N/A: Gracias por todo vuestro apoyo y todos los mensajes alabando el capítulo anterior. Después de la comedia llega un poquito de drama. Tenemos a Hotch devastado y que ha mostrado sus sentimientos por Emily, pero nuestra chica de la UAC no es muy dada a expresar sus sentimientos, y menos cuando su querido jefe se encuentra inmerso en el dolor por la pérdida de Haley. Además me llama la atención que Emily estuvo siempre cerca de Hotch, pero justo después de lo de Foyet hay un distanciamiento y coinciden mucho menos en los casos. El capítulo transcurre entre los capítulos 5x13 - 5x15.
¿Preparados para un reencuentro?
Capítulo 12: Perdida
La broma del informe ya era famosa en toda la sexta planta, la calificaban como "épica" y ya formaba parte del top 5 de bromas en el FBI. En cuanto a Emily, no apareció en el bullpen hasta estar provista de un equipo táctico, lo cual hizo todavía más gracia en la oficina, incluso Hotch parecía ligeramente divertido. Dave simplemente lo dejó estar, al fin y al cabo, había sido por su culpa.
Lo que no le hizo tanta gracia fue que todo el departamento se enterara de todo lo que ponía en el dichoso informe. Por lo visto había otra copia y fue de mano en mano, con lo cual Emily se hizo especialmente popular durante esa semana. Ella negó en todo momento ser la artífice del "Informe Rossi", como ya era conocido el documento, pero al parecer todo el mundo le adjudicaba su autoría. A Emily no le parecía justo, porque Reid tenía su parte de culpa/mérito/loquefuera, pero incriminarle públicamente sería delatar a ambos. Evidentemente, eso no incluía a su equipo, que sabían de sobra quienes habían sido los responsables.
García se encontraba leyéndolo en voz alta delante de Rossi, aguantando las lágrimas de la risa.
-¡Pero si quemé el maldito informe! ¿Cuántas copias han hecho de esta basura? –Se quejó Dave.
-Creo que ha sido el documento más fotocopiado de los últimos dos años. –Dijo Reid ganándose una dura mirada del mayor.
-No me puedo creer que Strauss leyera lo de su estreñimiento. –Decía Penelope entre risas. –¿Creéis que desde entonces come más fibra? –Morgan rió su comentario.
-Emily, Reid, mi más sincera enhorabuena. –Declaró el moreno con respeto. –Si llevara carpeta pondría todas estas fotos en ella. –Decía con ellas en la mano.
-A Emily no se le da mal el Photoshop. –Dijo el más joven riendo entre dientes.
-La caricatura es de Reid. –Contraatacó Prentiss. –Dave, espero que hayas aprendido la lección.
-Descuida…
Los comentarios no cesaron durante todo el día. Cuando fueron a la sala de conferencias llovieron varios.
-Buenos días, caradura. –Saludó JJ.
-Muy graciosa.
-Empecemos. –Hotch empezó a dar instrucciones sobre un par de casos que requerían la colaboración de la Unidad. Uno de ellos era al norte de Columbia y seguramente a alguien le tocaría acercarse a tratar con ellos. –Dave, tú te quedas, no vaya a ser que sea necesario un hotel y arruines al FBI. –Comentó seriamente mientras salía por la puerta, haciendo que los demás rieran.
-No me puedo creer que hasta Aaron bromee sobre ello…
Emily le notaba herido y se sintió mal, con lo que se empezó a plantear si se había pasado de la raya, así que al final de la jornada le hizo una visita.
-Hola. ¿Puedo pasar? –Rossi asintió. -¿Sigues enfadado?
-¿Enfadado?
-Ya sabes, por lo del "Informe Rossi". –Contuvo las ganas de reír.
-Ah, no.
-¿Seguro? Reid y yo nunca pensamos que tendría tanta repercusión.
-En realidad es la mejor broma que me han gastado y se podría decir que me lo merecía. –Declaró con complicidad. Emily supo inmediatamente que se estaba disculpando por encasquetarles el papeleo que no le apetecía hacer.
-Haré todo lo posible para que el informe desaparezca. –Él sonrió a modo de agradecimiento. Cuando estaba a punto de salir, volvió a hablar.
-Oye… Sé que es una tontería pero… ¿Crees que soy demasiado mayor? –Emily frunció el ceño ante la pregunta, pero luego sonrió con ternura. Se escudaba en las bromas pero ella sabía que a veces se sentía inseguro con el tema de la edad.
