N/A: Me he retrasado un poco pero ayer tuve un día complicado. Me alegra saber que mis historias hacen que un mal día se convierta en uno un poquito menos malo. Me parece de las cosas más bonitas y satisfactorias que se le pueden decir a un escritor. Muchísimas gracias y espero que vuestra semana acabe lo mejor posible. Y como siempre, gracias por seguir leyendo y compartiendo vuestras impresiones.
El próximo capítulo transcurre durante el 5x20 "Más que mil palabras".
Capítulo 17: Tentación
Emily Prentiss odiaba a Aaron Hotchner. Odiaba que fuera su jefe y que se tratara de la persona con el sentido del deber más fuerte de todo el continente. Odiaba que su sonrisa produjera en ella tal estado de embobamiento. Odiaba perderse en su mirada. Odiaba no poder mantener esa máscara de frialdad tan propia de ella. Odiaba que le hablara de la felicidad y que le mandara indirectas sobre lo que era correcto y lo que no.
Lección de la semana: Darle un abrazo a una subordinada que consideras algo así como una amiga está bien. Acostarte con tu jefe no está bien (Bueno, bien estuvo, pero ese es otro asunto). Coquetear con una subordinada no está mal, pero puede ser peligroso. Besarla está mal. "Lo que está mal es que pienses que no puedes satisfacer un deseo que no le hace mal a nadie."
Por qué en realidad ¿A quiénes hacían daño? ¿Al equipo? Eran lo suficiente profesionales como para centrarse en el trabajo. Rossi hasta les shipeaba. ¿Strauss? Podían mantenerlo en secreto y si no pues que la fastidiaran. Mientras fueran profesionales en el trabajo no habría ningún problema y ambos lo eran. Era una cuestión de compartimentar. Con Jack se llevaba bien y no iba a intentar sustituir a su madre. Y en cuanto a la familia de Haley… No podían extrañarse de que quisiera rehacer su vida.
Odiaba estar enamorada de él. No. En realidad no lo odiaba, pero quería hacerlo, así sería más fácil. En el fondo Emily sabía que se había enamorado de él por esas cualidades, las mismas que le impedían dejar su maldita profesionalidad de lado para estar con ella. Sabía que el que Hotch se dejara llevar por sus deseos no le haría feliz, ya que eso le atormentaría debido a sus principios. Ojalá fuera como Groucho Marx: "Si no le gustan mis principios, tengo otros". Rió ante el pensamiento. "Pero entonces no sería Hotch."
¿Por qué tenía que ser todo tan puñeteramente complicado? Y encima tenía que hacer como si todo fuera normal, esperando a que él se acercara en un momento de debilidad. Así que tras unos días pensándolo llegó a una conclusión: lo dejaría estar. Si Hotch en algún momento quería algo, ella estaría ahí, pero mientras tanto, saldría con otros hombres y viviría. Una cosa era esperarle por lo de Haley y otra esperar a que cambiara de opinión en lo referente a sus principios. Además, el tiempo lo cura todo. Cogió el teléfono con la idea de reunirse con un viejo amigo.
-Hola John.
-¡Emily! ¿Cómo va todo?
-Bastante bien, la verdad. –"Salvo porque el idiota de mi jefe es un huevazos que no se digna a admitir que le gusto y prefiere hacer lo correcto." -¿Tú cómo estás?
-Bien. –Eso no sonó muy convincente. –Estoy en Atlantic City por trabajo así que ando atareado. –A Emily le decepcionó oír eso.
-Vaya… Me hubiera gustado verte. ¿Hasta cuándo estarás?
-Hasta la semana que viene. –Se hizo el silencio. –Oye, ¿Por qué no te vienes el fin de semana? El domingo lo tengo libre y podríamos salir el sábado. Seguro que a mis compañeros de trabajo les gusta tu presencia. –Emily lo meditó un momento.
-¿Sabes? Creo que es una buena idea, además los casinos se me dan muy bien.
-No sé por qué no me sorprende…
Se encargó de reservar en el casino y de prepararlo todo pero evidentemente su plan se fue prácticamente al traste cuando llegó un caso a tres horas de irse. "Lo que me faltaba…"
Por lo menos había merecido la pena ver la cara de Hotch cuando la vio con su elegante vestido rojo… Sonrió con orgullo, al fin y al cabo era un hombre…
Horas antes se había presentado en su despacho con la única intención de provocarle, no sin antes comprobar que no había miradas curiosas cerca.
