N/A: Hola a todos y gracias por vuestra paciencia. Siento la tardanza en publicar pero llevo dos días durmiendo tres horas nada más. Afortunadamente voy a tener más tiempo a partir de ahora y volveré a publicar semanalmente. Y ahí va uno de los capítulos que más he disfrutado escribiendo, a la altura de el del beso Rossi/Prentiss o la partida de póker casi perdida por Emily en "Lo que pasa en las Vegas se queda en Las Vegas". Es independiente y está ambientado en Navidad. Sí, con este calor me pongo a escribir sobre la Navidad... Por cierto, hay referencias al "capítulo 11: Secretos de familia" de "Lo que pasa en LV..." Espero que os guste.
Martita: El capítulo que dices es el 4x17: "Demonología".
Capítulo 9. Espíritu navideño
De nuevo la estúpida Navidad había llegado. Emily estaba saturada de trabajo y los informes se apilaban en su mesa peligrosamente. "Moriré aplastada como esto siga así..." Reid también tenía mucho trabajo y desde que Morgan tenía despacho se aburría. Lo cierto era que echaba de menos sus tonterías. García apareció por detrás suya y agradeció su invitación a un café.
-Ya he comprado el regalo de Kevin. –Dijo ilusionada.
-Si tiene que ver con la informática te puedes ahorrar los detalles.
-¡Dios, Em! Odio tu desdén hacia la Navidad. –Emily alzó una ceja.
-¿Desdén? Penélope, la Navidad es un asco. La mitad de los que la celebran no creen en Jesús, y estoy segura de que una buena parte de los que si lo hacen ni siquiera sabe lo que es la Biblia. –Comentó aburrida.
-Pero la Navidad es una época preciosa: la nieve…
-El frío. –García no hizo caso de su comentario.
-Las luces.
-El alto consumo energético.
-Las compras navideñas.
-Las multitudes enloquecidas por comprar el último juguete de moda.
-Los regalos.
-Consumismo. –García la miró mal.
-Vale. ¿Qué me dices del espíritu navideño? ¿No piensas que la gente es más amable en Navidad?
-No. –Dijo secamente.
-No puedo creer que seas la única persona de la oficina sin espíritu navideño.
-¿La única? –Sabía que al menos Hotch si tenía algo de eso, dado que había confesado que le encantaba "Qué bello es vivir" e incluso Rossi estaba de buen humor pese a que no le gustaba esa época. –Me juego lo que quieras a que Strauss no tiene espíritu navideño.
-¡Hecho! –Exclamó pillándola por sorpresa. –Si logro demostrar que Strauss tiene espíritu navideño, tú convences a Rossi para que organice una cena de Navidad para el equipo.
-¿Por qué no le convences tú?
-Porque tu relación con él es mucho más… íntima… -Dijo con una sonrisa llena de picardía. Emily rodó los ojos.
-Vale, pero si no lo consigues demostrar, dejaréis de interrogarme acerca de mi supuesta relación con Rossi. Y dejaréis las bromitas sobre el tema. –García asintió y estrechó su mano.
Por desgracia, Strauss no era el Grinch de la Navidad y resultaba que había una pizca de humanidad en ella empapada de espíritu navideño, porque cuando García se presentó con Reid (nunca supo cómo le convenció) y la propia Emily en el despacho de la jefa de sección, ataviados con un gorrito de Santa Clauss, con una pandereta y una zambomba cantando "Jingle bells", Erin reaccionó de una manera totalmente inesperada.
-¿Qué se supone que están haciendo? –Preguntó Strauss mirándoles con cara de pocos amigos; es decir, con su cara normal. Los tres pararon de cantar.
-Hola Señora. –Saludó García que encabezaba el particular trío musical. –Estamos recaudando dinero para Jerry.
-¿Quién es Jerry? –Eso quería saber también Emily.
