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Title: Someone to You
Ship: Adrinette.
Genre:Angst, AU, Slash, Out of Character, Hurt/Comfort (H/C), WAFF (Warm And Fuzzy Feelings)
Word Count: 130,000
Word Count per Chapter: 1900
Rating: NC-17
Chapters: 1/52
Beta: noestribar
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music:
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Meeting
¿Es difícil ser amigo de un niño?
A ojos de Marinette, no.
Pero la situación se complicó cuando dicho niño le dijo que pensaba huir de casa.
Louis Agreste de nueve años.
Conoció a Marinette – estudiante universitaria de diecinueve años – cuando estuvo en el parque sentada a mitad de la barra de monos, pensando en los obstáculos en su vida.
Marinette al verlo solo y en plena noche, lo alentó a salir. Desafortunadamente, esta era una de esas noches en las que Louis se sentía con ganas de ser terco, así que se negó a salir e incluso le dijo que se quedaría ahí y se congelaría hasta morir.
—Quiero algo suave y caliente.— Dijo el niño apenas mirándola.
—¿Eh?— fue la respuesta poco inteligente que dio la universitaria.
—Iré a casa si me compras algo que sea suave y caliente, Nani.— Por fin, los verdes ojos la miraron sin emoción.
¿Nani? Pensó ella confundida.
—¡Ah! De acuerdo, espérame aquí...
Se suponía que no diera resultado.
Se suponía que lo dijo para que se fuera y así él pudiera quedarse solo.
Pero cuando Marinette regresó después de quince minutos, con una bolsa con 4 crepes en su mano, el niño estuvo desconcertado.
—Ten, algo suave y caliente.— Marinette empujó la bolsa entre los barrotes, persuadiendo al pequeño niño.
Louis aprendió de pequeño que negar una oferta de comida era considerado grosero. Así que lo tomó y comió las cuatro crepes sin ofrecerle ninguna a Marinette.
—Espero que te gusten. Gasté la mitad del dinero para ir a casa. Por supuesto que no quiero, gracias por ofrecerme. — Marinette dijo con sarcasmo, pero sin malicia.
Louis estuvo satisfecho, regocijándose por dentro ante lo dulce y delicioso que sabían las crepes mientras limpiaba su boca con el dorso de su mano.
—Hm...ahora quiero algo frío y dulce.
—¿Hablas en serio?
—¡Quiero algo frío y dulce!— el niño gritó, completando su berrinche con un pisotón.
Marinette viró los ojos mientras iba por un cartoncito de leche de fresa al Seven-Eleven cercano al parque.
Cuando regresó con la bebida fría, se la dio al pequeño niño, quien torpemente lo sostuvo.
—Y ahí se va mi otra mitad para el pasaje de tren. ¿Satisfecho?
El pequeño niño solo sonrió tras su bebida gratis. Esto definitivamente hizo su día, aun cuando todo lo demás era horrible. Conocer a Marinette de alguna forma calmó su herido y pequeño corazón.
—Por favor, sal de ahí y ve a casa.— Marinette insistió.
Louis finalmente la miró y notó que la persistente chica tenía el cabello negro con la parte trasera de su cabello rosada y los ojos con el azul más bonito que pudo ver. Lucía casi como una chica rebelde con los piercings y el tatuaje en su brazo... Pero a la vez cálida y muy linda.
—Te ves fuerte.— Dijo de la nada.
Ella se alzó de hombros casualmente.
—La verdad no. Y no cambies de tema.
—Sabes, eres muy bonita para ser una vieja.
Marinette irguió sus hombros en un intento por lucir enojada.
—Sabes, desearía que no hubieras dicho eso. Pero bueno, técnicamente no soy 'vieja'.— Enfatizó lo último con algo de malicia en su voz.
Por todos los cielos, difícilmente lucía mayor, pero en comparación a un niño..., quizá sí.
Louis solo se alzó de hombros.
—Vamos..., ¿No tienes hambre?— Marinette miró su reloj. —Es tarde y yo sí tengo hambre.
—Entonces vete a casa y come.
'Niño sabiondo.'
Marinette cerró los ojos brevemente y volvió a intentarlo.
—No puedo dejarte aquí. Es tarde y..., ¿dónde están tus padres? ¿No se supone que deben pasar por ti o algo?— preguntó con el ceño fruncido, revisando el área.
