N/A: De nuevo mil gracias por vuestros comentarios. Sé que el final fue un poco triste así que espero que el siguiente os saque alguna sonrisa. ¿Recordáis a Reiner? Sí, el joven cadete del FBI que salió un par de veces con Emily. Si no os acordáis os recomiendo que releáis los capítulos 8 y 19 de Lo que pasa en Las Vegas... El capítulo transcurre después de las vacaciones de Navidad y tras el 5x12: "El Valle de Uncanny.
Capítulo 11: V de Vendetta
Las vacaciones de Navidad pasaron y la vuelta al trabajo llegó con rapidez. Por lo que sabía Emily, Reid había estado en Las Vegas como todos los años, haciendo compañía a su madre; Morgan pasó la Navidad y el fin de año en Chicago; JJ estuvo en la ciudad con la familia y García montó una fiesta en año nuevo, a la cual fue invitada y agradeció ir. Allí se encontró con Kevin, y Penélope le presentó a varias amigas y sobretodo amigos. Desde que Dave dejó claro que no había nada entre ellos, la analista técnico parecía empeñada en emparejarla con uno de sus conocidos. Pero en fin, al menos se lo había pasado bien y había mantenido su mente ocupada en no pensar en cierta persona…
Sabía que él no estaría preparado para hablar del tema, pero Emily no podía quitarse de la cabeza ese beso, dócil y tierno, pero también triste. Había pasado muy poco tiempo desde la muerte de Haley y sabía que no era el momento, así que esperaría. ¿Por qué no iba a tener la misma actitud que había tenido hasta ahora? Aunque hubiera descubierto sus sentimientos, dudaba que Hotch los correspondiera de la misma manera y aunque así fuera, estaba todo el tema del trabajo y del deber.
-Bienvenidos de nuevo. –Saludó el jefe con su semblante habitual a todo el equipo en la sala de conferencias. –Espero que hayáis descansado porque hay varios casos que requieren de nuestra participación y mucho papeleo.
-Los asesinos no se toman un descanso ni en Navidad… -Comentó Morgan con una mirada cómplice.
-Papeleo… Yuju… -Ironizó ella.
-Siempre os estáis quejando del papeleo. –Dijo Rossi.
-A mí no me disgusta hacer papeleo, a menos que sea a ordenador, claro…
-Reid y su odio por las máquinas…
-Dave me gustaría que fueses a interrogar a Joseph Machias.
-¿El estafador?
-Estafador y asesino en serie. Mató a balazos a siete personas entre el 12 y 15 de abril del año pasado en Pittsburgh. –Explicó la enciclopedia andante.
-Lo recuerdo, pero nosotros no intervinimos. ¿Por qué quieres que vaya?
-En Richmond hay un caso parecido y no dan con el sujeto. Creen que podría guardar relación con Machias.
-Me pongo con ello cuanto antes. –Dijo tomando el informe y empezando a ojearlo.
-Prentiss, desde Nuevo México piden nuestra colaboración para un caso de agresiones violentas. –Anunció entregándole la carpeta con el caso. –Morgan, en Little Rock, Arkansas, una mujer recibió varias amenazas que podrían estar conectadas a un caso que ocurrió hace cinco meses.
-¿Un acosador?
-Eso parece. La víctima anterior fue encontrada muerta en su casa con varias puñaladas y no encontraron al asesino. Reid, en Oklahoma piensan que hay un asesino en serie, antes de ir nosotros quiero que les des un perfil previo. Cuando os pongáis con esos, JJ os dará más.
-A esto lo llamo yo empezar el año a tope… -Dijo Morgan levantándose.
-Qué os cunda chicos. Sé de uno que se va a dar un paseíto hacia una penitenciaría.
-¿Dónde pásate la Nochevieja, Rossi? –Le preguntó Morgan con picardía mientras salían de la sala.
-Digamos que hay pocos sitios que me relajen tanto como Wyoming.
-¿Fuiste con alguien especial? –Preguntó Prentiss siguiendo el juego de Morgan.
-Si te lo cuento, te pondrías celosa.
-No sé para qué preguntáis si siempre os dice lo mismo. –Rió Reid.
Todos se pusieron a trabajar inmediatamente. Al principio resultaron tremendamente productivos, pero a los dos días estaban de casos e informes hasta arriba. Morgan se sentaba en sus descansos en el escritorio de Reid para comentar algo sobre deportes, a lo que Emily no prestó ninguna atención. Al final Morgan casi acaba enterrado en estadísticas.
