N/A: Llegó el ansiado momento. Os dejo con el capítulo final de MIENTRAS PASAN LAS HORAS, esta historia que nos ha acompañado durante semanas como si fuera un episodio de Mentes Criminales. No puedo dejar de agradecer vuestros comentarios, elogios y el enorme cariño que he recibido por parte de muchos lectores. A todos vosotros: los que siempre estáis ahí, los que hacéis un hueco en vuestra ocupada vida para leer y escribir un comentario que siempre me alegra y los que leéis desde las sombras sin pronunciaros (pero que comentaréis después de leer este capítulo porque sois muy buena gente) os dedico este final y espero que os guste.


Capítulo 20: La dama de hierro

Pocas veces en su vida Aaron Hotchner había estado tan incómodo. El atasco era eterno, las luces de la ciudad se habían apagado sin más y el claxon de los demás coches era casi ensordecedor. Perseguían a un asesino en serie que atacaba en la oscuridad y se habían topado con un atasco que se extendía por kilómetros. Estaban parados. Pero eso no era lo peor… Lo peor era que quien se encontraba a su lado era Prentiss.

Después de la conversación que mantuvieron en el despacho intentó hablar con ella. La llamó, la escribió e incluso la interceptó para poder hablar, pero por más que lo intentó no consiguió nada. Ella permanecía fría y hacía como si no pasara nada, le evitaba y cada vez que intentaba acercarse se excusaba diciendo que "estaba muy ocupada con el trabajo".

-Reid, estamos en un atasco, se ha ido la luz.

-Aquí también pero hay generadores. Se ha ido en toda la ciudad.

-Llama Morgan por la otra línea, vamos a casa de Christine.

-Con una población de ocho millones de habitantes es cuestión de tiempo que se vaya la cobertu…

-¿Reid, me oyes? Vaya… -Se quejó sosteniendo el teléfono móvil. –Genial… -Se quedó mirando por la ventana, intentando mantener la atención en el tráfico.

Hotch podía notar su tensión. Se mordía la uña del dedo pulgar en clara señal de nerviosismo y esquivaba su mirada. Él también estaba incómodo, y aunque de vez en cuando la miraba, intentaba concentrarse en la carretera. Ambos miraban el móvil cada minuto y Emily empezó a intentar llamar a sus compañeros. Nada. Con el apagón no había cobertura.

-¡Mierda! –Exclamó la morena descargando su frustración contra el salpicadero con un golpe seco.

-El coche no tiene la culpa de que no haya cobertura. –Comentó mirándola. Emily le miró con cautela pero no pronunció palabra. –¿Vas a evitarme incluso si estamos encerrados en un coche durante horas? –Silencio. Hotch suspiró. –Está bien. –Avanzaron unos metros y ella seguía mirando hacia delante con solemnidad. –Emily. –No hubo respuesta. –Prentiss. –Esta vez giró su cabeza para mirarle.

-¿Qué? –Preguntó secamente. Hotch tenía la sensación de que quería patearle el culo y sin duda, razones no le faltaban.

-Lo siento. –Se disculpó con pesar. Ella le miró impasible.

-Vale. –"Eso es malo."

-Si lo que quieres es que me dirija a ti solo profesionalmente, eso es lo que haré. –Pudo notar una breve vacilación, pero seguía con su máscara de frialdad.

-Eso es precisamente lo que quiero. –Contestó mirando al frente. Su tono no era duro, no había dolor o rencor, simplemente frialdad. Eso fue lo que más le impresionó. Esas palabras resonaron en su cabeza. Emily le miró de nuevo. –Es hora de que avances. –Dijo haciendo un gesto a la carretera.

Irónico. A veces no sabía si lo decía adrede o sus palabras eran casuales. "Ella siempre sabe qué decir."

-Emily…

-Prentiss. –Corrigió haciendo que él suspirara resignado. Decidió que era mejor no hablar. Tardaron un buen rato en llegar a casa de la hermana de Spicer. Allí vieron que el SUDES se había llevado a la hermana y a la hija del detective y llegaron a la conclusión de que Morgan y el propio Spicer les habrían seguido hasta Santa Monica, donde había empezado todo hacía 26 años.

