N/A: Hola de nuevo queridos lectores. Os traigo puntualmente un nuevo capítulo, pero antes voy a contestar unos mensajes anónimos a los que no puedo responder por privado.

Constanza MC: En realidad la escena en la que eligen habitación (en la que no está Emily) es previa a esa escena, justo antes del ataque que presencia Garcia. La que se narra en el fic se sitúa en la segunda noche, cuando el SUDES ataca a la dueña de la posada. Y evidentemente no sale en la serie. Gracias por comentar siempre.

Nathaniel: Me alegra que te haya enganchado la historia. Entiendo tu manera de ver la escritura, aunque confieso que pese a que sigo siendo fiel a cómo serían los personajes de la serie, también dejo algo de mi en ellos, aunque solo sean pequeños detalles. Y la voz de Hotch en castellano también es muy sexy, aunque la prefiero en versión original, que es inesperadamente dulce. Ya me dirás que te parece la nueva temporada.

Y bueno, tampoco me olvido de Ferb, que me escribiste hace ya varios capítulos. Espero que hayas seguido leyendo y me alegra tener lectores de otras lenguas. Muito obrigada.

Este capítulo va dedicado a vosotros y animo a los que leen sin estar registrados a que dejen un comentario. Siempre es un placer leerlos. Ahora disfrutad del capítulo que transcurre después del 5x22: "Internet es para siempre".


Capítulo 19: Una cuestión de tiempo

Desde la inesperada visita a la habitación de Hotch en Alaska no habían tenido un momento a solas. Podía notar como buscaba su mirada tras el ventanal de su despacho, pero cada vez que tenían un momento aparecía alguien o sucedía algo que lo interrumpía. Emily estaba por jurar que lo hacían a posta, pero honestamente ¿Qué compañero no italiano se iba a imaginar lo que había sucedido entre ellos? Además, estaba siendo discreta porque lo de Morgan estaba muy reciente.

Por suerte, el viernes a primera hora Hotch estaba en su despacho y no había nadie en las inmediaciones que pudiera molestar, así que fue directa.

-Buenos días. –Hotch devolvió el saludo con cortesía. -¿Podemos hablar?

-Claro. Siéntate. –Emily cerró la puerta y tomó asiento.

-No hemos tenido ni un momento en toda la semana… -Empezó sin saber exactamente como continuar. Claro, en casa era fácil elaborar un discurso que resultara coherente, pero entre esas cuatro paredes y delante de él la cosa cambiaba.

-Ha sido una semana difícil. – "Y que lo digas…" Su semblante serio se suavizó un poco.

-Lo que pasó en Alaska… Bueno, sé que no es el lugar más indicado para hablar de ello, pero… -Hotch la escuchaba con atención. –Estuvo bien. –Emily juraba que el discurso que tenía preparado no tenía nada que ver con lo que estaba diciendo, salvo porque aparecía la palabra "Alaska"… Hotch se quedó callado, de hecho parecía muy entretenido en su nerviosismo.

-¿Algo más? –Preguntó cuándo ella se quedó mirándose las manos. Emily le miró y sin poder evitarlo sonrió con nerviosismo. "Mierda, esto es más difícil de lo que pensaba." Empezaba a creer que era más fácil declararse a Erin Strauss que a Aaron Hotchner. ¿Cómo iba a decirle lo que pasaba por su cabeza? "Oye Hotch, ¿qué te parece si continuamos esa conversación que dejamos pendiente? Guiño, guiño." Tomó aire pero rió y él la imitó. -Esta noche Jack se queda con sus primos a dormir. –"¿Eso significa lo que yo creo que significa?" –Podríamos tratar este asunto con más privacidad, fuera del trabajo.

-Claro. -Intentó ocultar su creciente nerviosismo hasta que recordó algo. -Por cierto, cuando salí de tu habitación Morgan me vio. –Él no se inmutó. –Me preguntó y le tuve que mentir. Dije que estaba en tu habitación porque había recibido una oferta de trabajo de fuera y necesitaba hablarlo contigo. –Hotch se movió incómodo en su asiento.

-Ya veo...

-Vi prudente comentártelo… –La tensión en el despacho era insoportable, parecía que ninguno de los dos sabía cómo continuar ni que decir. Cuando parecía estar a punto de decir algo alguien llamó a la puerta y entró. "Strauss, tan oportuna como una escena erótica durante una película familiar..."

-Agentes... -La mujer saludó y Emily se excusó para dejarles reunirse.