-Jerry es un amable vagabundo del parque que escribe unos preciosos poemas y queremos reunir suficiente dinero para comprarle un abrigo nuevo y algo de comida para Navidad. –Dijo con una dulce sonrisa. –Por eso pedimos el aguinaldo. –Strauss miró a Reid, que sonrió nervioso, y luego reparó en ella, que forzó una sonrisa esperando que esa tontería que estaban haciendo no le costara su puesto de trabajo.
-¿Cuánto necesitáis? –Preguntó la mujer. Emily intentó ocultar su sorpresa.
-Cada uno aporta lo que quiera. –Le contestó García.
-Bueno, realmente no es que vuestras voces merezcan un centavo. –"¿Strauss está bromeando? El Armaggedon se acerca…" La mujer se acercó a su bolso y cogió su monedero mientras Emily compartía una mirada curiosa con Reid. –Aquí tenéis. –Dijo dándoles cincuenta dólares. –Aseguraos de comprarle también una buena manta.
-Vaya… Gracias por su generosidad, Señora. –Dijo Penélope con una sonrisa sincera. –Feliz Navidad.
-Feliz Navidad, agentes. –Salieron del despacho alucinados por lo que acababan de presenciar.
-Te lo dije. –Comentó García.
-No me puedo creer que Strauss tenga más espíritu navideño que Emily. –Rió Reid.
-Eres una manipuladora Penélope García. –Se quejó.
-En realidad pienso recaudar dinero para Jerry, solo te oculté mi mejor carta. –Su sonrisa era gloriosa.
-Buena jugada. –Admitió Reid mientras ella bufó.
-Ahora te toca pagar tu apuesta.
Al llegar al bullpen JJ ya había recibido la noticia de su pequeño escarceo.
-No me puedo creer que lo hayáis hecho.
-¿Qué han hecho? –Preguntó Morgan curioso.
-Pedir el aguinaldo a Strauss. –Morgan arqueó las cejas divertido.
-¿En serio?
-Sep. –Dijo Reid dándole un gracioso panderetazo en la cabeza. –Y nos ha dado cincuenta dólares. –Añadió con orgullo.
-Me tomas el pelo… -Replicó con recelo. Al mirar a García supo que decía la verdad. –Creía que Strauss tenía menos espíritu navideño que Prentiss…
-Y dale… A mí no me hace falta el espíritu navideño porque soy amable todos los días del año. –Los demás rieron. –Y ahora tengo una apuesta que pagar. –Se acercó vacilante hasta el despacho de Rossi y dar dos inseguros golpecitos en la puerta.
-Adelante. –Emily entró.
-¿Tienes un momento?
-Para ti tengo todo el tiempo del mundo. –Dijo coqueto. Emily sonrió. –Cuéntame.
-Este año no hemos hecho la cena de Navidad habitual que hacemos todos los años con nuestro departamento y me preguntaba si el mejor anfitrión del continente americano estaría dispuesto a organizar una pequeña cena para el equipo. Algo más íntimo. –Dave arqueó las cejas.
-¿Quieres que organice una cena de Navidad para el equipo?
-Eso he dicho. –Dave lo meditó un momento.
-¿Ha sido idea tuya?
-No, exactamente. –Confesó sonriendo ante su perspicacia.
-Supongo que no es mala idea. Está bien… -Emily le sonrió.
-Eres genial David Rossi. –Cuando estaba a punto de abrir la puerta para salir, Dave volvió a hablar.
-Con una condición. –Emily se volteó. "Mierda, ya sé lo que me va a pedir" –Convence a Hotch de que venga.
-¿Por qué yo?
-Porque eres más guapa.
-Eso no es una razón de peso. –Dijo entrecerrando los ojos. –Aunque sea verdad.
-Pues no hay cena. –Emily suspiró.
-A ver qué puedo hacer… -Dijo finalmente saliendo del despacho.
Emily se pasó buena parte del resto de la jornada pensando en que decirle a Hotch para convencerle, esa sí que iba a ser una tarea difícil. Cuando vio que se iba le interceptó antes de llegar al ascensor. Tras la muerte de Haley, se marchaba bastante antes a casa y pocas veces se quedaba el último, así pasaba más tiempo con Jack.