Y de nuevo un trayecto con ella al lado, en silencio. Entre la preocupación que sentía por Morgan, el calor y la tensión en el coche se le había puesto un dolor de cabeza insoportable. Para colmo el tráfico seguía siendo algo denso. Notó como Emily se movió a su lado y se quitó el chaleco antibalas. No pudo evitar distraerse en su silueta. Le encantaba esa camiseta roja que se ceñía tan bien a su cuerpo. Lo echaba de menos. Añoraba el suave tacto de su piel y el aroma a manzana y café. ¿Por qué era todo tan difícil? ¿Por qué no podían dejar las cosas como hacía un año? Pero claro, no todo era tan sencillo. Enterarse de la red de mentiras que se estaban gestando a su alrededor con tal de que no les descubrieran le echó hacia atrás. No podían mentirle al equipo. Y en cuanto a decirles la verdad... ni siquiera estaba preparado para llevar lo que fuera que tuviera con Emily un paso más allá, mucho menos para contarles a sus subordinados lo que pasaba entre ellos. Trabajaban juntos y no podían mantener una relación tan íntima. No podían dejarse llevar durante un caso mientras un SUDES atacaba a una víctima.

Se limpió el sudor de la frente y volvió a intentar por enésima vez comunicarse con el sujeto de su angustia.

-Sé que no es el momento, por eso me gustaría que habláramos cuando lleguemos a Quantico.

-No hace falta, no quiero ser una complicación. –Empezaba a enfadarle su actitud.

-Se supone que somos adultos, Emily.

-Prentiss.

-¿Vas a seguir con este juego durante mucho tiempo o solo lo haces por fastidiarme? –Por primera vez su tono se volvió duro. Ella le miró.

-Lo único que quiero es acabar con este caso. –Respondió lacónica.

-¿Con el del SUDES o con lo nuestro?

-Creía que no había un "nuestro." –Hotch bufó ante su réplica.

-Será mejor que lo dejemos para otro momento en el que no estés a la defensiva.

-Sí, señor. –Murmuró en tono sarcástico.

Resultaba frustrante pero entendía su actitud. No había sido honesto con ella antes pero le había dicho las cosas tal y como eran. Quizás no debió invitarla a pasar a su habitación en Alaska y mucho menos besarla, pero no pudo evitarlo, se sentía tremendamente atraído, era una fuerza superior a él. No fue nada prudente y eso no era propio de él, pero cada vez que la miraba quería hacerlo. Ella hacía que por un momento se olvidara de la tristeza que sentía cada vez que se quedaba solo después de acostar a Jack.

Por suerte el tráfico empezó a fluir más rápido y pudieron llegar a Santa Monica, aunque demasiado tarde...


El príncipe de la oscuridad ya había matado a Spicer y había secuestrado a su hija. Morgan estaba herido y lo había presenciado todo. El SUDES violó y apaleó a la hermana del detective dejándola al borde de la muerte. Emily se apresuró a ir en la ambulancia con ella después de mostrar su preocupación por Morgan.

No estaba bien, incluso le había gritado a García. Estaba furioso y podía sentir la impotencia en su mirada. Apareció un brillo de culpabilidad que nunca antes había visto en los ojos de su subordinado. Odiaba verle así, le recordaba a él cuando pasó lo de Foyet.

Gracias al trabajo conjunto de su equipo pudieron descubrir la identidad del SUDES, encontraron una forma de comunicarse con él y las sinceras palabras de JJ hicieron que liberara a Ellie. Morgan hizo el resto, no podía negarle el detenerle. Pero el lado malo se lo llevó la pequeña Ellie, que tras la muerte de su tía se quedó sola.

En el jet, Morgan se sentó solo y se puso los cascos. Estaba visiblemente afectado por el caso. Iba a ser un viaje largo, Emily odiaba los vuelos de más de cinco horas. Evaluó la posición de los demás. Reid y Rossi se sentaron juntos en los asientos de cuatro, con la mesa por medio; JJ tomó asiento en el sofá y cogió una manta para echarse un rato, también se la notaba afectada, le había costado pronunciar su discurso pero su intervención había sido determinante para el caso. Se encontró con la mirada de Hotch, que permanecía de pie en la cocina. Prefería sentarse con Morgan que aguantar la mirada de su jefe sobre ella. Había habido demasiada tensión entre ambos durante ese caso.

-Hey. –Saludó a Morgan, quien se quitó los cascos para prestarla atención. -¿Cómo estás? –Derek miró pensativo por la ventana.