-Reid, para o me va a reventar la cabeza. –Emily se masajeó las sienes para controlar el dolor de cabeza que le habían puesto ese par y los propios informes.
-¿Estás bien? –Preguntó Reid algo preocupado.
-Lo estaría si guardarais silencio durante un rato. Estoy harta de tanto papeleo, no se acaba nunca.
-Deja de quejarte. –Dijo Rossi detrás suya haciendo que diera un respingo.
-¡Te he dicho que dejes de hacer eso! –Se quejó. Odiaba las apariciones ninja de Rossi. Ni siquiera era tan sigiloso en las operaciones tácticas.
-Tranquila niña. –Dijo riendo. "Hoy mato a alguien y tu llevas la mitad de las papeletas" –Relájate.
-¿Cómo? ¿Acaso te vas a encargar tú de mi papeleo?
-Otro día, tal vez. –Comentó escaqueándose hacia su despacho.
-Siempre dice que nos quejamos demasiado… No entiendo cómo lleva tan bien lo de hacer el papeleo. –Pensó Reid en alto.
-Para mí que tiene a un esclavo en su despacho haciendo el trabajo sucio mientras él se dedica a escribir sus libros… -Dijo Emily entrecerrando los ojos, como si pudiera ver a través de las paredes. Morgan se rió.
-¿En serio no os habéis dado cuenta?
-¿De qué? –Preguntó Reid sin comprender.
-De que os cuela su papeleo entre el vuestro cuando tiene la oportunidad.
-No puede ser… -Murmuró Emily, aunque ahora había un montón de cosas que empezaban a cobrar sentido…
-Rossi no haría eso, sería muy poco profesional y no tiene tanta cara dura… -Dijo Reid. "Inocente criaturita…"
-Claro que la tiene. Rossi será todo lo profesional que digáis pero cuando hay papeleo es el primero que se escaquea. –Declaró Morgan como si fuera evidente.
-Que se lo haga a Reid lo entiendo porque va seis veces más rápido que los demás, pero ¿a mí? Creía que era su ojito derecho…
-Por eso baja a comer más tarde que nosotros y cierra la puerta de su despacho cuando hay más trabajo…
-Y por eso las montañas de informes parecen cada vez más grandes… -El tono de Emily empezaba a sonar peligroso.
-¿Lo sabías y no nos lo dijiste? –Cuestionó Reid a Morgan, claramente ofendido.
-Creía que os daríais cuenta antes. Además, yo siempre le devolvía la jugada cuando me di cuenta. –Las dos palabras que Morgan esperaba oír en ese momento fueron pronunciadas por Emily, aunque no en el idioma que él esperaba.
-Prenderò vendetta.
-Me uno a tu venganza. –Declaró Reid. –Es decir, sé que voy más rápido pero no es que el papeleo sea un hobby, realmente.
Y así prepararon su venganza, solo tenían que esperar pacientemente el momento oportuno. De momento se harían los suecos, mantendrían sus sentidos alerta y aprovecharían cuando tuviera que entregarle algo a Strauss. Ese era el punto. Un caso había surgido en Atlantic City y frenó sus planes, pero la venganza llegaría y la disfrutarían.
Al volver del caso todos fueron camino de la oficina. Mientras Hotch atendía una llamada alejado de ellos, Rossi y Morgan hablaban sobre cuáles eran sus juguetes favoritos de niños y Reid les observaba atento, se había tomado demasiado en serio lo de permanecer en "alerta permanente". Por su parte, Emily iba hablando con JJ sobre banalidades cuando notó que alguien tocaba su codo y la llamaba por su nombre.
-Emily. –Se giró para encontrarse con Erik Reiner. -¿Tienes un minuto? -JJ la miró interesada.
-Te espero arriba. –Dijo la rubia marchando hacia el ascensor donde los demás miraron curiosos a su compañera.