-Hotch. –Le llamó. Él se giró al escuchar su nombre. Emily vaciló.
-¿Qué ocurre?
-Es que… hemos pensado que sería una buena idea organizar una cena de Navidad este fin de semana. Todo el equipo, ya sabes… -Hotch desvió la mirada y llamó al ascensor. –Me preguntaba si te gustaría venir…
-No creo que pueda.
-Cocina Dave y podrías traer a Jack. Estoy segura que le encantará jugar con Morgan y ver los trucos de magia de Reid. Le vendrá bien salir de casa y distraerse...
-No creo que... -Intentó decir.
-Además, ya se ha aprendido mi nombre. –Añadió con una sonrisa tierna. La expresión de Hotch se suavizó.
-Lo pensaré. –Dijo finalmente, adentrándose en el ascensor.
Hotch pensó que quizás la idea de Emily no era tan mala. Al menos Jack se distraería. Con la Navidad no hacía nada más que recordar con tristeza a su madre y no parecía tan entusiasmado como otros años. No podía dejar que Jack se desilusionara con la Navidad. Finalmente decidió ir a esa cena y así se lo hizo saber a Emily, quien a cambio le ofreció una cálida sonrisa y pareció alegrarse mucho.
-¡Lo conseguiste, Em! –Decía García abrazándola con entusiasmo.
-Me subestimas Pen… Lo malo es que Rossi me obliga a que haga la compra con él, dice que alimentará mi espíritu navideño.
-Es tan bonito que hagáis cosas de pareja juntos… -Comentó provocando una carcajada de Morgan.
-Dejadlo ya. –Dijo rodando los ojos.
Y así lo hizo. Emily Prentiss y David Rossi fueron a comprar la cena a un supermercado abarrotado de gente. Eso era lo que Prentiss más odiaba, ya se había peleado con una mujer que la atropelló con el carrito y ella apenas podía pasar con el suyo siguiendo a Dave.
-¡Dave! ¡No me dejes atrás! ¡No quiero morir! –Le gritó estirando la mano dramáticamente. Dave rió y la esperó mirando la lista.
-Solo nos falta el pavo.
-¿Pavo? Creía que ibas a hacer algo italiano. Ya sabes una lasaña o unos canelones.
-Y lo haré, pero también me sale un pavo delicioso que os sorprenderá. –Emily notó como una mano tocaba su trasero y se volvió para agredir a ese degenerado. Dave tuvo que sujetarla. El hombre se disculpó diciendo que había sido sin querer, y de hecho parecía sincero. –Si quiere tocar algo tóquese usted los… -Siguió maldiciendo mientras Rossi se llevaba la mano a la cara claramente avergonzado.
-¿Te sientes mejor?
-Vamos a por tu pavo y acabemos con esto de una vez. –Al llegar vieron como un hombre se llevaba el último pavo. –¡Estronzo di merda!
-Hoy no es nuestro día…
-Espera. Voy a conseguir ese pavo como que me apellido Prentiss. En cuanto suelte lo suelte, cógelo. –Rossi trató de detenerla, pero ella fue más rápida y tuvo que ver cómo su compañera se acercaba al hombre.
-¿Podemos hablar? –Le dijo Emily al hombre que la miró interesado. –Será mejor que suelte ese pavo y me acompañe. –Dijo mostrando su placa. El hombre se puso pálido.
-¿Los Federales? –El hombre hizo caso y Emily le mandó una seña a Dave.
-Acompáñeme, señor.
-Le juro que solo fue una vez. No sabía que no se podía fumar en un hospital, yo… -Emily sonrió internamente ante su confesión, le recordaba a la vez que pilló al Agente Cooper fumando a escondidas en un Hospital de Nueva York. Se alejaron y comprobó que Dave ya tenía consigo su objetivo.