Salió de la estancia sin más información y se sentó en su escritorio, quedándose perdida en sus pensamientos. No sabía si se trataba de una cita, si se tenía que alegrar o tenía que ser cauta, dado que el semblante de Hotch había permanecido tan estoico como siempre. Se obligó a pensar en el lado bueno, que al menos tendrían un momento a solas. Eso sí, como llegara otro caso en víspera de fin de semana freiría a balazos al maldito SUDES que le arruinara su plan por tercera semana consecutiva.


Emily se centró en su trabajo todo el día para distraerse e intentar no pensar en esa especie de cita que Hotch le había sugerido. Cita. Que poco le gustaba esa etiqueta. Hacía meses que no tenía una de esas. Le resultaba raro pero no podía evitar sentirse ansiosa. Negó con la cabeza, reprendiéndose a sí misma. No podía hacerse ilusiones, tenía que recordar que se trataba de Aaron Hotchner, el mismo que meses atrás decidió cortar esos encuentros a solas. No. No era el mismo de entonces. Quizás la soledad y el dolor de haber perdido a Haley le habían hecho reflexionar. Emily estuvo siempre a su lado, siempre apoyándole. Hotch se había dado cuenta y tal vez había notado lo que ella sentía por él. ¿Y si se replanteó sus sentimientos?

"No pienses en eso. Es Hotch."

-Oye Emily, ¿Te apetece venir esta noche al cine? –Al mirar hacia arriba se encontró con las caras de Reid y García.

-¿Qué? –La pelirroja la miró curiosa.

-Le decía a Reid que esta noche proyectan "La noche americana" en versión original y se apunta a verla. ¿Te vienes? –Emily bajó la cabeza.

-No me apetece, ya la he visto. –Mintió.

-¡Oh, venga! Reid también la ha visto, no pasa nada.

-Otro día tal vez.

-Solo la proyectan hoy. –Informó Reid.

-Me apuntaré a la próxima entonces. –Contestó levantándose y yendo hacia la cocina. Garcia fue tras ella y la observó mientras se servía café. Al darse la vuelta arqueó las cejas.

-¿Te ocurre algo? Pareces preocupada.

-¿Preocupada? –Cuestionó ladeando la cabeza, en clara señal de confusión.

-Sí, señorita Prentiss. Preocupada. Estabas inmersa en tus pensamientos y hacías eso que haces con la boca cuando algo te inquieta. –Eso era lo que le faltaba por oír. ¡García la estaba analizando!

-¿Qué es lo que hago exactamente? –García imitó el gesto. "Me lo apunto" -¡Yo no hago eso! Y no estoy preocupada, solo pensaba en si me quedaban sales de baño para esta noche.

-Ya… ¿Esto no tendrá que ver con un hombre?

-¿Con un hombre? –"Penélope García, nueva perfiladora de la UAC." –PG para el carro. –Dijo alzando la mano para captar su atención. -¿Esto es por lo de que no quiero ir al cine hoy? ¿Tan raro es que quiera relajarme en mi casa con un baño y un buen libro?

-Está bien, tú ganas. Pero a mí no me engañas. –Se giró y se marchó a su cueva a trabajar. Emily suspiró resignada. Por lo visto su estado de ánimo era más evidente de lo que ella creía.


Siguió trabajando hasta tarde, viendo a sus compañeros marcharse antes que ella. Hotch aún seguía en su despacho y todavía no le había dicho nada más sobre su cita. De hecho, parecía muy ocupado con el papeleo. Decidió acercarse y llamar a la puerta para captar su atención.

-Hotch, me voy ya. –Él miró el reloj y frunció el ceño. Había estado tan inmerso en el trabajo que no había reparado en la hora.

-Vaya… No sabía que era tan tarde. –Emily le observó con detenimiento. Algo le decía que realmente si lo sabía y entendió que simplemente había estado evitando el momento. "Fantástico…" Pensó sarcásticamente.

-Será mejor que la conversación que tenemos pendiente la dejemos para otro momento.

-No, espera. –Bajó la mirada tratando de encontrar las palabras. Finalmente se levantó mientras ella le estudiaba. Cerró las persianas e hizo que pasara cerrando la puerta tras de sí. –Podemos hablar ahora. –Eso no le daba buena espina. Antes no quería hablar en el despacho y ahora sí.

-Tú dirás. –Dijo con frialdad.

-Lo que pasó el otro día fue… incorrecto.

-¿Incorrecto? –Cuestionó a la defensiva. Hotch la miró para que le dejara explicarse.