-Hey. –Dijo entrando con normalidad en su despacho mientras él paseaba. Notó como recorría con la mirada su figura.
-¿Qué ocurre?
-Pregunta mejor qué necesito. –Dijo alzando las cejas mientras sujetaba un informe. Hotch parecía asombrado y eso le gustaba.
-¿Y bien? –Preguntó sin dejar de mirarla. "Sé que te gusta, Hotchner. Que sepas que esto es lo que te estás perdiendo por cabezón."
-Necesito que me consigas una entrevista para un caso. –Hotch frunció el ceño.
-¿Una entrevista? –Ella se acercó y se puso junto a él abriendo la carpeta con naturalidad. Emily notó que se puso tenso y ocultó su satisfacción.
-Me gustaría ir a la penitenciaría de Virginia para entrevistar a Doran Carlyle.
-No creo que sea necesario. –Podía notar su atenta mirada sobre ella.
-Solo me llevaría unas horas y su testimonio me vendría bien para el caso de Denver. –Dijo mirándole por encima del hombro. Hotch la miró, parecía hechizado. –Ni si quiera hace falta que me acompañe nadie.
-¿De verdad lo necesitas? –Emily cerró el informe y se giró un poco para mirarle mejor.
-Lo necesito. –Repitió mirándole intensamente. Hotch desvió la vista a sus labios.
-Entonces ve, te lo conseguiré. –Respondió con la voz ronca.
-Genial. –Dijo con una sonrisa y dándole juguetonamente con el informe en el pecho, para luego caminar hasta el marco de la puerta donde se giró para comprobar que Hotch había estado demasiado pendiente de sus movimientos. –Gracias, Hotch. –Dijo finalmente para salir de su despacho.
Emily se encontraba en el coche con Rossi camino a interrogar a un tatuador para el caso de Tallahassee. Era una pista.
-¡Qué calor! –Se quejó ella subiendo el aire acondicionado. Estaban a unos cuarenta grados y la humedad hacía que la sensación de calor fuera todavía más agobiante. Rossi sonrió.
-No creo que haga tanto calor como ayer al mediodía en el despacho de Hotch. –Emily se quedó muda. Literalmente. Disimuló centrándose en la carretera mientras conducía. ¿Cómo diantres se había enterado? Empezaba a creer que David era omnipresente.
-¿Por? –Preguntó haciéndose la tonta.
-Tú dirás. –Dijo divertido.
-¿Yo diré el qué? –Cuestionó sin parecer interesada.
-Nada. –Respondió con su enigmática (y estúpida) sonrisa. –Pero deberías ponerte ese vestido rojo más a menudo.
-Quizás lo haga. –Respondió coqueta.
La pista les llevó a conectarlo con una penitenciaría y con eso pudieron identificar al SUDES que se había suicidado. No tardaron en dar con la cómplice y la última víctima, a la que encontraron con vida con el bebé de su captora en brazos.
Habían tardado un día en resolver el caso, con lo cual llegaría a tiempo para aprovechar el domingo en Atlantic City, dado que al menos todavía tenía la reserva…
-Eh Prentiss, ¿Atlantic City? –Le preguntó Morgan cuando acababa de ganar a Reid al Póker. Ahora que lo pensaba, solo recordaba haber perdido esa vez que se jugó un beso con Morgan, al menos en la UAC.
-¿Atlantic City qué? –Cuestionó ella sin entender.
-Venga ya… Quiero saber qué diablos haces tú un fin de semana en Atlantic City. –Ella suspiró.
-Derek, siento un gran respeto por ti pero hay preguntas que no sé si deberías hacer porque no sé si estás preparado para digerir la respuesta. –Se levantó con gracia y le dio un par de palmaditas en el hombro para luego ir a la cocina.
A veces Derek le ponía muy fácil esas respuestas. Mientras se servía un café pensó en la verdad de esas palabras. Sonrió al imaginarse la cara que todos pondrían si de repente se atrevía a confesar que había tenido relaciones sexuales con su jefe. Seguramente se quedarían con la boca abierta mientras Rossi haría gala de su enigmática e irritante sonrisa de medio lado.
