N/A: Wow! Mil gracias de verdad por todos los comentarios, sugerencias y opiniones. Creo que os va más el drama que el humor porque el anterior fue el capítulo más comentado y que más feedback generó así que muchísimas gracias. Todavía sigo sopesando las posibilidades pero creo que voy a seguir la línea de la sexta temporada y la trama de Doyle.
El próximo capítulo transcurre antes, durante y después de 5x16: Mosley Lane, uno de los episodios más tristes y que más me gustan de la serie. Este cap va dedicado a Cerezo de la Luna-Haruno por ser el review número 50, y aprovecho para agradecerle su fidelidad y sus mensajes bíblicos que tanto me encanta leer. Espero que os guste.
¿Por cierto, recordáis qué película ambientada en Navidad le encantaba a Emily?
Capítulo 13: Finding Emily
Estaba rara, lo podía notar. Cada vez que le miraba podía ver un brillo de tristeza en sus ojos, como si estuviese angustiada. A veces, cuando la observaba por el ventanal a escondidas veía cómo se quedaba pensativa y siempre evitaba mirar en dirección a su despacho. Llevaba días así, y aunque delante de sus compañeros disimulaba y hacía bromas, él notaba su malestar.
Hotch se encontraba con Jack viendo la televisión. Habían hecho palomitas y el pequeño trasteaba con el mando en busca de algo que le interesara.
-¡Ésta mola! –Exclamó con alegría. Hotch sonrió al ver a Alan Rickman amenazar con acento ruso a un hombre. "Ella adora esta película." Recordó con cariño su entusiasmo al hablar de "La jungla de cristal".
-¿De qué te ríes Papá? A mí me parece uno de los malos, da miedo. –Hotch revolvió su cabello rubio y cogió el mando para cambiar de canal.
-Amiguito, eres demasiado pequeño para ver esta película.
-¡Jo! –Afortunadamente estaba tan entretenido con las palomitas que no insistió en dejarla.
-¿Por qué no ponemos mejor un DVD? –Jack asintió con la boca llena de palomitas.
-¡Ezo zedía gedial! –Hotch rió al ver como salía corriendo para elegir película.
Entonces una idea pasó por su cabeza y cogió el móvil para escribir un mensaje de texto.
-La Jungla de Cristal en Fox
Y le dio a enviar. Poco después llegó la contestación:
-Casi me la pierdo. Gracias por el aviso
En vista de que Jack todavía no se había decidido volvió a escribir.
-De nada. ¿Qué haces?
-Ahora ver La jungla de cristal. ¿Tu?
-Papá, ¿Prefieres Buscando a Nemo o Los Increíbles? –Dijo sujetando las dos cajas de DVD. Hotch alzó las cejas.
-Voy a consultarlo. –Jack le miró ladeando la cabeza sin entenderle.
-Eligiendo película con Jack. Buscando a Nemo vs Los Increíbles. ¿Sugerencia?
"Qué tontería, son películas para niños. Dudo que las haya visto." El niño esperó pacientemente hasta que el móvil volvió a sonar unos segundos después.
-Buscando a Nemo te robará el corazón.
-¿Buscando a Nemo es la del pez? –Preguntó Hotch sin estar seguro. Jack asintió como si fuera obvio. –Entonces ponla, nunca la he visto.
Y Emily no se equivocó. Al principio se sintió incómodo: la historia de un padre y su hijo, que había perdido a su madre. Estuvo a punto de decirle a Jack que había cambiado de opinión, pero entonces le miró y vio cómo le brillaban los ojos. Esperó hasta notar como se acercaba a él.
-No te preocupes, Papá. Todo saldrá bien. –Dijo con inocencia. A Hotch se le hizo un nudo en la garganta.
Poco a poco el tono de la película se volvió más cómico y disfrutó oyendo cómo Jack se reía a su lado. Él tampoco pudo evitar reírse, pese a que era una película para niños, tenía momentos divertidos y hasta hilarantes.
-¡Oh, no! -Exclamó Hotch. -¡Tiburones no!
-Los tiburones son malos ¿a qué sí?
-Solo si te metes en su territorio. –Dijo haciéndole cosquillas.
-¡Me encanta Dory! –Dory era un pececito azul con amnesia anterógrada. Sus pérdidas de memoria a corto plazo la convertían en el personaje divertido, que sacaba grandes carcajadas al pequeño Hotchner. –Sigue nadando, sigue nadando,…
-Jack está hablando balleno.