-¿Sabes que lo decimos para molestarte, verdad? –Dave asintió pero no parecía satisfecho con su apunte. –Está bien, me voy a ver obligada a confesarte algo que me planteé una vez. –Cogió una silla y la puso enfrente de él. –David, si tuviera que elegir un marido entre todos los hombres del FBI, -"Sin contar al jefe" pensó- sin duda te elegiría a ti.
-Claro, porque tengo experiencia.
-Sí, en romperlos… Pero aun así, te escogería a ti.
-¿Teniendo en cuenta a Hotch y a Morgan? –Dijo con una sonrisa astuta. Emily asintió.
-Eres un hombre tierno, culto e inteligente, galante y siempre estás dispuesto a sacarme una sonrisa, además de que todavía conservas parte de tu atractivo.
-¿Cómo que parte? –Preguntó ofendido. Emily no hizo caso y continuó.
-Eres buen consejero y mejor amigo. Si una mujer con los pies en la tierra no ve eso es que no te merece. Además, cocinas como nadie y tu tiramisú… bueno, si fueras solo un cretino pero hicieras ese tiramisú, también me casaría contigo. –Acarició su mano con cariño. –Eso por no contar que somos altamente compatibles.
-Pues casémonos… -Propuso reprimiendo la risa. Emily alzó las cejas.
-Oye… lo mismo no es tan mala idea… Salvo porque no estamos enamorados y porque trabajamos juntos. –Dijo con una mueca.
-Es la primera vez que se me declaran y a la vez me rechazan una propuesta de matrimonio. –Fingió estar dolido.
-¿No lo haces todas las semanas?
-Cada tres meses, más o menos. –Bromeó de nuevo. JJ irrumpió en la estancia y se les quedó mirando sorprendida.
-Siento molestar. –Emily soltó su mano y se levantó. –Puedo volver en otro momento.
-Tranquila, JJ, ya me iba. –Dijo levantándose. –Menos mal que has sido tú la que nos ha pillado reconciliándonos, si llega a ser Strauss seguro que lo habría malinterpretado y me hubiera arrancado la mano de un mordisco.
-Mientras solo os reconciliéis así… -Bromeó sacándoles una sonrisa.
-Emily. –La llamó Dave antes de que saliera, obligándola a darse la vuelta. –De las dos razones que me has dado, solo estoy de acuerdo en una. –Comentó con una extraña mirada. –Y teniendo en consideración mi sangre italiana, seguro que adivinas cual es.
Emily les dejó a solas, pensando en su mensaje. Todavía seguía mandándola indirectas acerca de su relación con Hotch, pese a que hacía tiempo que no comentaba nada al respecto. No le extrañaban sus palabras y de hecho, eran más un consejo que una opinión.
Dave creía que trabajar juntos no era una buena excusa para no mantener una relación si se estaba enamorado y esa era su forma de hacérselo saber. Quizás tenía razón, pero era más complicado que eso. En primer lugar, la única que estaba enamorada era ella, eso para empezar. Luego estaba el tema de que Hotch aún seguía mal por lo de Haley, cosa totalmente comprensible. Y finalmente estaba el que probablemente fuera el mayor obstáculo: Hotch, con su noble sentido del deber, su obcecación por su profesionalidad y su terquedad.
Pero él ya había dejado eso de lado en más de una ocasión… Cada vez que coqueteaban, cada vez que se besaron y cada vez que se acostaron. Luego vino su arrepentimiento y el acuerdo de que no volverían a verse de esa manera. Pero tras el caso de Canadá, todo se fue a la mierda: primero él rompió su acuerdo con un beso y ella se negó a quedarse con él cuando confesó que la necesitaba en su momento de debilidad; Emily sabía que eso no les habría llevado a ninguna parte. Luego pasó lo de Foyet y con ello se dio cuenta de que, después de tanto tiempo, se había enamorado.
Y ahora ahí estaba, siendo un apoyo, tan solo una amiga del hombre al que amaba. El beso de Navidad había alimentado sus esperanzas, pero tras unas semanas en las que Hotch la mantuvo trabajando con los policías locales y teniendo poco contacto con ella, empezó a impacientarse.
El frío mes de Enero pasó rápido y el proceso de mudanza concluyó con éxito. El nuevo apartamento era más pequeño y económico, lo cual le vendría bien para ahorrar y así se evitaría las vistas del Capitolio en invierno. Ni siquiera se vio obligada a pedir ayuda con la mudanza, tampoco es que tuviera tantas cosas personales, salvo ropa y por supuesto, zapatos.
-Nos podías haber pedido ayuda. –Dijo García.