-Cuando estaba en esa habitación tuve miedo. No dejé que se notara, pero tuve miedo de que matara a esa niña. Y tuve que prometerle a su tía que la rescataría. –Hizo una pausa larga. –No puedo llegar a imaginar lo que sintió Hotch cuando Foyet amenazó a su familia y tuvo que prometerle a Haley que le enseñaría a Jack lo que es el amor. –Emily bajó la mirada.

-¿Qué va a ser de Ellie? –Preguntó cambiando de tema.

-Irá con una familia de acogida e intentará seguir adelante.

-Al menos no estará sola. Es fuerte, saldrá adelante. -Acarició su mano intentando consolarle hasta que Morgan le devolvió el apretón. Finalmente sonrió y aunque era una sonrisa tan triste como impropia de él, estaba cargada de gratitud.


El vuelo transcurrió sin complicaciones y bastante tranquilo. A llegar a Quantico era la una de la madrugada. JJ fue la primera en marcharse, seguida por Morgan, Reid y Hotch. Ella se puso a acabar un informe. Había dormido durante gran parte del vuelo y no tenía mucho sueño. Al levantar la vista se encontró con la mirada curiosa de Dave.

-¿Te apetece un trago de mi mejor whiskey? –Emily sonrió; ahora mismo le vendría muy bien una copa. Se levantó y ambos se sentaron en su sofá con un vaso de su carísima botella de whiskey escocés de importación.

-Ha sido un caso duro.

-Sí… Por eso necesitaba esto. –Dijo él brindando su copa con la de ella. –Es la ventaja de quedarnos hasta tarde. –Emily asintió dándole un sorbo a su bebida.

-Sin duda. –Permanecieron un minuto en silencio disfrutando de ese momento.

-Es curioso pero echo la vista atrás y me doy cuenta de lo rápido que ha pasado mi vida. –"Genial… Rossi trascendental modo ON." –Parece que fue hace nada cuando Gideon y yo resolvíamos casos entre cuatro paredes. Ha pasado tanto tiempo desde entonces... Ahora somos un equipo con tecnología punta y un jet. Si me hubieran dicho que esta unidad llegaría a tener un avión privado que no financiara yo no me lo habría creído. –Emily rió.

-¿Cómo eras de joven? –Preguntó con curiosidad.

Dave sonrió y se levantó, abrió el cajón de su escritorio y sacó una vieja fotografía que le entregó al volver junto a ella. Emily arqueó las cejas. Dos hombres de menos de treinta años se encontraban frente a una cabaña de madera. Sonrió al reconocer a ese hombre de pelo rizado y mirada astuta, aunque sin ese brillo de tristeza que tenía cuando ella le conoció. Incluso vestía igual, con una camisa bajo un jersey y una chaqueta. Al lado de Jason Gideon se encontraba un joven apuesto, con un traje impecable y una sonrisa confiada, aunque no arrogante. Emily tenía que reconocer que ahora entendía los rumores que todavía corrían por la central sobre David Rossi.

-Vaya… Cómo has cambiado… -Dave frunció el ceño.

-¿Estás diciendo que ya no conservo mi atractivo? –Preguntó irritado arrebatándole la foto.

-Te tomaba el pelo. Eras un hombre guapísimo, sigues conservando el porte y tu melancólica mirada. –Volvió a sentarse a su lado. –Me habría gustado conocer mejor a Gideon. Se fue demasiado pronto.

-Es un gran hombre. No cambió mucho a lo largo del tiempo.

-Pero en esa foto no tiene el brillo triste en los ojos que tenía cuando yo le conocí. –Dave asintió.

-Se volvió algo neurótico y los casos le pasaron factura. –Emily hizo una mueca de disgusto, preguntándose si todos ellos tendrían la misma expresión que Gideon en unos años. Era un pensamiento desolador. –Recuerdo que de vez en cuando hacíamos lo que estamos haciendo tú y yo en este momento. No hacía falta ni que habláramos, simplemente bebíamos una copa mientras jugábamos una partida al ajedrez. Acabé aborreciéndolo un poco porque me ganaba casi siempre, pero a veces lo echo de menos. –Emily sonrió con nostalgia. – Él solía decir que se podía conocer a una persona por su manera de jugar al ajedrez. –Un recuerdo se le vino a la memoria.

