N/A: Mil gracias por vuestras comprensión y fidelidad, eso hace que intente con más ganas encontrar un hueco para publicar. Y sin más dilación os dejo con el capítulo que todos temíamos que llegara.


Capítulo 7: En el nombre del padre

-Emily Prentiss. Lo sé todo de ti.

Todo había empezado cuando unas familias habían sido asesinadas y los casos se vincularon con un posible admirador de Karl Arnold, El Zorro.

Hotch la había llevado ahí para bajar la guardia de ese monstruo que había matado a ocho familias y sin embargo él la había pillado por sorpresa. ¿Cómo podía saber quién era? Un escalofrío recorrió su cuerpo y entonces supo que el asesino pudo notar su desconcierto. Hotch la miró a los ojos intentando darle confianza, si él no se esperaba esa respuesta, no dejó que se notara. Pero Emily no entró en su juego, no de momento.

Empezaron el interrogatorio y Karl hizo todo lo que Hotch había predicho minutos antes: le preguntó por su alianza e intentó provocarle, se interesó por Emily y pidió que le mostraran las fotos. Se sentía terriblemente mal con eso, tenían que darle la foto de una niña en bañador muerta para que hablara. Eso era usar a una víctima. Lo que Hotch le estaba pidiendo era muy duro, la estaba poniendo en un compromiso, pero no podía dejarle solo, no ahora y cuando podían morir más familias.

Se sentía asqueada, pensaba que habría otra manera de llegar al SUDES. Lo único que hacía que siguiera adelante era tener a Hotch a su lado. Cuando él les dejó a solas intentó no sentirse vulnerable y escuchó lo que Arnold les hizo a esos niños. Afortunadamente el interrogatorio dio sus frutos y les llevó a pensar que el SUDES era una mujer. Era raro, pero tenía sentido: dejaba a las niñas para el final y las ahogaba en vez de dispararlas porque se sentía identificada con ellas.

-No creo que esta mujer tenga nada que ver con Karl.

-Lo he animado. –Emily no podía quitarse esa sensación de encima. –He coqueteado con él, para que se abriera… Pero intimar con un asesino es tan diferente… -Ni si quiera se había sentido así cuando trabajó como espía para la Interpol e intimó con Ian Doyle. Eran asesinos, pero con unos perfiles tan distintos… Y no era solo eso, una cosa era poner en juego su dignidad y otra muy distinta poner en juego la de las víctimas, y especialmente la de unos niños asesinados.

-Es un trabajo. –"Si tú supieras…"

-Ya, pero no eliminaré esta sensación, ¿verdad?

-No, pero ha ayudado al caso, has hecho lo que debías. –Por su parte, Hotch se sentía culpable por haber tenido que hacerla pasar por esa experiencia, pero era lo más rápido para el caso.

-Agente Hotchner, antes de que os vayáis me gustaría deciros otra cosa. –Dijo Arnold dirigiéndose a ellos desde la sala. Emily suspiró con fastidio.

-Acabemos con esto de una vez.

Karl empezó a hablar de su admirador y Emily notó que algo no andaba bien. Conocía a Hotch, parecía preocupado y empezó a comprobar rápidamente el diario de Arnold. Emily estaba confundida.

-Es un placer verte sufrir, Agente Hotchner. –El recluso estaba disfrutando viendo como Hotch inspeccionaba su diario. Y entonces todo cobró sentido cuando encontró un recorte de un periódico con la cara de Hotch y el símbolo de la providencia dibujado en él.

-Foyet. –Dijo ella entendiéndolo todo. Karl arqueó las cejas divertido.

-Sabía que vendrías. –Se burló.

Emily salió apresuradamente tras Hotch, mientras los reclusos les gritaban. No dijo nada. Podía sentir la tensión en el ascensor y no se atrevía a mirarle. Cuando salieron de la prisión se subieron en el coche y Hotch arrancó. Le tenía tan cerca, en el asiento de al lado, y sin embargo sentía como si hubiera un abismo entre los dos. Tras un rato pensando que decir le miró: Hotch sujetaba el volante con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos. Emily le había visto preocupado, temeroso, triste e incluso derrotado, pero nunca le había visto así. Estaba furioso. Sentía su angustia y sobre todo su impotencia. No habría dicho nada si no llega a ser porque el cuentakilómetros marcaba bastante más de lo que estaba permitido en ese tramo.

-Hotch, cálmate. –Parecía estar inmerso en una lucha interna por mantener el control sobre sus emociones. –Ahora tenemos una pista. Podremos seguir buscándole. Mandaremos analizar los sobres y tenemos también los matasellos. Además seguiremos investigando la pista de las medicinas. –Fue disminuyendo la velocidad hasta parar en un semáforo y entonces dio una fuerte palmada en el volante para desahogar su rabia.

-Está jugando conmigo. Siempre va por delante. –Su voz era inesperadamente fría.

-Es sólo un hombre. Le atraparemos. –Y era cierto. Foyet no era nada más que un hombre. Pero ella sabía que Hotch no le tenía miedo, lo que Aaron temía era que hiciera daño a su familia.