-Tranquila, solo tuve que darme un par de viajes para llevar todas mis cosas. Y otro más solo para zapatos.
-¿Solo uno más? –Comentó divertida. –Yo tendría que dar cuatro o cinco.
-¿Te has mudado? –Preguntó Morgan, compartiendo una mirada con Reid. Emily simplemente asintió al tiempo que Rossi entraba en la sala de juntas. –Creía que estabas a gusto en tu anterior apartamento. ¿Qué tal es el nuevo piso?
-Está bien situado y es más pequeño, pero es acogedor.
-Una mudanza representa el cambio en un aspecto importante de la vida. Teniendo en cuenta que no tenías problemas con el anterior piso, es evidente que quieres cambiar algo en tu vida. –Comenzó Reid. –Por lo que dices, has dejado un apartamento lujoso y considerado "piso de soltera" por uno más familiar….
-Una habitación y un despacho no es familiar. –Replicó algo incómoda.
-¿Qué es lo que quieres cambiar en tu vida, Emily? –Cuestionó Morgan, mientras Dave contemplaba entretenido la discusión y la miraba con aire astuto.
-Simplemente es más barato.
-Primero el cambio de look y ahora esto… -El tono burlón de Morgan empezaba a ser fastidioso.
-Dejad de analizarme. –Sus comentarios la estaban molestando. –Yo no analizo vuestras vidas. –Dijo subiendo el tono.
-Prentiss. –La voz de Hotch hizo que se tranquilizara. Había una ley no escrita que dejaba claro que no podían analizarse entre compañeros. A veces se saltaban ese punto, porque a fin de cuentas era algo que no podían evitar, dado lo que eran, pero comentarlo no era apropiado, y menos si eran amigos. Hotch dirigió una mirada dura a Morgan y Reid, que se disculparon inmediatamente.
Lo cierto es que por culpa de esa conversación se pasó el día de mal humor. Reid y Morgan se volvieron a disculpar y ella les dijo que no tenía importancia, pero odiaba que la analizasen y le molestaba tener que admitir que estaban en lo cierto.
-Oye, ¿Estás bien? –Preguntó JJ.
-Sí.
-Sabes que si algo está mal me lo puedes contar. –Apreciaba de verdad la confianza de JJ, pero mientras Dave ya se imaginaba lo de Hotch, JJ no estaba enterada y no quería que nadie más sospechara. "Maldita sea, si por Dave fuera, ya se hubiera autoproclamado padrino de su boda."
-Lo sé, JJ. Solo estoy un poco molesta porque Reid y Morgan analizaron mi vida esta mañana.
-Ya me contó García. Pero seguro que no lo han hecho con mala intención.
-Aun así, sigue siendo irritante.
-Entre nosotras ¿Buscas algo más que ahorrar con esta mudanza? ¿Quizás estar más cerca o más lejos de alguien o de algo? –Preguntó amigablemente.
-No sé… Simplemente me cansé de mi otro piso y busqué algo que se adecuara más a mis necesidades. –En realidad no estaba mintiendo, solo omitía cosas como "Mira, es que me he enamorado de mi jefe y no puedo mirar el Capitolio sin pensar en él por un gesto terriblemente tierno que tuvo conmigo hace un año" o "Mantuve relaciones sexuales en ese piso con Aaron Hotchner… Si JJ, soy masoquista, pero solo en el aspecto sentimental."
-¿Esto no tendrá que ver con Reiner? -"Claro, él se va a San Francisco y yo, tan enamorada de él como estoy, me mudo a otro barrio…"
-No, tiene que ver con que el piso es más barato y está más cerca del trabajo.
-Está bien. Pero entonces no entiendo porque te molesta tanto.
-¡Ja! –Exclamó incrédula. –Muy bien. Analicemos a Jennifer Jareau, la Agente del FBI que mantuvo una relación con un detective de Nueva Orleans a espaldas de su equipo y amigos porque no quería compartirlo con ellos, ya que prácticamente su vida privada es su trabajo y se marcha todas las noches a casa esperando haber escogido el caso que salve más vidas. ¿Sigo?
-No, por favor. Admito que es muy molesto. –Emily asintió triunfal. –¿Si te pasara algo me lo contarías, verdad? –La mirada de Emily se entristeció. Le costaba ocultarle algo que en realidad pasaba en sus narices, pero no dependía solo de ella. Además, no era algo que pudiese proclamar a los cuatro vientos.
