podía hacer otra cosa que rechazar ese trato, hizo lo correcto. Lo que ha pasado desde entonces no ha sido por su culpa, ha sido por la de Foyet.

-¿No se culpará a sí mismo?

-Ya me he encargado de que no lo haga. –Emily asintió más tranquila.

-Lo siento. –Dijo avergonzada por ese momento de debilidad.

-No tienes por qué disculparte. Es normal que te preocupes. –Dijo acariciándola el brazo. –Me encantaría obsequiarte con mi conversación durante toda la tarde, pero tengo mucho trabajo que hacer… -Emily le dedicó una sonrisa cálida.

-Ya me voy. Gracias por obsequiarme con tu conversación. –Repitió divertida saliendo por la puerta. Unos segundos después volvió a entrar. –Una última cosa… Deberíamos retirar la moqueta ensangrentada y arreglar el agujero en la pared antes de que vuelva a casa. –Dave ladeó la cabeza, no había pensado en eso.

-Eres muy atenta. –Comentó recogiendo sus papeles. –Mañana le darán el alta, así que tenemos poco tiempo.

-¿Y todo el trabajo que tenías?

-Eso puede esperar, querida. –Ambos se dirigieron junto con Morgan y García al apartamento y se encargaron de acondicionarlo para que Hotch se sintiera medianamente cómodo al volver a casa. Era lo mínimo que podían hacer.


Los días pasaron y no volvió a ver a Hotch, aunque se pasaba la mitad del tiempo pensando en él. García le preguntaba todos los días a Rossi cómo estaba su jefe e insistía en que si necesitaba algo ella lo conseguiría. Foyet no había dejado ninguna pista para seguir, así que el optimismo inicial se convirtió en frustración con el paso de los días. Emily se sentía impotente y el ambiente en el trabajo era más tenso que de costumbre. Notaba la preocupación de JJ y García y la inquietud de Morgan, que estaba visiblemente afectado y apenas bromeaba. Rossi hacía lo que podía para mantener un buen ambiente, pero estaba claro que todos estaban preocupados y echaban de menos a líder de la Unidad.

-Buenos días. –Saludó a David una mañana entrando en su despacho. –Ahora estoy libre. ¿Necesitas que te eche una mano con algún caso? –Rossi sonrió.

-Hotch está bien. Le visito todos los días, está comiendo mejor y se siente más seguro en casa desde que instaló la alarma.

-¿Tan evidente soy?

-Más de lo que piensas. –Dijo con una misteriosa sonrisa.

-Vaya… -Reconoció frunciendo ligeramente el ceño. Alguien tocó la puerta abierta del despacho y al girarse vio de quien se trataba. Hubiera preferido que fuese un mapache encolerizado escupiendo ácido por la boca...

-Agente Prentiss, Agente Rossi. –Dijo a modo de saludo.

-Señora. –Saludó cordial. A Emily se le daba bien mentir, podría decirse que era una experta en ello, pero cuando se trataba de Strauss algo le decía que no ponía el suficiente empeño en disimular su desagrado.

-¿Qué te trae por aquí, Erin? –Preguntó Rossi. Antes de que a Emily le diera tiempo a moverse para salir, la jefa de sección intervino.

-Tranquila, puedes quedarte. –Emily asintió con educación, aunque extrañada por su actitud. –Venía a preguntar por el estado de Aaron. –"Hasta su nombre queda mal en tus labios, bruja" Seguro que Morgan se hubiera reído con ganas ante ese pensamiento.

-Recuperándose de sus heridas.

-¿De las físicas o de las mentales? –Emily no pudo evitar rodar los ojos. Seguro que se aprovecharía de la situación. Esa mujer podía llegar a ser muy ruin.

-El cuerpo cicatriza antes que la mente. –"Perfecto. Seguro que eso ayuda, Dave…"

-El Agente Hotchner ha pedido un mes de permiso…

-¿Un mes? –Preguntó Emily perpleja. Le parecía muy poco tiempo… Se autorreprendió por hablar, no estaban ayudando mucho a Hotch frente a Strauss.

-¿Le parece poco tiempo?