-Un momento… -Dijo al instante. –¿Usted no es John Cooper? –El hombre la miró confundido. –Muéstreme su documentación por favor. –Él hizo lo que Emily le pidió y ella miró su carnet de conducir fingiendo interés. –Lo lamento, señor Sanders, creo que ha habido una confusión. Puede irse. Que tenga una feliz Navidad.
-¡Gracias al cielo! ¡Menudo susto me ha dado! –Exclamó marchándose y lanzando una maldición cuando vio que el pavo ya no estaba.
Emily encontró a Dave unos metros más adelante hablando con una mujer realmente guapa. "Este David no tiene remedio" Cuando ella se acercó la mujer se marchó con su cesta.
-Vamos. –Le dijo a su amigo. Al notar que no se movía volvió a fijarse en él. Parecía nervioso, casi temeroso de algo. Entonces Emily abrió los ojos y echó un vistazo al carro en busca del pavo de la discordia. No estaba. Ese maldito pavo NO ESTABA. –Te mato.
-Lo siento Emily pero creo que ha habido un cambio de planes en el menú. –Rossi sintió como mil cuchillos se le clavaban en la nuca al darle la espalda a su compañera.
-¿Le has dado nuestro pavo a ESA mujer? –"No sé ni para qué pregunto" Dave se encogió de hombros. -¡Con lo que me ha costado conseguir ese estúpido pavo y se lo das a la primera tía que te pone ojitos! En serio. Corre. –Dijo agarrando un calabacín amenazadoramente.
-¡Lo siento niña! Es que me dijo que era para su abuela… -"Hombres…"
-Como si era para su cachorrito moribundo… -Había pocas veces en las que Dave había tenido miedo de verdad. Esta era una de ellas.
-¡Oh venga, querida! –Intentó calmarla. –Ten un poco más de espíritu navideño.
Dave se arrepintió en ese mismo momento de haber dicho eso y salió corriendo esquivando el calabacín que Emily le había lanzado a la cabeza. Con suerte, tras unos minutos de persecución y silencioso enfado por parte de Emily, Dave pudo tranquilizarla con la promesa de un tiramisú y se fueron a casa a hacer la cena. Sin pavo.
La peculiar pareja se juntó con García y Morgan para preparar la cena. Bueno, más bien, García, Morgan y Dave la prepararon cuando vieron lo negada que era Emily en la cocina.
-¿Pero tú qué comes en tu casa?
-Lo típico. Ensaladas, sándwiches, palomitas, albóndigas en lata,… -Dave puso una mueca de asco.
-¿Eso es lo que comes? Ahora entiendo porque nunca te traes tu propia comida al trabajo…
-¿Qué quieres, Morgan? La cocina no es la habitación de la casa donde mejor trabajo. –Contestó juguetonamente.
-Uuuuhhh… Eso es muy caliente, Em… -Comentó el moreno sin quitarla la mirada de encima.
-Morgan… ¿Sabes que es más caliente? –Preguntó acercándose a él seductoramente. –El sofrito que se te está a punto de quemar. –Advirtió riéndose.
-¡Oh mierda! –Dijo quitando la sartén del fuego.
-Deja de distraer a mi bombón y encárgate de la ensalada. –Sugirió García divertida.
-Eso sé hacerlo. –Admitió ilusionada, poniéndose manos a la obra y haciendo caso omiso del comentario burlón de Dave que cuestionaba que supiera aliñarla.
Los primeros en llegar, para sorpresa de todos fueron Hotch y Jack. Aunque más sorprendente fue el hecho de que el mayor de los Hotchner no llevara traje y fuera simplemente con unos vaqueros negros y una camisa blanca, sin corbata.
-Hola amiguito. –Le saludó Morgan chocándole la mano. Emily no pudo evitar sonreír ante la escena. Morgan era tremendamente encantador cuando interactuaba con los niños.
-Hola, Derek. -Saludó el niño con algo de timidez.
-Mira lo que me ha dejado en casa Santa Clauss antes de tiempo para ti. –Jack miró el regalo que Morgan sostenía.
