N/A: De nuevo mil gracias a todos los que leéis cada semana y a los que os tomáis un minuto para escribir. Normalmente me toma un par de tardes escribir un capítulo más lo que luego invierto en modificaciones, pero cada vez es más difícil encontrar tiempo, por eso me alegra y animma que saquéis tiempo para leer esta historia y para dejar un review. El próximo capítulo transcurre durante y después del 5x17: "Hombre solitario".

¿Alguien preguntó hace poco por el padre de Emily?... Este capítulo se lo dedico a todos los lectores no usuarios que ya sea de forma anónima o firmando al final, me dejan su siempre valiosa opinión y especialmente a ConstanzaMC por anticiparse. Espero que os guste.


Capítulo 14: Descubriendo Nunca Jamás

El caso del asesino camionero que mataba a mujeres y las dejaba en las cunetas había tenido un final feliz. Habían rescatado a la última víctima con vida y ya estaba sana y salva junto a su hija adolescente. La pequeña hija del SUDES no había tenido la misma suerte, dado que prácticamente había presenciado el suicidio de su padre. Egoísta. Además de haber matado a más de diez mujeres el muy cobarde le había dejado a esa niña otro recuerdo traumático para su colección. A Emily le partió el corazón la dulce voz de esa niña cuando preguntó por su padre.

Se quedó todo el tiempo que pasaron en la comisaría con ella, esperando a que la familia que iba a adoptarla llegara. Estaba a su lado, con Jody recostada en su hombro semidormida cuando Hotch apareció sigilosamente por la puerta y le hizo un gesto para que se acercara. Por su mirada supo que algo no estaba bien. Puso cuidado en apartarse, pero Jody se despertó.

-¡No te vayas! –Emily la miró con dulzura.

-Solo será un momento. Estaré en la habitación de al lado, ¿Vale? –La niña asintió. Emily salió y se acercó a Hotch, que había cambiado su expresión seria por una triste. Eso sí que le preocupaba.

-La familia que la iba a adoptar se ha echado atrás al ver el caso en las noticias.

-¿Qué? No… -Volvió a mirar a la niña, que les miraba desde su asiento por el ventanal. -¿Hay algo que podamos hacer?

-No veo de qué manera…

-Yo podría…

-Emily. –Advirtió. Al oír su nombre se vio obligada a mirarle directamente. –No puedes. Ya lo hemos hablado. –Ella se limitó a apretar la mandíbula y desviar la mirada.

-No es justo. –Él se acercó sabiendo que no había nadie alrededor salvo esa niña.

-Ya lo sé, pero no podemos intervenir en eso. –Emily le miró con dureza.

-¿No podemos o tú no quieres? –La expresión de Hotch volvió a ser severa.

-Deja de ponerte a la defensiva y se objetiva. –Dijo apartándose de ella.

-Seré objetiva cuando tú seas humano.

-Ahora eres tú la que estás siendo injusta.

-No, Hotch. –Intentó mantener el tono bajo para que Jody no la escuchara. –Lo que no es justo es que esa niña se quede sola y que encima me vengas con que no soy objetiva en los casos, cuando ambos sabemos que sí lo soy. –Él simplemente la miró sin parpadear mientras ella mantenía la mirada en algún punto de la habitación.

-En una hora salimos. –Dijo marchándose.

-Perfecto. –Concluyó ella de mal humor cuando él aún podía oírla.

Emily tomó fuerzas y entró de nuevo en la sala donde Jody la esperaba. Al ver su expresión la niña sonrió con pesar.

-No pasa nada. Sabía que no vendrían. –Emily tragó saliva y se sentó junto a ella.

-Lo siento, cariño. –Dijo acariciando su cabello. Tras un minuto en completo silencio la niña habló.

-¿Ese señor es tu rey? –Emily la miró sin entender.

-¿Qué?

-El señor con el que hablabas. Parece un buen Rey, pero está triste.

-¿Eso crees? –Preguntó enternecida.

-Creo que tú hubieras sido una buena Reina para mí y mi papá, pero no podías serlo porque ya tienes un Rey.

-Él no es mi Rey. –La niña pareció decepcionada.

-Pues yo creo que le gustas. –Dijo escondiendo una sonrisa.

-¿Ah sí? –Emily no pudo ocultar una sonrisa divertida.

-Está claro.

-¿Y por qué piensas eso?

-Porque te ha mirado como un Rey mira a su Reina. –Emily se quedó pensando durante un momento, no sabía si lo que Jody veía era cosa suya o realmente había visto algo de lo que decía. "Solo es una niña que cree en los cuentos de hadas…" –No te preocupes Emily, yo guardaré tu secreto.