-Claro que te lo contaría, JJ, eres mi amiga. -Se sintió tan horriblemente mal al decirle eso. "Soy un asco de amiga." La rubia le dedicó una sonrisa dulce y acarició su brazo.
-Me alegra oír eso.
Esa conversación no hizo que se encontrara mejor, al contrario, se odiaba a sí misma por haber mentido tan descaradamente. Para colmo, no tenía a nadie con quien hablar de ello. Si hablaba con Rossi confirmaría sus teorías, tampoco se lo podía contar a nadie del equipo porque no quería descubrir ese secreto y finalmente estaba Hotch. Honestamente, prefería hablar de ese tema con Strauss que con él. Solo habían pasado un par de meses desde la muerte de Haley y hablar con él de ese tema, dada la situación actual, era cuanto menos incómodo. Entonces cayó en que había una persona con la que ya había hablado del tema. Cogió su móvil y buscó su nombre.
-Hey, soy Emily ¿Cómo estás?
-Ya creía que te habías olvidado de mí. Hace casi un año que no nos vemos.
-Sí, lo siento. Perdona por no devolverte las llamadas.
-¿Va todo bien? –Emily dudó en contestar. -¿Quieres que nos veamos?
-Claro. ¿Me paso por tu casa en una hora? –Él asintió al otro lado. Notaba la preocupación en su voz.
Necesitaba salir de ahí cuanto antes así que pondría cualquier excusa para salir. Cogió fuerzas y respiró hondo para hacerse con el control de sus emociones, era algo que hacía constantemente. Fue al despacho de Hotch y llamó a la puerta abierta pidiendo permiso.
-Pasa. –Dijo mirándola.
-Hey. –Se agarró las manos con expresión neutral. –Me ha surgido un imprevisto ¿Te importa que me vaya?
-¿Va todo bien? –Preguntó con algo de preocupación.
-Sí, solo es una amiga que tiene un problema y necesita ayuda. –Al menos no estaba diciendo nada que fuera mentira.
-Claro, tómate el tiempo que creas conveniente.
-Gracias. –Se giró para irse.
-Prentiss. –Ella se volvió. -¿Seguro que estás bien?
-Sí, nada que no pueda arreglar. –Le ofreció una sonrisa tranquilizadora y se marchó.
Al llegar a esa casa, se quedó observando la fachada recordando lo que había pasado casi un año atrás, el mismo lugar donde le había salvado la vida a su amigo de la adolescencia. Se sentía insegura y nerviosa pero finalmente se acercó y tocó el timbre. John Cooley no tardó en abrir la puerta. Estaba igual que la última vez que le vio.
-Hola. –John no contestó al saludo, simplemente la observó y se abalanzó para abrazarla con fuerza. Emily le devolvió el abrazo y se arrepintió de no haber cumplido su promesa de que mantendría el contacto.
John la hizo pasar y la sirvió un café, luego pasó a contarle brevemente lo poco que había cambiado su vida en esos once meses, dándola tiempo de que se acomodara.
-¿A qué has venido? –Preguntó finalmente. Emily se limitó a mirarse las manos. -¿Qué es lo que está mal? –Dijo tomándola de la barbilla para que le mirara. John se percató de su tristeza. –Ya veo, te saltaste las reglas.
-Ojalá fuera solo eso… -Dijo con pesar.
-Cuéntamelo, Emily. –Ella no sabía ni por dónde empezar, así que decidió que Las Vegas era la mejor opción. Le contó cómo ella y Hotch se habían acercado, la confianza que se estableció y que acabó llegando a mayores. Luego habló sobre Foyet y John la escuchó pacientemente con la expresión desencajada.
-Solo puedo esperar, y sé que es demasiado pronto, pero es difícil verle todos los días y no poder acercarme por miedo a herirle o a que me rechace y todo se vaya a la mierda. –Confesó con los codos apoyados en las rodillas, tapándose los ojos con las manos.
-Entiendo. –Dijo pensando un momento. –Es más complicado de lo que esperaba.
-Ni si quiera sé si siente lo mismo. Sé que me valora y me aprecia, pero incluso si lo sintiera ¡Es Hotch! ¡El hombre con más sentido del deber del Estado! –Exclamó agitando las manos. John se levantó y se sentó a su lado cogiendo su mano como lo habría hecho Matthew.
-Tú le conoces mejor. Antes de preguntarle a él te tienes que hacer la pregunta a ti misma. ¿Le amas? –Dios… sonaba tan cursi.
-Sí. –Contestó mirándole.