-Estábamos en un caso, podría haber sucedido algo terrible…

-¿De verdad crees que eso influyó en algo? ¿Crees que si no me hubieras besado ese hombre seguiría vivo? –El semblante de Hotch se endureció.

-No. Creo que esto es una complicación.

-¿A qué te refieres con "esto"? –Empezaba a enfadarle su actitud. Hotch vaciló. –Ya veo. Ni si quiera sabes que nombre darle.

-Emily, por favor...

-No. Primero me besas y luego me ignoras. ¿Por qué no me dices lo que sientes?

-Está bien. –Se sentó en el sofá y esperó a que ella le imitara. –La echo de menos. –Emily notó como se le formó un nudo en la garganta. No era de ella de quien hablaba. –No sé lo que me pasa, solo sé que estar contigo hace que me olvide de lo solo que me siento a veces y de que echo de menos a Haley.

-Es normal que la eches de menos, siempre lo harás. Además, ha pasado poco tiempo.

-¿Por qué eres condescendiente? –Emily bufó.

-¿Y tú por qué haces esto? ¿Por qué me besas para luego alejarme de ti?

-No está bien mentirle al equipo. –Respondió evadiendo la pregunta. Emily dejó escapar una risa amarga.

-¿Y qué quieres? ¿Que les contemos la verdad? –Sus palabras iban cargadas de rencor. Se levantó de ese maldito sofá. –Si lo que quieres es que sigamos siendo solo compañeros así será…

-Emily, tú eres más que una compañera para mí. –Dijo imitándola y agarrándola del brazo para que no se fuera.

-¿Y qué soy para ti, Aaron? ¿Una subordinada con la que coqueteas a escondidas? ¿Una compañera de trabajo a la que le permites llamarte por tu nombre de pila? ¿O quizás una simple aventura?

-¿Eso es lo que piensas? –Emily no se movió.

-No, eso es lo que parece que piensas tú. –Intentó que no se le rompiera la voz y bajó la mirada. En ese momento no se sentía precisamente como la mujer más fuerte y valiente.

-Tú has estado a mi lado en los peores momentos, tú me has llevado los mejores tallarines de la ciudad al hospital, tú hiciste el ridículo para que Dave organizara una fiesta y tú me convenciste de ir con Jack a ella. Gracias a ti, mi hijo sonrió en Navidad y gracias a tu fuerza he podido mantenerme en pie. –Las palabras de Hotch hicieron que las lágrimas empezaran a agolparse en sus ojos. –Me gusta tu compañía y te necesito. Puede que no tenga demasiado claro lo que siento, pero lo que sí sé es que no quiero renunciar a eso. –Emily no sabía qué decir. Hotch no tenía claros sus sentimientos pero ella sí. ¿Qué se supone que debía hacer?

-¿Me estás pidiendo tiempo? –Preguntó tratando de interpretar sus palabras. Hotch la miró confuso, parecía no saber qué contestar. Ella necesitaba respuestas y él no se las estaba dando. Le analizó, parecía que tenía una pesada carga sobre sus hombros.

-Te estoy pidiendo comprensión. –Una cínica sonrisa se formó en su pálido rostro.

-Yo te comprendo. Pero me pides que me resigne a aspirar a una aventura que no ponga en peligro nuestro trabajo.

-Yo no he dicho eso.

-Pues ha sonado a eso. –Contestó desviando su mirada. Hotch se acercó a ella y levantó su rostro con suavidad tomándola por el mentón.

-Es pronto, Emily.

-Ya lo sé. No es eso lo que me preocupa. Es que una vez llegado el momento encontrarás otra excusa para que sigamos en la misma situación: el trabajo, el equipo, el poco tiempo libre o las mentiras… -Hotch suspiró con resignación. -Lo siento Aaron, pero yo no quiero ser una complicación. –Acto seguido se dirigió a la puerta y salió, recogió sus cosas y con pasó ávido se marchó de la oficina ignorando la llamada de Hotch.

Desde luego, esa era la peor cita-no-cita que había tenido nunca.


N/A: La autora de este fic asumirá todos los tomatazos, insultos y críticas por este capítulo. Entiende el odio de los lectores, ya le han empezado a pitar los oídos y ha adquirido un chubasquero para que su madre no se manche de mierda cuando defequéis sobre ella. El próximo martes se dispondrá a concluir con EL ÚLTIMO CAPÍTULO. ¿Apuestas sobre lo que pasará? ¿Reaccionará Hotch? ¿Por qué se ha arrepentido?

Saludos!