Eso pilló desprevenida a Emily y se quedó contemplándola en silencio. Minutos después llegó JJ y les anunció que debían marcharse.

-Jody… -Sabía que lo que iba a hacer no era apropiado, pero sentía que tenía que hacerlo. –Este es mi número. Si tienes algún problema, llámame. ¿Vale? –La pequeña cogió la tarjeta y tras mirarla un momento se la guardó en el bolsillo. –No la pierdas.

-La guardaré como un tesoro. –Dijo haciendo una graciosa reverencia. Emily sonrió con un gesto de cabeza y se marchó rumbo a Quantico.


Fue la última en subir al avión. Al sentarse notó como la mirada de Hotch se clavaba en ella y se sintió estúpida al haberse comportado de esa manera con él cuando era evidente que lo único que había hecho era preocuparse por ella al notar su conexión con Jody. El vuelo duraba más de cuatro horas y tras esa noticia no tenía ganas de nada, así que se puso a revisar la base federal de datos para distraerse hasta que una hora más tarde Morgan se sentó frente a ella, sabiendo que estaba preocupada. Ella confesó lo que sentía acerca de Jody y él no pudo darle mejor noticia.

-Su tía también lo vio y la ha llamado. Había perdido el contacto con la madre de Jody pero… es el único pariente que tiene y quiere quedarse con la niña. –Emily suspiró aliviada.

-¿En serio?

-Ajam. –Morgan se incorporó. –Oye Prentiss… Cuando pienso en todo lo que vemos a diario, todo lo malo, me admira aún más lo bueno.

-Sí… -Admitió en un suspiro. –¿Y crees que lo equilibra?

-Quiero pensar que sí.

-Yo también. –Le regaló una sonrisa sincera y Morgan la correspondió.

Esa conversación acababa de alegrarle el día, Morgan tenía ese efecto en ella. Cuando el moreno se daba cuenta de que estaba preocupada por un caso siempre hablaba con ella y sabía que decir para animarla.

-Te apuesto cinco pavos a que en menos de 5 intentos adivino cual era tu cuento favorito de niña. –Dijo con una amplia sonrisa.

-Me encantaría ganar cinco dólares. –Dijo ella dejando de lado el archivo, retándole con la mirada.

-Está bien… A ver… -Pensó durante un momento. –El Principito.

-¿Cuándo he sido yo tan previsible? –Preguntó divertida. –Segundo intento.

-Uhm… Teniendo en cuenta tus gustos me voy a decantar por alguno de los de Poe. Los crímenes de la Calle Morgue.

-Frío. –Morgan se incorporó interesado.

-¿Con que frío eh?

-¿Qué hacéis? –La voz de Spencer le sacó de su estado de concentración.

-Morgan se ha jugado cinco dólares a que adivina mi cuento favorito de cuando era niña en cinco intentos. Estoy a tres intentos de ganarle.

-Teniendo en cuenta la ingente cantidad de cuentos populares que existen y todo lo que viajaste cuando eras niña, creo que es una apuesta perdida. –Dijo haciéndole un gesto a Morgan para que se cambiara de sitio y dejara que se sentara en un su sitio. Emily notó como Hotch, que estaba sentado en un sofá girado, prestaba atención a la conversación.

-¿Cuáles has descartado? –Preguntó Reid interesado.

-El Principito y Los crímenes de la Calle Morgue.

-Si participas, tú también me tendrás que dar cinco dólares. –Reid pensó un momento.

-Hecho. –Aceptó confiado, sacando cinco dólares de su billetera. –A ver… pensemos…

-Ha dicho que no es una opción obvia y que se aleja de los cuentos de Poe.

-Los cuentos clásicos de princesas tampoco le han gustado nunca. Nuestra Emily siempre ha roto ese esquema. –Dijo Spencer haciendo que sonriera. –Italia no la pisó hasta su adolescencia, así que me decantaría por eliminar esa opción.

-Pero si viajó mucho a Rusia y a Oriente en su niñez… -Apuntó Morgan. A Emily le estaba resultando divertido ese juego. –Las Mil y una noches sería demasiado obvio…

-Hay uno que tal vez… Es un breve relato de Oriente Medio. Cuenta la historia de cuatro viajeros procedentes de distintos lugares que tienen que compartir el dinero. Al decir cada uno la comida que quiere en su idioma nativo, empiezan a pelearse violentamente, ya que ninguno coincide en lo que quieren los demás. Al presenciar la disputa, otro culto viajero se acerca a ellos y les dice que les traerá lo que cada uno pida. Al regresar, el viajero llega con varios racimos de uvas, que era lo que cada uno de ellos había pedido en su idioma. –Emily permaneció imperturbable mientras una sonrisa se dibujó en el rostro de Morgan. –Digo el cuento de Los cuatros peregrinos.