Sus palabras parecieron tranquilizar a Hotch, pero no dijo nada en todo el camino de vuelta a la Central. Todo el equipo se involucró especialmente en la investigación y pudieron dar con Foyet. Pero era demasiado tarde y nadie estaba preparado para lo que iba a suceder poco después.

Foyet tenía en su poder a Haley y Jack, mientras hablaba con Hotch. No llegarían a tiempo, por más prisa que se dieran no llegarían. Le destrozó oír la voz de Hotch casi rota, intentando aguantar el tipo mientras ese malnacido amenazaba la vida de su familia.

-Eres muy fuerte Haley, más de lo que fui yo.

-¿Te darás prisa? –Ya era demasiado tarde y todos lo sabían.

-Sé que no te mereces nada de esto.

-Ni tú tampoco. –Todo estaba siendo tan injusto.

-Lo siento mucho. –Las palabras le pesaban y en el coche todos se sentían impotentes.

-Tienes que prometerme que le dirás como nos conocimos y cuánto me hacías reír.

-Haley… -Emily notaba como se le encogía el corazón y rezó internamente, suplicando porque de alguna manera Foyet no matara lo que Hotch más quería. No era justo.

-Tiene que saber que no siempre has sido tan serio, Aaron. Quiero que crea en el amor porque es lo más importante que hay, pero tienes que enseñárselo tú. Prométemelo. –Esas palabras hicieron que las lágrimas acudieran a sus ojos.

-Te lo prometo. –Y entonces, a su promesa le siguieron dos disparos. Dos disparos que matarían a Haley, dos disparos que le arrebataron injustamente su madre a Jack, dos disparos que acabarían con el Hotch que conocían hasta entonces y dos disparos que rompieron el corazón de todos los que estaban escuchando.

Y Emily lloró. Lloró por Haley y lloró por Hotch, esperando llegar a tiempo para no verle morir a él ni a Jack.

Pero no fue así. Cuando llegaron a la antigua casa de los Hotchner, lo que encontraron fue realmente impactante. Hotch estaba matando con sus propias manos a Foyet. Nunca había visto nada así, estaba desatado. Miró impresionada como Morgan tenía que sujetar a Hotch para que dejase de golpear el cadáver de Foyet.

En cuanto Morgan le calmó, Hotch fue corriendo en busca de Jack, que se había escondido. Emily observó el cráneo destrozado de Foyet. Estaba muerto, ya todo había acabado. Con un final amargo, pero había acabado. JJ no tardó en bajar con Jack en brazos.

-¿Está bien? –Preguntó Emily acariciándole la cabeza.

-No tiene ningún rasguño. –Declaró la rubia. –Pero le llevaré a la ambulancia para que le examinen. -Les siguió con la mirada hasta afuera. Al menos Jack estaba sano y salvo. No quería imaginar lo que podía haberle pasado si Hotch hubiera llegado unos minutos más tarde.

Guió al sanitario hasta donde se encontraba el cuerpo de Haley. No quiso asomarse, pero desde el pasillo podía oír los sollozos desconsolados de Hotch. Si se asomaba y le veía así no podría contener sus lágrimas.

Hotch pasó unos minutos en esa habitación hasta que retiraron el cuerpo sin vida de Haley. Luego salió afuera, sin hacer caso a la petición de Morgan para que le viera un médico. Se acercó a Rossi.

-¿Jack está bien? –Logró preguntar.

-No tiene ningún rasguño. –Hotch miró con tristeza como se llevaban el cadáver de Haley, aguantando las lágrimas. Dave le apretó el hombro. –Sé que no hay nada que pueda hacer para que te sientas mejor, pero lo siento. –Hotch asintió con pesar. Emily se acercó con un paramédico.

-Hotch, será mejor que te miren esas heridas. –Esta vez no puso ninguna objeción.


Emily estaba segura de que ninguno de sus amigos había pegado ojo esa noche, además de lo sucedido ese día sabían que al día siguiente les esperaba un duro interrogatorio. Seguramente Strauss culparía a Hotch de todo lo sucedido, encontrando una excusa para despedirle.

Morgan y Dave fueron los primeros en llegar, Morgan se encerró en su despacho mientras ella se pasó por el de Rossi. Estaba visiblemente nerviosa y Rossi notó que había vuelto a morderse las uñas.

-¿Has hablado con él? –Preguntó sin ocultar su preocupación.

-Sí, pero no sé lo que sucederá a partir de ahora. –Confesó. –Le avisé de lo que pasaría hoy, pero es evidente que él ya se lo imaginaba.

-Estamos aquí para apoyarle, pero Strauss nos quiere utilizar para acabar con su carrera.

-Emily, se paciente. –Ella le miró a los ojos. –Sé que te enfada, pero no pierdas los nervios frente a Strauss para que pueda aprovecharlo en tu contra. Eso no le conviene a Hotch ni al equipo.

-Tienes razón, lo siento. –Admitió con tristeza.