-No, señora. –Intentó recular. –Cuanto antes vuelva, mejor. El equipo le necesita y él nos necesita más que nunca.

-Prentiss tiene razón. –Intervino Dave con media sonrisa.

-¿De verdad estáis seguros de que cuando se reincorpore sus secuelas psicológicas no darán problemas al trabajo de la Unidad? –Prentiss y Rossi se miraron.

-Parece que estás buscando una excusa para quitarle el mando. –Sugirió Rossi con astucia.

-No lo hago. Simplemente quiero ser precavida. Llegado el día, me encargaré de que le hagan las pruebas psicológicas pertinentes. –Emily sonrió escéptica. Aunque estuviera mal, Hotch pasaría esas pruebas. Ellos las elaboraban y sabían cómo eludir las preguntas clave. "Tonta del culo…" –Pero me preocupa que como líder del equipo no esté a la altura. –Emily se cruzó de brazos para evitar estrangular a esa odiosa mujer que ponía en duda la capacidad de Hotch como líder.

-Confío plenamente en Hotch como líder de este equipo. –Sentenció Rossi. –No obstante, veo conveniente que le hagas las pruebas psicológicas pertinentes antes de que se reincorpore. –Emily sonrió ante la astucia de su amigo. Strauss se giró y la pilló, borrando su sonrisa en una décima de segundo.

-El informe dice que fue la Agente Prentiss quien encontró al Agente Hotchner. –A Emily le pareció notar un deje de maldad en su mirada.

-Con la ayuda de Penélope García, Señora. –Intervino ella.

-Pero fuiste tú quien acudió primero a la escena del crimen. ¿No es así?

-Sí, Señora. –Strauss la instó a continuar. –Estábamos en un caso y Hotch no aparecía ni contestaba al teléfono. Pensábamos que se había dormido, ya que en teoría ese día no teníamos que trabajar. Al encontrarnos con tantos historiales por revisar en tan poco tiempo nos vimos apurados y decidí ir a buscarle para que nos ayudase.

-¿Vio mejor perder el tiempo en buscarle que trabajar en el caso? –Esa pregunta era estúpida. A Prentiss le entraron ganas de patear su molesto culo.

-Mi planteamiento era invertir media hora en buscarle mientras el Doctor Reid empezaba con el papeleo. Luego seríamos tres personas revisando los informes.

-¿Y cómo supiste dónde vivía? –La pregunta la pilló desprevenida.

-¡Diablos, Erin! Deja de interrogarla. –Se quejó Dave salvándola de una comprometida situación. En realidad podría haber dicho que la dirección se la dio García, pero estaba segura de que le pillaría de alguna forma en la mentira y lo usaría contra ella. –Yo mismo la mandé una vez a que lo acompañara porque no se sentía bien tras recibir un golpe en un accidente de tráfico. Y de todas maneras, somos amigos, todos hemos visitado alguna vez a otro de nuestros compañeros. ¿Qué hay de raro?

-Nada. –Dijo desistiendo de su innecesario interrogatorio. –Mantenme al tanto de la evolución de Aaron. –"Cómo le vuelvas a llamar Aaron te arranco esa peluca que llevas en tu hueca cabeza…" Strauss podía llegar a sacar lo peor que llevaba dentro. Se despidió dejándoles solos.

-¿Has visto eso? –Dijo de mala gana señalando en dirección a la puerta. -¿Nunca se va a poner de su parte, aunque esté pasando por el peor momento de su vida?

-Erin es muy testaruda y tiene a Hotch entre ceja y ceja.

-Hotch tiene demasiado encima como para tener que lidiar con… la arrogancia y las ambiciones de esa… –Rossi la miró confundido y abrió mucho los ojos.

-Un momento… -Dijo haciendo un gesto para detener el insulto que tenía en mente. -¿Tú le quieres? –Susurró. Más que una pregunta parecía una afirmación.

-¿Qué? –Rossi se levantó rápidamente y cerró la puerta.

-¡A Aaron! –Dijo en tono bajo para que no se les escuchara desde fuera.