-Erik, cuánto tiempo. ¿Cómo te va? –Antes de darle tiempo a responder, Hotch llegó tras ella y se les quedó mirando. A Reiner se le iluminó la cara por un segundo. Al percatarse, Emily les presentó, aunque se sentía terriblemente incómoda. –Erik, te presento al Agente Especial Aaron Hotchner. Hotch, éste es…
-Reiner. –Interrumpió el propio Hotch ofreciéndole amistosamente su mano. –Creo que no nos conocíamos en persona. –Seguro que por dentro Reiner estaba saltando por un prado mientras las florecitas caían del cielo, dado que un miembro tan importante del FBI le había reconocido. Lo que no sabía es que Hotch no le conocía precisamente por sus aptitudes profesionales…
-Es un honor, señor. –Dijo el rubio estrechando cordialmente su mano. En el rostro de Reiner se podía ver la admiración que sentía por Hotchner. –Emily siempre habla muy bien de usted. –"Eso no hacía falta que lo dijeras" pensó poniendo cara de póker y evitando la mirada de su jefe.
-¿En qué departamento estás? –Preguntó Hotch.
-Me asignaron al departamento de Operaciones especiales. Ahora me trasladan a San Francisco. –Dijo con una deslumbrante sonrisa. Emily ocultó su sorpresa ante la noticia. –Solo venía a despedirme. –Dijo mirándola a ella de nuevo, esta vez con un brillo de tristeza.
-Si necesitas algo, no dudes en hacérmelo saber. –Dijo el mayor volviéndole a estrechar la mano. –Espero que te vaya bien.
-Gracias, señor. –Hotch se alejó bajo la atenta mirada de Reiner. –Vaya… Es tan imponente como me decías…
-Y porque no le has visto enfadado… Corre la leyenda de que mató a un sospechoso durante un interrogatorio solo con su mirada… -Reiner rió ante su comentario.
-Te echaba de menos. –Confesó bajando la mirada. Eso pilló a Emily por sorpresa. Normalmente Reiner era algo arrogante y descarado, nunca bajaba la mirada o daba muestras de timidez. Parecía diferente. Su mirada era confiada pero había un destello de tristeza en ella, quizás producto de las duras misiones. Y es que hacía al menos seis meses que Emily no tenía ningún tipo de contacto con él.
-No sabía que hubieras pedido el traslado.
-Necesito un cambio de aires. –Parecía nervioso.
-¿Ha pasado algo? –Él la miró y se metió las manos en los bolsillos.
-Deja de analizarme, Em… -Dijo incómodo. –Solo estoy algo quemado por las misiones y necesito un cambio. Creo que me vendrá bien. –Emily no dijo nada. –Escucha, luego me van a dar una especie de despedida en el bar de siempre. Si quieres, te puedes pasar. –Pareció pensarse mejor sus palabras. –Me gustaría que te pasaras. –Emily le dedicó una suave sonrisa.
-No creo que pueda, tengo mucho trabajo. Pero si encuentro un momento me paso. –Reiner asintió, probablemente sabiendo que no lo haría.
-Si pasas por San Francisco no dudes en llamarme.
-Lo haré. –Luego se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla.
-Adiós, Emily. –Dijo alejándose.
-Suerte. –Logró decir, y él le dedicó su sonrisa marca de la casa, esa tan perfecta que hacía soñar a casi todas las mujeres que le conocían. Una pena que ella no se encontrara dentro de ese grupo y prefiriera la de cierto jefe gruñón.
Al darse la vuelta Emily pudo ver que Hotch la esperaba al lado del ascensor. No hacía falta que dijera nada, Emily podía entender su mirada y no era un tema que le resultara precisamente cómodo tratar con él. Era curioso, ahora que lo pensaba, Hotch había bromeado con mandar a Reiner a la otra punta del país si volvía a molestarla. Le miró como si tratara de averiguar si estaba metido en ese asunto y él pareció adivinar sus pensamientos.
-Ni lo pienses. –Murmuró, ya dentro del ascensor. Emily negó con la cabeza y se mordió el labio conteniendo la risa. Por un momento creyó ver en el reflejo del metal una sonrisa en el rostro de Hotch, pero cuando se volvió para comprobarlo se encontró con su semblante serio.
Al llegar a la sexta planta se encontraron de cara con su queridísima y grandiosa jefa Strauss, con su habitual cara de estreñimiento.
-Agente Hotchner, ¿Podemos hablar?
-Claro. –Ambos se metieron en el despacho y Emily fue directa a su escritorio.
-¿Qué quería Reiner? –Preguntó JJ interesada. Morgan y Reid estaban a lo suyo, aunque tenía claro que estaban pendientes de la conversación.