El niño apartó la mirada.
—No lo sé...— dijo tan bajo que Marinette apenas escuchó.
Y fue entonces que todo hizo click en la cabeza de Marinette.
Si un niño es feliz con su familia, no estaría escondiéndose en el parque, exigiéndole comida a una extraña. Algo debía estar mal con los padres del niño... O eso asumía ella.
Esa situación era un territorio particular que no quería volver a visitar.
Ella misma había eliminado todo recuerdo de su familia hace mucho y no se aventuraría a darles una mirada otra vez.
—Puede que esto suene extraño, pero...— Marinette soltó un suspiro resignado. —¿Quieres cenar conmigo? Es que tengo hambre y no puedo dejarte solo aquí.— No había caso convencer al niño de que fuera a casa, así que bien podía ofrecerle más comida gratis para apaciguar su propio apetito que protestaba.
Louis sabía que debía dudar y negarse. Pero hasta ahora, la chica no había hecho nada sospechoso o peligroso. No había hecho nada más que ofrecerle comida y ahora estaba ofreciéndole más.
'Pero sigue siendo una extraña...'
Louis lució pensativo. Miró a la chica otra vez y se preguntó si debía tomar el riesgo.
—Ok.— El pequeño niño hizo un movimiento para ponerse de pie.
Marinette estiró la mano para ayudarle. Pero Louis ignoró el gesto y salió solo con facilidad.
—Oh, pero después de cenar te llevaré a tu casa, ¿sí?
Louis asintió obedientemente.
Mientras iban por la calle, buscando el mejor restaurante de carne, Marinette se dio cuenta que había olvidado presentarse.
Había estado hablando desde hace una hora y aun no tenía idea de quién era el niño.
Pero Louis se le adelantó en la presentación.
—Mi nombre es Louis Agreste.— Una pequeña sonrisa adornó el rostro de niño cuando miró a la extraña.
Marinette devolvió la sonrisa.
—Soy Marinette... Marinette Dupain-Cheng. Mucho gusto, Louis.— Ofreció su mano para un breve apretón.
El pequeño niño no aceptó el apretón, en lugar de eso jaló a Marinette y le hizo caminar más rápido.
No regresó el gesto, pero Marinette juró haber escuchado un suave 'gracias' mientras iban por la vereda hacia el centro de la calle.
Y fue entonces cuando su amistad empezó.
Más tarde esa noche, Marinette por fin cumplió su deber y llevó al niño a casa.
Lo que vio le sorprendió. Louis era un niño de familia pudiente – a juzgar por la enorme casa frente a ellos.
Sus manos estaban entrelazadas para cuando llegaron a la puerta principal.
—Apuesto que mi departamento es del tamaño de tu baño.— Dijo Marinette, aun sorprendida por lo grande que era la casa de Louis. —No, me retracto. Apuesto que es tan grande como tu closet.
Finalmente, vio a dos sombras, moviéndose tras las cortinas las cuales daban una ridícula privacidad.
Si mal no escuchaba, había una discusión siendo amortiguada. Marinette bajó la mirada hacia el niño cuando lo sintió apretar su agarre.
—¿Vas a estar bien?— Marinette de súbito quiso llevarse a Louis a su departamento. La casa – por muy grande y elegante que fuera – no podía ser buen ambiente para un niño pequeño.
—Estaré bien. Estoy acostumbrado.— Dijo Louis. —Quizá ni siquiera se han dado cuenta que me fui.— Trató de cubrir el dolor en su voz, pero Marinette lo notó.
Marinette sacó su celular y se lo dio al niño.
—Ten.— Como esperaba, Louis la miró con curiosidad. —Intercambiemos números..., así cada vez que estés triste, puedes llamarme, ¿sí?— no podía decir cuán feliz se sintió cuando el niño le sonrió ampliamente.
Sabía exactamente lo que estaba pasando con ella. Sus amigos ya le habían dicho sobre su complejo materno, su extraña necesidad de mimar a alguien que lo necesitara. Y justo ahora, Louis Agreste necesitaba todos los mimos de mundo.
Marinette nunca había visto tales solitarios ojitos en un niño antes.
Y eso no estaba bien.
La discusión proviniendo desde la casa, se hizo más audible. Tanto que se podía oír con claridad desde afuera, haciendo que la universitaria sintiera una ola de miedo.