-Lo conozco, pero no se trata de mi cuento favorito. -Morgan hizo una mueca de desilusión y volvió a pensar.

-Está bien… -Morgan pareció encontrar una buena opción. -¿Qué piensas de El Hobbit, Reid?

-Uhm… Aunque por temática y estructura podría considerarse un cuento, en realidad es una novela fantástica. ¿No es así? –Dijo más para que Emily lo descartara que para corroborar que tenía razón.

-Así es.

-¿Qué tal la historia de una mujer valiente que se tiene que disfrazar de hombre para salvar a su padre? –Ambos asintieron triunfales.

-La balada de Mulán.

-No. Y os equivocáis de continente. Última oportunidad. –Hotch parecía realmente interesado en la conversación.

-Te dije que era imposible acertar algo así…

-Pues yo pienso que en realidad tu cuento favorito si es una opción bastante común. –Intervino Hotch acercándose. Sacó un billete de diez dólares de su bolsillo, lo dejó en la mesa y cogió los cinco dólares que Reid había dejado anteriormente como cambio. –Pasaste la infancia viajando con tu madre alrededor del mundo y pese a que te gustaba viajar, detestabas ir de fiesta en fiesta y guardar las formas delante de desconocidos, con lo que preferías evadirte pero siempre viajando y conociendo cosas nuevas. –Emily le miró fijamente mientras él tomaba asiento en el sillón donde dormía JJ, con cuidado de no despertarla. –Creo que pese a que es un cuento muy conocido, nadie que te conozca diría nunca que es tu cuento favorito. –Meditó durante un momento sin dejar de mirarla. Reid y Morgan parecían realmente interesados en sus palabras. –Creo que tu cuento favorito de niña era Peter Pan. –El silencio inundó el jet. Los rostros de ambos permanecían impasibles, como si fuera una batalla mental.

-Siempre quise crecer y ser independiente. Además, el cuento original de Peter Pan es bastante más oscuro que la versión moderna. –Hotch suspiró derrotado.

-¡Mierda, Hotch! Te has cargado la última oportunidad. ¿En serio? ¿Peter Pan?

-Yo no creo que fuera una mala opción…

-¡Cállate Reid! –Se quejó el moreno sacando cinco dólares de su bolsillo. Emily se levantó en dirección a la cocina.

-¿Entonces cuál es? –Preguntó Hotch desde su asiento.

-La silla mágica. –Dijo antes de ir a por un café.

-La silla mágica… -Repitió Morgan. -¿Lo conocéis? –Hotch negó con la cabeza pero Reid sonrió.

-Es un cuento popular de Europa. Su protagonista es un príncipe que no puede andar y su padre le construye una silla de ruedas, pero teme que no le pueda suceder debido a su discapacidad. –Hotch y Morgan escucharon atentamente como Reid les contaba el cuento.

Sin embargo, el niño es feliz y se pasa la vida leyendo e imaginando con viajar. Gracias a su silla, desarrolla su imaginación y se convierte en un joven sabio, siempre con una entrañable sonrisa en la cara. Un día su padre se cae del caballo y se fractura las piernas, quedando postrado en una cama por mucho tiempo. Ambos tenían formas muy diferentes de ver la política: el Rey pensaba que la Guerra era la solución y el hijo que era la palabra. Con el tiempo, el reino entró en Guerra con otros reinos por culpa de la política del Rey. Éste, como no podía luchar se dejó convencer por el príncipe y aceptó a que viajara e interviniera para solucionar el conflicto. El muchacho insistió en visitar personalmente a todos los reyes pese a su impedimento físico y ellos vieron su verdadero interés por hablar. Al ver su determinación y su sonrisa, todos ellos le escucharon y gracias al diálogo resolvieron los conflictos. Como premio, el Rey le construyó un trono de oro y joyas, pero él príncipe le dijo que no lo quería porque su silla era la que le había tocado en la vida y no necesitaba nada más que eso para ser feliz, "Además ese trono no tiene nada de mágico".

Era una historia bonita, pero nunca hubieran dicho que fuera la favorita de Prentiss, quizás porque a ella no le gustaba la política… Pero por otra parte estaba la superación personal y la determinación del joven príncipe que rompió los estándares.