-¿Arriesgarías tu trabajo y vuestra amistad si supieras que tienes una oportunidad de estar con él? –Emily guardó silencio desviando su mirada. –Lo ves. Ni siquiera tú sabes la respuesta. –Las lágrimas amenazaban con salir. –Si no arriesgas no vas a ganar. Si lo que quieres es estar con él, dale tiempo. Creía que eras una mujer paciente.
-La paciencia la perdí cuando me enamoré de mi jefe y amigo. –Dijo acallando un sollozo.
-Emily, eres la mujer más inteligente que conozco. Tienes que mantenerte firme, no eres una niña. Si crees de verdad que tienes una posibilidad con él, espérale. No te precipites, tan solo espera a que ese hombre se cure de sus heridas internas. Lo que le ha pasado es horrible, pero seguro que sabe que tú estás ahí. Eso es lo que no puede olvidar. –Empezaba a costarle un gran esfuerzo no derrumbarse. –Pero antes debes decidir qué hacer, porque si no sufrirás más. Si crees que lo vuestro no va a llegar a ninguna parte, pasa página.
-Ese es el problema, no puedo pasar página viéndole todos los días.
-Entonces deja tu trabajo, pide una excedencia o el traslado.
-No puedo hacer eso. No quiero hacer eso. Son mi familia y me gusta mi trabajo. –Las lágrimas empezaron a escaparse. John soltó su mano y se levantó mirándola desde arriba.
-Yo solo te digo tus opciones. ¿Qué quieres acostarte con él para aliviar su dolor? Adelante, hazlo. ¡Seguro que él está encantado! –Exclamó sarcásticamente. –Pero eso no solucionará nada, solo te hará más daño. Plantéate qué es lo que quieres y cuando lo sepas actúa como lo haría la Emily Prentiss que yo conozco. –Finalizó volviendo a coger su mano.
-La Emily Prentiss que tú conocías maduró, John. –Se soltó de su agarre mostrando su malestar y poniéndose en pie. –Hacía 20 años que no nos veíamos, ¿De verdad piensas que me conoces? Ya no soy la niña rebelde e inestable que seguía a su madre por el mundo y que no encajaba en ninguna parte. ¡Maldita sea! Ya no soy aquella chica que se quedó embarazada por ser una irresponsable. –John notó el resentimiento en sus palabras.
-No fue solo tu culpa. Fue de ambos. Yo también me culpo por ello, pero no podemos volver atrás. –Se giró para no mirarle, limpiándose las lágrimas que se le habían escapado. –Emily… yo… Sabes que lo siento. Si pudiera dar marcha atrás lo haría… -Dijo con voz queda a la vez que la acariciaba los brazos. La abrazó por detrás y Emily se recargó sobre él aguantando las lágrimas.
-Aunque sintiera lo mismo que yo, Aaron no va a querer estar conmigo. –Se le quebró la voz al pronunciar su nombre. Nunca imaginó que le doliera tanto decir un nombre de pila. –Le conozco y sé que antepone sus principios a todo lo demás.
-¿Entonces por qué te siguió el juego?
-Porque se sentía solo. Los dos lo estábamos y nos gustaba la compañía del otro.
-A ese hombre le gusta más que tu compañía. –Dijo dándola la vuelta, haciendo que le mirara. Por un momento Emily se perdió en esos ojos oliváceos que tanto añoraba. Al ver que estaban vidriosos supo que a él también le estaba doliendo mantener esa conversación. –Si está enamorado o no… eso ya no lo sé. Pero habría que ser muy estúpido para conocerte de esa manera y no enamorarse de ti, Em.
-John… -Le avisó dando un paso atrás con cautela. Él no se movió, se limitó a meter las manos en los bolsillos y a sonreír con tristeza. –Debería irme.
-Si necesitas hablar, ya sabes dónde estoy. –Ella se acercó y compartieron un abrazo.
-Gracias por escucharme.
-Emily, si lo que quieres es estar con él, espérale y mantente a su lado. Confía en tu intuición y si crees que no tenéis posibilidades pasa página. –Emily asintió. Sonaba más fácil de lo que era. –No puedes esperarle eternamente… -Se separó de ella y besó con delicadeza su mejilla. –Adiós, Emily. Y suerte.
-Hasta otra, John.
N/A: ¿Qué os ha parecido? Me gustaría saber vuestra opinión sobre lo sucedido y cómo veis el desarrollo de los sentimientos de Emily. ¿Creéis que es realista o coherente? ¿Cómo creéis que debería continuar? Por el momento no me vale que digáis que queréis miniHotchitos... xD
Saludos.