¡Dios! ¿Qué clase de padres tenía este niño?
Después de intercambiar números, Louis le agradeció y empezó a correr hacia la casa. Con una última despedida, Marinette vio al pequeño niño desaparecer tras la enorme puerta, aun preguntándose si debía dejarlo irse o llamar a la policía.
Pero de súbito, los gritos cesaron. Las enojadas voces desaparecieron y pudo ver a las tres sombras moviéndose tras las persianas.
Con un suspiro poco contento, Marinette regresó para irse a casa, cansada y sin dinero.
—》《—
—¡Marinette!— Chloé gritó cuando vio a su prima entrar al dormitorio universitario que compartían.
Ambas estudiaban en la misma universidad, así que fue práctico rentar un departamento juntas.
—¿Dónde has estado? Ya pasa de tu toque de queda.
Desde que eran pequeñas, Chloé se sentía muy unida a su prima, y la ayudaba en lo que pudiera tratándola como su hermana mayor. Era muy sobreprotectora con ella, así como Marinette lo era con ella.
Por ello, cuando llegó a las 9 pm y encontró el departamento vacío, sintió miedo.
Marinette la miró inmutada.
—¿Toque de queda? ¿Qué eres? ¿Mi mamá?
—¡Ridículo, totalmente ridículo! Solo estaba preocupada.— Chloé gruñó, —Y además, tú eres la 'mamá' en esta casa, no yo.— Dejó salir otro grito cuando Marinette golpeó su brazo en venganza. —Ya en serio, ¿dónde estabas? ¿No recibiste mis mensajes de texto?
Marinette suspiró cuando fue a la sala, dejándose caer en el sofá.
—Sí. Es solo que no esperé regresar tan tarde.— Sintió el espacio a su lado hundiéndose y nuevamente Chloé estuvo a su lado – casi presionándose sobre su mejilla. —¡Estás muy cerca, tonta!
—¡Pero, quiero saber qué pasó!— Chloé se quejó, moviendo los brazos. No era de sorprender que las personas se preguntaran cuál era la edad mental de su prima.
Por un breve momento, Marinette la odió. Estaba cansada y con dolor de cabeza y los gritos agudos de Chloé estaban empeorándolo.
Miró enojada a Chloé, pero ella respondió con otra mirada igual.
Con un gruñido, Marinette explicó.
—Encontré un gatito de camino a casa. Resulta que el gatito había sido abandonado por su madre. El gatito tenía hambre así que le di de comer carne. Y ya cuando el gatito estuvo satisfecho, lo regresé a su..., cajita, la cual estaba en el parque, dentro de la barra de monos.— Todo salió de ella con facilidad a pesar de su mirada de cansancio.
Chloé la miró en silencio por un momento y Marinette empezó a preguntarse si había colapsado.
—¿Qué?— Después de unos cuantos segundos, la menor por fin respondió. —¿Entonces ayudaste al gatito? ¿Es por eso que llegaste tarde a casa?— su tono era incrédulo.
—¿Eso tomó tanto trabajo mental?— gruñó cuando Chloé picó su frente. —¡Hey!— exclamó mientras suavemente tocaba la piel enrojecida.
—Debe haber algo malo contigo si piensas que creeré eso.— Chloé resopló.
—Valió la pena el intent-
—No. Fue estúpido, como tú.
—Me duele la cabeza.
—Sí, ya me di cuenta.— Se puso de pie y tomó su mano. —Es por eso que pienso que es mejor si te duermes. Hablaremos mañana.— Como una preocupada hermana menor, Chloé llevó a Marinette a su habitación. Antes de poder ir a la suya, escuchó la suave voz de Marinette.
—Chloé.
—¿Hm?
—Tienes unos padres maravillosos... y te aman.
Chloé frunció el ceño y se alzó de hombros.
—Supongo...pero sé que a ti te aman más.
Marinette sonrió.
—Sí... lo sé.— Y con ese pequeño gesto de afecto, Marinette giró y cerró la puerta.
Continuará...
Llegue!!!
Este bebé consta de 50 y pico capítulos~ así que va para largo~
Es bien lindo!!! Y debo admitir que la historia secundaria me gusta más que la principal.
Espero lo disfruten tanto como yo