FLASHBACK

Apenas habían pasado tres meses desde su incorporación a la UAC. Se encontraban en el avión de vuelta de un caso. Frente a ella, JJ y Reid también dormían y Morgan se había tumbado en el sofá con sus cascos para descansar. Estaba tan agotada que se quedó dormida por un largo rato, pero la visión en sueños de una mirada tan azul como el mar la despertó. Se quedó paralizada por un momento y entonces escuchó la profunda voz de Jason Gideon no muy lejos de donde se encontraba; sin embargo, fingió seguir dormida y escuchó lo que decía con calma.

-Jaque mate. –Dijo el mayor.

-Lo sabía desde hace tres movimientos. –La voz de Hotch parecía tranquila. –Creo que he perdido práctica.

-Se puede conocer a una persona por su forma de jugar al ajedrez.

-¿Eso crees?–Podía notar algo de escepticismo en su voz.

-Tú por ejemplo, eres paciente en el juego, te gusta observar los movimientos de tu adversario y posicionarte esperando el momento adecuado. Proteges bien tus fichas y te cuesta sacrificarlas, aunque sean peones. A veces te arrepientas de tus movimientos pero sigues adelante, cambias el juego y aunque sepas que vas a perder no te retiras. A veces ganas y a veces pierdes. –Emily se esforzó pero no oyó la respuesta de Hotch. –Morgan tiene un juego agresivo, cree que la mejor manera de ganar es arrebatándole todas las fichas a su contrincante. Poco a poco. Su comienzo es paciente pero agresivo, sin embargo, a medida que avanza pierde la paciencia y tampoco se retira si ve que va a perder.

-Morgan es más de póker. –Pudo imaginarse la media sonrisa en el rostro de Gideon.

-En cuanto a JJ, simplemente no juega.

-¿Y?

-No tiene nada que esconder, sin embargo no le gusta que le hagan un perfil. Es inteligente, sabe que puede ser analizada por su forma de jugar y por eso no juega. –Hizo una pausa mientras Gideon volvía a colocar las fichas en su posición inicial. –Y luego está Spencer. Es un chico brillante capaz de hacer grandes cosas, con todas las jugadas posibles en su cabeza…

-Pero no te gana.

-Por miedo.

-¿Miedo? –Cuestionó Hotchner.

-Soy una figura paternal para él. Tiene miedo de ganar porque cuando lo haga habrá superado al maestro y sabrá que ya es hora de seguir adelante sin mí. Todavía no ha superado el abandono de su padre y cree que no está preparado para ganarme, pero ese momento está más cerca de lo que él piensa. –Se hizo una pausa en la que Emily tuvo la extraña sensación de notar dos pares de ojos puestos en ella.

-¿Y qué me dices de Prentiss? –Dijo en un tono prácticamente inaudible. Ella no se sobresaltó, simplemente hizo que seguía dormida ajena a su conversación. Los dos hombres no parecieron darse cuenta, por algo había sido una espía para la Interpol.

-Me desconcierta. –Tenía que hacer un esfuerzo por escucharles.

-A mí también, pero no he jugado con ella.

-No se debe jugar con una mujer como ella. Esconde algo, algo que se me escapa. Juega con una estrategia que no encaja en una mujer con su experiencia. Ella controla el juego, aunque intenta que no se note porque es astuta y le importa lo que el adversario piense de ella, pero le importa aún más como la vean los que están de su parte.

-¿Crees que no debo confiar en ella? –El mayor se tomó unos segundos, meditando su respuesta.

-No, creo que es leal y digna de tu confianza, pero esconde algo oscuro.

-Parece que te ha impresionado.

-Es la que más veces me ha ganado al ajedrez. –Hubo un silencio y volvió a notar sus miradas encima de ella.

-FIN DEL FLASHBACK-

-Yo le ganaba al ajedrez. –Dave la miró impresionado pero su expresión cambió rápidamente y sonrió como si en el fondo lo esperara. –Cuando le hacía jaque mate sonreía de esa manera tan particular que tenía.

-Era la sonrisa que ponía cuando algo o alguien le impresionaba. –Un sentimiento de orgullo la invadió por un momento. Impresionar a Jason Gideon no era algo sencillo. Seguramente la veía como un reto y por eso le gustaba jugar contra ella, porque quería descubrir lo que escondía.

-Una vez le oí decir que yo le desconcertaba. –Confesó bajando la mirada.

-Supongo que no esperaba que una mujer con tu experiencia le venciera. –Dijo mirando su vaso. A Hotch también le había desconcertado y sin embargo Dave parecía ajeno a eso. Nunca había dudado de ella ni había actuado como si le desconcertara. Tal vez fuera porque cuando él volvió a la unidad, ella ya estaba asentada en el equipo y era una más. –En realidad no me extraña que le ganaras, eres paciente, fría y astuta, totalmente racional.