-¿A qué Aaron? –Emily negó sin entender, para poco después darse cuenta de lo que había dicho su amigo. Rossi bufó.

-Al único que conocemos.

-¡Ni hablar! –Exclamó con la expresión desencajada.

-Creía que solo era atracción, no sabía que era algo más fuerte. –Parecía ligeramente emocionado ante la idea. Ahora lo que menos falta le hacía a Emily era que alguien descubriera sus sentimientos.

-¿De qué estás hablando?

-¡Oh, vamos niña! Los demás a lo mejor no se han dado cuenta, pero no podéis burlar a mi experimentado olfato.

-Quizás tu experimentado olfato esté atrofiado o te estés haciendo viejo. –Comentó sarcásticamente. -¿Te has planteado la jubilación?

-Así que es cierto… -"Vale, ponerse a la defensiva es la peor estrategia".

-¡Espera! ¡Para el carro! –Dijo tratando de razonar con él y bajando el tono. –¿De verdad crees que siento algo por Hotch?

-No lo creo, lo sé. –Emily se echó a reír.

-Por favor, Dave. Lo único que siento por Hotch es admiración, respeto y una buena amistad. ¿En serio pensabas que me involucraría sentimentalmente con alguien del trabajo? Es más… ¿Con mi jefe? Habría que ser muy estúpida para albergar algún sentimiento amoroso por él, dada su situación personal y su carácter.

-Nadie dijo que el amor fuese inteligente. –Emily negó sonriendo.

-Está bien. –Dave alzó las cejas. –Reconozco que Hotch tiene su punto. –Confesó aguantando la risa. –Pero no le quiero, al menos no de una manera romántica. Es solo que… en el último año le he cogido cariño. –Dijo tratando de sonar convincente. Rossi sonrió.

-Por un momento pensé que estabas enamorada de él.

-A mí lo que me extraña es que no te hayas quedado callado y hayas sonreído enigmáticamente provocando mi interés.

-Sí, eso es más propio de mí.

-Tranquilo, todavía tienes la oportunidad de que Emily Prentiss se convierta en la cuarta señora de David Rossi. –Bromeó provocándole la primera carcajada que le oía en días. –Aunque conservaré mi apellido, Emily Rossi no tiene gancho.

-A mí me parece que queda bien.

-¿Por qué mentiste a Strauss? –Preguntó recordando la conversación. David nunca mandó a Emily acompañar a Hotch, fue JJ quien le acompañó tras un caso en el que recibió un golpe al chocar con el automóvil de un SUDES.

-Me pareció más prudente que decirle que le acompañaste cuando íbamos borrachos y yo casi acabo vomitando en un taxi. –Dijo con una mueca de asco.

-Definitivamente fue lo más sensato. –Dijo riendo. –¿Te echo una mano entonces?

-Claro. –Le alcanzó un informe y ella tomó asiento.

-Si sigue la puerta cerrada van a pensar que tenemos algo. –Comentó divertida. Él se acarició la perilla y la miró con picardía.

-Bueno… Siempre podemos decir que Emily Rossi no queda tan mal…

Emily rió divertida. No tenía claro si Dave se había tragado sus mentiras, al menos sabía que seguiría sospechando. Lo que menos necesitaba ahora era que alguien se enterara de que se había enamorado de Hotch. Las cosas se habían complicado demasiado y con todo el asunto de Foyet solo iban a peor. Lo único que podía hacer de momento era apoyarle, protegerle y ayudar a capturar a Foyet… Y tal vez, después de eso, esperar.


N/A: Viendo el caso de La Parca me di cuenta de que en ningún momento antes de la muerte de Haley se sabe si Prentiss, Reid, García o JJ conocen los detalles del trato que Hotch no hizo con Foyet. ¿Cómo lo habéis visto? ¿Se habrá creído nuestro Rossi la pequeña gran mentira de Emily? ¿Seguirá Strauss tocando las narices al personal? ¿Le gustaron los tallarines a Hotch? Y lo que es más importante... ¿"Emily Rossi" tiene gancho?

Gracias por leer, no olvidéis dejar un comentario. Saludos!