-Pidió el traslado a la Costa Oeste. Solo quería despedirse. –Dijo sin darle importancia al hecho en sí. Ya no mantenía ningún tipo de relación con Erik, de hecho dudaba si la había mantenido alguna vez, pero por una parte le daba pena que se fuera, no era un mal tipo. Tal vez, en otras circunstancias, incluso podrían haber sido amigos. Emily pudo ver cómo Morgan intentaba disimular su satisfacción. JJ no volvió a preguntar y ahí se quedó el tema, tampoco había más que decir.
Strauss salió del despacho de Hotch y se topó con Rossi.
-Agente Rossi, quiero el informe en mi mesa esta misma noche. –Reid y Emily compartieron una mirada cómplice. Había llegado el momento. Ni si quiera sabían a qué informe se refería pero esa era la oportunidad que habían estado esperando por una semana.
Esperaron con paciencia a que Rossi elaborara el dichoso informe y prepararon los últimos puntos de su plan "JD" (iniciales de una palabrota y el nombre de la víctima). Se quedaron hasta tarde, cuando Reid vio que había acabado el informe le hizo una señal a Emily, que se acercó de forma despreocupada al despacho.
-¿Tienes un momento? –Dijo en el marco de la puerta con un par de carpetas en la mano.
-Normalmente te diría que sí, pero tengo que entregarle este informe a tu jefa favorita. –Dijo saliendo del despacho. "Mierda, se me escapa"
-Erik se va. –Tenía planeado darle el cambiazo encima de la mesa, pero al ver que tenía el informe en la mano lo único que se le ocurrió fue eso. Dave se giró y al ver su cara de simulado abatimiento volvió a entrar en su despacho y se apoyó en la mesa. "Vamos Emily, Meryl Streep a tu lado se tiene que quedar pequeña."
-¿Reiner? –Emily asintió. –Creía que eso había acabado. –"En realidad nunca empezó, querido sinvergüenza camufla-informes"
-Le han destinado a la Costa Oeste. –"Suelta ya el maldito informe"
-Y te has dado cuenta de que significa más para ti de lo que pensabas. –Era más una afirmación que una pregunta. "Sí, significa que quiero venganza" Emily bufó dándose la vuelta y haciéndole una señal a Reid para que la ayudara.
-Ya te dije aquella vez que no estaba interesada y no quería nada, pero ahora siento una sensación extraña. Es como si me doliera que se fuera… -Dave por fin soltó el informe y se acercó a ella.
-A veces, nos damos cuenta de lo que nos importa una persona cuando vemos que la hemos perdido. –"Pareces una enciclopedia del amor" Rossi siguió disertando sobre moñadas mientras ella hacía que le escuchaba pacientemente, cuando en realidad esperaba la ayuda de Reid. Entonces su supuesto salvador hizo acto de presencia.
Hotch entró en la instancia inesperadamente, haciendo que Emily abriera los ojos más de la cuenta por un segundo. "Mierda…"
-Dave, me debes la transcripción de la entrevista de Machias para el informe. –Dijo sin quitarle ojo a un archivo que llevaba. En el momento en el que Dave se giró para quejarse, Emily aprovechó y le dio el cambiazo. Hotch levantó la vista y la pilló intentando disimular. Estaba segura de que se había dado cuenta de lo que había hecho, pero no hizo nada.
-… además, estaba teniendo una conversación privada. –Oyó que se quejaba Dave.
-Es igual, yo ya me iba. –Se disculpó intentando ocultar su nerviosismo. –No le des importancia, Dave… estoy ovulando, ya sabes. –"No me puedo creer que haya dicho eso. Delante de Hotch. Quiero morir." Los dos fruncieron el ceño y se apartaron para verla salir. En el bullpen pudo ver cómo Reid estaba a punto de sufrir un colapso mientras mantenía una conversación con Strauss. Al verla, ella asintió levemente indicándole que todo había ido bien (si a eso se le podía llamar "ir bien").
-… y debido a eso descendió la tasa de criminalización en Kansas entre los 60 y los 70. –Acabó diciendo Reid.
-Me parece muy interesante, Doctor Reid, pero como ya le he dicho TRES veces, tengo prisa. –Dijo subiendo las escaleras y dirigiéndole una rápida mirada a Emily. –Agente.
-Señora. –Dijo a modo de saludo.