-Parece que estés hablando de un témpano de hielo en lugar de mí. –Dijo con media sonrisa.

-No me has dejado acabar. También tienes un lado emocional y pones el corazón en lo que te importa.

-Eso suena terriblemente cursi.

-A veces soy terriblemente cursi. –Comentó dejando escapar una carcajada. Se quedaron un minuto en silencio. –Últimamente te he notado extraña. ¿Va todo bien?

-Todo bien, aunque echo de menos algo de tiempo libre.

-Quizás debas tomarte unas vacaciones este verano.

-Tal vez lo haga. –Acabó su bebida de un trago. –Estaría bien volver a visitar Italia. –Dave se levantó y guardó la botella en un armario. –Ya es tarde. Gracias por la copa, David, y por la conversación.

-No hay de qué, niña. Mi despacho está a tu disposición siempre que lo necesites. Descansa.

-Tú también. Buenas noches.

Emily cogió el coche y condujo bajo el estrellado cielo de Columbia. En Washington no se podían ver muchas estrellas por la contaminación lumínica, pero desde la I-95 podían vislumbrarse un buen puñado. Prefirió poner la radio para no pensar en lo sucedido en los últimos días, ni siquiera había llorado por Hotch, estaba tan molesta que prefería no pensar en él.

Son las 3 en punto en Washington del 28 de mayo. Les recordamos que…

28 de Mayo. Ya hacía más de un año del ataque de Foyet a Hotch. Es más, hacía un año que había descubierto que estaba enamorada de él. Se había cumplido el aniversario de uno de los días más horribles de su vida y ni siquiera se había dignado a hablar con él. ¿Estaba siendo justa?

Y ahí estaba ella, tras 40 minutos dando vueltas por la ciudad y por su mente, se encontraba frente al apartamento de Hotch. Seguramente Jack no estaría en casa. Sabía que cuando tenían un caso y él volvía tarde a casa, el pequeño se quedaba a dormir con su tía. Apoyó su cabeza en el volante. "Totalmente racional pero con un lado emocional." Levantó la cabeza mirando en dirección al piso de Hotch con una amarga sonrisa. Esperó mientras pasaban las horas, pensando en si debía o no entrar, recordando todo por lo que habían pasado ese año.

Pero finalmente desistió. No quería enfrentarse a él más, no por el momento. Ella tenía posicionadas todas las fichas en su tablero, ahora le tocaba mover a él. Lo único que tenía claro Emily es que no se retiraría, porque ella siempre jugaba hasta el final, aunque supiera que iba a perder.

-Creo que lo de adoptar un gato empieza a parecerme una buena idea…

CONTINUARÁ


N/A: Muchas gracias por llegar hasta aquí y si queréis seguir compartiendo este camino con Hotch, Emily y el resto del equipo, no dudéis en seguir con la continuación que se situará durante la sexta temporada y que tendrá el original título de SIN SALIDA. Y ahora tengo una mala y una buena noticia... ¿Cuál queréis leer antes? Vale, vale, la mala primero: Estoy atascada con el fic y no publicaré hasta noviembre. ¿La buena? Que mientras tanto publicaré un fic que ya tenía guardado para casos de emergencia, y que estoy segura que os encantará. Un caso nuevo, un pueblo embrujado y nuestros chicos dándose unos sustitos que os encantarán.

Y ahora sí... hablemos de reviews... Porque a menos que no comente ni Peter... ¡HEMOS SUPERADO LOS 100! (Weeeee, aplausos, confetti, fiesta en casa de Dave) Si eres ese que siempre lee desde las sombras acariciando un gato malignamente me conformo con que escribas un "miauuu" o mejor un "Wow". Si no, anímate a darme tu opinión.

1. ¿Qué os ha parecido el final? / 2. ¿Ha estado este fic a la altura de Lo que pasa en las Vegas...? / 3. ¿Qué habéis echado de menos? / 4. ¿Qué capítulo o momento del fic os ha gustado más? / 5. ¿Qué pensáis que pasará? / 6. ¿Qué queréis que pase?

Ya sabes, si quieres continuación antes de noviembre, dejar un review tu debes.

Hasta entonces, gracias por leer y un abrazo.

Ana-list.