Cogió el móvil y le mandó un mensaje de texto a John disculpándose por no poder ir debido al trabajo. Ya habría otro momento, pero definitivamente no le apetecía pasar un fin de semana en Atlantic City con otro hombre que no fuera Aaron Hotchner.
Cuando volvió con sus compañeros hablaban acerca del caso.
-Por más que lo intento, sigo sin entender lo que puede ver una mujer en un hombre como Burke. –Comentó JJ.
-Las mujeres que se enamoran de asesinos tienden a tener problemas psicológicos o han sufrido algún tipo de trauma en el pasado. –Explicó Rossi.
-Ya lo sé, pero… ¿Qué se supone que busca una mujer en una pareja para fijarse en un asesino? –Emily escuchó la conversación con atención, Morgan y Reid se les habían unido.
La pregunta de JJ resonó en su cabeza. Se obligó a sí misma a no pensar en cierto terrorista de mirada azulada y acento irlandés.
-Eso es relativo. Cada persona busca algo en una pareja… –Trató de decir Morgan.
-Ya, pero se supone que la estabilidad debería ser una cosa común a todas las parejas. ¿O si no qué es lo que buscáis vosotros en una mujer? –Preguntó la rubia con interés. Todos parecieron pensarlo.
-Comprensión. –Hotch sorprendió a todos siendo el primero en hablar. Emily se acercó y se sentó en el sofá junto a Morgan. –Y confianza.
-Complicidad. –Opinó Dave. –Una relación sin complicidad está destinada al fracaso. Y de eso sé mucho. –Rió para sí mismo.
-Aceptación. –Intervino Reid captando la atención de todos. –Yo buscaría no solo que me aceptara tal y como soy, sino que lo hiciera consigo misma. –Explicó incómodo.
-Esa es una buena respuesta, Spence.
-Estoy de acuerdo, chico. –Intervino Rossi.
-Yo busco ante todo honestidad. –Declaró Morgan. Todos le miraron y JJ rió. -¿Qué?
-Me sorprende.
-¿Por qué?
-Creía que ibas a decir química. –Explicó JJ.
-Eso también es importante.
-Yo creí que iba a decir diversión. –Dijo Reid con el ceño fruncido.
-O pasión. –Intervino Rossi.
-O físico. –Comentó Emily.
-¿En serio creéis que no me centro en aspectos más profundos que esos? –Se quejó Morgan molesto mientras todos reían.
-Te tomábamos el pelo. –Le dijo Reid apoyándose en el cabecero del asiento de JJ.
El móvil de Emily sonó anunciando que le había llegado un mensaje. Lo cogió y leyó: "No te preocupes Em. Ya te veo en DC." Al levantar la vista se topó con las miradas curiosas de sus compañeros.
-Oye Prentiss, ¿Y tú que buscas en una pareja? –Le preguntó Morgan interesado.
Emily alzó las cejas. Todo lo que habían dicho sus compañeros era importante. Complicidad, confianza, honestidad, comprensión, aceptación, estabilidad,… ¿Quién no quería eso en su pareja? Entonces se dio cuenta de que ella no reunía todas esas cualidades. Sí, tenía complicidad con Hotch, de eso no cabía duda. ¿Confianza? Bueno, hasta cierto punto al menos. Había sido comprensiva con él pero cada vez lo era menos… En cuanto a la aceptación, empezaba a tener sus dudas. De estabilidad mejor ni hablaba y honestidad… Ni si quiera le había confesado sus sentimientos hacia él.
La pregunta de Derek resonó en su cabeza "¿Qué buscas en una pareja?" y al pensar en unos ojos tan azules como el mar encontró la respuesta que buscaba.
-Que no me juzgue.
N/A: ¿Con cuál de nuestros chicos estáis más de acuerdo? ¿Qué pensáis vosotros y qué os ha parecido el cap? Me llamó la atención lo de Atlantic City y tenía pensado que fuera con Hotch esa cita desde el fic anterior, pero por cómo han ido pasando las cosas no lo vi factible. Y bueno, ya solo quedan tres capítulos para acabar, así que a ver si con suerte llegamos a los 100 reviews ^^
Saludos!