-Me pregunto qué será… -Dijo Emily al ver el evidente balón de fútbol americano envuelto en papel rojo y adornado con un lazo verde. Jack cogió el paquete y lo desenvolvió con cuidado, como si se tratara de algo tan precioso que cualquier arañazo acabara rompiéndolo. Ese niño era una dulzura. Emily se fijó en la tierna sonrisa que Hotch esbozaba al contemplar a su hijo abriendo ese inesperado regalo.
-¡Un balón de fútbol! –Exclamó abrazando su regalo con entusiasmo.
-¿Qué se dice, Jack? –Le recordó Hotch.
-Gracias Derek. –Y el niño volvió a chocarle la mano.
-¿Qué te parece si jugamos un rato en el jardín? –El niño empezó a dar saltitos de alegría exclamando lo genial que le parecía la idea y miró a su padre como pidiéndole permiso.
-Ve, pero antes saluda al resto. –Jack miró a Emily y prácticamente saltó en sus brazos pillándola por sorpresa.
-¡Hola Emily! –Ella sonrió con ternura. Desde que vio su regalo estaba realmente contento.
-Hola Jack. Me alegro de verte. –Dijo devolviéndole el abrazo y dejándole en el suelo poco después. El chico la miró atentamente.
-Estás muy guapa. –Emily y los dos hombres sonrieron ante su halago.
-Gracias. –Dijo con un gesto de cabeza para luego ver cómo corría a saludar a Dave y a García que discutían en la cocina.
-Tu hijo es un verdadero ligón, Hotch. –Comentó Morgan divertido sacándole una risa a su jefe. Era más fácil ver a Hotch sonreír si Jack estaba cerca. –Me alegro de que los dos hayáis venido. –Hotch asintió con una suave sonrisa.
-¡Hola Pen! –Gritó Jack abalanzándose encima de García.
-¡Hola cielo! –Dijo la rubia abrazándole. -¿Y ese balón tan chulo?
-Me lo ha regalado Derek. ¿A qué es genial?
-¡Es muy guay! –Admitió García.
-Hola campeón. –Le saludó Rossi.
-¡Hola tío Dave! –Dijo dándole la mano que el niño agitó con efusividad provocándole una carcajada. –Papá me ha dicho que te tengo que dar las gracias por la "intanción".
-¿Por la invitación? –Adivinó alzando una ceja.
-Eso. Gracias.
-De nada. –Dijo antes de que saliera corriendo para jugar con Morgan.
-Huele realmente bien. –Confesó Hotch acercándose para saludar a Dave con una palmada en el hombro y dándole una botella de vino para la cena que el mayor agradeció.
-Aaron, me alegra que estés aquí, pero preferiría que os sentarais en el sofá. Ya tengo bastante con una pinche que quiere experimentar con las especias.
-Te digo que un poco de jengibre seguro que le da un buen gusto.
-No cometas sacrilegios en mi cocina, Penélope. –Advirtió para luego mirar a Emily. –Además, cuanto más lejos mantengas a Prentiss de la cocina mejor para todos los comensales. –La aludida le dirigió una mirada asesina.
-David tiene razón, Hotch. Vamos… -Dijo haciéndole un gesto para que la siguiera. –Te voy a contar la historia de cuando tu VIEJO amigo le regaló el último pavo a una top model…
Ambos se alejaron viendo por la ventana como Jack jugaba con Morgan.
-Yo también me alegro de que hayáis venido. –Comentó mirando cómo Morgan le enseñaba a Jack como lanzar el balón.
-Y yo me alegro de que tuvieras esta idea.
-En realidad fue idea de Penélope. Yo solo fui un mero peón en su particular tablero. Pero gracias a eso estás aquí, Jack está disfrutando y Jerry tiene un abrigo nuevo por gentileza de Strauss. –Hotch la interrogó con la mirada y se vio obligada a contar toda la historia.
-No me puedo creer que hicierais esa locura. –Dijo riendo entre dientes.
-Yo tampoco… -Confesó mientras él la observaba atentamente.