Desde sus asientos vieron como Rossi le entregaba el informe a Strauss, que se lo llevó sin ni siquiera mirarlo, dándole un par de gritos a Dave por tardar tanto, aunque lo más probable era que no lo fuese a leer hasta el día siguiente. Dave y Hotch se apoyaron en la barandilla de la pasarela para ver cómo se iba la jefa de sección.
-Sé de alguien que necesita comer un poco más de fibra… -Comentó Rossi con media sonrisa sacándole una carcajada a Emily y una sonrisa a Reid. Dave podría ser un poco caradura en lo referente al papeleo, pero a parte de un amigo genial y un gran consejero, sabía cómo sacarle una carcajada a Emily Prentiss. En cuanto Dave y Hotch volvieron a su despacho, Emily y Reid chocaron su puño, tal y como lo hacían con Morgan: no podían esperar para ver la resolución del plan "JD".
AL DÍA SIGUIENTE
Estaba siendo una mañana muy tranquila para Dave, su café no estaba mal, se había quitado un par de informes colándoselos al bueno del Doctor Reid y leía el periódico con calma. Todo iba perfectamente hasta que oyó unos sonoros pasos y un grito que le hizo mirar en dirección al marco de la puerta.
-¿QÚE DIANTRES ES ESTO? –Dijo Strauss tirando un informe en la mesa.
-Mi informe. –Dijo sin comprender a que venía todo ese jaleo. "Seguro que he olvidado añadir algo. Esta mujer es una alarmista."
-¿TU INFORME? –Preguntó con la vena del cuello a punto de estallar.
-¿Hay algo mal?
-Compruébalo por ti mismo. –Escupió de mala manera. Dave guardó la calma y abrió la carpeta, para comprobar lo que estaba mal.
Al abrirla vio que el modelo si era de un informe pero no era lo que él había escrito, y al leerlo pudo entender el enfado de Strauss.
-Erin, es evidente que yo no he escrito esto. –Strauss parecía estar a punto de matarle. –No te lo tomes tan a pecho, es solo una broma de alguien que me la quería jugar. –"Y ya se quien…"
-¿TU HAS DICHO LO QUE PONE AHÍ?
-Bueno, alguna vez he bromeado al respecto, pero el 98% de lo que dice ahí es mentira. Y la caricatura. Y las fotos también, aunque la de la mansión Playboy tiene su gracia.
-NO TE SUSPENDO PORQUE TENDRÍA QUE MOSTRAR ESTA BASURA COMO PRUEBA DE TU INSUBORDINACIÓN.
-Oh vamos, ten un poquito de sentido del humor.
-EL INFORME. EN MI MESA.
-Está bien, me pongo con él ahora. –Dijo tratando de calmarla.
-PARA AYER.
-Sí, señora. –Contestó viéndola salir de muy mal humor por la puerta.
Cuando se fue y Dave salió con la bromita que le había costado una buena bronca, todo el mundo en la oficina le miraba, incluso Hotch le esperaba fuera del despacho. Morgan y JJ parecían sorprendidos, mientras que Reid y Prentiss intentaban disimular su diversión.
-¿Qué ha pasado? –Preguntó Hotch con el ceño fruncido. Dave le dio el informe para que lo leyera mientras no le quitaba la vista de encima a cierto jovencito que intentaba agazaparse en su silla.
Hotch leyó el informe intentando ocultar una sonrisa de diversión.
-PRENTISS. –Gritó Dave haciendo que ella le mirara con algo de temor. –Diez segundos. Uno,… -Emily abrió los ojos asustada. –Dos,… -La morena se levantó con dignidad siendo observada por toda la oficina. –Tres… -Empezó a andar rápidamente. –Cuatro… -A medio camino de la puerta echó a correr y salió por el pasillo escopetada.
-Normalmente estoy en contra de estos comportamientos infantiles, pero así la próxima vez te lo pensarás dos veces. –Dijo Hotch con expresión neutra.
-¿Lo de escaquearme del papeleo? –Hotch negó y le devolvió el informe.
-Lo de tocarle las narices a Emily Prentiss.
N/A: ¿Qué? ¿Queréis leer el informe que elaboraron estos dos? Consideré que este capítulo era divertido como para que fuera independiente, así que podéis leer "El Informe Rossi", escrito desde el punto de vista de Reid y que complementa la historia, además de saber lo que pone en el dichoso documento.