-Ojalá yo supiera hablar balleno… Otro idioma más para mi curriculum
Hotch sonrió al leer su comentario.
-Si la gamba fuera italiana sería igual que Dave
-LOL Reid +Café + RedBull = Burbujas
-¡No! ¡A la basura no! –Exclamaba Jack. Hotch se llevó las manos a la cabeza, completamente metido en la película.
-¡No me lo puedo creer!
Cuando vieron que el pececito estaba a salvo, ambos chocaron sus manos con alegría. Al finalizar la película, Hotch tenía a su hijo en su regazo. No recordaba haber disfrutado una película de esa manera. De hecho, se había emocionado cuando al fin padre e hijo se habían juntado tras pasar por toda esa odisea. Por un lado tan divertida, por el otro tan triste y tierna. Desde luego, le había robado el corazón.
-¿Te ha gustado, Papá? –Hotch le alzó en brazos.
-Creo que es mi nueva película favorita. –Dijo sonriéndole. –Y ahora a la cama, campeón. Mañana podemos ver Los Increíbles. –Una vez le hubo acostado volvió al sofá y puso la televisión para comprobar que La Jungla de Cristal ya había terminado.
-Tenías razón.
-Soy una mujer, siempre la tengo…
-¿Nada que hacer un sábado por la noche? –Hotch pensó en si debía mandar ese mensaje, pero finalmente lo envió.
-Catarro
-Lo siento. ¿Estás bien?
-Lo estaré.
-Gracias por la sugerencia.
-De nada. Buenas noches.
-Buenas noches.
Al menos había interactuado con Emily. Era algo que echaba de menos, pero la mayor parte del tiempo no estaba de ánimos para bromas, aunque si había algo cierto era que Emily podía sacarle una sonrisa con más facilidad que el resto. Esperaba que al menos, ese brillo triste que podía vislumbrar en sus grandes ojos marrones desapareciera y dejara sitio al destello vivaz que normalmente albergaba su mirada.
Se reclinó en su asiento pensando en cuál sería el motivo de su malestar. No se había creído del todo la excusa de la amiga que necesitaba ayuda y pensó que a lo mejor se había escudado en las palabras. Eso era algo que Prentiss solía hacer, en lugar de mentir le daba una vuelta a sus palabras para no preocupar a los demás.
Hotch se decepcionó al comprobar que Emily aún mantenía ese aire de días atrás.
-¿Te gustó la película? –Preguntó ella cuando le llevó un informe al despacho. Parecía que trataba de entablar una conversación.
-Jack la disfrutó casi tanto como yo. –Admitió con una suave sonrisa.
-Me alegra oír eso. –Antes de que pudieran seguir la charla, JJ entró y les anunció que acababa de desaparecer una niña.
-Iré con Rossi al lugar del secuestro para hablar con los padres. Informa al resto del equipo. –Ordenó Hotch saliendo rápidamente de su despacho.
Y de nuevo un caso de niños. Ni siquiera tuvieron que viajar para investigar el caso de la desaparición de la pequeña Aimee Lynch, ya que la habían secuestrado en Virginia. La investigación tomó otro rumbo cuando la madre de un niño que había desaparecido hace ocho años se presentó en la Central y les convenció de que su hijo Charlie seguía con vida. Emily solía ser bastante objetiva respecto a los casos, pero esta vez, se dejó llevar un poco por el corazón. Quería que esa mujer tuviera razón y poder encontrar a los niños desaparecidos.
Acababa de ver el escenario del secuestro junto a Hotch y habían llegado a la conclusión de que al menos eran tres individuos. Odiaba los casos de niños. Subió al SUV con una máscara de frialdad. Entre su situación personal y el caso, no se sentía especialmente bien, y encima tenía que ir con él en este caso, con lo que se sentía más incómoda. Sin embargo, muy bien no debía fingir delante de Hotch, porque él se percató y la miró antes de arrancar.
-No sabemos si vamos a encontrar a esos niños. –Dijo mirándola con su rostro firme.
-No te ofendas, pero es bastante molesto que me recuerdes cosas que sé de sobra. –Las palabras salieron de ella casi sin pensar. Hotch permaneció impasible. –Lo siento. Es solo que los casos de niños son especialmente duros.