Emily volvió con su café y tomó asiento, cogiendo los quince dólares de la mesa.

-Prentiss. –La llamó Morgan. -¿Por qué ese? De haberlo conocido nunca hubiera dicho que fuera tu favorito.

-De niña veía a mi padre mucho menos que a mi madre debido a las misiones. Pero en las pocas veces que vino a arroparme, se tomaba unos minutos y me contaba ese cuento. –Explicó con una melancólica sonrisa. –Decía que la magia siempre estaba en nuestro corazón y que por muchos impedimentos que encontráramos, no debíamos darnos por vencidos. –Concluyó con la mirada perdida, como si estuviera pensando en algo en particular.

Hacía tanto que no pensaba en su padre… Todos se dieron cuenta de que era la primera vez que Emily hablaba de él. No sabían nada de ese hombre. Hotch había conocido a su madre hacía más de diez años por cuestiones de trabajo, pero al embajador Prentiss no le había conocido nunca y de hecho, ni siquiera sabía si seguía vivo.

-La silla mágica será el próximo cuento que le narre a Jack cuando se vaya a dormir. –Dijo Hotch con una suave sonrisa que Emily le devolvió. –Pero de momento seré yo quien se vaya a dormir un rato. –Dijo levantándose y volviendo a su asiento.

-A mí de pequeño me gustaban las novelas de Asimov. –Confesó Reid acomodándose en su silla.

-Mi cuento favorito era El sastrecillo valiente. –Emily rió ante la confesión de Morgan.

-¿Qué?

-Nada.


Emily había estado pensando en lo injusta que había sido con Hotch ese mismo día. No podía pagar su frustración con él y decirle algo así. Al día siguiente llegó antes que nadie y le estuvo esperando. Al verle llegar se acercó a él.

-Buenos días. –Saludó con normalidad.

-¿Podemos hablar? –Hotch la miró con seriedad y asintió haciendo un gesto para que le siguiera a su despacho. La hizo pasar gentilmente antes que él y cuando ya estaba dentro cerró la puerta.

-Tú dirás. –Dijo dejando su maletín junto al escritorio, permaneciendo de pie frente a ella.

-Ayer pagué mi frustración contigo y no fue justo lo que te dije.

-No, no lo fue. –Admitió suavizando el semblante.

-Lo siento. –Se disculpó mirándole a los ojos.

-Ya está olvidado. –Emily asintió y se volvió junto a la puerta.

-Por cierto… -Se metió la mano en el bolsillo y sacó un billete, luego se acercó de nuevo a él y se lo ofreció. Hotch sonrió.

-¿Peter Pan? –Emily sonrió ampliamente.

-Nunca dije que aceptara que entraras en el juego.

-¿Pero entonces mentiste? –Cuestionó extrañado.

-No mentí. Te acercaste. Peter Pan era mi película favorita de niña y de hecho el primer cuento en el que pensé, pero luego recordé a mi padre narrándome La silla mágica. Realmente te lo podía haber dado por válido, pero no quería perder diez dólares y admitir mi derrota delante de Morgan. –Hotch aceptó los cinco dólares. –Era algo muy difícil de averiguar. ¿Cómo lo conseguiste?

-Sé investigar. –Dijo sin poder ocultar una sonrisa en la que Emily se quedó perdida por varios segundos. -¿Algo más? –Preguntó sacándola de su ensimismamiento.

-¿Cuál era tu cuento favorito de niño? –Hotch alzó las cejas divertido.

-Si alguna vez logras adivinarlo a la primera te daré cincuenta dólares.

Emily salió del despacho sabiendo que era imposible, pero feliz porque le había visto sonreír de verdad.


N/A: Le guardo un cariño especial a este capítulo porque me parece muy tierno y me costó bastante escribirlo (y encontrar un cuento digno de Emily). En cuanto al padre de Prentiss, ni siquiera se le menciona en la serie y parece que ni está vivo, aunque si se menciona que Emily es hija de diplomáticos. Es un personaje que me suscita curiosidad y ¿quién sabe? Lo mismo un día me atrevo a escribir algo que le involucre, pero de momento os vais a tener que conformar con esa mención.

Por el momento, Emily parece haberse dado cuenta de que debe luchar por lo que quiere. ¿Cómo creéis que continuará? ¿Qué os ha parecido el capítulo? ¿Y los cuentos? ¿Cuál era vuestro favorito de pequeños?

¡Hasta el próximo martes, que toca crossover!

Saludos!