JJ fue la primera en entrar, tras ella García, Dave y Reid tuvieron su entrevista personal con la jefa de sección. Luego fue su turno. Todo fue como esperaba: Strauss cuestionó a Hotch e incluso a ella en lo referente al interrogatorio del oficial Kassmeyer en la ambulancia. Emily guardó la calma, pero al ver su actitud no pudo evitar ponerse a la defensiva. Al final declaró sin más inconvenientes y salió de mala manera cruzándose con Morgan, que era el siguiente en prestar declaración.

Al salir del ascensor se topó con Hotch.

-¿Cómo ha ido? –En realidad no podían hablar de ello pero Anderson no estaba presente en ese momento. No sabía que contestarle "Pues mira Hotch, esa bruja tiene una misteriosa fijación contigo y con arruinar tu carrera. Si no es por Rossi y por ti, hubiera colgado su peluca de la pared."

-Bien. –Lo último que necesitaba era que le soltara algo así. –Aunque no podemos hablar de ello.

-Lo sé. –Admitió bajando la cabeza.

-Estamos contigo. –Hotch la miró. Era la primera vez que hablaban tras lo ocurrido.

-Eso también lo sé. –Dijo desviando la mirada. –He traído a Jack, intenta distraerle mientras yo esté reunido. Se te dan bien los niños. –Emily amagó una sonrisa.

-¿Cómo está?

-Le he explicado lo que ha pasado, pero sigue preguntando por Haley. Creo que todavía no entiende lo que está pasando. –Anderson apareció por el pasillo.

-No pueden hablar antes de la reunión. –Ambos asintieron y se miraron. Grant tenía razón, no era su culpa tener que recordárselo.

-Suerte. –Hotch asintió y se metió con Anderson en el ascensor.

Al llegar a la sala de conferencias vio a Jack jugando con unos muñecos.

-Hola, Jack. –El niño la miró y sonrió con inocencia.

-Hola… -Parecía intentar recordar su nombre. –Señora... –Dijo no muy convencido. Emily sonrió con ternura.

-Me llamo Emily. –Dijo sentándose a su lado. –Ya nos hemos visto otras veces. ¿Te acuerdas?

-Sí, eres amiga de Papá. –Volvió a sonreír con ternura. –¿También eres amiga de mi Mamá? –Su sonrisa se volvió triste y miró con cautela a JJ que asintió levemente, dándola confianza para que contestara.

-Claro.

Reid le distrajo con un truco de magia que volvió a repetir cuando se quedó asombrado. Morgan no tardó más de media hora en regresar y le chocó los cinco al pequeño Hotchner.

-¿Qué tal ha ido? –Preguntó García

-Depende de lo quiera Strauss. –Todos callaron dándole la razón con su silencio.

Emily no podía parar de contemplar a ese niño pensando en lo que había vivido. Era tan triste que un niño inocente, que no tenía culpa de nada pasara por eso. Lo veían a diario, pero no por ello era menos doloroso. Jack la miró a los ojos, sabiendo que le analizaba y se quedó callado. Era un niño tan tranquilo. Era dulce y tenía el pelo rubio, era la viva imagen de Haley, pero sus ojos… "Esos ojos son los de Hotch".

-Emily, tengo sed. –Le dijo con su vocecita infantil. Emily sonrió al escuchar su nombre. Cuando un Hotchner la llamaba por su nombre sentía una calidez especial, como la sensación que tienes cuando después de estar una hora caminando bajo la nieve, llegas a tu hogar y te tomas una taza de chocolate caliente.

-¿Qué prefieres un zumo o agua?

-Agua estaría bien.

-Yo se lo traigo, tranquila. –Dijo García.

Emily miró como el pequeño volvía a jugar con sus juguetes y con JJ, hasta que Hotch entró por la puerta y Jack corrió a abrazarle. Todos se acercaron para intentar reconfortar a su amigo. Emily cumpliría la promesa que le hizo a Haley y cuidaría de Hotch. Le apoyarían decidiera lo que decidiera, pasara lo que pasara, porque lo que más necesitaba Jack era a su padre.


N/A: Con el dolor de mi corazón acabo este capítulo. Por una parte me gustó mucho la interacción de Hotch y Prentiss durante el capítulo del Zorro, aunque Hotch parece muy frío. ¿No os quedasteis congelados cuando Arnold dice el nombre de Prentiss y que lo sabe todo acerca de ella? Porque yo sí... Pero me encanta que hasta ese momento Hotch mantenga cerca a Emily y los nervios de ella ante la entrevista con Strauss. Por cierto, fijaos en la miradita que le echa Anderson porque inspiró toda la subtrama cómica con él.

El título del capítulo se corresponde con una de mis películas favoritas "En el nombre del padre". Que a parte de ser bastante explícito, trata sobre un padre y un hijo y una injusticia que se comete con ellos, hasta que una mujer lucha por su causa. En fin, una película que todo ser humano debería ver.

Nos leemos en el siguiente. Un abrazo.