-Lo son para todos. No perdamos el tiempo. –Dijo arrancando.
Milagro. Hasta Reid lo calificó como tal. Tres niños habían vuelto a casa con sus padres. Dos de ellos llevaban años desaparecidos y dados por muertos. Sarah, la luchadora madre de Charlie, se presentó en la sala de juntas para darles las gracias por haberla escuchado y creído.
-El trabajo de ustedes es algo espantoso. ¿Por qué lo hacen? –Emily sonrió, esa era una pregunta que se hacían de vez en cuando y cuya respuesta olvidaban ocasionalmente. Miró por el ventanal y al ver a las niñas sonriendo a sus padres lo recordó.
-Por días como este.
El día había acabado de la mejor manera posible. O casi, porque por desgracia no todos los niños habían tenido la misma suerte. Todos parecían de mejor humor, incluso ella notó una evidente mejoría en su propio estado de ánimo. Tras tomarse una cerveza con las chicas y acabar un informe, fue hasta su coche y justo cuando abría la puerta su teléfono móvil sonó. Al ver que era Hotch resopló y lo dejó sonar.
-¿Por qué no lo has cogido? –Emily se sobresaltó al oír la voz de Hotch tras ella, a unos cinco metros. Eso no se lo esperaba.
-¿Qué se supone que haces? -El semblante de Hotch permanecía severo.
-Contestaré a tu pregunta cuando contestes a la mía. –Dijo acercándose. Emily vaciló, no quería estropear ese día con una discusión innecesaria.
-No lo cogí porque mi jornada laboral ha acabado y solo quiero despejarme. –"Eso sonó convincente".
-Te llamé porque quería hablar contigo.
-Suele ser el motivo principal por el cual una persona llama a otra. –Ironizó. -¿De qué quieres hablar?
-Últimamente te noto demasiado taciturna. Si te pregunto dices que estás bien pero me gustaría que me contaras la verdad.
-Aunque fuera verdad que estuviera bien no me creerías. –Dijo desviando su mirada con molestia.
-¿Por qué estás tan enfadada? –Emily dudó, realmente no estaba enfadada, solo estaba algo susceptible. Trató de hacerse con el control de sus emociones y finalmente sonrió con tristeza. A ese juego podía jugar sin tener que admitir la verdad.
-¿Por qué te preocupa tanto? –Hotch pareció confuso.
-Porque se trata de ti. –Ocultó su sorpresa ante la respuesta. Esperaba una contestación más neutral, más "Hotchner".
-No estoy enfadada. Es solo que últimamente no descanso bien y supongo que eso ha hecho mella en mi estado de ánimo.
-Entiendo. El año pasado tuve frecuentes pesadillas cuando Reid se contaminó con Ántrax. En cada una de ellas un miembro del equipo moría durante un caso. –Confesó ante el estupor de su compañera.
-Vaya… No lo sabía. –Esa confesión era muy personal. -¿Cómo acabaste con ellas? –Los labios de Hotch se torcieron levemente en una suave sonrisa.
-Desaparecieron cuando admití que os necesitaba y que no podía vivir con el miedo a perderos. –Emily notó como se le hacía un nudo en la garganta que la impedía pronunciar palabra. No sabía si ese hombre adivinaba sus pensamientos o simplemente era una irónica coincidencia. Tras un momento recobró la compostura.
-Hotch… -Él la miró. –Gracias por contármelo. –Cambió su tono por uno más alegre. –Ahora será mejor que me vaya a descansar, a menos que prefieras que siga tan irritable. –Hotch suavizo el semblante y miró como se giraba hacia el coche.
-Oye, Prentiss. –Notó como ella guardó el aliento y pensó un momento sus palabras. -¿Esa amiga de la que me hablaste encontró la ayuda que buscaba? –Ella se giró, pareció confusa durante un segundo y luego bajó su mirada.
-La encontró.
-¿Y está bien?
-Sí.
-Entonces tiene suerte de tenerte.
N/A: ¿Adivináis de dónde surgió la idea de mi fic "Sesiones de cine"? Este es el capítulo que inspiró esa historia. ¿Qué os ha parecido? Ya sabéis, si queréis dejar una crítica, aportación, sugerencia, tomatazo o elogio, hay una cajita más abajo donde pone Review. No dudéis en usarla. Os espero el martes que viene con un capítulo de cuento...
Saludos.