-Jack tiene razón. –Emily ladeó la cabeza sin entender. –Hoy estás muy guapa. –Emily no esperaba ese piropo y sonrió tímidamente.
-Gracias… -Jack botó el balón con fuerza con tan mala suerte que rebotó y le dio en la cabeza.
-¡Ouch! –Exclamó con una mueca de dolor. Ambos hicieron un amago para acercarse, pero al ver que el niño se reía por el golpe y seguía jugando como si nada se quedaron quietos y sonrieron.
-Casi no recuerdaba cuando fue la última vez que vi a Jack sonreír...
Emily se cruzó de brazos y contempló a Hotch, que observaba a su hijo con amor. No podía dejar de mirarle, tenía un brillo especial cuando estaba con su hijo.
-Antes de que vengan todos me gustaría darte algo. –Dijo adelantándose. Hotch la miró interrogante. –¿Vienes? –Hotch vaciló pero acabó siguiéndola a la habitación de invitados, en la que tenía sus cosas.
Emily cogió su bolso y sacó un sobre que le entregó con una tímida sonrisa. Hotch abrió el sobre para descubrir la foto que se habían tomado hace casi un año, cuando Jordan Todd dejó el equipo. Ahí estaban esas personas que tanto significaban para él, de derecha a izquierda: Morgan abrazando a García ambos sonriendo divertidos, Reid a su lado con su cara de niño bueno, JJ en el centro con su dulce sonrisa, Emily y Dave realmente alegres y finalmente él, con una mano en el hombro de su viejo amigo, esbozando una tímida sonrisa. Era una foto realmente buena.
-Caí en la cuenta de que no teníamos una foto todos juntos y recordé que Jordan nos había hecho un par cuando la despedimos, así que contacté con ella y me la envió encantada. –Dijo mientras él seguía contemplando la instantánea. Hotch la miró con media sonrisa.
-Vaya… Ni si quiera me acordaba… -Confesó.
Era un regalo tan simple… Una foto, una simple fotografía. Pero llena de valor para él, porque le recordaba que ese equipo era mucho más que un equipo, eran sus amigos, su familia. Los que trabajaban con él, pero también los que se preocupaban por él, los que le hacían sonreír de vez en cuando, le cuidaban y le apoyaban. "Para que luego digan que Emily no tiene espíritu navideño…"
-Es el mejor regalo que he recibido en mucho tiempo… -Dijo ocultando su emoción.
-Me alegro de que te guste.
-Ahora es cuando yo quedo mal por no haberme acordado de regalarte nada. –Confesó con algo de vergüenza.
-No me tienes que regalar nada, salvo una sonrisa tal vez. –Dijo la morena con gracia. Y Hotch sonrió y Emily sintió una punzada en el pecho al verle sonreír de esa manera.
-Gracias.
-Será mejor que salgamos antes de que se piensen que estamos haciendo algo raro y Dave se ponga celoso. –Bromeó yendo hacia la puerta.
-Espera un segundo. –Dijo captando su atención. Emily se giró y le encontró más cerca de lo que esperaba. –Feliz Navidad, Emily. –Cerró la distancia entre ellos sellando ese momento con un suave beso en los labios.
Fue un contacto tan breve que Emily apenas tuvo tiempo de reaccionar, pero para ella era el mejor beso que había recibido nunca, no solo porque era él quien se lo había dado sino por lo que significaba. Después de todo lo que había pasado él la había besado; y no porque estuviera deprimido o ebrio, sino porque quería hacerlo.
N/A: ¿Y bien? ¿Qué os ha parecido? La cena de Navidad continuará en el próximo capítulo. ¿Como creéis que afectará ese breve contacto a la relación entre Hotch y Emily? ¿Reconocerá Hotch sus sentimientos por ella o ha sido solo un tierno beso de gratitud y melancolía? ¿Cómo continuará la velada? Y lo que es más importante... ¿Por qué comida sustituirá Dave el pavo?
No es Navidad, pero un regalito en forma de review no estaría nada mal.
Saludos.
